Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, ya todos los conocen, así que sí, la trama es mía.
Bella
24
I never knew I wanted you so bad
.
Las primas de Edward eran alocadas.
Y pensaban que entre nosotros ya había pasado de todo. Me refiero a que piensan que ya tuvimos sexo. No quise sacarlas de su error, creo que todos pensaban lo mismo, incluso Elizabeth que sólo sonreía discretamente cuando ellas hacían comentarios sobre la inexistente, pero deseada, vida íntima entre Edward y yo.
—Si necesitas consejos profesionales para una mejor vida sexual, no dudes en hablar conmigo, Bella —dijo Jessica en cuanto llegué a saludarla—. No creo que tengas problemas con Edward, siempre le he dado la charla sobre cómo su deber es preocuparse por su mujer primero y después de él.
Bueno, con un «me alegro verte de nuevo, Bella» yo era más que feliz.
Toda la familia de Edward estaba aquí, me refiero a todos los de la última vez más sus parejas. Ángela y su esposo Ben, Jessica y su novio Mike, Lauren y su novio Chad, Riley y su novia Victoria. Sí, Lauren al fin podía centrarse en su propia relación en vez de la mía.
¿Nombré a Emily? Estaba muy grande, cuatro meses en una niña pasan volando, su cabello estaba más largo y su rostro ya no tan redondo como un bebé. Estaba hermosa y me abrazó cuando me vio llegar gritando «¡Bella!». Derritió mi corazón de nuevo.
—Bien, vamos a pasar a la mesa, la comida está lista.
Elizabeth era la organizadora de esta comida, el comedor tenía dos mesas ahora y se veía gigante, no pensé que fuéramos tantos pero al verlos a todos sentarse no quedó ningún puesto vacío. Era como mi familia.
El señor Cullen se quedó de pie con una copa en la mano.
—Quiero agradecer que hayan podido estar aquí este día, para Elizabeth y para mí es un día especial porque hace años no celebrábamos el cumpleaños de nuestro hijo aquí en casa —sonrió a Edward y le di un apretón cariñoso a su mano, sé que en estos momentos él reflexiona sobre esto—. Desde la última vez muchas cosas cambiaron, Edward está cumpliendo veintisiete, Emily llegó a alegrar la vida de todos y tenemos a Bella en la familia —todos voltearon a verme y sonreí tímidamente, amaba ser el centro de atención—. Sólo quiero decir que deseo de todo corazón que estas reuniones sigan sucediendo, sé que sólo vienen a comer pero agradezco que vengan de igual manera.
—¿Eso iba para mí? —preguntó Emmett bromeando.
—Por supuesto que no, jamás pensaría eso de ti —dijo el señor Cullen bromeando también—. Bueno, disfruten y un muy feliz cumpleaños a Edward —levantó su copa y los demás lo imitamos—. Por Edward.
—Por Edward —dijimos todos.
—Gracias —respondió él con una sonrisita.
La comida estuvo deliciosa y entretenida, primero, la novia de Riley era mayor que él, no sé por cuántos años pero se notaba la madurez y Lauren, la más discreta de la familia, hizo el comentario primero que Jessica. Victoria no se molestó sino que respondía divertida, Riley no quiso opinar, sólo dijo algo sobre madurar y que se notaba que él era adoptado. Segundo, la abuela de Edward me miraba extraño, me da sonrisitas y está pendiente de si como o no, eso es tierno pero creo que en serio piensa que tengo algún problema, lo de las miradas extrañas no es como si pensara que oculto algo sino que es como si esperara que dijera o hiciera algo.
¿Anunciar mi compromiso, mi embarazo? Qué, abuela, dime qué quieres.
—¿Cómo va tu trabajo, Isabella? Edward mencionó que estabas en un colegio.
Los padres de Edward no tenían idea sobre el asunto de mi trabajo, así que la pregunta de la abuela calló a la mayoría porque ellos eran más jóvenes y tenían acceso a redes sociales para enterarse de mi vida.
Miré a Edward, fue mi error y una acción espontánea mirarlo, ahora tenía las miradas de los adultos en mí.
—¿Qué ocurre? —preguntó Elizabeth frunciendo el ceño—. ¿Pasó algo?
—¿Edward? —inquirió su padre ahora preocupado.
—No creo que sea algo para hablar con tanta gente —comentó Ángela tratando de aligerar el ambiente, nadie comía ni se movía.
—Todos lo saben, no sé por qué tardaron tanto en decirle a ellos —Lauren era más directa y tenía razón, debí haberles dicho antes. Ni Edward ni yo hablamos así que ella tomó la palabra—. Bella tuvo que dejar su trabajo por acoso sexual.
—¿Qué?
Elizabeth no podía creerlo, se llevó una mano a su pecho y me miró angustiada, la abuela se enojó y el señor Cullen mostraba más que una cara de molestia.
—¿Por qué no nos dijiste, Edward? No le habría hecho esa pregunta si hubiese sabido.
—No es su culpa, él se acaba de enterar hace unos días —no tenían que molestarse con él, tampoco deberían pensar que el deber de él es mantenerme fuera de todo lo malo que pueda ocurrir—. Está todo bien ahora, no se preocupen por algo que pasó hace un mes.
—¿Un mes? —inquirió Elizabeth.
Sí, no debí decir eso.
—No quería preocupar a Edward con eso, ni a nadie, en serio no…
—Bella, debes saber algo sobre esta familia, pensé que te había quedado claro la vez que viniste a esta casa —dijo Jessica interrumpiéndome—, no hay secretos aquí. Puede pasar algo en mi casa, en la familia de Ángela o con Edward y a los cinco minutos todos lo sabemos, y lo más importante es que tenemos el apoyo de toda la familia sea cuál sea el problema o el asunto. Quizás no vamos a solucionar las cosas de inmediato pero vamos a estar ahí.
—Gracias —murmuré, Edward tomó mi mano y le dio pequeñas caricias tranquilizadoras, él sabía que odiaba tener los ojos puestos en mí.
—No volverá a pasar, espero —el señor Cullen le dio una mirada a Edward y éste asintió.
—Las cosas cambiaron, no volverá a pasar —le dio un apretón a mi mano y se acercó para darme un besito en el cabello—. ¿Podemos volver a comer?
Sé que no olvidaron el tema, lo supe en cuanto se fueron todos los demás a eso de las siete de la tarde y la madre de Edward me llamó a la cocina. Me pidió que guardara los platos mientras ella los secaba. Eso nunca lo esperé, no me dejaban hacer nada.
—¿Tienes pensado volver a tu casa? —preguntó pasándome un vaso—. Esos van arriba.
Abrí arriba y lo guardé. Me pasó un plato.
—No sé muchas cosas, y esa respuesta no la tengo —le dije con sinceridad.
—¿Te ves lejos de Edward?
Bueno, eso dolía.
—Sinceramente, no, no me veo lejos de él.
—La primera vez llegaste de sorpresa —dijo con una sonrisa—, no esperaba que mi hijo trajera a casa a una mujer otra vez, menos diciendo que era una amiga, se notaba en toda su cara que te veía como algo más.
—Lo sé —contesté divertida.
Edward nunca fue discreto.
—Cuando dijo que las cosas habían cambiado, ¿se refería a que por fin admitieron que estaban enamorados?
Bueno, menos mal no tenía nada en mis manos como un plato o vaso porque lo primero que casi tocó el piso fue mi mandíbula.
—Eeeh…
—Todo cambia cuando admitimos eso, con el padre de Edward las cosas fueron distintas, él es mayor por seis años y cuando lo conocí yo tenía diecisiete, no demoré nada en caer rendida a sus pies —me imagino que no—, el problema fue que él tenía una novia, de su edad, y yo tenía a mis padres. Me frustraba demasiado —movió la cabeza como si quisiera quitarse ese recuerdo, me siguió pasando loza para guardar, yo quería que me siguiera contando la historia—. Yo estaba loca por él, mi madre decía que era un capricho por supuesto, los adolescentes no pueden amar, son muy inmaduros —rodó los ojos—. Esperé, me dolía verla con ella pero fui agradable, no intenté nada, no hice algo para llamar su atención, estuve tranquila.
—Pero ustedes se casaron jóvenes. Digo, a los dieciocho ya estabas casada.
—No era bien visto que una señorita tuviera un noviazgo largo sin campanas de boda, Edward y su novia llevaban siete años juntos, las campanas de bodas no sonaban ni a lo lejos.
—¿No estaban enamorados, cierto? Para casarse no necesariamente las personas deben amarse, pero no imagino a su esposo esperando tanto tiempo para hacer una vida y una familia con la mujer que ama, digo… —Elizabeth me miraba como si estuviera orgullosa de mí—, Edward es igual a su padre, ¿no?
Ella rió, porque sé dónde iba este asunto ahora.
—Mi hijo aprendió de su padre muchas cosas, Bella, me enorgullece saber que es un buen hombre, una buena persona sólo observando cómo su padre me trataba a mí y a los demás. Me alegra que su relación con Tanya haya terminado, me dolía verlo mal, pero nunca debes estar con una persona que no te ama, no importa si tú amas con locura, si amas por los dos, jamás permitas que tu amor sea pisoteado porque mereces ser correspondida. Me hace feliz verlos juntos, deseo de todo corazón que la distancia y el ser de otros países no afecte su relación porque de las novias que Edward ha presentado eres la única que ve a mi hijo como yo sigo viendo a su padre.
—Gracias —murmuré sonriéndole, tenía ganas de llorar—. Espero que no me odies si me voy a Seattle y Edward decide irse, no quiero separarlos de nuevo pero…
—No digas nada más —dijo ella interrumpiéndome—, no te preocupes por eso, sé que hemos hecho comentarios respecto a eso pero no es por ti, cariño, no me gusta hablar de las otras personas pero Tanya sabía cómo mantener a Edward a su lado y ella decidió alejarlo de nosotros, no quiero que pienses en nosotros si tomas una decisión de dónde vivir, sé que tienes una opinión bien formada de lo que significa la familia, sólo sean felices, disfruten su tiempo juntos, hagan lo que quieran excepto casarse a escondidas —levantó un dedo en señal de advertencia—. No quieres verme enojada, eso me enojaría para toda la vida.
—De acuerdo, nada a escondidas.
—¿De qué tanto hablan ustedes?
Edward apareció en la cocina y nos sonrió, se acercó a su madre y la abrazó por los hombros.
—Cosas que no te incumben por el momento, querido —respondió Elizabeth guiñándome el ojo—. ¿Vienes a buscarla? ¿Ya te la quieres llevar?
—Los chicos nos esperan en Soho, Emmett me recuerda cada cinco minutos que debemos estar ahí a las nueve.
—De acuerdo, pero los espero dentro de la semana o iré yo misma a buscarlos.
Edward con lo de los chicos esperando en Soho se refería a sus amigos británicos celebrando su cumpleaños todos juntos después de mucho tiempo sin verse. Por supuesto estaba Emmett cuando atravesamos a los paparazzis y a su lado una rubia.
La voy a matar.
—¡Me mentiste!
Ella tuvo el descaro de sonreír.
—¡Sorpresa!
Nos abrazamos porque aunque hablábamos todos los días, extrañaba su cara, su voz, sus muecas y sobre todo esa complicidad que no tengo con nadie más.
Rose debería mudarse con Emmett y así todo sería más fácil, ¿cierto?
—Adivina quién se queda por aquí un largo tiempo… —miré a Emmett que tenía una sonrisa más ancha que su ego, y empecé a sonreír también—. De nada, Bella.
—Cállate. ¿Por cuánto te quedas?
—Mamá se fue a un viaje de trabajo, ya sabes, de esos que duran semanas pero en los que ella aprovecha de visitar así que le dije que se tomara tooodo el tiempo que quisiera —dio saltitos y empezó a aplaudir como niña de cinco años—. Estaré mínimo un mes, estoy secuestrada en casa de Emmett por si quieres visitarme, lo que da igual, no te dejaré sola, tienes demasiado que contarme, Isabella.
Sí, lo sé.
—Me alegro de verte aquí, Rose —saludó Edward dándole dos besos en las mejillas—. ¿Por qué no fuiste a la cena? ¿No le invitaste?
—¡Acaba de llegar! Sus maletas están en mi auto, me duele que pienses así de mí —se llevó una mano a su pecho bromeando.
—El vuelo se retrasó —dijo Rose a modo de explicación, luego miró a Edward—. Feliz cumpleaños, roba amigas, te escribí en instagram, espero que lo hayas leído —le dio una bolsa pequeña de regalo—. Ojalá te guste.
Edward lo abrió un poco desconfiado porque sí, con Rose podías esperar cualquier cosa. La caja era Dior, y adentro venía un llavero de piel con estampado, no logré identificar de qué era pero…
—¿Estás bromeando? —Edward rió y le dio un abrazo a Rose—. Tu cabeza funciona de manera extraña, pero me gusta. Gracias. Mira —me pasó su llavero y finalmente pude ver el estampado, éramos nosotros—, literalmente te llevaré en mi bolsillo.
—¿De dónde sacas tanta imaginación? —Rose sólo se encogió de hombros—. Le acabas de seguir dando ideas de cómo llevarme siempre con él.
—¿No te ha propuesto ser su asistente? —preguntó mi amiga frunciendo el ceño.
Sólo le falta proponerme matrimonio, silencio.
—No quiere, Edward le ha propuesto de todo, creo que hay una falta de confianza aquí.
—Emmett —regañó Rose mirándolo—, al menos le ha propuesto cosas.
—De acuerdo —dije deteniendo la posible discusión sobre propuestas—, no quiero escuchar estas cosas, podríamos acercarnos a sus amigos antes de que Alice venga por nosotros.
¿Ya dije que Alice sigue embarazada y con un humor voluble siempre que la veo? Lo que no es mucho porque evito estar donde está ella, Edward nota eso, por supuesto, así que trato de fingir que todos somos amigos aunque ella parezca odiarme.
Es algo loco, en realidad, no la entiendo en estos momentos.
—Pensé que querrías tarjeta de invitación —dijo Alice cuando nos acercamos a ellos, su panza se veía más grande, creo que ya tiene cinco meses.
—No es necesario, futura mami, estamos aquí —dijo Edward dándole un cariñoso abrazo.
Supongo que Alice en el fooondo es un encanto de persona porque si no, no entiendo.
—¡Hola, Alice!
Ay, no, ese tonito de felicidad falsa me asustó.
—Hola —le respondió Alice a Rose—. No sabía que venías.
—No sabes muchas cosas —dijo Rose con una sonrisa, traté de mantener mi cara seria—. Estaré aquí por un tiempo por si te interesa salir por un helado, un pie, pastel, no lo sé, hacer de ese bebé una persona dulce, tanto limón y cosas amargas no le sienta bien.
Juro que mentalmente di una carcajada pero escondí mi cara detrás de Edward para no darle motivos a ese pequeño ser femenino de odiarme.
Más.
—¿Estás hablando en serio? —Alice no era tonta, ella entendió todo lo que le Rose le dijo.
—Me encantaría conocerte más, sé que no eres tan perra.
No lo dijo.
Oh, no, díganme que no le dijo eso.
Jasper no se veía enojado pero tenía a Alice del brazo para evitar que saltara contra Rose o le pegara, no lo sé, eso de no enfadar a una embarazada Rose nunca lo escuchó, porque no hubiese sido tan directa en decirle la verdad.
—Me encanta que se lleven tan bien —comentó Emmett mirándonos a todos y después a Edward—. Iré a buscar unas bebidas.
Se llevó a una Rose muy sonriente, sé que tenía en su interior esas palabras desde hace mucho tiempo, sólo que eligió un mal momento para decirle, ahora la noche sería interesante.
—¿La oíste? —preguntó Alice mirando a Edward—. No le hice nada para que me tratara así, podrías calmar a tu amiga antes de traerla aquí.
Eso definitivamente iba para mí.
—No sabía que estaba aquí —contesté mirando cómo se indignada aún más—. En todo caso todos somos adultos, y no soy su madre.
Lo dije y qué.
La mano de Edward comenzó a acariciar mi cintura, sé que lo hacía para tranquilizarme pero no serviría de nada, estoy muy calmada.
—¡Heeey! Te estábamos esperando, trajimos regalos para ti —dijo Zafrina muy feliz y contenta llegando donde nosotros—. ¿Qué pasa? ¿Algún problema?
—Nada —contestó Edward a su amiga—. Vamos.
Me senté al lado de Zafrina porque irradiaba felicidad por todas partes, era una gran conversadora y reía por todo, Edward fue llevado por Dimitri y Alec a otro lado donde hablaban muy seriamente, por lo que Rose al llegar se sentó a mi lado, lejos de Alice y Jasper que conversaban muy serios también.
—No quería joder nada pero su actitud me irrita, lo siento —me dijo ella dándome un vaso de coca—. ¿Edward está enojado?
—No lo sé, no ha dicho nada.
—Alice está molesta por otras cosas, no se lo tomen personal —nos dijo Emmett y enarqué una ceja—. De acuerdo, sí, tienes razón, pero ahora ella tiene otras cosas, no es con ustedes, digo… —ahora Rose lo miró—, sólo no la tomen en cuenta cuando diga esas cosas, en un tiempo estará arrepentida.
—¿Y debemos soportarla sólo por eso?
—Rose… —murmuró Emmett como pidiéndole por favor que dejara el tema pasar—. Te dije que hablaríamos después y es en serio, te diré todo pero ahora estamos aquí por Edward.
—Bien, no diré nada más porque Edward me cae bien y Bella es mi mejor amiga.
Todo iba perfecto, nadie peleaba, nadie discutía, no había miradas de odio y todos reían, Edward no bebía nada con alcohol y me pareció raro porque sé que él tomaba cerveza y en la mesa había muchas. No pude quedarme con la duda, me levanté de al lado de Rose para ir donde él estaba sentado con Carlisle y Esme, en cuanto me vio se acomodó para sentarme en una de sus piernas.
—Hola —murmuró dándome un beso.
—Hola —respondí sonriéndole y besándolo de nuevo.
Esme y Carlisle siguieron su conversación entre ellos, sé que nos dieron un momento juntos porque obviamente él y yo no nos vemos nunca.
—¡Haz que beba una cerveza, Bella, no sé qué le pasa, es su cumpleaños! —exclamó Dimitri desde el otro lado.
—¿Quieres impresionar a alguien haciéndole pensar que no bebes? —le dije bromeando.
—¿Lo estoy logrando?
—Me impresionaste incluso saliendo borracho en fotos y videos.
—No me gusta emborracharme.
—Nadie dice que lo hagas.
—¿Entonces…?
—Curiosidad.
Me besó de nuevo.
—Estoy muy bien así, creo que he aprendido muchas cosas este último tiempo.
—Me alegra oír eso.
Quise darle un besito, es algo que no controlo cuando estoy cerca de él, digo, está ahí, su cara, sus labios, ¿y no besarlo?, de locos, pero alguien nos interrumpió anunciando el pastel. Me dejó ir reacio de sus piernas, me senté a su lado mientras Jane traía un pastel con una vela lanzando chispas. Me hacía feliz que Edward tuviera amigos tan amables y atentos.
—¡Los deseos! —gritó Carmen.
—¡La foto! —gritó Zafrina.
—¡El mordisco! —gritó Emmett.
Varias cosas pasaron en menos de diez segundos. Edward apagó la vela, o hizo el intento porque era de las que no se apagaba, Alec empujó su rostro sobre el pastel, la luz de las fotos no dejaban ver y la risa de todos llamó mucho la atención. Edward estaba divertido, no se ensució demasiado, Alec fue considerado.
—¿No quieres lamerlo? —preguntó Rose a mi lado.
Le di un codazo en el brazo.
—No ahora, gracias.
—¿Pero quieres lamer su cara o…?
El codazo esta vez fue más fuerte.
—Cállate, loca.
—Admite que te gustaría, sé que querías hacerlo antes de conocerlo, por lo que ahora que lo tienes en carne y hueso no…
Tuve que interrumpirla de la única manera en que dejaría de hablar de esto.
Le pellizqué el brazo. Fuerte.
—¡Au! Por qué siempre eres tan salvaje —dijo quejándose y sobando su brazo—. ¿Sabe Edward que te gusta infligir dolor? ¿Tienes intención de ser una dominatrix?
—¿Tienes intención de morir, Rosalie? Porque tengo muchas ganas de mínimo cortarte la lengua.
—Agresiva.
—Estúpida.
—Idiota.
—¿Ya están peleando las amiguitas?
Emmett apareció detrás de nosotras, le di una mirada de advertencia a mi amiga, decirle algo a él no era una opción, puede ser novio de Rose pero primero es amigo de Edward, y encima le encantaba hacer bromas, seguro en un segundo me daría un nombre de dominatrix ridículo con el cual me molestaría toda la vida.
—Había olvidado que Bella era agresiva, mira —se quejó con un puchero subiéndose la manga y mostrando dónde la pellizqué—. ¡Oye! Dejaste una marca, estúpida.
—Lo merecías.
—Por qué maltratas a mi novia, no ves que acaba de llegar —acarició el brazo de Rose y ella se recostó en él—. Ya, bebé, tranquila, Bella no te hará daño de nuevo, hablaré con Edward.
Estás bromeando.
Espera… ¿bebé?
—No puedo creer que cayeran tan bajo ustedes dos, me decepcionaron enormemente —los apunté con mi dedo porque merecían sentirse acusados de tratarse tan horrible—. Oh, Dios, quiero vomitar.
—¿Qué pasa?
Esa voz preocupada era de Edward. Me di la vuelta para mirarlo y no había nada de crema de pastel en su bello rostro.
Una pena, en el fondo quería ayudar a limpiarlo.
—Tu novia está aún más agresiva que cuando la dejé, ¿qué le estás dando de comer? ¿Carnes rojas de vacas muy estresadas a la hora de morir?
—¿No comes carne ahora? —le preguntó Emmett curioso.
Otra vez miré a Edward mientras los otros dos conversaban.
—Rose merecía que la pellizcara, es demasiado bocona —me defendí porque él no conocía mi lado bravucón.
—¡No le creas! —Rose vino a interrumpir—. Siempre amenaza con que te va a golpear, si yo fuera tú me replantearía la idea de seguir con ella.
—A mí nunca me ha amenazado, Rose, creo que el problema eres tú.
Me reí y Emmett lo disimuló con una tos. Ah sí, puedo oler el miedo.
—¿Disculpa? Si eso es así es que ella no te ama como a mí, Cullen —dijo Rose elevando su ceja rubia—. No quiero discutir en tu cumpleaños, pero no olvides que Bella fue mía primero.
Oh, Dios, se oyó sucio.
—¿En qué sentido fue tuya primero? —preguntó Edward.
Rose se quedó mirándolo unos segundos.
—Ugh, Bella, ya le pegaste tus pensamientos sucios —hizo una mueca de asco—. Me refería a que la conocí primero, fue mi amiga primero y me amó a mí primero. Supera eso un día, Edward Cullen.
—Voy a superarlo, Rosalie Hale, no tengas dudas de eso —respondió él guiñándole un ojo.
—Lo superarás el día en que me hagas tía, te perdonaré que me la robaras.
Paren.
Basta.
Estoy aquí.
No hablen de bebés.
Me dan ganas de practicarlos.
—Hola, hablan de mí, agradecería que tomaran eso en cuenta.
Edward me acercó más a él y besó mi frente. ¿Hay algo más lindo que un beso en la frente? Es pregunta retórica.
—De acuerdo, si ya dejaron de discutir, los chicos esperan para entregar los obsequios —avisó Alec viniendo por nosotros.
Sus amigos le regalaron desde ropa cara y exótica, hasta una carcasa para su iPhone con una foto de un photoshoot que hizo hace un tiempo, es una donde viste una camiseta con cuello bien ajustada y rosa casi fluorescente. No han superado verlo así.
—Gracias, la usaré desde ahora porque sé que piensan que no lo haré —sacó su teléfono y le colocó la carcasa gris con brillos y su foto—. Se ve ridículo, muchas gracias.
—De nada, hicimos apuestas de cuánto tiempo la llevarías así que está en ti hacernos ganar —informó Jane tomando fotos—. Por cierto, revisen instagram y den me gusta a las fotos, necesitamos que las fans de Edward ayuden a decidir quién gana esta noche.
No entendía hasta que Zafrina nos explicó. Estos chicos aman hacer competencias, sanas, esta noche cada uno de ellos debía subir tres fotos a sus cuentas y esperar a cuál de todos ellos le daban más likes. Ganaba el que al sumar las tres fotos tuviera más corazones. Rose preguntó cuál era el premio al ganador y yo también estaba muy curiosa, Carmen dijo que el ganador obtenía el último iPhone que salió hace unos meses. Lo debían comprar entre todos. Me pareció muy loco y divertido, pero si gastara mi dinero en un teléfono marca Apple, sería para mí.
La fiesta acabó a eso de las once de la noche, los amigos de Edward fueron muy agradables conmigo y se despidieron todos con besos y abrazos, me alegraba que no nos odiáramos porque tengo bastante con Alice. Ese tema supongo que deberemos hablarlo en algún momento, ¿no?
Ya en su casa y en la cama viendo una serie original de netflix, mi celular se encendió con un correo electrónico. Lo revisé para ver que era de Rebecca.
«Querida Bella, me complace informarte que ¡ya tenemos editorial! Han pasado pocos días pero te dije que la historia era fantástica. Trabajaremos con Lionlamb, la editora que estaba revisando tu historia trabaja ahí. Es una de las mejores si me permites decirlo. Estoy tan contenta que no pude esperar a decirte esto el lunes en nuestra reunión.
Un abrazo y ¡felicidades!
Rebecca Black.»
—Oh, Dios.
Mi fanfic tenía editorial.
Posiblemente sería libro.
Valió la pena estar hasta la madrugada editando nombres y cositas en la historia para enviársela a Rebecca y que la mandara a un editor.
Un editor que era de la editorial Lionlamb.
¿Puedo desmayarme? ¿No? ¿Edward me estaba hablando?
—Qué pasa, me estás asustando.
Le pasé el celular. No podía hablar.
—Excelentes noticias, cariño —me dio un abrazo apretado y lo abracé más fuerte, di un suspiro—. ¿Abrumada?
—Lo estoy, digo… han cambiado muchas cosas desde que te conocí.
Besó mi frente, cerré los ojos e inhalé su aroma. Era uno de mis olores favoritos ahora, me sentía bien, cómoda y en cierta manera muy en paz.
—El destino nos quería juntos, ¿no te das cuenta que estando juntos pasan cosas buenas? —lo vi sonreír y arrugué la nariz sonriendo, me dio un beso en ella—. ¿Quieres que te lleve el lunes?
—Gracias, pero le diré a Rose esta vez, prometí mantenerla al tanto.
—De acuerdo, esperaré su mensaje burlándose de mí.
Rose le envió un mensaje el lunes y creo que una foto también, aún no llegábamos a casa para poder verlo. Rebecca me presentó a Siobhan en nuestra reunión, la editora de Lionlamb quien nos habló sobre la edición de la historia y algunas cosas que podríamos modificar. No tenía problemas en eso, sobre todo cuando la primera sugerencia decía que cambiáramos el título, estaba de acuerdo con eso. El otro tema era qué nombre usaría como autor.
Mátenme. Isabella Swan no era una opción, amaría ser anónima.
—¿No quieres usar tu verdadero nombre? —inquirió Rebecca sorprendida.
—Prefiero el bajo perfil, y que Edward Cullen sea mi novio es una cosa completamente diferente.
—Bien, ¿qué sugieres? ¿Segundo nombre?
Marie me recuerda a la abuela Swan que jamás conocí. Helen me recuerda a mi abuela materna, Helen Anne Marie, sí, la madre de Renée tiene problemas de nombres y es mucha diversión las diferentes maneras que la llamamos todos en la familia. La volvemos un poco loca.
Helen Marie Swan no suena mal. A Rebecca le gustó también, cuando le dije a Rose me preguntó quién era Helen. Sí, hay detalles que tu mejor amiga no sabe tampoco.
—¿Entonces para cuándo estaría listo tu libro? ¿Te dieron alguna fecha?
—Dijeron diciembre, antes de navidad, lo que es algo pronto y estoy impresionada, sé que puede demorar años pero la editorial está muy dentro de este trabajo. Quizás también influya que Siobhan sea fan de los libros que Edward protagonizó hace unos años.
—¿Tuviste que firmar algo? —Rose se desvió del camino de la casa de Edward, la miré confundida.
—Sí tuve que firmar unas cosas, ¿adónde vamos?
—A casa de Emmett, está donde sus padres resolviendo algo sobre el negocio familiar y tengo helado, galletas y netflix —dijo emocionada y con una sonrisa—. Debemos empezar una serie juntas y tener ese espacio de mejores amigas, me tienes demasiado abandonada.
No dije nada porque Rose es la Reina del Drama desde siempre.
Comenzamos a ver la serie Blindspot sobre Jane Doe, el FBI y tatuajes misteriosos. Tan intrigante era que no nos dimos cuenta que había dos personas en la casa mirándonos. Me dio un mini infarto.
—Podría golpearte —dijo Rose poniendo pausa a la televisión y mirando asesinamente a Emmett.
—Y la agresiva era yo —murmuré viendo a Edward acercarse por detrás del sillón, me recosté hacia atrás mientras él me saludaba con un beso—. Hola.
—Hola —me besó de nuevo y se alejó a dejar unas bolsas—. ¿Cómo fue la reunión?
Le conté todo mientras comíamos, más todavía, de lo que ellos habían comprado para cenar. Emmett escuchaba atentamente y miraba a Edward, encontré eso un poco sospechoso pero no hice preguntas, Rose comenzó a hablar sobre mi cumpleaños.
—Estamos en junio —dije como si fuera muy obvio.
—Debo organizar mi agenda, Bella, y me debes decir dónde estarás porque no pienso pasar tu cumpleaños lejos, es una tradición que esté en ese día contigo.
—De acuerdo, no lo sé, te avisaré en agosto.
Cómo iba a saber yo dónde estaría, o si aún seguiría viva, en tres meses más.
—Bien. ¿Saben quién ganó en instagram? ¿Era hasta las cinco la competencia, no? —ella tomó su celular de la mesa y empezó a revisar.
El mío se encendió con un mensaje de Renée.
Mamá: Hola, cariño, ¿cómo fue tu día?
Bella: Excelente, ya firmé para publicar mi libro, dijeron que sería antes de navidad y cambié mi nombre.
Mamá: ¡Eso es increíble! Felicidades, le diré a tu padre sobre esto cuando regrese. ¿Cómo que cambiaste tu nombre? ¿Te casaste sin decirnos?
Rodé los ojos.
Bella: Por supuesto que no, no te lo hubiese dicho por mensaje, te habría mandado una foto de mi anillo de matrimonio, pensé que me conocías mejor.
Mamá: Disculpa a tu madre por haber desconfiado de ti, Bella.
Bella: Disculpada, Renée. Me refería a que no usaré mi nombre, será una sorpresa, lo verás en Navidad si es que todo va bien.
Mamá: De acuerdo, esperaré ansiosa, ¡estoy tan feliz! Te debo dejar, iremos a comer donde tu abuela, tu tía Gianna llegó de Egipto.
Bella: Mándale saludos a todos, luego te enviaré fotos.
Mamá: Las espero. Adiós, cariño, te quiero.
Bella: Te quiero también.
—¿Renée? —preguntó Rose.
—Ajá, tía Gianna llegó de Egipto e irán a comer donde la abuela Helen Anne Marie —ella hizo una mueca.
—Siempre pensé que tu abuela se llamaba Marie, nunca dijiste que tenía tantos nombres, ¿y qué hace tu tía otra vez en Seattle, no tiene aún la demanda de su esposo?
Oh, sí, el loco esposo.
—¿Algún día nos invitarás a tu casa a conocer a tu familia? Porque siento mucha curiosidad por ellos.
Emmett siente curiosidad por todo.
—Depende cómo te comportes, sobre todo si tratas bien a mi amiga.
—¿Quieres decir que no importa si me trata mal a mí?
—Esa falsa indignación no te hace merecedor de una nominación a los Premios de la Academia, Edward —le dije con fingida decepción.
—Bien, mejoraré mi actuación para que cuando me nominen, tú vayas conmigo —se encogió de hombros y siguió comiendo.
—Oye, querido Edward, ¿sigues en contacto con tus ex amigas? Digo, ¿te saludan o algo?
Miré a Rose sin saber a dónde quería llegar.
—En realidad no, nada, por qué —éramos tres los curiosos ahora.
—Porque… Primero, quiero dejar claro que no estaba buscándolas, segundo, no las sigo en instagram y tercero, vi un comentario en una foto de Jane y por eso llegué a la cuenta.
—Nadie te está juzgando, Rose —la tranquilizó Emmett dándole pie a que continuara.
—Bien, Sasha comentó la foto del sábado que subió Jane, dijo —movió sus dedos en su celular y leyó—: «Es muy tierno ver a todos los amigos reunidos otra vez», no tenía nada malo, pero fui a su cuenta porque soy curiosa y ella subió una foto ayer con el hashtag #FlashbackDomingo donde se ve tu ex casa que todos saben diferenciar y salía ella con tu ex y otros amigos busca famas.
—No entiendo el afán de causar problemas o dar para hablar subiendo esas cosas, ya bastante cámara les diste como para que sigan jodiendo.
Gracias por decir todo lo que pensaba, Emmett, eres un grandioso amigo.
—La envidia que tienen es infinita, ¿no les basta Tanya que tienen que seguir usándote indirectamente? —Rose hizo una mueca de desagrado y nos mostró la foto—. Eso, amigos, es envidia elevado a diez.
—Un día su buena suerte acabará —comentó Edward.
—Su fuente de dinero acabará —dijo Emmett—, me alegra haberme alejado de ellos, lástima que no te superan, eres demasiado genial para hacerlo.
—Cállate —respondió Edward sonriéndole—. Aún tienen un montón de fotos guardadas para superarme.
—Mi amiga tiene fotos más interesantes que harán que te superen más rápido.
—No soy una mujer calculadora —ella me miró con un puchero—. Te delego ese trabajo, sé útil ahora que estás aquí.
—No quiero quejas después, Isabella Swan —Rose se veía demasiado feliz para mi propio bien—. Tú dijiste.
No me voy a arrepentir, no me voy a arrepentir, no me voy a arrepentir.
De acuerdo, me arrepentí esa misma noche cuando Edward ya dormía abrazado a mí y yo seguía en el celular navegando por redes sociales. No sabía que tenía ese tipo de fotos guardadas, voy a tener que confiscar su celular y robarlas porque sí, eran bellas.
Subió a su instagram una foto con Emmett de la última vez que estuvimos juntos en casa de Edward. Detrás de ellos nos veíamos nosotros, de pie, con Edward tomando mi rostro a un segundo de besarme, ambos teníamos los ojos cerrados y sinceramente era una muy buena foto. Era tan linda que hasta los comentarios a su publicación eran hermosos.
rose_lilian: Cuando quieres tomarte una foto con tu novio y al final la cámara termina enfocando a los tortolitos de atrás. ¡Feliz de verlos de nuevos! #HolaLondres
Nos había etiquetado a los tres.
emmettmccarty: Nos quitan protagonismo, debemos dejar de verlos.
rose_lilian: ¿Tú crees emmettmccarty? Me caen bien.
emmettmccarty: Seh, a mí igual, vamos a tener que decirles que se quiten de nuestras fotos.
bellaswan: Qué les puedo decir, somos geniales. Gracias por la foto, Rose. #MeEncanta
Desactivé internet y dejé el celular en la mesita de noche. Me acomodé junto a Edward quien se movió y me acercó más a su pecho, no me quejé, amaba dormir abrazada a él, es algo que descubrí hace poco. Bueno, más de veinte años durmiendo sola cómo iba a saber que me iba a gustar.
Sí, pueden interpretar esas últimas palabras a otro ámbito también.
—¡Bella!
Oí que Edward me llamaba desde el primer piso. Salí del baño donde secaba mi cabello para bajar las escaleras. Lo vi con el teléfono de la casa en la mano.
—Es Esme.
Bueno, eso era extraño.
—¿Hola?
—Hola, Bella, perdón por llamarte pero tengo información que entregarte.
Eso era aún más extraño.
—¿Sobre qué sería?
—Una amiga es maestra en el Colegio Santa Catalina, es un colegio privado de no más de trescientos estudiantes que queda a las afueras de Londres, no es tan lejos en auto, son como quince minutos.
—¿Buscan un tipo de profesión particular?
—No, no, mi amiga está embarazada y necesita una persona que la ayude y sepa trabajar con niños, el colegio no contrata asistentes porque se supone que las maestras pueden solas, es algo estúpido, pero sí, sé que trabajaste con niños y tu profesión tiene algo que ver con educación, si me dejas darle tu número a Kebi, ella puede conversar contigo.
—De hecho mi profesión tiene que ver todo con educación, ¿qué crees que estudié? —en serio, incluso Edward no sabía sobre mi carrera.
—¿Eres maestra? Bella, si es así tienes el trabajo asegurado, es muy raro que una maestra en este país no trabaje como maestra si le dan otra opción. Mi hija está en ese colegio, en la clase de Kebi, sólo si querías saber, no te estoy presionando.
—Bien, dale mi número a tu amiga, me convenciste con ese tono de madre que tienes.
—¡Genial! Espera su llamado.
Quién iba a decir que después de veinte minutos al teléfono, tuviera una entrevista de trabajo en media hora. Kebi se escuchaba demasiado amable y agradable, esperaba que en persona fuera así también.
—¿Estás yendo a una entrevista de trabajo en uno de los colegios más caros de Londres?
—Síp, y si tienes amigos famosos que tengan hijos en ese colegio, espero que no me digas, no hago diferencias.
Edward sólo sonrió, se ofreció a llevarme pero me negué, nada más de famosos en ese colegio, así que él llamó a su guardaespaldas, sí, exacto, para que me llevara en el auto. Si obtenía el trabajo estaba segura que muchas cosas serían interesantes.
Quiero agradecer a las personas que me han dejado review últimamente, sé que demoro una enormidad en actualizar y me caigo mal por eso, pero gracias por sus lindos comentarios y bienvenidas a las que hace poco encontraron este fic, espero que lo hayan disfrutado.
Trabajo, pobre excusa pero para escribir necesito tiempo, y sí que me lo tomo, perdón.
Saludos y espero que tengan buen inicio de semana.
