Capitulo 25: Una vida tranquila…

Bella POV

Cada día Gracia se percataba que habían menos afiches pegados por la cuidad. Por un lado me tranquilizaba el saber que podía intentar vivir un poco más tranquila, pero por otro lado eso me indicaba que Edward ya estaba aprendiendo a vivir sin mí.

Ya no alcanzaba a ver mis pies, el embarazo estaba casi culminando, se suponía que era yo quien trabajaba para Gracia y ahora eran ella y Filomena quienes andaban casi sobre mí para impedir que las contracciones o el bebé me pillaran sola. Cada noche pensaba en Edward, en mi familia, pensaba en que por segunda vez estaba privando a Edward conocer a su bebé recién nacido… Nessie todos los días me preguntaba por él, me suplicaba que lo llamara para que viniese a jugar con las mariposas que eran diferentes y más lindas aquí… mi inocente niñita…

Daría lo que fuese por poder llamarlo, pero no debía.

¿Qué haces Bella?- preguntó Filomena trayéndome una tasita de agua de manzanilla.

Estaba pensando, Filo te e pedido por favor que no me trates de esta forma, si quiero algo yo puedo servírmelo- pero negó rotundamente.

Trataré siempre de ayudarte mi amor, además esa pancita no creo te haga el trabajo más fácil.

Gracias- le sonreí porque de verdad que esta barrigota me pesaba mucho, la columna me mataba.

Gracia acaba de llegar, esta en tu cuarto mostrándole ropa de bebé a las niñas- le rogué que no lo hiciera, pero no hubo caso, ella compraría ropa para niño y para niña por si acaso.

¿tenemos que ir?- asintió.

Pero primero tome su agua, la relajará, es una tonelada de ropa- reí pero no de felicidad, reí por la ironía, ella era una muy buena mujer y yo solo le traía problemas.

Ok- comencé a tomarla, sabía deliciosa endulzada con miel, suspiré… aquellos días fueron los mejores de mi existencia, Edward y yo en su cabaña, yo le preparaba el desayuno. Cerré los ojos e imaginé cuando con tanta delicadeza acariciaba mi mejilla.- te amo…- susurré dejándome llevar.

Él también la ama- agregó Filomena lo que me dejó confundida- bueno usted sabe que yo creo que es niño- tocó mi barriga- él también te ama y siente tu amor.- dijo refiriéndose al bebé.

Gracias… y bueno, yo también creo que es un niño- asintió, una vez terminé caminé hasta la recamara de mi hija y mía y me llevé una sorpresa, realmente era demasiada ropa.

Gracia…-susurré con desgana.

Bellita mía… déjanos consentirte… y al bebé- negué pero sonreí, no debía ser desagradecida con ella…

Mujer- me acomodé a su lado y la abracé, ella cumplía el rol de mamá- ¿Qué hubiese sido de mi vida y la de mis hijos sin ustedes?- mis ojos se llenaron de lágrimas, por mis hijos hubiese sido capaz de hasta venderme… vender mi… para… en fin…

Mi amor, ya no te preocupes de eso… por favor solo si te sientes mal avísanos, cualquier dolorcito, por más mínimo que sea ¿ok?- asentí- así nos da tiempo de llamar al médico- y me puse tensa.

Gracia…- ella negó guiñándome un ojo.

Se a quienes no puedo llamar- sonreí pero con pena, daría lo que fuese para poder llamar a Edward y que él asistiera el nacimiento de nuestro hijo.

¿mami?- me llamó mi hija.

¿si bebé?- me acomodé para poder verla.

¿podrías decirle a mi papi Edward que venga para que saqué a mi hermanito de tu barriguita?- sonreía radiantemente, lo que me terminó por partir en dos, quería la felicidad de mi hija, pero también tenía que mantenernos a salvo.

Quizás podamos mi Nessie linda- me ayudó- hay que esperar- mi hija asintió y se distrajo aún mirando las cosas.

¿Abu?- la llamó Blanquita.

¿si cielo?- ella era tan cariñosa.

¿nos podrías llevar a la placita? Queremos jugar un ratito- me daba tanto miedo que salieran de casa, no quería que la fuesen a ver y no poder estar yo ahí.

Vamos mis amores- me guiñó un ojo, ella siempre las llevaba a un lugar alejado del centro donde poca gente transitaba, un lugar lindo según decía mi hija.

Mamita ¿Por qué no vienes?- acaricié mi vientre grande, ya estaba a punto de parir.

No puedo mi amor, tu hermanito podría querer venir en cualquier momento y no puedo caminar mucho- ella asintió resignada como siempre.- diviértete ¿si?- sonrió un poquito.

No te preocupes llevaré a Reinaldo para que me ayude- asentí, eso me dejaba más tranquila, Reinaldo es el chofer y como dice Gracia, parte de la familia, es un hombre alto y corpulento, me deja tranquila saber que él estará rondando por ahí a las niñas. Las fui a dejar al auto miré a Reinaldo como pidiéndole por favor que la cuidara mucho, él asintió sonriendo. Los vi alejarse y volví a la casa, ayudaría a hacer algunas cosas por ahí y por allá.

Me recosté un rato en la cama porque estaba completamente exhausta, pero cuando desperté me encontré con Gracia mirándome con fijación.

¿Dónde está Nessie?- le pregunté con pánico.

Calma mi amor, ella está tomando una ducha- respiré tranquila botando todo el aire que había retenido.

Entonces ¿Por qué esa cara?- acaricié mi vientre me había puesto muy tensa.

Me encontré al papá de los niños- mis ojos casi se salieron de sus cuencas… Jacob… me mataría si me encuentra.

Me va a matar… ¿te siguió? ¿está aquí?- sonrió ¿Por qué mierda sonreía? Lágrimas comenzaron a salir de mis ojos- ¿te ríes de mi desgracia?- me sentí traicionada. Gracia se puso en pie y se acomodó a mi lado.

Mi amor… él no quiere matarte, te ama- negué enérgicamente.

No… Jacob es mentiroso, si me encuentra me mata así embarazada, me voy a tener que ir…- me puse en pie histérica- te engatusó- acaricié a mi bebé, volvió a sonreír.

¿Jacob es el padre de tus hijos? ¿no se suponía que él es estéril?- sonrió otra vez y ahí caí en cuenta, sin creerlo caí sentada en la cama.

¿Edward?- asintió.- pero… pero… ¿Cómo…? ¿Dónde lo viste?- sonrió otra vez.

Lo vi en la plaza mi amor, con las niñas fuimos a la plaza- asentí.

¿reconoció a Nessie?- asintió.

Cuando lo vi, lo recordé del día en que nos encontramos por primera vez, cuando escapabas del- solo la miré quería que siguiera hablando.- lo miré a lo lejos y se veía tan… tan… avejentado Bella, la pena irradia de sus ojos- sonrió quizás recordando algo- pero cuando vio los de Nessie parecía como si hubiesen cambiado a la persona, la abrazó, la beso y la acarició como solo algunas personas pueden hacerlo… aquellas que aman de verdad- me volvieron a picar los ojos- quería llevársela, pero le hice ver que de nada serviría, porque no la podría tener él, se supone que el verdadero padre es Black, se conformó- asentí.

¿preguntó por mi?- acarició mi cabello.

¿y lo dudas? Te ama, me suplicó llorando que lo trajera para verte, quiere estar presente cuando nazca el bebé ¿en que influye el que pueda venir a verte?- negué.

Lo pueden seguir, se puede enterar Jacob, entonces mi sacrificio no habría valido la pena- negó.

Me juro que sería cuidadoso- la miré curiosa- me dijo que te preguntara y que después nos juntáramos en la placita para poder darle la respuesta- negué- piénsalo mujer, lo amas ¿Por qué te niegas a estar con él?- tomó cariñosamente mis manos.

Porque tiene familia, una mujer embarazada ¿Qué haré yo ahí? Él jamás se separará de ella ¿seré su amante? ¿me tendré que conformar toda la vida con eso? Haré el amor otra vez con él, me ilusionaré ¿y para qué? Él la volverá a elegir a ella… como siempre- Gracia me abrazó cariñosamente.

Estaba destruido, a pesar de que la aya elegido a ella en alguna ocasión sabes que su corazón es tuyo que te ama y que te desea solo a ti- bajé la vista.

No quiero compartirlo, no quiero saberlo mío y de ella en la intimidad- susurré.

Convérsalo con él- me aconsejó.

¿Qué harías en mi lugar? Solo quiero proteger a mis hijos- sonrió mientras ponía cabello caído tras mi oreja.

Me daría una oportunidad, dejaría que el padre de mis hijos me amara y que los amara a ellos- asentí, era eso lo mismo que yo quería, pero no puedo, me da terror que Jacob y su maldad pueda alcanzar a mis bebes.

Comprendo, pero tu no me entiendes Gracia, no me entiendes porque no estas en mi lugar, te conté todas las barbaridades que ese hombre me hizo, Jacob… no puedo arriesgarme- suspiró rendida.

Siento no haberte convencido, ya no tengo a mis hijos, ahora lo eres tú, solo quiero que seas feliz, mi vida, solo quiero que lo pienses, mi casa es tuya y puedes disponer de ella como desees, si lo amas y él a ti y lo único que puede ofrecerte por ahora es ser tu amante acéptalo, dicen que los amantes son capaces de encender un lugar- me sonrojé, luego de eso depositó un beso en mi frente- estará esperando hasta que alguien le avise en aquella placita, si quieres puedes disponer de Reinaldo- después salió del lugar.

Dios…- suspiré, no podía negar que deseaba con toda mi alma poder ir a verlo, poder besarlo, poder decirle que lo extrañaba con mi alma, pero mis hijos eran la prioridad. Toqué a mi hijo con lentitud pensando en los pros y contra de esta decisión. A los minutos la puerta se abrió y vi a mi hija aparecer con pijama puesto.

¿Cómo estás mami?- le estiré mis brazos para que viniese a mi.

Ahora mucho mejor bebé- besé sus mejillas y luego sus labios.

Hoy soy la niña más feliz del mundo- suspiré, sabía lo que venía.

¿Por qué Ness?- pregunté en un pequeño susurró, de haber estado lejos no me habría escuchado.

Porque vi a mi papito- se alejó un poco- me dijo que te dijera que te ama mucho y que ama a mi hermanito- asentí sintiendo mis ojos húmedos.- ¿mami?- asentí para que preguntara, no quería hablar porque mi voz se quebraría.- ¿tú amas a mi papi Edward?- asentí otra vez.- entonces ¿Por qué no vas a verlo?- suspiré.

Porque…- tosí para acomodar mi voz- porque Jacob podría hacernos mucho daño si se entera- ella negó.

Él no dejaría que nos dañara- suspiré otra vez, cada día mí bebé crecía más, me sentía tan orgullosa de ella.

¿Qué te gustaría, hija?- ella sonrió al instante.

Me gustaría tener a papá con nosotras, me gustaría que nos abrazara y besara… me gustaría que fuésemos una familia- asentí besando su mejilla- y- alargó la letra- me gustaría dormir con blanquita hoy, queremos hacer cosas de niñas- sonreí agraciada por su actitud, entrecerraba los ojos un poquito y estaba sonrojada, volví a besar su mejilla y asentí. Unos minutos más y se fue corriendo mientras reía a carcajadas.

Dios mío…- suspiré poniéndome en pie y sacando un abrigo del armario, me fui hasta la sala donde estaban mis grandes amigas que cuando me vieron sonrieron felices.

¡REINALDO!- gritó Filomena.

¿le sucedió algo a la niña Bella?- preguntó con temor entrando en la sala, todas sonreímos, era la primera vez que lo veíamos tan desesperado.

No tengo nada, Reinaldo- acaricié mi vientre que cada minuto notaba más grande.

Lo siento- recompuso la ropa y su rostro.- ¿para que soy bueno?- sonreí, él era tan protocolar.

¿podrías llevarme a la placita donde siempre llevas a las chicas?- sonrió.

Por supuesta niña- estiró su mano y la tomé, me ayudó a subir al auto, estaba que me orinaba de los nervios, ya estaba sumamente entrada la noche, quizás ya no estaba en el lugar, quizás había tenido que irse a ver a su verdadera familia… me desanimé otra vez.

Ya no piense más niña linda, déjese llevar por los sentimientos…- traté de sonreír un poco- esta es la plaza, niña ¿quiere ir más despacio?- asentí, pero después negué, sonrió.

¿es lejos donde está él?- negó- ¿podría ir caminando?- asintió. Estacionó el auto y me ayudó a bajar, lentamente fuimos caminando hasta que a lo lejos vi una sombra recargada en el banco, estaba como decepcionado, miré a Reinaldo y entendió al instante que hasta ahí podían acompañarme, caminé tan lento pero netamente por mi enorme barrigota, él no me sintió. Vi su cabello rojizo y fue como sentirme en casa, no me di cuenta cuando mi rostro se llenó de lágrimas.

Ya no vino…- susurró para él y lo vi taparse la cara- no… vino…- se puso a llorar y no aguanté más, me senté a su lado y separé sus manos del rostro para que pudiese mirarme. Su rostro realmente estaba demacrado lo cubría una espesa barba, sus ojos parecían como con una tela blanca y sin vida.

No llores más- susurré, trataba de mirarme completamente.

¿Bella?- susurró llorando otra vez- ¿bellita mía?- miró mi vientre y se maravillo.- dios, está tan grande- y sin más se tiró en mis brazos y comenzó a besarme y a abrazarme.- no puedo creer que estés aquí conmigo… bien…- me estaba casi dejando sin respiración.

No puedo… res.. pirar…- me soltó en seguida.

Lo siento… ¿estás aquí? ¿ahora? ¿conmigo?- se puso a llorar otra vez y se arrodilló frente a mi.

Aquí estoy… aquí estamos- acaricié mi vientre.

Bella… ¿porqué? ¿Por qué te fuiste sin decir nada?- le iba a responder pero vi a nuestro lado a Reinaldo, Edward se percató de su presencia y se puso a la defensiva.- ¡no te la llevarás! ¡NO DEJARÉ QUE LA ALEJES DE MI!- le gritaba sin parar.

Señor- sonrió Reinaldo- solo venía a decirle que es mejor que vamos a casa, la niña Bella se puede enfermar- Edward negó.

Me la quitarás- agregó ahogado- no te la llevarás- Reinaldo rodó los ojos.

Edward…- susurré.- vendrás con nosotros, se que eres inteligente y a pesar de la noche memorizarás las calles y podrás saber donde vivimos, no me alejaré otra vez, ya estoy aquí, contigo- asintió pero sin creerme mucho, tomé su mano y lo guié hasta el auto, esta noche tendríamos mucho de que conversar…

Se que es más corto que todos los capítulos, pero no había tenido mucho inspiración… chicas les juro que no dejaré las historias, aunque una de ustedes la lea seguiré hasta el final, solo denme un poquito de tiempo…

Se les quiere muchísimo…