Comienzo: ¡Pues, claro que llego a publicar en días festivos!

"Buenas", gente. ¿Cómo lo han pasado en Navidad?

La mía ha estado genial, priorizando que esta vez Papá Noel/Santa (Y no me acuerdo cómo le dicen en Chile) hoy, después de años, me hizo un regalo XD
Qué felicidad, no se imaginan.
Pero, fuera de eso, lamento mucho haberme tardado con la actualización, pero es que estuve muy distraído con mi regalo, además de que creo estar más ocupado que en clases.

Noté que los anteriores capítulos no recibieron muchos comentarios, tal vez se deba a que también estén ocupados, como que en realidad los capítulos hayan sido malos. Si es así, lo lamento mucho.

Pero, volviendo a lo que quería advertir, este capítulo tiene lo que muchos habían querido hace bastante tiempo un Cambio en Protagonismo. Espero que lo disfruten y que sea de su agrado, y si son tan amables me comenten qué les parece…


Capítulo 25

El expresar con palabras lo que acababa de presenciar se convertiría en una acción lejana a su objetivo, le parecía completamente imposible el llegar a vislumbrarlo como algo que pudiera hacer. Pues muy cercano a su corazón se hallaba aquel sentimiento de sorpresa, y como lo pudo notar en ese momento, lleno de asombro.

Pudo reconocer sin ninguna duda o cuestión que se trataba de la milagrosa aparición de MagnaAngemon, y más para su pasmo que acaba de eliminar a Daemon, enviándolo a un lugar del cual no hay retorno. Pero su mente se atrofió y dejó de pensar en ello al notar que su interés en el Digimon apenas se apreciaba, siendo que no pudo reconocerse con algún dolor alguno al estar, por poco, corriendo a cuesta de las escaleras que lo separaban de Kari. Sintiendo como el dolor quería aferrarse en él, tratando de apretarlo con sus lastimosas y amenazantes garras, pero no le dio cabida alguna al dolor al estar sus ojos cubiertos de lágrimas al poder llegar a ella como lo había previsto en una santa y pura esperanza naciente de su corazón.

Se resquebrajó en sentimientos, sintiendo como parte del pesar comenzaba a atenuarse, dando espacio y turno en participación a un sentimiento que no reconocía por completo, siendo que parecía ser una especia de mutación. Dado que aquel híbrido sentimiento partía por el sosiego, llegando a la calma, pero también la preocupación, la tranquilidad, el nerviosismo, y también parte de un suspiro interminable.

La impotencia había partido, ya no había rastro de ella en sus cuestiones internas, o pensamientos. El miedo había dejado de verse como un enemigo, ahora solo llegaba a apreciarse como un vecino que recordaba que aún se encontraban en peligro, pero fuera de su primer papel se encontraba en ese momento. La desesperación había caído en otra persona, en él ya no podría entrar nuevamente, pues no se lo permitiría después de ver tal demostración de poder a causa de la esperanza.

La frustración había dejado de aparecer hacía largo rato, siendo que creyó dejarla junto con sus compañeros antes de ingresar al Mar Obscuro. Pero ya creyendo reconocerse con su preocupación desde el principio frente a él, echada sobre una mesa de tortura, luego que su compañero Digimon Santo lograra quitarle sus aprietes de sus manos y tobillos, se dio por intentar despertarla, ya que en ese momento temía que todo fuera a ser en vano.

Movió su débil cuerpo con delicadeza, no con fuerza, temiendo equivocarse al sentir tal nerviosismo. Creyó no conseguir nada al apreciarla en ese estado tan deplorable, lastimado, frágil, desdichado y al alcance de cualquier tribulación. Vestida con su simple pijama, el cual era conformado por una camisa liviana y unos pantalones muy cortos, los cuales no llegaban a abrigarla de ninguna manera. Entonces pudo sentir nuevamente el miedo llegarle, sin embargo no permitiría de ninguna manera que llegara a vislumbrar aquello a la cercanía de su mente. Se quitó su abrigo negro y se lo colocó a la muchacha, intentando rellenarse nuevamente de la esperanza, y esperando que ésta diera nuevamente su aparición junto con la reacción ante tal emblema. Pues al verla reaccionar pudo sentir su corazón henchirse de una alegría sin procedentes ni comparación alguna.

Regreso al Protagonismo

(...)Se mantuvo pensativa y con mucho esfuerzo contuvo a su boca rebelde, pues lograba separársele entre el cambio de los segundos como si de una naturaleza se tratara. Dada acción provocada por el asombro y pasmo emocional dadas horas atrás.

No quería ser demasiado explícita en cuanto a lo que acababa de descubrir, o algo dentro suyo le instaba a que se mantuviera neutra, siendo que alguien podría denotar su reflexión, y preguntarían por su repentino mutismo. Notó cómo dirigían reiteradas veces sus miradas hacia ella como si intentaran de ese modo conseguir respuesta alguna, lo que la obligaba a sonreír disculpándose por no prestar atención. Sin embargo no llegaba a regalarles a sus amigos la atención que se merecían, y perdió el interés nuevamente en lo que comentaban, perdiendo su mirar nuevamente en el rubio que se encontraba guardando unas cosas en su mochila.

Al girarse, el muchacho, se encontró con la introspectiva pero rápidamente tímida mirada de la castaña sobre su persona, lo cual extrañamente le fue causante de nerviosismo, por lo que se animó a sonreír y huir de esa conexión de miradas, dirigiendo la suya hacia Ken, quien parecía estar burlándose de Davis por alguna razón que le era desconocida.

Luego de unos minutos concurridos, los jóvenes entraron en cuenta que la noche estaba dando el presente alrededor de ellos y toda Odaiba, por lo que comenzaron a levantarse como si se tratara de una corografía, haciéndolo al mismo tiempo.

— Bueno, creo que está haciéndose tarde ya — Comentó Ken mientras levantaba sus pertenencias del suelo.

— Sí, será mejor que vayamos yéndonos — Acotó luego de una corta reflexión Cody.

— Pero todavía es temprano, no está tan obscuro afuera — Refutó insatisfecha Yolei — ¿Verdad, Kari, que podemos seguir un rato más aquí? — Pero no hubo respuesta, siendo que la muchacha mantenía su mirada clavada en el suelo — ¿Kari? — Y entonces pareció reaccionar.

— ¿Qué? — Se apresuró a decir.

— Yolei, ya es muy tarde. Además, algunos tenemos que llegar a nuestros hogares — Intentó hacerla entrar en razón Cody.

— Rayos…

— Pues, yo no tengo prisa. ¿Puedo quedarme un rato más contigo, Kari? — Y la muchacha se sorprendió no solo por la propuesta de Davis, sino que vio algo de disgusto en el rostro de TK al verlo fruncir el ceño de esa manera.

— Davis…

— No te quedarás solo con Kari, tonto — Interrumpió lo que fuera a decir Ken la pelimorada.

— Pero… — Intentó rebatir Davis, pero fue interrumpido.

— ¿Yolei, me podrías acompañar a la casa de Sora? — Y todos parecieron interesados en la contrapropuesta de Kari, por lo que dirigieron su mirada hacia la muchacha que daría la respuesta, en quien se apreciaba un dejo de sorpresa.

— Sí, claro…

— Bien, es hora de irnos — Finalizó Ken.

— Pero, yo quería estar más tiempo con Kari —Se quejó Davis cruzando la puerta con su amigo sin importarle siquiera que la muchacha lo escuchara.

— ¿TK, tú vienes conmigo?

— Claro, Cody — Respondió con una sonrisa el rubio — Luego nos vemos, Kari — Se despidió de la muchacha que se encontraba observándolo.

— Nos vemos, chicos — Respondió al saludo Yolei. Entonces, notó que su compañera no había articulado palabra alguna, ni siquiera para despedir a sus amigos, ya lejanos a ellas — Kari… ¿Sucede algo? — Y su compañera al escucharla levantó su cabeza con algo de confusión en su rostro. Por consiguiente se sentó en el sofá, con la impresión reinando en su rostro — ¿Nos vamos a la casa de Sora? — Cuestionó incrédula de que se tratara de algo real. Sin embargo pareció causar un recuerdo de algo que deseaba hacer la muchacha, por lo que se levantó alarmada y corrió hacia la puerta y la cruzó a toda velocidad. Dejando a Yolei confundida de lo que acababa de ver.

Yolei se dirigió hacia donde había visto partir a su compañera, realmente curiosa por lo que estaba cruzando la cabeza de Kamiya, y cuando ya hubo cruzado el umbral se la encontró dirigiendo su mirada hacia abajo, donde se apreciaba un gran número de personas caminando por las calles de Odaiba. Pero creyó saber qué era lo que observaba con gran detenimiento al ver que Cody y TK salían de una tienda en la que rentaban películas, pero nuevamente se dejó llevar por la curiosidad. Pero todo le quedó claro al ver que, cuando hubieron desaparecido los muchachos al girar por una de las esquinas, nuevamente Kari ingresaba a su hogar para pedirle permiso a su madre para ir a la casa de Sora.

— Apurémonos para poder volver rápido, Yolei — Escuchó que le decía mientras tomaba su muñeca y la llevaba hacia el ascensor.

— Kari, ya dime de una vez qué sucede. Me estás matando con esta intriga — Rogo por última vez la muchacha.

— Cuando lleguemos a casa de Sora te diré, Yolei. Solo hay que… — Y calló sus palabras al encontrarse frente al hogar de una de sus amigas, y para su asombro la joven ya estaba fuera, como si la esperara.

— Hola, chicas, ¿Qué hacen aquí a estas horas? — Saludo risueña la mayor.

— Hola, Sora. Veníamos porque Kari…

— ¿Sora, podemos pasar a tu casa? — Y ambas lograron sorprenderse y llenarse de intriga por la insistencia oportuna de la muchacha — Es algo… muy importante — Y ante ello, les brindó la posibilidad de ingresar al hogar abriéndoles la puerta para que pudieran compartir aquello muy importante con ella.

Se mantuvieron en sumo silencio, ya sentadas en los sofás de la sala de estar a la espera de Mimí, a quien Sora había llamado a pedido de Kari. Y en ese momento comenzaron a nacer especulaciones dentro de sus cabezas, pues notaban con gran cautela, revestida de introspección, que en la menor del grupo se advertía asombro e impresión genuina en su rostro. Y por más que estaban a más no poder con el aguante de devorar sus uñas por la intriga, soportaron los ocho minutos en los que tardó en llegar Mimí. Y habiéndose sentado, ya las tres en comunión de vista, esperaron a que Kari hablara, lo cual había parecido nunca llegaría a darse.

— No sé cómo decirlo — Y sus calladas y mudas palabras en instrucción provocaron aún más desesperación de saber qué sucedía — Acabo de entender que… — Y su voz comenzó a callarse cada vez más y más, provocando que el interés crezca en demasía y haga que las demás muchachas la observaran con la espera plantada en sus rostros — Ustedes tuvieron razón — Y les dirigió su mirada, cubierta por su ruborizado rostro, hacia sus amigas, donde el desconcierto crecía cada vez más con sus lentas palabras.

— ¿Qué sucede, Kari? ¿Tuvimos razón en qué? — Insistió Mimí perdiendo parte de su privilegiada paciencia. Ante ello, la muchacha solo sonrió apenada en extremo, y dirigió su mirada al suelo para poder decirlo lo más claro posible.

— Estoy enamorada de TK… — Confesó casi inaudible.

— ¡¿Qué?!(...)

Se sintió perdida largo tiempo después de escucharlo exclamar cosas que para su mente, aún dormida, le eran imposibles reconocer y entender. Nuevamente se dejó caer en un vacío sin ningún tipo de luz, atrofiado por la falta de la misma y tomado por un régimen lleno de obscuridad y maldad propia de esa tonalidad.

En un momento, en el cual sus pensamientos comenzaron a pasmarse frente a sus ojos, lo único que pudo vislumbrar que entre sus deseos, los cuales conformaban imágenes junto a su familia, amigos y compañeros, se trataba de una aparición repetida en demasía de una única persona en particular. No se extrañó de aquello, dado que su mente no le daba la posibilidad siquiera de pensar, solamente se encontraba como vidente de sucesos frente suyo, o en otras palabras cálidos recuerdos.

Pudo ver que las imágenes comenzaban a tomar vida, y posteriormente a reproducirse en un recuerdo de cómo ella había logrado participar junto a sus amigos y familiares. Llegó a reconocerse como dependiente varias veces, lo cual logró incomodarla extrañamente, siendo que en un momento había perdido por completo la posibilidad de reaccionar.

Vio a sus amigos reír divertidos, suspirar descansados, sonreír felices, llorar desesperados, soñar esperanzados, y perderse en sus propios mundos bañados por sus pensamientos. Sonrió, reconociendo su rostro moviéndose en dicha acción, pero no se sorprendió, simplemente clavó su mirada en quien ansiaba lograra reconocerla, y también a sus poderosos sentimientos llenos de fuerza y esperanza en cuanto a él. Lo pensó, llenándose sus ojos de lágrimas pesadas y tristes, las cuales parecían lastimas su mirar, y provocar que solo recordara lo penoso y melancólico de lo vivido junto con Takaishi.

Sin embargo, no pudo dedicarle mayor tiempo a aquello, siendo que escuchó cómo la llamaban a grandes voces, entonces pudo recordar cuál era su nombre. Lo recordó con una felicidad inmensa, y también al poseedor de la voz que pronunciaba su nombre. Lo cual agrandó aún más su gozo, pues comenzó a graficar y a dibujar su rostro, el cual se articulaba, moviendo sus labios, para pronunciar su nombre en grandes exclamaciones de satisfacción. Entonces, pudo entender que no se trataba de su imaginación, pues habían dejado de jugar con su mente hacía unos minutos, y para sosiego de su corazón, había abierto los ojos.

Su mente fue comenzando a reaccionar, y volvió a su anterior movimiento rítmico y armónico. Pudo comenzar a trabajar su mente como lo solía hacer, viendo cosas y cuestionándose en cuanto a ellas. Entonces pudo notar que se encontraba echada sobre un lugar, el cual no le fue difícil reconocer, pues comenzó a recordar cómo es que había terminado allí, y fue terror lo que experimentó al notar aquello. Sin embargo, dejó de observarlo al notar que no se encontraba sola, siendo que una brillante luz la acompañaba a un costado de donde estaba, y al sentarse y dirigir su mirada hacia esa esquina, pudo ver que se trataba de del vocero del Dios del Digimundo, pero perdió el interés en entender la razón de la aparición de un ser como MagnaAngemon en aquel lugar al denotar que alguien más se encontraba allí, justamente al lado del Digimon y, para su asombro, frente suyo. Y su mente comenzó a trabajar en busca de alguna señal que le indicara conocer aquella persona, lo cual le pareció en un instante pausado difícil, pero para quitar toda imposibilidad de sus manos, sus ojos lo reconocieron. Reconocieron su rostro, su cuerpo, sus brazos y piernas. Sus ojos bañados de lágrimas de fruición, sus cejas que luchaban por mantenerse en vibración por los nervios que se negaban a ir, sus cabellos, alborotados y sucios extrañamente, y sus labios aparentemente lastimados y secos. Era TK.

Cuando fue por completo consiente de lo que estaba sucediendo, no pudo soportar los fuertes brazos de su poder abrazarla e instarla a echarse a los brazos del muchacho. Aquella fuerza la hizo entrar en razón en que necesitaba de estar cerca de él, y aparentemente era verdad.

Abrazó a TK con fuerzas, sintiendo a su corazón conmoverse por el heroico rescate del muchacho, y provocando que llorase con frustración tranquilidad a la vez. Y fue allí donde TK, ya notando qué sucedía, correspondió el abrazo, y la allegó a su cuerpo para nunca querer quitarla de allí.

Sintió su paz agudizarse al notar, como siempre había querido, que se encontraba bien. Ya notando cómo el dolor de la incertidumbre lo dejaba, y daba paso al dolor físico, pues sintió nuevamente el punzante ardor en sus piernas y brazos, pero no les dio importancia, siendo que estaba muy ocupado en tranquilizar sus angustiados sentimientos con el contacto físico que tanto había ansiado compartir con Kari. Y en aquel momento, al notar todo lo que había hecho por ella, todo lo que sacrificó por ella, todo lo que temió por ella, no pudo aguantar hablar por más que le fuera dificultoso.

— Ha-había temido que estuvieras muerta — Y no le importó siquiera que el llanto que reprimía lo denotara en su hablar. Y Kari, al ser tan sensible ante sus sentimientos, pudo contagiarse de lo dicho por su amigo, y sus ojos imitaron a los de él, vibrando como si se movieran en un mismo ritmo, sin embargo solo se trataban de las lágrimas que avecinaban sus ojos, y que daban la impresión que éstos se movieran.

Lo abrazó aún con más fuerzas, y no pudo controlarse en ese momento, pues ambos lloraron como si se tratara de una tragedia, siendo que recordaron con detalles lo que sufrieron el uno por el otro. No les importó siquiera que perdieran tiempo valioso, que el Digimon tuviera que esperarlos al demorarse de esa manera. No quisieron detenerse pues necesitaron permanecer juntos para verificar que era real; que en realidad estaban los dos a salvo y juntos como hacía tiempo lo habían estado anhelando, como lo habían soñado y como lo habían esperado con grande ímpetu.

Y sus respiraciones se agitaron como si hubiesen estado corriendo largos quilómetros. Su nerviosismo se denotó en ambos, provocando que temblaran como si sufrieran de una helada bajo cero. Su llanto descendió, comenzando a callarse lentamente, consolándose mutuamente. Sintiendo cómo la presencia del otro les bastaba para encontrar solaz para sus almas desdichadas minutos, horas, días atrás. Sus cuerpos se juntaron, formando un solo ser al estar el uno tan cerca del otro. Kari descansó su cabeza en uno de los extremos del cuello de TK, ahogando sus lágrimas en sus intentos fallidos por esquivarlas y reconociendo como TK la imitaba, y provocaba que un cosquilleo plenamente gratificante corra por todo su cuerpo, empezando por su cuello desnudo en especial. Pero, para desunión de lo que habían estado anhelando, recordaron que debían hacer algo más.

Entonces deshicieron el abrazo, provocando que la lentitud con la que se accionaban los incomodara y desearan permanecer juntos largo tiempo, pues al cabo de dos segundos llegaron a extrañar la unión que había estado reinando en ellos. Se observaron aún con sus miradas húmedas por las lágrimas, y no quitaron el objetivo de sus ojos en los del otro. Como si buscaran respuestas en sus zafiros, que eran residentes de almas. Y pudieron llegar a perderse en el brillo abundante de luz y bondad que había en los ojos del otro. Pudieron notar que en realidad no había duda alguna para lo que ambos sentían en comunión de sentimientos, siendo que aquella fuerza había trabajado arduamente en hacerlos abrir los ojos para que notaran la correspondencia del otro. Pero quitando aquello de sus pensamientos, ya creyendo reconocer que TK no deseaba romper con aquel contacto de visión entre ambos, Kari habló, por más que su afonía se lo impidiera.

— Lamento mucho haberte causado problemas — Y su registro voz también denotó el vibrado propio de un llanto empedernido, lo cual fue razón de impresión para el muchacho, pues reconoció fragilidad en la muchacha, una fragilidad que extrañamente le atraía, siendo que deseaba ser quien la protegiera de cualquier asechanza. La observó en rotundo detenimiento, viajando por sus palabras, y guardándolas en su mente, con su dolorida, lastimada y áfona voz como protagonista y anunciante de sus sentimientos. Entonces, de un segundo a otro, TK pareció recordar donde se encontraban, y su mirada se vivificó y abrió los ojos en desmesura, como si hubiese recordado un grave error, lo cual no pasó por desapercibido para la muchacha.

— Kari, te prometo que hablaremos cuando salgamos de aquí, pero corres grave peligro si seguimos en el Mar Obscuro — Y Kari también pareció recordar.

— ¡TK, Daemon me engaño, él…! — Quiso advertir ahogando su voz nuevamente pero su amigo la interrumpió tratando de tranquilizarla.

— No, Kari. Daemon ya no es ningún peligro, pero hay otro Digimon que sí puede serlo — Y la abrazó para hacerla descender de donde estaba sentada, como si se tratara de una niña, y fue allí donde notó que tenía puesto un abrigo que no le pertenecía, pues reconoció con rapidez que era de TK. Pero no quejó al ver que el muchacho comenzaba a hablar — Gennai nos dijo que existe la posibilidad que GranDracmon, un Mega-Digimon, esté aquí y haya controlado a Daemon — Y en aquel momento le entregó su Digivice, lo cual en un momento sorprendió a Kari.

— TK, yo… — Quiso hablar, pero fue interrumpida por el Digimon.

— TK, el lugar comienza a derrumbarse, debemos encontrar una manera de volver — Lo advirtió de una manera tan rápida que logró alarmar a los jóvenes.

— Está bien — Asintió recapacitando sus posibilidades mientras advertía del vibrado real del lugar, entonces volvió a descender su mirada hacia la castaña, quien mantenía su vista clavada en él. Entonces no pudo más que sonreír al verla frente suyo nuevamente, como si se tratara de un baño de esperanza para su corazón, una refulgente corriente de aire que le devolviera su pulso normal, y que pudiera respirar sin ningún inconveniente. No podía sentirse más a gusto, o eso creyó. Pues se desmintió al recordar que debía de sacarla de allí a toda costa y sin importar los obstáculos — MagnaAngemon, ayuda a bajar a Kari —Mencionó el muchacho, por lo cual su Digimon obedeció indeciso, y ayudó a la muchacha a descender de los muchos escalones que los separaban del suelo. Por su parte, TK fue en contra de sus caminos, siendo que subió por los escalones en busca de alguna vista que le indicara alguna pista para volver a su mundo, siendo que no había planeado en regreso con anticipación. Sin embargo, al recordar una de las habilidades que poseía la versión femenina de su Digimon, creyó conseguir una salida rápida y gratificante. Por lo que comenzó a descender con presura hacia donde estaban sus amigos, quienes lo esperaban con la duda en sus semblantes. Y fue allí donde se dispuso a preguntárselo, pues que recordaba que varias veces compartían técnicas al ser ambos Digimons Ángeles. Siendo que tenía en cuenta que Angewomon poseía el poder de abrir puertas, "del mismo modo que…".

Y sus ojos se abrieron con asombro al pisar el último peldaño, pues su mente lo advirtió de un riesgo que debía evitar a toda costa, pues constaba de un peligro sin igual. Y cuando llamó a sus amigos para advertirles de aquello, que había olvidado que Daemon también poseía la habilidad de abrir puertas, se detuvo.

Su Digimon, junto con Kari, lo observaron confusos, pues no entendían su drástico cambio, pero callaron su preguntas al ver el rostro del muchacho, pues había comenzado a reinar el asombro junto con el miedo en él, y denotaron que grandes lágrimas comenzaron a caer por sus ojos, y su boca se había abierto tratando de articular palabra alguna, pero se trababa como si de una mala articulación se tratara. Pero fue entonces donde lo vieron caer sobre sus rodillas. Y el miedo se adueñó de ellos también, pues al verlo caer sobre su espalda notaron que de su pecho vertía sangre, y detrás de él a metros largos de distancia estaba Daemon.

A Kari no le importó que corriera riesgo, siendo que corrió con todas sus fuerzas hacia el muchacho lastimado, inundándose los ojos con lágrimas al notar la herida grave que había en su pecho. Y presionándolo para intentar que la sangre se detuviera, pero aquello no provocaba nada. A lo que MagnaAngemon cayó sobre sus rodillas, sosteniendo su cabeza sin querer comprender lo que estaba sucediendo. Totalmente desesperado, mientras advertía de cómo perdía el núcleo de su fuerza.

Kari observó al muchacho a los ojos y se encontraba inexpresivo, siendo que esperaba que gimiera por el dolor, pero algo le testificó de lo que no quería, pues comprendió que estaba al borde de la muerte, y pisoteando a ciegas lo que era el velo que cubría su rostro de lo inexplicable. Por lo que entendió qué sucedía, y lo sacudió perdiendo las esperanzas.

— ¡No, TK! Quédate conmigo… —Rogó ahogadamente — ¡NO TE ATREVAS A DEJARME SOLA DE NUEVO! — Y su rostro se inundó de lágrimas, a lo que el muchacho sonrió cerrando sus ojos para no cubrirlos de lágrimas también.

— Lo lamento mucho… — Pidió en secreta voz — Sé que me comporté mal contigo… Kari — Y allí abrió sus ojos para encontrarse con una mirada que nunca hubiera querido ver en la muchacha: Dolor.

— No…

— Hice todo lo que pude… N-no resultó — Y comenzó a entrecortarse — Lamento mucho haberte causado tantos problemas, Kari… — Y en su voz abundó el llanto.

— No, TK. ¡Tienes que quedarte conmigo! — Exclamó perdiendo parte de sus miembros en sentido — ¡TK!

— Perdón… Kari, Patamon — Sacó con pocas fuerzas, de uno de sus bolcillos, algo que primero la muchacha evitó, pero al ver que esa temblorosa mano se dirigía hacia ella, tuvo que tomar el papel que vagamente recordó tanto pesar le había traído. Entonces notó que cuando lo hubo tomado, el muchacho apuntó con su lastimado dedo hacia un costado de la carta — Si lo hubiera hecho antes tal vez nada de esto habría pasado… — Y comprendió a qué se refería al ver el nombre del rubio escrito allí, por lo que se apresuró a negar con su cabeza, pero el muchacho solo sonrió — Lo siento mucho — Y cerró sus ojos levemente, a contraria voluntad de lo que rogaba la muchacha, provocando que sus ojos contornearan la maldad del dolor, que su cuerpo sintiera el pesar del tormento, pues fue testigo amargamente de cómo el muchacho cerraba sus ojos a contradicción de lo que le rogaba.

— ¡No te puedes ir… TK! — Y lloró, echándose sobre el frío cuerpo que en algún tiempo creyó era de su amigo, a quien nunca se había atrevido a mencionarle la verdad de sus sentimientos. Y derramó constantemente todo el líquido que aún permanecía en su cuerpo, por sus ojos, quedando parcialmente deshidratada al derramar torrentes de lágrimas. Al lastimar sus ojos por el despliegue, cual fuente de vida, se trataban de sus ojos lastimados por los graves e hirientes líquidos que desplegaba la glándula lagrimal.

— Necio… — Escuchó en voz aborrecedora. Por lo que levantó su rostro lleno de pesar para encontrarse con una mirada llena de maldad — Aquí tienes el resultado de creer ser más fuerte que el poder de las tinieblas. Creyó que podría soportar el flujo de mi poder, pero eso solo fue razón de gracia para los Demonios — Y no pudo evitar llenarse de rabia al verlo hablar sin ningún inconveniente — Hasta *"El Sacerdote Pecador del Océano" fue fácil de domar, cuánto creía que podría soportarme…

— ¿Qué? — Inquirió al entender parte de lo dicho.

— ¿Acaso eres igual de ingenua que no lo notas? ¡Yo fui quién controló a esta desgracia de humano! Cada acto de maldad e ira nacieron de mí, creyó que se trataba de él mismo, ¡Pero eso solo me sirvió para domarlo cual mascota humana! — Y abrió sus ojos a más no poder al entender la verdad de los hechos, la razón del cuestionamiento, y la respuesta a las incógnitas — Toda bestia u hombre que haya pasado a ser base de datos no puede desatarse de mis ligaduras de muerte y control — Lo escuchó en su clasificación soberbia viva.

Entonces comprendió con vivo entendimiento la razón de por qué se comportaba iracundo, de por qué había estado actuando como si no se tratara de él. Entendió por qué alguien más compartía su mismo rostro y cuerpo, siendo que de TK no eran esos tratos, pues por más que se encontrara enojado, nunca heriría a sus amigos.

Lo observó en su desdichada agonía, en su injusto camino hacia el final. En su rostro descubierto del calor de lo vivo, sintiendo como los latidos de su corazón comenzaban a detenerse.

—Ya no me sirves de nada, ahora morirás en mis manos — Pero no le prestó atención a las palabras que pudiera pronunciar. Pues lo ignoró como si en realidad no estuviera interrumpiendo el momento íntimo que tanto había estado anhelando pasar con TK. Y sonrió evitando la mueca acompañante de llanto, siendo que las lágrimas inexplicablemente volvieron a descender.

Antes de degustar la muerte, quiso saber la realidad de los hechos, por lo que sin importarle siquiera la aproximación que comenzaba a tomar Daemon, y en el hecho de que Patamon no podría servirle como ayuda, se dio por abrir la carta. Y apenas lo hubo hecho, reconoció que el significado del título, el cual estaba escrito en inglés, significaba foco. "Focus…" Lo analizó en supremo detenimiento, comenzando a reconocer la cercanía que adoptaba el Digimon acechante.

Luego de leerlo con algo de impresión e incomprensión, dado que desconocía aquellos puntos de vista de TK, notó que requería una respuesta, la cual comenzaba a recapacitar.

Quitó cabellos rebeldes que caían sobre los ojos del muchacho e intentó gravar en su mente su rostro, el cual en oculto deseo había recordado noches y noches.

Ya creyendo sumirse en sueños, los cuales normalmente terminaban del mismo modo, se dio por acortar la distancia entre sus rostros. Sintiendo, por más que fuera anormal, cómo su corazón se aceleraba con cada centímetro cortado entre ellos. Sintiendo cómo sus miembros se presionaban al acto de presionarse por los nervios de la primera vez.

Ya sin ningún miramiento o detención para lo que había anhelado sería una espléndida experiencia, sintió su respiración chocar contra el rostro del muchacho y volver hacia ella. Tomó la mano del muchacho con su mano izquierda, pues en la otra estaba su carta y su Digivice. Y para su sorpresa, en ella estaba el D3 del muchacho presionado por su fría mano. Trató de aferrarse con fuerzas a ella, y volvió a dirigir la mirada hacia el tranquilo rostro del joven.

Cuando estuvo a cortos tres centímetros de sus labios, comenzó a escuchar sus latidos presionarse con fuerza contra sus costillas, chocando con violencia al acto de avisarle de algo que parecía no era del todo consiente. Pero, y para su incomprensión escuchó otro bombeo, más débil y tranquilo, pues se oía lastimado y en coma. Pero cuando pudo unirse al joven, apoyando con delicadeza sus labios sobre los fríos labios de TK, como si se tratara de una caricia en secreto, escuchó que ya no había doble bombeo, pues solo se oía uno. Y antes de que pudiera caer en el hecho de que la había abandonado al fin, creyó que se trataba de una unión en latidos. Y el ardor en su pecho, el cual fue digno de un título refulgente y solemne, pareció ser la razón del acabe de dudas para la muchacha, pues pudo escuchar con agudeza de sentimientos cómo los latidos de TK volvían a su curso normal, imitando los suyos. Pero se distrajo al escuchar retemblar el piso, al sentir a Daemon a un metro de ellos, sin embargo no se había tratado de él, pues para su incomprensión; radiación fue lo que comenzaron a emitir ambos al momento en que Daemon se alejaba, y ecos incomprensibles y solemnes en dichos se dieron a oír, pero más claros fueron al cabo de segundos, pues penetraron sus oídos y su corazón.

— ¡Patamon Warp Digivolves a…!


*"El Sacerdote Pecador del Océano": Dragomon.


Notas del autor: Sí, al fin sucedió. Estoy seguro que muchos habrán esperado esto.

La verdad me retrasé en actualizar porque nunca quedé por completo a gusto con cómo terminaba el capítulo, pero creo que esta es la mejor manera, las demás me parecían muy feas. No sé por qué.

Tristemente estamos a muy poco de los capítulos finales, en sí deben de faltar dos...

Pero antes de que comience a llorar quiero agradecerles por el tiempo que le dedican a mi escritura, espero que haya sido de su agrado y que la hayan disfrutado.

Por el momento los despido, saludos, suerte y nos leemos cuando vuelva a actualizar.

¡Feliz navidad a todos!

Bye Bye!