Los personajes, escenarios, libros e incluso varios de los objetos no me pertenecen tan solo la situación en la que los coloque, el resto es de J. K. Rowling su cuenta bancaria lo demuestra.


12 de Abril del 2004

Un fuerte empujón contra ella la hizo trastabillar, era tan obscuro que tan solo atino a cerrar los ojos y apretar más contra su pecho los pergaminos que llevaba en brazos. Espero el golpe pero unos fuertes y capaces brazos la detuvieron de caer.

—Me sorprende que sigas viva, Granger—dijo aquella áspera y fría voz—eres demasiado torpe.

No hizo intento de alejarse de la anatomía del hombre que la mantenía cautiva, demasiado familiarizada con aquellos momentos. En aquel destartalado almacén de archivo muerto, con pergaminos roídos y amarillentos, por primera vez en mucho tiempo se sintió en casa.

—Si tu provocas el golpe, automáticamente dejas de ser el héroe, Malfoy.

Aún en la obscuridad pudo sentir su sonrisa formándose tal cual gato Cheshire. Y sus manos a su costumbre apoderándose sin permiso, de su cintura.

—Creí que ya habíamos quedado en que no me va todo eso del heroísmo y el honor. Me gusta más…—dijo acercándose en a su oído ya en un ronco suspiro—ser el malo.

Un traicionero escalofrió recorrió su columna, y el rubio no tardo en percatarse de ello, aumentando de tamaño su sonrisa.

—¿Puedes soltarme?—pregunto con la voz entrecortada.

—Lo siento, olvide que ahora solo te gustan los brazos de cierto búlgaro sin cerebro—renegó sin soltarla y por el contrario apretándola si era posible aún más contra él.

Draco Malfoy era lo suficientemente alto para que su cabeza apenas y le llegara a la barbilla provocando que aquel olor a menta y colonia cara le llegara de lleno. Estaba tan tentada a tan solo elevar sus labios y depositar un beso justo ahí entre la unión de su cuello y la mandíbula, donde a él, sabia le volvía loco.

—Son cómodos.

Tal y como si se hubiera vuelto un caldero de hierro caliente sus manos la soltaron y dio un paso atrás, demasiado herido en su ego con tal afirmación.

—¿Volviste por él?—gruño con los dientes apretados.

Si, le hubiera gustado decir que si, herirlo de la misma manera en la que él lo había hecho con ella, pero no era así, ella no era una serpiente venenosa como él.

—No, volvi porque Ginny se divorciara y necesita de mi apoyo.

—Siempre supe que la pequeña comadreja merecía algo mejor. Potter es demasiado poco hombre.

Antes de que pudiera reaccionar tenía la punta de la varita de la mujer apuntando a su yugular. La guerra, pensó, había hecho mella en todos.

—Sera mejor que te calles—le ordeno con la varita en alto—No te permito que hables de esa manera de uno de mis mejores amigos—y guardando el arma no pudo evitar agregar—Y no des sermones de santo, te recuerdo que hiciste lo mismo, con la misma mujer.

Lo vio quedarse callado y ese momento supo era en el que debía salir. No tenia nada más que decir.

Camino hacia la salida pero antes de que pudiera abrir la puerta sintió su mano apretando con fuerza su ante brazo.

—No fue lo mismo y lo sabes. Él está casado y nosotros no…

—Y nosotros no éramos nada—Completo por él—Lo se Malfoy, fui una idiota pero no se volverá a repetir. Ahora, déjame salir.

—No fue así Hermione, ¡Déjame explicarte!—grito perdiendo el control por primera vez—por favor.

—No me llames por mi nombre, limitémonos a tratarnos como los compañeros de trabajo que somos.

—Ella no era nadie en mi vida—dijo él ignorándola.

—Bueno, pues ahora yo tampoco lo soy.

Salio de la habitación dando un dramático portazo, él era la única persona que lograba sacarla de su línea de confort.

Había pasado seis largos meses lejos de él. Lo más lejos físicamente posible, no había mantenido contacto con él en absoluto aunque realmente él no lo había intentado. Tan solo se había limitado a no leer el profeta y evitar Londres como si tuviera viruela de dragón.

No había sido fácil, en absoluto. Cada dia sin motivo aparente y cuando menos se lo esperaba el rubio se filtraba en sus pensamientos. El granito del lápiz que su compañero había decidido utilizar, la pastilla de menta que su maestra masticaba o incluso algo tan absurdo como su apellido siendo pronunciado al pasar lista.

Pero al final lo había logrado. Ahí estaba sin pensar en él… tanto y Ginny apareció en su departamento hecha un mar de lágrimas.

Había decidido pedirle el divorcio a su mejor amigo y también la custodia completa de James su hijo. Estaba harta de sentir la mirada de pena de toda la comunidad mágica y de ocultarse a ella misma lo que sabía tan bien Harry Potter era un maldito infiel.

Después de una larga charla y un par de docenas de chocolates después le suplico su ayuda durante el largo proceso la necesitaba y ella necesitaba volver a su hogar.

Dejo caer los pergaminos sobre el escritorio y se apoyó contra el. Se hubiera quedado en Estados Unidos, ese país que tenía tanta prisa que jamás veía atrás, que siempre estaba corriendo, y que nunca tenía el tiempo suficiente para pensar las cosas dos veces.

Suspiro. Trabajar, eso era lo que había venido hacer y eso es lo que haría.


NOTA DE AUTORA: Supongo que soy yo de nuevo... me siento como una novata con esta historia. Creo que el hecho de ser mía no ayuda mucho, pero espero que me den su opinión y me comenten si les gustaría saber más sobre esto.

Se que no había dicho nada sobre segundas partes pero salio de la nada y me pareció algo muy bueno que les quise compartir.

En serio díganme si les parece buena idea.