Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.
Severus se había despertado a tempranas horas. Después de un buen baño, vestirse y terminar de acomodar sus cosas, desayunó y cogió un abrigo. A pesar de que quería esperar a ver a cierta castaña, tenía a quienes visitar.
Se apareció frente a un par de impresionantes verjas de hierro forjado que marcaban los límites de los terrenos de la mansión. Dentro de los terrenos se podían apreciar arbustos y pavos reales que rondaban por ellos y detrás de unos setos había una fuente. Un camino recto de grava llevaba desde la verja hasta la puerta de la mansión, elevada desde suelo por unas amplias escaleras de piedra.
Con paso ligero llegó hasta la enorme puerta de madera oscura de la entrada y alzó la mano para tocar con la aldaba, al poco tiempo la puerta se abrió lentamente revelando a un elfo doméstico.
-¿A quién anuncio?- preguntó el elfo con solemnidad.
-A Severus Snape-
El elfo desapareció y casi al momento volvió a aparecer.
-Los señores Malfoy lo esperan en el salón-
Al pasar brevemente por los pasillos de la mansión, se percató de que habían hecho algunos cambios a la mansión, dándole así un toque más hogareño al lugar sin perder su elegancia.
-Hasta que al fin te vemos nuevamente, Severus- saludó el patriarca de los Malfoy al verlo llegar al salón.
-Igualmente, Lucius- ambos magos se dieron la mano.
-Bienvenido Severus- saludó Narcissa con un gran abrazo.
-Muchas gracias Cissy-
-No te esperábamos y mucho menos a estas horas- comentó la rubia mientras invitaba a todos con un gesto a sentarse, mientras un elfo apareció con té y galletas. -¿Cuándo regresaste?-
-Ayer, pero no pude avisarles. Tenía que instalarme en mi... nueva casa- dijo esto último con renuencia mientras tomaba una taza.
-¿Nueva casa?- preguntó el rubio con interés. -No me digas que al fin te deshiciste de tu ratonera-
-No- espetó. -Fui obligado a permanecer en la casa de resguardo del Tridium, según ellos para mi protección- respondió con fastidio.
La puerta del salón se abrió, dándole paso a un joven rubio. Éste, al ver al pelinegro, esbozó una sonrisa.
-Así que al fin está de regreso- saludó el rubio extendiéndole la mano.
-Draco- ambos magos se dieron la mano.
-Llegas justo a tiempo, Draco, estaba por preguntarle a Severus como es su "nueva casa"- comentó Lucius con burla.
-¿Nueva casa?- preguntó el joven sorprendido. -¿Al fin se deshizo de aquella porquería que le llamaba casa?-
El pelinegro bufó. ¿Hasta cuándo seguirían metiéndose con SU CASA? Lo admitía, era un lugar lúgubre y muy descuidado, pero era su casa a fin de cuentas, un lugar para emborracharse al menos.
-No te molestes, Severus, sabes que tenemos razón al decir que aquella casa es un desastre- le dijo Narcissa dando a entender que no tenía derecho a réplica.
-Volviendo al tema- Todos dirigieron su atención a Draco. -¿En qué lugar queda su "nueva casa"?- preguntó el joven rubio recalcando las comillas con sus aristocráticos dedos.
-Cerca del pueblo de Collinwood- respondió con indiferencia.
-Entonces está viviendo cerca de la casa de resguardo del Tridium- dijo Draco en tono pensativo.
-Estoy viviendo en la casa de resguardo-
Draco abrió los ojos desmesuradamente, sorprendido por lo que acababa de oír.
-¿Está viviendo con Jessica?- exclamó con sorpresa, tratando de contener la carcajada que quería escapar de sus labios.
El pocionista se sorprendió, no esperaba que el chico tuviera esa información. Sin embargo, supo ocultarlo con su máscara de indiferencia.
-¿Cómo sabes que...?-
-Jessica me dijo que el Tridium tenía una casa de resguardo y que ella residía allí- el ojigris esbozó una gran sonrisa, el asunto se estaba tornando muy interesante.
-Vaya, vaya. Así que estás viviendo con aquella linda y encantadora jovencita. Interesante- decía el patriarca de los Malfoy mientras esbozaba una pícara sonrisa en su rostro.
-Y como siempre tus perversidades no tienen límites- espetó el pelinegro, fulminando con la mirada al sangre pura.
-Yo no he pensado nada- dijo alzándose de hombros. Cuando Severus bajo la guardia, agregó. -Nada que no hayas pensado antes mi querido amigo- decía mientras esbozaba una gran sonrisa.
-¡Lucius!- le reprendió la rubia. -¿Cómo puedes decir eso? Sabes muy bien que Severus es un caballero y no pensaría así de ella- el pelinegro le iba a agradecer. -No con perversidades al menos- murmuró, el ex mortífago sólo alzó una ceja.
Narcissa Malfoy estaba enterada de todo. Su esposo se había encargado de ponerla al corriente de todo al llegar del ministerio y comentarle que había conocido a la chica que tenía interesado a su amigo. De hecho, la cena fue idea suya; una excusa perfecta para saciar su curiosidad y conocer más a fondo a la chica que había llamado la atención del imperturbable Severus Snape y quien era gran amiga de su hijo.
-Bueno, al menos ya sabemos con quién vendrá Jessica a la cena de esta noche- decía Draco mientras se sentaba al lado de su madre y tomaba una taza de té.
-¿Cena?- inquirió el ex profesor.
-Organicé una cena para las amistades de la familia, bueno las pocas que quedaron- explicó Narcissa. -Y ahora que ya regresaste, tenemos más razones para celebrar esa cena-
-¿Y no han pensado que quizás ella ya tenga con quien venir a la cena?- Severus no pudo evitar culminar la pregunta con cierto asco. El pensar que quizás ella tenía a alguien más lo ponía enfermo.
-No lo creo padrino- el pelinegro alzó una ceja. -Ella no sabe cómo son las cenas que organiza mi madre, en consecuencia ella no tiene a quien traer- el pocionista se relajó al escuchar eso. -Y yo tampoco le explique que podría traer a alguien- decía mientras se alzaba de hombros y colocaba su carita de inocente.
-¿Y por qué no lo hiciste Draco?- lo reprendió su madre.
-¡¿Para qué, para que terminara invitando a Sirius Black?! Ni lo sueñes madre-
-¡Draco!- lo regañó nuevamente Narcissa. -Te guste o no te guste, Sirius pertenece a la familia. Además te recuerdo que fue invitado a la cena, que haya rechazado la invitación es otra cosa-
-Gracias a Merlín lo hizo- murmuró.
-¿Black?- todos miraron hacia Severus. Sus ojos estaban más negros de lo normal. -¿Qué tiene que ver ese pulgoso asqueroso con Jessica?- su voz era sedosa, pero claramente peligrosa.
Lucius lo miraba divertido, como iba a disfrutar a costilla de los celos de su querido amigo. Mientras que Draco tragó saliva y comenzó a relatarle todo lo acontecido en su ausencia.
-Bueno, pues verá...-
-¡¿Casi se besaron?!- exclamó una hermosa joven de 23 años cabello negro liso, de felinos ojos verdes y tez blanca; atrayendo la atención de los que estaban a su alrededor.
-Alexa, si quieres lo publicas en el periódico. Por allí se pueden enterar más personas te lo aseguro- susurró Jessica con clara molestia, mirando apenada a los presentes.
Esa mañana Jessica había bajado a desayunar a su hora habitual, sólo con una diferencia: se había mentalizado que no estaba sola en la mansión y de que encontraría a cierto pelinegro en el comedor. Pero se llevó una gran sorpresa cuando encontró el comedor vacío. Los elfos le dijeron que ya había desayunado y que había dejado dicho que estaría en Malfoy Manor.
Así que decidió invitar a su gran amiga Alexa a desayunar en una cafetería cercana al hospital donde laboraba como doctora.
-Lo siento amiga- dijo tratando de no reírse por lo cómico de la situación. -Pero no podrás negar que lo que me estás contando es fuerte. ¡Ese hombre todavía siente algo por ti después de todos estos meses!- dijo con alegría.
-Quisiera pensar eso, pero no puedo negar que también hay una posibilidad de que sólo se dejó llevar por lo íntimo del momento- dijo la castaña con tristeza.
-¿Y por qué no hablaste con él después de eso?-
-Porque estaba confundida, sentía demasiadas emociones en ese momento y...- suspiró con pesar. -... Y porque tenía miedo de que se disculpara y me dijera que había sido un error-
-Mina- la pelinegra junto sus manos con las de su amiga. -Sé que tienes miedo, y todo por culpa del infeliz de Edward- bufó. A pesar de haber pasado tres años todavía tenía ganas de matarlo. -Pero si no arriesgas, no serás feliz. Dile que todavía lo quieres, que quieres estar con él. Inténtalo ¿sí?-
Después de pensarlo unos segundos, la morena asintió.
-Bueno, será mejor que me vaya- Jessica se levantó. -Tú tienes turno y yo tengo que comprar un vestido para esta noche-
-¿Y se puede saber a dónde va la señorita sin mi permiso?- preguntó Alexa inquisidoramente, levantándose rápidamente de su asiento.
-Tengo una cena con la familia de Draco-
-Ah el rubio que me presentaste la otra vez- dijo pensativa. -Y supongo que "Él" también irá. Con eso de que es muy amigo de la familia...-
-Ya que los Malfoy saben de su regreso, supongo que lo invitarán también. ¿Por qué la pregunta?-
-Porque si es así... ¡Debes lucir espectacular esta noche!- expresó Alexa con emoción. -Así que nos vamos de compras-
-¿Pero... y tú turno?-
La chica tomó su teléfono móvil, después de unos segundos de charla, colgó.
-Ya está, asunto arreglado. ¿Nos vamos?-
-¿Tienes influencias eh?- preguntó la bruja mientras tomaba su cartera y pagaba la cuenta.
-Digamos que no pueden vivir sin mí y sin mi especialización-
Y así, riéndose por el comentario, se fueron de compras.
-¿Que Malfoy te arruinó el plan? ¡Pero como si era perfecto!- Exclamó Ginny levantándose del sofá.
Sirius había ido de visita junto con Harry a la madriguera. Todos sabían del gran interés que tenía el animago por la morena y es por ello que Ginny, al ser tan afín a los asuntos del amor, le prometió ayudarlo a conquistar a Jessica. Y más aún porque le caía muy bien la morena y le parecía fantástico tenerla en la familia.
-Como escuchaste. Fui a su oficina, la invité a salir, apareció Malfoy y todo se arruinó. ¡Y estoy seguro de que lo hizo a propósito!- exclamó sentándose en uno de los sillones.
-Y lo peor de todo es que rechazaste una buena oportunidad sin saberlo-
-Ni me lo digas. De haber sabido que ella también fue invitada a la dichosa cena, me lo hubiese pensado dos veces antes de rechazar la condenada invitación-
-¿Y si... Malfoy está enamorado de ella?- preguntó Ron. -He visto como la trata, y no creo que ese cariño sea solamente por pura amistad-
-No lo creo Ron- intervino Hermione. -Malfoy sólo se está comportando como lo haría un hermano. He visto como la mira y como la trata, y es muy similar a la relación de protección que yo tengo con Harry y él conmigo-
-Además, al parecer Malfoy está saliendo con Astoria Greengrass- comentó Harry mientras invitaba a su novia a sentarse nuevamente. -Lo que sí es seguro es que Sirius no es de su agrado y está haciendo todo lo posible por alejarlo de ella, la pregunta es ¿Por qué?-
-¡Hey! ¡A mí no me miren así que yo no le he hecho nada!- se defendió al ver que todos los miraban acusatoriamente. -Al chico le caigo mal desde la velada en Grimmauld Place-
-Desde que comenzaste tu plan de conquista- dijo Ginny pensativa, el animago asintió.
-Pues en ese caso la conquista va a estar muy difícil Sirius- dijo Hermione, atrayendo la atención de los demás. -Es bien sabido que Jessica tiene en gran estima a Malfoy, y mientras eso siga así... tendrás un gran obstáculo que afrontar-
-¡Pues no importa que obstáculos me encuentre!- el castaño se levantó del sillón. -Los voy a superar y la voy a conquistar-
-Te pegó duro el amor ¿no, Sirius?- dijo Ron al ver la determinación del mago.
-Ni te imaginas cuanto- el mago suspiró mientras veía por la ventana el invernal paisaje. -No se imaginan lo dichoso que me siento cuando obtengo la atención de aquellos hermosos ojos castaños- Luego se giró en dirección al ojiverde. -En estos momentos comprendo las veces que James me mareó una y otra vez de lo hermosa, gentil e inteligente que era Lily- sonrió con nostalgia, Harry también lo acompañó en el gesto. -Y como James, haré hasta lo imposible por lograr su amor. Incluso ir a la dichosa cena de los Malfoy- dijo con una sonrisa.
-Rechazaste la invitación Sirius, ¿Cómo vas a entrar?- preguntó el ojiverde intrigado.
-Oh Harry, qué bueno que estás aquí- saludó Andrómeda Tonks al entrar a la sala, acompañada de un niño con cabello azul cielo y la boca con forma de pico. -Hola a todos-
-¡Andrómeda, Teddy que bueno verlos!- exclamó el auror con alegría mientras cargaba al niño en sus brazos. -¿Me estabas buscando?-
-Sí, quería pedirte un gran favor. ¿Podrías cuidar de Teddy esta noche? Es que le prometí a Narcissa asistir esta noche a la cena y...-
-¿Irás a la cena?- preguntó el ojiazul con interés, la bruja asintió. -¿Ya tienes acompañante?-
-¡Por supuesto que no, Sirius! ¿A qué se debe tu pregunta?-
El animago sonrió, le había llegado una segunda oportunidad. Y era una oportunidad que no iba a desaprovechar. Enamoraría a su castaña esa noche, y al final aquella ninfa sería suya, solamente suya.
