Terry inmediatamente se puso de pie.
-Que sorpresa no te esperábamos tan pronto por aquí!.
-Ya lo ves me he escapado de los compromisos por una personita muy importante.
-Anda papá termina de entrar.
-Buenas tardes esperó no importunar.
-De ninguna manera suegro.
-Candy tal parece que la maternidad te a sentado muy bien. Mirate estás muy hermosa.
-Gracias suegro usted tan galante como siempre.
-Albert que gustó. Hace mucho tiempo que no te veía ¿Cómo estás?.
-Muy bien asechado como siempre con tanto compromiso.
-Te entiendo a mi me pasá lo mismo. ¿Y la hermosa señorita es?.
-Mi nombre es Madeline trabajó junto a Candy en el hospital.
-Mucho gustó Madeline. -Los ojos del duque se posaron sobre su pequeño nieto. -Mi nieto!.
-Si papá tu nieto. -Richard se acerco a Candy.
-Es tan bello... Se parece a Terry cuando era un bebé. -Los ojos se le llenaron de lágrimas mientras el bebé lo observaba con sus ojitos del mismo color de los de su padre.
-Papá ¿Nos acompañas a comer?.
-Si hijo... Si.
La comida transcurrió muy amena todos conversaban y reían mientras Candy le daba la mamila a su pequeño hasta que logro dormir muy a gustó.
-Candy yo tengo que retirarme.
-Si Madeline muchas gracias por venir.
-Gracias a ti por todo Candy.
-Albert te importaría llevar a Madeline hasta su casa.
-Por supuesto que no... Bueno siempre y cuando ella este de acuerdo.
-Por mi encantada!. -Candy volteó a ver a Terry para hacerle señas con la mirada obviamente el comprendió lo que Candy trataba de decirle.
-Albert usa mi auto.
-Gracias Terry.
-Fue un placer compartir con todos ustedes.
-Igualmente señorita y fue un placer conocerla.
-El placer fue mío señor.
-Vamos. -Sugirió Albert y ella solo asintió.
-Nos veremos en unos días Madeline.
-Si Candy, cuida mucho de tu angelito, hasta pronto Terrence.
-Hasta pronto Madeline. -Candy reía muy satisfecha. -Candy!.
-¿Qué?. -Lo volteó a ver con los ojos bien abiertos.
-Es mi imaginación o te has convertido en un cupido pecoso!. -Ella solo se encogió de hombros y saco la lengua. En ese instante todos empezaron a reír logrando que el bebé se estremeciera.
-Papá ¿Has visto a mamá?.
-Aún no... Y no es que no quiera verla... Solo es.
-Ya papá déjate de rodeos.
-Esta bien. -El duque palpo sus bolsillos buscando algo. -Mirá ésto.
-Papá entonces si es verdad lo que dijiste de casarte con mamá.
-Si hijo amo profundamente a tu madre y no quiero pasar más tiempo lejos de ella.
-Es un anillo muy hermoso. ¿Cuándo se lo entregará?.
-De eso es lo que quiero hablar con usted porque quiero que estén presentes en ese momento.
-Claro que estaremos presentes ¿No es así amor?.
-Por supuesto cielo.
-Muchas gracias a los dos ¿Terry dime que noche estás libre en el teatro?.
-La próxima semana no hay función toda la semana excepto el fin de semana.
-¿Te párese bien miércoles por la noche?.
-Si por mi no hay ningún problema.
-Quiero pedirles otra cosa no le digan a Eleonor que estoy aquí, quiero que sea una sorpresa.
-Será cómo tu digas papá.
-Gracias hijo, gracias Candy. Ahora me retiro gracias por todo.
-Nos vemos pronto. -El duque se despidió besando a su nieto en la frente. Cuándo estuvieron solos Terry tomo a su bebé en brazos el pequeño aún dormía Candy se puso de pié para tomar el brazo de su esposo.
-Se ve tan hermoso cuándo duerme. -Los dos estaban de pié junto a la cuna.
-Tan hermoso cómo tu mi amor. -Terry se volteó para verla a los ojos.
-Dices eso porque me amas mi pecosa hermosa.
-Entonces es cierto ese dicho.
-¿Qué dicho?.
-Que el amor es ciego. -Candy beso a Terry.
-Estaba necesitando tanto este momento con tanto trabajó no podía pasar tiempo contigo. Necesito de tus besos, tu calor, sentir tu piel. -Terry beso apasionadamente a Candy. -Haces que pierda la cordura.
-Y eso hace que me enamore más de ti.
-Vamos a nuestra recámara.
-Si mi amor.
Después de pasar largo rato amándose y consintiendose el uno al otro Candy se paro de la cama.
-Mi amor ven regresa a la cama.
-Solo déjame ver cómo esta mi otro hombrecito. -Candy fue a la habitación del bebé.
-¿Y?.
-Sigue dormido cómo todo un angelito.
-Tenemos suerte que le encante dormir como tu.
-Aaahhhh si como yo. -Candy se sentó sobre las piernas de Terry quedando frente a él.
-Esa posición es demasiado peligrosa pecosa.
-Mmmm si ¿Y por qué es peligrosa?. -Candy besaba la comisura de la oreja de Terry.
-Señora pecas si sigue haciendo eso no respondo de mi.
-¿Y eso qué quiere decir?. -Los dos rodaron sobre la cama quedando Terry encima de ella.
-Quiere decir que me estás volviendo loco y esta locura solo puede ser curada haciéndote mía.
-Eso se escucha muy interesante. -Candy lo tomo por la parte trasera de la cabeza acercándolo a ellas para besarlo con mucha pasión.
Muy tarde por la noche Terry despertó buscando el calor de Candy pero no estaba a su lado, abrió los ojos y efectivamente ella no estaba. Fue a ver como estaba el pequeño Terry y al entrar a la habitación, Candy estaba recostada en la silla mecedora con el bebé en brazos. Terry se acerco sin hacer ruido tomo al bebé y lo acomodó en su cunita al no sentir a su bebé en brazos Candy despertó de golpe.
-Tranquila mi amor nuestro hijo ya esta en su cuna. -Candy solo sonrió y se acomodó nuevamente en la silla. Terry no dejaba de verla. La tomo en sus brazos y la llevo hasta la cama acomodándola en su regazo. -Eres las mejor mujer del mundo te amo mi Candy.
-También te amo Terry. -Poco a poco Candy se fue quedando dormida nuevamente. Por la mañana unos gritos y risas adorables despertaron a Terry, volteó a ver a su costado y Candy aún seguía dormida. Terry se paro de la cama fue con su pequeño y lo encontró pataleando, gritando y riendo al acercarse a la cuna vio a Clin jugando con el bebé.
-Por lo visto ustedes dos madrugaron.
-Hay fiesta y no me invitaron!.
-Buenos días mi cielo.
-Buen día mi amor. -Candy se acerco y le dio un beso. Tomo a su bebé en brazos. -Buen día mi vida al parecer amaneciste muy feliz gracias a Clin. -Candy acarició al animalito. -Es momento de cambiar pañales y preparar una mamaila. -Mi amor prepara la mamila en lo que cambió al bebé.
-Si amor. -Terry beso al bebé.
Un momento después se encontraban desayunando.
-Y bien Albert ¿Cómo te fue ayer?.
-Muy bien Madeline es muy agradable. -Candy lo veía fascinada y le levantaba las cejas.
-No es lo que estás pensando.
-Yo no he dicho nada.
-Pero lo estás pensando.
-Madeline es una muchacha muy linda y buena persona. Aaahhh. -Suspiro. -Me encantaría que se conociera mucho más.
-Pues te tengo una noticia después de su trabajó iremos a comer.
-¿Estás hablando enserio?.
-Si.
-Eres un buen cupido pecoso mi amor.
-Hahaha cupido pecoso. -Albert no paraba de reír.
-Terry ves lo que provocaste. -Candy hizo un puchero.
-Te ves hermosa haciendo eso.
-Eres imposible. -Candy se echo a reír.
Un par de días habían pasado y Albert tenia que regresar a Chicago había pasado unos días muy agradables junto a Candy, Terry, el pequeño Terry y obviamente con Madeline se habían vuelto muy buenos amigos habían quedado de acuerdo de estar en comunicación. Y la tan esperada noche del miércoles llego, el Duque de Grandchester había echo reservaciones en un restaurante muy lujoso. Eleonor había ido pensando en que solo sería una cena familiar. Un piano en color blanco adornaba la pista de baile deleitando a las personas con sus finas y hermosa melodías. En un instante todo quedo en completo silencio para luego escuchar una melodía que Eleonor conocía muy bien.
-Sabés hijo cuándo empezaba a salir con tu padre el solía tocar esa melodía para mi. -Un suspiro desde el fondo de su corazón se dejo escuchar. -Esa era nuestra melodía.
-Así es Eleonor esa es nuestra melodía. -Eleonor abrió grandemente sus ojos al ver a Richard de pié junto a ella con un ramo de rosas. -Ésto es para ti. -Ella lo tomo sin dejar de verlo a los ojos.
-Gracias.
-Me concederías esta pieza. -Eleonor asintió.
-Se ven tan enamorados ¿No es así amor?.
-Si mi vida.
-Te amo Terry.
-Y yo a ti mi cielo.
Al terminar la melodía Richard se arrodillo ante Eleonor saco una cajita roja de tercio pelo en el interior de esta había un anillo en oro blanco con un diamante. Eleonor no lo podía creer, estaba ahí de pié cómo una estatua.
-Eleonor me concederías el honor de ser mi esposa. -Los ojos de Eleonor estaban cristalinos por las lágrimas.
-Si... Si Richard acepto ser tu esposa. -Richard colocó el anillo en el dedo anular de Eleonor para luego fundirse en un tierno beso frente a todas las personas que estaban en el restaurante los aplausos no se dejaron esperar.
-Perdóname por todo el daño que un día te cause.
-Todo esta olvidado Richard.
-De ahora en adelanten solo seremos tu y yo.
La felicidad de la feliz pareja se dejaba ver a kilómetros. Al llegar a casa Candy se metió a bañar mientras Terry trataba inútilmente de dormir al pequeño Terry.
-Vamos mi vida ya es tarde y tienes que dormir, quieres lechita mmmm que rica lechita. -Pero el bebé simplemente rechazaba la mamila. ¿Por qué no quieres dormir mi amor?. No me hagas ésto cierra tus ojitos. -Pero nada.
-Tal parece que tienes problemas para dormir a este bebé rebelde. -Candy sonreía.
-He tratado de todo pero el simplemente no quiere.
-Déjame probar a mi. -Candy tomo a su bebé en brazos. -Podrías traer la silla aquí amor. -Terry colocó la silla cerca de la ventana. -¿Por qué no quieres dormir mi amor?. -Él bebé solo reía y Candy lo acomodó en su regazo. -Cierra tus ojitos... Mmmm no quieres entonces vamos a empezar...
" En mi ventana veo brillar las estrellas muy cerca de mi cierro los ojos quiero soñar con un dulce porvenir, quiero vivir y disfrutar la alegria de la juventud cada noche para mi mil estrellas que den luz gira ,gira carrusel tus ruedas de cristal recorriendo mil caminos tu destino encontraraass Terry, Terry , Terry, Terry". -Candy canto esa melodía un par de veces más hasta que él pequeño Terry estaba profundamente dormido. Antes de acomodarlo en la cuna Candy lo beso en la frente al igual que Terry.
-Eres maravillosa mi amor. -Terry la tomo por la cintura y la alzo con sus brazos.
-Estoy tan enamorada de nuestro hijo. Te amo Terry... Los amo tu y nuestro hijo son el mi vida no podría vivir sin ninguno de los dos.
-Siempre estaremos juntos mi amor te amo Candy.
-Te amo Terry.
Continuará...
