Hora 14: Asesorías de química romántica.

Respiro profundamente mientras el aire frío de la tarde me revuelve el cabello, tengo los ojos cerrados, mi mente esta trabajando de forma pausada, lenta y en armonía con el resto de mi cuerpo y uno que otro pensamiento pasado. Mi corazón late con una inmensa tranquilidad dentro de mi pecho, a pesar de que mi estómago esta abarrotado de un montón de emociones, floreciendo y expandiéndose a su antojo como una enredadera natural en una selva. Abro los ojos y diviso el cielo, está muy limpio, una que otra nube deforme se pasea con distracción sobre la bóveda celeste, sin ningún tipo de preocupación, hace frío, mis mejillas arden a causa de esto, mi nariz moquea un poco y hace que tenga que inhalar con fuerza como si tuviera gripe, es molesto pero estoy demasiado cómodo como para ir a mi mochila y buscar algo con lo que limpiarme. Mi bufanda cubre la mayor parte de mi cara, la chamarra que traigo puesta es demasiado calientita que me hace adormecer, pero tengo que estar consiente, las clases aun no terminan después de todo.

Mi celular suena, anunciando que la hora libre ha terminado y que la clase de Geografía Económica empezara en cinco minutos, vuelvo a respirar con mucha fuerza, siento un ligero escalofrió de placer recorrer mis venas, sonrió y me giro.

—Es hora de irnos. —susurro.

Levi a mi lado refunfuña y al final abre los ojos, me mira fijamente, haciendo que me sonroje.

—Podríamos quedarnos aquí.

—Podríamos, pero tenemos que asistir, después de todo es la última clase del año. —digo mirándole fijamente.

—Preferiría quedarme pero como no dejaras de molestarme con eso de la última clase del año… — antes de levantarse me besa la nariz y exploto en calor, haciendo que en un instante la chamarra y bufanda me sofoquen.

—No hagas eso, por favor. —me levanto con torpeza y me sacudo el pasto que se ha quedado pegado a mi ropa.

—¿El qué? ¿Besarte? ¿Por qué no? —me toma la cara con ambas manos y planta un corto beso en mis labios. —Estamos saliendo, ¿Lo has olvidado?, como novio tengo todo el derecho de besarte cuando quiera.

No digo nada más, si hablo solo saldrán tonterías de mi boca, en lugar de eso solo me limito a tomar mi mochila y encaminarme al edificio B, donde tendremos la próxima clase. Escucho los pasos de Levi acercarse y en poco tiempo está a mi lado, sin nada de pudor o delicadeza enreda sus dedos entre los míos, apretándolos con fuerza pero sin hacerme daño, indicando que no me separe de él.

La última clase de hoy simplemente se basa en anécdotas sobre lo que haremos para navidad y año nuevo, lo que pediremos a Santa Claus y la forma en la que perdimos la inocencia al enterarnos que eran en realidad nuestros padres quien nos traían los regalos, algo muy gracioso ya que algunos perdieron esa inocencia de forma bastante cómica. Con esto finalizado, nuestras vacaciones de navidad comienzan. Todos suspiran de alivio y ninguno puede evitar sonreír con real felicidad, después de todo, estábamos esperando estas ansiadas vacaciones de casi tres semanas. Es como la misma gloria.

Es algo temprano pero muchos profesores ya han dado por terminadas sus clases hasta que regresemos en Enero, es demasiado reconfortante, la escuela e incluso el resto del alumnado se siente diferente, más relajado, mucho más ligero… tal vez solo soy yo.

Es un poco extraño quizá, durante todo este tiempo que llevo estudiando aquí, he tenido un cierto rencor sobre estas instalaciones, llegando a convertirse en odio, un odio bastante puro, debo decir, ahora, siento que es muy mi ambiente estar aquí… tal vez… solo tal vez, porque estoy a lado de la persona de la cual por primera vez puedo llegar a sentir algo muy cercano al afecto fuera de lo fraternal. No puedo llamarlo amor, porque es una palabra un poco pesada, pero debo admitir que tener esta serie de sentimientos dentro de mí, aparte de ser muy nuevo, es como si se reformara todo mi mundo, todo lo que soy, trato por todos los medios no parecer una niña cursi enamorada, pero así se siente, como si de repente te pintaran todo de color rosa, como si te dijeran que todo va a estar bien, alguien en tu interior te consuela y te susurra que nada malo va a pasar a partir de ahora.

Aunque, siento ser pesimista pero… si algo bueno está pasando en mi vida, entonces no tardara en venir la parte mala de todo este asunto. Eso es lo que más temo. Sé que no debería preocuparme por eso, así arruinaría todo este bello paraje que se me presenta ahora, pero no puedo evitarlo, temo por esta pequeña parte de felicidad de la cual estoy disfrutando. Es… horrible.

—Oigan, chicos. —Sasha nos da alcance una vez que hemos salido del aula.

Me giro para verla, me llevo muy bien con ella. Connie viene detrás de ella.

—¿Qué pasa? —digo.

—Los chicos del salón y el jefe de grupo están organizando un campamento en la playa, ¿Quieren ir? —me entrega un folleto muy colorido. —Es para festejar nuestra última navidad en la prepa.

—Demasiado animoso. —susurro pero nadie me ha escuchado. —Lo pensaré, le diré a mi mamá. —digo con una sonrisa y ella me la devuelve.

Casi a los pocos segundos ella y Connie desaparecen para darle un folleto a otro compañero.

Levi me quita el folleto y lo lee por su parte.

—Suena divertido. —dice.

—Eh, no creo… no me apetece tanto… —hago una mueca un poco inconforme.

—Ay, no seas aguafiestas, será divertido. Por lo que veo, solo serán frikis raros los que irán.

Le miro con cara de pocos amigos.

—Gracias. —le arrebato el folleto de vuelta.

Aunque suene raro, tiene razón, el organizador es uno de esos líderes de los grupos fanáticos de las películas, comics, anime y demás, los que llevan el fanatismo al siguiente nivel. No creo que los de la alta sociedad en la preparatoria asistan a estos lugares. Ja.

—Le preguntaré a mi madre. —digo.

—Te dejara ir… estoy seguro. —dice él, luego me pasa un brazo por los hombros y vuelve a arrebatarme el folleto.

Y regresando a mi tema anterior, aun no puedo creer que estemos saliendo como pareja. Es difícil pensar en eso cada mañana que despierto, es ridículo y casi estúpido, más que nada el hecho de admitirlo, el despertar, recordar y sonreír como retardo. Tengo que recriminarme cada mañana pero… es casi inevitable, así es como llego a la mitad de la tarde con las mejillas entumidas y parezco más un títere plástico que una persona sonriendo de manera boba.

—¿Quieres ir a algún lado antes de ir a casa? – pregunta Levi una vez fuera de la escuela.

Por otra parte, sigue dándome ese deseo de saber qué es lo que pasa por la cabeza de Levi, ¿Qué piensa de mí? ¿Qué piensa sobre nosotros? Este es el momento en el que pasamos de lo singular a lo plural, aunque nos seamos un matrimonio, ya somos un dúo, una pareja… un nosotros.

—Una hamburguesa. ¿Tal vez?

Un algo me recorre la espalda de solo pensar en eso. Un nosotros.

—¿Tal vez?

Mi madre lo acepto de manera muy liberal, no me sorprende, siempre quiso que fuera chica y al mismo tiempo tener un yerno en vez de nuera. Al principio eran pláticas de broma pero… ahora al ver que es real, pensé que me diría mil cosas, entre ellas no estaba esa apuesta con Isabel, supongo que debo estar agradecido por eso.

—Sí, no estoy seguro, no tengo mucha hambre.

Mi padre… bueno él solo me dijo que tuviera cuidado a la hora de tener relaciones; fue el momento más vergonzoso de mi vida y de la vida de Levi, estar sentados en la comodidad de mi sala mientras escuchamos una plática retorcida sobre la sexualidad. Creo que jamás olvidare esa noche.

—Entonces… ¿Pedimos Pizza y vamos a ver una película a tu casa? Tus papás no están. ¿o sí?

Isabel, ella solo me grito por perder la apuesta y amenazo a Levi sobre un hecho del que no son consciente aun, sigo preguntándome a que se refiero con eso, intente preguntarle a ella pero me dijo que cuando el momento llegara lo entendería, Levi simplemente dijo que lo ignorara.

—No, llegan en la noche, mi mamá dijo que tenía cosas importantes que atender.

La familia de Levi, no tengo ni la más mínima idea de que paso en ese momento.

—Entonces está decidido… Pizza para cenar.

Sé que Farlan estaba de acuerdo.

De ahí en fuera, Mikasa no me ha dirigido la palabra desde ese día en que todo se volvió "Oficial", la tía Dennis solo dijo que como era posible que yo saliera con alguien como Levi, cada vez que me ve me hace la misma pregunta, incluso su abuela Doris, que llego hace solo un par de días, me tomo de las mejillas y me dijo que era una persona extraña al salir con su nieto. Dicen que siempre hay una familia más rara que la tuya.

—Quiero de champiñones.

Hanji solo dijo que ya era hora.

—Prefiero peperoni.

—Podemos pedir mitad y mitad. No hay porque complicarse la vida.

—Uno que quiere discutir y tú que no dejas.

Ruedo los ojos.

Sus manos siempre están frías. Es un dato bastante curioso. Siempre que me toma de las manos, su temperatura corporal es la misma, fría, mientras que yo soy caliente, eso es lo que él dice.

Llegamos a mi casa, la señora Renz está recogiendo un par de hojas fuera de su casa.

—Hola, Eren.

—Hola, señora Renz.

— Buenas tardes. – saluda con cordialidad Levi.

—Buenas tardes, ¿Por fin de vacaciones?

—Si, al fin. —rió un poco.

—Christa quiere hablar contigo. —dice en tono serio, su mirada neutra indica que es algo en donde solo tengo que estar yo, últimamente Levi viene mucho a mi casa, siento que ella ya sabe que no solo somos simples amigos.

—Iré a buscarla más tarde o mañana. —respondo.

Con un simple movimiento de cabeza me despido y entro a mi casa.

—Sigue sin agradarme esa chica.

—Otra vez lo mismo. Ni siquiera la haz visto hoy, por favor, deja de lado tu amargura hacia las otras personas y pide la pizza, quiero helado.

—Solo te digo lo que pienso.

—Pero es algo que ya se, creí que ese punto ya había quedado aclarado. Ella solo es mi amiga, no entiendo el hecho de que te sientas celoso de ella.

Él lanza una carcajada sarcástica.

—¿Yo? ¿Celoso? ¿De esa chica? No me hagas reír, ni aunque estuvieras interesada en ella le dejaría el camino libre, eres mío.

Antes de que vea mi rubor me giro hacia la cocina.

—Deja de decir tonterías, por favor. —susurro pero sé que no me ha escuchado porque ya está encargando la pizza.

Mi celular vibra en mi bolsillo.

Mamá: Tengo una emergencia, uno de mis pacientes se puso muy grave y entrare a quirófano, tu padre está en cirugía en este instante pero no creo que vuelva tampoco, está cansado y es mejor que se quede a dormir aquí, no quiero que sufra un accidente por volver a la casa como el de la última vez. Te quiero, cuídate mucho. Dile a Levi que vuelva a su casa, no quiero encontrarlo otra vez en mi casa muy de mañana, ¿Crees que me trague el cuento de que llego a las seis de la mañana a visitarte? No soy tonta.

Pongo los ojos en blanco.

Yo: Si, mamá, estamos por ordenar pizza, solo se quedara a ver una película después lo correré, no te preocupes. Suerte con la cirugía, deberías tomarte unas vacaciones no es bueno que te sobre esfuerces. Te quiero. Y si, ya sé que no me creíste.

—Ya ordene, dicen que 30 minutos y es gratis, si no les abrimos hasta después de los treinta minutos, ¿Cuenta?

—Obvio no, se irían.

Levi tuerce los labios.

— Iré a buscar una película. ¿Qué se antoja ver hoy? ¿Acción? ¿Suspenso? ¿Terror? La última vez que vimos terror lloraste sobre mi chamarra.

—Lo siento, soy muy cobarde. —digo con algo de sarcasmo.

—Fue lindo.

—Fue penoso.

La pizza llega y terminamos viendo una película de comedia, mi padre la compro hace un par de días.

—Mi madre te manda saludos y dice que te largues en cuanto termine la película. —susurro dándole un mordisco a mi segundo trozo de pizza.

—Tan sincera como siempre, por eso adoro a mi suegra. —contesta de la misma forma Levi. —rió.

—Ella cree que ya tuvimos relaciones. ¿Cierto?

Volteo a verlo un tanto asustado.

—¿A qué viene eso? —solo una pregunta. —Se siente muy reacia cuando estamos los dos solos en tu casa.

Admito que no había pensado en eso. Al dar las diez de la noche Levi se despide, me gustaría que se quedara a dormir. Hemos dormido juntos más de una vez, no entiendo porque mi madre se exalta, aquella vez en la cabaña cerca del mar, el día del campamento y hace solo un par de días que vimos todo un maratón de películas, no hemos hecho nada malo. No se que es lo que ella piensa.

Al día siguiente mamá llega temprano, me pregunta que es lo que he hecho anoche y tengo que asegurarle que Levi se fue de la casa tan solo termino la película, aunque su mirada dice que no me cree del todo.

—Oye, los chicos del grupo van a hacer un campamento cerca de la playa. —digo enseñándole el folleto.

Ella toma el papel y lo mira un tanto sorprendida.

—Tú nunca vas a estas cosas. —dice.

—Bueno. —le sonrió con inocencia. —Siempre hay una primera vez ¿No?

—Levi irá, ¿No? —dice entrecerrando los ojos.

Desvió la mirada y finjo que guardare los vasos en la alacena.

—Creo. No sé, no me dijo. —digo como si no tuviera importancia.

—Ajá. —se pone una mano en la cintura y sonríe. —Tienes permiso, cariño. Solo no hagan cosas indebidas.

—Mamá. —la miro con el ceño fruncido y un toque de ofensa en la voz.

—¿Crees que soy tonta? A ustedes los persiguen las hormonas, y más a ti que es tu primer relación, no sé qué tipo de experiencia tenga él pero tengo que estar al tanto de ello.

—Mamá. —digo esta vez con real ofensa. —Llevamos solo un par de días saliendo.

—¿Y? Te creería ese cuento de inocencia si fuera una chica o si fueras una chica. —dicho eso rueda los ojos. — Pero son niños, son peores. Siempre están…

—Basta. —digo realmente avergonzado por esto. —Ya, no quiero escuchar nada, es más, no voy a ir al campamento. Ya.

Ella se ríe.

—Que torpe eres. —me abraza por atrás y envuelve mi cabeza entre sus brazos. —Era un chiste, no te enojes, solo es un chiste.

—No me da risa. —me quejo.

—Ve y diviértete, no te preocupes. —luego me toma de las mejillas y las pellizca. — Ya estas grande para esas cosas.

—Eres mala. —me cruzo de brazos y dejo que haga conmigo lo que quiera.

—Aun así no quiero sorpresas, nada de relaciones hasta luego de la universidad. —dice una vez que me suelta.

—Mamá.

Nota:

Me salto una parte de esto para meter algo nuevo x'DDD bueno, nuevo para quien leyó la primer entrega de esto x'DD para los demás no afectar mucho 3

Gracias por leer.

Parlev.