VÍNCULO

Original de Anna Fugazzi, traducción de Dulzura Letal. Como todo el mundo sabe, nada, absolutamente nada del universo de Harry Potter se escapa de los derechos legales de JKRowling, ¿no?

¡Yo sólo me entretengo con estas historias que traduzco y escribo! ¡Nada me pertenece! Lástima...

Epílogo

22 de mayo

Sábado, día 236

Hufflepuff: 380
Ravenclaw: 370
Gryffindor: 210
Slytherin: 60

Harry le dio una última mirada al gran tablero de puntuación ubicado a la vera del campo de juego, antes de estrechar la mano de Carmichael y comenzar con el último partido de quidditch del año, protagonizado por los dos equipos que iban últimos.

Levantó la vista hacia sus compañeros de equipo y elevó las cejas, a modo de pregunta ¿seguían de acuerdo? Asintieron como uno. El partido de Ravenclaw contra Hufflepuff había terminado con un sorpresivo 160 a 30 para Ravenclaw, lo que significaba que Gryffindor tenía una muy, muy pequeña chance de ganar la Copa de Quidditch. Si Hufflepuff hubiese ganado el último partido, hubiese sido casi imposible ganarles, pero hoy, Gryffindor necesitaba 180 puntos para alcanzar la cima. Sus compañeros habían votado y decidido que él trataría de mantener alejada la snitch del buscador de Slytherin, hasta que ellos hubieran convertido tres tantos.

Eso no iba a ser fácil. El portero de Slytherin había mejorado muchísimo y parecía tapar casi todo, y los cazadores de Gryffindor no estaban en forma para este juego. Ginny, Dean y Demelza Robins eran grandiosos juntos, pero Dean y Demelza habían sido convertidos en salamandras en una práctica del Club de Duelo y sus reemplazos no estaban a su altura. No iba a ser fácil evitar que atraparan la snitch hasta que Gryffindor hiciera tres goles. Bueno, estaba bastante oscuro y ventoso, para ser un día de finales de mayo, tal vez si tenían suerte, ninguno de los buscadores avistaba la snitch por un rato.

Miró hacia arriba, Draco tomaba la posición de buscador, sobre él; y sonrió ampliamente, a pesar del día melancólico. Era maravilloso tenerlo allí, considerando todo lo que había pasado en los últimos meses. Draco tuvo que luchar con uñas y dientes para no ser reemplazado en el equipo de Slytherin; la casa se desmembró después de su reunión, especialmente porque no volvió a vivir en su dormitorio, pero al final, venció. Y aquí estaba.

Y aquí estaban, cerrando el círculo y jugando un juego de buscadores.

Y allí estaba la snitch, justo sobre el arco de Slytherin. Draco se zambulló en su búsqueda, y Harry exactamente detrás. Pelearon en el aire, uno ganándole al otro, girando alrededor del otro. Draco casi la obtuvo, pero la bola giró sobre su ala. Maldiciendo, Draco casi terminó chocando contra un cazador de Gryffindor, y Harry debió girar bruscamente para evitarlos a ambos. Y la snitch se perdió de vista otra vez.

Maldición.

Harry voló un poco más alto, dando una vuelta. Gracias a Dios, después de dos meses, el vínculo había menguado y podían hacer esto sin incomodidad. Había sido increíblemente frustrante tener que volver a estar juntos todo el tiempo, durante las primeras semanas después de la unión. Aunque no les tomó tanto tiempo poder separarse, como creyeron al principio. Tener sexo regularmente hizo mucho por aliviar la demanda de cercanía del vínculo, y ¡vaya paradoja!, soltarlo un poco. Tampoco fue una mala cosa.

La cercanía no fue el peor de los problemas, para nada. No fueron meses fáciles. Por supuesto, la peor parte fue que Lucius, en verdad, usó la marca para llamar a Draco y él se negó a responderle. Por cinco días espantosos –que aún les provocaban pesadillas a los dos-, Harry sostuvo a Draco, que sufría el dolor que le provocaba la marca, mientras los Sanadores trataban de hacer todo lo que podían para contrarrestarla, con algún grado de éxito.

Y luego, el dolor cesó.

Por razones que sólo él conoció, Lucius Malfoy dejó de torturar a Draco y abandonó a Voldemort. Ante la deserción de su lugarteniente y con el gran plan de asesinar al Niño Que Vivió en ruinas, varios Mortífagos desertaron. El apoyo de sus partidarios tambaleó y Voldemort volvió a desaparecer.

Lo que no hizo que nadie creyera, ni por un momento, que había pasado el peligro para Harry. Bastaba con ver a los Aurores que rodeaban el campo de juego. Este partido de quidditch estaba cargado de escudos; el más protegido que nadie haya visto, considerando que si el Niño Que Vivió, o el Niño Que se Casó – el Ravenclaw que lo llamó el Niño Que Amó en abril, recién había dejado de mugir la semana pasada-, era asesinado en medio del vuelo sería un tanto deprimente como fin del año escolar.

¡Ahí estaba la snitch! Harry y Draco volaron hacia ella, una vez más, rodeándose mutuamente, volando por debajo del otro y volviendo loco a Smith, que trataba de comentar el juego.

-Potter toma la delantera...ha atrap...no, la ha perdido...¡eso estuvo cerca! Y ahora, el buscador de Slytherin se acerca. Potter intenta hacer un Giro de Marlowe...¡El cazador de Slytherin, Donohue anota! 10 a 0 para Slytherin, y la snitch no se deja ver, ambos buscadores están otra vez en el aire...

Harry sacudió la cabeza ante los murmullos de las tribunas; los de Slytherin no sabían si alentar o abuchear. Aún meses después de la unión, seguían conflictuados, aunque menos que al principio.

Que Draco se pasara al bando de Harry, significó una gran pérdida para las fuerzas de Voldemort, porque si el hijo de su mano derecha pudo desafiarlo no se vio como una muestra de poderío. En verdad, lo hizo parecer patético. Y a eso se le sumó que con la deserción de Draco, Harry ganó un aliado que sabía bastante de los seguidores de Voldemort y sus métodos, que era un mago relativamente hábil y que pudo proveerlo con la fortaleza del vínculo. Y, después, con la huida de Lucius Malfoy...la revolución política fue intensa y se sintió en la Casa Slytherin como en ningún otro lugar del colegio. Todos los días, durante semanas, las familias decidieron sus lealtades y afectaron las relaciones de sus hijos en la escuela. En menor escala, también los chicos regresaron favores, y más de un Slytherin llevó a su familia a un lado o al otro, basado en sus alianzas en el colegio.

La snitch apareció otra vez y Harry se zambulló a buscarla, una fracción de segundo antes que Draco y haciendo uso de toda su habilidad para mantenerlo alejado y de toda su autodisciplina para no atraparla.

-¡Potter deja ir la snitch!¡Parece que los Gryffindor están interesados en ganar más que este partido! Están en tercer lugar, veamos si tienen oportunidad...Potter va a tener problemas, Black casi la-

Draco se elevó, cerca de Harry, enojado. -¿Estás tratando de ganar la Copa?- Gritó, más fuerte que el viento.

-Tenemos más chance que ustedes-. Respondió Harry, gritando también.

-¡Mierda arrogante!- Gritó Draco. Harry lo saludó alegremente con el dedo medio y volvió a buscar la snitch.

-El buscador de Gryffindor le hace un gesto grosero al buscador de Slytherin-. Dijo Smith, y una ola de risas se elevó desde las tribunas. –Muy bien, caballeros, mantengan las peleas domésticas fuera del campo de juego, por favor.

Los Slytherin están jugando realmente bien, pensó Harry, buscando la pequeña bola dorada. La pérdida de Millicent Bulstrode como bateadora fue dura, pero se habían recuperado muy bien. Un día, después de clases, Millicent simplemente no apareció en el dormitorio, y al otro día, para sorpresa de todos, la buscaban los Aurores. Días después, se filtró –Dios vaya a saber de donde-, que ella fue el contacto interno de Parnassus McKay en Hogwarts. Ella fue la que ayudó en la maldición original. Hubo un rumor que decía que eran parientes lejanos, y otro aún más nebuloso que la señalaba como quien envió la fotografía de Harry y Draco a los periódicos, la que ocasionó que Lucius desheredara a Draco por primera vez.

Si eran ciertos, era algo raro. Millicent nunca había sido hostil con Draco, ni con Harry. Tampoco había sido increíblemente amigable, pero cuando se habla de un 'contacto interno', usualmente uno imagina figuras misteriosas o enigmáticas, que una vez descubiertas, causan que todos se lamenten por no haberlo adivinado. O, uno se imagina alguna criatura angelical de la que nadie sospecharía y que causaría una completa sorpresa cuando se descubriera su identidad secreta.

La respuesta más común que produjo descubrir que Millicent fue el agente secreto, engendro del demonio, fue un resonante -¡Qué?

Pero, bueno, casi todo lo que pasó este año en la Casa de Slytherin fue extraño, desde el punto de vista de Harry. Incluyendo, la bastante rara manera en que resultaron algunas alianzas políticas. Para muchos, fue horrible, muchos dejaron el lado de Voldemort y fortalecieron su nueva posición traicionando amigos y parientes que seguían del otro lado.

Harry se halló a sí mismo pensando, con frecuencia, lo cobarde y egoísta que le resultaba ese hecho; pero cada vez, se amonestó a si mismo, recordándose que su propio esposo hizo exactamente eso.

Por lejos, lo más extraño que sucedió ese año, involucró a Theo Nott, quien, Dios vaya a saber por qué, repentinamente se declaró opuesto a Voldemort; defendió vigorosamente el derecho de Draco a permanecer como el buscador y como parte de la Casa de Slytherin, aunque no viviera con ellos. Asumiendo que la conversión de Nott fuera genuina, lo que probablemente no sabrían nunca, era qué la motivó; así como tampoco el por qué de las acciones de Parnassus McKay o cómo fue que Lucius se las arregló para atraparlo.

Queenie Greengrass, en cambio, no retrocedió ni una pulgada. Las parejas Potter-Malfoy, y Thomas-Davis, sobrevivieron hasta ahora, casi fin de año, pero el romance Greengrass-Nott tuvo una muerte horrible.

Era interesante, pensó Harry -mientras buscaba la snith en el cielo-, lo bien que estaba jugando el equipo de Slytherin, a pesar de los conflictos internos en la Casa y en el mismo equipo. Carmichael, con alguna presión de Draco y de Nott, decidió la formación del equipo para el juego final, basado tanto en sus alianzas políticas como en sus habilidades, y había estimulado al equipo para que compitieran entre ellos para ver quiénes eran capaces de jugar mejor que nunca. Carmichael, dos cazadores y Draco de un lado y el bateador que reemplazó a Millicent, el tercer cazador y el portero del otro. Y todos se desafiaban mutuamente, mostrando de qué era capaz la Casa Slytherin unida.

-¡Ginny Weasley, de Gryffindor, anota! 20 a 10 para Gryffindor, uno más y Potter podrá dejar de bailar alrededor de la snitch y podrá atraparla en serio...Allí está, otra vez, y ambos buscadores están trás ella...Black esquivó apenas al cazador de Gryffindor, Frobisher, y toma la delantera...¡falta contra Potter! Penal para Gryffindor, Black no está contento por eso-

-¡Vete a la mierda, Potter!- Gritó Draco, enojado.

-¡Vete tú, Black!- Respondió Harry, a los gritos, sabiendo lo mucho que Draco odiaba su nuevo apellido.

Aunque Lucius lo deseheredó nuevamente después del casamiento, Narcissa se rehusó a seguir el ejemplo de su esposo y permitió que Draco conservara la herencia Black: el apellido, una bóveda relativamente bien provista en Gringotts, unas cuantas propiedades pequeñas en Europa, ese tipo de cosas. Ella se negó a ver a su hijo, pero al menos le dio algo. Harry sabía lo mucho que eso significaba para Draco –volver a casarse sin dinero y dependiendo completamente de él, le hubiese dolido-, sin embargo, todo eso no hacía que Draco le tuviera más cariño al apellido que se veía obligado a usar.

Los periódicos publicaron rumores que decían que los Malfoy se habían separado a causa de su hijo. Draco nunca comentó nada, y secretamente, Harry deseaba que fuese cierto.

-¡Gryffindor vuelve a anotar! Gryffindor gana 30 a 10. Por una vez, el portero de Gryffindor está jugando maravillosamente...y ahora, veamos quién es el mejor buscador...

Una especie de Juego de Buscadores, así terminaban.

En realidad, no, hasta ahora había sido un Juego de Buscadores, porque Harry había estado concentrado en Draco, en lugar de en la snitch, en el propio juego de Draco, y Harry había ganado. Ahora, volvían a ser buscador contra snitch, la especialidad de Harry. Sacó a Draco de su cabeza y se concentró con toda la voluntad en cualquier brillo dorado.

¡Allí!

Harry se zambulló, y Draco también, y Smith no podía seguirles el tren mientras esquivaban por arriba, por debajo, uno alrededor del otro. Por meses habían practicado juntos; además, sabían lo que el otro sentía y eso hacía el vuelo increíblemente intenso. Harry sentía la feroz concentración de Draco, su necesidad de ganar, lo que estaba dispuesto a hacer para lograrlo, para atrapar ese pequeña pelota.

Y su alegría, el roce del aire, la emoción del reto, el agarre de la escoba, la excitación, el entusiasmo.

Casi...

Gryffindor anotó otra vez y Harry escuchó, apenas, los vivas de las gradas, abajo de ellos. Una pequeña porción de su mente registró que era probable que este fuera uno de los mejores partidos de quidditch que jamás se hayan jugado en Hogwarts. Todos jugaban con todo su potencial, incluídos los cazadores reemplazantes de Gryffindor, y Ginny, y Ron, y Carmichael, y Harry, y Draco nunca habían volado mejor.

La pequeña bola jugaba con ambos, girando de pronto y haciendo que los dos casi giraran y cayeran de sus escobas, evitando chocar en el aire, en el último segundo y reanudando rápidamente la persecución.

Casi...

Harry estiró la mano, sintió el batir de las alas en la punta de los dedos; una alegría inmensa cuando la snitch se adelantó un poco, y Draco estaba tan cerca como para tocarla, estiró la mano, sus energías mentales estaban concentradas en la pequeña pelotita...

Casi...

Las alas se movieron contra la puntas de sus dedos y Harry empujó la escoba una fracción más y-

La pequeña pelotita se movió la distancia de un cabello hacia la derecha, él y Draco la siguieron, perfectamente sincronizados, y entonces, la mano de Draco se acercó apenas más y-

Harry sintió el cosquilleo de una alita en el dedo anular y la mano de Draco se cerró alrededor del cuerpo de la snitch.

-¡Black atrapa la snitch! ¡Ha ganado Slytherin!- Hubo un momento de silencio asombrado, antes de que las gradas explotaran y Harry y Draco se elevaran, mirándose fijamente, asombradísimos. En medio de la intensa decepción del momento, Harry sintió una ola de euforia que venía de Draco –finalmente, lo hizo; al final, ganó un partido contra la persona que quiso derrotar por siete años-, y a pesar de sí mismo, una gran sonrisa comenzó a cruzarle la cara. Draco lucía tan sorprendido, mirando fijamente la snitch sin siquiera registrar que las gradas, llenas de alumnos de Slytherin y de las otras Casas, lo vivaban a él.

Harry comenzó a reír cuando Draco levantó la vista, obsequiándole una mirada casi de disculpas. –Draco- Lucía un tanto avergonzado por haberlo derrotado en el mejor de los juegos. Harry le palmeó la espalda.

-Tú lo hiciste- Dijo. Draco le sonrió brillantemente. Allí, Harry voló rápidamente hacia atrás, porque el resto del equipo de Slytherin se acercó a Draco para abrazarlo por la victoria.

Harry se reunió con su propio equipo para bajar volando hacia el terreno, algo menos entusiasmados que los Slytherin, pero aún excitados. Había sido un partido demasiado bueno como para tomar la derrota como lo hacían habitualmente.

-Suerte de mierda, Harry-. Dijo Ginny. Harry le sonrió.

-Slytherin sigue en último lugar-. Observó Ron, viendo cómo se actualizaban los puntajes. Harry se volvió para mirar.

Hufflepuff: 380
Ravenclaw: 370
Gryffindor: 250
Slytherin: 220

-Sí-. Harry sonrió ampliamente. Aterrizaron y les palmeó las espaldas a todos, haciéndoles saber que apreciaba su gran trabajo, incluídos Dean y Demelza -aunque tuvo el cuidado de no tocarles la piel, que continuaba bastante húmeda y venenosa-.

Harry abrazó a Hermione, escuchando a medias y asintiendo a sus compañeros de Gryffindor que consolaban al equipo por haberles ofrecido uno de los partidos más espectaculares de la historia. En un momento se encontró con la mirada de Ron y su media sonrisa fue más elocuente que todos ellos. La vista de la multitud dejando las gradas lo tranquilizó aún más, las caras ruborizadas, los comentarios entusiasmados, cómo los más chicos casi rebotaban de excitación, recordando las jugadas más asombrosas y repasándolas con los movimientos de las manos.

Y así paso su último partido de quidditch en Hogwarts.

Se dirigió a los vestuarios, deshaciendo la atadura del cabello y sacudiéndolo; se quitó las canilleras e intentó girar un poco los hombros. En algún momento del partido debió haber sufrido un tirón y no se dio cuenta. Estaba empapado de sudor. Ahora, una ducha larga y caliente sería...Gruñó, dándose cuenta de que se había olvidado de traer la caja con las pelotas de quidditch a los vestuarios. Eso le correspondía al capitán perdedor. Dio la vuelta para regresar al campo de juego.

-¿Señor Potter?- Se volvió hacia la voz suave. Había alguien oculto en la sombras de la cabaña. Se acercó para ver y sus cejas se levantaron.

-¿Señora Malfoy?

-Señor Potter- Dijo ella, exactamente con la misma expresión que Harry había visto en su rostro cuando la conoció –como si estuviera en presencia de algún olor desagradable-. Expresión que se intensificó cuando se abrió la puerta de la cabaña y salió Hermione. La chica contuvo una exclamación de alarma e inmediatamente se puso junto a Harry, al descubrir de quién se trataba.

-¿Quiere...Draco aún está allá...quiere que lo- Dijo Harry, tratando de que su voz no mostrara demasiado que no le agradaba esta mujer que, prácticamente, había abandonado a Draco. Después de todo, era su madre, y le había permitido conservar su apellido y herencia, aunque fuera de mala gana.

-No, no quiero verlo. Yo...probablemente no debería estar aquí...mi esposo se enojaría bastante conmigo si lo supiera.

Esposo. No exesposo. Los rumores de la separación habían exagerado. Lástima. -¿Y entonces, por qué está usted aquí?

-Sólo quiero saber...¿cómo está él?- Preguntó, tensa.

-¿Por qué no se lo pregunta usted misma?

-No puedo-. Se enderezó y negó con la cabeza. –No quiero.

Harry se cruzó de brazos y entrecerró los ojos, mirándola con desagrado. Si no quería hablar con Draco, bien podía sentarse, y preguntarse sola cómo estaba.

-Están...hay rumores que dicen qué harán cuando terminen el colegio...

-Siempre hay muchísimos rumores-. Dijo Hermione, en tono neutro.

-No pregunto si son ciertos, sólo quiero que sepa que...yo no creo que el Señor Oscuro se levante pronto. Va a tomarse su tiempo, le dolió la pérdida de seguidores.

-Yo también puedo leer los periódicos-. Dijo Harry, llanamente.

-Como sea. Simplemente le pido que no se apresure, ni trate de rastrearlo.

Harry y Hermione mantuvieron sus caras inexpresivas.

-No confía en mi-. Dijo Narcissa, un tanto divertida. –Cree que estoy del otro lado, tratando de que usted le dé tiempo para que se reagrupe. Pues, no es así.

Harry se encogió de hombros, sin darle importancia.

-Quiero que triunfe, señor Potter. Porque si gana el Señor Oscuro, no será compasivo ni con mi esposo ni con mi hijo. Pero, además, le pido que...trate de ser cuidadoso.

Harry se quedó mirándola fijamente.

-Trate de esperar a que el vínculo haya menguado lo suficiente como para que Draco no termine demasiado herido si algo le sucede a usted.

-Sé lo suficiente como para cuidar de mi propio esposo, señora Malfoy-. Respondió Harry, con frialdad.

Ella abrió la boca para replicarle, luego vaciló y su expresión se suavizó un poco. –Sí, supongo que sí-. Miró hacia un grupo que se acercaba a la cabaña, por detrás de Harry. Sus ojos se agrandaron levemente. Vovió a mirar a Harry, le ofreció una pequeña sonrisa gélida y rápidamente desapareció entre las sombras, detrás de la cabaña.

Harry y Hermione giraron, para regresar al campo de juego. Harry sonrió a Draco, que se acercaba a la cabaña, con su equipo, ignorando las bromas de los otros Slytherin que pasaban a su lado.

-¿Quién era?- Dijo Draco, mirando hacia la cabaña y dándole un beso rápido.

-Más tarde te cuento-. Dijo Harry. -¿Vas a ir a la fiesta de la victoria?

-No, no creo. Es en Slytherin, y ya se está convirtiendo en una pelea de gatos, y me parece que va a ser un poco brusca. Además, en serio, tengo que recoger las ganancias de nuestra apuesta, ¿no?

Harry sonrió ampliamente. Draco lo atrajo hacia sí, dejando que Hermione se adelantara, acercó la boca hacia la oreja de Harry y continuó en voz baja. –Déjame ver...primero voy a tomar la corbata de Slytherin-

-Primero tendrás que encontrarla, ¿verdad?

-...pero me está costando decidir con qué voy a seguir. ¿Quieres empezar diciéndome cosas sucias en pársel, o vamos directamente a usar ese hechizo francés que me enseñó Pansy, o- Se detuvo cuando Hermione se dio vuelta para ver por qué tardaba Harry. -Mm...creo que le pediré a Granger que decida por mi...

Harry le dio un codazo de advertencia pero no pudo evitar una gran sonrisa. Draco le obsequió una sonrisa de lado, con la mirada brillante de humor y cariño.

-Ah-. Hermione inclinó la cabeza, con una expresión curiosa.

-¿Qué?

-Deja vu...ya he vivido esto antes-. Torció la cabeza a un lado. –Exactamente esto: ustedes dos en el campo de quidditch, sonriendo, excepto que la primera vez no te reconocí- Le dijo a Draco. –Creo que fue una visión...

-Eso es muy útil, Granger, gracias-. Se burló Draco. –Una visón de dos personas sonriéndose uno al otro. ¿Crees que podrías tratar de tener alguna visión con significado, como por ejemplo, quién ganará la Copa Mundial de Quidditch?- Soltó a Harry y se adelantó, quitándose las coderas y entrando a la cabaña. -¿Te veo en casa?- Preguntó, por sobre el hombro.

-Podrías esperarme-. Replicó Harry. –Voy a traer la caja de las pelotas, ya regreso... Necesito una ducha.

-Fue en el Círculo de Sanación...- Murmuró Hermione. Harry asintió ausentemente, con la cabeza puesta en la caja de pelotas y en las próximas horas con Draco.

-¡Cuidadol!- Gritó alguien, hubo un ruido a roto y el mundo se volvió negro.

oooooo

...¿Qué mierda fue eso?

Harry nadó de regreso a la conciencia, finalmente concentrándose en algo. El cielo raso. El muy familiar techo de...la Enfermería.

Maldición. No, otra vez. Fue su primer pensamiento.

-Estás despierto- Dijo una voz, junto a su oído. Giró y allí estaba Draco, sonriéndole.

-¿Qué pasó?

-Sólo a ti, Harry. Demelza estaba guardando las bludgers y como todavía está un poco resbalosa, una se le escapó y te rompió la cabeza.

-¿Cuánto tiempo estuve desmayado?

-No mucho, cuarenta y cinco minutos, más o menos.

Harry gruñó.

-¿Te duele todavía?

-Un poquito.

-Vas a estar bien-. Dijo Draco, despreocupado, y sonrió levemente.

-¿Sigues excitado por tu triunfo?

-Mm mm-. Draco parecía demasiado complacido.

-¿Eso es todo?- La sonrisa de Draco se hizo más amplia. –Vamos, dímelo.

-Bueno...mientras estabas desmayado, un reclutador del Puddlemere United tuvo una pequeña charla conmigo.

-¿Qué?- Harry se sentó de golpe.

-Acuéstate, no quiero que vomites tu almuerzo en mi regazo. El Puddlemere United quiere que sea su buscador.

-¿Qué?

-¿Qué tan duro fue ese golpe en tu cabeza?

-Eso es...es increíble-. Dijo Harry.

-Sí-. Draco suspiró, con un dejo de nostalgia. –No le digas a Weasley, o va a andar quejándose por semanas.

-Pero se va a dar cuenta, eventualmente...

-Harry, no seas denso. No puedo aceptar el puesto.

Harry se mordió el labio. No, no podía. No con los planes que tenían para los próximos meses, después del colegio. No con él entrenándose para ser Auror y a la caza de Voldemort. Probablemente, el esposo del Niño Que Va a Terminar Con Voldemort no debería volar en un estadio, expuesto a una multitud de cientos de portadores de varitas con una misión o con rencor. En cambio, lo mejor sería que tomara el puesto que ya había aceptado, con un Maestro de Pociones en Londres. Y cuando no estuviera concentrado en eso, ambos deberían trabajar en fortalecer su vínculo mágico y de sangre. Ya había ayudado a Draco a sobrellevar el dolor de su marca sin demasiadas cicatrices psíquicas. Lo deseable era que también pudiera ayudar a Harry a hacer lo que tenía que hacer.

Pero, tal vez, en algunos años...

-Aún así...es increíble recibir una oferta como esa.

-Deberías haberla recibido tú.

-Tú ganaste-. Dijo Harry, tranquilamente.

-Por eso me lo ofrecieron a mi y no a ti-. Dijo Draco. Harry desvió la mirada, incómodo. Draco rió. –Sabemos quién es el mejor buscador-. Dijo. –Yo soy bueno, jodídamente bueno. Y si no fuese por la guerra, sería un buscador excelente; pero tú eres una fuerza de la naturaleza.

Harry le sonrió. –Sabes...después de que hayamos...hecho...Quiero decir, no sé cuánto tiempo tomará, pero si aún quisieras-

-Vamos a sobrevivir el año próximo, antes de planear nuestra vida para después, ¿sí?- Dijo Draco, dándole un beso que comenzó siendo sólo afectuoso, pero bastante rápidamente ganó en calor e intensidad.

-Mmm- Harry se separó lo suficiente como para murmurar, porque su cuerpo se despertaba interesado. -¿Deberíamos estar haciendo esto...aquí?

-Mmhm... Pomfrey dijo que podías...mm...ir directamente a casa, tan pronto como recobraras la conciencia.

-¿De verdad?

Draco se separó un poquito. –Creo que sus palabras fueron: 'Ya he visto suficiente al señor Potter por este año. Ahora usted debe cuidarlo. Si vuelvo a ver a alguno de ustedes aquí, más les vale estar a las puertas de la muerte, o ahí voy a ponerlos yo misma'-.

Harry rió ante la imitación de Draco de las maneras bruscas de Pomfrey, y luego hizo una mueca porque la cabeza le dio un tiróncito de dolor.

-¿Draco?- Blaise entró a la Enfermería y sonrió a Harry, al verlo despierto. -¿Cómo está tu cabeza?

-Esta cabeza dura que tiene sirve para algo de vez en cuando-. Draco sonrió con malicia, y ausentemente siguió acariciando la nuca de Harry. Blaise rió. Uno de los mejores resultados de la revolución en Slytherin fue que la familia de Blaise se pasó directamente de bando, en gran parte a causa de Blaise, y ya no era necesario que no reconociera públicamente a Draco.

-Bueno, Potter, fue un buen partido-. Asintió y luego se volvió hacia Draco, entusiasmado. -¿Es verdad que los del Puddlemere United hablaron contigo?

-Sí-.

-¡Merlin! Debe haberte quemado tener que rechazarlos-. Harry reflexionó lo triste que era que asumiera, directamente, que Draco no aceptó. –Unos cuántos Hufflepuff vieron al reclutador y empezaron a apostar por cuál de los de séptimo año había venido. Algunos apostaron por Potter. Como si todo el mundo no supiera lo que va a estar haciendo en el futuro próximo.

-No me dijeron nada-. Dijo Harry.

-Bueno, voy a contarle a Pansy. Casi se estranguló sola, para no gritar cuando atrapaste la snitch.

Draco sonrió, con un dejo de tristeza. La familia de Pansy permaneció inconmovible en su alianza con Voldemort y le ordenaron que se mantuviera alejada de Draco, si no deseaba serias repercusiones. Aunque Pansy sabía que sus padres nunca la desheredarían, por amor a ellos y de mala gana, cortó sus lazos con Draco –los visibles, al menos-.

-Ey, Potter-. Dijo Blaise. –Hazlo rápido, ¿sí? Quiero volver a ver un partido como ese.

-Sí, nos aseguraremos de decirle a Voldemort que tiene que dejar que Harry acabe con él rápidamente porque tendrá que jugar un partido de quidditch muy importante-. Dijo Draco, con impaciencia y puso los ojos en blanco cuando Blaise dio un respingo ante el nombre. –Muy buenas tus prioridades, Blaise.

-¿Qué prioridades?- Preguntó Ron, entrando a la Enfermería con Ginny, y sonriendo aliviado al ver a Harry sentado y aparentemente sin consecuencias del golpe en la cabeza con la bludger.

-Ninguna, sólo decíamos que sería lindo que nuestra mayor prioridad fuese el quidditch-. Dijo Harry. –O sólo los exámenes o encontrar un departamento.

-Creí que ya lo habíamos hallado-. Exclamó Draco, sorprendido.

-¿Sí?

-El piso que vimos el último fin de semana, en Islington. ¿Ese que estaba extremadamente cerca de tus amigos ñoños?

-Creí que lo detestabas.

-Bueno, eso; y tampoco ayuda que esté dos pisos más arriba que el de tu amigo hombre lobo, pero yo no dije que lo detestaba, sólo no me puse a saltar chillando de gusto. En verdad, está al lado del mejor almacén de ingredientes de Pociones de Inglaterra. Por ahora servirá, podemos mudarnos depués.

-Ah, sí-. Rió Ginny. –Querrán una hermosa casa con un gran parque para que jueguen los niños.

Harry arrugó la nariz y Draco hizo el sonido del vómito. Blaise y Ron rieron. –Lo siento, pero es uno de los mejores aspectos de ser desheredado: no necesito pensar en nada de eso, a menos que yo lo quiera.

-Entonces, Harry-. Dijo Ron. –Si estás bien, ¿vienes a la Torre? Vamos a celebrar.

-¿Qué?

-Que no terminamos en último lugar-. Dijo Ginny, con una sonrisa desdeñosa. Blaise rió. –Eres bienvenido-. Le dijo a Draco.

-Tranquilo corazón.

-A no ser que vayas a la fiesta de tu Casa.

-No tengo mucho que ver con ellos, ya no-. Dijo Draco, sin cuidado. –Adelántate, Harry. Voy a buscar un libro para leer, iré más tarde.

-Bueno, yo sí que tengo mucho que ver con Slytherin- Dijo Blaise. –así que voy a presenciar la sangría. Escuché que Queenie y Nott empezaron temprano...

-Ah...- Draco sonrió con malicia. –Eso sí me gustaría verlo.

-Aparentemente él la maldijo durante el partido, con Flumen Mensanguina, y ella tuvo que volver a cambiarse.

-¡Ese es mi hechizo!- Exclamó Draco, indignado. -¡Bastardo plagiario!

-Adelántense-. Les dijo Harry a Ginny y a Ron. –Los alcanzaremos.

-Vamos, Frigindors-. Dijo Blaise, alegremente. Ron le dio una palmada en la nuca y dejaron la Enfermería. -¡Ey! ¡No te las agarres conmigo porque tu equipo perdió, Weasley!

-No busques un libro, Draco-. Dijo Harry. –Únete a la fiesta y te compensaré...- Pasó una mano por el cabello de Draco, sensualmente, pero notando que su técnica de seducción probablemente necesitaba trabajo, porque Draco sonrió de lado, divertido y no seducido.

-Vas a hacerlo, de todos modos. ¿Recuerdas que gané el partido?

Harry sonrió brillantemente. –O, tal vez podríamos saltearnos la fiesta e ir derecho a nuestro lugar, para que tú te cobres tu apuesta.

Draco rió. -¿Para que tus amigos puedan interrumpirnos en medio de lo que sólo Dios sabe, preguntando por qué no fuiste a la fiesta? No estoy interesado. Ahora, vamos a nuestro lugar nada más que para que yo busque mi libro y después a la Torre por un par de horas-. Le dio un beso rápido y lo jaló, levantándolo de la cama de la Enfermería. –Vamos a tener un montón de tiempo para nosotros después de eso.

Dejaron la Enfermería, en dirección a su hogar.

ooooooo

- Fin.

Ooooooo

Aunque no del todo, hay unos extras que vendrán a continuación...

Un gran abrazo y gracias por la compañía de todo este tiempo.

D.L.