DISCLAIMER: Por supuesto todos los personajes, bueno la mayoría, son de S.M, yo solo uso sus personajes para dar vida a mis historias.

SUMMARY: Bella y Edward son una matrimonio felizmente casado con un niño de tres años. Bella engaña a Edward con otro hombre por tan solo poder salir de fiesta y divertirse como una adolescente. ¿Será tan importante para Bella la diversión cuando Edward se entere?

Chicas esta es la continuación del capítulo 25, empieza justo donde se acabó la primera parte.

Capítulo 25

BELLA PVO

Salí corriendo de la oficina de Edward hasta el parking sin darme cuenta que una persona me venía siguiendo. Me metí en el coche y apoyé la cabeza en el volante mientras las lágrimas seguían bañando mi cara.

Unos golpes en la ventanilla me hicieron levantar la cabeza del volante y enjuagarme los ojos para poder ver.

Alice estaba afuera con el ceño fruncido y esperando a que la abriera. Bajé la ventanilla y ella agachó la cabeza para quedar a mi altura.

-¿Qué ha pasado ahí dentro Bella? ¿Otra vez las cosas están mal con Edward?- preguntó entre preocupada y resignada.

-Es mejor que entres y te lo explico- la dije a la vez que abría la puerta del copiloto y ella rodeaba el coche para entrar. Encendí el motor y salí del parking sin decirla ni una palabra.

-¿Bella a donde vamos? No es por nada pero tengo que trabajar- hice caso o miso de sus palabras y seguí conduciendo alrededor de una hora hasta llegar a las afueras de Seattle donde había una cafetería con una decoración al estilo Greasse.

-Bella esto está perdido de la mano de Dios. Es en serio tengo que volver a trabajar sino Edward me va a matar, además tengo cita con el médico a las 3 así que tengo que salir antes del trabajo.

-Ven Alice- dije señalándola un parque para niños que había al lado del local.

Nos sentamos cada una en un columpio y a diferencia de Alice yo me movía con movimientos lentos sin desplazarme mucho más de un metro de la posición inicial.

-¿Te acuerdas cuando me dijiste que ibas a volver a someterte a un tratamiento de fertilidad?- asintió- pues días antes yo había ido al ginecólogo a que me recetase las píldoras de nuevo. Me hizo un análisis de sangre porque cabía la posibilidad de que estuviese embarazada y…

-¡Oh dios mío Bella estás embarazada!- gritó levantándose del columpio y abrazándome.

-Sí, Alice estoy embarazada…- dije sin mucho ánimo.

-¿Y porque no te alegras? Si yo estuviese embarazada después de todo lo que habéis tenido que pasar Edward y tú estaría dando saltos de alegría y lo sabrían hasta mis padres que viven en Londres- me preguntó con el ceño fruncido y levemente separada de mí.

-Porque Alice… entre Edward y yo las cosas no están asentadas todavía. No quiero que nos precipitemos.

-¿Bella eres tonta o gilipollas?- dijo dándome un empujón y haciendo que el columpio se meciera hacia atrás.

-Ahora solo vamos a centrarnos en el bebé y yo quería tener solo que centrarme en nosotros, en la familia.

-Ese bebé ya es de la familia, ¿es que no te das cuenta?- me gritó.

-Es que no estoy preparada para tenerlo- dije en voz baja.

No sé que más pasó en ese momento, ni que cara puso Alice porque solo pude sentir el dolor que produjo su mano contra mi cara.

-¿Estás insinuando que vas a abortar? Bella tienes 33 años, eres lo suficientemente mayor como para hacerte responsable de tus actos. Has follado con Edward como conejos y no habéis tomado precaución pues ahora te aguantas. Además este niño no es solo tuyo, también es de Edward y estoy segura de que él no va a ceder tan fácilmente a que te deshagas de él. Y si lo haces espero que no cuentes conmigo nunca más Bella. Estás tirando a la basura todo por lo que yo he luchado desde hace más de 5 años. Tú tienes a Ethan, sabes lo que es ser madre. Sabes lo que es tener a otro ser dentro de ti, que te llamen mamá, que te necesiten completamente pero yo no y no sabes lo que me duele el no poder. Y ahora vienes tú a decirme que lo vas a tener por segunda vez pero que no quieres…-

-¡Alice calla!- la grité enfadada.

-No Bella me vas a escuchar siempre has sido algo precipitada y te agobias fácilmente pero joder que es tu hijo.- me dijo negando suavemente con la cabeza sinónimo de que no podía comprenderlo.

-¡Yo en ningún momento he dicho que vaya a abortar! Es mi hijo como bien has dicho.

-Pues no es eso lo que das a entender con tus palabras y si se lo has dicho así a Edward no me imagino ni lo que estará pensando- dijo caminando de un lado a otro del parque.

-Lo único que quiero decir es que no ha llegado en el mejor momento. ¡Joder pero si seguimos divorciados!- la grité.

-¿Unos jodidos papeles es lo que te importa Bella? ¿Unos jodidos papeles? Pensaba que ibas más allá de las cosas banales pero me equivoqué. ¿Qué pasa necesitas otra boda antes de tener un hijo?

-No Alice… pero hace menos de seis meses no nos podíamos ni mirar a la cara…- argumenté.

-Ya basta Bella. ¿Quieres a ese bebé?- preguntó cruzando los brazos sobre el pecho.

-Alice es mi hijo….

-Mi pregunta se responde con un sí, o con un no.

-Sí, claro que sí que lo quiero- claro que quería tener otro bebé de Edward. Quería que Ethan tuviese un hermanito o hermanita. Aunque tuviese que volver a tener ese enorme vientre y que al final del embarazo solo me valiera una camiseta- pero tienes que aceptar que no es el mejor momento….

-Deja de pensar que no es el mejor momento tu sola. Habla las cosas con Edward y ver juntos cuáles son esos problemas que según tú son tan importantes que eclipsan la llegada de un nuevo bebé- dijo con una sonrisa.

-Gracias Alice- dije abrazándola.

-Por nada- dijo devolviéndome el abrazo.

-Por hacerme ver las cosas importantes y que las que yo creía tan importantes no lo son- dije contra su pelo.

-Ahora creo que debes ir a darle la buena noticia al futuro papá.

-Dios Edward…- debe de estar enfadadísimo conmigo y tiene toda la razón para estarlo.

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Llevé de nuevo a Alice a la oficina. Por el camino me fui mentalizando que tenía que hablar con Edward seriamente, pero toda mi preparación mental fue en vano cuando en el estacionamiento no vi el coche de Edward.

Alice salió corriendo de mi coche para meterse en el suyo porque ya llegaba tarde a la cita con el médico no sin antes darme palabras de ánimo. Me quedé un rato más en el parking pensando en las palabras exactas que quería decirle a Edward y a la vez pensando en donde podría estar.

Acababa de volver a encender el motor cuando me llamaron al móvil; era Esme diciéndome que Ethan estaba en su casa. Edward le acababa de llevar y la había pedido que me lo dijese ya que él no podía localizarme.

Era mentira, Edward no me había llamado ni una sola vez. Ahora lo que más me preocupaba era dónde podría estar Edward.

Al primer sitio donde fui, fue a nuestra casa sabía que no estaba allí antes de abrir la puerta, luego fui a casa de Emmett y Rose pero salí con el mismo resultado. Di vueltas por todos los sitios que se me venían a la cabeza pero sin ningún resultado.

No sé porque ni cómo pero terminé volviendo a la oficina de Edward. Dije al guardia de seguridad que venía a buscar unos documentos de Edward y cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que él se encontraba dentro.

Corrí hacia el ascensor y marqué el piso en el que se encontraba su oficina. Al llegar todo estaba en silencio y con las luces pagadas. Le llamé un par de veces antes de darme la vuelta y volver a meterme al ascensor. Estaba tan cansada que sin querer marqué el botón de la azotea. Me apoyé resignada en la pared de metal del ascensor a esperar hasta que subiera para así poder marcar el botón del parking e irme a casa, ¿Por qué tendría que ir a casa no?

Cerré los ojos levemente debido al cansancio acumulado durante todo el día y me deje llevar por los recuerdos.

FLASH BACK

Era la primera vez que Edward me mostraba el edificio completo donde trabajaba. Llevaba trabajando en este mismo sitio dos años pero solo había visitado su despacho, el despacho del jefe.

-Y aquí está la mejor parte del edificio- me dijo mientras abría una puerta de metal verde al final de un pequeño tramo de escaleras- la azotea- salí hacia el pavimento gris asombrada por lo grande que era.

-Vaya es… enorme- justo cuando terminé de hablar un ruido muy molesto hizo que me tapase los oídos- y veo que teneis hasta atracciones gratuitas- dije una vez pasó de largo el avión.

-Como está cerca del aeropuerto los aviones que vuelan por aquí lo hacen a baja altura permitiéndonos verlos desde cerca- me explicó mientras me abrazaba por detrás y me llevaba hasta el borde de la azotea- este es mi lugar favorito cuando estoy estresado, cuando no sé decidirme sobre algún proyecto vengo aquí a despejarme. Es muy gratificante.

Fin flash back

Joder… la azotea, ¡pues claro! El guardia de seguridad me había dicho que estaba en el edificio pero obviamente no estaba en su oficina. Empujé las puertas ya que estaban a punto de cerrarse y salí corriendo del ascensor. Subí el pequeño tramo de escaleras y abrí la pesada puerta de metal. Salí hacia la azotea y miré hacia los lados pero no le vi. Dentro de mí un sentimiento de desolación, ya no sabía dónde ir.

La había cagado, sin ninguna duda la había cagado de una manera imperdonable. Me di la vuelta para salir cuando al final lo vi, y la vida y la esperanza volvieron a mí.

Estaba sentado en el borde del poyete de hormigón con las piernas hacia afuera. Me acerqué a él por detrás sin decirle nada hasta que llegué a su lado y apoyé mi mano en su hombro.

-Edward- dije apoyando mi frente en su espalda- lo siento. Yo no he sabido hacerme entender y tú obviamente los has interpretado mal- esperé una respuesta pero no llegó.

-Edward dime algo, lo que sea, por favor- supliqué levantando la cabeza de su espalda y separándome totalmente de su cuerpo. Me apoyé en el muro dando la espalda a la vista de Seattle.

-¿Qué quieres que te diga? Que te ayudo a buscar una clínica de confianza para que asi nadie se entere de que has abortado. Porque has abortado tú no yo. Esta decisión la has tomado tú sola sin contar con mi opinión.

-Edward…

-No te voy a dejar- dijo dándose la vuelta y mirándome a la cara- si tú no lo quieres me da igual. Lo vas a tener y después si quieres desapareces de nuestras vidas. Pero no permitiré que mates a un hijo mío- nos quedamos callados. Él metido en sus planes y yo perdida en la palabra matar y más si después viene la palabra hijo.

-¿Dime una cosa matarías a Ethan?- me preguntó escupiendo veneno en cada letra.

-¡Edward desde luego que no!- le grité- ¿cómo cómo puedes preguntarme si quiera una atrocidad como esa?

-¿Entonces porque a este bebé sí?- me volvió a preguntar con rabia mientras su mirada se dirigía a mi aún plano abdomen.

-Edward… me vas a dejar explicarme por favor…- le pedí.

-Haz lo que quieras. A mí ya me da igual- volvió a mirar hacia el frente alejando así su mirada de la mía.

-Edward no voy a abortar, no quiero, no puedo… Es mi hijo. No será más grande que una lenteja pero ya lo quiero- esperé a ver si hacia o decía algo pero todo lo que recibí fue silencio por su parte- yo lo único que quería que supieras es que en mi opinión este no es el mejor el mejor momento para quedarme embarazada y no sé si estamos preparados para tenerlo- le confesé.

-Nunca se está preparado para tener un hijo. Cuando te quedaste embarazada de Ethan acababas de encontrar trabajo y yo estaba terminando un proyecto que marcaría mi carrera y que me absorbía la mayor parte del tiempo. Y salió bien, en tu trabajo estuviste de baja maternal y yo aprendí a hacer dos cosas a la vez. Esta vez es mucho más fácil pero tú lo ves pegas por todos los lados- comentó en tono frío.

-Edward si te he dicho esto es porque no tengo la suficiente confianza y te pido que me apoyes. Sé que he hecho mal dándote a entender que quería el aborto pero ya te he dicho que no es eso lo que mes estaba planteando- me callé esperando de nuevo una contestación por su parte que nunca llegó.

-Vale Edward mira, voy a dejar a Ethan a dormir en casa de tus padres porque me parece que nuestra casa no es el mejor lugar donde puede estar esta noche. Yo me voy a casa y cuando quieras hablar del tema vienes y lo hablamos como adultos, con una conversación Edward. No, con monólogos.

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Llegué a casa totalmente agotada y por el camino aunque quise hacerme la fuerte no pude reprimir las lágrimas. He de añadir a mi favor que las hormonas influían bastante.

Al tener un nudo en el estómago no pasé ni por la cocina y me metí en la cama sin cenar. A las cuatro de la mañana mi estómago rugía tan escandalosamente que me desperté y bajé a la cocina a picotear algo.

Al llegar al primer piso una leve luz me deslumbraba impidiendo abrir por completo los ojos. Con los ojos medio cerrados me acerqué hasta el sofá donde un Edward con el pantalón de dormir simplemente estaba profundamente dormido en el sofá, cubierto por una manta y en su estómago descansaba un libro ''La vida secreta del niño antes de nacer'' este contaba lo que un bebé siente en el periodo de gestación. Este libro lo leímos los dos cuando estaba embarazada de Ethan y nos regaló un montón de momentos indescriptibles durante el embarazo.

En ese momento mi corazón palpitó con fuerza al sentir todo el amor que Edward ya sentía por nuestro hijo y eso que lo sabía desde hace unas horas. También me entraron unas ganas enormes de abrazarlo y besarlo indefinidamente. Le quería tanto, tanto.

Me fijé más en Edward cuando mis ojos se acostumbraron a la claridad. Su cara demostraba cansancio, incluso se había dejado las gafas de ver puestas que le daban un aire muy sexy e intelectual.

Le quité las gafas y el libro de encima suyo para despertarle. Primeramente no pude evitar darle un suave beso en el cuello pero solo conseguí que girara su cabeza hacia el lado contrario. Con una sonrisa le zarandee un poco hasta que abrió sus ojos levemente.

-Edward- susurré- vamos a la cama, te has quedado dormido en el sofá.

Él en estado de sonambulismo se sentó derecho en el sofá mientras que yo seguía en el suelo arrodillada a su lado. Se pasó la mano por su pelo aun con los ojos cerrados y no pude evitar soltar una leve risita.

Poco a poco fue consciente de lo que había a su alrededor y me miró fijamente.

-¿Qué haces despierta? Deberías dormir un mínimo de ocho horas y…- le tapé la boca con una mano para que parara de hablar.

-Sube a la cama y duerme esas ocho horas, las necesitas- me levanté del suelo y caminé hacia la cocina mientras que Edward subió a la habitación.

Abrí el frigorífico y saqué la mantequilla de cacahuete y del armario de arriba el paquete de galletas. No podía esperar más a untar una galleta en la mantequilla e introducírmela en la boca. Cuando la galleta estaba a escasos centímetros de mi boca una mano me la quitó.

-¿Por qué estás comiendo esto?- me preguntó Edward aun con la voz ronca pero completamente despierto.

-Tengo hambre, no he cenado- le expliqué. Él se limitó a negar con la cabeza con una sonrisa en su rostro.

-¿Desde el principio del embarazo voy a tener que estar controlando lo que comes?- preguntó.

Solo con que nombrara el embarazo todo el peso de la culpabilidad volvió a mí haciéndome bajar un poco la cabeza por un momento.

-Lo siento de nuevo Edward- le dije mirándole fijamente.

-¿De verdad que nunca pensaste en el aborto?- me preguntó totalmente serio y cruzándose de brazos.

-No voy a mentirte, se me pasó por a cabeza, pero nunca lo contemplé como una posibilidad. Es nuestro bebé- le dije intentando hablar con todo el cariño que ya sentía por nuestro hijo.

-Es nuestro bebé…- repitió las palabras medio en trance- ¡vamos a tener otro hijo!- dijo gritando emocionado y levantándome del suelo para dar varias vueltas sobre nosotros mismos. Cuando me depositó de nuevo en el suelo me agarré a la encimera para no caerme al suelo del mareo.

-Lo siento- dijo con una gran sonrisa en el rostro y los ojos chispeantes de alegría y amor. Acto seguido se acercó más a mí y me beso, suave y lento con cuidado y con amor.

Yo no pude contenerme y pasé mis brazos por su cuello apretándole más a mí. Intenté saltar y rodear su cadera con mis piernas pero no pude y al darse cuenta de esto Edward me ayudó a subir impulsándome con sus manos en mi trasero.

Cuando terminamos el beso las manos de Edward bajaron de mi cabeza hasta mi vientre. Donde un nuevo miembro de la familia crecía. Acarició mi vientre de arriba abajo poniéndome la piel de gallina y haciendo que mis pezones se marcasen sobre el camisón de seda blanco.

Ver como Edward miraba mi vientre era digno de ser grabado para conservarlo de por vida. Le abracé con fuerza, no sé qué es lo que me pasaba pero no podía evitar el rodearle con mis brazos.

-No sé si hacerme ilusiones pensando que estás así de cariñosa y que va a ser así siempre o son simplemente las hormonas- dijo riéndose contra mi pelo.

-Ambos y también el hambre, necesito comer- Edward me acercó el bote de mantequilla de cacahuete con una mano y las galletas en la otra. Yo no podía elegir entre una u otra cosa por lo que tiré de Edward agarrando la cintura de su pantalón del pijama y llevándolo hasta la mesa en la otra punta de la cocina.

Me sentó encima de él y en silencio comenzó a untar la mantequilla en las galletas y dándomelas en la boca. Cuando terminé de comer apoyó su cabeza en mi hombro y posó una de sus manos en mi vientre dándole leves caricias.

-De todas formas quiero hablar contigo- me dijo de repente.

Me giré todo lo que pude y para mirarle a la cara.

-¿Sobre qué?- pregunté intrigada.

-Pensaba hacerlo de todas las maneras y esto solo adelanta las cosas- hizo que me levantase y me colocó de pie entre sus piernas agarrándome con ambas manos por la cintura- casémonos.

Mi primera reacción fue reír. A mí la idea de otra boda no se me había pasado por la cabeza.

-¿Qué?- preguntó nervioso y preocupado pero lo intentó disimular con una sonrisa.

-Cariño no pienses que no quiero casarme contigo de nuevo- dije pasando mis brazos por su cuello- pero no lo veo necesario. Vivimos juntos, tenemos un hijo, vamos a tener otro… ¿qué mayor compromiso hay en la vida que ese?- le dije con una sonrisa.

-Pero tú esta mañana has dicho que una de las razones por las que estabas confusa a cerca de este embarazo es porque seguíamos divorciados- me recordó con el ceño fruncido.

-Yo solo quiero que ante la ley no estemos separados. La boda es algo secundario- le expliqué.

-¿Pero y si yo sí que quiero que vuelvas a ser Isabella Cullen?- me preguntó acariciándome la mejilla y me recordó tanto a un niño pequeño…

Simplemente volví a sentarme en sus rodillas y le besé por toda la cara hasta terminar en sus labios, los cuales besé despacio, saboreándoles en repetidas veces.

-Entonces, solo si tú quieres, volveré a meterme en el vestido de novia. Pero tendrás que esperar porque de por sí habrá que arreglarlo. Cuando nos casamos esto no estaba- dije tocándome el pecho, el cual había aumentado considerablemente al quedarme embarazada- y esto tampoco- le dije señalando las caderas- y a no ser que nos casemos en pocas semanas aquí habrá un bultito perfectamente perceptible para todo el mundo- le terminé de explicar poniendo mi mano sobre la suya y ambas sobre mi vientre.

Edward se quedó mirando embelesado nuestras manos unidas encima de donde crecía nuestro hijo.

-Ya quiero que se te note la barriguita- comentó haciendo una curva con su mano imitando la forma que tendrá mi abdomen dentro de 5 meses- en el embarazo de Ethan me pasaba horas enteras hablando a tu tripa o simplemente observándola. Y cuando Ethan dio su primera patadita…- calló y levantó la mirada la cual estaba llena de emoción. Le besé suavemente.

-¿Y qué pasa con los antojos? Esos no te hacían tan feliz- le recordé.

-Bueno si hace falta nos trasladaremos a vivir al supermercado para que tengas todo lo que quieras cuando te apetezca- si había algo malo en el embarazo de Ethan eran los enfados que teníamos por culpa de los antojos. Cuando se me antojaba una cosa y no la teníamos en casa no podía controlar mi mal humor y lo pagaba siempre con Edward.

-¿Y las hormonas? ¿Podrás perdonarme cada vez que me vuelva una esposa mandona e insoportable que te quiere tener controlado a cada momento?- le pregunté.

-Yo nunca he dicho que me moleste ser sometido por ti-me contestó riéndose.

-Edward…-le regañé.

-Anda vamos a dormir que por suerte las hormonas no nos atacaran hasta dentro de unas semanas mas- me levanté y de la mano subimos hasta nuestra cama donde nos acostamos acurrucados y obviamente una mano de Edward estaba en mi pecho y la otra en mi vientre.

De repente tuve una necesidad insostenible de decirle una cosa a Edward.

-¿Edward?- le dije a los pocos minutos de estar en la cama.

-¿Mmmm?-

-Sabes que no siempre te lo digo pero… ¿sabes lo mucho que te amo no?- le pregunté con el corazón en la boca.

-Me equivoqué, ya veo que las hormonas ya han hecho de las suyas contigo- le di un suave codazo y él se limitó a reír- pero sí, aunque no me lo digas sé cuánto me amas porque yo te amo a ti de la misma manera. Y mañana no voy a ir a trabajar y te lo voy a demostrar durante todo el día- me prometió.

-Siento desilusionarte pero hay un niño que estará ansioso por ver a sus papás.

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Bueno chicas de momento esto poquito. Espero que os haya gustado la segunda parte del capítulo al menos la mitad que a mí. Siento no haber actualizado antes pero tengo un trabajo que entregar el dia 7 el cual me absorbe completamente. De todas formas intentaré volver a mi ritmo habitual de actualizaciones cuanto antes.

Por cierto, disfrutad porque se acerca el dolor de nuevo. MUACS!

Y por último que se me olvidaba al estar tanto tiempo sin escribir esta historia he dejado volar la imaginación y estoy plantando las bases de una nueva historia!.

Besos… Bella Bradshaw!