Disclaimer: La saga Twilight no me pertenece, sus personajes y referencias, son propiedad de Stephenie Meyer.


Capítulo 25 — Todo se desmorona

Un mes pasó y la situación en casa seguía bastante revolucionada. Alistair continuaba con nosotros pero había vuelto a encerrarse en su habitación, para desgracia de Esme, ya que dicha habitación era su estudio y por consiguiente no pudo entregar varios de sus proyectos a tiempo. Por otro lado, Carlisle había comenzado hacer horas extras para evitar estar con su padre, lo que había hecho que Esme enfureciese y acabasen peleados. La tensión se podía cortar con un cuchillo.

Al menos podía respirar tranquilo cuando me encontraba con mis amigos y Bella, con la cual había dado un paso más allá a nuestra relación y nos habíamos hecho oficialmente novios con la bendición de todos menos la de Charlie. Aún no me dejaba entrar más allá de la entrada de su casa.

Con la llegada del otoño volvimos a recuperar las tardes en la pizzería. Alice pensó que era buena idea volver a tomar la rutina, vampiro o no, no podíamos dejar de disfrutar de los placeres que nos brindada la vida y como Emmett decía, una de ellas era la pizza.

En el local no había mucha, pero no era extraño, la pizzería solamente estaba repleta el día que había partido.

—Lo de siempre— Dijo Emmett nada más visualizó al camarero, y por lo de siempre se refería a las tres pizzas familiares que acostumbrábamos a pedir.

—Estoy hambriento—Dije cuando la pizzas llegaron a nuestra mesa. Desde que Esme se tenía que ir a Port Angeles a trabajar ya no preparaba sus deliciosos platos, por lo que me veía obligado a comer lo que yo me preparada. Carlisle almorzaba y cenada en el hospital y Alistair solo bebía té.

—Haber cuando nos invitas a tu casa a comer la lasaña de Esme— Emmett no acababa de comer su porción de pizza y ya estaba pensando en que comer después.

—Mi casa es zona cero por el motivo que vosotros sabéis— Si Victoria iba aparecer por allí, prefería que ninguno de mis amigos estuviera allí. —y porque… creerme no hay quien soporte la tensión que tenemos allí.

—Lo siento Edward, no he podido ver nada más…— Alice se había puesto triste y agachó la cabeza.

—Alice, mírame— Levanté su cabeza. —No tienes que disculparte. Todos sabemos quién es la culpable— Dije refiriéndome al vampiro.

—¡Que ganas de acabar con esa arpía! —Gritó Emmett, pero Rosalie le dio un pequeño golpe en la espalda para que dejara de llamar la atención.

—Emmett tienes toda la razón. ¿Pero como podríamos acabar con ella? —Dijo pensativo Jasper.

—Con el fuego— Emmett rodó los ojos como si fuera la cosa más evidente.

—Eso es la última parte, ¿pero cómo nos enfrentamos a ella? — Dije en voz baja, pero justo en ese momento entraron más personas así que el bullicio hizo que no tuviéramos que hablar tan bajo. —La última vez fueron los lobos quienes lo hicieron— Les recordé.

Bella se mordió el labio y buscó mi mirada para encontrar mi aprobación.

—Creo… que iré hablar con mi amigo Jake— Pusé los ojos en blanco por un momento. No me hacia ni una pizca de gracia que ese chico estuviera cerca de ella. —Quizás sepa algo sobre los lobos que nos salvaron.

Aunque obviamente estaba en desacuerdo con que fuera con él, lo que proponía tenía todo el sentido del mundo, además si íbamos a enfrentarnos con un vampiro, necesitábamos de toda la ayuda posible.

Acabamos de comer nuestras pizzas y nos despedimos. Bella y yo aún continuamos unos minutos delante del local mientras que esperábamos a que su padre pasara a buscarla. Aunque Bella ya estaba recuperada de la rotura de pie, debido a las nuevas desapariciones en Seattle, su padre había decidió llevarla y buscarla a todos los sitios que fuera, por mucho que yo insistiera en hacerlo yo mismo.

—¿No quieres que te acompañe a ver a tu amigo? —Dije con retintín intentando no parecer celoso.

—Creo que es mejor que vaya yo sola, igual así me cuente más, ya que creo que oculta algo. —Se encogió de hombros. —Pero no estés celoso, te he dado la bota de mi pie. Esa es la seña de amor más grande que nadie puede esperar— Bromeó.

—Y yo la conservaré siempre —Le aparté un mechón de pelo que caía sobre sus ojos, pero ese momento fue interrumpido por la bocina del coche de policía.

—Te avisaré con lo que descubra— Y se fue corriendo ya que había comenzado a llover.

Yo hice lo mismo y me dirigí en coche hacia mi casa. Cuando llegué a la puerta principal unos gritos rompían el silencio de la noche. Abrí rápidamente la cerradura y entré dentro.

—¡Deja de decir tonterías! —En medio del pasillo que daba a la cocina y al salón se encontraba Carlisle y Alistair. Llegué en medio de su conversación, ya que Carlisle se dirigía a su padre muy enfadado.

Alistair miró a su hijo con prepotencia y negó con la cabeza. —Que incrédulo eres. La bruja te tiene completamente anulado.

—¡Deja de llamarla de esa manera! —Nunca había visto a Carlisle tan enfadado como lo estaba en ese momento. Más que hablar rugía.

Esme apareció detrás de ellos para intentar apartar a Carlisle de su padre.

—La llamo como lo que es. Una bruja— Alistair dirigió su mirada a Esme.

Carlisle intentó zafarse de su mujer, parecía que estaba a punto de atacar a su padre. Esme se percató de mi presencia. —Edward…— Ambos hombres fijaron su mirada sobre mí. —Ve arriba con Bree por favor— Se la veía a punto de llorar. Comencé a caminar en dirección al piso superior.

—¿Por qué Edward debería irse? —Dijo Alistair de pronto. —Es el más indicado para hablar del tema. —Tragué saliva.

—No metas al chico en esto— Amenazó Carlisle.

—Él ya está metido. Todos estamos metido en esto. Pero parece que tú eres el único que no lo quiere ver…— Yo me quedé parado delante de las escaleras en estado en shock. Los miraba a ambos sin saber cómo reaccionar al igual que Esme. Pero una cosa muy extraña ocurrió en ese momento cuando ambos hombres se mantenían la mirada sin pestañear, y digo que fue extraño ya que yo no sabía que acababa de pasar pero Alistair cambio completamente su comportamiento y una enorme sonrisa apareció en su cara. —…O puede que sí te hayas dado cuenta.

Alistair comenzó caminar de un lado a otro del pasillo mientras que se tocaba la barbilla de forma pensativa. Nosotros tres seguíamos en silencio, aunque por el rabillo del ojo vi como Esme me hacía señas para que subiera arriba. Por nada del mundo me iba a ir de allí. Parecía que todos teníamos secretos y estaban a punto de desvelarse.

—Pensaba que tú no lo tenías. Que quizás se fuera a saltar alguna generación, no hubiera sido la primera vez. Pero no, ahí esta y es evidente que ¡por fin! se ha manifestado. —Si no fuera por como he visto el comportamiento de Alistair desde hace semanas, pensaría que estoy enfrente de una persona totalmente diferente. Estaba en éxtasis.

—¡Estás loco!— Contestó Carlisle, el cual por fin de se había librado de las manos de Esme.

—No tienes porque negarlo más. Entiendo que tú situación es complicada. Pero bautizando a la niña bajo los ojos del santo padre no tendrás que preocuparte de su estigma —Alistair había sacado un libro de entre sus ropas y se puso a ojearlo rápidamente. —Perfecto, ahora solo necesito al bebe.

Ahora la que se había adelantado Carlisle y la cual tuvo que se sujetada por el mismo, fue Esme. —¡No le vas a poner un dedo encima a mi hija!

Alistair comenzó a reírse —Ves hijo— Fijó su mirada en Carlisle. —Estas concubinas del demonio se delatan por si solas. Ellas solas hacen nuestro trabajo —Carlisle comenzó a negar efusivamente con la cabeza y soltó a Esme.

—Carlisle…— Esme se giró preocupada cuando vio que este retrocedía unos pasos hacia atrás.

—Ya no tienes nada que hacer bruja. Su gen se ha manifestado y el cazabrujas de su interior ha florecido.

—¡Cállate! —Gritó Carlisle fuera de sí.

—Hijo, llevas unas semanas intentando engañarte a ti mismo— Alistair apartó a Esme de mala manera y se acercó a su hijo. —Creo que mi llegada ha hecho resurgir tu naturaleza. Por eso has estado trabajando más horas. No para evitarme a mí, sino para evitarla a ella. —Dijo apuntando con el dedo hacia mi hermana a lo que Carlisle contestó agachando la cabeza, parecía avergonzado.

Yo por inercia me acerqué a ella, la cual más que sorprendida estaba triste, lo que me hizo saber que quizás el secreto de nuestra familia no era tan secreto para ella.

—Fuera de aquí…— Esme había comenzado a llorar —…Los dos— Dijo mirando a ambos hombres. Carlisle levantó la cabeza y la miró con los ojos abiertos de par en par.

—Ya has oído a la bruja—Alistair parecía estar saboreando el momento. —Ve a por la niña y marchémonos. Son afortunados de que no acabemos con ellos. —Alistair me miraba con una gran sonrisa de satisfacción.

—No te la puedes llevar…— Esme negaba con la cabeza mientras no podía dejar de llorar. Desde luego no era el tipo de bruja que yo me había imaginado. Carlisle seguía sin moverse de su sitio mirando a su mujer con tristeza. Alistair aprovechó el momento y comenzó a dirigirse hacia las escaleras. Al ver sus intenciones me adelanté, el podría ser un cazabrujas, cazavampiros y lo que fuera, pero era un hombre mayor y yo debía de proteger a mi sobrina.

Subí velozmente mientras notaba Alistair intentando tirar de mí para que no pudiera alcanzar mi objetivo. Finalmente llegué a la habitación de Bree y abrí rápidamente la puerta, una vez dentro me acerqué a la cuna. Para mi sorpresa alguien se había adelantado a nosotros, la cuna estaba vacía. Mire a través de la ventana y vi como uno de los arboles se acababa de derrumbar, la lluvia de hacia unas horas se acababa de convertir en una gran tormenta que había arrancado al árbol de raíz. Por la peleaba no pudimos escuchar tal acontecimiento.

—Victoria…—Murmuré.

Las visiones de Alice se habían hecho realidad. Victoria había estado allí y mientras los adultos peleaban, había aprovechado el momento para llevarse a Bree.

Carlisle y Esme llegaron a los pocos segundos y nos apartaron para llegar a la cuna.

—¿Dónde está? —Esme comenzó a rebuscar entre las sabanas y mantas como si la pequeña Bree fuera a estar perdida entre ellas. Bree no estaba entre ellas pero si un trozo de papel arrugado y manchado de barro.

Alistair tomó rápidamente el papel. Ya no tenía esa cara de satisfacción y la sonrisa que hacía apenas unos minutos brillaba en su cara había desaparecido para dar lugar a un gesto de preocupación.

Mostró el papel ante nosotros y esta solo contenía dos frases.

"Entregaros o la mataré.

Ya sabéis donde ir"


A/N: ¡Hola! Gracias a todos los que siguen esta historia. Les sigo encomendando que dejen su opinión y más a partir ahora que llegan una serie de capitulos turbulentos. Quiero saber que le esta pareciendo. Como ven este capitulo va a marcar un antes y un después en la vida de los personajes. Estén atentos a próximas actualizaciones.

Moshisushi.