Bueno, hola chicos y chicas! Lamento el retraso, pero como avisé, ahora tengo casi 0 tiempo con internet (todo por culpa del instituto TT-TT). Por eso, a partir de ahora sólo voy a comentar los findes.

También... lamento no tener tiempo para contestar a los reviews. En el siguiente cap os respondo!

Sólo quiero haceros dos preguntas:

¿Os ha gustado el cambio de portada? (Me parece que a algunos les ha despistado esto)

¿Teneis alguna idea para las parejas que vienen?

Bueno, eso. Y ahora, os dejo con el opening de la nueva saga: Llega el Team Seven! Espero que os guste.


Opening de la Saga "Llega el Team Seven"

(Canción: "We Are Fighting Dreamers", opening 4 de Naruto)

Al principio, empiezan a verse destellos de diferentes colores, de lo cuales van apareciendo los Akatsuki: primero aparecen Itachi, Kisame, Kakuzu y Hidan a la izquierda con un destello azulado de fondo; después aparecen Deidara, Sasori y los Zetsu en el lado contrario con un destello verdoso, siendo Deidara el único que sacaba la lengua; por último, aparecen el trio de Amegakure con un destello rojizo, y Tobi permanecía detrás de ellos. Y, al final... Todos aparecen en modo chibi con un chichón en la cabeza y de rodillas ante Sora, que se mantenía de brazos cruzados con una sartén en la mano. A su lado estaba Orochimaru molesto, ya que lo habían dejado de lado.

En la pantalla aparece una imagen de Naruto sonriendo con Kurama en brazos. Justo después, se ve una escena de la persecución de Pain y Nagato tratando de capturar al pobre zorro.

We are fighting dreamers! Takami wo mezashite

Ahora aparece la imagen de Sasuke y Sakura, el primero frío como siempre y la pelirrosa preparando su guante típico negro. Justo después, aparece la escena de Hidan en la cocina con los dos hablando sin parar sobre Jashin-sama. Sakura permanecía con la frente pegada en la mesa y Sasuke afilaba un cuchillo con cara de psicópata, para matar a Hidan de un sólo ataque.

Fighting dreamer's! Narifuri kamawazu

La última imagen era la de Kakashi y Sai, ambos haciéndo el signo de victoria con cara de aburrimiento. La escena de ellos era Kakashi frente a una pizarra de tinta (en la cual el título de lo que escribía era Icha Icha) enseñándole a Sai y a Itachi, que estaban sentados delante de él apuntando todo en una pequeña libreta. Justo después, aparece Kira sonriente, al parecer pidiendo unirse a la clase. Después, también se acercan el resto de los viejos y nuevos Akatsuki y hasta el equipo siete y se unieron todos a la clase, quedando tanto Sai como Itachi aplastados en el suelo.

Fighting dreamers! Shinjiru ga mama ni

Oli oli oli oh-! Just go my way!

Aparece el logo de los Akatsuki (muy parecido al de Akatsuki Restaurant, pero sin el "restaurant"), pero de fondo se veía la expresión aburrida de Itachi bajo todos los nuevos Akatsuki y Sai anotando todo lo que se decía.

Right here right now (bang!)

buppanase like a dangan rainaa!

right here right now (burn!)

Aparece Sasori, Deidara y Naruto en casa de Hana, haciendo una guerra de almohadas. Al final, Hana le da tal almohadazo a Deidara que el pobre cae de la cama y todos se ríen de él.

Kewashii shura no michi no naka hito no chizu wo hirogete doko e iku?

Cambia la escena y aparece Nagato sacando de paseo a Tobi por el parque. Después de que Nagato deapareciera, se enfoca a un árbol por el que había pasado y tras él van apareciendo en orden las cabezas de los que le espían: Sora, Konan, Pain, Hidan e Itachi.

Gokusaishoku no karasu ga sore wo ubaitotte yaburi suteta

Sale la imagen de varios Akatsuki corriendo y disfrazados para Halloween: Hidan iba de vampiro y arrastraba a Hana, que iba de brujita; Tobi va de calabaza; a Deidara lo disfrazaron de Pikachu; Zetsu iba de cáctus; Sora iba de cachorrito de perro y un muy humillado Itachi-comadreja la seguía. Por último, aparece una imagen de una sábana flotante (por la que, curiosamente, se veían algunos pelos rojizos) que provocó que Naruto-kitsune saltase del susto.

Saa kokoro no me mihiraite shikato ima wo mikiwamero! (Yeah, yeah!)

Aparencen los Akatsuki que quedan corriendo uno detrás de otro (ya sin disfraces): Nagato, Pain, Konan, Kisame... etc. De repente, Aki se tropieza y tanto Kakashi como Kakuzu frenan para ayudarla. Entonces, ambos se empiezan a retar con la mirada y Aki, entre los dos, siente una gotita caer por su sien.

Ushinau mono nante naisa iza mairou

Deidara aparece por un momento alzando una gran "A" escrita en una pancarta. Justo después, se ven a todos los nuevos y viejos Akatsuki pendientes a la televisión del restaurante de Akatsuki, estando Ami la primera animando con todas sus fuerzas.

We are fighting dreamers! Takami wo mezashite

Ambos Zatsu aparecen ocupando la pantalla, uno con un papel en el que pone "Ka" y el otro con una banda blanca en la pone "Tsu". Al instante, aparece una imagen de Zetsu claro sacando la cabeza por un arbusto justo frente a Saori y mostrándole una bonita flor, haciendo que se sonrojase. De fondo, está el otro Zetsu con un aura asesina a su alrededor.

Fighting dreamer's! Narifuri kamawazu

Al final, aparece Tobi sonriente alzando una enorme "Ki". Tras eso, se ve a un sonrojado Tobi diciéndole algo a Azuki, que le sonríe contenta. Pero, cuando todo parecía que iba bien, aparece Kakashi con su típica expresión aburrida y dice algo que enfada a Tobi. Por eso, el azabache empieza a perseguirlo por toda la sala y Azuki acaba persiguiendo a Tobi para que se detenga.

Fighting dreamers! Shinjiru ga mama ni

Oli oli oli oh-! Just go my way!

Primero aparece una imagen en primera plana de Deidara, para luego mostrarse al rubio compitiendo en un concurso televisivo de los mejores cocineros del mundo.

Right here right now (bang!)

Buppanase like a dangan rainaa!

Ahora aparece la imagen de Tsume, que justo después aparece con un chichón en la cabeza y tratando de ignorar a Kira.

Right here right now! (burn!)

Buttagitteku ze get the fire!

La siguiente imagen es la de Yosuke, que más tarde sale huyendo de Tekashi con el Byakugan activo, mientras que Hachi a un lado se compadecía del pobre castaño.

Right here right now (bang!)

Buppanase like a dangan rainaa!

Por último, sale la imagen de Itachi con el Sharingan activo, que al final acaba con una imagen de Itachi al frente de los Akatsuki (todos vestidos con ropa de invierno) mirando hacia una montaña blanca que se pierde en el cielo, como si fuera lo último que vieran.

Right here right now (burn!)

Buttagitteku ze get the fire!


Capítulo 25: Akatsuki y la opinión de los padres

(La semana de Sasori)

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Al día siguiente, Tobi, Sasori y Naruto (y, por ende, Kyuubi, que parecía un Pokémon persiguiendo siempre a Naruto) acompañaron a Sora al instituto para hacer una pequeña exposición a petición de la profesora de la chica. El resto del equipo siete se vio obligado a sustituir a los dos que estaban castigados y a Sasori, ya que no podrían pasarse por el restaurante durante la primera mitad del día. Realmente, Sora prefería no imaginarse como acabaría aquello con los hermanos Uchiha compartiendo la cocina ni como estaría Sai en la barra, encargándose de los clientes y relacionándose con ellos.

Después de tres horas de clases, llegó el recreo. La clase 2-2 fue de las primeras en salir y los nuevos Akatsuki se dirigieron al lugar de encuentro, bajo la sombra de un árbol.

-Joder, Naruto, eres graciosísimo- le dijo Yosuke sin dejar de reir con las bromas del sonriente rubio, pasando un brazo por sus hombros-. Pero ten mucho cuidado conmigo, que yo estoy muy loco- le advirtió.

-¡Bah! Nadie me puede superar en locura, tebayo- le dijo riendo-. ¡Que yo los fideos se los echo a la sopa de dos en dos, tebayo!

-Tonterías. ¡Que yo me paso los juegos del Mario Bros sin saltar!- dijo sintiéndose indignado.

-Eso son chiquilladas- se molestó Naruto-. Yo, en la fiesta de cumpleaños de mis amigos diabéticos, les meto azúcar en la tarta, ¡así viven al límite, tebayo!

-¡Y yo hago los huevos fritos con cáscara, para que estén crujientes!

-¡Y yo, cuando voy a una boda, en el banquete repito 2 veces el postre, tebayo!

Entonces, ambos se quedaron mirándose con los ojos entornados y un puchero muy parecido. Y, después, empezaron a reír los dos a la vez.

-Sabes gastar buenas bromas- le felicitó Yosuke viendo como Naruto sonreía de par en par, con los brazos en la nuca.

-¿Bromas? Creo que te confundes- le dijo Kurama mirando a Yosuke con una oreja tiesa y la otra agachada-. Eso no se llaman "Bromas", se llama "Rutina".

Entonces, a lo lejos se acercaron los nuevos Akatsuki de la clase 2-1. Parecía que andaran picando a Hana, ya que la mayoría venía riéndose o con cara de burla y la pobre Hana estaba avergonzada.

-¿Sucede algo, Hana-chan?- preguntó Azuki cuando llegaron hasta ellos.

-Vamos, Hana, díselo- le dijo Hasuchi burlona.

Hana se acercó a Sasori y, tras tomar aire, le dijo lo que guardaba.

-Sasori, mi madre quiere conocerte- dijo con los ojos cerrado, abochornada.

El pelirrojo miró a ambos lados confuso y, tras comprobar que no había nadie más que se llamara Sasori cerca, alzó una ceja.

-¿Por qué a mí?

-B-bueno, no sólo a ti, también a Naruto-kun, al idiota de Deidara y a Kurama-chan- le especificó-. Es que mi padre estuvo ayer toda la noche hablando de vosotros y a mi madre le picó la curiosidad. Por eso, los cuatro estais invitados a quedaros a cenar y a dormir el viernes en mi casa.

-¿A-a dormir?- balbuceó el chico pestañeando sorprendido.

-Sí. Bueno, sólo si quieres y... si a Sora-chan no le molesta- dijo mirando a lo último a la chica.

-¡Sí!- exclamó Sora ilusionada tirando a Sasori al suelo con estrellitas en los ojos- ¿Cuándo dices que te los llevas? ¿Cuánto tiempo se quedan? ¿No pueden quedarse toda la semana? ¿No te puedes llevar a los demás también? ¿Puedes torturarlos un poquito?

-El viernes por la tarde, te los devuelvo el sábado por la mañana, no se pueden quedar una semana, sólo hay tres camas en la habitación de invitados y de la tortura se encargaran mis padres- respondió todas las preguntas de carrerilla.

-¿Y hay niños?- preguntó Kurama esperando que dijera que no. Los niños le tiraban de las colas, y eso no le gustaba ni un pelo.

-Dos niños, mis hermanos pequeños.

Kurama puso cara de palo y bajó las dos orejas decepcionado, para después poner la carita del gato con botas mirando a Sora para que le permitiera no ir.

-¿Y qué me dices?- preguntó Hana acercándose a Sasori, que permanecía sentado en el suelo- ¿Vas a ser bueno y vas a venir a mi casa?

Entonces, Sasori sonrió seductoramente y se levantó, quedando su rostro a pocos centímetros del de la chica. Hana se puso algo más colorada.

-Eso depende de lo que tu entiendas por "bueno".

-Aaaaah~

El pelirrojo, al escuchar ese suspiro de fangirl enamorada, miró algo asustado a Mitsuki y a Saori, que se taparon la boca al escuchar el ruido que habían hecho. Había seducido a las personas equivocadas con esa sonrisa.

-Fue... inconsciente- se escusó Mitsuki.

-Qué mal gusto teneis- se quejó Kira cruzándose de brazos, mirando a las chicas indignada-. Hay chicos mucho más guapos que... ese. ¿Verdad, Tsume?- preguntó girándose hacia él con una sonrisa.

-¿Eh? ¿Por qué me preguntas a mí? No me metas en tus líos- dijo Tsume con cara de "Qué problemático" mientras miraba a otro lado, pero luego ladeó la cabeza y sonrió de medio lado-. Ni que te refirieras a mí, pequeña pervertida.

-¡Pero mira que eres tonto cuando quieres!- exclamó la chica tirándole "suavemente" de uno de los mofletes.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Esa noche, en la casa de Sora...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

-Aaaaah~...- suspiró Sasori por enésima vez en diez minuto, con una sonrisa bobalicona en la cara.

Kakuzu, que se mantenía sentado en el sofá justo al lado del pelirrojo, lo miró aburrido. Al parecer, el chico (inconscientemente) tenía muchas ganas de que le hicieran caso.

-¿Qué te sucede, marioneta barata?- preguntó el castaño harto.

Sasori le iba a responder enseguida, pero cierta personita al otro lado de él se le adelantó.

-¡Sasori-sempai tiene una cita!- exclamó Tobi feliz de la vida.

-¡TOBI!- reclamó el pelirrojo con voz amenazante.

-Una cita...- musitó anotándolo en una libreta, tal vez para ganar dinero con ello- Y debo de suponer que con tu querida Hana, ¿no?

-Síiii- dijo Sora apoyándose en el respaldo del sofá, con una voz que detonaba la felicidad-. Todo un día sin él. ¿No es fenomenal?

-Toma, Sasori- le dijo Itachi sentado en el suelo frente a la tele y acercándole su librito favorito, Cincuenta sombras de Grey (que, por suerte, Kakashi no sabía de que iba, o ya se lo habría quedado)-. Te puede ser útil, créeme. Os veo sadomasoquistas a ambos.

-Pero no es una cita, chicos- le especificó Sasori algo colorado-. Es una reunión con la familia de ella, y también van los dos mocosos y el zorro. ¡Y yo no soy sadomasoquista como Hidan!- exclamó aventándole el libro a Itachi en la cara. Por suerte, él lo esquivó.

-Y hablando de los sempais- le interrumpió Tobi girando a mirar a Sora-. ¿No ha pasado ya su tiempo de castigo?

-¡Ahí va, es cierto!- exclamó Sora fingiendo que acababa de caer en la cuenta- ¿No los podemos dejar un rato más? La tranquilidad que se respira no se había respirado en semanas.

-La apoyo- dijeron Sasori y Kakuzu al unísono, sin ganas de volver a ver a su compañero de equipo.

-¿Vais a dejar a Deidara-nii y a Sakura-chan allí dentro, tebayo?- preguntó Naruto (sentado al lado de Itachi) girando a mirar a Sora con cara de corderito. Hidan le valía madres que se quedara en la habitación, pero él quería estar con Sakura y Deidara.

-Hacedle caso al dobe antes de que se ponga pesado- bufó Sasuke sin dejar de prestarle atención a la televisión.

-Jou...- musitó Sora dirigiéndose muuuuuuuy lentamente hacia el segundo piso.

Los Zetsu, cuando se enteraron de que Sora iba a buscar a los castigado, enseguida cogieron la cámara de viedo y de fotos y la siguieron escondidos tras la chica (lo que era difícil, ya que la chica ni siquiera medía uno cincuenta), como si grabaran una película de terror.

Una vez que los tres se pararon frente a la puerta del cuarto maldito, un escalofrío les recorió la piel. Puede ser que un principio no hubiese ningún monstruo, pero ahora había tres criaturas encerradas y no se sabía en que estado se encontrarían. ¿Se habrían vuelto agresivos? ¿Seguirían de una pieza? ¿Atacarían?

No, no eran exageraciones, si hasta se escuchaban gruñidos salvajes del otro lado de la puerta.

-Ehm... ¿Alguien quiere abrir por mí?- le preguntó Sora a los dos peliverdes con una sonrisilla nerviosa.

-No, gracias- respondió el lado claro casi temblando.

El otro Zetsu sólo se encogió de hombros, haciendo que Sora suspirara.

-Bueno... pues habrá que ser valientes.

Así que, con una mano temblorosa, puso la mano sobre el pomo con lentitud dramática y lo giró como si se fuera a romper. Y, cuando por fin abrieron la dichosa puerta...

Un borrón rosado salió a una velocidad mayor que la de un cohete y se escondió detrás de los Zetsu, que dieron un salto hacia el frente del susto.

-Ellos... Socorro...- musitaba Sakura con lágrimitas en los ojos, apenas asomando la cabeza fuera de su escondite.

Con curiosidad, Sora se asomó a la habitación y al primero de los chicos que vio fue a Hidan. El albino (que casi parecía negro de toda la ceniza que le cubría) estaba tirado en el suelo con varias heridas, con la sangre de las cuales había escrito en una de las paredes el "Nuevo testamento de Jashin" y ahora estaba en el suelo semiinconsciente, tal vez mareado por la falta de sangre en las venas.

De Deidara sólo se veía la silueta, que estaba en un rincón gruñendo como una bestia, a cuatro patas y con la espalda enarcada como un gato enojado. Lo único que se veía en la oscuridad eran los ojos (el ojo que se veía) del rubio brillando con la luz que recién entraba. Aquel encierro le había dejado más tocado de la mente que a Hidan.

Asustada, Sora se acercó con mucho cuidado a Deidara, que se pegaba a la pared aún más y gruñía cada vez más alto. Esperaba que, dentro de lo que cabía, al rubio le quedase algo de cordura y lucidez.

-Vamos, Dei-chan, no tengas miedo- trató de calmarlo acercando lentamente una mano temblorosa a lo que suponía que era el pelo del joven.

Pero, de impreviso, el rubio trató de morderle la mano con fuerza. Por suerte, Sora fue más rápida y la apartó a tiempo, para justo después chillar y correr como un rayo naranja a esconderse junto a Sakura, detrás de los Zetsu.

-Mira que sois cobardes- les dijo viendo a las dos chicas escondidas detrás de ellos. Su hermano no se escondía, pero sí que temblaba de miedo.

Después de suspirar, el Zetsu oscuro se acercó a Deidara hasta que el rubio empezó a gruñir más alto. Entonces, sonrió de medio lado y sacó algo del bolsillo de su pantalón, algo que estaba envuelto en una servilleta. Y ese algo era...

-Rubito, ¿quieres un trozo de bakudan?- preguntó acercándoselo un poco.

Al ver aquella maravilla, al rubio le brillaron los ojos y le arrebató el bakudan. Luego, los dos salieron tan tranquilamente de la habitación con una sonrisa, sólo que una era una sonrisa de niño pequeño con un dulce y la otra era una de superioridad.

En ese momento, las chicas (y Zetsu también) se dieron cuenta de que Deidara venía tal y como Jashin lo había traido al mundo. Bien que había hecho el intento de ponerse la camiseta de taparrabos, pero es que el pobre no sabía que era al revés.

Extrañamente, ninguna de las chicas se quejó de eso.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Viernes, a las 16:23...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Ese día, Sasori había estado algo más nervioso e impaciente de lo normal. Había decidido no ir al restaurante para poder arreglarse y preparar todo para cuando Hana llegase a recogerlos (les iba a hacer el favor de recogerlos y todo).

En ese momento, después de una larga mañana revisando su escaso armario una y otra vez como Konan todas las mañanas y tener que haberle pedido a Aki que lo acompañase al centro comercial a comprar lo justo y necesario para ese día y el siguiente, estaba en el baño, revisándose por enésima vez de arriba a abajo por si había alguna imperfección.

¿Hace falta decir que llevaba dos horas allí encerrado? Vamos, estaba tirando por la borda su récord de puntualidad.

Iba bastante más arreglado que normalmente, con una camisa color vino bien abrochado (y eso que de los nervios había tenido que quitársela varias veces porque le quedaban los botones cojos), una chaqueta vaquera de color turquesa que le quedaba algo ajustada, por lo que había optado por dejársela abierta. Los pantalones también vaqueros, pero de un tono algo más oscuro que la chaqueta. Todo ello iba acompañado de un pañuelo en el cuello color naranja pastel.

Aunque estaba muy bien vestido, seguía insistiendo en que aquello era muy arreglado por su parte. Decidiendo dejar ese tema de lado, agitó la cabeza con rapidez y salió del servicio, encontrándose a Deidara y Naruto en la puerta, esperando a que saliera de una vez.

-¡Vaya, danna, nunca en mi vida te había visto tan arreglado, hum!- notó Deidara impresionado, mirándole de arriba a abajo.

-Y no me volveras a ver así hasta que alguien se case- le respondió apretando los deintes. Odiaba ir tan arreglado.

-Tampoco es tan malo ir arreglado de cuando en cuando, tebayo- le rebatió Naruto con una sonrisa zorruna.

-"Mira quien habla, el señor modelitos"- bufó el pelirrojo en su mente, repasando con la mirada a ambos rubios.

Él que se había dejado de lado su dicho de no hacer esperar para arreglarse bien y ellos...

Bueno, Naruto ni se había peinado.

Deidara, después de que le dieran la noticia, decidió que se pondría su yukata verde y blanca favorita (como la que había llevado de pequeño) y unos pantalones negros ajustados, además de las tiritas que llevaba en la cara y vendas que llevaba en partes que no quereis conocer de nuevo, todo por una pelea salvaje que había tenido con Hidan durante su castigo.

Naruto ni siquiera había querido variar mucho. Llevaba su chaqueta naranja y negra sobre la camiseta que le había quitado a Pain y que ya había reclamado como suya y un pantalón largo negro. Lo único diferente a su vestuario normal era una cinta negra con una espiral roja que había adoptado el mismo papel que su bandada.

-Bueno, como sea- acabó diciendo el pelirrojo pasando de largo antes de que las ganas de convertirlos en marioneta pudiesen con él.

Ambos rubios se miraron y se encogieron de hombros, para después seguirlo hasta la entrada, donde les esperaba la Inuzuka.

-Chicos, ¿y Kurama-chan?- preguntó Sora cuando los vio ya listos.

-¡Aquí está!

Después de decir aquello, Tobi salió corriendo de la cocina cogiendo a Kurama por debajo de las patitas delanteras. El zorro los miraba a todos con una mirada que auguraba la futura muerte de alguien.

Y todos entendían por qué.

Al parecer, a Konan le había dado por querer hacerle peinados de chica a los Akatsuki y, por eso, ahora tanto Tobi como Kyuubi llevaban una coleta pequeñita en la cabeza (como estas tan bonitas que le hacen a los perritos), además de que el zorro también llevaba un lacito rosa en cada cola.

-¿A que Tobi se ve guapo?- exclamó el azabache con su ojito brillando de la emoción- ¡Konan está peinandonos a todos en la cocina!

Por suerte, ninguno se asomó a ver que ocurría en la cocina, porque se hubieran encontrado a Hidan con dos colitas del mismo estilo, a Itachi con dos trenzas rematadas con un par de lazos rosas, a Kakashi con una coleta alta que se caía hacia la izquierda, a Kakuzu con dos coletas bajas hechas con un lazo, a Sai con una pequeña colita baja y a Nagato quejándose y medio llorando porque Konan le estaba haciendo una trenza para quitarle los pelos de la cara. Orochimaru era el único contento con el peinado.

-Bueno, va siendo hora de que nos vayamos- comentó Sasori cuando Naruto recuperó a su zorro y le quitó la coleta.

-¡Sí, vamonos antes de que Konan vuelva!- exclamó el zorro tirando de la chaqueta de Naruto para que se dirigiera hacia la puerta con él en brazos.

Pero Naruto no se movió.

-Todavía queda media hora para que lleguen, a menos que sea como Kakashi-sensei, tebayo- se quejó Naruto.

-Pues espero que sea como ese- dijo el pelirrojo decidido.

Como se notaba que no conocía a Kakashi.

-Por lo que más quieras, nunca en tu vida desees eso, tebayo- le aconsejó el rubio con la cara azul del miedo-. Te puedes morir de viejo esperando, te lo prometo.

Y, por desgracia, la impuntualidad era uno de los pocos defectos del padre de Hana.

Y, tal y como dijo Naruto, Sasori casi se muere de impaciencia esperando a que llegase a recogerlos. Dio tantas vueltas que casi se marea, fastidió tanto a Deidara que el rubio casi explota y se quejó tanto mientras le daba pataditas a una piedra que casi batió el récord de patadas contra piedras.

Por fin, cerca de las seis de la tarde, Okami se dignó a aparecer como si nada ocurriera con más de una hora de retraso. Cuando lo vieron venir, los seis que estaban esperando sentados en la entrada se levantaron corriendo e impacientes.

-¡Hola, niños!- les saludó el mayor bajando del coche, sin darse cuenta como Tobi, Sasori y Deidara le asesinaban con la mirada- Lamento la demora, es que me encontré con un viejo amigo que...

-¡Mentira!- exclamó Naruto.

-Ese truco me lo inventé yo- se quejó Tobi cruzándose de brazos.

-¿Nos vamos ya o nos quedamos a echar una partidita de cartas?- ironizó Kurama más que aburrido.

-¿Podemos quedarnos a echar una partida de cartas, tebayo?- preguntó Naruto inocentemente.

Kyuubi puso cara de palo.

-Serás... Cuarto Hokage, ¿por qué tuviste que hacerme esto a mí?- preguntó el zorro mirando al cielo- ¿Tan mal me porté como para que me pusieras este castigo? Y luego te preguntarás por qué te odio...

-El zorro tiene razón, deberíamos de irnos ya- dijo Sasori tratando de ocultar su impaciencia-. No es bueno hacer esperar a las mujeres.

-¡Oh, no lo sabes tú bien!- rió Okami notando como una gotita resbalaba por su sien al imaginarse a las cuatro mujeres de la casa esperándole con cara de psicópatas. Sacudiendo la cabeza, prefirió sacarse esa imagen de la mente- Bueno, como sea. ¿Vais a subir u os quedais?- preguntó señalando detrás de él.

Entonces, los tres chicos y Kurama miraron detrás del Iwagakure y vieron un coche deportivo de color blanco brillante con el techo negro.

-Cada vez me impresiona más esta época tan moderna, hum- musitó Deidara impresionado.

-Que carro más feo, tebayo- se quejó Naruto.

Después de que los chicos se metieran en el coche, Sora se quedó fuera con Tobi y ahora también Itachi, los tres mirando como se alejaban y escuchando a Naruto y a Deidara cantar alguna canción de la radio.

-Ay, crecen tan rápido...

-Y yo que creía que no los echarías en falta- dijo Itachi apareciendo de la nada y sonriendo burlón, tratando de quitar el lazo que amarraba una de las dos trenzas que le había hecho Konan.

-¡Oh, cállate, señor trencitas!- se molestó Sora inflando los mofletes de manera infantil.

Pero cambió esa mueca por una risa al ver que el azabache no conseguía desatar el nudo del lazo. Hasta se lo intentaba quitar a tirones, pero lo único que conseguía era que algunos pelos se le quedaran en la mano y, por supuesto, un tremendo dolor de cabeza, provocando que unas lagrimitas de dolor quisieran salir de sus ojos.

-¡Maldita Konan!

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Deidara siempre había pensado que la casa de Sora era bastante bonita y grande, aunque últimamente estaba mucho menos ordenada de lo normal (¡culpa de Naruto!) y eso no les permitía moverse con facilidad.

Pero, incluso así, la casa de Hana le pareció aún más pequeña. Después de todo, Hana no vivía en un chalet, sino en un piso en el centro de la ciudad. Incluso teniendo su familia toda una planta para ella sola, seguía pareciendo pequeña.

-Vaya, esta casa es...- iba a decir Deidara, pero la mirada asesina de Okami le impidió continuar.

Cuando vio que ni Deidara ni ninguno de los invitados iba a decir ni una palabra sobre la casa, sonrió contento y abrió la puerta de uno de los pisos, permitiendoles entrar.

-¡Ya estamos aquí!- saludó el rubio mayor a voz de grito.

El primero que salió corriendo a saludar a su padre fue el más pequeño de la familia, un niño de nueve años rubio que de inmediato se quedó embobado mirando de cerca a Kyuubi.

-Mocoso, todavía estamos a tiempo de irnos- le murmuró el zorro a Naruto con las orejas agachadas y las colas entre las patas.

En cambio, Naruto sólo sonrió amablemente y se dirigió al niño, ignorando el consejo de Kurama.

-Oye, pequeño, ¿quieres jugar un ratito con Kyuubi, tebayo?- le preguntó Naruto.

Al niño se le iluminó la cara, al contrario que Kurama, que casi se vuelve blanco del susto.

-¿Puedo?

-¡Pues claro que sí! Toma, te lo presto, tebayo- respondió Naruto entregándole al tembloroso kitsune.

-¡Gracias!- exclamó el pequeño abrazando al pobre zorro con tanta fuerza que no podía respirar.

-M-mocoso...

-Como le muerdas, te arranco TODAS las colas una a una, dattebayo- le amenazó el rubio manteniendo su sonrisa amable, pero que a Kurama le pareció la sonrisa del mismísimo demonio.

Y después decían que él era malvado. ¡Naruto podía ser cien veces más malvado!

Una vez que el niño desapareció con Kurama maldiciendo a Naruto en todos los idiomas que conocía, Okami los acompañó hasta el salón.

-Bueno, acomodaos donde queráis- les dijo con una sonrisa dejando que los dos rubios entraran. En cambio, cuando el Akasuna iba a pasar, Okami se lo impidió-. Todos menos tú, Sasori. Quiero tener una pequeña conversación contigo.

El pelirrojo simplemente alzó una ceja algo confuso y vio como Okami le hacía una señal para que le siguiera. Obediente, le siguió y ambos salieron de ese piso. Normalmente hubiera dicho que nadie mandaba sobre él, pero parecía algo importante.

-¿Qué será lo que querrá de fantasma-san, tebayo?- preguntó Naruto mirando a Deidara con curiosidad.

-Pues si Okami se parece tanto a mí como se ve, me da que nada bueno para él, hum- dijo el mayor preocupado por su danna.

Después de todo, él nunca en la vida ni después de muerto dejaría a su hija con un miserable villano.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Mientras, en el piso de enfrente...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Sasori se quedó bastante impresionado al ver el estilo antiguo que mantenía ese otro piso. Mientras que el anterior tenía bastante aparatos tecnológicos (entiendase: televisor, consolas, videojuegos, ordenadores...), aquél otro era un mundo diferente, rodeado de la decoración tradicional de una familia japonesa de buen estatus social. Lo únco que lo diferenciaba era los grandes lienzos sin usar que había

-Este es mi lugar de inspiración- explicó Okami ante la pregunta muda del pelirrojo-. Se necesita mucha concentración para hacer arte.

-¿Es usted quien pintó esto?- preguntó impresionado, mirando los cuadros que habían colgados por toda la sala.

-Sí, pero no es por eso por lo que te he traido a aquí- respondió sentandose en un cojín que había en el suelo, frente a una mesa amplia.

Sasori entendió que quería que se sentase en el cojín que había al otro lado de la mesa y le hizo caso, sin apartar sus ojos de los azules del mayor.

-Y... ¿para qué me ha traido entonces?

-Para preguntarte que te traes con Hana.

Y esa respuesta dicha de la manera más simple posible fue suficiente para que el corazón de Sasori diera un salto del susto y el pobre pelirrojo acabara con la cara tan roja como su pelo. Rápidamente, el chico bajó la mirada y se preguntó mentalmente si Okami sería un padre lo suficientemente sobreprotector como para llegar a la conclusión de que sería capaz de cortarle los huevos y más partes de su cuerpo si algo malo le ocurría a su hija.

-¿No quieres responder? No te preocupes, tu silencio es suficiente respuesta para mí- dijo Okami torturando con la mirada al joven.

Sasori sintió que sudaba frío y apretó los dientes.

-Sólo somos amigos- respondió con la voz ronca de la vergüenza.

-Pero tú no quieres eso, ¿cierto?

-Pues... no.

Después de aquello, todo se quedó en un absoluto silencio. Sasori seguía con la vista baja, mirando como él mismo jugueteaba con su ropa entre nervioso e impaciente. Okami, por su parte, seguía sin perder de vista al pelirrojo, retándole con los ojos a que dijera algo más y él mismo lo devolvería al infierno.

Después de un intenso y largo silencio, Okami se levantó de la mesa, llamando la atención del pelirrojo.

-¿A dónde va?

-No hay nada más que hablar- le respondió caminando hacia la salida-. Sabes bien que es lo que haré si sucede algo y ella sale mal parada. Ya sólo te queda conocer a su madre, y te aconsejo que te prepares para sus preguntas.

-¿Por qué?- preguntó intrigado, a la vez que se levantaba para seguirle.

-Espera y verás. Simplemente, desearás nunca haber pisado esta casa- rió el rubio con muchísima diversión.

Y esa diversión hizo que a Sasori se le pusieran los pelos de punta. ¿Qué sería tan terrorífico como para no querer haber conocido a la mamá de Hana?

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Un buen rato después, en la cocina de la casa...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Después de la "amena" charla con el padre de la familia Iwagakure, ambos volvieron a piso principal y se separaron. Deidara enseguida se alarmó y corrió para preguntarle a su danna por qué tenía la cara azul. Y es que el pobre había pensado tantas posibilidades (a cada cual peor para su persona) que el miedo le había superado y casi se desmaya.

Después de un rato, una mujer pelinegra (que Sasori presupuso que sería la madre de Hana) llegó sonriente al salón y le dijo a todos que la cena ya estaba listo. Nada más decir eso, la mujer desapareció y los dos rubios (que hasta ese momento habían estado abanicado a Sasori para que se mejorara) corrieron hacia la cocina como si le fueran a quitar la comida por llegar tarde.

Lentamente, el pelirrojo se levantó y se dirigió a la cocina con una mano en la cabeza (al parecer le dolía). Ciertamente, prefería llegar tarde a la hora del juicio final.

Una vez llegó, se encontró allí a toda la familia ya sentados: Okami, su mujer, Hana, su hermana y su hermanito, el cual tenía a Kurama en brazos.

-¡Ven, danna, sientate aquí, hum!- exclamó Deidara dando palmaditas sobre una de las sillas, la que estaba entre Hana y él.

-"Definitivamente, el destino me odia..."- se quejó mentalmente mientras tragaba duro.

Tras aquelló, dio un levísimo asentimiento y se sentó entre ellos, saludando a Hana disimuladamente.

Durante la cena, la cosa pareció bastante tranquila. Principalmente, Naruto y Deidara contaban historias y anecdotas divertidas y el resto se reía. Todo iba muy bien y Sasori hasta empezó a calmarse hasta que la mamá de Hana tomó la palabra y le preguntó algo repentinamente.

-Bueno, Sasori-kun, ¿para cuando me haréis abuela?

-¡COF!

-¡Danna!- exclamó Deidara viendo como el chico se ahogaba con una vengativa patata que se le había ido por mal camino.

-Kaa-chan...- se quejó Hana notando como se ponía más roja que un tomate.

-¿Qué? Quiero saber que teneis planeado- dijo la mujer como si nada-. Pero, bueno, me conformo con saber cuando será la boda.

-¡¿BODA?!- fue lo primero que exclamó Sasori una vez que la patata se fue por su sitio. Estaba pensando seriamente en... ¡¿por qué no se lo tragaba la Tierra?!

-Me voy- dijo Hana levantándose y, efectivamente, yéndose.

-Huy, que hija más sosa tengo- se quejó la madre viendo aburrida como la Iwagakure se marchaba. Pero luego se acordó del pelirrojo y giró a mirarlo con una sonrisa-. ¡Bueno, mucho mejor, así puedo hacerte unas preguntas más! ¿No, Saso...? ¿Sasori-kun?- preguntó la mujer.

Pero Sasori no podía responderle. Después de mencionar la boda, el pelirrojo se había quedado blanco con la boca abierta y la mirada en la nada. Podría decirse que miraba a la madre de Hana, pero no, al parecer se había quedado mirando algo detrás de ella. Parecería que había pasado a mejor vida de no ser por el leve subir y bajar de su pecho.

-¿Danna?- musitó Deidara pasando una mano frente a los ojos de su maestro.

-Nii-san, creo que le dado un ataque y se ha quedado con una pata en cada mundo.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Después de comprobar que Sasori seguía vivo (es decir, cuando salió del shock y se desmayó definitivamente), llegó la hora en la que todos se fueron a dormir. Okami los acompañó hasta el cuarto de invitados. Pronto, los dos rubios se quedaron dormidos.

En cambio, tras horas dando vueltas en el futón, Sasori acabó cayendo en la cuenta de que no se dormiría (y mucho menos con los ronquidos de Deidara, que eran el triple de altos que los de un humano normal), así que cogió su almohada y salió del cuarto.

Tanteando en la oscuridad de la noche y aprovechándose de su don para el silencio, Sasori caminó lentamente por el pasillo y se fue asomando al resto de las habitaciones, tratando de encontrar la que buscaba.

-Ajá...- musitó muy bajo al encontrar lo que buscaba.

La habitación de Hana.

Con mucho cuidado, se acercó hasta la cama (que, por cierto, tenía las cuatro patas pegadas con celo) y se echó en su lado con cuidado de no despertarla.

Pero, como Hana tenía muy buen oido, en seguida lo notó.

-¿Sasori? ¿Qué haces aquí?- preguntó en voz baja para no despertar a nadie.

-Dormir. Deidara no me deja hacerlo.

-Pues ve al sofá- se quejó empujándole con una pierna.

-Me gustaría dormir contigo por una vez- se escusó agarrandose al colchón y a la chica para no caerse.

-¿Eh? ¿Por qué?- preguntó la chica con curiosidad- Pensé que dejarías de hablarme después de lo que han hecho mis padres.

Sasori sonrió sensualmente, haciendo que a la chica se le subieran los colores a la cara.

-Me da igual que tu padre me de más miedo que una plaga de termitas o que tu madre me provoque un paro cardíaco cada vez que me pregunta algo. Si con ello consigo estar a tu lado eternamente, yo me doy por satisfecho.

Hana, al escuchar esa respuesta, sonrió muy feliz y se abrazó con el pecho del pelirrojo, que se estremeció ante el contacto, pero enseguida le correspondió. Estuvieron así un buen rato, disfrutando de esos momentos, hasta que...

-Danna...

Al escuchar ese mote, Sasori dio tal salto que se resbaló de la cama y cayó de espalda al suelo. Pareciera que, después de todos los suscos que se había llevado ese día, Sasori permanecía aún con el corazón encogido.

-"¿Es que siempre que estoy con Hana, aparece algo que fastidia el momento? Si no es Deidara, es un jabalí..."- se quejó mentalmente asesinando con la mirada al rubio que acababa de llegar.

-¿Qué sucede, pervertido?- preguntó Hana con desagrado.

-Es que... soñé que volvía a perder a danna. Tengo miedo...- sollozó el rubio limpiándose las lágrimas con una mano.

Sasori lo miró de arriba a abajo y suspiró. No importaba que hubiera muerto ya o no, Deidara seguiría siendo Deidara y eso no lo podría cambiar nadie.

Suspiró.

-De acuerdo, quédate- decidió levantándose del suelo y sacudiéndose.

-¡Gracias, hum!- exclamó el rubio abrazando por la espalda al pelirrojo.

-¿Eso no debería de decidirlo yo?

Al escuchar aquello de Hana, ambos la miraron fijamente. Sasori sólo alzó una ceja y Deidara la observó con los ojos aún impregnados de lágrimas y sollozando de vez en cuando. El rubio sabía que Hana cedería, nadie se resistía a su carita de-

-Yo no quiero que duermas aquí, pervertido.

El rubio alzó una ceja, impresionado. ¿Cómo había podido resistirse a su carita?

-Por favor- suplicó el chico con el labio de abajo tembloroso.

Al final, después de un duro debate de miradas, Hana acabó desistiendo (más que nada, porque sabía que Deidara no desistiría hasta que le dejara y ella quería dormir) y le dejó que se acostase con ella y Sasori.

-¡Gracias, hum!- exclamó el rubio ahora abrazando a Hana feliz.

-Sí, sí, lo que sea.

Después de un rato, todo volvió al silencio típico de la noche. Deidara acabó quedándose dormido con una sonrisa mientras abrazaba la espalda de Sasori y el pelirrojo, mientras, abrazaba a Hana contra su pecho.

De nuevo, estaba por quedarse dormido cuando...

-¿Por qué no me habéis invitado a la pijamada, tebayo?

Sasori entreabrió los ojos y vio a Naruto mirándoles desde los pies de la cama. Y no los miraba de cualquier manera, no, sino que los miraba como un niño que está a punto de romper un plato. Al principio, no entendió esa mirada del todo, pero entonces notó como el rubio se echaba hacia atrás cogiendo carrerilla y lo entendió todo.

Y abrió los ojos de par en par.

-¡Mocoso, NO!

Pero ya era tarde.

Naruto había saltado sobre ellos a gran velocidad.

Y el celo que sujetaba la cama cedió.

¡BLAAAM!

Los tres que antes estaban en la cama se encontraron de repente en el suelo, viendo el destrozo había hecho Naruto, el cual ahora estaba sentado sobre en colchón mirando a todos lados, sin tener muy claro que había ocurrido.

Entonces, los tres chicos notaron el aura asesina de Hana y sintieron como un escalofrío les recorría.

-Naruto... -gruñó la Iwagakure con una voz que asustaría al propio Kurama (que suerte que el dormía con el hermano de Hana).

Entonces, Naruto creyó por primera vez que moriría antes de convertirse en Hokage.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

A la mañana siguiente...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Okami esa mañana se despertó temprano y, como todo buen padre, lo primero que hizo fue ir al cuarto de su hija a comprobar si seguía de una pieza. No esperó encontrarse allí a todo el grupo.

Después de una larga noche, los cuatro acabaron durmiendo de cualquier manera sobre el pequeño y maltratado colchón. Abajo del todo estaba Deidara, que estaba tan profundamente dormido que había confundido el pie de Naruto con una golosina. El otro rubio dormía abrazado a Deidara de pies y manos, como si fuera su peluche. Durmiendo encima de los dos estaba Hana, que utilizaba el costado del menor como si fuera su almohada. Por último, Sasori domía echo una bolita con el cuerpo sobre Deidara y la cabeza sobre la espalda de Hana.

-¿No crees que son una ternura?- preguntó la madre de Hana, que se había despertado junto a Okami.

-Puede ser...

-¿Qué haras con ellos a partir de ahora?

-Pues...

Entonces, observó como Sasori empezaba a despertarse y, aún adormilado, empezó a refregar su mejilla con la espalda de la chica, bajando poco a poco la manos hasta quedar cerca de su trasero.

Mas o menos ahí fue cuando el pelirrojo alzó la mirada y vio la macabra aura que traía Okami. Y se puso más blanco que el yeso.

Aún no había bajado de la cama (que ya no se le podía llamar cama a la pobre) y ya estaba en un lio. Desde luego, eso era un nuevo record.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

A partir de ese día, Okami decidió acompañar a Hana cada vez que fuera con sus amigos, en especial si iba con Sasori.

Se había prometido hacerle la vida imposible al Akasuna.


Bueno, eso es todo por hoy. Sí, no hay extra, pero la semana pasada hubo dos! Además, teneis el opening, conformaos.

Por cierto, ¿os ha gustado?

Nos vemos!