Jueves, 10 de diciembre de 2015.

Hola, hola mis estimadas lectoras y, amigas :) Como muchas de ustedes saben mi vida es un despeluque ahora y no me queda tiempo para nada. Para nada niñas! jajaja. Que duro es para mí venir, publicar y no responder a cada uno de sus bellos reviews como se lo merecen, con todo mi amor y mi paciencia. Siento mucho no poder dedicarles el tiempo que se merecen pero bueno, esta tormenta en algun momento tiene que pasar :) Espero poder volver a tener tiempo (e internet y mi laptop) para ustedes y para lo que amo, escribir pendejadas :P jajaja.

Muchas gracias por su amable lectura muchachas, se los agradezco con el corazon.

Las dejo con el capi de hoy y ah, antes de que se me olvide, el final esta cerca.

Besitos! las quiero un monton.


Capítulo 26

El fuerte sol de la mañana pegó en la bella y hermosa cara de Darien. Con una resaca que prometía matarlo y una sed del carajo, lo despertó el sonido de su celular que estaba puesto sobre una mesita de noche a su lado.

Como pudo ese pobre hombre alcanzó el teléfono y lo contestó mientras pensaba que la cabeza se le iba a partir en dos.

— ¿Bueno?

Hola cuñado, soy yo, Zafiro.

En cuanto Zafiro dijo que era él, Darien se levantó como un resorte y se sentó a la orilla de la cama. Había vuelto en sí pero eso no quería decir que su mundo no estuviera al revés. Todo le daba vueltas.

— Hola Zafiro, ¿Cómo estás? ¿Qué pasó? ¿Pudiste sacar a Rei de medicina legal?

Sí, sí, acabamos de salir y ya la están trasladando para una funeraria. Llamo a decirte que la van a llevar a los "Olivos"

—Muchas gracias Zafiro y a más tardar en media hora nos vemos allá.

Claro, claro, allá nos vemos.

Zafiro iba a colgar pero Darien lo impidió. Sentía que le debía una disculpa.

— Zafiro.

Si Darien, ¿Qué pasó?

— Yo, yo, yo de verdad no sé cómo decirte esto y….

No tienes que decir nada Darien.

Sonrió con maldad viéndose así mismo en el espejo retrovisor.

Entiendo. Es completamente comprensible que dudes de mí porque resultó que ese, ¡imbécil de Nicolás! Era policía y todos saben lo mucho que yo odio a esos hijos de puta y mucho más si ese hijo de la gran perra, se atrevió a meterse con la que era mi mujer.

— Zafiro, yo de verdad….

Entiendo que tuvieras tus sospechas pero no Darien. Yo de verdad amaba a tu hermana y hasta estaba muy ilusionado con la idea del bebe. Te juro por su memoria y por la del bebe que estaba esperando, que yo no tuve nada que ver en eso. Yo ni estaba aquí Darien. Yo andaba en….

— No tienes que decir nada más Zafiro y... –se levantó, se llevó una mano a la cabeza porque se mareó y luego se sentó de nuevo. Toda la habitación daba vueltas a su alrededor.

¿Se ve que la cruda que traes esta de la verga verdad?

—La verdad no tomo y cuando tomo me cae muy mal.

Tomate un jugo y unas pastillas para el dolor de cabeza. Luego un buen baño y después de un café, te vas a sentir mejor. Tomate tu tiempo Darien que yo me encargo de toda la gente que llegue a la funeraria. Allá nos vemos cuñado.

— De verdad que muchas gracias Zafiro. Gracias.

Ese maldito de Zafiro, ¡debió haber sido actor el muy muérgano! Tan bien actuaba que hasta Darien que había tenido sus sospechas con él, se sentía mal de haberlo señalado y juzgado. Tan buen papel estaba interpretando como marido engañado y enamorado, que era digno de un óscar.

— Siento mucho que las cosas con mi hermana no hubieran sido mejor Zafiro. Ahora me doy cuenta de que en verdad la querías.

Yo no la quería Darien, yo la amaba.

Tragó grueso para fingir dolor pero en realidad estaba sonriendo.

Yo amaba con toda mi alma a Rei y así ella no me quisiera y me hubiera engañado con ese, policía, yo la amaba. Me está doliendo mucho su muerte Darien.

— A mí también. A mí también Zafiro. Gracias por todo lo que has hecho y lo que estás haciendo. Muchas gracias y nos vemos ahora si es que esta cruda no me mata.

Zafiro sonrió sinceramente ante su ultimo comentario y después de despedirse si colgó. Feliz porque todo estaba saliendo de acuerdo a lo planeado, estaba llegando a su casa para darse un baño, cambiarse de ropa y salir para la funeraria a seguir con su teatrito. Uno que le salía muy bien de hecho.

En otro lado y lejos de Darien, Zafiro y la muerte de Rei, estaba Serena despertando en su cama. Después de mucho llorar y quedándose dormida a las cinco y media de la mañana, se despertaba porque el despertador que había programado para que sonara a las siete estaba sonando. Apagándolo con mucha pereza y levantándose, se dirigió sin siquiera abrir bien los ojos hacia al baño. Sabía que lo único que la despertaría y le daría fuerzas para irse a trabajar era un buen baño de agua fría.

Serena no quería nada. Hubiera dado la mitad de su vida por no haberse tenido que levantar, arreglarse e irse a trabajar pero tenía que hacerlo. Sabía que con encerrarse en su casa a llorar media vida no iba a solucionar nada.

La pobre se sentía como un ente, un cuerpo sin alma que lo único que hacía era extrañar a Darien pero si ella estaba mal y se la estaba llevando la chingada, otras también estaban sufriendo. Como una angustiada Mina que llegó a su casa muy a eso de las ocho de la mañana.

Justo cuando Serena estaba por salir para el trabajo.

— ¿Mina? ¿Y tú que haces aquí y…? ¿Esas son maletas?

— Hola Serena. —Sonrió fingidamente mientras se quitaba los grandes lentes oscuros de sol—Y si amiga, me voy de viaje. Vengo a despedirme de ti Serena. Me voy y no sé cuándo vaya a regresar.

— Pero no, ¿Cómo así que te vas? ¿Por qué?

Mina no pudo contener más el llanto que amenazaba con salir y se abrazó a Serena. Como si fuera una niña asustada y muy pequeña, le dijo llorando y muy desconsoladamente…

— Tengo que hacerlo Serena. Tengo que poner distancia entre él y yo porque si sigo aquí amiga, lo más seguro es que voy a terminar muriéndome. Lo amo Serena. Lo amo demasiado y me duele.

No podía dejar de llorar y de pensar en él, en lo que había pasado la noche anterior y en su casa. En su cama y bajo las sabanas.

— Me duele muchísimo.

Mina lloraba abrazada a Serena mientras Serena, le consentía el rubio cabello con delicadeza.

En otro lado Yaten apenas estaba despertando sin saber que su amor, el único amor que había tenido en la vida y que tendría, lo estaba dejando. Yaten despertó y lo primero que hizo fue buscar el cuerpo desnudo de Mina.

—Mi… ¿Mina? Mina oye, oye Mina, ¿Dónde estás? Bueno, imagino que ya es algo tarde y debe haberse ido a trabajar. Voy a ir a tomarme algo y a bañarme a ver si con eso se me quita esta cruda de mierda y luego voy y la busco al consultorio. Mina, ay Mina, que bien que la pasamos anoche pero es más que eso mi bella desobediente.

Palmó una almohada, la de Mina, y sonrió de gusto al recordar la forma tan suave y romántica en la que habían hecho el amor.

— Me da tanto gusto que me hayas perdonado. De verdad que ya no resistía estar lejos de ti y, —río—me encanta pelear contigo. Me haces reír mucho con todas las caras que haces por todo lo que te prohíbo.

Oh, pobre Yaten. Él estaba muy feliz y muy sonriente pensando que todos los problemas con Mina habían quedado resueltos pero lo que él no sabía es que eso no era así. Yaten estaba yendo a la cocina a buscar algo que tomar mientras Mina le contaba brevemente a Serena a donde iría.

— ¿De verdad? ¿Estás hablando completamente en serio Mina? Porque tú nos dijiste que…

— Sí, lo sé Serena. —Se limpió la cara con un pañuelo y se puso los lentes de nuevo—Sé lo que les dije y hacer esto es como un retroceso en mi vida pero no veo otra salida. Ojala él entienda amiga. Hago esto no tanto por mí Serena, lo hago por él.

— Sinceramente no me parece. Lo que creo es que estas huyendo. Estas asustada Mina y estas cometiendo un error. Es que, ¿de verdad? ¿Es en serio? ¿Tú le aceptaste una propuesta de trabajo a Armand? ¿Después de todo lo que te hizo tú…?

— Es una buena oportunidad para mi carrera y además me da lo que necesito. Me saca del país y me ayuda a estar lejos de él. Tal vez estando lejos pueda olvidarlo. Tal vez si no lo veo pueda dejar de amarlo.

— No sé Mina pero Mina, —la abrazó de nuevo pero esa vez lo hizo con más fuerza—voy a extrañarte mucho. Si eso es lo que tú necesitas, pues que te vaya bien y no dejes de escribirnos.

— Te lo prometo. Adiós Serena. De las demás no alcanzo a despedirme porque ya debo irme al aeropuerto. Mi vuelo sale en cuarenta y cinco minutos y ya voy tarde.

—Adiós no Mina. —Sonrió —Hasta pronto. Cuídate amiga y que te vaya muy bien.

Mina abrazó una vez más a Serena y luego yendo hasta su auto, subió y se fue.

Pero mientras ella se iba y no hacia otra cosa que llorar, Yaten encontraba la nota que Mina le había dejado junto con el desayuno. Toda la alegría y la tranquilidad que sentía por creer que todo estaba bien con ella, se habían esfumado en cuanto leyó esas palabras.

"Yaten, yo, yo no sé ni cómo decirte esto pero está bien, lo diré sin rodeos. Me ofrecieron un trabajo fuera del país y acabo de llamar a decirles que sí. Me voy hoy mismo pero no es tanto por eso, me voy por ti Yaten. Me voy porque lo que pasó anoche; no importa lo hermoso y lo maravilloso que fuiste al, al hacerme el amor de esa manera, no puede volver a pasar. Tú y yo no podemos estar juntos y no es solo por la insana relación que tenemos al discutir por todo, por lo controlador que eres, es porque es peligroso. No quiero que un día me usen como lo hicieron con Amy y que eso resulte afectándote a ti. Yo, yo me voy amándote con todo mi corazón Yaten. Te amo pero como tú decidiste seguir esa vida en donde lo único que haces es arriesgarte, no podemos estar juntos. Cuídate mucho. Te amo mi amor"

— ¡Maldición Mina! ¡Maldición!

Tirando el pobre desayuno lejos y arrugando la nota, volvió a la habitación para buscar su ropa. Entró hecho una furia y vistiéndose a toda velocidad, se disponía a salir hacia el aeropuerto a ver si la alcanzaba. Enojado, enojado con ella hasta la muerte por el profundo dolor que volvía a causarle, no hacía más que rogarles a todos los santos que pudiera llegar a tiempo para detenerla. Era la primera vez que tenía tan claro algo. Si tenía que dejar de ser un bandido para poder estar al lado de la mujer que amaba, que adoraba, pues eso haría. Yaten no conocía otra cosa que las armas y las balas pero prefería una vida sin la adrenalina de la pelea, que una vida sin el amor y las caricias de ella.

Salió del lujoso apartamento de Mina azotando la puerta con la firme intención de detenerla. Y las cosas por ninguna parte estaban bien. Todos no hacían más que recibir malas noticias.

Andrew no podía creer que lo que estaba escuchando fuera verdad.

— ¡Haruka! Pero que imprudente eres mi amor. ¿Qué tal alguien nos escuchara ah?

— ¿A poco?—Sonrió maliciosa mientras tenia a Michiru sentada sobre sus musculosas piernas— ¿Te vas a atrever a negármelo?

— Pues no mi Haru, no te lo puedo negar pero no, Lita anoche lo que estaba era despechada. Ella solo estaba enojada por lo que le hizo Andrew con la perra esa de Reika y ya, eso es todo mi amor. Yo no creo que ella se vuelva a acostar con nosotras porque….

— Pues ojala no tengas razón mi sirena porque pues, tú eres tu mi amor y yo te amo pero al cesar lo que es del cesar. Esa Lita además de estar buena y ser una pantera en la cama, cocina delicioso. ¿Qué tal el desayunito que nos dejó esta mañana antes de irse ah? Mamacita. Ojala no vuelva con ese idiota de Andrew porque él no se la merece. Lo digo y lo repito, los hombres no valen la pena.

Andrew tuvo cuidado de no ser descubierto por ellas y yendo hasta su oficina, tomó su chaqueta y se fue. Subió a su auto-patrulla y tomó camino hacia el restaurante de Lita.

Unos pocos minutos después y entrando como si estuviera entrando a su casa, fue hasta donde ella estaba atendiendo a un par de señoras de edad y le dijo lleno de ira, tristeza y, según él, de dolor….

— ¡¿Es en serio Lita?! ¡¿Te cae?!

— Como primera medida, —lo miró y lo miró como si con la mirada pudiera fulminarlo—le vas bajando al tono y te calmas porque estas en mi negocio; no estas llegando a tu casa. Y en segundo lugar, ¿Qué es lo que te pasa?

Las señoras tomaron sus cajas de postres y mientras Para-Para les daba sus vueltas y los demás miraban luciendo como las señoras, muy incomodos, Andrew dijo perdiendo toda noción de donde estaba ni la figura que él representaba…

— ¡No puede ser verdad! ¡No puedo creer que hayas llegado a tanto y todo porque estabas enojada conmigo Lita! ¡¿Es de verdad?! ¡¿Haruka y Michiru?! ¡¿Pero en qué cabeza cabe eso por Dios?!

— Yo no tengo porque darte ningún tipo de explicación Andrew porque; ¿Cómo fue que tú me dijiste anoche por teléfono? Ah sí, ya me acordé.

Le sonrió con sorna, con maldad.

—"Eso no cuenta porque tú me pediste un tiempo" "No estábamos juntos cuando pasó lo que pasó con ella"

Uuuuuuuu….

Se escuchó una conocida voz hacia el fondo del restaurante. Claro, tenía que ser él. De una de las mesas de más de atrás se levantó Seiya muerto de la risa y fue con ellos.

— Oiga detective, no tiene nada que discutir aquí con la señorita. Cálmese por favor.

— Deja de reírte y no te metas Seiya que esto es entre ella y yo.

— Pues no. No porque me da mucha pena con usted pero eso es escándalo detective y Andrew, ya en serio. —Se le acercó y le dijo bajito para que nadie más que él lo escuchara—Cuidado que tú no estás de civil. No la embarres más.

— Me importa muy poco pero no voy a dejar que Lita me deje por el piso como le dé la gana.

— ¡Oye!—Le gritó Lita cuando Andrew la tomó por un brazo con fuerza y la jaloneó— ¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡Suéltame que yo no tengo nada que hablar contigo y….!

— A ti no te gustan las mujeres Lita.

La haló del todo hasta su pecho y le susurró al oído…

— A ti te gustan los hombres y harto que si te gusta que te lo haga. ¿No? ¿No me ruegas y me pides por más cada que estamos en la….?

— Es mejor que me sueltes Andrew y te vayas. Suéltame y vete porque si no lo haces, te puede pesar.

— ¿Sí? ¿Y qué puede hacer una delicada y bella flor como tú ah?

— Preferiría no tener que lastimarte. ¡Ya suéltame y vete a seguir revolcando con la bandida esa de la tal Reika! ¡Suéltame y déjame en paz!

Lita iba a darle un golpe en la gran y complaciente entrepierna a Andrew cuando Seiya no la dejó. En el momento y punto en el que Lita iba a golpearlo para librarse de su fuerte agarre, Seiya lo tomó por un hombro, le dio un gran empujón y acto seguido le dio un fuerte puño en la cara.

Andrew cayó al piso con el labio reventado y le gritó sin entender porque uno de sus amigos había hecho algo como eso….

— ¡Oye! ¡¿Y a ti qué demonios te pasa?! ¡¿Por qué me pegas Seiya?!

— ¡Si una mujer lo ama a uno, uno no la engaña pendejo!

Todos lo miraron desconcertado porque Seiya estaba en su traje de policía.

— ¡Mucho menos con una bandida como Reika! ¡Si serás idiota Andrew!

Lita se puso de mil colores por el bochornoso show que ella, Andrew y Seiya estaban dando. Viendo como muchos de los clientes se iban y las meseras recogían el dinero de las cuentas y los platos que habían quedado en la mesa, se sorprendió aún más al ver la cara de sorpresa de Andrew. Era como si eso que Seiya le estaba diciendo mientras lo ayudaba a levantarse del piso, no lo supiera.

— ¿Qué? ¿Y tú por qué haces esa cara? No hay que ser un genio ni tener cinco ojos para darse cuenta de eso Andrew. Lita a ti te ama y uno no le hace esa pendejada a la persona que lo ama a uno. Eso es una canallada.

— No pero, pero es que Lita a mí no…

— ¿No qué? ¿Qué no te quiere? ¡Pero que mentirota!

Se echó a reír. No le faltaba sino caer al piso y rodar de la risa que le había dado.

— Ay, ay, ay si, que risa me da; no pensé que me fuera a reír hoy y tan de mañana. —Miró a Lita que estaba muy sonrojada y le dijo…—Sentimos mucho haberte hecho pasar esa vergüenza Lita, de verdad lo siento mucho.

— No te preocupes Seiya y lo que si te voy a pedir por favor es que te lleves a ese señor de aquí pero ya.

Miró mal al pobre reventado y confundido Andrew.

— No quiero verlo ni en pintura.

— Pero Lita, Lita, tú tienes que entender que eso que me hiciste…

— No, yo no tengo que entender nada Andrew porque es como dijo Seiya. Uno no hace eso que tú me hiciste a mí, si supuestamente me amas. ¿De verdad? ¿Tan sólo te pedí un tiempo para poder tener el valor de decirte, de decirte que… y tú vas y haces eso? No, no, no, no y no. Por más que lo pienso no puedo entenderlo ni mucho menos aceptarlo.

— Pero Lita yo, yo te….

— Adiós Andrew. Me dio mucho gusto haberte conocido. Espero que te vaya muy bien y por favor no vuelvas. Evítame la molestia de echarte.

— Pero Lita….

Y mientras él le rogaba a Lita, Seiya lo haló y le dijo ya no tan sonriente…

— Camina más bien detective que, ¿si sabias no? Mataron a la hermana de: El caballero y en esa estación lo que hay es trabajo. Haruka se está pegando de eso para ver si logra reabrir el caso de los Black y necesita tu ayuda.

— ¿En serio?

¿De qué están hablando?—Pensó Lita con curiosidad.

— Sí. Vamos que…

Habían sido unos días y unos meses de mucha felicidad para ellas y para ellos pero ahora todo era muy diferente. Sus vidas habían dado un giro de ciento ochenta grados y aún faltaban más cosas por pasar.

Serena lloraba en el baño de la estación de policía en donde trabajaba porque no podía dejar de pensar en Darien. No dejaba de recordar los bellos momentos que vivió a su lado y lo extrañaba. Mina lloraba mientras el avión despegaba porque le dolía mucho hacer lo que le estaba haciendo a Yaten. Lita intentaba controlar las traicioneras lágrimas por lo que Andrew le había dicho mientras picaba verduras y Amy, sonreía plácidamente acostada sobre el tonificado pecho del hombre que amaba.

Sus amigas estaban sufriendo mucho a causa del desamor pero si Amy pensaba que era la única que sería feliz, estaba equivocada. Muy pronto sabría y entendería lo que ser la mujer de un hombre tan perseguido como Taiki significaba.

Le quedaría mucho más que claro lo que ser su compañera implicaba.

— Te amo Taiki.

— Y yo a ti mi reina. —Le besó la frente y consintió su azulado y corto cabello con dulzura—Y yo a ti.