Soldados de la noche

Capitulo 25: Seguidores de la Noche

Los secos golpes de cascos retumbaban en las paredes, un leve traqueteo era el único sonido que cualquier poni pudiera escuchar en aquella catacumba de oscuridad. El aliento de los ahí prisioneros se contuvo al unísono al ver pasar a uno de los sombríos gendarmes que les retenía de la libertad. El poni que caminaba por el oscuro corredor de la prisión alzaba la barbilla con cierta prepotencia y alardería al cruzar frente a los suplicantes seres que yacían dentro de las celdas. Una discreta sonrisa cruzaba por sus labios al escuchar las entrecortadas respiraciones y silenciosos murmullos de esperanza. Esos ponis eran verdaderamente patéticos.

Sus ojos de color dorado se fijaron en su objetivo, al final del pasillo se encontraban tres celdas muy especiales para su causa. Había pasado ya todo un día, y la luna comenzaba a salir una vez más, así que él debería estar ahí para dar la bienvenida a sus nuevas invitadas. Con su paso sereno, el corcel cruzó por la últimas dos celdas antes de llegar a donde la más reciente princesa y el resto de las protectoras de Equestria se encontraban encerradas.

Unos quejidos se escuchaban provenir de las celdas, pero eran las confundidas exclamaciones de las cinco ponis encerradas en el fondo del pasillo lo que hacían la sonrisa de Hinc se expandiera aun más.

El corcel se aclaró la garganta antes de dirigirse a sus confundidas prisioneras.

-¿Dónde estamos?- preguntó una de las ponis con un alarmado tono.

El corcel de pelaje gris oscuro dejó escapar una risilla.

-¿Quién anda ahí?-exigió otra de las prisioneras, una con una voz bastante rasposa.- ¡Sal para que podamos verte!

Pero Hinc ya estaba frente a ella, su silueta se notaba a duras penas para los ojos de los ponis acostumbrados a vivir bajo la luz del sol. Sus ojos carecían de aquel característico brillo dorado que solían tener otros ponis de su raza, así que su presencia pasó desapercibida por las Portadoras de la Armonía.

-No hay necesidad de alarmarse, queridas ponis.-dijo Hinc, dando unos pasos al frente y acercando su boca a los barrotes de hierro que lo separaban de la celda en donde la princesa y la unicornio blanca estaban.- Aquí nadie va a hacerles daño.

Twilight escuchó aquella voz, y la reconoció al instante. Se trataba del mismo semental que las había atacado en la estación de tren de Forestville.

-¿Quién eres tú?, ¿Qué hacemos aquí?-se apresuró a preguntar la alicornio.

-Tranquila, princesa, ya lo dije, pero solo para usted lo volveré a repetir.- dijo el corcel.- "Aquí nadie va a hacerles daño".

-¿Twilight?, ¿Quién es ese?-preguntó Applejack desde otra celda.

-¿Qué está pasando?- y aquella fue Rarity.

-¿Por qué no puedo moverme?-gritó Pinkie Pie en tono acusador.

Hinc comenzó a impacientarse por el pánico de sus invitadas, así que en un intento por callar los gritos, él estampó su casco con fuerza contra el suelo.

-Ahora, tranquilas ponis.- dijo él, las yeguas ya se habían callado y le permitían continuar por fin.- No hay necesidad de perder la cabeza.- Todavía no, al menos.-Todas sus dudas serán respondidas a su debido tiempo. Mi nombre es Hinc Nocte, ¿está bien?

Antes de que las portadoras pudieran comenzar de nuevo su mar de preguntas y ansiedad, el corcel respondió:

-Ahora mismo nos encontramos en los antiguos calabozos del Castillo de las Hermanas Nobles, y ustedes no pueden moverse, ni usar magia para asegurarnos de su máxima retención.

Un segundo de silencio, luego una de las ponis habló a su opresor: -¿Cómo pueden evitar que usemos magia?- dijo Twilight jadeando, descubriendo que su anfitrión tenía razón. Su cuerno era incapaz de liberar cualquier hechizo, por sencillo que fuera, no podía manifestarlo. La cabeza de la princesa alicornio comenzaba a doler por el esfuerzo mental y la sobrecarga de energía que su cuerno era incapaz de liberar.

-Con magia.-respondió el corcel como si fuera lo más obvio del mundo. Luego se permitió soltar una carcajada por el desconcierto de la princesa.- En realidad es una amalgama de hechizos y gemas. Las obsidianas son minerales que parecen recibir con bastante facilidad esta clase de magia bloqueadora.

La princesa de la amistad intentó abrir las alas, pero estaban inmovilizadas por un grupo de correas y cinturones. Y sus cascos estaban sujetos con cadenas al suelo, sin embargo esas cadenas eran lo suficientemente largas como para permitirle estirar su casco y tocar el anillo de roca que estaba atorado en su cuerno. Twilight comenzó a girar su cabeza, en busca de sus amigas, pero lo único que ella fue capaz de distinguir en aquella oscuridad era el blanco pelaje de su amia unicornio. Pero solo eso. Rarity y ella parecían ser las únicas en aquella celda.

-Por sus amigas no se preocupe, Princesa.-dijo Hinc.- ellas están a salvo aquí.

Entonces el corcel dio unos pasos alejándose de la celda y encaminándose por el pasillo con un paso lento y rítmico. En cuanto los pasos se detuvieron, las cinco ponis comenzaron a gritar sus nombres, llamando a sus amigas y descubriendo que, efectivamente, todas estaban repartidas en diversas celdas.

-¿Entonces Rarity está contigo?-preguntó Applejack, recibiendo una respuesta afirmativa por parte de Twilight.

-Sí, ¿Y Pinkie Pie está ahí?- contestó Rarity con otra pregunta.

-Aquí estoy.-gritó Pinkie, quien estaba atada al lado de AJ, ambas completamente inmóviles gracias a las ataduras que no les permitían mover las patas, ni las colas, lo único que cualquiera de ellas dos podía mover era la cabeza.- ¿Alguien sabe dónde está Dashie?- preguntó Pinkie.

-Estoy bien, pero no creo que haya nadie más aquí conmigo-respondió la pegaso. Y ella tenía razón. En ninguna parte de su celda había otro poni. Ella estaba sola, con las alas atadas de manera similar a la de Twilight y con cadenas en las patas.

-Tenemos que salir de aquí.-murmuró Twilight expresando en voz alta el pensamiento que para todas ellas era obvio.

Una voz diferente les habló, la voz de una yegua de su edad… una voz que sonaba familiar.

-Si logran descubrir cómo salir, con gusto ayudaremos.- dijo la poni.

-Sí, haremos lo que podamos, pero si quieren un consejo no intenten usar magia solamente les dejará dolor de cabeza, lo digo en serio.-advirtió una segunda voz, también era una yegua, sin embargo ella parecía tener un tono más jovial en su voz, a diferencia de la otra que más bien sonaba seria con respecto a su situación.

-Y no quieran intentar romper esas cuerdas, cuando te mueves mucho se aprietan más, y no es bonito cuando llegan a cierto nivel.-volvió a hablar la primera poni.

-Je, es cierto, debieron ver a BonBon hace dos días, por un segundo pensé que su cara iba a explotar por lo roja que se ponía.-dijo la segunda poni.

-Je, je, je.- rió BonBon con amargura.- hilarante.

-Muchas gracias… pero ¿Desde hace cuanto están aquí?- dijo Rarity con cierta preocupación tintándole la voz.

-Oh, no mucho, quizás una semana o algo así.- dijo Lyra con una risilla.- la verdad es que cuando no puedes ver el sol es fácil perder la noción del tiempo.

Y aunque su comentario pretendía animar a las Portadoras de la Armonía, el efecto fue contrario.

-Pero no se preocupen, la comida es bastante decente, algo desabrida, pero comestible…-continuó la poni, o lo hubiera hecho de no haber sido por la interrupción de su compañera.

-Lo único que sabemos es que aquí está pasando algo grande…

Twilight Sparkle reflexionó las palabras de aquellas ponis que también estaban encerradas. Al parecer habían pasado un tiempo ahí. Los ponis que las habían encerrado eran… eran de una raza inusual, ponis murciélago. Sus captores eran soldados de la princesa Luna y al parecer tenían una base secreta en medio del Bosque Everfree. Todo eso estaba claro en el confuso mar de pensamientos que era la mente de Twilight, lo único que no le quedaba claro era ¿por qué?

~O~O~O~O~

-¡Spike!, ¡Spike!

Un coro de tres infantiles voces retumbaba en las paredes y los altos techos del castillo de la amistad. Y el traqueteo de tres potrillas corriendo por los pisos de cristal hacía eco en los salones. El pequeño dragón salió corriendo de una de las muchas puertas, en su garra sostenía un cepillo y su boca estaba llena de espuma blanca.

-¡Twilight!, ¡Twilight!, ¡Spike!- gritaban con cierto apremio las Cutie Mark Crusaders mientras corrían por los pasillos.

-¡Niñas! ¡Aquí estoy! ¡Qué pasa!- respondió el alarmado dragón, atravesándose justo en frente de las potras. Ni Scootaloo, ni Sweetie Belle, ni Applebloom fueron capaces de detenerse a tiempo, culminado su carrera en un choque que mando al joven reptil volando a través de una puerta cercana.

-Lo siento, Spike, pero tenemos una emergencia, ¿Sabes dónde está Twilight?-dijo Scootaloo mientras Sweetie Belle ayudaba al dragón a ponerse de pie.

Spike alzó una ceja.

-No, Twilight no está en el castillo desde ayer.-respondió Spike.

-Tampoco ella está en Ponyville.- exclamó Sweetie con el ceño fruncido.- Primero Applejack, luego Rarity, y ahora Twilight ¿Dónde podrán estar?

-Tranquilas niñas, Twilight y sus hermanas salieron ayer, todas fueron a investigar algo acerca de lo de Fluttershy.

-Aun así, no crees que ya debieron haber vuelto.-argumentó Applebloom.

-Escuchen, esta situación es muy extraña para todos. Desde que Fluttershy se fue hace unos días han estado pasando cosas, muchas cosas, y la verdad todos están muy preocupados por esto. Pero eso no significa que ustedes deban molestarse por esto… Son cosas de sus hermanas, no de ustedes. Quizás…

-Spike.-interrumpió Scootaloo.- No somos tan pequeñas.

Entonces las tres compusieron las miradas más indignadas que pudieron. Ese dragón tenía prácticamente su misma edad y se atrevía a hablarles como si no fueran más que bebés.

-Sabemos que esto quizás no nos incumbe, pero mira.

Y la poni pegaso abrió sus alas y dejó caer un pedazo de papel. Una hoja de papel que tomó entre sus dientes y la pasó al dragón.

-Es de Fluttershy.

Spike pasó sus ojos por los garabatos que la pegaso había hecho. Era una breve carta, ni siquiera digna de ser considerada carta. Sólo unas palabras escritas para despedirse. Y aunque Spike no se interesó por todo lo que decía, había una línea que realmente le preocupaba.

"Lamento no poder cumplir mi promesa, Scootaloo. No creo poder volver para ayudarte con esas lecciones de las que hablamos"

Si bien Spike no comprendía de qué lecciones estaba hablando Fluttershy en su carta, algo que el dragón sí entendía bien era que su amiga no volvería. O al menos no planeaba hacerlo.

-¿Ella te lo dio?, ¿Ella estuvo aquí en Ponyville?, ¿Cuándo?

-No sé con exactitud, Spike, ella estuvo en Sweet Apple Acres ayer en la noche y dejó eso, luego se fue volando.-contestó la pequeña pegaso de melena purpura.

-¿Qué es lo que ustedes hacían en Sweet Apple Acres ayer en la noche?-preguntó él.

-No lo sé, últimamente ha sido difícil conciliar el sueño, creo que simplemente nos quedamos ahí durante la tarde y despertamos esta mañana.

-Hmm, ustedes también tienen problemas para dormir. Eso es muy curioso, pero creo que todos los ponis han estado un poco decaídos últimamente.

-Mira, Spike, queremos es saber si nos ayudarás.- terceo Applebloom.

-Claro… ¿Exactamente a qué?

-Tenemos que encontrarlas, a nuestras hermanas y a Twilight y a Fluttershy y….-dijo Sweetie Belle.

-No podemos hacer eso, ellas pueden cuidarse, ya saben lo capaces que son...

-Entendemos eso, pero…

Sin embargo, Spike les dirigió una mirada imposible de cuestionar. Las tres potrillas suspiraron y comenzaron a darse la vuelta, dirigiéndose a la salida del castillo.

Spike dejó caer su máscara de autoridad y dijo:- ¡Esperen!- y las niñas se detuvieron, volteando a ver al dragón.

-Si les hace sentir mejor podemos escribir una carta a la princesa Celestia, quizás ella sepa en dónde están las chicas.

~O~O~O~O~

-¿Entonces qué haremos ahora, querida?

La noche estaba comenzando, la luna salía con un paso lento que preocupaba al draconequus. Él y la poni vampiro volaban codo a codo en el cielo nocturno, comenzaban a hacerse un camino fuera del Everfree, en dónde la poni se había estado escondiendo.

La mencionada se quedó callada unos minutos. Pensando. Tenía muchas cosas qué hacer, mucho que arreglar antes de que Discord pudiera…

-Volveremos al castillo de Luna, creo que tengo muchas disculpas que dar.- respondió Fluttershy.

-Está bien, en ese caso.- el espíritu del caos se detuvo y se acercó a la poni, rodeándola con el brazo de águila.- Permíteme.- entonces chasqueó con su garra y un brillo instantáneo los envolvió a ambos. El señor del caos y su amiga equina desaparecieron del cielo abierto y con un destello se materializaron en medio de un agitado corredor. Ponis murciélago aparecían corriendo y volando por todo el lugar, gritando cosas y ladrando ordenes que otros se apresuraban a obedecer.

Todo el castillo estaba hecho un ordenado caos de ponis grises entrando y saliendo.

-¿Qué sucede aquí?- preguntó Fluttershy alzando la vista hasta encontrarse con la de Discord. El espíritu se limitó a encogerse de hombros. De verdad no tenía idea de lo que estaba sucediendo, pero mentiría si dijera que no disfrutaba ver a los subordinados de Luna de esa manera.

Varios grupos de ponis vampiros pasaban volando por todos lados, haciendo encargos y entregando mensajes a sus superiores. Tareas sencillas que también servirían como entrenamiento para su vuelo. Como muchos de los reclutados por Flutterbat habían sido en otra vida ponis terrestres era de vital importancia que aprendieran a usar sus alas. Acostumbrar a los nuevos era el propósito de toda la agitación. El ejército de la Noche era famoso por su férrea disciplina, cada miembro conocía su lugar incluso en una situación de emergencia. Pero los nuevos, eso era otra historia, recién descubriendo sus poderes y sus roles dentro del ejercito eran una carga que todos los demás se veían obligados a soportar.

Dos ponis vampiro volaban sobre la cabeza de Fluttershy cuando ella volvió a repetir su pregunta. Buscando algún poni que le respondiera o al menos notara su presencia. Y lo logró. Uno de los reclutas vampiros alcanzó a escuchar los ahogados chillidos de la poni amarilla. Hoofball descendió frente a su vieja amiga y sin siquiera dar advertencias se lanzó sobre ella con un abrazo asfixiante. Fluttershy recibió al pony, pero su peso era demasiado y ambos terminaron cayendo al suelo, aun abrazados.

-¡Fluttershy! Me alegra mucho que hayas vuelto, ¡No sabes lo loco que es todo por aquí!, pensé que no volverías… estaba muy asustado y…-Hoof hablaba de manera rápida y poco entendible para la vampira, quien se limitó a asentir y mostrar una de sus características sonrisas de comprensión y disculpa.- Lamento todo lo que mis compañeros te dijeron, te prometo que no fue su intención, de verdad no sabían lo que decían. Sólo era el miedo y el calor del momento. Debes entender que ellos nunca dirían nada que lastimará a otro poni, ¡Te extrañé mucho!, ¿A dónde fuiste?

Antes de que Fluttershy fuera capaz de responder a cualquier cosa. Discord se adelantó, con su pata de león sujetó al poni fornido del cuello y lo alzó para liberar a su amiga.

-¿Te está molestando, querida Fluttershy?-preguntó el draconequus con voz calmada, pero sus ojos rojos estaban entrecerrados y fijos en el nervioso corcel vampiro.

-Déjalo, Discord.-solicitó ella con una pequeña sonrisa.- es un amigo.

El señor del caos, aun sin apartar su mirada del sospechoso semental, comenzó a bajarlo y tras soltar su cuello le dio unas palmaditas en la melena mientras murmuraba:- amigo.

Hoofball se alejó unos pasos de Discord y se colocó estratégicamente detrás de Fluttershy.

-Me alegra mucho verte, Hoofball.-dijo la poni con una de las sonrisas más sinceras que ningún poni jamás hubiera visto.- Pero dime, ¿qué es lo que sucede?, ¿por qué todo el mundo está tan apurado?

Como confirmación de sus palabras un grupo de ponis cruzó a su lado cargando partes sueltas de armaduras en dirección de las habitaciones superiores. Mientras que otros dos vampiros pasaban volando junto a la cabeza de Discord.

-No estoy seguro.-dijo él.- Hace unas horas la princesa llegó a convocarnos, lo único que tengo claro es que una batalla está cerca…

-¿A qué te refieres con eso, amigo?- esta vez fue Discord quien preguntó, agachándose hasta quedar al nivel del corcel.

-La verdad es que sólo sigo órdenes, no tengo claro que es lo que haremos. La princesa Luna había mencionado algo sobre pesadillas, pero la verdad es que no escuché.- al mencionar aquella última frase, las mejillas de Hoofball se pusieron rojas, qué vergüenza para un soldado el no poder prestar atención a su princesa.

Discord meditó unos segundos las palabras del poni.- ¿La princesa está aquí?

Hoof asintió.

-Debe estar arriba.

Fluttershy observó a su caótico amigo. –Tengo que hablar con ella.- dijo la poni vampiro al draconequus. Luego, dirigiéndose al otro poni, dijo:- Lamento todo lo que hice, Hoofball, pero prometo que todo estará bien.

Y aunque el corcel no entendía el porqué de la disculpa igualmente sonrió y asintió. Observó como su compañera aleteaba un poco para elevarse a la altura de la serpentina creatura que la acompañaba. Luego hubo un ruido, un golpecillo, y la poni había desaparecido junto al espíritu.

Hoofball se quedó tieso unos segundos, un tanto aturdido por lo que había pasado.

-¡Hey!, ¡Novato, muévete, te necesitan en la armería!-gritó una yegua de melena rubia al despistado poni vampiro. Hoofball escuchó el grito y se sacudió la cabeza, regresando a su realidad y corriendo en auxilio de los otros ponis que se preparaban para la batalla por venir.

-¡Sí, señora!-respondió Hoof mientras se alejaba galopando por el pasillo que conducía a las habitaciones inferiores, en donde todos los ponis estaban corriendo, acarreando armas, armaduras y piezas sueltas.

Steam observó al novato irse corriendo y retomó sus tareas, dirigiendo a otros soldados a apoyar con el caos que se vivía en las armerías. Muchos herreros estaban ocupados, trabajando a toda su capacidad para tener listas armaduras de calidad para los nuevos reclutas vampiros.

~O~O~O~O~

Fluttershy y Discord aparecieron en medio de una oscura habitación, alumbrada por solamente un par de velas sobre un escritorio.

-¡Fluttershy, has vuelto!- se escuchó la alegre voz de la princesa al fondo del despacho.- ¡Creí que…! No importa, de verdad me alegra que hayas regresado, yo…

-¿Princesa?-interrumpió la pegaso.- ¿Qué es lo que sucede aquí?

Luna no respondió de inmediato. Estaba debatiéndose internamente si debía decir lo que iba a decir, o no hacerlo. Su pequeño dialogo no duró mucho, al final, ella misma estaba tan confundida que no podía permitirse más errores como los de antes.

-Fluttershy, hay una razón por la que te traje aquí en primer lugar…-dijo Luna.- Y la verdad es que eres única. Esta… magia ha creado una nueva raza de ponis, más adaptables y mejor equipados. Yo, necesitaba esa clase de poder para lo que se avecina esta noche.

Fluttershy entonces entendió. Desde aquella noche en que Dusk la provocó para pelear, cuando ese poni había obligado su instinto a salir y ella había… No era su culpa. Todo el tiempo había sido un movimiento previamente orquestado por una autoridad mayor. Mayor a ella, a Dusk. La transformación de esos ponis había sido culpa de un plan de una de las princesas, no de Flutterbat. La revelación le llenó de una sentimiento que pocas veces llegaba a tener, una ira casi asesina le inundó el pecho a la joven vampira.

-Lamento tener que involucrarte en esto, pero desde hacía un tiempo habías demostrado tener aptitudes para el combate y aquella noche en el pueblo… Demostraste estar a la altura de un general de mi ejército sin entrenamiento previo. Necesitaba a más ponis como tú.- la princesa apartó la mirada, sin hacer contacto visual con ninguno de sus dos acompañantes.

-¿Por qué?- preguntó Discord, puesto que la única con derecho a preguntar estaba muda, perdida en un mundo de pensamientos, sentimientos y locos instintos luchando por salir.

-La pregunta eterna.-murmuró Luna, más para ella que para el draconequus.- Discord, no necesito hablar contigo sobre mis muchos errores del pasado.- a lo que él alzó la ceja.- pero hay cosas que hice mientras era Nightmare Moon que siguen amenazando a Equestria aun el día de hoy. Mis viejos seguidores son una de ellas.

Fluttershy estaba atenta a la conversación de su amigo y la princesa. Reuniendo el suficiente control alcanzó a cuestionar:

-A qué se refiere.

Luna asintió y prosiguió.- La lealtad es un arma de doble filo, al menos lo es para mí. Cuando era Nightmare Moon muchos pensaron que el ejército de la noche moriría, y así fue por un tiempo. Luna deseaban compañeros, Nightmare subordinados. De alguna manera me las arreglé para conseguir seguidores que mantuvieran vivo el legado de las pesadillas.

-Luna, por favor no digas…- pero la respuesta le fue dada a Discord antes de siquiera terminar de formular la pregunta. Con una triste mirada, la princesa de la noche respondió.

-Durante mi exilio muchos ponis continuaron leales a Luna, sin embargo había otros que igual que yo eligieron mal a quién seguir. Mientras mi ejército me es leal a , allá afuera hay ponis que aun le son leales a Nightmare.

-Querías que mejorara tu ejército con vampiros…-dijo la pegaso en un susurro.

Luna asintió, no particularmente orgullosa por su comportamiento. Pero es que esa era una de las partes más duras de ser princesa, tomar decisiones duras incluso a costa de sus súbditos.

-No espero que lo entiendas, ni que me perdones por lo que te forcé a hacer. Lo único que pido es que no intervengas es esto… Ya has hecho tu parte. Y prometo que cuando todo esto termine serás recompensada por todos los problemas que te causé.

-¿Y qué sucederá con los otros? ¿Qué pasará con aquellos que me obligaste a transformar?- cuestionó Fluttershy, entrecerrando los ojos en dirección de Luna, una conducta un tanto agresiva para la tímida poni, pero el enojo y la impotencia que sentía comenzaban a manifestarse en sus modos de comportarse.

La alicornio no dijo nada. Solamente dirigió una mirada suplicante al espíritu del caos presente en la habitación. Discord observó a las dos yeguas repetidas veces, sin saber exactamente que responder, finalmente y sin tener una idea clara se decidió por encogerse de hombros y soltar un sencillo:- Haré lo que pueda.


Hola

Bueno, ya había prometido que el siguiente capitulo no tardaría mucho y aquí está.

¿Por qué metí a Lyra y Bonbon? ¡Porque me dieron ganas! No, la verdad es que al fin pude poner mi mouse sobre un .pdf de Mares from S.M.I.L.E. y adoré ese libro, la verdad es bastante bueno tener un poco más de información confirmada sobre esos personajes, aunque si soy sincera se sintió como leer un fanfiction, pero oficial :v

Pero lo que de verdad me interesa es saber ¿Qué les pareció? ¿Qué opinan de todo el drama que Luna armó? ¿Y la CMC, creen que harán algo en el futuro?

Cualquier pensamiento que tengan con respecto al fanfic es completamente bienvenido. Crítica, comentario, consejo, teoría, lo que sea que quieran decir ¡Adelante!

También quiero agradecer a todos los que se han tomado el tiempo de leer y llegar hasta aquí. Muchas gracias. Es por ustedes que esta historia continua.

En fin...

Hasta luego :D