Capitulo N 25: "La extraña invitación"
Ella los miraba con preocupación desde su asiento mientras yacían acostados cada uno en sus camas. Colocaba un paño húmedo en la frente de cada uno notoriamente preocupada pero en silencio, habían hecho un esfuerzo sobre humano para traerla de vuelta.
Todo esto sucedió por su culpa, a pesar que había completado su entrenamiento y que poseía la llama del dragón de su lado, aún seguía siendo débil.
Suspiró con amargura sintiéndose culpable apretando sus manos sobre su regazo. No lograba quitar de su mente un recuerdo de muchos años atrás, en el que preguntaba a su padre la forma de volverse más fuerte pero lo único que recordaba con nitidez en su lecho de muerte era: "Se fuerte mientras vivas..." Aún no comprendía el significado de esas palabras
-Ya quita esa cara...- le pidió el etherion de cabello mas corto tocándole gentilmente su mejilla- cuando te veo así, me pongo muy mal.
-Todo se los debo a ustedes- le habló con una sonrisa- si no hubieran intervenido en ese momento, a esta hora, habría sido consumida por la maldición- toma su mano y se la resguarda dentro del cobertor- muchas gracias...
-Discúlpanos, no pudimos eliminarla como lo habíamos planeado, lo único que hicimos fue extraerla pero escapó- un poco apenado
-No te preocupes por eso, hicieron todo lo que estaba a su alcance y eso basta. Cumplieron con su objetivo
-¿Tú como estas?- le preguntó nuevamente
-Un poco mareada pero estoy bien
-Que bueno, por fin pudimos hacer algo por ti- sonríe satisfecho
-Ahora es mi turno de cuidarlos, trata de dormir- le dijo ella
-Kalu...- centra su mirada hacia el techo- me gustaría que habláramos un poco de Piccolo- dijo tomando un tono mas serio
-Si pero antes sácame de una duda- le pidió- cuando estaba inconsciente ¿Él me llevó a la habitación?
-le devolvió la mirada un poco sorprendido- ¿Es que acaso no lo recuerdas?- ella negó con la cabeza, de verdad no lo recordaba. Él solo sonrió, se reincorporó hasta quedar sentado en la cama y la abraza
-Kun...
-Si estas en peligro o si tienes problemas, no dudes en acudir a nosotros. Recuerda que siempre estaremos ahí para ti...- dijo en un susurro, ella asintió correspondiendo el abrazo
Por otro lado los guerreros Z se encontraban reunidos en las escaleras del templo que conducían a la habitación del tiempo hablando entre ellos mientras que el joven namekusei los ponía al tanto de lo sucedido
-Y eso fue lo que pasó- les terminó de explicar kami sama a todos
-Ya veo, ahora entiendo porque sentí un ki maligno en este lugar- habló el saiyajin vestido de naranja
-¿En dónde están ahora?- preguntó el adolescente
-Están roncando en una habitación dentro del templo- respondió Mr. Popo
-Era lo menos que podía hacer, esos muchachos hicieron un gran esfuerzo...- señaló Dendé con humildad en su voz
-¿Oíste eso Trunks?- le dijo el peli negro alegre
-¡Si! ¡Por fin se deshicieron de la maldición!- exclamó con voz triunfante
-Me temo que no niños- les cortó el dios de la tierra- lo único que pudieron hacer fue quitársela
-Eso quiere decir...
-Por el momento todo esta bien, no he sentido que la maldición este causando problemas allá abajo
-En cualquier caso, debemos tener reunidas las esferas del dragón- habló esta vez Ten Shin Han- el hecho que todo este tan tranquilo, resulta muy extraño
-Hasta que no tengamos noticias de ese perverso o de la maldición, es posible que se sacrifiquen vidas inocentes- dijo esta vez Yamcha
-Es verdad- apoyó seriamente su punto de vista Goku- Kalula ya tiene cuatro en su poder, falta reunir las otras tres. Una vez que despierte, le pediré el radar para comenzar a buscarlas
-Esos tontos fueron unos inútiles, todo lo hicieron por la mitad- se quejó abiertamente el príncipe, todos lo miran- ¿Por qué no la eliminaron en ese momento en vez de dejarla escapar?
-Porque...- intentó excusarlos kami sama
-Vegeta, no digas eso- le regañó Goku- Probablemente les fue muy difícil retenerla y por eso escapó- el guerrero orgulloso desvió la mirada- Mientras que no cause problemas, todo estará bien, ademas la vida de Kalula ya no corre peligro y nos será de gran ayuda sus poderes
-¡Es cierto!- le siguió la corriente su mejor amigo- ¡Ahora que ya no tiene esa carga, le será mucho mas fácil empezar a dominar los poderes de la llama!
-¡Y si todo sale a la perfección, derrotará a Akuma de una vez y para siempre!- finalizó Yamcha
-¡Si esa chiquilla o alguno de ustedes hace eso, lo eliminaré con mis propias manos! ¿¡Han comprendido!?- los amenazó Vegeta con el puño- ¡No voy a permitir que ninguna sabandija insignificante interfiera en mis planes! ¡Yo seré quien derrote a Akuma!- dicho eso, se marcha volando
-Vegeta...- sonrió para sí el saiyajin de cabello alborotado, lo comprendía, le emocionaba la idea que existiera alguien mas fuerte que él pero en cierto modo, tampoco era de su agrado
-¿Muchachos?- se escuchó una voz familiar acercarse, todos voltearon la mirada
-¡Kalula!- exclamaron los mas pequeños y corrieron a abrazarla
-Goten... Trunks...- los recibe de igual manera
-Que bueno que al fin despertaste- decía con una gran sonrisa el semi saiyajin vestido de naranja
-¿Ya te sientes mejor?- le preguntó el otro niño
-Si, siento haberles preocupado- los carga en ambas manos dirigiéndose hacia los demás
-¡Kalula!- dijo dichoso el hijo mayor de Goku
-Que gusto verlos amigos
-¿Que haces despierta? ¿No deberías estar descansando?- le cuestionó Goku
-Estoy bien, en serio- respondió para calmarlos, luego dirige su mirada hacia dentro del templo- los que sí me preocupan son mis hermanos, se esforzaron demasiado
-Descuida- le dijo esta vez Krilin relajado, ella gira la mirada- van a estar bien, tú confía
-Tienes razón...- su mirada se vuelve de pronto un poco triste- les debo una disculpa a todos- los demás se la quedan mirando entre curiosos y extrañados- no fue mi intensión haberlos preocupado de esa forma el día que me fui. Estaba desesperada, no quería que nadie más resultara herido y tomando en cuenta lo fuerte que es Akuma, decidí escapar para que sus vidas no corrieran peligro pero...- una sonrisa se le dibuja en su rostro- gracias a Piccolo, me ayudó a entender que huir de los problemas, no resuelve nada- aquella afirmación llegó a los oídos de su alumno y éste no pudo sonreír. Los mas pequeños se miraron con una sonrisa pícara en sus caras
-¿Piccolo te ayudó?- dijo algo sorprendido el ex bandido del desierto, no lo podía creer. Ella asintió con la cabeza bajando a los niños
-¡Jajajajajaja!- reía el saiyajin cruzado de brazos- ¡Es verdad, Piccolo siempre sabe qué hacer en momentos difíciles!
-Por eso, quería saber si alguno de ustedes lo ha visto
-¿Por qué?- le preguntó con su acostumbrada inocencia
-Tengo que hablar con él...- contestó cabizbaja y con un pequeño sonrojo
-Ah... Hasta hace un momento estaba meditando del otro lado del templo...- le aviso el genio señalando hacia afuera
-Gracias Mr. Popo- se dirige al joven nameku- ¿E-esta bien que te llame por tu nombre?- un poco nerviosa
-Adelante, no hay ningún problema- le habló con suma confianza
-Nos vemos después- se dirige hacia la salida pero detiene su andar en el umbral y voltea- si Kentaro y los demás se despiertan ¿Podrían avisarme por favor?
-Claro- le respondió Gohan aún esbozando una sonrisa, ella se retira
A los peleadores les extraño aquella actitud de la joven, es decir, ¿Desde cuando estaba interesada en Piccolo? Aunque por otro lado, no pudieron evitar sentir curiosidad por saber que podría pasar entre ellos y a dos de ellos los venció sin esfuerzo. Se ocultaron detrás de unos arbustos lo bastante grandes para poder observar y escuchar la conversación
Piccolo se encontraba meditando en su típica postura de meditación o al menos, eso intentaba hacer...
"Lo siento pero... Te amo... Piccolo..."
Aquellas palabras resonaban constantemente dentro de su mente agobiándolo, no podía concentrarse y ni pensar en otra cosa.
Tenía sentimientos mezclados, aún cuando su semblante permanecía inmutable como siempre. Mezclar sentimientos con orgullo era una combinación que incluso para él era demasiado y darse cuenta de ello le era frustrante.
Eran tantas complicaciones por una mujer que apenas conocía. Consideraba que no valía la pena, incluso estaba considerando desaparecer temporalmente para despejar su cabeza. Estar rodeado de tantos terrícolas empezaba a ser desagradable, por su influencia sentía que estaba perdiendo parte de si antiguo yo, aquel guerrero que permanecía siempre con la cabeza fría entrenando solamente con el fin de volverse mas fuerte.
No sabía expresarlo y no estaba realmente interesado en hacerlo, pero pese a su semblante serio y frío, en su interior le embargaba un sentimiento de calidez
La etherion finalmente lo encontró, sentado en el aire meditando. Le daba mucho gusto verlo, quería hablarle pero sabía lo mucho que le molestaba que lo interrumpieran en aquella fase de paz por lo que guardó distancia y lo contempló desde lejos en silencio.
Al tiempo que lo veía, mantenía en su mente la imagen de aquella extraña mujer abrazándolo con toda confianza y ternura mientras le hablaba sutilmente al oído
Aquella imagen era imborrable.
-Por fin despertaste- la voz de Piccolo la interrumpió de sus pensamientos- ¿Te sientes mejor?
-Si...- asintió ella
-No te quedes ahí, si vas a sentarte hazlo- le dijo sin voltear a verla, la joven se sentó en la orilla a varios metros lejos de él
-No quise interrumpirte...- le dijo
-No importa- respondió con indiferencia
-Gracias por haberme llevado a mi habitación...- le agradeció en un hilo de voz sin mirarlo
-no era común en él hacer este tipo de preguntas pero tenia que salir de dudas- Contéstame algo- ella lo mira de reojo- Lo que dijiste hace un momento ¿Es verdad?
-¿Eh?- repitió confundida- ¿Es que acaso dije algo indebido?
Su tono de voz no temblaba, tampoco titubeaba, estaba diciendo la verdad. Ahora el guerrero de la capa se sentía un poco tonto por todo el revuelo que se había armado, eventualmente aquellas palabras las dijo en un estado de somnolencia.
-No, olvídalo- sentenció tajante. No se animaba a hablar, se abstuvo pronunciar palabras, ya de por si era embarazosa aquella situación
Una fuerte ventisca apareció de repente meciendo la capa del guerrero y despeinando la larga cabellera de la peli verde haciendo que su broche le cayera
-Tu cabello- dijo el por fin mirándola, verla asi le traía recuerdos de la noche en la cueva
-Si, el viento hizo caer mi broche. Me siento un poco extraña sin él
-Asi te ves... Diferente.
La muchacha levantó la mirada, sorprendida. El silencio volvió a reinar por unos instantes
-Piccolo...- se levantó, caminó hacia él y se sentó a su lado- Me gustaría seguir conociendo este planeta...
-¿Hm?- la miró por el rabillo de su ojo, comprendió aquello, ya sabia hacia donde se encaminaba la conversación
Ella sintió que la cara se le encendía. ¿Pero qué disparates estaba diciendo? Estaba faltándole al respeto, no podía permitirse tal comportamiento. Apretó las manos sobre su regazo.
-Discúlpame, creo que he hablado de más…- intentó explicarse con la cabeza gacha, su voz temblaba
-¿Otra vez quieres dar un paseo? – Piccolo acercó una de sus manos a su rostro apartando un poco los cabellos que le cubrían la frente y percatándose de cómo sus mejillas enrojecían nuevamente. Sentía curiosidad hacia sus reacciones.
-Ah…- contuvo un suspiro a tiempo. El delicado roce de la mano del guerrero con su piel, le resultaba extrañamente agradable – La verdad yo…
-¡Di que sí!- gritó una voz de repente, Piccolo retiró la mano de su rostro sintiéndose disgustado. ¡Pero claro! ¿Como no se dio cuenta? Definitivamente Kalula hacía estragos en él.
-¿Quién dijo eso?– ella se incorporó al tiempo que el nameku. Comenzó a recogerse el cabello nuevamente
-¡Mmmmmmhhhh! ¡Mmmmhhhhh!- pataleaba el peli negro tratando de zafarse
-¡Si que eres tonto Goten!- le regañó bastante molesto el peli violeta y lo suelta, el otro respira hondamente- ¿No te dije que guardadas silencio? Tal vez ya se dieron cuenta
-Lo siento Trunks pero ¿No escuchaste lo que le dijo? ¡La estaba invitando a salir!- entusiasmado
-Si pero Kalula no parecía muy convencida- opinó él- Aceptó salir con Yamcha, ¿Por qué no con el señor Piccolo?- extrañado
-Tienes razón pero tampoco le dijo que no. Puede que le haya parecido extraño- pensó él
-Bueno, tú ya sabes lo complicado que son los adultos y más con estas cosas- se quejó éste- sigamos observando- le dijo pero la cara de espanto que tenia su amigo le extrañó, alzó la mirada comprendiendo todo. Tragaron saliva y rieron nerviosos, Piccolo los taladraba con la mirada
Los niños recibieron una buena golpiza con un respectivo chichón en sus cabezas del tamaño mas grande de una pelota de tenis, cortesía del namekusei
-¿Niños se encuentran bien?- les preguntó ella, éstos asintieron aún sobándose sus cabezas
-No te preocupes por esos par de enanos, se lo merecen- habló tajante el namekusei
-Jeje...- rio un poco nerviosa con una gota en la sien- estoy de acuerdo que no estuvo bien que espiaran pero dudo mucho que yo los hubiese golpeado...
-Acerca de lo que dijiste...- comenzó él
-Lo sé, fue una tontería. No sé en qué estaba pensando- le interrumpió ella- no tienes que decir nada, la respuesta es mas que obvia.
-¿Y tu sabes cual es mi respuesta?
La joven lo miró con sorpresa, y apretó los labios, es verdad, jamas escuchó su respuesta y ciertamente no sabía qué decir.
-Pues...
-¡Kalula! ¡Tus hermanos se han...!- le llamó el adolescente pero detuvo su oración en seco al darse cuenta de la posición en la que estaba su maestro. Se recriminó mentalmente, parece que interrumpió algo importante
-¡Si, ya voy! Nos vemos después Piccolo...- hizo una torpe reverencia y se dirigió de regreso al interior del templo. De algún modo, sintió alivio por la inoportuna interrupción de Gohan
Observó cada uno de sus movimientos, sin decir palabra. Cuando nuevamente se encontró solo, dirigió su mirada hacia el mundo de abajo. El guerrero no podía dar crédito a su sagacidad… ¿Qué había dicho? Ella sólo era una mujer, aún le causaba cierto rechazo verse tan cerca de ella pero, por otro lado, desencadenaba una necesidad que hasta entonces no había conocido con profundidad: verla más allá que una compañera de entrenamiento
Más tarde ese mismo dia en la humilde casa saiyajin de las montañas...
-Me alegro que por fin la vida de kalula ya no corra peligro- decía la peli negra
-Si, pero aun no sabemos que pasó con la maldición- dijo Goku seriamente
-Dendé dijo que por el momento no esta causando destrozos- hablo el adolescente desde su asiento
-Pero eso no quiere decir que no lo haga en cualquier momento
Se escucha que alguien toca la puerta y el mas pequeño fue a abrir
-¡Kalula, que bueno que viniste!- dijo él recibiéndola con un abrazo
-Hola Goten...- le sonríe con ternura
-Ven, pasa- cierra la puerta y la toma de la mano guiándola hacia adentro. La chica caminaba algo encorvada
-¡Kalula, que sorpresa!- dijo Milk
-Hola amigos- saludo ella
-¿Que te trae por aquí?- le preguntó el saiyajin
-Si no es molestia, quisiera hablar un momento a solas con Gohan
-¿Conmigo?- repitió él- ¿Sobre qué?
-Mas bien sobre quién...- respondió cabizbaja con un pequeño sonrojo
-Esta bien- dijo levantándose de su asiento con un tono serio, sabia de quien estaba hablando. Salieron del comedor guiándola hasta el living y ambos tomaron asiento- dime ¿En qué puedo ayudarte?
-Verás Gohan, es sobre Piccolo...- éste lo miro atento- Como sabrás, hace unos dias decidí escaparme como último recurso porque no quería que nadie más saliera lastimado por la maldición pero gracias a él me ayudó a recapacitar y me di cuenta que fue muy tonto lo que hice
-Sonrió levemente ante la mención de su maestro- el señor Piccolo es una persona solitaria y estricta pero créeme que sabe qué hacer en momentos difíciles- le aseguró
-Lo sé, tambien me escuchó cuando le conté todo lo que pasó con Herion- cierra sus ojos llevando ambas manos a su pecho- cuando menos lo pensé, le había transmitido todo mi dolor y sufrimiento junto con mis lágrimas- el semi saiyajin abrió un poco mas los ojos sorprendido- fue algo reconfortable- abre sus ojos y lo mira- por eso me pareció una buena idea hacerle saber lo agradecida que estoy con él.
-¿Que tienes en mente?
-Pensaba en darle un obsequio...- se rasca la barbilla con un dedo con un leve sonrojo- y como tú lo conoces bien, creí que podrías darme una idea...
-¿Un obsequio?- repitió el con algo de sorpresa- Ah... Bueno si, lo conozco pero no sabría decirte que le gusta...- se rascaba la nuca pensativo
-Ya veo... últimamente estoy diciendo tonterías, no sé que me pasa- sonrió sintiéndose descolocada
-¿Puede deberse por que le tienes afecto?- La joven se sonrojó levemente. Aquello en gran medida sonaba como tantear a la chica, tenía sus sospechas. El hecho que ella pregunte, se preocupe y ahora que tiene intensiones de entregarle un presente, le hacía pensar que tal vez albergaba sentimientos hacía él
-Pues lo aprecio mucho, me ayudó en muchas ocasiones pero...- su mirada se vuelve algo triste- dudo mucho que él sienta lo mismo, solo me ve como una compañera de entrenamiento, nada mas...
-Algo me dice que eso no es cierto...- le dijo con una sonrisa poco usual para la ocasión, ella lo mira algo confundida
-se levanta de su asiento- disculpa por la interrupción
-No hay cuidado- respondió despreocupado tambien levantándose- y respecto al obsequio...- se pone a pensar unos momentos- deberías ir a verlo primero, tal vez con eso reconocerás que regalarle- le sugirió
-No tengo nada que perder, lo haré y gracias por tu tiempo- se retira en dirección a la saluda
-Cuando quieras- sonrió satisfecho saludándola, al parecer Kalula empezaba a sentir algo especial por su maestro, lo cual le daba mucho gusto
El cielo ya se había oscurecido y los puntitos brillantes que lo iluminaban empezaban a hacerse mucho más visibles. El anochecer ganaba terreno en la montaña Paos y las nubes que habían cubierto el firmamento ya habían desaparecido del todo
Mientras volaba en dirección hacia el otro lado de la montaña pensando detenidamente en el obsequio, decidió seguir la sugerencia del adolescente y fue a visitar la cascada, lugar donde suele encontrarlo con frecuencia y ahí estaba él, entrenando contra una imagen de sí mismo
Empezó a sentirse nuevamente atraída por sus movimientos dibujándole una pequeña sonrisa en el rostro. Era un guerrero muy fuerte para su consideración pero para él no era así, aún le faltaba mucho para estar a la altura y sobrepasar los poderes de esos dos saiyajines... ¿Cuanto tiempo más tenia que entrenar para sentirse satisfecho?
Lo mejor será no molestarlo y se volteó con intensiones de irse...
-¿De nuevo disfrutaste de la función?- se dirigió de forma sarcástica a la joven deteniéndose, su otra imagen desapareció
-Bueno...- vaciló ella, no sabia que responder. Se sentía avergonzada
-Si tienes algo que decir, hazlo. Sino lárgate- le dijo secamente cruzado de brazos
-Es... Acerca de lo que me dijiste en el templo...- le habló con algo de dificultad, aun le resultaba intimidante cuando usaba ese tono de voz
-¿Qué hay con eso?
-Pues que tenias razón, me detuve a contestar por ti y no escuche tu respuesta y...- se sonroja sin querer- quisiera saber cual es...
-¿Por qué?- algo escéptico
-Solo quiero saber... Nada mas...- respondió cabizbaja aún con sus mejillas encendidas
Aún le resultaba intrigante sus reacciones ya que antes no solía hacerlo pero ¿Por qué tanto interés en saber cuál era su respuesta? ¿Acaso era tan importante? No lo comprendía, suspiró con deje de fastidio...
-Jamás dije que no, debes aprender a no responder por el otro- dijo por fin consiguiendo que la joven lo mirara con los ojos mas abiertos que de costumbre
-¿En serio?- atinó incrédula
-Mejor decídete rápido antes de que cambie de opinión- le advirtió elevando un poco la voz, estaba perdiendo la paciencia
-S-si... Que bien...- sonrió tímidamente
-Bien, ahora lárgate- le dijo tajante dándole la espalda y tomando su típica postura de meditación
-Quiero pedirte otra cosa...
-¿Y ahora que?- impaciente
-¿Podrías esperar por dos días? Es que necesito terminar algo
-Como quieras- dijo sin darle mucha importancia
-Te lo agradezco, ahora si no te quito más tiempo. Buenas noches...- dicho eso, vuela en dirección a su casa
Mientras volaba de regreso a casa, no pudo evitar sonreír de oreja a oreja por lo ocurrido, aprovechará estos dos dias para entregarle su obsequio. Aún cuando no tenia una idea clara de que podría ser, solo esperaba que ojalá le guste, se esforzará en ello. Después de todo, lo que vale es la intensión...
Las palabras que le había dicho a Gohan no era ninguna mentira, apreciaba mucho a ese namekusei. La realidad no se podía cambiar, y esa misma realidad le recordaba que desde el momento en que lo vio llegar esa noche, algo dentro de sí quería dejar de verlo sólo como su compañero de entrenamiento, lo que es mas, sentía que ya no podía verlo de esa forma, ahora lo veía un tanto diferente, con otros ojos...
Estaba consciente que esa idea era descabellada, una locura pero no lo podía evitar. Sin embargo, aunque tenía la necesidad de volver a verlo, algo en ella le decía que no era una buena idea a su vez.
Solo esperaba pasar un buen momento con él cuando ese día llegue y que el obsequio le sea de su agrado...
