Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.
Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.
AU (Universo Alterno). Espero les guste.
Recuperándote
Capítulo 23.-
(25 de abril de 2016)
Uno pensaría que al pasar de los días las cosas vuelven hacer lo mismo, que las penas se quedan en el olvido y que las cosas volverán hacer como lo eran en un principio. También en un principio pensé que mi vida sería más fácil desde que estoy en Inglaterra y pensé que mi sonrisa volvería con el pasar de las semanas, les confieso algo, todo es mentiras.
Mi vida cada día era más vacía, con cada semana que pasaba me sentía más triste y sola, aunque en realidad nunca estuve sola, mi madre no me había dejado sola ni un minuto, no sé si era por amor o por miedo a lo que podría hacer si ella me dejaba sola por un segundo, no es que pensara en quitarme la vida pero a veces si pensaba que la muerte sería la única opcion en quitarme el dolor, algo dramático lo sé, pero cuando se pierde la mitad del alma es como si lo hubieras perdido todo y nada tuviera sentido.
Mi vida se había convertido prácticamente en comer, dormir y dar paseos por los jardines de mi casa, las noches eran yo, la soledad y el resplandor de la luna que se reflejaba en el estanque, me había olvidado que era dormir una noche entera y sobre todo me había olvidado que era sentir paz conmigo misma y con el mundo.
Me había olvidado de como sonreír o como tener una conversación completa, mis padres vivían en una constante preocupación, pase de ser la extrovertida, divertida y sarcástica Katniss, a la solitaria y silenciosa Katniss, un cambio brusco lo sé, pero es que simplemente no sabía cómo volver a ser yo misma, este último mes también había tomado un peaje en mi cuerpo, pase de pesar 49 kilos a 44 y eso era algo preocupante y yo como doctora lo sabía, pero el caso es que el hambre desapareció, mi madre prácticamente me obligaba a comer.
- Es un día hermoso – mi madre dijo admirando los jardines de nuestra casa, mire al cielo y era verdad, no había ni una sola nube, varias aves se podían divisar y el clima era el mejor, no demasiado frio ni demasiado caluroso.
- Lo es – dije asintiendo con la cabeza, ella volvió sus penetrantes ojos verdes a los míos y con voz suave hablo.
- ¿Te gustaría cabalgar conmigo? – iba a declinar no sintiéndome de ánimos, pero cuando vi la mirada de esperanza que ella me dio no fui capaz de negarle nada.
- Me encantaría madre – ella me dio una sonrisa que ilumino mi día.
Mi madre y yo siempre habíamos sido demasiado unidas, ella nunca pudo tener más hijos debido a que luego de mi nacimiento tuvo ovarios poliquísticos, pero cuando llego Mia fue como un ángel mandado a esta familia, en ese entonces estábamos en América y mis padres no dudaron en aceptarla en nuestra pequeña familia, muchos pensarían que mi madre cambio y le dedico más tiempo a ella, pero no, mi madre siempre me amo y el trato fue igual, nos amó por igual.
Ella me tomo de la mano y camino conmigo hasta los establos, mis padres tenían una gran finca que parecía más como un castillo, de niña siempre jugué a los jinetes por todos los jardines, cabe resaltar que mi madre siempre me regaño por dañar sus rosales con mi espada de palo, pero al final del día me disculpaba con mis ojos aguados y ella no se resistía.
Cuando llegamos a los establos las yeguas ya nos estaban esperando. Yo monte a Perla el caballo de mi padre y mi madre monto a Safira su caballo, el caballo mío había muerto de viejo por lo cual solo había los de mis padres y otros que usábamos Mia y yo cuando veníamos, pero yo nunca monte uno diferente al de mi padre. Al cabalgar a Perla me sentía viva y un poco emocionada, este caballo era especial, ella siempre podía sentir cuando alguien estaba en un mal momento y siempre buscaba la forma de darte ánimos.
Mi madre y yo salimos hacia el horizonte pasando por las paredes de piedra de la propiedad, el cielo se pintó de un rico naranja iluminando cada rincón de Turquía, era una vista hermosa y digna de admirar. Sentí como los últimos rayos de sol calentó mi cuerpo dándole un poco de vitamina de la cual había estado careciendo desde hace días.
Cabalgamos en silencio simplemente disfrutando del viento y de la presencia de la otra, mi madre estuvo callada y no intento poner conversación, no sé si era que me quería dar espacio o era que se había agotado los temas de conversación, sea lo que se agradecí el silencio. Llegamos al final del camino y paramos, el sol en este punto se veía más cerca y poco a poco vimos cómo se escondía detrás de las montañas yendo al otro lado del mundo a llenarlos con su calor.
- ¿Sabes que tendrás que hablar con él en algún momento? – mi madre rompió el silencio, la mire y vi que su rostro era uno de preocupación.
- Sí, lo sé - admití derrotada – pero no ahora, puede esperar.
- Entre más rápido sea, mejor será, tarde que temprano él se dará cuenta.
- Lo sé – volví a decir – pero como dije puede esperar, no puedo verlo aún. – ella asintió y se quedó callada, no por mucho.
- ¿Lo vas a perdonar algún día? – pensé en su pregunta, era la misma que me había estado haciendo día y noche, pero siempre terminaba sin ninguna respuesta.
- No lo sé, tal vez con el tiempo, tal vez con los años – murmure la última parte. No quería que me tomara años, pero no era capaz de pensar en volver con él.
- ¿Lo amas?
- Mucho – no dude en responder – tanto que estoy segura de que daría mi vida por él.
- ¿Cómo puedes amarlo y no perdonarlo? – Iba a responder, pero ella alzo su mano haciéndome callar – sé que me dirás que te dolió y no solo a ti sino también a aquella mujer, pero él es un ser humano y cometió un error, intento remediarlo, pero salió mal, pero no puedes decir que no lo intento, de echo hizo más que cualquier persona.
- No fue sincero – la interrumpí con amargura.
- No, no lo fue, pero dime ¿habría sido diferente si te hubiera dicho todo él? – pensé un momento y respondí con toda honestidad.
- No, creo que no – ella asintió conociendo la verdad antes de yo haberla dicho.
- Sabes Katniss, no lo odias, simplemente estas herida como mujer y eso te impide estar cerca de él, pero creme no estás haciendo bien, ustedes dos nacieron para estar juntos y no para estar separados.
- ¿Hubieras perdonado a mi padre si te hubiera hecho lo mismo que a mí? – pregunte con rabia. Pensé que me reprendería por mi tono, pero en su lugar sonrió.
- Te contare una pequeña historia, cuando tu padre y yo nos casamos le fui infiel con uno de sus colegas, no significo nada pero igual fue un dolor para tu padre, cuando me di cuenta del error que cometí ya era demasiado tarde, tu padre sabía, mi peor castigo no fue la separación de esos días, fue el dolor y la traición que mostraba sus ojos, cuando lo vi tan roto me rompí yo misma, es el mismo dolor que tu sientes, pensé que él me dejaría, después de todo él era joven y muy apuesto por no resaltar con mucho dinero, él podía tener a la mujer que quisiera, pero había un problema, él solo me quería a mí, por lo cual volvió conmigo, él me perdono y yo lo sé, pero yo nunca lo pude hacer, siempre que miro el amor que tiene en sus ojos por mí, es como un puñal en mi corazón, yo había traicionado su amor, hoy en día somos felices y nunca más volví a mirar a otro hombre pero desde ese día cargo con una cruz que no podre soltar hasta el día de mi muerte, mi punto es que tu padre me perdono pero yo jamás me perdone y ese es mi castigo, al igual que Peeta, tú puedes perdonar y olvidar pero él jamás y creme Katniss ese es nuestro peor castigo.
Mis ojos se abrieron al igual que mi boca, nunca en mil años pensé que mi madre pudiera serle infiel a mi padre, siempre que veía sus ojos vi el amor por mi padre y por sus hijas, no pensé que ella pudiera haber cometido tal error y más que mi padre la hubiera perdonado, pero desde luego no se me hace raro. Mi madre era la vida de mi padre.
Me quede en silencio no sabiendo que responder a su declaración, es algo que me dejo helada y con muchas cosas que pensar, en un principio se me cruzo por la mente que mi madre estaba mintiendo para que yo volviera a Peeta, pero cuando vi sus hermosos ojos celestes me di cuenta que allí solo había la verdad. Me rompió el corazón por mi padre, él podría ser lo que fuera, pero nunca un infiel y me dio rabia por lo que mi madre hizo, aunque no la juzgo, ese no era mi lugar.
- Entiendo que estés enojada conmigo – ella dijo como si leyera mi mente – pero era joven y estúpida, no pensé que llegaría tan lejos pero aprendí mi lección y cargo con mi castigo aunque cualquier castigo es favorable antes que perder a tu padre, Katniss, no te digo esto para que vuelvas corriendo a Peeta lo digo porque entiendo la cruz que carga él y creme Katniss es suficiente castigo para toda una vida – mi madre se dio media vuelta y comenzó a cabalgar hasta la propiedad dejándome sola y perdida en mis pensamientos.
Mire como el ultimo rayo de sol se escondió detrás de las montañas y cabalgué de nuevo a casa, al entrar vi que todas las luces estaban encendidas y mi casa lucia hermosa, parecía un castillo de esos de cuentos de princesas, lástima que ninguno de ellos era real. Deje a Perla en el establo y me entre en la casa, no tenía hambre por lo cual me excuse de la cena, mis padres no dijeron nada, pero alrededor de las 10 mi padre llego con un aperitivo y dijo que no se iría hasta que comiera algo.
- Sabes pequeña – mi padre se sentó en mi cama y me indico para que me sentara con él – no puedes bajar más de peso sabes que no es bueno, con el pasar de los días te vuelves más débil y más enferma ¿acaso quieres morir? – él pregunto con preocupación.
- Por supuesto que no papá, es solo que no tengo hambre – dije mordiendo una galleta de sal.
- Lo sé, pero tienes que comer – él se detuvo por un segundo y luego pregunto algo - ¿Cuándo piensas hablar con él?
- Pronto – dije evadiendo el tema – necesito un poco más de tiempo – él asintió en acuerdo.
- Está bien, pero sabes que debes hacerlo y decirle todo Katniss.
- Él ya no es mi esposo – dije con amargura y dolor en mi pecho.
- No, tienes razón, no lo es, pero lo fue por mucho tiempo y al menos merece saber de tu salud, créeme tarde o temprano se dará cuenta y te buscará.
- Hablare con él, solo necesito unos días más, además no es nada que no se pueda esperar.
- Como lo desees princesa, pero recuerda los secretos son malos y tarde que temprano se descubren – el me beso en la mejilla y se marchó dejándome sola con mi tristeza y soledad.
La cama en la noche era fría y mi cuerpo ansiaba el calor de un hombre, con el pasar de los días se me hacía más difícil dormir sola. Aunque a veces lograba ganar un poco de sueño siempre una pesadilla me despertaba no dejándome dormir más. Deje la bandeja medio llena en la mesa y me cambie a un camisón y me acosté, el sueño como siempre vino rápido, pero sabía que no duraría mucho.
PDV PEETA
La casa es sola y fría, aunque las chimeneas estaban ardiendo en cada habitación, la oscuridad siempre reinaba en cualquier lugar que mirase, el silencio es ensordecedor y el dolor no parece desaparecer.
Un mes había pasado desde que el amor de mi vida se fue no dejando rastro, los primeros días la busque desesperado por encontrarla y mendigar que volviera pero nunca la encontré, nadie me dijo donde ella estaba y sus padres no sabían en donde se había metido, era como si Katniss había desaparecido del mapa, me vi tentando a ir a Inglaterra a verle sabiendo que sus padres podrían estar escondiéndola pero después de recibir una llamada de su madre preocupada por el paradero de su hija me di cuenta de que habían dicho la verdad.
Busqué por cielo y tierra las primeras semanas, pero nunca encontré nada, Katniss no quería ser encontrada, su pasaporte salió del sistema y el único vuelo que aparecía fue el que hicimos a Colorado en su cumpleaños. No importaba que hiciera, todo fue en vano.
Camine descalzo por los pisos de madera y me serví una copa, desde hace un mes vivo dentro del bosque, nadie sabe de mi a excepción de mi madre y mi abogada, seguí trabajando desde la comodidad de mi nuevo hogar pero nunca me deje ver la cara, no quería que el mundo viera al hombre roto y solo en el que me había convertido, mi madre lloraba día y noche y rogaba por que volviera o que por lo menos le diera mi paradero, pero nunca se lo di, ella no necesita tanta mierda en su vida. La amaba con todo mí ser, pero en este momento necesitaba soledad.
Mis días eran prácticamente beber, y trabajar, solo salía a la ciudad por comestibles y volvía a mi exilio. La casa era grande y sola, en cada pared estaba cada uno de los cuadros que teníamos en Seattle, como había dicho a mi abogado no me deshice de nada, todo lo que Katniss dejo estaba guardado en mi closet y sus joyas en su lado del baño o el que se supone que le pertenece. Siempre he mantenido la esperanza de que vuelva.
Mis noches por otra parte eran llenas de silencio y el único ruido era el que hacían los arboles al moverse por el viento, nunca dormí más de tres horas por la noche por que cada vez que cerraba mis ojos mi hermosa Kat aparecía en mis sueños. Si cerraba mis ojos podía sentir su cuerpo sobre el mío, sus labios sobre mi piel y de cómo se estremecía cada vez que le hacia el amor, pero después de un tiempo de verla de ese modo imágenes de ella con otro hombre siendo feliz inundaba mi mente haciéndome despertar sudando y llorando como un niño.
Nunca pensé que cuando alguien a quien amabas se iba de tu vida era tan duro, pero ahora viéndolo es un dolor que no se lo deseo a nadie, todos los días me culpaba por mis errores y por mis palabras de dolor, si pudiera devolver el tiempo haría todo bien, tomaría a Katniss en mis brazos cada hora del día y besaría su sonrisa cada segundo.
Dañe mi familia y dañe mis sueños, yo era un hombre que lo tenía todo en este momento, pero carecía de una sola cosa, él amor de una mujer, de una mujer que tuve pero que no supe valorar, de una mujer que daba la vida por mí, pero yo no supe ver más allá de mi ego, de una mujer que me dio todo de ella y yo solo le di traición.
Tome la copa de brandy de una sola estocada y me serví otra, me senté en mi computador y abrí el correo, en él había mensajes de todo el mundo menos de la mujer que yo quería, abrí su foto y una lagrima escapo de mis ojos, la foto era de ella y yo él día de nuestra boda, ella lucia como una princesa con su vestido y con su velo, la sonrisa que llevaba ese día era algo digno y puro de ver, mire nuestros ojos y vi las promesas que ambos nos transmitíamos, lástima que yo no las cumplí.
Abrí su bandeja y me decidí escribirle un mensaje con la esperanza de que ella lo leería un día y decidiera decirme que ella está bien. Pensé que escribirle sería fácil pero el caso fue que era una de las cosas más difícil que he tenido que hacer.
Querida Katniss.
Llevo una hora mirando la pantalla y no sé qué poner, ''lo siento'' no es suficiente para expresar lo que en verdad siento, no sé dónde estás o como te encuentras y eso me está matando.
La vida no ha sido fácil, la casa es sola sin ti, mi mundo es solo sin ti, quisiera poder verte y decirte cuanto lo siento, pero sé que eso es lo último que quieres escuchar. No te pido que me perdones por el daño que te he hecho porque sé que no tengo perdón, pero quiero que sepas que te amé y te amo más allá de cualquier cosa, nunca he conocido a nadie que pueda amar a otra persona como yo te amo a ti.
Sé que la vida nos ha llevado por diferentes caminos y que tal vez nunca nos volvamos a ver, pero solo te pido de que si algún día encuentras el perdón en tu corazón vuelvas a mí, no lo dudes por que sea el momento en el que sea, te estaré esperando con los brazos abiertos.
Quiero que sepas que si deseas rehacer tu vida con un hombre que te amé y te valore solo te pido una cosa, no lo dudes, entrégate como un día te has entregado a mí, quiero que seas feliz y formes una familia que sé que te amaran, no quiero que te quedes sola por miedo a lo que pueda pasar, no todos los hombres son como yo, hay personas buenas en el mundo que quisieran tener una mujer como tu… solo te pido que no me eches al olvido, mantenme presente como un amigo y un buen recuerdo en algún momento de tu vida, pero no dejes que mi estupidez te aleje del amor.
Quiero agradecer por los años maravillosos que me has brindado, por cada risa y por cada toque, perdón por robar parte tu vida, pero gracias por darme los mejores años de mi vida.
Fui un mal agradecido a la hora de pagar, pero de igual forma te agradezco por la vida tan maravillosa que me diste.
Si no te vuelvo a ver quiero que sepas que si me has dado todo lo que un ser humano le puede dar a otro y solo por eso mi vida valió la pena. Me has dado una eternidad en 6 años y solo por eso valió la pena existir.
Te deseo toda la felicidad Katniss y como dije no dudes en amar, ama como yo te amo a ti, eres hermosa e inteligente y te mereces todas las bendiciones del mundo, estés donde estés quiero que tengas presente que existe un hombre que te ama más que a su vida y que la daría a ojo cerrado solo por poder verte una última vez, pero si eso no se puede lo entenderé.
Hace mucho acepte mi castigo.
Te amo Kat y esperare por ti hasta que tome mi último aliento… así tu nunca vuelvas.
Con amor.
Peeta.
Pulse enviar y rogué para que el correo no rebotara, gracias al cielo no lo hizo. No me había dado cuenta, pero lagrimas salían de mis ojos, escribir la carta me termino de matar un poco más, había renunciado a ella para que ella pudiera ser feliz, me mataba saber que en algún momento rehaga su vida y no conmigo, pero como dije cometí un error y he aceptado mi castigo.
Apague el ordenado y me levante, la luz de la luna entraba por los grandes ventanales pintando mi casa de blanco, mire la luna y esta era grande y hermosa, la última vez que la había visto así tenia a mi esposa en mis brazos. Dejé la copa sobre la mesa y me senté en el piano.
Pase mis dedos por los acordes y la música lleno el silencio sepulcral en el que me encontraba, Katniss me enseñó a tocar el piano hace años, pero nunca lo toque, hasta ahora, tocarlo era como sentir que ella estaba aquí, la noche avanzó y el sueño jamás llego. Toqué la cadena que tenía en mi cuello desde que ella se fue y una canción me vino a la mente soltando la cadena comencé a tocarla.
No me abandones así,
hablando solo de ti,
ven y devuélveme al fin, la sonrisa que se fue.
Una vez más tocar tu piel y hondo suspirar,
recuperemos lo que se ha perdido
Regresa a mí,
quiéreme otra vez,
borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí,
dime que sí,
yo no quiero llorar,
regresa a mí…
…
Extraño el amor que se fue,
extraño la dicha también,
quiero que vengas a mí
y me vuelvas a querer.
No puedo más si tu no estas,
tienes que llegar,
mi vida se apaga sin ti a mi lado…
Regresa a mí,
quiéreme otra vez,
borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí,
dime que sí,
yo no quiero llorar,
regresa a mí…
No me abandones así,
hablando solo de ti,
devuélveme la pasión de tus brazos
Regresa a mí,
quiéreme otra vez,
borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí,
dime que sí,
yo no quiero llorar,
borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mi
dime que sí, dime que sí,
regresa a mí, regresa a mí…
El resto de la noche toque y cante esa canción con la leve esperanza de que donde ella estuviera pudiera sentir mi necesidad por ella y decidiera regresar a mi…
