FINAL

Porque ya nada es igual

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Era temprano en la mañana cuando el ya confirmado próximo hokage de Konoha avanzaba entusiasta hacia la habitación donde su mejor amiga y hermana, Haruno Sakura, descansaba desde hace ya siete meses; todavía recordaba el alivio que los había recorrido al escuchar en palabras de Tsunade que la dueña de aquellos ojos jade seguía con vida; sin embargo, y si aquello era cierto, entonces ¿Por qué en aquel momento mantenía aquella expresión?

-Inducimos en su organismo una autorregeneración celular lo suficientemente rápida cómo para conseguir que su mismo organismo cerrada sus heridas y así nosotros nos encargáramos de estabilizarla- les había dicho con voz dolosa a pesar de sus esfuerzos por escucharse tranquila -no obstante, el jutsu que utilizó no solo la afectó física sino mentalmente y ahora,- hizo una breve pausa durante la cual respiró profundo, para entonces continuar -Sakura entró en un estado de inconsciencia del cual no sabemos en cuanto tiempo vaya a despertar, o si será capaz de hacerlo.

-Por supuesto que lo hará- la voz ronca de Sasuke había interrumpido el silencio entonces formado, sorprendiendo a la mayoría de los presentes. -Es de Sakura de quién estamos hablando después de todo- el impacto se hizo tal, que ni si quiera Naruto se atrevió a dejar salir palabra alguna; tras segundos de mutismo general la desolación inundó el rostro del pelinegro, sintiendo a su vez cómo se rompía en él el alma que alguna vez creyó perdida. Por fin el oji-azul estuvo dispuesto a darle palabras de aliento, más no lo consiguió al enfrentarse con la espalda de su amigo, quien se había girado dispuesto a salir del lugar. Sus pasos hicieron eco sordo ante su apesumbrado andar, consecuencia de la desolación. Una vez fuera del hospital escuchó al rubio gritar a su espalda -¡Eres el único que puede traerla de vuelta!- justo antes de que el Uchiha se perdiera en la distancia.

-¡Fue increíble lo que vi después!- exclamó el rubio en voz alta con una amplia sonrisa, cruzando sus brazos detrás de su nuca -Cuando fui a ver a Sakura-chan una vez la instalaron en su habitación, el teme ya se encontraba allí; y desde ese día no volvió a apartarse de ella, excepto las veces que tuvo que salir de misión,- entonces levantó su mirada al cielo -puedo asegurar que ahora, no importando en donde se encuentre, no deja de pensar en ella- y después de un rato finalmente se detuvo ante la puerta de la habitación de la joven, la cual tocó ligeramente antes de abrirla y, al dar el primer vistazo dentro, su mirada se llenó de extrañeza.

-¿Sakura-chan?- más la joven no se encontraba en el interior; el rubio se encontró con una habitación vacía y la ventana abierta de par en par, corrió de inmediato a ella y miró a través, más no vio nada en especial; chasqueo la lengua antes de dar media vuelta y dirigirse en búsqueda de Akane, suplicando en su inferior que la joven hubiese sido trasladada a alguna otra parte del hospital.

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Sus negros cabellos ondeaban ligeramente al viento que se estrellaba fresco contra su cara, ante la velocidad con que recorría los bosques colindantes a Konoha. Al entrar en la aldea el Uchiha se detuvo en seco junto a aquella banca donde alguna vez dejó a la joven pelirrosa, provocando el mismo efecto en el resto del grupo.

-Hay algo que necesito hacer ahora- dijo simplemente el de mirada azabache, a lo que Kakashi, quien encabezaba el grupo concedió asintiendo con la cabeza y continuando su camino en dirección de la torre de los hokages y entregar así su informe, seguido de los demás; al perderse en la distancia, dirigió su vista hacia el horizonte y sin poder evitar que su corazón se acelerara, al instante se dirigió sumamente ansioso en aquella dirección; instantes después se vio a sí mismo caminando en medio del bosque a las afueras de la aldea avanzando al sitio donde había percibido aquella presencia, la cual estaba seguro pertenecía a la joven a quien tantas noches había velado en espera de que, como la bella durmiente, despertara finalmente de su sueño.

Al llegar al pie de un gran y frondoso árbol miró hacia la copa y ahí, en una de las grandes y fuertes ramas, recostada en contra del tronco, se encontraba la joven pelirrosa; ante ello, a pesar de haberlo prevenido con cierta certeza, la incredulidad invadió y afectó gravemente su ser; no quería encontrarse soñando nuevamente.

-Sakura- la llamó por lo bajo, mas ella no respondió, por lo que de un elegante salto se colocó a su lado encontrándola consciente, con sus ojos jade mirando con tranquilidad hacia el frente; el estómago de Sasuke dio un vuelco al ser invadido por la dicha que supo ocultar tras su máscara de impasividad.

-Despertaste- hizo evidente, sintiéndose aliviado -finalmente- ello lo pensó agradeciendo internamente.

-Bienvenido, Sasuke-kun- dijo Sakura sonriendo sin mirarlo, no obstante y aún a pesar de eso, se ensanchó de orgullo el pecho del pelinegro; ¡cuántas veces no había suplicado porque ella lo llamara así nuevamente! Aun así la sintió distante y eso le preocupó de sobremanera.

Durante minutos reinó el silencio entre ambos, en los cuales el Uchiha permaneció en su mismo sitio, de pie, mirándola intensamente, grabando en su memoria cada detalle de su perfil, mientras que ella mantenía la vista al frente, nostálgica, hasta que con un ligero movimiento de cabeza hizo evidente el espacio libre que había a su izquierda, invitándolo en silencio a sentarse, acto que él comprendió y atendió al instante.

-Hoy se cumplen siete meses desde que quedaste inconsciente- dijo el joven mirando fijamente el rostro pálido y hermoso de su compañera, sin ser correspondido -¿Hace cuánto...?

-Fue anoche que desperté completamente, aunque ya desde hace tiempo, no sé cuánto con exactitud, por momentos podía escucharlos a todos- respondió a su pregunta, aun cuando no terminó de formularla -Naruto me dijo que saldrías de misión por una semana y que él me cuidaría en tu lugar, pasa el tiempo volando cuando estás inconsciente.- su mirada en ningún momento se dirigió a él, por lo que no notó cómo el pelinegro bajaba su rostro ligeramente, al intuir lo increíble que le podría resultar a la joven el que él se ocupara de ella, debido a por cómo la había tratado en el pasado, y se sintió muy mal por ello.

-¿Los demás saben que estás aquí?- preguntó Sasuke clavando su mirada azabache en ella nuevamente, manteniendo la conversación sorpresivamente, ¿quién iba pensar que ese momento llegaría algún día?; más ella negó con la cabeza levemente.

-Nadie lo sabía, hasta ahora.- entonces sonrió nuevamente -Con algo de trabajo escapé esta mañana; solo espero no haber preocupado a nadie- el que Sakura no lo mirara directamente era algo que afectaba de sobremanera al Uchiha, deseaba cambiarlo de inmediato, volver a ser inundado por el brillo de aquella hermosa mirada jade.

-Te sentí desde el momento en que ingresamos a la aldea- ella en respuesta abrió los ojos con sorpresa y estando a punto de enfrentar sus orbes verdes con aquellos azabaches, se arrepintió y terminó clavando su mirada en su regazo, intentando en vano calmar su acelerado corazón.

-Justo aquí estaba el árbol al pie del cual te hablé por primera vez- dijo ella intentando desviar el tema, de tal manera que su corazón no sufriera por una dicha incierta. -pero se esfumó; fue reemplazado por este enorme y fuerte árbol, justo como aquello que tanto anhelaba en aquel entonces, que fue reemplazado por lo que ahora busco tener, que es la calma, la cual llegará a penas supere ciertas cosas- sentenció con melancolía, a lo que el de mirada azabache malinterpretó, concluyendo que entre aquel pasado que deseaba dejar atrás estaba él, por lo cual se alteró.

-¿Por qué no me miras a los ojos cuando me hablas?- si aquello era verdad, quería que al menos lo enfrentara y se lo dijera viéndolo a la cara, para poder creerlo; más la joven en respuesta volvió puño sus manos apretando fuertemente la ropa en su regazo, girando su rostro al lado contrario donde se encontraba él, cerrando sus ojos fuertemente; su expresión era por entero una de dolor; aun así Sakura podía sentir aquella intensa mirada sobre ella a la espera de una respuesta y, a esta altura de la situación, de nada valdría mentir, ¿por qué tuvo que haber sido él quien la encontró? ¿Por qué simplemente no se marchaba ahora como tantas veces lo hizo antes?, estaba tan cansada.

-Si le digo la verdad ahora, tal vez me considere una tonta- pensó la joven con amplio pesar -pero al menos así se irá, no puedo seguir tan cerca de él sin derrumbarme, necesito estar sola- aquello no le resultaba fácil a la pelirrosa, dolía lo suficiente como para poder continuar ahogando el llanto en su garganta.

-Estoy avergonzada,- dijo finalmente -por cómo te traté; es por eso.- finalmente abrió sus ojos ligeramente, más siguió sin voltear y mirarlo, por lo que, una vez más, se perdió el toparse con la expresión sorprendida del joven.

-En aquel entonces, cuando caíste indefenso a mi casa- Sasuke recordó aquella vez en que durmió en casa de la joven gracias a Naruto -temí perderme en un arrebato de locura y vengarme de una vez por todas por ellos,- el pelinegro sabía que se refería a sus padres -por eso pedí a Naruto que se encargara en un inicio de ti, hasta que pudiera controlarme- por instantes algo dentro del Uchiha se estremeció, pudiéndose controlar casi inmediatamente -por mi cabeza cruzaron tantos pensamientos en los que acababa con tu vida; como creí habías hecho con la suya; ahora no sabes cuánto agradezco no haberte odiado como creí debí hacerlo, me alegro no haberte herido cuando estuviste a mi merced, débil en mi casa bajo mis cuidados, ahora no podría cargar con ello- su mirada entonces se dirigió melancólica hacia el cielo, rememorando cada momento.

-Desde su muerte, me dije que había suprimido todo lo que sentía por ti al revivir, noche tras noche, lo que le había sucedido a mi familia; sin embargo, cuando estaba contigo, me aislaba no sólo de mi misma, sino incluso de aquel día,- hizo una pausa durante la cual respiro profundo y cerrando los ojos en muestra de dolor abrazó una de sus muñecas con la otra mano y la apretó fuertemente, el hablar le costaba tanto -...por seguir amándote, a pesar de todo- justo ante aquello el corazón del Uchiha dio un vuelco tal, que no pudo reprimir la sonrisa que se asomó en sus labios y el brillo que iluminó su azabache mirada; por su parte Sakura apretó sus ojos cerrados con más fuerza esperando recibir una carcajada de burla en respuesta, más, tras instantes de espera y al comenzar a abrir sus ojos con lentitud terminó de hacerlo ante la sorpresa que de pronto la invadió, al sentir cómo aquellos fuertes y cálidos brazos la envolvían por la cintura al tiempo en que aquel perfecto cuerpo se aferraba fuertemente a su espalda, sintiendo por último el rostro del último de los Uchiha esconderse en la curvatura de su cuello.

-Estamos igual- susurró con voz tan profunda que el cuerpo de Sakura, en medio de su sorpresa, fue capaz de vibrar por dentro. Aún estática solo atinó a girar lentamente su cabeza en dirección a su espalda y mirar al joven.

-No te gires- la detuvo él y ella obedeció, se detuvo de inmediato -sólo escucha- y Sakura asintió mientras perdía su mirada en las manos del joven encadenadas a su cintura

-No dejas de ser una molestia- dijo hundiendo su cabeza aún más en el terso cuello de la joven, abrazándola con más fuerza -desde que éramos niños te fuiste metiendo en mi cabeza a tal punto que casi me olvido de lo que buscaba, debido a que todo en mi interior lo abarcabas tú y eso era algo que no podía permitir, por eso te dejé atrás,- con cada palabra el corazón de la pelirrosa se aceleraba, incluso inconscientemente comenzó a temblar -pero aún ahora, después de tanto, no consigo sacarte de mí por completo, desde el instante en que te volví a ver- fue entonces que los ojos de la joven se cristalizaron -te volviste tan importante para para mí; y, hace siete meses, creí haberme dado cuenta demasiado tarde, hoy agradezco que no.- el joven sintió la suave mano de la de mirada jade posarse sobre la suya, y agradeció que su rostro estuviese oculto o ella lo habría visto sonrojarse -Enséñame a amarte como lo mereces- pidió en un ligero susurro que hizo estremecer a la joven -aprenderé, haré lo que desees, pero no vuelvas a intentar dejarme otra vez.

-Sasuke-kun- el nombre del Uchiha salió de los labios de la joven en un suspiro

-Te amo, Sakura- y finalmente las lágrimas se desbordaron libres de aquellos ojos jade; por unos minutos estuvieron así, hasta que ella, aferrándose a aquellos brazos que la rodeaban, sonrió

-Vi a mis padres cuando estuve inconsciente- dijo ella al conseguir ahogar sus sollozos -me pidieron que fuera feliz, más lo creí imposible porque sabía que sólo lo sería contigo, ellos me dijeron que confiara, y ahora estás aquí; ¡es tan maravilloso!- y las lágrimas siguieron aflorando -siempre soñé con este momento; ¡también te amo Sasuke-kun!- y sin poder evitarlo se giró enérgicamente para encontrar sus labios con los del Uchiha quien, aunque sorprendido al inicio, se dejó llevar correspondiendo el beso al final -quedémonos así de ahora en adelante, juntos- exclamó la joven con la respiración entrecortada y las mejillas sonrojadas, a lo que Sasuke aceptó asintiendo confiadamente con una iluminada sonrisa.

Fue a partir de entonces que la hermosa pareja continuó junta, amándose y protegiéndose mutuamente, acompañados por la certeza de que el otro estaría a su lado porque, a diferencia de lo que fue años atrás, en definitiva ahora ya nada era igual.

-Sakura, te amo; te amo mi hermosa flor de cerezo-

-Y yo te amo a ti, mi Sasuke-kun-

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Y fin n.n, waaaaaaaa, después de tanto tanto tiempo llegamos al tan retrasado final, ¡mucha muchas gracias a TODOS por su apoyo a pesar de mis excusas, ( esta ve quedé de plano sin laptop, ya desde el capítulo anterior tuve que subirlos en otro ordenador porque el mío, murió u.u, lo formatearon y de nada sirvió, después de nueva cuenta las ultimas clases y fue así como pasó tanto tiempo; siento mucho el retraso de verdad).

Gracias a quienes leyeron este su fic, y un especial agradecimiento a que dejaron sus comentarios, espero algún día nos volvamos a leer; aquí se despide su aficionada autora diciéndoles que sean muy pero muy felices y que rían y sonrían hasta que se les cansen las mejillas!