Capítulo 25
La fría garra se apoyó delicadamente en su pecho y fue como si toda la Oscuridad del mundo lo atravesase mediante aquel frío contacto. Los momentos más importantes de su vida, los rostros de sus seres queridos y de sus amigos pasaron rápidamente ante sus ojos como los fotogramas de una película pasada a toda velocidad. Tenía tanto miedo, puede que ya no fuese el niño llorón que fue una vez pero como su padre le había dicho en alguna ocasión, a un hombre solo puede llamársele valiente si se ha permitido sentir miedo alguna vez en su vida.
Los ojos de aquel Digimon Demonio estaban clavados en los suyos, una sonrisa perversa adornaba su rostro blanco como la nieve virgen. El muchacho sintió que las piernas le flaqueaban, las fuerzas los abandonaban a un ritmo alarmante y casi tuvo la certeza de que iba a morir aunque no quería. Era lo que menos quería en este mundo ahora que había conseguido tener a Kari a su lado. ¿De verdad el destino podía ser tan cruel de arrebatarle la vida ahora que…? Su cuerpo sufrió una sacudida, él gimió de dolor al sentir como su corazón empezaba a ralentizar sus latidos. Era como si Devimon tuviese cogido su corazón y lo estuviera apretando lentamente para acabar con él entre horribles sufrimientos. Hilos de oscuridad se estaban enredando en torno a su cuerpo, asfixiándolo. Consiguió desviar la mirada y echar un vistazo al campo de batalla, sorprendido observó que fue como si el tiempo se hubiese detenido.
Kari había echado a correr hacia donde estaba él, dejando a su Digimon luchando con Myostismon. Ambos Digimon permanecían inmóviles en el aire. Por su parte, la chica se había quedado también suspendida, con las lágrimas que habían desbordado sus ojos paralizadas en las mejillas. Tai y Sora también parecían aterrorizados, cubiertos de polvo y algo ensangrentados. Ellos estaban luchando más que ninguno allí, se estaban esforzando como nadie, estaban demostrando que a pesar de todo seguían siendo los líderes del grupo, los pilares, la valentía y el amor. Giró un poco más la cabeza, sonrió, su hermano había conseguido llegar hasta allí, seguro que venía con los demás y conseguirían ganar, como la otra vez. Como todas las veces anteriores que se habían enfrentado a grandes enemigos y habían salido vencedores.
─Deberías recabar todas tus fuerzas, vencer a ese maldito demonio blanco y salir a ayudar a tus compañeros – T.K. se volvió movido por un resorte. No podía apartarse de la garra de Devimon pero pudo girar la cabeza. Casi a su lado un Digimon al que él conocía muy bien.
─Wizardmon… – susurró el muchacho casi sin aliento.
─Si puedes verme además de oírme es que te queda poco tiempo. ¿De verdad piensas tirar la toalla sin más? No te creía tan débil, chico de la Esperanza. ¿En serio vas a dejar que Kari sufra? – dijo Wizardmon observando la figura estática de Kari que corría hacia él – Si ella se ha enamorado de ti es porque ha visto el inmenso poder que se esconde en tu interior. No sois chicos normales, tenéis el honor de poseer los emblemas poderosos. La luz y la esperanza. Sois muchísimo más fuertes de lo que creéis y no necesitáis los emblemas para poder sacar vuestra fuerza al exterior.
─¿Quieres decir que a pesar de todo podemos ganar? – preguntó el rubio. El digimon brujo movió la cabeza, su sombre ro se balanceó a un lado y a otro y cuando alzó la cabeza, T.K. intuyó que el Digimon estaba sonriendo por la expresión de sus ojos.
─Sois los Elegidos, ya lo hicisteis una vez. Habéis cambiado y madurado pero, en esencia – dijo llevándose una mano al corazón – seguís siendo los mismos. O, ¿es que acaso por el hecho de haber crecido diez centímetros habéis perdido vuestra valentía, vuestra inteligencia o vuestra esperanza?
─Mi esperanza… Yo también soy su esperanza – Wizardmon asintió con aprobación.
─Lo único que os ha sucedido es que habéis dejado de confiar los unos en los otros. Os habéis separado. Las rencillas, los amores…
─¿Crees que el hecho de que nos hayamos enamorado nos ha perjudicado? – preguntó T.K.
─Bueno, en cierto modo. Los amores viene y van y, ya te digo, que tal vez tú y Kari seáis los únicos que permanezcáis juntos hasta el final pero eso ya se verá – dijo el Digimon – Creo que no puedo entretenerte más, debes tomar una decisión, T.K.: jugar o morir…
El rubio estuvo a punto de gritarle al Digimon que no se marchase, que todavía tenía cosas que preguntarle pero éste se fue desvaneciendo lentamente a medida que el dolor volvía. Sin embargo, sus palabras habían calado muy hondo en el chico. Una vez, afirmó ser la esperanza de todos sus compañeros y no sería de buen gusto dejarlos tirados a la primera de cambio. Paulatinamente, podía sentir como el poder oscuro de Devimon volvía a ahogarlo. No obstante, respiró hondo y abrió los ojos. Aquellos ojos tan azules se clavaron en los rojizos de aquel Digimon. El chico cerró su mano en torno a la muñeca gruesa y fría del Digimon y lo miró con decisión.
─Tú no puedes vencerme – el Digimon esbozó una sonrisa de suficiencia que se borró de su cara en cuanto empezó a darse cuenta de que no estaba infligiéndole daño al muchacho sino que éste le estaba devolviendo todo aquella Oscuridad convertida en Esperanza. Un torrente de energía cálida subió por el brazo del Digimon, quemándolo por dentro como un río de lava. En sus ojos se translució el horror. T.K. apartó la garra del Digimon de su pecho casi sin esfuerzo pero no le soltó la muñeca e intensificó la fuerza de la corriente que estaba intentando transmitirle. Todos los que habían permanecido inmovilizados volvieron a moverse y sus caras en lugar de reflejar sufrimiento empezaron a reflejar sorpresa que dio paso a una férrea decisión. Angemon fue el que atacó por la espalda a Devimon con su Mano del Destino para apartarlo de T.K. En cuanto su propio Digimon lanzó el ataque, el joven dejó ir el brazo del otro Digimon y observó con el rostro cargado de ira como su rival empezaba a aullar de dolor. Ya no solo por la energía pura que él le había transmitido y que estaba pudriéndolo por dentro sino también por el agujero que Angemon había abierto en su pecho y por el que empezaban a salir datos digitales como gotas de sangre.
Devimon fue desvaneciéndose lentamente entre agónicos chillidos que perforaban los tímpanos de los allí presentes. En cuanto el Digimon hubo casi desaparecido, T.K. pareció volver a la realidad y se dio cuenta de que su hermano había llegado junto a él y lo había abrazado con todas sus fuerzas. Sin una palabra.
─Estoy bien – susurró T.K. en cuanto Kari se unió a ese abrazo grupal. Su hermano se separó de él, se giró hacia su Digimon.
─¡Digievoluciona, Gabumon! – rugió el rubio mayor. Gabumon digievolucionó rápidamente envuelto en una brillante luz azul y se presentó en forma de Metal Garurumon. Desde el otro lado de la planta, Tai pareció respirar aliviado al ver como su amigo había hecho digievolucionar a Gabumon hasta el nivel máximo. No osbtante, aquellos segundos de distracción le dieron tiempo a Piedmon a alzarse entre la pila de escombros con su típica pose altanera y el rostro contraído en una mueca de rabia. Llevaba en las manos los distintos emblemas que había ido recopilando pero estos, a diferencia de un rato antes, estaban empezando a refulgir suavemente entre los dedos de Piedmon. El payaso los lanzó a sus pies con fuerza, era como si le quemasen las manos.
─Cartas Espadas – bramó fuera de sí. Tai apartó a Sora y dejó que una de las espadas le rozase una mejilla. Con la fuerza a la que iba se le abrió una herida y él tirado en el suelo. Sora se arrodilló junto a él, preocupada por sus heridas. Matt se colocó al otro lado de Tai y lo ayudó a incorporarse
─Por fin estás aquí… Estaba esperando que vinieses – dijo el moreno con una media sonrisa – sabía que tarde o temprano aparecerías…
─Tai… Puede que no te lo haya dicho desde hace años pero sigues siendo mi gran amigo – Matt ayudó a Tai a levantarse. Metalgarurumon se aproximó a Greymon y ante el contacto el digimon de Tai no tardó en tomar la forma de Wargreymon. Tai se apoyó en Matt.
─No vas a poder con nosotros, Piedmon – dijo el rubio con decisión. Mimi corrió hasta allí con su Lilymon y se colocó junto a Sora. Cogió la mano de su amiga estrechándola entre la suya, debían unirse como antaño y apoyarse unos en otros. Izzy también se unió y Joe. Mientras tanto, T.K. y Kari acababan de combatir con un Myotismon que veía clara su derrota frente a los ángeles más poderosos del Digimundo.
Piedmon volvió a lanzar un nuevo ataque que fue repelido por un ataque conjunto de los Digimon de los Elegidos. Es más, Tai adelantó unos pasos y se atrevió a coger una de las espadas de Piedmon y la lanzó con todas sus fuerzas con el Digimon. El payaso saltó a un lado pero aún así su propia espada se le clavó dolorosamente en el hombro izquierdo y lo hizo trastabillar.
T.K aferró con fuerza la mano de Kari mientras Angemon y Angewomon se preparaban para lanzar sus flechas con aquellos arcos que destellaban. Las flechas atravesaron el pecho de Myostimon que emitió un sonido parecido a un gorgoteo antes de que la luz empezara a devorarlo por dentro y acabara destruyéndolo…
Poco a poco este fic va llegando a su fin, espero que os guste el nuevo capítulo :)
