Capítulo 24: Los Últimos pasos.
Sam salió del terminal del aeropuerto internacional de los Ángeles el domingo por la mañana, llevando solo una maleta mediana. Una vez antes había estado en Estados unidos, en una visita de cinco días a nueva york para el Conde Adam. Fue dos años antes de comenzar a trabajar como chofer para Road, cuando ella aún tenía trece años y el diecinueve. El gran volumen de ideas nuevas y de nuevos lugares de interés prácticamente lo habían enviado huyendo otra vez a su patria, rogándole al conde no volverlo a enviar.
Desde esa época solo había estado en parís y Madrid en varias ocasiones, pero estas ciudades no lo había afectado como nueva york, no sabía si era por su edad o porque eran más reservadas. También había estado en el Cairo. Muchos hombres árabes iban a la capital más liberal de Egipto por placer, aunque ese no fue el motivo de la ida de Sam El comprendía la descarada indiferencia por el código moral del islam, lo que siempre estaba asociado con esos viajes. La despreciaba. Siempre había mantenido su placer de acuerdo a lo que permitía el Corán, y siempre se restringió su placer a la compañía de una persona a quien amaba más que a cualquier otra, mujer o niño en el universo.
Road.
He venido por ti, amor.
Sam hizo señas a un taxi y pronto viajaba por el boulevard Century, en dirección a la agencia de alquiler de autos. Su plan era simple. Dejaría que Road lo encontrara, y luego la alejaría de esta pesadilla. Lo único que necesitaba era su propio amor y la voluntad de Dios. Y un poco de ayuda de otros, desde luego. Pero ellos ya lo hacían, mucho más de lo que comprendían.
Solo en la última hora le había dicho dónde encontrarla.
Cualquier información que los estadounidenses revelaran a Skin, quien a su vez lo contaba al general, quien informaba al rey, a Tikky y al conde. Skin estaba enterado de que un tercer grupo iba tras la princesa, pero no sabía que era Tikky. Es más, ya que Sam estaba al tanto de Tikky, sabía más que el americano Cross Marian. Tikky se enteraba de todo lo que Skin sabía, pero no de la participación de Sam
Solo san y el conde tenían el panorama completo. Y san creyó que eso era lo mejor porque él estaba por amor.
El taxista viro bruscamente y maldijo un autobús que pasaba. Por su acento el hombre era de Pakistán. Tal vez del islam.
– ¿Ha vivido usted mucho tiempo aquí? –pregunto Sam
–Tres años. Tendré suerte si sobrevivo otros más con estos choferes dementes.
–Eso es muy alentador para su pasajero.
–Ya se acostumbrara usted– contestó riendo el hombre– ¿Acaso es su primer viaje aquí?
–Segundo. He estado antes en nueva york.
El hombre asintió
–Usted tiene tendencias musulmanas, ¿Acaso lo es?–pregunto Sam
–Sí. Aquí hay muchos musulmanes.
– ¿Es usted un buen musulmán?
El hombre miro por el espejo retrovisor.
–Un buen musulmán, sí. Trato de dar lo mejor de mí. No es fácil aquí en estados unidos.
–Entonces debería irse de regreso a su país.
El hombre asintió, pero menos confiado.
–Quizás.
Condujeron en un largo silencio.
Sam miro al este. En alguna parte de este inmenso paisaje de almas perdidas, Road intentaba salvar su vida. Asustada, abandonada y desesperada. Respiro profundamente y rogo a Dios por la seguridad de ella.
Solo un día más. Dame un día más.
Había perdido a Allen y Road por cinco minutos, y Cross lo sabía tan bien como si hubiera sido una semana. Diez unidades habían examinado las calles de Ridgecrest en la hora siguiente, y resulto exactamente como él esperaba: nada.
Cross condujo hacia el estacionamiento de la iglesia. Con algo de suerte, nada de esto importaba pronto. Él estaba dando los toques finales a un plan para llevar a las sombras a Allen. La única forma de tratar con él era meterlo en la oscuridad; Cross sabía eso así como la tierra era redonda. Y si tenía razón, lo estaba encerrando en cierta forma para hacer exactamente eso.
El primer paso rastrear sus movimientos y establecer su destino, que fuera tan seguro como fuera posible. Para eso necesitaba más personal. Si lograba determinar el destino, Cross creía tener una gran posibilidad de atraparlo allí sin que Allen lo viera en sus futuros.
Froi Tiedoll había llamado una hora antes e iniciado una conferencia telefónica con el secretario Winter Sokáro y la directora de la ASN, Claud. Cross ya había hablado antes con ella. Al serio pistolero le interesaba personalmente su posición exclusiva con la agencia. Sin embargo, era la primera vez que hablaba con el secretario de estado, quien estaba furioso por tener que tolerar a diplomáticos árabes corriendo por todos lados en "esta excéntrica persecución". El secretario entendía mejor que nadie la naturaleza sensible de la relación del país con los árabes, pero eso no significaba que le debía gustar.
Cross repaso pacientemente los sucesos de los últimos tres días y luego emitió su juicio de la situación.
–Usted está diciendo que mas que Road, Allen representaba mayor peligro para nosotros–eso entendió Claud–. No por estar ayudando a la princesa sino a causa de esta…habilidad que tiene.
–Sí. Y estoy sugiriendo que lo traigamos con máxima prioridad.
–Usted tiene directamente involucrados ahora a más de cien miembros de varias agencias de seguridad; y al resto de la nación en alerta total por este tipo–comunico el secretario–. Eso me parece máxima prioridad.
–Quiero más. El podría intentar sacarla del país. Quiero los puertos cerrados a vuelos privados, a menos que se investiguen rigurosamente. Quiero implantar seguridad en la nación y colocar controles interestatales de carreteras. Estoy sugiriendo que veamos a Allen como un terrorista suelto con un arma atómica. Y luego quiero que me den autoridad sobre todo los recursos. Nadie se mueve o habla sin mi permiso. Eso es prioridad máxima.
El teléfono se quedo en silencio por unos segundos.
– ¿Cree usted de veras que un estudiante universitario es así de peligroso? –inquirió Claud.
–Creo que este momento es el hombre más peligroso del planeta.
Ahora, una hora y media después. Cross esperaba su respuesta de ellos. Su paciencia fue una formalidad. Ya sabía cuál sería la respuesta.
Subió al auto, y lo encendió. Skin no había aparecido desde su última conversación anoche. Probablemente se dirigía a nevada. Cross lo veía como un serio enemigo, alguien con los deseos y medios para eliminar a Allen y a Road. Cross los quería vivo. Al menos quería vivo a Allen. Ningún hombre era capaz de hacer lo que él hacía. Matarlo sería el peor error.
Su teléfono sonó.
–Sí.
–Lo logro, Cross– informo Tiedoll.
Asombroso como la actitud de Tiedoll había cambiado desde que Cross le interrumpió ayer en la reunión.
–Está bien. ¿Ya tengo el poder?
–Usted ordena en el estado. Ya se vigila la frontera.
–Bien.
Tiedoll respiro dentro del teléfono.
–Tengo que decirle que aun soy escéptico acerca de esta…teoría suya.
–Está bien.
–Por tanto. Si usted tuviera que informarlo ahora, ¿a dónde cree que se dirige?
–A las vegas–contesto Cross.
–A las vegas–dijo Tikky, dejando el teléfono sobre el asiento–. Conduce.
– ¿Cómo lo saben ellos? –pregunto Kanda.
–No lo saben. Pero nosotros tampoco. El hombre de la ASN cree que se dirigen a las Vegas, y Skin le cree. Así que vamos a las Vegas. Sigamos con el plan. Tarde o temprano el chico cometerá una equivocación.
Después de dos días de jugar al gato y al ratón, daba gusto tener un destino. El había observado la reunión entre Cross y Skin por medio de los binoculares a casi mil metros, y una hora después recibió los puntos pertinentes de la conversación entre ellos, cuando Skin sus sospechas a su nación.
Ahora el sequito de Allen y Road se dirigía a las vegas, y Tikky también se les uniría allí.
Recostó la cabeza en el asiento de cuero y cero los ojos. Si los cazadores tenían razón en cuanto al don de Allen, entonces solo había una forma de atrapar al estudiante, y el hombre de la ASN seria quien lo hiciera. Pero el resultado no importaba la forma en que fuera seria el mismo. El seria el cazador. Y Road seria su presa.
Su esposa seria su presa.
Bueno he terminado el capítulo un día antes, pero lo coloco en el tiempo. Ahora he adelantado parte de el siguiente, espero continúen observando. Y los m.p. que me han enviado han sido interesantes de verdad y bueno les responderé todo el jueves.
