Tengo sentimientos encontrados, fue ayer que la prueba de sangre dio también negativo, así que el retraso de Rachel se debió a otras cosas, quizás estrés, quizás el enojo que le hice pasar cuando se entero de que yo era Quinton.
El punto es que… a pesar de que en realidad rogaba al cosmos porque Rachel no estuviera embarazada, también quería que lo estuviera porque sólo entonces hubiéramos tenido el maravilloso regalo de tener un hijo que sería biológicamente de las dos. Mis genes y sus genes y estoy segura que hubiera sido hermoso, con mi nariz y sus manos, no me importaría si su color de ojos o el mío siempre y cuando tuviera su mirada.
Pero no, Rachel no está ni estuvo ni estará embarazada de mí.
No estábamos preparadas, aún no tengo la madurez necesaria para hacerme cargo de un bebé, sobre todo no cuando está próxima mi entrada a Yale y ella estará en NYADA (porque sé que lo estará).
Además pienso en Beth, cómo después de dos años, que a mi parecer son pocos años para reunir la madurez suficiente para criar un hijo, decidí sí hacerme cargo del mío con Rach? Me preocupan los resentimientos que pudiera tener cuando sea mayor, cuando tenga que echarme en cara las cosas que no hice por ella.
Es complicado…
Rach por su parte se notó bastante aliviada cuando nos entregaron los resultados, no mintió cuando dijo que en siete años le caería de maravilla, pero no ahora.
Hoy no la he visto.
-Por qué la cara larga?-. Es mi Caya Scodelario que vuelve a mojarse los labios de la forma en la que siempre lo hace. Miro a mi alrededor y me cercioro de que no esté alguien con oídos grandes cerca de nosotras.
La tomo del codo y la jalo dentro del laboratorio de química.
-Bueno, pues… creímos que Rachel estaba embarazada-. Digo.
-Que no utilizaste condón?-. Su pregunta me sigue pareciendo tan irreal, hace poco más de un mes que dejé de ser Quinton y que me pregunten algo como eso es… extraño.
-Si… si usé pero no sé, creímos que algo pudo haber fallado-.
-Entonces no lo está-. Niego con la cabeza.
-Ya lo comprobamos con una prueba de sangre-. Parece estar tan aliviada como nosotras cuando nos dieron los resultados.
-Pero entonces por qué no te noto tranquila?-.
-Porque ella ha estado… distante por así decirlo-. Me abrazo el pecho y bajo la mirada –No sé, como que… me está evitando-.
-Por qué lo dices?-.
-Cuando llegué a la preparatoria no la vi y le llamé para ver dónde estaba y verla pero me ha desviado la llamada-. Se hace un paso hacia atrás para poder ver mejor mi semblante.
-La llamaste sólo una vez?-. Asiento de nuevo.-Por qué no la llamas una vez más?-.
Saco el celular y marco su número, me lo acerco a la oreja esperando que me conteste, que me diga que estaba ocupada y por eso no pudo tomar la llamada… y aunque marca cuatro timbres, la llamada en seguida me manda al correo de voz.
-Nada-. Digo, y me sale la voz como si quisiera llorar aunque en realidad son los nervios.
Tengo un presentimiento y sé que es real porque lo siento en el pecho, oprimiéndomelo, no puede ser que a pocos días de haber empezado la relación ahora me sienta como que ya no camino en la nube rosa.
Por más que le doy vueltas al asunto no puedo pensar en algo que haya hecho mal o algo que haya puesto a Rachel de ese modo, que me evita, que no me contesta las llamadas.
-Ayer comprobaron la de sangre?-. Me saca de mi atmósfera de miedos.
-Si-. Es lo único que contesto, no me salen más palabras.
-Y estaba así de distante?-.
-No, estaba pensativa, lo mismo que yo; como que no podíamos aún quitarnos el shock de lo que había conllevado el pensar que estuviera embarazada. Además las dos estuvimos bastante aliviadas de que la prueba diera negativa-.
-Y cuando la dejaste en su casa?-.
-Nada, nos besamos en la puerta y nos dimos un fuerte y largo abrazo, se notaba agotada, como agotada estaba yo por el estrés, me brindó una sonrisa y volvió a besarme y entró-.
-Eso fue todo?-.
-Si-. Vi de nuevo el celular, como esperando que me hubiera marcado o mandado un mensaje sin haberme dado cuenta, pero no, sólo me marcaba las nueve y tres de la mañana y nada más.
-Creo que deberías de dejarte de llamadas y buscarla, no crees? Quizás es sólo una impresión tuya y en realidad no te está evitando-.
-Tienes razón-. Le brindo una sonrisa –Me gustas-. Y su cara se nota contrariada.
-Cómo dices?-.
-No lo tomes mal-. Le sonrío divertida –Lo digo porque me haces entrar en razón, de pronto me pierdo entre tantos pensamientos que se vuelven telarañas-.
-Te complicas demasiado la vida Fabray, alesbianate, perdón, aliviánate-.
Su comentario me hace reír y aún más la palabra que utilizó.
-Quieres un abrazo?-. Me pregunta y yo asiento al mismo tiempo que le abro los brazos.
Es el primer abrazo que nos damos siendo yo Quinn y me parece familiar su proximidad, pero también ajena; somos casi del mismo tamaño de estatura, pero sigo siendo más alta, recuerdo que me gusta mucho cómo huele, el perfume que usa, la forma cómo me abraza o cuando me toma del brazo.
-Qué haría sin ti?-. Pregunto mientras nos separamos y nos miramos a los ojos.
-Posiblemente ya te tendrían con camisa de fuerza-.
Nos sonreímos y luego suena mi celular. Me mira y con los ojos me pregunta quién es.
-Es Rachel-. Le digo.
-Bien, me voy-. Alcanza a decir antes de que conteste, me besa en la mejilla y camina a la puerta.
-Hola?-. Me pone los pulgares arriba y sale del salón.
-Quinn-. Su timbre de voz es más bajo del normal, lo cual me pone en seguida en alerta.
-Si… estas bien?-. Hay silencio y con ello mi corazón comienza a latir con fuerza.
-Si… estoy bien… es sólo que… no sé, con lo que pasó… me he sentido… extraña-.
-OK…-. Comienzo por decir, pero luego no sé cómo continuar, yo también me he sentido así, pero no sé en realidad cómo empezar a ponerlo en palabras. –Pero… es por eso que me evitas?-.
-No es evitarte… podemos hablar?-.
-Lo estamos haciendo-. Contesto en tono de broma para aligerar la plática pero parece no tener efecto.
-De frente Quinn-. Trago saliva, generalmente cuando las mujeres decimos esa condenada frase significa: esto no está funcionando, no eres tú soy yo, la verdad es que conocí a alguien más, esto no está yendo a donde yo quiero, etc.
-S-s-si, ahora?-. Espero que sí, entre más pronto mejor… pero, por qué habríamos de terminar? No hemos tenido motivos… que no todo estaba de maravilla? Estoy pensando demasiado, ya ven, telarañas.
Quiero correr y buscar a Demy para que vuelva a calmarme.
-Ahora, podemos vernos en las gradas?-.
-Ok-.
-Bien, nos vemos entonces-.
-Ok-. Vuelvo a decir y la comunicación se corta.
Mientras camino por los pasillos hacia las gradas me siento como mareada y pesada, miedosa. Como si quisiera evitar ir hacia allá, inventarle que Sue me ha detenido para platicarme sobre la hija que quiere tener o que quizás me he tropezado y me he torcido un tobillo, cualquier cosa que me retrase de llegar… porque temo mucho de lo que quiera hablar, sobre todo porque lo ha dicho en un tono muy serio y directo.
Cuando llego me está esperando sentada en una de las gradas, con el entrecejo fruncido porque la luz del sol le cala en el rostro, tiene las rodillas juntas pero no ha cruzado las piernas, trae una falda color azul marino y una blusa blanca, me quita el aliento nada más de verla y creo que el nudo en mi garganta se hace mucho más grande, no quiero llorar, pero sí tengo miedo.
Me siento en silencio a su lado y le beso la mejilla. Se ha dejado besar, es bueno, no?
-Que sucede?-. Pregunto al cabo de unos segundos porque la verdad es que el no saber qué es lo que está pasando me mata.
Voltea a verme y supongo que ha visto que estoy pálida y temerosa porque en seguida me dice que no me preocupe.
-… estamos bien-. Me toma de la mano y por fin puedo respirar más tranquila –Es sólo que… bueno, de pronto cuando una cree que está embarazada del amor de su vida comienza a tener ilusiones que la hacen imaginar situaciones maravillosas a su lado, con ella y con su hijo y así me pasó, entonces cuando me dijeron que no lo estaba me sentí aliviada, pero también… triste-.
Tengo la mirada perdida pero la estoy escuchando.
-Quinn, si me escuchaste lo que te dije?-.
-Me perdiste cuando escuché amor de su vida-. Comienza a sonreír y yo a la par de ella porque todo lo que yo me estaba imaginando no venía ni al caso y para rematar me ha dicho que soy el amor de su vida.
-Concéntrate-. Me pide del modo más dulce posible.
-Pero, podemos ya sabes, adoptar o… inseminarnos-.
-No, ese no es el punto Quinn, yo sé que podemos hacerlo, que esas son una de las tantas opciones que tenemos para ser madres-. Guarda silencio y me es muy grato pues me da tiempo de asimilar la palabra madres, ya van dos cosas que hacen que se me inflame el corazón de amor –Lo que digo es que ese hijo hubiera sido de ambas, tuyo y mío, de nadie más…-.
-Justo lo que yo pensé en estos días-. Contesto con honestidad y por inercia.
-Tú también lo pensaste?-. Se le ilumina la cara.
-Claro, por qué suenas tan impresionada?-. Pregunto curiosa y me acomodo más cerca de ella, acariciándole la mano con mi pulgar, pero muy atenta de lo que va a contestarme.
-Porque cuando te dije que tenía retraso tu cara fue de… Oh no dios no… y cuando resultó que no lo estaba te sentiste tan aliviada… como si, como que… sentí que…-. Está hablando entrecortado y siento que se me va el aire porque no termina de decirme lo que quería decirme –No sé, quizás… pudiera ser que… tener un hijo con Rachel Berry no fuera lo que estaba en tus planes… porque… bueno… quién quisiera un hijo con mis genes, no?-.
Veo hacia el campo de americano y suspiro, no puedo culpar a nadie más que a mí de sus inseguridades, porque yo fui quien más la atacó mientras pude y quise. Así que aunque esté con ella, siempre quedará en su persona esa duda de, por qué? Qué me viste? Qué haces conmigo pudiendo estar con cualquiera?
Yo puedo estar con ella, querer estarlo, amarlo incluso, pero en ella hay algo que dañé y que tomará tiempo repararlo.
-Sabes?-. Volteo a verla y mi mirada se clava en la suya –Cuando nos imaginé con un bebé, algo que tú y yo hicimos, me dije a mí misma que quería que tuviera tus manos y tu sonrisa, yo abro la boca muy grande, creo que hasta me cabe el puño- Sonríe por lo que digo y me mira con ternura –Así que no, quería que tuviera tu boca… hubiera querido que tuviera tu cabello porque es muy suave, pero con mi color- Le beso los nudillos –O sea que yo también imaginé me vi cargándolo o cargándola y llevándolo de aquí para allá en mis hombros…-. Vuelvo a suspirar y esta vez agacho la mirada –Yo también quería un hijo de las dos, pero… creo que la vida sólo nos jugó una broma de mal gusto porque… aunque lo creímos nunca lo estuviste y… sólo sirvió para darnos cuenta que…-. Ahora yo empiezo a cortar mi oración –Pues que… las dos lo queremos, sólo tenemos que esperar, qué importa que no sea biológicamente de las dos? El punto es que, lo amaremos porque sentiremos que es de las dos, algo que tú y yo hicimos-. Vuelvo a besarle la mano, como si en silencio le suplicara que me perdonara todas las humillaciones que le hice pasar.
Necesito decirlo en voz alta, pero no sé cómo acomodar las palabras, cómo decirle lo perfecta que es para mí y cómo hacerla comprenderlo, creérselo.
-Y… eres perfecta Rachel, quizás para el mundo no, o para muchos no lo vayas a ser a lo largo de tu vida, pero, para mí lo eres Rach, con cada detalle, incluso tus defectos me parecen perfectos porque te hacen ser lo que eres, jamás creas lo contrario… porque cuando yo te hacía sentir la mujer más horrible del mundo en realidad quería creerlo yo pues no quería verte como lo contrario. Fue una actitud egoísta de mi parte porque me cuidé a mí hiriéndote a ti, pero créeme cuando digo que eres hermosa y perfecta-.
Hay momentos en la vida que no precisan palabras, respuestas que no tienen que llegar en forma de letras; el beso que me brinda es lo que necesitaba para saber que ha creído en lo que le he dicho, que sabe que para mí es perfecta y que no habrá nadie en el mundo que le llegue a los talones al menos de mi parte, sólo Rachel Berry, la única, sin comparación, irremplazable.
No me importa quien pueda vernos, si alguien que no entró a clases decide ir a las gradas también o si Sue o Beiste llaman a su séquito a las canchas, no me importa que pase la ciudad entera frente a nosotras y nos encuentren besándonos, por mí que se entere el mundo entero.
-Entonces… por eso estuviste tan extraña?-. Pregunto cuando nos separamos.
-Si, tenía la cabeza hecha rollo-. Sonrío, no era la única.
-Yo igual, además, me asustaste cuando me dijiste que teníamos que hablar de frente-.
-Por qué?-.
-Pensé que me darías las gracias por participar-.
-Quién te enseñó a hablar así? No se te ha quitado para nada lo Quinton-. Me echo a reír.
-Puck, ya sabes, él y yo pasamos mucho tiempo juntos entonces-.
-En fin… no, no te iba a dar las… cómo dijiste? Gracias por participar-. Le beso la mejilla y miro el reloj.
-Hemos perdido media hora de literatura-. Se lo digo porque ella nunca falta a clases, por nada. Bueno, siempre hay una primera vez, cierto?
-Eso quiere decir que me queda media hora más para que me abraces y me beses-. Me acerco a ella pero se detiene cuando vemos a Irving pasando frente a nosotras.
Nos burlamos a veces de él y le llamamos Willie, porque se parece al conserje que sale en los Simpson.
-Será mejor que no lo hagamos frente a él, si de por sí nos mira como si fuéramos comida… además… bajo las gradas se pueden hacer más cosas-. Su tono coqueto me gusta y me pone nerviosa, trago saliva y comienzo a sentirme un poco excitada.
-Bajo las gradas también pueden vernos-. Digo, pero sé que no es cierto.
-Entonces más te vale que te des prisa, antes de que algún alumno pueda salir antes de clases y tomarse su desayuno aquí-.
Me toma de la mano y bajamos, escondiéndonos en una de las esquinas, me atrapa los labios en un beso necesitado y le acaricio las piernas y luego le beso el cuello.
-Contigo es imposible parar-. Me dice mientras estoy ocupada con su oreja.
-Cómo dices?-. Tengo la respiración cortada y me cuesta concentrarme.
-Que me encantas Quinn, y es imposible no desearte-. Sonrío contra la piel de su cuello y me pierdo en ella, por qué? Porque puedo, porque quiero, porque me lo permite y porque quizás podamos hacer algo rápido antes de ir al comedor.
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En otras noticias el baile se acerca, no es que esté emocionada por él… no esperen, sí lo estoy pero ahora por motivos completamente distintos a los que tenía cuando estaba en segundo año, ya no quiero ser reina del baile y nunca quise ser rey.
Saben qué es lo que quiero ahora? Simple, quiero llevar a Rachel Berry al baile, y comprarle un ramillete que lleve en la muñeca, que bailemos juntas y lo pasemos bien, que bromeemos, nos enamoremos más.
Llegar por ella a su casa y ser parte de ese gran cliché, estilo She's All That o cualquier otra película donde la chica hermosa baja las escaleras dejando a su cita sin aliento, eso es lo que yo quiero, vivirlo, tan ridículamente romántico. Esperarla al filo de las escaleras mientras Hiram o Leroy me preguntan algo o me indican a qué hora debe de estar de vuelta en casa; mientras yo siento que me van a regañar o que me sentarán en la sala para preguntarme sobre Quinton y por qué ahora estoy yo saliendo con su hija.
Estoy en clase de matemáticas y escuchamos el clásico ding ding ding de Becky, anunciando que Sue tiene algo que decir.
-Como sabrán se aproxima el baile así que sin más preámbulo aburrido iremos directo a los nombres de los nominados a reyes y reinas-. Me estiro en mi asiento para relajar la espalda y el cuello, fue una bendición que fuéramos interrumpidos en álgebra.
Comienzo a hacer rayas en mi cuaderno de cuadrícula solo por perder el tiempo y distraerme mientras oigo los nombres de los nominados.
-Santana López-. Claro, siempre es nominada y el año pasado ganó –Brittany S. Pierce-. Y varios del salón de clases se siguen riendo de que parece que dijeran Brittney Spears –Quinn Fabray-. Qué estupidez!... esperen, qué?! Pero yo no… -Kitty Wilde-. Esa sí es otra cosa evidente, pero… yo… ah venga nadie votará por mí y no pienso hacer campaña para ganar –Rachel Berry-.
Me quedo boquiabierta en mi asiento y creo que ella está igual, si tan solo pudiera ver su cara.
Tú la nominaste López?.-Q
Bromeas, para qué habría de nominarla yo?!.-S
más te vale que no estés detrás de esto o te golpearé.-R
No amor, prometo que no fui yo, ni siquiera sé quién me nominó a mí.-Q
The unholy Trinity mas uno, felicidades Rach.-B
No soy Rach.-Q
Perdona Q.-B
Al final no supimos quién había nominado a Rachel, a mí me nominó Santana para fastidiarme.
La verdad es que apenas y podía esperar para que estuviéramos en Glee para discutir sobre lo que estaba pasando.
Ah, y por si te habías quedado con la duda o si te preguntabas quiénes serían los nominados a rey, bueno, Puck, Finn, el estúpido jugador de hokey con corte de cabello de lesbiana ex convicta, otro que es jugador de baloncesto cuyo nombre ni siquiera recuerdo y un tal Ryder Lynn que quien sabe si sea real porque no lo ubico.
Al entrar, Rachel estaba sentada en la silla que ocupaba ahora que estaba conmigo, tenía los brazos cruzados y se notaba molesta, sin duda creía que era una broma, pero, no podía ser real? Que alguien la hubiera nominado para reina del baile?
Caminé y subí el escalón para tomar mi asiento a su lado.
-Dime, júrame que no has sido tú quien me nominó-.
-Claro que no amor, nada me costaría decirte la verdad pero juro que no he sido yo-. Le tomo la mano discretamente y le sonrío. –Pero estaría excelente que fueras reina del baile-.
-Por qué?-.
-Para que le des una patada a todos los presentes, Rachel Barbra Berry, la nerd de la clase, reina del baile-. No es burla, lo digo bastante en serio.
-Jamás ganaría una cosa así-.
-Yo creo que es muy probable que puedas ganar una cosa así-.
-No juegues-. Contesta con una sonrisa en la cara.
Aparte de nostras, están Santana y Britt y Sugar entretenida en su celular, todos los demás no han llegado al salón, así que me acerco a ella.
-No juego-. Estoy cerca de su oído y le acaricio la rodilla –Tú, esas piernas, esos ojos que tienes, los labios carnosos… te imagino con escote y oh dios! Claro que ganarías!-. Se quita de mí porque sé que cuando me acerco a su oído ella se prende.
-Basta Quinn-. Me dice entre risas y Santa voltea a vernos y luego hace cara de fastidio.
-Consíganse un cuarto-. Contesta y vemos a Sugar que sigue ignorando lo que hacemos.
-Cállate Santana-. Digo pero no he parado de sonreír
-Tú también estás nominada-. Me contesta Rach. Y yo encojó los hombros y me cruzo de brazos porque es verdad… lo había olvidado.
-Lo sé, qué tedio-.
-Ya no quieres ser reina del baile?-. Me pregunta sorprendida.
-No, son sólo coronas de plástico, ya hasta guardé las que tenía-. Digo con fastidio.
-Tal vez si te conviertes en reina del baile, te toque bailar con Finn-. Me siento erguida en mi silla y volteo a verla molesta.
-Insinúas que Finn tiene posiblidades de ganar?-. Me toma de la mano.
-Tranquila Quinn, estoy fastidándote, ya era mi turno, no?-. Mi semblante se hace menos duro.
-Si-. Le sonrío y le beso la mejilla justo antes de que entren los demás.
Finn vuelve a vernos y asumo que ya está dándose una idea… nah, la verdad tratándose de Finn puedo decir que no, es tan imbécil. Nunca en la vida me había caído tan mal alguien, mmm no, ni Russell.
-Quinn-. Me dice Shuester –Tienes ya alguna propuesta de canciones para las Nacioales?-. Volteo a ver a los chicos que tienen sus ojos sobre mí.
-La verdad no; bueno al menos no que sean cantables para las nacionales-. La verdad es que con lo del no embarazo de Rachel y que mi cabeza definitivamente la ocupa ella al cien, olvidé hacer una lista de las canciones que podíamos presentar para las nacionales –Pero prometo que para la siguiente clase le tendré una-.
Veo que suspira y sé que es porque esto es lo que tenía preparado para la clase y ahora no sabe cómo llenar una hora de tiempo.
-Bien… entonces supongo que les daré la clase libre, alguien quiere cantar?-.
-Rachel levanta la mano-. Hacía bastante que no la escuchaba cantar nada más por cantar, envueltas en el drama en el que estuvimos, entre que Quinton, que Quinn, que mi afán por re enamorarla… me emociona que vaya a hacerlo, como en los viejos tiempos, ella ser la primera en levantar la mano.
-Claro, Rachel-. Claro, Shuester con sus estupideces.
Baja con seguridad el escalón y se para frente a nosotros, no puedo estar mas anonadada, la observo y sé que esa es la Rachel de la que yo me enamoré, esa que cantaba, la que quería robarse los solos, ganar las competencias, llamar la atención y cómo no! si canta hermoso.
-Es una canción que pocos saben, pocos han escuchado eso puedo asegurar, no es nada salido de Boradway y me encanta poder cantarla y darme cuenta que ya no me duele hacerlo-. Frunzo el ceño, no entiendo y el salón tampoco lo entiende.
Empieza y me doy cuenta que al menos yo sí la conozco y se llama Nicest Thing de Kate Nash, me pone los vellos de punta, se me erizan todos los vellos del cuerpo y, aunque pudiera haber cantado algo mucho más impresionante, algo como lo que siempre canta, con tonos altos que te dejan sin aliento, ésta vez no se trata de dejar sin aliento a los que la están viendo, sino de dejarme a mí sin él.
Escuchar la letra de su voz me hace querer llorar, porque es verdad que es una canción triste y puedo imaginar todo el dolor que le causaba escucharla o cantarla en su habitación o en el auto.
Si tan sólo ella hubiera sabido entonces todo lo que era para mí, que de verdad la pensaba antes de irme a dormir, me enamora tanto, me siento tan llena de tantas emociones que antes de poder luchar contra ellas, mis lagrimas comienzan a salir y no sé por qué son en realidad, si de dolor, si de amor, si de pena, si de arrepentimiento… quizás de todo junto.
Rachel me mira y sonríe y está contenta por saber que entiendo las cosas, que caigo en cuenta de cómo las dos sufríamos por amor y en vano porque de haber dicho todo tal y como era, nos hubiéramos ahorrado demasiado. De haberme dicho que me amaba, de haberle dicho que no la odiaba que al contrario, la adoraba más que a mi vida… bueno… el hubiera no existe, pero estamos juntas al fin y eso es lo que debe de importar.
Cuando termina los aplausos no se pueden hacer esperar y yo le aplaudo mientras me limpio también las lagrimas. Le sonrío y ella me sonríe de vuelta, no nos abrazamos, no nos tocamos siquiera porque las miradas siguen en ella y en mí que no sé cómo justificar que he llorado.
No digo nada, no tengo por qué darles explicaciones a los demás.
Es el turno de todos, cantan y nos paramos a bailar y a convivir, así como lo hacíamos el primer año de Glee, que podíamos no soportarnos fuera del salón, pero dentro participábamos todos, siendo como una gran familia.
Yo no sé qué cantar cuando llega mi turno, creo que no hay canción que supere a lo que ha cantado Rach. Hurgo y hurgo en todo el montón de canciones que tengo y no puedo dar con una que sea perfecta para el momento. Me quiebro la cabeza.
Y llego a una que no es perfecta y que quizás pueda desentonar, pero no sé que es así como me siento. All around me de Flyleaf.
Empieza la guitarra, la batería y yo comienzo a cantar, es lo que siento por Rachel ahora, así, no hay más.
Al final me siento sin aire, que alguien por favor me traiga un inhalador o mejor aún que Rachel me de respiración de boca a boca.
La tengo sin parpadear, esta sonriéndome y entiende que tengo el corazón completo por ella.
A la salida me entretengo con Santana y Puck, poniéndonos de acuerdo para otra reunión en casa, aún no sabemos si será en mi sótano o en el de Puck, o si lo haremos en la habitación de Santana, Britt dijo que en su casa no porque Lord Tubbington se ha apoderado de su habitación y prefiere que no lo molestemos pues en situaciones de estrés comienza a fumar de nuevo.
Rachel sale del salón sin mí, pero sé que me estará esperando en la puerta. Cuando me acerco vuelvo a escuchar la voz de Finn y me detengo para saber qué es lo que está diciendo.
-No sabía que te dolía esa canción, pero le dimos una oportunidad a lo nuestro… quisieras que… le diéramos otro?-. Bueno que de verdad es tonto, no por nada Finntonto.
-Es que en realidad la canción no era para ti-. Contesta Rachel.
-No tienes que pretender ya las cosas Rach, perdóname por lo que pasó en el estacionamiento y con Quinton, prometo que seré un Finn distinto, el Finn que mereces-. Me siento enojada.
-Entiende que lo nuestro se acabó Finn-.
-P-pero, pero entonces si no… quién te llevará al baile?-. Queee?! En serio preguntó eso? Como sin Finn fuera su última esperanza, su única opción de ir con alguien al baile.
-Creo que no estás entendiendo las cosas Finn, no te necesito para ir al baile, no me estás haciendo el favor, nunca me lo hiciste, dios Finn! Por qué siempre tienes que ser un idiota?-. Wow, lo dijo.
-Sabes que nadie te invitará al baile más que yo-. Se le nota enojado y falta poco para que llegue el modo Hulk.
-Yo… yo la invitaré al baile-. Salí del salón, mochila en hombro, actitud de HBIC (Head Bitch In Charge).
-No seas ridícula Quinn, tú no puedes invitarla al baile, eres mujer-.
-Sí y tengo más huevos y pantalones que tú-. Contesto mientras me pongo al lado de Rachel y le paso mi brazo por sus hombros.
-No puedes ir con ella Rach, con Quinn? Es Quinn, Rachel!-.
-Iré con ella Finn, se acabó la discusión-.
-Pero tú y yo podríamos ser Rey y Reina del baile-.
-No me interesa-. Contesta.
Caminamos lejos pero se detiene y voltea a verlo, sigue parado en el pasillo cual tarado que acaba de ser bateado.
-Y no, por si te lo preguntabas, jamás regresaré contigo y no, ya no te amo-. Uuuuh, inserte aquí burla de cierto gato que sale en la película del gato con botas.
Se queda callado y me toma del brazo, caminamos hacia la salida y es entonces cuando rompo el silencio.
-Es verdad pues que vas a ir conmigo al baile?-.
-Pensé que lo decías para defenderme-. Me dice y me detengo para verla directamente a la cara.
-Rachel Barbara Berry me harías el honor de ser mi cita para el baile?-. Poco falta para que me hinque, pero no lo haré.
-Si-.
-Si?-.
-Si-.
-En serio?-. Vuelvo a preguntar.
-Quinn!-. Me echo a reír.
-Ok ok, ya…-. Le beso la mejilla y caminamos al auto.
-Pero tienes que prometerme que si gano la corona no me darás una cachetada en los baños-.
-Nada de eso, te haré el amor-. Sonríe apenada y se sonroja.
-Quinn!-. Vuelve a regañarme, pero sé que no está molesta.
-Es un sí?-.
-Es un 'conduce ya que me debes una comida'-.
-Te debo una comida?-. No recuerdo esa parte, quedamos en ir a comer?
-No, pero muero de hambre-. Sonrío y doy marcha al automóvil.
-Lo que quiera comer mi futura reina del baile-.
Fue un buen día, quizás al principio demasiado estresante por no saber lo que tenía Rach, pero ahora que todo está bien, que ha aceptado a ir al baile conmigo… pues por el momento no puedo pedir más… bueno sí, verla en un vestido escotado…
