Hielo 25: La rutina

Cuando abre sus ojos, el antiguo capitán de la 10ma división observa el techo indeterminado tiempo… la mayoría de las ocasiones el sol está oculto, hasta que el alba comienza a anunciar el inicio, es cuando reacciona por completo soltando un sonoro suspiro.

Meses, tanto tiempo perdido… pensó al sentir la brisa marina anunciando su ubicación.

Al sentarse mirando su habitación lujosa con sus ojos lagañosos, el cabello revuelto pero la firmeza de su rostro neutro le quita por completo la presencia de ser alguien acabado de despertarse.

Inclina su cabeza, escanea su pulcra habitación donde solo algunos muebles persisten, aunque todavía tenía ese sentimiento que eran excesivos… para negar ante su visión… otra vez, no era el Seireitei.

Eran ocasiones que ese antiguo Shinigami meditaba que todo este era un sueño en el cual despertaría de un momento a otro… quizás en una ocasión, al despertar estaría de regreso en casa.

Ahí en la soledad de su lecho solo podía apretar sus pequeños puños en una impotencia que no le correspondía… se encogía en agonía por la indecisión carcomiéndole.

Por el futuro.

También estaba el no poder acostumbrarse a tener alguien viendo por él, un padre… agregando el vacío que hyorinmaru dejo desde que despertó, parecía lejos de llenarse con este conocimiento y también estaba lidiar con los sentimientos de su yo niño.

Aquel que paso los 6 años de su vida miserable a causa de terceros… han pasado 4 años desde ese "despertar", ya va para el quinto año en los siguientes meses.

Pero tan pronto la vulnerabilidad golpeaba esta se borraba en un segundo con el gesto neutro instalado, no dispuesto a lamentarse sus decisiones y con la mentalidad disciplinada que contenía, el antiguo capitán de la división 10 del Seireitei tomaba su puesto como príncipe de esa isla.

Como todas las mañanas.

Se levanta con lentitud con sus ropas de dormir azules, se rasca la cabeza para soltar un bostezo largo que le da un aspecto infantil… para irse a lavar y con el sentir del agua fría… el despertar por completo llenaban esos ojos turquesa de poder.

De claridad.

Las cicatrices empañan su espalda, había otra en el torso de la vida dura de sus inicios en ese mundo, unas que causaron tanta piedad en Jafar cuando las descubrió (en baldadd).

Mirándose en el espejo, podía notarse así mismo… en su antigua gloria Shinigami.

El cabello blanco humedecido, esos ojos estrictos devolviéndole la mirada entre los mechones, junto con sus rasgos finos… tenia algunas diferencias a su antiguo yo, acercándose para detallarlas podía notar ciertos aspectos labrados de la herencia de su padre.

También había algo de su madre.

Pero no era nada con lo cual gastaría pensamientos para irse a vestir con sus ropas comunes en pantalón, camisa y faja de color negra.

Sale a presenciar de nuevo esa habitación desde el marco de la puerta algo aliviado de despejarla de tantos regalos innecesarios… aunque vistosos, no era apegado a los objetos por lo cual algunos regalo, otros dono y otros tantos descansan en la armería de Sindria.

Y los que su padre le dio, bueno eso también los paso a otra habitación no importándole herir los sentimientos del rey.

Se encogió de hombros ante sus pensamientos, dispuesto a alistarla con la diligencia de alguien responsable hasta que la puerta se escucha siendo abierta.

-Buen día, joven príncipe- es Jafar que soltaba un suspiro al verlo listo -eso lo puede hacer el servicio- expreso al ingresar por completo detallando lo limpia que estaba.

Pero el capitán negó con satisfacción neutra -Buen día, señor Jafar- regresa el saludo ignorando la recriminación.

Un duelo ligero de miradas, para soltar un suspiro el antes asesino en total rendición pues por más que le indicaban que la limpieza de su habitación podía ser hecha por otros… este parecía entrar en oídos sordos.

No podía evitar, sin embargo sentirse aliviado de la humildad del heredero en ese aspecto.

-Las actividades de la torre blanca de Aries estarán calmadas el día de hoy- recito el ahora ayudante del príncipe.

Acomodando su joyería en ausencia, el brillar de los contenedores en diversos saludos del día que no lo perturbaron -Los pendientes están listos para ser expuestos en la reunión- pidió con un tono reflexivo.

Jafar afirmo ante los deberes de la reunión de apertura con los oficiales en la misma torre -Hay dos audiencias programadas solamente- expreso el otro tema a ver durante la jornada.

-¿Clases?- pregunto al cruzar sus brazos encarando al adulto que tenía en sus manos una tabla bien ordenada de los horarios a tomar.

Su rostro era reflexivo al leer otros papeles revueltos -los tutores están programando accesorias durante la tarde ¿te parece?- indago con una chispa incierta.

Soltó un suspiro -me parece bien ¿hay alguien más?- pregunto seriamente, el prefería las clases personalizada pero no podía ser egoísta.

-No- negó el antes asesino, poniendo los papeles debajo de su brazo -estoy seguro que estas clases ya no son necesarias ¿no quiere aprender otra disciplina?- pregunto aconsejándole seriamente, eran lecciones que estaba seguro el niño era experto.

Toshirou enarco una ceja en meditación -Estoy seguro ya programaste dichas horas de practica- negó con mentalidad el otro no negó dicha libertad-es mejor tener las áreas cubiertas en cuando lecciones y ejercicios- inquirió en un tono sabiondo pero no con reproche.

-Algo más equilibrado- afirmo con aceptación Jafar.

-Prefiero tener repasos- suspiro con un brillo molesto.

-Que tratar con Hinahoho y sus interminables invitaciones- rio divertido el adulto ante la astucia de su príncipe de estar ocupado antes de permitir convivir con otros niños.

Se encogió de hombros nada avergonzado de evitar las reuniones sociales -también quiero que hagas espacio en la agenda de Sinbad- ordeno.

-Lo tomare en cuenta- agrego Jafar no sin duda, no podía despejar una agenda a la cual no tiene ya dicho poder.

-Bueno, creo que se lo pediré yo mismo- negó Toshirou, dudaba que ese sujeto siquiera llevara un listado de las actividades de su día, además quería poner a prueba sus conocimientos con los equipamientos djinn.

-Yo creo que debería tomarse un tiempo libre, joven príncipe- regaño Jafar al ver lo reflexivo del chico, su actitud en ocupar cada hora del día en algo productivo -quizás pasear por Sindria- ofreció.

Toshirou no prometió nada en cuanto a la sugerencia-¿Sinbad?- lanzo un vistazo al antes segundo de Sindria.

El silencio fue su respuesta, el antes Shinigami simplemente negó no sabiendo porque se sorprendía, era una rutina del diario que solo aumentaba ahora que la visita de Sindria se había marchado a sus diferentes destino -ese hombre- gruño iracundo.

-Lo esperare en la sala- Jafar mostro una risa imperceptible, Sinbad nunca fue un sujeto de la mañana y en su tiempo, era un trabajo lograr que saliera de la cama.

Ahora su hijo tomo dicho encargo con sorprendentes resultados.

Otra ligera discusión para elaborar los espacios de la agenda, para que el antes asesino saliera de la habitación seguido del mismo prodigio cerrando la puerta para caminar hacia el otro extremo del pasillo.

Los muebles, la alfombra y las paredes de lujo, el antes Shinigami oculto sus manos entre sus ropas en su andar ligero saludando a la servidumbre de esa área con educación.

Estos no evitaban sonreír sabiendo el objetivo del joven príncipe, ya acostumbrados a su presencia.

Toshirou no podía evitar pensar en sus actividades del Seireitei las cuales podían realizar sin supervisión… aquí sin embargo, era diferente pero ni se molestaba en ocultar lo capaz que era a su "corta" edad.

No era para fingir y aunque en algún tiempo le gustaba pasar como inocente en sus infiltraciones al mundo vivo, este sería su responsabilidad en lo que durara esta vida…. Porque tenía pensado regresar.

Toshirou miro la puerta blanca con ornamentas doradas, para soltar un suspiro e ingresar a esos aposentos, una vena de molestia al ver las cortinas corridas, la oscuridad envolviendo la habitación con el eco de unos ligeros ronquidos que le provocaron aún más irritación por tal actitud desobligada.

Se forzó a la templanza para entrar a través de la sombra esquivando con habilidad almohadas o sabanas que anduvieran en el piso -este hombre, como duerme- se quejó porque en algún punto hasta el turbante logro divisar entre la oscuridad.

Tomo un aliento al ver el desastre en el que estaba acostado su dichoso tutor con su cabello esparcido en las cobijas blancas, con la expresión más pacífica del mundo, una línea de saliva desde su boca… había un revolver de más telas de otros colores, con el torso desnudo visible.

Se postuló en todo su aire autoritario para mirar con vivo disgusto al hombre que roncaba con descaro, provocándole una sonrisa agraciada de la manera en que lo despertaría en esa ocasión.

XXXXX

La reunión había empezado sin ellos, como siempre… los pendientes revisados y programados cuando el rey de los mares llego con un gesto de total desazón acomodándose el turbante chueco, nadie se molestó en preguntar… no al ver la sonrisa de satisfacción del príncipe.

Tomando asiento en esa gran mesa, donde fácilmente el más reciente agregado parecía encajar muy bien al lado de Sinbad… con una vista de sus generales, quienes en sus trajes de servicio regresaban la mirada respetuosa ante los saludos educados de este.

Toshirou tenía una sensación del Seireitei, aunque menos formal (siempre estaban de pie en esas reuniones).

El prodigio lanzo un vistazo amonestando la actitud despreocupada del rey que acarreo algunas risas, que también fueron calladas con la misma intensidad.

Yamuraiha tomo la palabra -se ha revisado los residuos del contenedor oscuro- expreso al entrar por completo en la reunión -no se llegó a una solución en cuanto al método de creación- se escuchaba la vergüenza de dar malas noticias.

Ithnan ayudo con las bases, sin embargo estaba por completo a ciegas en cuanto a los procesos que los magos de Magnostadt aplicaron para el resultado de los contenedores dados a Dunya.

El rey tomo la palabra ante la atenta mirada del prodigio quien comenzó a indagar en los diferentes puntos que trataron a lo largo de la reunión.

Desde el aumento a la población por el reciente ingreso de refugiados de alguna guerra civil, hasta los puntos de vista económicos a seguir ante la alza de telas o frutos provenientes de la isla… Toshirou participo en cada uno con la diligencia y experiencia necesaria.

La madurez de su mentalidad, lo calculador y en un caso hasta lo estratega no dejaba de sorprender a los generales que miraban al niño tan pequeño para desenvolverse con esa naturalidad nata.

La formación del heredero impuesta por Jafar parecía casi completa a pesar de ser solo meses desde que inicio tal formalidad, ahora pareciera que siempre estuvo entre ellos… esos turquesas fríos todavía provocaban precaución pero respeto a la vez.

A su lado, Sinbad tenía sus ojos fijos en su hijo… esos dorados casi reflexivos meditaban la actitud autoritaria, el mando natural y la severidad que ya había notado en Baldadd, ahora solo parecía ser capaz de captar el gran alcance de su personalidad.

Era divertido observar que no eran necesaria clases, ni siquiera imponerle tareas o hasta obligarle a tomar sus responsabilidades como heredero en formación… ¿Sahbmad estaría feliz con esto? No evito pensar en su "rival" de paternidad, porque el peli morado aprendió a dejarlo ser.

Mientras la voz de Toshirou resonaba en su punto de vista en cuanto a los presupuestos aprobados los meses pasados, un gesto ligeramente triste tiño al rey de los mares pues a pesar de tratarlo todo este tiempo… la distancia entre su hijo y el mismo no parecía acortarse.

Él no le hablaba de su tiempo antes de Baldadd, ni lo que pensaba mientras se perdía en sus pensamientos.

Simplemente los secretos se los guardaría para no ser contados.

El observo a través de los ojos de Kougyoku Ren durante esas dos semanas que el contacto no era cualquiera de Baldadd durante su principado como se pensó, sino la princesa Haku Ren en una camarería de tiempo… no evito un suspiro que llamo el silencio en la sala.

Ofreció una sonrisa nerviosa -lo siento, continua Hinahoho- indicó casto ganándose miradas recriminatorias y sospechosas de su heredero.

El rey de Sindria, utilizo a Zepar para espiarlo con discreción, sin delatar a la séptima princesa de su control por lo cual la aisló durante esa estancia sin que nadie la extrañara (siendo este el mayor motivo de las falta de sueño durante esas dos semanas).

Sinbad tendía a guardar su verdadero pesar al ver los diversos atributos y misterios de su hijo, no podía con esta curiosidad cada vez que discutían, donde la experiencia parecía ganar en el niño… esos turquesa brillaban en sabiduría y le daba terror.

Un miedo que no quería aceptar… tampoco ceder ante los caprichos de su "voz" alentándolo a empujarlo, averiguar más de sus capacidades.

Pero por encima de sus inseguridades, el rey de los siete mares temía perderlo si lo acorralaba para que se explicara.

Aun sumergido en dichas cavilaciones, no noto como la sala se quedaba en silencio para mirarlo largamente notando demasiado tarde que le hablaban -¿eh?- pidió parpadeando de más para acomodarse en su silla inocente.

Todos voltearon sus ojos, típico de Sinbad perderse en su mente mirando a su hijo.

Quien lo hubiera pensado.

XXXXX

Después de la reunión inicial, el rey de los mares pidió una privada con Drakon quien obediente se aislaro para tratar otro tema a parte.

La sala era pequeña, un escritorio impuesto con algunos estantes… era solo del uso del rey, por lo cual Toshirou no estaba permitido su ingreso.

-¿Cuántos son?- pidió el peli morado al juntar sus manos encima del escritorio improvisado.

El reptil negó -por lo menos son 2 diarios, mi rey- expreso con un suspiro.

-¿A toda hora?- pregunto de nuevo el monarca, la seriedad lavando cualquier jovialidad.

-Sí, se detectan sus intentos en las fronteras de la cúpula- índico de nuevo con preocupación tiñendo su tono formal.

Soltó un suspiro -bien, sigue vigilando- ordeno para desviar su mirada al vacío -asegura con Yamuraiha que bloqueen sus presencias, no quiero que Toshirou los detecte-

Pero el dragón se quedó ahí, ganándose una mirada curiosa de Sinbad -¿está bien no decirle?- pregunto.

El rey apretó los labios -entiendo tu inseguridad- alentó, pues era conocido el orgullo de su heredero.

-No quiero que esto sea causa de un distanciamiento- expreso su inconformidad el general, sus ojos de reptil eran nobles más sabiendo que el niño estaba lejos de la confianza natural de padre e hijo.

Paso sus manos por el cabello, recordando las palabras de Ithnan en cuando a ser alguien protector y no protegido del prodigio -quizás tengas razón- acepto al cerrar sus ojos pensando en que hacer -pero no lo arriesgare-soltó un suspiro -lo conozco lo suficiente para saber que este ira a enfrentarlos- se escuchaba divertido pero esto no parecía ser sincero.

Drakon no protesto al bajar la mirada al que estaba sentado, pero el descontento brillaba -señor, si me permite decirle… él es un niño capaz, estoy seguro podrá lidiar con esto- sugirió.

Pues de lo que hablaban era que Sindria estaba siendo sitiada por miembros de Al thamen, que aunque no podían ingresar a sus tierras por las protecciones y no tenían interés en dañar a las embarcaciones que salen o entran… sus intenciones eran obvias.

Sinbad cruzo sus manos encima del escritorio, su vista fija en ellas pero negando -aceptare que estoy siendo ilógico… algo sobreprotector cuando se su alcance- rio sin diversión en sus ojos -pero… tengo algo que me molesta- levanto su mirada para enfrentar a su general, había frialdad en ellos -temo que salga herido, que "ellos" logren llegar a su vulnerabilidad-

-¿Qué quiere decir?- el antiguo capitán de Parthevia no evito su inseguridad.

Recargándose en su silla -yo no creo que el haya perdonado lo que le hicieron… - expreso en voz alta por primera vez desde que llego a esa conclusión -aunque su terquedad y madurez sea tanta, para seguir tratando con Jafar de esa manera o confiar en ese Ithnan…- el tono era austero ante el nombre de su antes segundo al mando -no quiero arriesgarlo- indico.

Drakon no pudo negarlo cuando le era expuesto de esta manera al joven príncipe, aunque era inseguro de esta "vulnerabilidad" todavía había mucho que ellos desconocían del heredero… y al thamen tenía la ventaja de conocerlo desde tiempo antes.

Sinbad aceptaba su sobreprotección, pero no podía permitirse que dicho escenario se desarrollara… uno en que lograran persuadir a su heredero de írsele en contra, esto era su mayor pesadilla aún más que todo lo desconocido de su hijo.

XXXXX

La tarde teñía los cielos de Sindria, en ella dos figuras sobrevolaban el entorno del palacio con el sonido de armas chocando entre chispas de rayos que opacaban las alturas en un poderío que cada espectador en el suelo miraba con asombro.

En el jardín principal, Jafar mantenía su vista fija en las alturas junto con los generales quienes los más divertidos silbaban en cada encontronazo.

El equipamiento de Baal era diferenciable al momento de una retirada con su cabello ahora azul azotando en los vientos, la sonrisa satisfecha y el brillo orgulloso en sus ojos al ver a su contrincante.

Pelaje rojizo cubría el cuerpo menudo pero trabajado de Toshirou, la espada pesada en un filo diferente y peligroso en curvas anormales… ojos turquesa persistían, aunque el cabello ahora era tan oscuro como el resto de su esencia, una ligera cola azotaba y unos peligrosos cuernos teñían su frente.

El equipamiento de Haagenti.

-Este es un gran avance, Toshirou- por encima del viento alardeo Sinbad, poniendo su espada encima del hombro y su otra mano en la cintura, agitando su propia cola en total diversión.

El prodigio volteo los ojos, bajando su propia postura para mirar sus manos, sintiendo el cosquilleo de poder a través de su cuerpo… pero había algo más agitándose en el interior, el sentimiento de traición a Hyorinmaru lo golpeaba fuertemente.

-¿Estas bien?- preocupado por su repentino silencio (más de lo normal), Sinbad flotaba en la cercanía mirando al chico de manera preocupada -no te lastime ¿verdad?- pregunto con un nudo en su garganta ante la pura idea.

Negando con un desplante de muerte que provoco que esas manos se alejaran -¡cómo me puedes lastimar si solo estás jugando!- amonesto airadamente, el rey miro culpable -cree que no lo notaria- escupió hostil.

Rio divertido -no seas estricto, es solo practica- desecho prontamente.

Cubriendo su mano ahora con garras el rostro -en verdad, ¿crees que creceré si eres así de blando?- recrimino.

Sinbad endureció su propio gesto -no me obligues a ser serio contigo, Toshirou- expreso neutralmente -no tengo la fuerza para ir en tu contra- acepto fácilmente.

Un gesto de sorpresa por parte del neutral prodigio, para soltar un suspiro bajo la mirada dorada de sumo orgullo -vamos- aseguro cortando la practica a favor de su integridad emocional.

Aterrizando de manera segura, Sinbad desactivo su equipamiento como lo hizo su hijo… ambos caminando a través del pasto en un ambiente casual ya acostumbrado -¿quieres ir a caminar?- pregunto el adulto antes de llegar donde sus generales parecían esperarlos.

-No- cortó Toshirou sin voltear a verlo.

-¿Por qué no?- pregunto herido el rey de los mares.

-¿Llevarme a uno de esos lugares que frecuentas?- pregunto al pararse con su desplante neutral en acusación.

-Ya estás en edad- alentó el peli morado, riendo divertido por el pequeño sonrojo seguramente recordando la primera vez que lo convenció de ir (aunque bajo engaños).

Apretando los labios en una postura rígida viendo la diversión del adulto, entonces noto algo más allá de este provocándole un regodeo interno -Señor Hinahoho, su rey está tratando de influirme de mala manera- lanzo en un tono uniforme, en ese momento Sinbad tuvo un escalofrió doble.

Pues no solo era el general de pelo azul pisoteando para acortar la distancia, sino el propio Jafar acompañándolo en desplantes hostiles…. asegurándole que tendría los sermones indeseados de la manera correcta de influir a su hijo.

Claro que el antes asesino no lo hacía con la misma libertad, pero Sinbad todavía no evitaba que también se uniera a esto… miro a su hijo, este le lanzo una risa de "dos podemos jugar este juego" para darle la espalda y marcharse.

Ese niño era astuto.

Solo forzó su mejor sonrisa, después de todo, el usa la misma estrategia cuando quiere algo de Toshirou… Hinahoho era quien podía lograr que cediera a sus caprichos, ahora veía que también podía funcionarle al niño.

XXXXX

Bajo protecciones de kido, el prodigio se encerraba en su habitación para sentarse en el humilde escritorio organizado con su ventana iluminada por las sombras de la noche y luna… en ella tenía una herramienta de comunicación desarrollada por Ithnan de su uso exclusivo, era un prototipo pero tan efectivo.

No tan práctico como los teléfonos, pero aun podía llegarle a ese nivel en un futuro.

Una esfera tan similar al ojo del rukh que Yamuraiha le entrego a Aladdin, solo que el orgulloso magi oscuro estaba lejos de pedirles favores (ese es motivo principal de su desarrollo de comunicador ajeno a Sindria).

Luego buscando en el cajón, saco una segunda.

Sonrió satisfecho cuando las imágenes comenzaron a iluminar el vidrio mágico, en un segundo tenía una proyección miniatura de Ithnan (Setta) y Morgiana… esta última tenía el cabello más largo de lo que recordaba.

-Buenas Noches, mi rey- el respeto en el "adolescente" oscuro en una inclinación respetuosa.

La fanali solo se inclinó en silencioso saludo.

-Como van en sus respectivos viajes- pidió con interés, recargándose en su silla para cruzar sus brazos expectantes de sus respectivos relatos.

La primera en iniciar fue la fanali, asegurando que está aprendiendo Toran y que estaba por sumergirse en la gran falla.

-Ten cuidado, niña- el magi aseguro con seriedad pues el mismo Al thamen tenían precaución entorno a la gran falla… más sabiendo su verdadero origen, claro que no lo diría abiertamente para no espantarla, la pelirroja afirmo agradecida.

Toshirou rio, pero se guardó su burla a favor de escuchar al segundo.

Su tono era aburrido, pero relato sus días de aprendizaje con el "mocoso" (Aladdin) con su tutora Myers, los próximos exámenes para subir de kodor y la precaución con la que estaban siendo tratados.

-El mocoso es con el que menos tienen cautela- expreso Ithnan con desazón, negó con solemnidad -quizás, sea por la gran impresión que causo- lanzo una risa irónica.

No podía contradecirlo, menos si fue integrado como un conocido por parte de Sindria.

Continuo con la vigilancia de los niveles inferiores, algunos mocosos molestos de sus colegas o las nulas ganas de tener amigos (esto lo pregunto la fanali).

-¿Cuánto tiempo piensa estar en Sindria?- pregunto repentinamente el magi, llamando la atención de la neutral Morgiana.

Toshirou suspiro -mi avance con los contenedores ya es respetable- medito con su mirada vaga -quizás solo un mes más, antes de que anuncie mi partida- reflexiono contando exactamente su fecha de salida, además quería irse antes de su cumpleaños.

-¿Solo?- Morgiana interrumpió con un hueco en el estómago, quizás fue inocente de su parte dejarlo con la esperanza que se quedaría en Sindria hasta su regreso.

El capitán no evito arquear una ceja irritado -no me subestimes, empecé esto solo- amonesto airado.

-Yo… me regreso ahora mismo- el tono era sin motivo de duda, la fanali casi parecía dejarlos ahí para comenzar a empacar.

-No- Toshirou entrecerró sus ojos, asomándose de manera neutral pero de mando -ese viaje es tuyo, Morgiana… no aceptare que abandones a estas alturas por preocupaciones vanas- fulmino pero la chica estaba lejos de ceder.

Abrió la boca varias veces, pero el temple del candidato a rey la hizo callarse en todas esas veces, obligándola a bajar la mirada impotente de lograr algo a su favor.

-Tiene razón en sus preocupaciones, niña- alentó el inesperado Ithnan, mirándola con suavidad -pero es decisión de nuestro rey- se inclinó en sumisión y respeto en su pequeña imagen mágica.

-El problema será Sinbad- expreso con un aflojar de postura, recordando las actitudes irracionales de su tutor en su entrenamiento con el equipamiento.

Una risa amarga -en eso tiene razón, mi rey- agrego con ninguna intención de mentir -no pensé que fuera ese tipo de persona ese rey de los mares- no podía evitar voltear los ojos, recibió tantas amenazas en su estancia en Sindria por ese padre sobreprotector que ya casi eran considerados saludos de su parte.

-Es natural- Morgiana fue la que interrumpió -yo, no recuerdo mucho… pero mis padres trataron de…- no tuvo el valor de terminar, no con las memorias de ese fatídico día tan nubloso en su mente.

-Lamento traerte malos recuerdos, niña- Ithnan indico siendo secundada por la del prodigio prediciendo lo que les quería decir.

Pero tanto el magi como el prodigio nunca tuvieron la oportunidad de tener padres, por lo cual tal evento era digno de descubrir.

-Tiene miedo de que no regreses- la fanali tuvo de vuelta su neutralidad, alzando esos ojos exóticos al peliblanco que agradeció tal explicación.

Toshirou solo miro largamente ¿Cómo decirles que no quería regresar a esa isla? Las emociones de no poder abandonar eran grande conforme los días pasaban… La amargura se instaló en su garganta, se sentía mal agradecido de no tener el valor de devolver tales sentimientos… dejo que sus amigos hablaran entre si… mientras el meditaba.

¿Estaba haciendo mal en no considerar Sindria como hogar?

XXXXX

Los siguientes días siguieron la misma rutina programada donde se agregaba la practica con equipamientos Djinn cuyo Sinbad gustoso compartía (además de ser un pretexto para salirse de su reuniones de la tarde).

Un día sin embargo hubo un cambio en la agenda cuando interrumpiendo su estudio, Hinahoho llego a instalarse a su lado en una silla demasiado pequeña para su tamaño.

Toshirou arqueo su ceja dudoso, parpadeando de más para luego mirar entre las sombras a Jafar… negó, seguramente el tipo era cómplice de esta interrupción, pero lo dejo pasar -buenas tardes, señor Hinahoho- saludo con cordialidad.

El hombre le dio una sonrisa paternal, dejando caer su gran mano en la cabeza nívea para agitarla con entusiasmo -no me hables tan formal- alardeo energético.

Con una mirada de muerte, Toshirou se apartó no sin la irritación rompiendo su neutralidad -es por respeto- amonesto airadamente.

Ese general era el que más procuraba, de alguna forma utilizado por su nombrado "padre" para persuadirlo de hacer cosas que no quería (como cuando lo vistieron durante su nombramiento oficial), quizás era la amabilidad en su entorno… o lo peligroso que sería negársele… el prodigio no sabía cuál de las dos opciones eran la que lo orillaban a obedecerlo.

Hinahoho solo ablando su expresión -joven príncipe, no es necesario hablar tan formal- agrego al bajar su vista, como si fueran cómplices -es un niño, debe tener la libertad de hablarnos como quiera… más si es nuestro príncipe-

Una vena de irritación por la parte de "niño" pero se contuvo, no quería arruinar de alguna manera ese ambiente cariñoso del general -no puedo, es la costumbre- expuso con un gesto molesto.

Una sorpresa por tal aceptación -¿la costumbre?- pidió.

Por primera vez, se podía ver levemente su incomodidad y por esto se maldecía Toshirou -es solo que… bueno…- soltó un suspiro, quizás era parte de su disciplina militar como Shinigami tal muestra de cortesía… pero en ese lugar también fue inculcado aunque de una manera menos agradable -cuando era- miro implorante para no decirlo.

Hinahoho espanto cualquier amabilidad, viendo esos turquesas que le decían lo que no quería decir en voz alta.

Le daba vergüenza hablar de su pasado como esclavo, ahora esto era un dato que debía hablar con Sinbad.

-No te preocupes, entiendo- hablo con ligereza, su sonrisa en su lugar -ahora sin embargo, tu padre está preocupado de tus silencios- arqueo la ceja.

Toshirou volteo los ojos, bufando -ese hombre, quiere saber hasta lo que como del diario- aseguro molesto.

El miembro de la tribu negó -es un padre- expreso con sabiduría -como tal, no sabe hasta dónde están sus límites… joven príncipe… usted no se abre y eso le preocupa-

El Shinigami cruzo sus brazos, sabiendo que el rey había chismeado al gran hombre de sus silencios cuando quería saber algo de su pasado, se había tardado debía admitirlo -no puedo- acepto con facilidad.

Un ambiente incrédulo por tal observación fácil, el niño a su lado parecía encogerse por más firme que aparentaba su postura -es tu padre- aseguro el general -sé que estuviste tanto tiempo sin saberlo, pero él debe ayudarte con tu carga- aconsejo antes de que el prodigio amonestara.

Era ilógico, en su mente no había necesidad de tal espacio lleno en su vida -nunca tuve un padre- admitió guardándose el hecho que no solo en esta existencia, sino en el pasado -no sé cómo tratar con eso- accedió mirando la madera de sus apuntes olvidados.

Un suspiro que casi le removió los papeles de tan fuerte que fue -lo sé, es difícil saber cómo llevarlos…- rio amargamente -en mi propio tiempo, no entendía cada cosa que mi padre quería de mi… ahora sin embargo, siendo uno… solo sé que queremos su bienestar, su confianza- expreso.

Hinahoho era el consejero recurrente del rey Sinbad como el único con familia entre los generales, también sabía que era utilizado para lograr que el chico accediera a ciertas caprichos hasta el punto en que se había quejado su rey que lo prefería más que a el mismo… esto era falso, pero como contradecirlo cuando no sabía porque tenía el poder de convencimiento que el propio padre.

Toshirou lo miro largamente, ese gesto regio pero esos ojos iluminados con una amabilidad -no puedo simplemente decirle de mi vida…- expreso con severidad -¿Cómo evitar que odie por mi culpa?- manifestó con monotonía.

Pasando su mano por el cabello, Hinahoho se recargo en un crujir de silla -entiendo tu preocupación- estuvo de acuerdo, su rey era una persona totalmente diferente cada vez que pensaba en lo que fue de su hijo, sabiendo esas cicatrices en ese joven cuerpo… también lo ponían al borde, no podía hablar con Jafar con naturalidad desde entonces.

El prodigio negó con un suspiro -aun para mi es difícil pensarlo- por primera vez rio, pero estaba lleno de una soledad aplastante -que algo así, me haya pasado… es una vergüenza- acepto.

Un golpe en la mesa -no se avergüence, no es su culpa- amonesto irritado el general.

Pero no se dejó impresionar, el antiguo Shinigami sentía su orgullo mermado en sus vivencias… en los sentimientos negativos engendrados por su yo infantil, cerro sus ojos tratando de reforzarlo con su personalidad milenaria pero parecía difícil… su reiatsu también estaba algo inestable últimamente.

Pronto enfermaría, lo sabía al tener una alta de su poder espiritual.

El frio se coló por toda la habitación, Hinahoho amplio sus ojos al ver la neutralidad de su príncipe mientras el hielo crepitaba al comenzar a extenderse de su silla obligándolo a alejarse, Jafar salió de su escondite alarmado y pronto la puerta se abrió de golpe.

Sinbad llego pisoteando, se había mantenido cercas (estaba escuchando a través de la puerta) cuando sintió el descenso de temperatura -Toshirou- exclamo pero este parecía pensativo -TOSHIROU- llamo con más fuerza obligando al niño a parpadear para salir de su ensoñación como si apenas los notara.

El prodigio miro el entorno notando al rey pero este no era su prioridad… sino el hielo y la escarcha en paredes, hizo un gesto de total ira que casi obligo a todos dar un paso hacia atrás, para soltar su aliento y recomponerse en neutralidad -lamento mi vacilación- expreso al ponerse de pie e inclinarse en vergüenza -también por interrumpirlo, Señor Hinahoho-

Ambos generales, tanto Jafar e Hinahoho se miraron entre ellos un poco inestables del arranque aparentemente emocional del príncipe era obvio que este se había notado en todo el palacio, era un milagro que no cayera nieve afuera.

-Déjennos solos- ordeno Sinbad cruzando sus brazos, el antes asesino se miró dudoso pero acato la orden marchándose sin mirar hacia atrás… seguido del peli azul, cerrando la puerta.

Toshirou se mantuvo firme, la silla congelada a su costado para chocar sus turquesa con unos dorados.

-Hijo- llamo la voz severa del rey, acortando la distancia para hincarse a su altura -tu eres mi hijo, es mi responsabilidad escucharte… tenme confianza- pidió casi implorante, no pudiendo soportar más de esto.

Como Shinigami estaba lejos de ser emocional, pero no podía evitar sentir culpa -lo siento, no puedo…- aclamo en voz alta, cruzando sus brazos con demasiada fuerza -no puedo contarte nada, nada de eso…- se escuchaba vacilante por encima de la neutralidad -con lo que sabes ¿no es suficiente?- pidió.

Sinbad quería retractarse, fingir que esto no se había discutido al ver lo indeciso pero se obligó a continuar -entonces, cuéntame otra cosa- alentó con un suspiro -dime tu extraña magia, tu primera vez con la afinidad del hielo… o hasta lo que odias para comer- rio un poco -solo... algo que me indique, que tengo tu confianza- soltó un suspiro -algo que me diga, que no me ves como un extraño- bajo la mirada un poco.

Los hombros se aflojaron, Toshirou apretó los labios en disgusto pero era para sí mismo -eres un rey descuidado, uno irresponsable que tengo que despertar cada mañana…- indico con severidad llamando la atención -uno que piensa en cosas indecentes cada vez que vamos a lugares de su gusto…- entrecerró sus ojos -usa a su general para manipularme…- continuo -uno que me esconde cosas…- esto último era una advertencia -pero que dejo pasar…- rio un poco -no eres un extraño, Sinbad- expreso sabiendo lo emocional que era -solo un padre más molesto que el virrey-

En este punto el rey de los mares no sabía si sentirse ofendido o agradecido o quizás descubierto, pero lo dejo pasar.

Por lo menos sabia, que lo reconocía como padre.

XXXXX

Fin del capitulo.

Quizas ya veremos un salto de tiempo.