Capítulo XXV

Kili sonrió aunque yo aparentara que nada había pasado. Carraspeé.

-Bella, te olvidas que yo he pasado por eso toda mi vida. Jamás se es lo suficientemente bueno para ellos -dijo con su sonrisa radiante de siempre.

-No les hagas caso, son unos amargados-

-Eso creo- logró sacarme una risita aunque sólo era de la boca para afuera.

-Kili ¿A quiénes llamas amargados?- Por las escaleras afuera del salón venía Thorin, quien estuvo en la terraza hasta ese momento, lo flanqueaban Fili y Dwalin y todos parecían venir con asuntos importantes sobre sus hombros.

El rey y los demás llegaron a hasta donde estábamos nosotros.

-Bella, ¿Pasó algo?-

Kili se hizo a un lado, al verme tan frágil Thorin supo que me había pasado algo.

-Tienes frío, mírate- se quitó su capa azul. Una capa nueva que fue bordada por artesanos de los más finos que había en las Colinas de Hierro, cuyos ribetes eran de hilos de plata y que llevaba el blasón de la casa de Durin estampado igual en la espalda, con la que fue coronado y era su insignia de rey. Me rodeó con esa capa y la calidez me quitó el pesar. Fue un gesto muy tierno que Kili supo estaba de más allí y se apartó.

A quien más necesitaba era a Thorin.

-No pasó nada, Tío. Es sólo que ArTho estuvo por aquí- Kili respondió a las miradas inquisidoras de su tío.

- Oh, ese ArTho- una sombra cruzó por sus ojos - ¿Qué te dijo, Bella? Dime-

-No fue nada, es que yo estoy muy preocupada y afligida por todo en general-

Yo estaba dispuesta a olvidar el asunto y la debilidad que me había embargado. No iba a causarle ese dolor a Thorin. Ya estaba bien y muy reconfortada.

-Mi padre me advirtió sobre esto, que no sería fácil- murmuró - Pero nada de eso importa en realidad- recordaba Thorin- ¿Te importa lo que piensen ellos?-

-No, pero me importa el no ser la reina que necesitan-

-Déjame decirte algo, yo tampoco soy el rey que ellos esperan-

Fili y Dwalin cruzaron miradas y me di cuenta de que había algo con ese ArTho que yo no sabía.

-¿Pasa algo con él?- inquirí.

-Pasa que toda Erebor, si te pones a ver, es de los Enanos de Las Colinas de Hierro, eso pasa- suspiró Thorin -Nosotros somos sólo trece-

-Y bueno, Dori nos ha dicho...- Kili vaciló un poco pero luego prosiguió -que ha oído conversaciones. Al parecer ArThor, y otros quieren a Dáin como Rey Bajo la Montaña-

-Y no a mí- añadió Thorin. Fili y Dwalin permanecían mudos pero sus miradas eran igual de desconcertantes que la mía.

-Pero, pero …¿Cómo? Qué no sería eso algo así como una...- clavé los ojos en Fili quien fue el último en hablar sobre traiciones.

Entendí completamente la actitud que tuvo cuando supo lo de Bombur. Sabía que todos los ojos de Erebor estaban sobre ellos juzgándolos como monarcas.

-Eso dice Dori, es sólo un rumor que a lo mejor está distorsionado- opinaba Kili -No creo que sea verdad-

Me quedé muda yo también, ellos confiaban mucho pero yo no estaba tan segura.

-Pero bueno, tranquila... Deja esa carita- Thorin se mostraba muy relajado ante el tema.

No, eso no me gustaba, me aferraba fuerte y enfermizamente a él. Es que no me daban tregua. No quería soltarme pero él me tranquiliza, muy suavemente acaricia mis mejillas y en sus brazos ya nada me acongojaba.

Eran pocas las veces en que veían sus compañeros cuán tierno podía llegar a ser Thorin. Kili bajó la mirada y Fili y Dwalin sonriendo deseando el dejarnos solos.

-Todo estará bien. Lo que te quiero decir es que no esperes ser lo mejor en tan poco tiempo, Bella, estás aprendiendo. Tenemos toda una vida por delante y te aseguro que yo siempre seré el Rey Bajo La Montaña ¿Eh?- su tono cambió de repente –Este trono es mío, y de mí pasará a Fili y nada en este mundo cambiará lo que me dejaron mi abuelo y mi padre ¿No es así Fili?-

-Así es, tío- el Enano respondió implacable.

-Dáin es tu pariente, no creo…-

-Pariente o no, el que se atreva a tratar de despojarme de mi trono, será castigado como se merece un traidor al Rey Bajo la Montaña ¿No es así Fili?-

-Así es, tío-

Aquella arenga me puso los pelos de punta, nunca había visto que la mirada de Fili pudiera ser tan fiera, tal vez más que la de Thorin.

Dio mucho qué pensar la forma en que Fili respondía, como si hubiera sido adiestrado para cumplir con todo lo que Thorin deseara así fuera algo horrible.

No dije nada, estaba demasiado perpleja como para seguir soltando comentarios que empeoraran aquella furia… No era momento para contarle el poco respeto que me tenían como reina. Si desaprobaban a Thorin pues eso era en gran parte por culpa de su amor por mí.

Hice lo contrario, olvidar todo y hacer que ellos olvidaran también que un rumor muy malo podía andar suelto por ahí.

A la final y gracias a Eru, los demás nos dejaron solos y la verdad no nos dimos ni cuenta.


Tarde era ya cuando las primeras estrellas despuntaban en el cielo, y las tierras cubiertas de bruma por las lluvias y la humedad tenían tonalidades violetas y azules a la luz de la luna. Pequeñas luces en la lejanía venían de Valle. Y en ese mismo momento fueron todos sorprendidos en Erebor cuando llega un Enano en su pony marchando cansadamente hasta la entrada principal. Al principio se asustaron todos, pues no era nada agradable tener que esperar a que el desconocido estuviera lo suficientemente cerca de ellos para identificarlo en plena noche. No tardaron en identificar a Bombur que regresaba, después de haber causado tanto barullo, regresaba el Enano para la tranquilidad de todos. Pero no venía solo.

Los guardias lo dejaban pasar con la mirada clavada en la grupa del pesado y lento pony, pues alguien más venía allí, recostado, casi que se caía del pony.

Las grandes estancias que se adentraban en la tierra eran negras en la noche, con miles de antorchas en las laberínticas escaleras que viajaban por todo el reino.

Hacía poco que Dwalin con Fili y Kili se habían ido de donde estábamos nosotros, pero nuevamente se vuelven a aparecer por las escaleras para anunciar que Bombur había regresado.

Era como una bendición que al menos eso ya se hubiera resuelto. Thorin y yo corrimos, subimos escaleras y escaleras y atravesamos un puente, emergiendo de la tierra, para la superficie otra vez.