¡Hola mis chicas! ¿Cómo están? Uff, yo recién llegue del colegio. Lo que pasa es que ayer hicimos 'paro' (los alumnos se rehúsan a hacer clases) y no entramos al cole; yo sabía que estaban programando hacer uno, pero nunca imagine que estarían todos afuera junto con los apoderados (papás), casi nunca funcionan, pero esta vez si. Incluso fueron dos diarios y un canal de TV, aunque no sé si de verdad salió en las noticias. Lo que reclamamos nosotros es que el director de nuestro establecimiento se vaya, por abusador y acosador. Es un sinvergüenza. Y hoy en la tarde nos juntamos de nuevo y logramos que renunciara, pero ahora queremos que lo hagan las dos brujas malévolas que hacen todo lo que él les dice. ¡Vamos que se puede! En fin, no se por qué les cuento todo esto a ustedes, que no tienen nada que ver xD. Pero bueno, aquí les traigo otro capi.

Gracias por los reviews y espero que comenten nuevamente. Saludos :) .


Bella Traición

25.- Pregunta, tras pregunta.

Era obvio que la idea de seguir con mi 'relajante baño' se había ido a pique, porque un estúpido hurón estaba empeñado en hacerme la vida imposible y poco grata – debo decir –. Después de aquel encuentro, y después de unas tantas sumergidas en el agua – en las cuales no negaré que pensé en ahogarme de una vez por todas – me vestí mientras seguía maldiciendo en voz alta.

Cuando estuve lista, salí 'felizmente' y me fui en busca de Ginny para pasar el rato, aunque de todos modos tenía que hablar con ella. Necesitaba preguntarle si había conseguido más información sobre lo que pensaba hacer Harry, antes de que yo lo viese, porque claramente no estaba preparada para darle una respuesta en caso de que preguntase si quería contraer santo matrimonio con él. No era conveniente, porque estaba tan enojada, que de pura rabia habría contestado que sí para librarme del cacho de una vez por todas. Por otro lado, lamentaba mi estupida e infeliz vida, era una fracasada que no se atrevía a asumir los problemas de frente, porque tenía la esperanza de que Harry se diera cuenta solo que no lo amaba, que no lo quería, que no me atraía, que no lo encontraba lindo, que ¡ahg! me fastidiaba.

A medida que mis pensamientos se hacían más agresivos, comencé a apurar el paso, y justo, justo, justo cuando doblé una esquina me encontré de frente con la persona que menos quería ver en ese momento.

- Hola. – Respondí después de que me hubiese saludado Harry.

- ¿Cómo estás? – Sonrió con un brillo en los ojos.

- Eh, bien. – Torcí la boca. - ¿Has visto a Ginny?

- Si, en la mañana hablamos, pero se fue a Hogsmeade. – Contestó y yo quedé boquiabierta. ¿Cómo no me invitaba? ¿Y como a mi se me olvidaba que aquel día podíamos asistir al pueblo? Maldecí en mi fuero interno y traté de mantener la sonrisa mal lograda que tenía en la cara.

- Ah. – Bufé. – Bueno, adiós. – Me despedí rápidamente y traté de seguir caminando, pero Harry se interpuso.

- Hermione. – Me llamó y me acorraló contra la pared. Inconscientemente me acordé de Draco, él siempre hacía eso, la diferencia estaba en que cuando él lo hacía a mí me gustaba y no me daban ganas de vomitar. – Tenemos que hablar. – ese "tenemos" sonaba a multitud.

- ¿Tenemos? – Repetí. – Yo no tengo nada de que hablar. – Dije y la frase sonó un poco brusca.

- Bueno… - Rió como si fuese tonto. – Tengo.

- Es que…

- Nada de excusas, ya me has estado evitando por demasiado tiempo.

- Está bien, pero quítate. – Hice una señal para que se apartara de mí. "Te maldigo, Ginny. Maldito el momento en el que decidí buscarte" Pensé. ¿Qué haría ahora? No estaba preparada, no quería. - ¿Vamos a hablar acá? – Señalé el pasillo.

- Si quieres podemos ir a dar una vuelta. – Contestó sonriendo amablemente. – Bueno, Harry no tenía la culpa de ser tan idiota, así que traté de 'amabilizarme' un poco.

- Bueno. – Traté, pero eso no significaba que lo lograría.

Caminamos un buen rato, al mismo tiempo que charlábamos sobre cosas triviales y nada importantes, eso me relajó un poco. Llegado el momento – lo supe por el tartamudeo de Harry, la sudoración en las manos y el leve temblor en su cuerpo – me senté en el pasto lentamente. Él siguió mi acción y se sentó frente a mí, pero muy cerca. Inspire aire y llené mis pulmones, obligándome a mantener la calma. No estaba completamente segura de que el fin de todo esto era preguntarme lo que yo creía que me iba a preguntar, así que no puedo negar que tenía un poco de curiosidad por lo que pudiese decir, pero aún así no podía dejar de pensar si yo estaba dispuesta a volver a pasar por todo el infierno por el que ya había pasado y que si estaba tan loca como para aceptarlo. Sabía que estaba loca, pero no hasta qué punto.

- ¿Y? – Hice un ademán para que hablara de una vez por todas. Mientras más rápido mejor.

- Ah. – Bufó como si se le hubiese olvidado que estábamos ahí por un motivo. – Yo…

- ¿Tu?

- Es complicado. – Resumió después de unos segundos, y mi falsa calma desapareció. ¡Lo detestaba! ¡Detestaba cada palabra que salía de sus labios! ¡Y detestaba aún más que no hablara de una buena vez! – He estado pensando hace algunos días, sobre mí, sobre ti y sobre nosotros… Y me gustaría… - No pude evitar atorarme e interrumpirlo, algo que no deseaba hacer. Se detuvo unos segundos y luego continuó: - O sea, me he dado cuenta de que todavía pasa algo entre nosotros dos; algo que según yo, todavía es especial. Todavía hay química y yo se que tu aún sientes algo, aunque sea mínimo, por mí, porque es imposible dejar de amar de la noche a la mañana. – "Es que si supieras que yo no te amaba" Pensé entrecerrando los ojos. Pero volvamos al principio… ¡por favor! ¡Cielos! ¡Válgame Dios! ¡La santa maría y el niño Jesús! ¿Había dicho que todavía había química? ¿Qué todavía sentía algo por el? – Y yo, yo quiero intentarlo de nuevo. – Acotó.

- ¿Ah? – Marcaba ocupado.

- Lo que escuchaste. – Me miró con nerviosismo a los ojos. – Sé que es algo inesperado, porque tú creíste que yo había aceptado perderte así como así, pero no es lo que planeo hacer. Yo te quiero, y eso no ha cambiado.

- Pero…

- ¿Quieres casarte conmigo? Pero esta vez en serio. – Preguntó inclinándose hacia mí. Sacó una cajita pequeña que supuse que era un anillo y me lo pasó. Esta bien, lo admitía, Harry era lo más caballeroso que se podía ser, y amable y todas las cosas buenas, pero también un poco tonto y ridículo. Algo que automáticamente me hacia pensar "no, no, no" Miré la cajita azul que tenía cuidadosamente es sus manos, cuando de pronto algo chocó con mis labios. Me estaba besando, y yo estaba paralizada, por lo que no moví ni un dedo; no me corrí, no lo golpeé, ni lo empuje para que dejara de hacerlo, porque qué lograba con eso. Él parecía no escuchar ninguna de las tantas cosas que le decía, así que lo único que pude hacer fue pestañear cuando volvió a su antigua posición, lejos de mis labios.

Yo creía que las cosas serían un poco más fáciles, es decir, yo ya sabía que el me lo pediría en algún momento y que, por consiguiente, yo estaría un poco más preparada, pero me había equivocado. La impresión era igual o más a la que tendría si no lo hubiese sabido desde antes. Lo miré con ojo crítico. ¿Tanto me quería como para perdonarme de esa manera? Porque aquello no lo hacía cualquier persona. Una cosa es perdonar manteniendo presente el error, pero otra es querer volver a intentar olvidando todo lo pasado. Es demasiado, si yo estuviese en sus zapatos, no lo haría nunca, con nadie. Fue en ese momento en el que tuve compasión o mejor dicho lástima, por Harry.

¿Por qué debía decir si? Porque él, después de todo lo que había pasado – quedar huerfano y ser el encargado de destruir a Voldemort – necesitaba ser feliz, y si yo le decía 'si' el lo sería. Por mi parte, ese 'si' significaría venganza, porque sabía que Draco lamentaría que algo que pasó por sus manos ahora estuviera en las de Potter. Además ya no estaría sola, o al menos no lo sentiría tan así. Recordé que en un pasado no muy lejano yo me había prometido a mi misma hacer cualquier cosa para no sentirme más sola, y todavía eso seguía en pie. Porque me aterra la soledad.

¿Por qué debía decir no? Porque de ahí en adelante no sería más mi vida; se convertiría en un suplicio, un túnel sin salida; porque simplemente quería decir no, y porque de alguna u otra manera no podría concederle a Harry toda la felicidad que se merecía. Porque no era la adecuada para él.

La suave brisa removió las hojitas que se habían desprendido anteriormente de los árboles, y también mi pelo. Harry seguía mirándome a pesar del tiempo que llevaba sopesando todas mis posibilidades – que eran pocas –, sin decir nada. Cuando se percató que ya había salido del letargo, se irguió y sonrió.

- ¿Y? – Rompió el silencio. – ¿Qué dices? – Añadió con un brillo más notorio en los ojos. Era verdad que creía que yo sentía algo por él, se le notaba la esperanza de que yo pudiese contestar de forma positiva su proposición.

- Harry… - Partí sacudiendo levemente la cabeza. - ¿En serio necesitas que te responda ahora?

- ¡No! – Exclamó rápidamente. – Es mejor que lo pienses un poco, no quiero que me dejes plantado otra vez… - Rió para quitarle importancia al comentario. Aunque, claro, no me pareció chistoso ni por asomo.

- Bueno. – Suspiré mordiéndome el labio inferior, bajando la mirada hacia la caja que todavía sostenía entre las manos, y la que yo no había querido ver por ahora.

- Si quieres puedes ponértelo ahora. – Dijo creyendo que deseaba eso al mirarlo.

- No, Harry. – Contesté sintiéndome culpable. – No es conveniente, todavía no.

- Está bien. – Lo guardó donde lo tenia antes oculto y yo bajé aún más la mirada sin saber que decir. Sentí como suavemente levantaba mi mentón, para mirarlo a la cara. Sonreía satisfecho, sonreía como si mi respuesta hubiese sido un 'si'. Sin delicadeza, giré la cabeza y vi a Draco con otra persona, una joven que no pude reconocer. Su gélida mirada estaba puesta en mí, o mejor dicho, en nosotros, irradiando asco y odio. Luego, siguió su camino dejándonos atrás.

A pesar de no ser tan tarde, el cielo comenzaba a desteñirse llenándose de colores propios de un atardecer. De pronto, sin razón alguna – sin saber cual de todas las razones, mejor dicho – sentí ganas de llorar, de expulsar toda la rabia que sentía en el pecho… aquella angustia que me apretaba el tórax y me impedía respirar sin dificultad; odiaba hacerlo, pero era la única manera de echar todo afuera, aunque no solucionara nada.

Mi ventana tenía una vista excepcional, hermosa y única. Se veía casi todo el patio 'verde' de Hogwarts, y me tranquilizaba un poco estar mirando por ella, pero de pronto – inevitablemente –observé mi reflejo en el vidrio y deseé no haberlo hecho. Siempre que me veía llorando, algo parecido a una descarga eléctrica subía por todo mi cuerpo. Me daba impotencia verme así… llorando, y eso hacia que más lágrimas y sollozos salieran de mi; por rabia, por ser tan débil.

Recordé lo que Draco me había dicho en el momento en el que entré a la torre, después de pasear un rato sola. Yo venía entrando y él iba saliendo, algo que ninguno de los parecía haber notado, por lo que casi chocamos.

- Quítate. – Murmuré por lo bajo, y traté de esquivarlo entrando a la sala. No había dado más de dos pasos, cuando inconcientemente me giré sobre mis talones en dirección a Draco y pregunté algo sin pensar, algo sobre lo que no me di cuenta hasta después de haber formulado toda la frase, por lo que está demás decir que me arrepentí. - ¿Todavía sientes algo por mi? ¿Alguna vez me quisiste? – Dije con tono de reproche. Él me miró al principio confuso, luego un poco molesto. Sí, yo también pensaba que la última pregunta era completamente estúpida…

- ¿Tu qué crees? – Preguntó por respuesta. ¿Acaso no sabía que responder con otra pregunta era de mala educación? Sus ojos exploraron los míos.

- No lo sé, por algo te pregunto. – Dije como si fuese lo más obvio del mundo. De un momento a otro, sentí como mi corazón luchaba por salir de mi pecho, y como mis mejillas adquirían un tono rojizo.

- Claro que no. – El tono gélido y frío siguió resonando en mis tímpanos. – Ya no. – Concluyó y salió dejándome con muchas preguntas y con un sentimiento de derrota.

"Ya no" Pensé saliendo de aquel recuerdo. "Ya no" ¿Eso quería decir que había sentido algo por mi? Sonreí con melancolía, para luego sentir como el agujero de mi pecho se hacía cada vez más profundo y extenso. Pero también ese "ya no" significaba que ya no me quería, que ya no le gustaba. Que no había ninguna posibilidad de volver a estar con él.

Siempre sentí que me debía arrepentir de todo lo que había experimentado con él, porque solo había sido un fracaso, pero de los fracasos uno aprende y no me iba a arrepentir de aquello. Al contrario, aprendería de aquella experiencia.

¿Me amaría Harry tanto como yo quería a Draco? ¿Sufriría él como yo sufría por el Slytherin? Si era el caso, me compadecía de Harry. Él me quería y yo no dudaba de eso, era el único que lo hacia. Siempre fiel a sus sentimientos por mí. Le tenía que devolver la misma moneda, era mi momento de hacerlo feliz, de remediar todo el daño. Harry quería casarse conmigo y me amaba, y yo también lo podría lograr con el tiempo, ¿no?