KRISTOFF POV:
Azoté la puerta por segunda vez y salí corriendo de ahí, me sentía tan triste, y a la vez tan molesto. Estábamos a días de casarnos ¡Días! No dejas de amar a alguien en unos cuantos días, no cancelas una boda que ya está lista para celebrarse, sólo por un capricho. Lo que había llevado a Anna a cancelarla era algo mucho más fuerte, mucho más intenso y profundo. Y era eso lo que me dolía. Que ese amor tan grande, no era por mí. Llegué a las caballerizas, donde Sven tomaba una siesta bajo la sombra. Lo desperté y le dije que debíamos irnos de inmediato, me respondió con un resoplido y me siguió.
─ … y entonces volví a cerrar dando un portazo, y fui a buscarte ─ para cuando terminé de contarle toda la historia a Sven ya habíamos llegado a la cima de la montaña, desde donde podíamos ver todo el reino y sus alrededores, a medio camino me había dado cuenta de que había dejado el trineo, toda mi ropa, y a Black, pero no podía volver por todo así nada más.
─ Creo que sí eres un idiota ─ me respondió Sven de repente ─ Amas a Anna, ¿no? Entonces ¿Por qué le gritaste y le dijiste esas cosas tan horribles?
─ Yo… no lo sé ─ suspiré ─ no… no sabía qué decir, en cuanto me lo dijo… aaaarrrg, tienes razón, soy un idiota. No sé en qué estaba pensando, pero es qué la noticia me destrozó. Nunca me habían roto el corazón… Anna fue la primera mujer de la que me enamoré, y realmente pensé que iba a pasar toda mi vida a su lado.
─ Yo sé que la amas, y que querías estar con ella por siempre, pero recuerdas cuando corrimos a buscarla, y pensaste que tú podías ser su acto de amor… ella tomó una decisión, prefirió salvar a su hermana, a costa de su propia vida. Anna es justo el tipo de persona que realmente merece ser feliz, porque ella daría cualquier cosa por ver felices a los demás.
─ Sí, ya lo sé, pero…
─ Conociéndola, ¿no crees que le partió el corazón tener que romper el tuyo? Seguro que también para ella fue terriblemente doloroso tener que cancelar la boda porque no quería ponerte triste. Pero esta vez decidió que no podía sacrificar su vida por hacer feliz a alguien más. Y si hizo algo así, es porque ella está segura de que vale la pena. ¿No lo crees?
─ Sí, Sven, tienes razón ─ respondí hundiendo el rostro entre mis manos ─ pero le dije cosas horribles, y ella piensa que la odio y que sólo quería acostarme con ella.
─ A veces solo hace falta una disculpa sincera ─ Sven me miraba, como si realmente fuera él quien estaba hablando, y no yo, dejando hablar a mi subconsciente.
─ Entonces creo que debo volver y disculparme con Anna… Gracias Sven.
ELSA POV:
─ Creo que deberíamos ir a ver qué ocurre ─ le dije a Olaf al escuchar los gritos, no alcanzábamos a entender que decían, porque sonaban apagados por los gruesos tapices, pero era obvio que Kristoff no lo había tomado del todo bien ─ Tal vez él se ponga violento.
─ Tranquila, Elsa. Kristoff jamás le haría daño a Anna, pero ten en cuenta… no es fácil digerir una noticia así ─ me respondió Olaf ofreciéndome una taza de té que acababa de preparar.
─ Bueno, Georgina no se lo tomó así… ─ comenté dándole un sorbo a la taza.
─ Hasta donde yo sé, Georgina y tú no estaban comprometidas, ni llevaban meses juntas. Además, recuerda que Kristoff no es muy hábil cuando se trata de expresarse, fue criado por trolls, criaturas sabias pero impulsivas.
Un portazo llamó la atención de ambos.
─ Bueno, supongo que ya terminó su conversación ─ suspiré ─ ¿Ahora sí deberíamos ir con Anna?
─ Dale tiempo, creo que ella agradecería que le diéramos unos minutos a solas, tal vez ella ya descubrió sus verdaderos sentimientos hacia ti, pero Kristoff siempre será alguien importante en su vida, y aunque ya no se vaya a casar con él, estoy seguro que le dolió mucho romperle el corazón, si a eso le sumamos que él no reaccionó bien… no debe ser fácil, necesita procesarlo.
Un segundo portazo irrumpió el silencio que parecía haberse formado. Luché contra el impulso de salir corriendo a buscar a Anna y me quedé clavada en mi asiento, bebiendo el té de la manera más tranquila que pude. Olaf hablaba acerca de lo tranquilo que había estado todo en mi ausencia, pero yo sólo escuchaba a medias, mi cabeza estaba en la otra habitación, con Anna.
Unos diez minutos después, yo estaba por terminar mi segunda taza de té y Olaf su cuarto pastelillo, cuando Anna entró a la sala. Sus ojos estaban enrojecidos, como si hubiera estado llorando, y se veía algo decaída. Extendió los brazos en cuanto llegó, así que corrí a abrazarla.
─ ¿Qué fue lo que pasó? ─ le pregunté abrazándola con fuerza ─ ¿Te hizo daño?
─ No, sólo… su reacción fue peor de lo que esperaba ─ me respondió tras un suspiro ─ Me dijo que había sido un idiota al enamorarse de mí, y que seguro esto era otro capricho como lo de Hans. Le expliqué que siempre he anhelado encontrar el amor verdadero, y que aunque me esforcé para sentirlo por él, al final no fue así. Destrocé su corazón, Elsa… supongo que tenía razones para reaccionar como lo hizo, sólo espero que esté bien. Dijo que se iba a ir y no volvería jamás.
─ Creo que sólo necesita tiempo ─ comentó Olaf acercándose a nosotras, solté a Anna y él le tomó la mano ─ Es un buen chico, todos lo sabemos, pero él estaba realmente emocionado con la boda, convencido de que lo que tenía contigo era amor de verdad. Kristoff te ama, y creo que a como están las cosas ahora, él se dará cuenta de que esta vez sí te ama lo suficiente para dejarte ir. Solo dale tiempo.
─ Sí, supongo que tienes razón ─ respondió Anna con media sonrisa ─ Esperemos que regrese y podamos hablar más tranquilamente. Pero ahora, aún hay muchas cosas que debo contarte de las Islas del Norte. Es un reino maravilloso.
Anna y Olaf platicaron por un largo rato, mi mente, en cambio, estaba distraída con todos los sucesos de los últimos dos días. El amor de verdad, sí, es algo maravilloso y mágico, pero también es un poco injusto. Kristoff y Georgina… dos corazones que tuvimos que romper para poder estar juntas. Claro que con el tiempo los dos encontrarán su camino y se reunirán con su verdadero amor, pero en este momento, el dolor que les hemos causado es tan grande, que no puedo evitar sentirme un poco mal por ellos. Recordar las veces que pensé que Anna realmente terminaría casándose con Kristoff, el dolor que eso me provocaba…
─ ¿Elsa? ¿Estás bien? ─ la voz de Anna me regresó a la realidad, asentí con la cabeza ─ ¿Estás segura?
─ Sí, no pasa nada ─ respondí aclarándome la garganta ─ Sólo estaba pensando en algunas cosas. No te preocupes ─ respondí dándole un beso en la mejilla que la hizo sonrojarse un poco, Olaf nos miró sonriendo.
─ Bueno, creo que deberíamos ir a cenar ya ─ dijo Anna disimulando su sonrojo ─ muero de hambre.
─ Sí, claro, vayamos ─ me levanté del sillón y le hice una seña a Olaf para que hiciera lo mismo. Cuando estaba por abrir la puerta de la sala, Anna me detuvo.
─ Elsa… ─ Anna tomó mi rostro entre sus manos y me dio un rápido beso en los labios ─ para el camino ─ murmuró sonriendo, y abrió la puerta. Me quedé ahí unos segundos, sonriendo, y después los seguí.
Los cocineros nos sorprendieron con una deliciosa cena para darnos la bienvenida, pasamos un rato excelente comiendo, conversando y tomando un poco de vino. Nunca imaginé que Olaf sería incluso más divertido después de unas copas.
─ Y entonces le dije "La reina dejó órdenes para que me prepararás las mejores galletas de chocolate del mundo", pero no quería creerme, dijo que Su Majestad nunca daría una orden tan ridícula, y que si quería galletas me las preparara yo mismo, así que fui, tomé el libro de cocina, reuní los ingredientes… y fueron, literalmente, las peores galletas que he comido.
─ Bueno, Su Majestad puede dar órdenes ridículas a veces ─ dije tocando la campanilla de servicio, en segundos un joven respondió a mi llamado ─ Necesito hablar con Winry, por favor.
El chico se fue, y en sólo un par de minutos llegó Winry, una cocinera joven, especialista en postres y una de las más recientes contrataciones del castillo.
─ A sus órdenes, Su Majestad ─ se presentó haciendo una reverencia.
─ Winry, quiero que le prepares a Olaf las mejores galletas de chocolate del mundo ─ la joven me miró con los ojos muy abiertos, después miró a Olaf, que sonreía con fingida inocencia y finalmente a Anna, que sólo se reía de la situación.
─ ¿A esta hora Su Majestad? Es casi medianoche ─ preguntó Winry, un tanto confundida.
─ Tienes razón, ya es algo tardé ─ respondí cayendo en cuenta de lo tarde que era ─ Pero mañana, quiero esas galletas listas para la hora del té. Y recuerda, deben ser las mejores galletas de chocolate del mundo.
Winry asintió, se despidió con una reverencia y salió del comedor, todavía confundida.
Anna y Olaf estallaron en risas, y estuvieron así por varios minutos, intentaban calmarse, pero cada que parecía que ya lo habían logrado, otro ataque de risa los consumía.
─ Bueno, bueno, ya. Es tarde ─ dije levantándome de la mesa, y esperando que ellos hicieran lo mismo ─ Vamos a la cama, Anna.
─ Elsa… sé un poco más discreta ─ susurró Olaf ─ entiendo que quieran demostrarse sus afectos en privado, pero no tienes por qué anunciarlo.
─ No… no me refería a eso ─ exclamé completamente sonrojada ─ Es decir, que ya es muy tarde… y debemos a dormir. Cada quien en su habitación… ahora.
Otro estallido de risas, suspiré sonoramente, los dejé solos en el comedor y me fui a mi habitación.
ANNA POV:
Respiré profundamente para tranquilizarme después de tanta risa, la cabeza me daba un poco de vueltas, como la vez en que exploté con Georgina, pero esta vez sentía una alegría casi eufórica.
─ Elsa tiene razón, Olaf ─ dije cuando al fin conseguí dejar de reír ─ Vamos a dormir.
─ Está bien, está bien ─ dijo levantándose de la mesa tras de mi ─ Que descanses… pasa a ver a Elsa antes de dormir, creo que se molestó un poco.
─ Vale, lo haré, descansa Olaf ─ Olaf se fue a su habitación, y yo a la mía.
Me di una ducha rápida y me puse el pijama, la cabeza ya no me daba vueltas, pero esa sensación de euforia seguía en mi mente. ¿Elsa ya estaría dormida? Olaf me dijo que fuera a disculparme antes de dormir. Bueno, si ya estaba dormida sólo regresaría y ya. Caminé en silencio, casi a hurtadillas hasta su habitación. Llamé un par de veces suavemente, pero no obtuve respuesta, tal vez ya se había dormido… quería verla dormir. Abrí la puerta, pero no estaba en su cama, recorrí el cuarto con la mirada, la luz en el baño seguía encendida. Seguro Elsa se estaba duchando, decidí esperarla sentada en la cama.
Unos minutos después Elsa salió, con el cabello suelto y envuelta solo con una toalla. Me quedé mirándola hipnotizada, se veía tan hermosa, con el cuerpo mojado y la toalla ceñida al cuerpo.
─ Anna… ¿Qué haces aquí? ─ me preguntó sonrojada, tratando de cubrirse con las manos, me acerqué a ella con un solo objetivo, sus labios ─ ¿Qué ocu…
No la dejé terminar, tiré de su muñeca para acercarla a mí y la besé con la seguridad que me había dado el exceso de vino.
─ Anna… uhmm… Anna…
