Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación del fanfiction homónimo Vengeance is mine, publicado originalmente por Larissa, en el HBM (Hotel Bella Muerte) siendo la segunda parte/temporada del finfiction homónimo Smile Even If It Hurts, y cuento con la autorización de la autora para hacer la adaptación.
Hola, estoy aquí con un nuevo capítulo, esperando que la historia esté siendo de su agrado, y bueno muchas gracias por sus encantadores reviews y sus lecturas ;)
Mil disculpas por no actualizar ayer, pero tuve un contratiempo.
Cualquier cosa que no deba ir en el capítulo; no duden en decirme y lo corregiré, gracias.
Nos leemos luego.
Lily llegó a su casa, había dejado a Edward en ese departamento mientras él se duchaba, no le dejó ninguna nota ni nada, lo odiaba.
—Pensé que le había dicho que te trajera…
—Pasaron cosas ajenas –sonrió –estaré en la piscina.
—Claro –besó su frente.
—&—
Después de una noche fatal, por fin tuvo unos días de descanso, fue a la piscina y comenzó a estirar, en Carlisle había retomado el ballet, la gimnasia y comenzado con Yoga.
Giró un par de veces, le gustaba la sensación, no sabía porque lo había dejado de niña, los giros no la mareaban, y su imaginación volaba con ellas, la libertad del ballet era bueno, su mente se enfocaba más que nada en el siguiente paso y hacerlo bien en el momento correcto, la pista lo indicaba, pero hacía tiempo que había dejado ese pasatiempo.
—Es toda una caja de pandora Señorita O'hara –indicó Edward.
—¿Qué? –Perdió el equilibrio, lo sujetó por las solapas y cayeron a la piscina –es usted un imbécil –expresó sosteniéndose de la orilla.
—No pensé que la asustaría tanto –sonrió.
—¿Qué hace aquí?
—Pasé a saludarla –se puso detrás de ella.
—Oh, ahora veo –se quejó.
—Meramente sexual, no lo olvido –besó su cuello.
—¿Insinúa que yo sí?
—No lo sé, tal vez.
—¡No! –Gritó cuando la alejó de la orilla y la llevó al centro de la piscina —¡No Señor Lupin! –se quejó.
Según la historia de "Katie O'hara", sus padres habían muerto ahogados, y ella por poco, tendría que tener algún trauma según eso, además después del incendio, había desarrollado ciertas fobias, el agua en abundancia era parte de ellas, morir ahogada o quemada, era su mayor miedo.
—¿Acaso no sabe nadar Señorita O'hara? –se burló.
—Basta –se quejó y entró en pánico.
—No es la gran cosa –la giró hasta él y se sumergió con ella y se alejó nadando.
—¡Por favor! –chilló antes de hundirse.
—No es la gran cosa –se burló Edward saliendo de la piscina –sólo nade hasta mí y golpéeme ¿Katie? –Interrogó cuando ella no salió de nuevo a la superficie –esto ya dejó de ser gracioso.
Ted se quedó quieto, recordó aquella charla cuando aceptó el contrato, se aventó de nuevo a la piscina y se acercó nadando de nuevo sólo que más aprisa y la sacó a la superficie.
—Basta –se aferró a su cuello y sollozó –por favor.
—No voy a soltarte nunca –rodeo su cintura y la estrujó fuerte contra si –tranquila.
Nado con ella hasta la orilla y la sentó, salió y se recostó un poco arrepentido de sus actos con ella, jamás había sido así de estúpido con alguna mujer.
—Gracias –expuso seria después de unos minutos.
—Perdón mi estupidez –la observó.
—Gracias por no ahogarme.
—Jamás lo haría ¿de dónde sacaría su remplazo?
—¿Sexual o laboral? –indagó con una sonrisa y lo miró sobre el hombro.
—Ambos –se incorporó y la besó.
Quedaron desnudos rápidamente, Edward besó su cuello, acarició su cuerpo, Lily gimió cuando él se pegó a ella con suavidad, por primera vez de todo el tiempo que tenían en esta aventura sexual lo sintió diferente, a él, más no ella, lo sentía un poco torpe, dudoso, nada que ver con las otras ocasiones, antes era seguro de lo que hacía, la tocaba con firmeza, era ese macho que le gustaba que fuera sexualmente, ahora era más dócil.
—Lily –susurró Edward haciéndola abrir los ojos –Katie.
Lily cerró los ojos y gimió cuando terminó en ella, tal vez había escuchado mal la primera vez, a veces le pasaba con las demás personas, la llamaban Katie pero a veces se confundía y escuchaba Lily.
Edward se quedó agitado sobre ella, su cabello estaba sobre su cara, la observó hasta que controló su respiración, acarició su rostro un par de veces.
—Debería llevar su ropa a secar –sonrió.
—Sí, pero… ¿acaso quiere que me pasee desnudo por toda la casa?
—Tiene razón, venga conmigo.
Lily se levantó, tomó a Edward del brazo y subió corriendo hasta su cuarto, se puso una bata y tomó la ropa de Teddy.
—No tardo –le sonrió.
—¿Me quedaré desnudo en tu cuarto? –inquirió.
—Su ropa no tardará –le dijo y salió, no tardó en volver –su ropa no tardará en estar lista y seca.
—Debería tomar una ducha.
—Eso es lo que haré –caminó hasta el baño.
—No, yo me refería…
Lily entró a la ducha y después lo sintió detrás de ella, besando su cuello, su espalda, de la nada, estaban de nuevo haciéndolo pasionalmente, Edward la embestía con fuerza, pero aun así, lo seguía sintiendo torpe, aunque había recuperado un poco de la pasión, Lily se sujetó de una de las llaves de la regadera a causa de que su espalda golpeaba contra la barda fría a causa de las embestidas que Teddy hacía.
—Ha sido un día productivo –mencionó Ed mientras salían al cuarto.
—Supongo que para usted.
—¿Para ti no? –la giró hasta él.
—No, para mí no –indicó incómoda, normalmente lo hubiese sido, pero la actitud torpe de Edward en el sexo la había hecho meditar y molestarse.
—Sé que si –la besó.
—Para nada –comenzó a reír cuando le hizo cosquillas.
Terminaron sobre la cama tirados, como hacía años atrás, riendo tranquilos, sin que nada les preocupara, claro que las cosas habían cambiado completamente, ya no eran amigos, y ella sólo lo usaba como distracción sexual, al igual que él a ella.
—Sé lo que dijiste –la observó –pero no puedo Katie.
Edward volvió a besarla con esa torpeza, sus manos temblaban ligeramente al contacto con su cuerpo, desde la piscina lo había notado Lily, la forma en la que él invadía su cuerpo era diferente ya.
—Jamás pensé que un día estaría así, en este cuarto.
—Lo cierto es que yo tampoco –admitió.
—Jamás, en serio, jamás pensé que algún día me acostaría…
—Revolcaría –corrigió Lily.
—Con la dueña de este cuarto, claro que la dueña… ya no es la misma chica de la que yo… jamás vino a mi mente todo lo que pasó.
—No –se sentó –no me interesa saber, escuchar, nada.
—Bien –frunció el ceño un poco confundido con sus pensamientos.
—Iré por su ropa.
—Puede esperar.
Volvió a recostarla y se subió sobre ella para besarla, abrió su bata de nuevo al igual que la de él, algo que era bueno en él es que se excitaba fácilmente, y no es que ella no, con las caricias de Edward se sorprendía que tan rápido podía llegar a estar lista.
—Te amo, Lily –dijo tan claro y fuerte, que no hubo espacio para la equivocación, Lily se alejó asustada.
—Iré por su ropa Señor Lupin.
—Lily –la detuvo.
—Soy Katie –le recordó –mi nombre es Katie O'hara.
—Espera –la siguió –Katie… debió ser porque ella vino a mi mente…
—No importa Señor Lupin.
—Eres hermosa, perfecta y tan distinta, que sólo pasó, no sé en qué momento comencé a enamorarme de ti, sólo me enamoré, como un idiota.
—Meramente sexual Señor Lupin, iré por su ropa, no quiero que siga aquí.
—Katie…
—También lo sexual terminó Señor Lupin.
—Pero…
—Rompió uno de los términos y condiciones, nada emocional, el primero que cruzara la línea, terminaría con esto, estuvo de acuerdo.
—¿Tú no estás…?
—No.
—¿Estás hablando en serio? –investigó.
—Completamente, fuera del terreno sexual, nada en usted me importa o me interesa, no me siento atraída por usted en algo que sea emocional –expuso honestamente.
—Sé que al inicio me comporté como un enorme idiota, pero… Katie –la acorraló en la puerta –es acaso ¿Qué no he hecho nada para remediar todo lo que hice en el inicio? Todo lo que he hecho para remediarlo desde que Jarvis… eso ¿no vale la pena? ¿No he remediado ni un poco?
—Tal vez lo hizo –admitió –pero no es lo suficiente grande para borrar todo Señor Lupin, lo quiero fuera de mi casa, de mi vida y de todo lo referente conmigo.
—Bien –comentó serio.
Edward salió de su casa, suspiró, había accedido al sexo, como Jack lo dijo, Ted era un buen amante, pero jamás buscó algo más con él que sexo.
—&—
Las cosas no fueron del todo malas, Edward se comportó como un caballero a pesar del rechazo de Lily, sólo habían sido tres ocasiones en las que había sucumbido a las caricias, sus hormonas seguían siendo más poderosas a veces, pero nada más.
—Sólo espero que no lo tome como que reconsideré esto –se puso de pie.
—No soy imbécil –apretó los dientes –ya entendí que usted sólo quiere sexo.
—De acuerdo.
—Señor Lupin –tocó Sarah –lo buscan.
—Voy –dijo serio, se vistió rápido y salió.
Se lamentaba el hecho de ser tan estúpida y caer en los ruegos de Edward, debería dejarse de idioteces y terminar con todo esto de una vez por todas.
—Hola papá –contestó.
—Cariño, ¿estás con Edward? –interrogó.
—Sí ¿por?
—Él me llamó hace unas horas, le dije que iría a hablar con él, pero no podré ¿le puedes decir que lo veré después?
—Sí, no te preocupes.
—Bien, te quiero.
—Yo a ti, papá –sonrió y colgó.
Salió del cuarto y se dirigió a la oficina para buscarlo sabía que Edward estaba presionado por muchas cosas del trabajo y unos que otros negocios que estaban cayéndose a pedazos, pero no se explicaba ¿Qué era lo que quería tratar con su padre? Se detuvo en la puerta ya que estaba entreabierta.
—No –negó Edward –Lyall, no quiero.
—¡Tienes! –expresó Lyall molesto y cerró la puerta para que no se escuchara pero no funcionó.
Lily sonrió, Lyall Lupin siempre había sido lindo y agradable con ella, al menos cuando era Lily Potter, y le agradó escuchar su voz, estuvo por tocar pero se detuvo un instante.
—Lyall –se quejó Edward.
—Lily está muerta y tienes que aceptar ese hecho.
—No puedo –gritó –no puedo olvidar el hecho de que la… ella esté muerta.
—No vas a arruinarlo de nuevo Edward.
—Yo no arruiné nada. Ella no quiere nada conmigo.
—Vas a ir a donde está esa tal Katie O'hara y lucharás por lo que sientes.
—¡No le intereso! –le gritó.
—No te des por vencido Edward, lo hiciste una vez y ve como terminaron las cosas, la vida de Lily hubiese sido completamente diferente si te hubieses admitido a ti mismo que la amabas, que la sigues amando, su vida hubiese sido diferente si se lo hubieses dicho todo lo que la amabas.
—Ella a mí no –se quejó –ella amaba a Scorpius, me lo dijo muchas veces, rompiéndome el corazón cada una de esas veces, yo no iba a arruinar su felicidad Lyall, si Lily tenía derecho a algo, era a ser feliz, y no lo sería conmigo, lo entendí en el momento en que sus ojos brillaron al ver a Scorpius, en el momento en que sus labios me dijeron que jamás amaría a nadie como a él –susurró dolido.
—Se enamoró de ti ¿no?
—¡Pero tenía nueve años! –gritó furioso.
—Edward, estoy harto de verte sufrir, dejaste ir a Lily porque era menor, pero no siempre lo iba a ser ¿lo sabes? Intentaste olvidarte de ella por tantos años, ni Jade logró que la olvidaras, sacarla de tu mente, lo que debiste hacer fue luchar por ella, no permitir que Scorpius te la quitara tan fácil.
—Quise a Jade –expresó Edward.
—Lo sé –admitió –pero jamás como a Lily.
—No ayudas en nada Lyall –golpeó algo –gracias por recordarme que ni Katie hace que deje de amar a Lily, tal vez no estaría tan atormentado si se lo hubiese dicho, pero ella no me amaba a mí –comentó dolido –no podía confesarle que la amaba, Scorpius hubiese hecho que ella me alejara de su vida y no iba a permitir eso, yo no quería que Lily me alejara de ella, prefería la muerte, por eso tuve que ver a la mujer que amo con otro, siendo feliz al lado de otro hombre ¿qué crees que sentía cada que ella lo besaba? Cuando le decía que lo amaba, cuando aceptó ser suya para siempre, cuando aceptó casarse con él -murmuró.
—Te alejó de su vida porque no fuiste lo suficiente valiente para decirle que la amabas, para desmentir a Victoire en ese momento.
—Lyall… yo dejé que Victoire la lastimara.
—¡Ya basta! –Vociferó –Scorpius te juró que la protegería, era tu amigo y confiaste en él, por un momento pensaste que él realmente la amaba, que jamás la lastimaría.
—No debí –dijo torturándose –jamás debí…
—Sí, jamás debiste aceptar culpas que no fueron tuyas, pero aceptaste todo por no hacerle ver a Lily la clase de porquería de la cual se enamoró, preferiste ser el monstruo ¿todo para qué? Para que creyera que el hombre que amó le falló poco, que no había sido su culpa nada ¿valió la pena el sacrificio que hiciste? Lily te odiaba, te lo dejó muy claro en esa carta, que deseaba verte sufrir la peor de las miserias, que jamás te perdonaría y ni tu vida sería suficiente para remediar algo que… ¡Jamás hiciste! –bramó Lyall Lupin –jamás le fallaste, siempre estuvo ella primero que nada, incluso aceptaste salir con Jade para no lastimarla, para que Lily no te odiara por ignorar a su amiga y herirla –suspiró intentando tranquilizarse -Ted fallaste sí, al no decirle que Scorpius era un miserable, por jamás decirle que tú sentías por ella algo que jamás moriría, que la amabas más que Scorpius, que él no le merecía, pero ahora tienes la oportunidad de remediar tus errores, no dejes ir a Katie como dejaste ir a Lily, Edward, lucha por ella, si Katie O'hara te hace sentir vivo de nuevo, lucha por ella –gruñó Lyall.
—Ella no me ama –insistió –podría luchar, sí ¿qué ganaría? –se burló –me juré a mí mismo que no volvería a tocarla por respeto a Jarvis y…
—Caíste de nuevo, porque la amas.
—Lo que hago con ella no es correcto, Katie piensa que siempre la he visto como una mujerzuela barata.
—Ella no te conoce, no sabe nada de ti, te encerraste en un caparazón y no has salido, Teddy –insistió su hermano –muéstrale el Ted que realmente eres, ese hombre divertido y audaz que…
—Basta –ordenó Ted –no quiero hablar de eso, no más.
—Siempre es lo mismo contigo, desde que Scorpius te dijo que Lily murió en ese maldito incendio… te niegas a hablar de ella, de tus sentimientos ¿Qué ganas insultándola?
—Gano, gano más de lo que imaginas, tal vez en algún momento, después de tanto insultarla, de tanto menospreciarla, me crea a mí mismo que siempre la odie, con tal intensidad de como la amo ahora mismo.
Lily se quedó de pie y su estómago se revolvió, ahora entendía muchas cosas, por eso Sarah se había puesto feliz al saber que ella era Lily, al saber que Edward tenía algo con ella, porque sabía que él siempre estuvo enamorado de ella, ese "Se le ha extrañado tanto en esta casa", No solo era por ella, sino por Edward también.
Respiró profundamente intentando ignorar y borrar toda la información que había escuchado por accidente.
—Señor Lupin –abrió la puerta intentando sonar igual de fría que siempre.
—Katie –se puso de pie inmediatamente, pero con el rostro serio.
—Carl me pidió que… perdón –se disculpó al fingir notar la presencia de Lyall –no sabía que estaba con alguien.
—Soy Lyall, y somos dos, pensé que estaba solo, como siempre –estiró la mano.
—Katie –sonrió y estrechó su mano con alegría, seguía igual a como lo recordaba.
—Es mi hermano –añadió Edward –vino a… ¿a qué viniste?
—Cierto, me caso con Audrey –sonrió –la boda será en dos semanas, está formalmente invitada Katie.
—Oh no –sonrió –apenas si lo conozco y no suelo…
—Me gustaría que asistiera –sonrió –algo me dice que conoce lo suficiente de mi hermano como para aceptar ir como su acompañante –miró a Edward.
—Lo siento, no creo que sea conveniente –lo observó seria y molesta.
—¿Por qué no lo sería? –inquirió.
—Porque su hermano solía ser el mejor amigo de mi… bueno, es difícil de explicar, pero en realidad no sería conveniente, la última vez que me tocó asistir a un evento con él… las cosas no salieron bien.
—¿Qué ocurrió? –observó a su hermano.
—Golpee a un tipo porque pensé que le faltaba al respeto.
—¿Tiene algo de malo? –interrogó.
—Era homosexual, y gritó que era su mujer, lo cual, verá, mi prometido murió el día de mi boda, su hermano era su mejor amigo, y gritó eso en un gran evento –Lyall negó apenado.
—Eres un idiota –lo fulminó con la mirada.
—Lyall… —la chica se quedó de pie y la observó.
—Hola Audrey –indicó Edward saludándola con una sonrisa.
—Es tiempo –ignoró a Edward.
—Voy enseguida.
—¿Tú eres? –la observó detalladamente.
—Oh, ella es la Señorita…
—Soy Katie –interrumpió a Edward.
—Audrey McLaggen –estrechó su mano.
—Un placer –sonrió.
—Nos tenemos que ir –se disculpó Lyall y salió con Audrey.
Lily giró a ver a Edward, la veía serio, un tanto dudoso.
—Carl me pidió que le dijera que no podrá atender… –Ed se acercó a ella con suavidad y la besó – …lo –completó cuando dejó de besarla.
—Te amo –expuso.
—Era todo lo que tenía que decirle.
—¿Lo amas? –curioseó Edward.
—Salgo con él –comentó.
—No fue mi pregunta.
—No –contestó –no amo a nadie Señor Lupin.
Lily salió de la oficina, había sido cruelmente honesta con Edward, Jack le gustaba, por eso había decidido darle una oportunidad de nuevo pero no lo amaba, tampoco seguía enamorada de Scorpius y mucho menos enamorada de él.
