Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Capitulo 25

"¡¡Queremos anunciar el compromiso de nuestros hijos!"

Aquellas palabras resonaban en la cabeza de Akane, quien estaba tendida en su cama, sin poder dormir, recordando todas las escenas que había tenido su noche de compromiso. Desde que era niña había pensando en la llegada de dicho momento, pensaba que la disfrutaría, que la recordaría por siempre pero parecía que sería todo lo contrarío. Lo menos que quería era recordar aquello que le había causado tanto dolor.

Sumida en aquella dulce oscuridad de su habitación que siempre había amado contemplaba la blancura de su techo, admiraba el enorme vació que se veía ocupado por imágenes vivas producto de su recuerdo e imaginación. Pudo ver la cara de todos los invitados que la miraban de forma curiosa, recordó claramente la cara de Shampoo que se restregaba contra Shinnosuke, la mirada de él que se clavaba en ella con impaciencia, dolor y frustración pero lo que más le dolía fue recordar el vacío que reflejaba la hermosa mirada de Ranma, que no la observaba después de que puso un pie en la planta baja de se casa, si la veía pero no la miraba. Lloró amargamente, notando el anillo que decoraba su estilizado dedo, se maldijo por sentir aquello que le cortaba la respiración y se sintió como el peor ser humano al saber que le estaba fallando a Ranma y a su corazón.

(NS)

Ryoga se despertó más temprano de lo normal, miró su reloj y se enteró de que eran las cuatro menos cuarto de la madrugada, tenía sed, su garganta estaba demasiado seca. Salió de la cama perezosamente y se dirigió hasta la cocina en donde sació su sed con dos vasos de agua fresca, al regresar de nuevo a su habitación para dormir una hora más pudo ver el estudio abierto, supo que Ranma se encontraba en él, pues cuando estaba solo se mantenía cerrado. Entró lentamente, no queriendo interrumpirlo pero antes de poder hablar Ranma lo hizo primero.

—¿Necesitas algo? —preguntó con aquella voz fría y seca que había mantenido toda la noche, Ryoga pudo ver que se encontraba totalmente igual desde que entró al despacho, no había dormido ni tampoco se había cambiado de ropa, lo miró con preocupación y pudo ver la mirada vacía de Ranma posarse en él.

—¿No crees que es demasiado?

—¿Amas a Ukyo?

Ryoga dudó antes de responder aquello, sin duda que la quería, la pasaba muy bien con ella y estaba conociéndola más, pero sabía que no sentía algo tan fuerte por ella, y sin poder responder nuevamente Ranma habló primero. —No tienes ni la más mínima idea de lo que estoy sintiendo en este momento.

—Akane te quiere…

—Pero no me ama —dijo sin poder tragarse aquello que estaba sintiendo, a pesar de que jamás hablaba de sus sentimientos necesitaba sacarlo, porque lo estaba matando y cuando empezó a hablar con Ryoga sintió como el peso que Ranma estaba cargando se iba haciendo cada vez más fácil de llevar.

—¿Qué piensas hacer?

—No lo sé… Aún no tengo idea de lo que haré.

(NS)

Akane sintió como las cálidas gotas de la regadera cubrían y se paseaban por su hermoso cuerpo desnudo, la suave fragancia que la envolvía era embriagante, siempre le había gustado quedarse más tiempo del normal, pero esta vez demoró menos de diez minutos, se cambió apresuradamente de ropa y al bajar Kasumi apenas y estaba preparando el desayuno.

—¡Te has levantado demasiado temprano! —dijo llena de sorpresa, pues faltaban más de dos horas para que se cumpliera su horario normal, Akane sonrió vagamente y pudo ver como Sanosuke desayunaba tranquilamente en la mesa preparándose para la escuela.

—Me caí de la cama.

—Aún falta para que el desayuno esté listo —Akane sonrió a su hermana para que no se apresurara y se dirigió a la entrada principal, calzando sus zapatillas para salir de la casa.

—¡Caminaré un poco! —exclamó y salió sin prisa, sintiendo como la brisa de la mañana recorría lentamente su rostro, y percibió las fragancias que se mezclaban en el aire, pudo reconocer olores de diferentes cocinas, el dulce olor de la madera fresca y un perfume que llamó su atención. Se trataba de una niña que paso a su lado mientras sostenía la mano de su madre y se apresuraba para tomar el autobús que la llevaría a la escuela. Akane sintió melancolía, le hubiese gustado tener a su madre en ese momento, preguntarle que debía hacer. No tenía dudas, amaba a Ranma y quería convertirse en su esposa, pero había un inquietud en su corazón con Shinnosuke y eso no le gustaba para nada. Fue hasta un parque el cual visitaba a menudo, pues desde que era niña su madre las llevaba a pasar un tiempo juntos y en familia. Se sentó en una banca que estaba bajo la sombra de un hermoso árbol de cerezo, admiró como las personas se despertaban e iniciaban su día, pasaron varias personas, haciendo ejercicio y otros corriendo para llegar a sus respectivos destinos, pero en un momento su mirada se perdió en el horizonte y solo veía figuras, pero observaba sus pensamientos en el aire cruzar de una forma vertiginosa. Recordó a su madre más que otros días, cada detalle era puntual y después se recordó a si misma a la edad de 17 años, a simple vista parecía que no había pasado mucho desde eso, pero sabía que sí, recordó cuando Shinnosuke se marchó de su vida y sintió una punzada en su corazón y después llegó Ranma, ni siquiera paso por Kuno, y cuando esto sucedió sintió como su corazón latía más aprisa, sabía que nadie lo hacía latir así, nadie provocaba lo que Ranma provocaba en ella. Una voz grave la sacó de sus pensamientos de forma abrupta, levantó su mirada y se encontró con aquellos ojos celestes que no la dejaban en paz.

—¡Shinnosuke! —exclamó brincando de la banca, él la miró tranquilamente y había una inmensa ternura en aquella mirada preciosa que se comparaba con el cielo.

—Espero no molestarte Akane…

—¿Porqué fuiste ayer? Te dije el otro día que no quería que estuvieras en medio de la relación con Ranma.

—Necesitaba verte Akane, no tolero que te me escapes de esta forma de las manos —replicó y ella lo miró sorprendida, pensaba que había sido clara con él pero Shinnosuke estaba más que encaprichado con ella.

—Lo nuestro terminó hace mucho…

—Pero podemos salvarlo, tenemos todo para hacerlo —dijo tomando las manos de Akane de forma desesperada, ella lo miró incrédula por sus palabras, Shinnosuke nunca había escondido sus sentimientos, pero tampoco nunca se los había dicho de una forma tan expresa. —Sé que me sigues queriendo…

—Amo a Ranma, me casaré con él —dijo con firmeza y Shinnosuke la miró con dolor, pero si inclinó levemente hacía ella buscando recortar la enorme distancia que los separaba, Akane se congelo al ver la violación de su espacio personal y quiso romper el agarre pero sus manos no respondieron.

—Escúcheme, por favor Akane.

—Estás con Shampoo… No vengas a hablarme de errores y sentimientos…

—Sabes perfectamente que no estoy con Shampoo. Yo no puedo mentirte como lo hace ella. Es obvio que sabes porque accedí a hacer eso, si hubiera llegado por mi cuenta simplemente me hubiesen sacado de una forma u otra. El estar con Shampoo lo vi como un escudo.

—Tampoco puedo creer que hayas tenido el descaro de ir a la empresa junto con Shampoo para fastidiar a Ranma —dijo esta vez rompiendo el agarre que él tenía sobre sus delicadas manos, era cierto. Aquello le había molestado demasiado pues sabía que Shampoo solo buscaba vengarse de Ranma más que de ella.

—No lo hice por él. En ningún momento he pensado fastidiar a Ranma, él a mí me importa muy poco. Acepte entrar a la empresa porque sabía que estaría cerca de ti, que podría reconquistarte…

—¡Basta! —gritó perdiendo el control, estaba firme sobre sus decisiones, pero le dolía saber que no era lo suficientemente fuerte para enfrentar aquella situación como le gustaría. Y recordó la pelea que tuvo con él cuando le decía que la iba a dejar, nuevamente las punzadas regresaban a su corazón. —¡No es justo que vengas y revuelvas todo cuando estaban las cosas tan bien!

—Akane yo…

—¡¡Ojala nunca hubieses regresado! —gritó y empezó a correr de forma desesperada, intentando perderlo junto con sus recuerdos. Shinnosuke iba a correr detrás de ella pero antes de hacerlo una voz cargada de dolor lo detuvo.

—Déjala en paz.

Se giró y se encontró con aquel hombre que conocía perfectamente y que sabía que Shampoo odiaba con todas sus fuerzas.

—Kuno.

—Pensé que serías un poco más inteligente.

—¿De que hablas?

—Debes de quitar a Ranma del camino, esa es la única opción para…

—No me interesa quitar a Ranma del camino, solo quiero que Akane sea feliz conmigo o sin mí. Si ella quiere regresar conmigo lo hará, y si quiere seguir con su novio lo hará, no estoy buscando un momento para quitar a Ranma del camino.

—Eres demasiado torpe.

—Me importa muy poco lo que pienses —dijo y se fue para no estar en la presencia de un tipo tan nefasto como Kuno. Él simplemente se limitó a ver como se alejaba y sabía que

(NS)

Akane regresó algo molesta al Dojo, para nada le había gustado encontrarse con Shinnosuke, no por verlo a él, sino más bien porque le provocaba sensaciones y sentimientos que no quería sentir por él y mucho menos cuando estaba tan bien con Ranma, estaba absorta en sus pensamientos, meditando y de pronto sin previo aviso sintió una punzada en su corazón. Al levantar la cabeza se dio cuenta que Ranma estaba delante de ella, mirándola con seriedad, pero sin decirle nada aún.

Por un instante se congeló y al dar un paso hacia él se dio cuenta que no era más que una vaga imagen que su mente había dibujado para jugarle una broma, lo cual la desconcertó completamente, ¿qué significa aquello?

—¡¡¿Akane?!! —llamó Nabiki sobresaltando a su hermana, la miró y esta le dio una palmada en la espalda al acercarse a ella. —¿Te sientes bien?

—Claro —respondió con la respiración un poco cortada, y Nabiki la miró detenidamente, sabiendo que la respuesta no era cierta.

—Estás muy pálida…

—Apurémonos, se nos hace tarde para el trabajo —cortó y corrió a las escaleras para perderse al subirlas, mientras Nabiki la miraba con recelo y atinó la situación que su hermana menor estaba viviendo. No le gustaba saberla así, pero sabía que no podía meterse en su vida.

(NS)

Ranma escuchó nuevamente aquella risa que lo atormentaba. Se trataba de Shampoo que entró con gracia a su oficina. No se molesto en regañar a su secretaria que venía detrás de Shampoo, amenazándola con sacarla a la fuerza.

—No te preocupes Mao, cierra la puerta y que nadie nos moleste —dijo y Shampoo sonrió ampliamente, Ranma estudió sus palabras y miró nuevamente a su secretaria —, solo deja pasar a Akane —, al decir aquello la risa de Shampoo se esfumo, pero regresó al instante cuando Mao abandonó la oficina y se dio cuenta que estaba a solas con Ranma.

—¿Estás muy ocupado?

—Bastante, pero te conozco y sé que no saldrás, así que dime que quieres —argumentó con voz cansada, conociéndola a la perfección, Shampoo corrió a sentarse en la silla que estaba enfrente de él y lo miró detenidamente.

—¿Cuándo será la boda? —preguntó sabiendo que no se realizaría tal cosa, y Ranma coincidió con su pensamiento porque la miró relajado, sin caer en su juego.

—Eso depende de las ganas que tenga Akane de casarse.

—¿Cuándo quieres casarte tú? —preguntó de forma maliciosa, quería hacerlo rabiar y Ranma ya estaba más que enojado, pero no se lo iba a demostrar.

—Cuándo Akane lo decida.

—¡Ranma! —rió sacudiendo su mano en el aire —¿No viste la cara de Akane ayer? Todavía ama a Shinnosuke —gritó al final con una risotada que lo hizo respirar profundo, sino perdería el control.

Akane llegó a la oficina de Ranma, pero Mao no estaba y al acercarse a la puerta pudo escuchar la voz conocida de cada uno de ellos y se congeló, su cerebro no estaba funcionado como debería y se quedo detrás de la puerta como había hecho los primeros meses en conocer a Ranma y sintió que su corazón se comprimía.

—Aunque Akane y yo terminemos con toda esta farsa, que desde un principio lo fue… No pienso regresar contigo Shampoo, ni aunque fueras la última mujer en el mundo lo haría.

—¡No seas ridículo, sé que aún sientes algo por mí, lo vi en tus ojos anoche que estaba del brazo de otro hombre!

—Escúchame bien Shampoo —dijo Ranma con la mandíbula apretada, Akane pudo sentir lo tenso que estaba, lo conocía perfectamente y estaba con las manos apretadas sobre su pecho, queriendo controlar la velocidad con la que latía su corazón pero era prácticamente una locura. —Lo que viste ayer efectivamente fueron celos —sintió un escalofrío por toda su espalda, —pero no por ti, sentí celos al ver la forma de dolor con la que Akane los miraba —Akane sintió que una mano de acero le oprimía el corazón, pues Ranma se había dado cuenta de aquel extraño sentimiento que la había poseído la noche anterior y sabía como podía sentirse —. Sentí celos, al ver con el amor que ese idiota la miraba y me di cuenta que jamás había amado a una mujer tanto como amo a Akane. Contigo quería matar a Kuno, hacerlo sufrir por atreverse a quitarme lo que creía mío… Pero con Akane no…

—Esa es la prueba de que me amas a mí.

—Esa es la prueba de que amo tanto a Akane, que si su felicidad depende de que este con otra persona… Que si su felicidad es Shinnosuke yo la respeto y la acepto y si ella me pide que me aparte lo haré con todo el gusto del mundo.

—¡No te creo!

—No me importa.

—¡Akane es todo menos la mujer que quieres y tú lo sabes, tú me lo dijiste! Me pediste que dejara a mi familia, mi trabajo, ¡Akane no sabe cocinar!

—Cosa que no podría hacerle a Akane, jamás podría separarla de su familia, de su pasión que es diseñar, por eso estoy aquí, en una empresa que no tiene nada que ver con mi estilo de vida y aunque no sepa cocinar y seguramente jamás me atreveré a comer algo preparado por ella yo lo puedo hacer y sino contrató a alguien que le enseñe…

—¡¡No puedes amarla!! Cuándo me hacías el amo…

—Cuándo me acostaba contigo no sabía lo que era hacer el amor —le cortó Ranma sin piedad, haciendo que Shampoo retrocediera por el golpe que le habían causado aquellas palabras —la primera noche que estuve con Akane me di cuenta de la delicadeza de esa acción, aprendí lo que pobremente creí que sabía y estar con Akane fue lo que me daba fuerza, fui brusco con ella en algunas ocasiones porque no quería perderla, intentaba retenerla, pero me di cuenta que no soy capaz de hacerlo.

—No puedo creer todo lo que me estas diciendo Ranma —la voz de Shampoo estaba quebrada, Akane lo sabía pues la conocía a la perfección, ella tuvo que tragarse varios sollozos al escuchar las palabras de Ranma que creyó jamás escuchar.

—Cuando me quería vengar de ti y toda tu gente… La conocí a ella y me di cuenta que no podía hacerle daño. Si pudiera explicarte lo que sentí al ver el dolor que se reflejaba en su rostro cuando te miraba cerca de Kuno, cuando yo le decía que lo iba a matar y destruir la felicidad de ese imbécil, no soportaba verla triste, después solo quería matar a Kuno por su osadía de hacerla sufrir, no soportaba saber que ella lloraba por él no soportaba ver como Kuno tenía el amor de una mujer como Akane, incluso cuando te detestaba no era por Kuno, sino más bien por dañar a la mujer que amaba desde qu…

—¡¡Cállate!! —gritó Shampoo levantándose de golpe de la silla y Akane dio un paso para atrás, estaba más confundida que nunca y sabía que Shampoo no tardaría en salir, no quería enfrentar a Ranma en ese momento.

—No seguiré, no vale hablarle a un sordo ni mucho menos a una mujer tan caprichosa y egoísta como tú.

—¡Estás confundido… —fue lo último que escucho Akane antes de salir corriendo al escuchar los pasos de Shampoo alterados por salir de aquella oficina.

(NS)

Las manos de Akane temblaban, no había sido capaz de hablar con nadie, se había ido de la empresa esa mañana y había apagado su celular, no quería recibir llamadas, estaba completamente confundida. Se miró en el espejo sin entender la imagen que reflejaba en aquel momento. Hace unas semanas era la mujer más feliz del mundo, había encontrado a Ranma, un hombre que la complementaba a la perfección y ahora no era más que una desconocida que no sabía lo que quería.

—¿Akane? —era la voz de Kasumi que venía al otro lado de la puerta, Akane reaccionó en ese momento, miró su reloj y se dio cuenta que había pasado exactamente 27 horas después de haber escuchado a Ranma hablar con Shampoo.

—¿Akane, querida? —preguntó de nuevo al no obtener respuesta, Akane abrió la puerta sonrió levemente y Kasumi respondió el gesto de la misma forma.

—Lo siento, estaba lavándome la cara, no tuve una buena noche.

Kasumi sonrió tranquilamente, definitivamente no sabía acerca de la situación que estaba viviendo Akane —Shinnosuke está abajo, quiere verte.

—En un momento bajo.

Kasumi asintió y se retiró lentamente, tatareando una canción que Akane reconoció como la que le cantaba su madre, suspiró cuando se encontraba sola en el amplio pasillo y se apresuró en bajar para atender aquella visita que no deseaba para nada. Al bajar pudo sentir la mirada de Shinnosuke clavada en ella y sintió una pesadez.

—Akane, no respondes las llamadas —fue lo primero que dijo.

—No sé que le paso a mi celular, no responde bien…

—Entiendo…

Aquello no era más que una situación incomoda entre ellos, Akane reparo en la amplía espalda del chico que estaba enfrente de ella, pasaron varios minutos en silencio y él lo rompió sin prisa.

—Creo que no me porte bien la última vez que hablamos…

—No te preocupes, supongo que yo tampoco.

Shinnosuke sonrió y Akane sintió una calidez al ver aquel gesto, por un momento se devolvió en el tiempo y recordó lo simple que era hablar con él.

—No quiero presionarte Akane… Pero mi abuelo no esta nada bien —Akane se preocupó de inmediato, sabía todo lo que significaba ese hombre en la vida de él y Shinnosuke la miró tiernamente al ver aquel gesto que ya conocía —Tengo que irme y sabes que me gustaría llevarte conmigo, no creo regresar a Nerima en mucho tiempo.

Akane no era capaz de responder, lo miró fijamente y él trago forzadamente, sintiendo lo reseca que estaba su garganta —Talvez cometí un grave error al no contarte la verdad de mi enfermedad la primera vez que partí, al pensar que iba a morir… En fin, no estoy dispuesto a perderte de nuevo —aquellas palabras fueron como una flecha en el corazón de Akane, pues recordó las palabras de Ranma cuando dijo que no estaba dispuesto a retenerla si el precio era verla sufrir.

—¿Cuándo te vas?

Shinnosuke sintió una llama dentro de sí y vio la oportunidad que se estaba presentando —En dos tres días, puedo esperar cinco si lo necesitas.

—¿Dónde viviríamos?

—¡En casa de mi abuelo! —exclamó esperanzado tomando las manos de Akane que no vacilaron ante tal tacto, aquellos ojos celestes demostraban la felicidad que no podía explicar.

—¿Y mi familia?

—No sé, puedes venir una, dos veces al año.

—¿Qué hay de mi carrera?

—No la vas a necesitar, yo me encargare de todo, seremos felices amor —se apresuró a decir y Akane lo miró comparando las palabras de Ranma con las de él.

—¿Qué pasa si no soy feliz?

—¡¡Lo serás!! Te lo juro que lo serás, siempre estaremos juntos y soy capaz de hacer cualquier cosa que me digas, cualquier cosa que quieras.

—¿Sí quisiera regresar?

—Te aseguró que no querrás, te encantara el lugar, tiene animales peligrosos pero nada que no puedas controlar, tú puedes con todo, una mujer se debe sacrificar por el hombre que ama.

Aquello fue una cubeta fría para Akane, Shinnosuke no estaba dispuesto a hacer nada por ella, simplemente argumentaba que la amaría por siempre, pero no le importaría verla sufrir, eso estaban reflejando sus respuestas, solo estaba pensando en él.

—¿Sí mi felicidad es con Ranma?

Shinnosuke rió sarcásticamente al escuchar aquello y sacudió la cabeza de forma negativa —Tu felicidad es conmigo Akane, fui el primero en tu vida… Ranma jamás podrá darte lo que quieres, estas confundida.

—Ya no eres el Shinnosuke que conocí ni tampoco soy la Akane que tu conociste.

—Tenemos mucho tiempo.

Akane pensó lo irónico que resultaba aquello, hace unos meses Shampoo y Ranma estaban sosteniendo la misma conversación mientras ella escuchaba detrás de las puertas para cerciorarse de que no despojaran a Kuno de la felicidad y recordó la técnica que Ranma utilizó con Shampoo.

—Bésame —pidió y Shinnosuke la miró con todas las esperanzas que tenía y se lanzó a besarla apasionadamente, mientras una lágrima se derramaba por la mejilla de Akane al comprender lo que la había estado atormentando.

(NS) Next scene

Nota: Tengo que agradecer los diferentes comentarios que he recibido de ustedes los lectores y también me gustaría decir que me sorprende algunas opiniones que han tenido con respecto a la continuación de los diversos capítulos, informo que este es el penúltimo capitulo, el siguiente es el ultimo, para que disfruten de este capitulo y comenten acerca de lo que creen que será el desenlace.

Gracias a todos los lectores, AnaIz. ;D !!