Hola a todos w

Bueno como dije ;D ya tendremos a nuestro primer retoño en este cap xD jaja sobre su personalidad, pues aún es un tierno angelito recién nacido -w- su personalidad la veremos más adelante asi que no se desesperen.

EL cap de esta noche va dedicado a: MMsofiMM, Yaqui6, Dixz2468, Hana_Soul, Luna_sawada, HY-number401, Ladyblackayuzawa, Jofra_10, Franches1704, Ktvicky, DianaDiVongola, Tsunayoshy, Vicski, ShantalPerez4, Lachuchi009, Najelli234, Juanalacubana07, KatyKatLoveu, HitomikoKurosaki, Airin98, Ximena04, KarlaRinKagamine, Tochy33, Ka_LizCC, Susuya98, Hina55, Juanaperez06 y NekoAlicia.

;D bueno sin más me retiro, disfruten de la lectura.

KHR no es mio, solo tomo prestados a sus sexys personajes.

Capítulo 25: Kaito

Era una noche muy agitada y eso no se debía al hecho de que en esos instantes se hubiera desatado una tormenta afuera… si no, por la tormenta de emociones que se vivía adentro de la mansión Vongola… ya que nadie se esperó que algo así pasara.

Lo que había comenzado como una mañana tranquila se convirtió en un tornado de caos…

El día era precioso, el cielo estaba despejado y el sol brillaba e igual había una brisa agradable. Todos se encontraban ese día en casa, incluso Alaude estaba de visita.

Pero en ese momento el centro de atención era cierta rubia algo despistada, ligeramente torpe y medio bipolar, ya que en esos momentos contaba con los 9 meses de embarazo por lo cual todos estaban pendientes de ella por cualquier síntoma. El más nervioso en esos instantes era cierto pelirrojo, ya que había hecho a un lado sus deberes como líder encargándole esas tareas a su hermana mayor Adelheid, la cual acepto por el simple hecho de que Enma ya no parecía concentrarse en sus deberes y prefirió dejar que estuviera pendiente de su esposa.

En esos instantes Enma y Dino se encontraban en el jardín, disfrutando de la suave brisa de la mañana, la cual estaba comiendo en esos momentos un plato de fruta picada y un vaso de jugo de naranja; los cuales eran vigilados y acompañados por Romario y sus compañeros. Mukuro y Byakuran se encontraban comiendo malvaviscos en el gran sofá de la sala, al mismo que escuchaban de forma atenta a Chrome, la cual estaba leyéndoles un libro infantil para que la bebe escuchara, ya que habían descubierto que cada que la bebe empezaba a patear esta solo se calmaba cuando alguien le leía y junto a ellos en la sala estaban los guardianes del peliblanco los cuales estaban sentados en el suelo e igual escuchaban atentamente la narrativa. Kyoya se encontraba en la cocina platicando con Alaude y Kusakabe, los cuales escuchaban atentos la curiosa historia de cómo ella se había salido con la suya y acompaño a Tsunayoshi a esa junta de líderes mafiosos, la cual termino en una gran masacre ya que el castaño literalmente había disciplinado y casi matado a esos sujetos por haberse atrevido a mirarla de forma lasciva… lo que era resumido a que ella se había divertido mucho en esa salida. Tsuna, Reborn y los chicos se encontraban en una junta, en la oficina del castaño donde estaban haciendo un conteo de daños de lo que había ocurrido en la reunión con los otros líderes.

- El lado bueno es que ahora se lo pensaran dos veces antes de meterse con nosotros – hablo divertido Reborn mientras se recostaba en su asiento.

- Tch… esos se lo merecían – se quejó Tsuna mal humorado – nadie mira y le habla así a MI Kyoya…

- Am… pero yo creo que te excediste un poco…. – opino algo nervioso Takeshi.

- ¿De que hablas friki del beisbol?, Tsuna estuvo excelente les demostró a todos quien manda – opino con orgullo Hayato.

- Yo no puedo dormir gracias a eso, porque aún tengo pesadillas con lo ocurrido – comento Lambo al mismo tiempo que temblaba ligeramente al recordar los hechos.

- Eso fue algo ¡EXTREMO! – grito animado Ryohei.

- Mejor dejen de quejarse, al final demostramos lo poderosa que es Vongola – exclamo Hayato.

- No… más bien demostramos que Tsuna sufre un grave trastorno de personalidad… - hablo aterrado Lambo.

- La causa da igual, ya que ahora se lo pensaran antes de intentar algo contra nosotros – hablo de forma seria Reborn – porque en estos instantes eso es lo mejor.

- ¿Que quiere decir con eso? – pregunto de forma seria Takeshi.

- Porque lo normal para estas alturas es que suframos algún tipo de atentado por parte de nuestros enemigos para buscar dañar, matar o secuestrar a los hijos de los lideres mafiosos – argumento Reborn mientras su mirada se volvía sombría, al mismo tiempo que recordaba la razón por la cual el decidió hacerse cargo de la educación de Tsunayoshi, ya que cuando era un bebe de tan solo 2 años de edad… y por un estúpido descuido de sus padres por poco el perdía la vida hay que estuvo a punto de ser secuestrado por otra mafia, pero afortunadamente logro rescatarle e impedir que se lo llevaran.

- Supongo que esa es en parte la razón por la cual todos estamos en la casa e igual que le pidieran a ese sujeto que igual pusiera algunos de sus hombres a vigilar los alrededores – dijo de forma seria Ryhoei.

- Bueno si lo pones así… - comento Lambo – supongo que fue bueno que Tsuna masacrara a esos sujetos.

- De todas formas, ya le hablé a Shamal y en un rato llega a la mansión y se quedara hasta que bronco dé a luz a su hijo – hablo de forma calmada Hayato.

- Ya le preparé todo lo necesario en la enfermería e igual ya le informé de todo al cuerpo médico – opino Ryohei.

- Perfecto – opino Tsuna mientras se colocaba de pie – bueno si eso era todo debo retirarme.

- Cierto dame-Tsuna… - hablo divertido Reborn, haciendo que el mencionado detuviera sus pasos – cuando tus hijos nazcan deberás entrenar rigurosamente.

- ¡Que! ¿Por qué? – pregunto algo asustado el castaño.

- Tanto dulce es malo para ti, por lo cual deberás ejercitar más tu cuerpo -dijo mientras una sonrisa sádica se dibujaba en su rostro al mismo tiempo que la cara del castaño se tornaba pálida y ligeramente azul.

Después de eso, la reunión se dio por terminaba, donde Tsuna y Reborn se unieron a Kyoya y compañía para platicar y pasar el resto de la tarde, mientras que los demás chicos fueron a realizar alguna actividad.

Alrededor de las 5 de la tarde, Shamal había hablado a la mansión diciendo que no iría ese día ya que tendría una cita, algo que enojo a Hayato pero al ver que Dino se veía normal y calmada supuso que no sería problema.

La cena transcurrió de forma normal… bueno lo normal en la casa ahora que contaba con demasiados invitados ya que justo al caer la noche empezó una fuerte tormenta por la cual todas las visitas tuvieron que quedarse a pasar la noche en la mansión.

Pero… lo que parecía solo ser una tormentosa noche empeoro cuando de un momento a otro en la madrugada se escuchó un grito que rompió el silencio de la casa e igual alerto a todos los presentes.

Todos se levantaron exaltados y corrieron al lugar del origen del grito, notando que era la habitación donde dormían Dino y Enma, al entrar notaron a un pelirrojo angustiado sujetando a una rubia que parecía estar sufriendo.

- Herbívoro, más te vale que tengas una buena razón para haber interrumpido mi sueño – se quejó Kyoya, la cual llevaba una yukata sencilla de color negro con una cinta morada amarrada bajo su pecho, el cual estaba algo expuesto.

- Kufufu estoy de acuerdo con ave-chan más te vale que sea importante – dijo Mukuro muy enojada la cual ya tenía su tridente entre sus manos, ella llevaba un vestido color lila, de tirantes.

- Enma ¿que paso? – pregunto algo nervioso Tsuna.

- Es que Dino… - dijo angustiado el pelirrojo.

- Habla de una vez – se quejó Byakuran.

- Quieren callarse – les grito la rubia – ah… - se quejó.

- Hayato, llama a Shamal – ordeno Tsuna.

- Tsuna, él me llamo y me dijo que no vendría hasta mañana – comento el peliblanco.

- ¡Que dijiste! – pregunto algo molesto y asustado el pelirrojo.

- Enma… - le llamo Dino con esfuerzo – ya… ya viene…

- ¿Eh…? ¿quién viene? – pregunto confundido el pelirrojo.

- Maldito perdedor… - se quejó Dino – te estoy diciendo que tu hijo ya viene – le grito mientras le golpeaba con su látigo, pero ese esfuerzo hizo que empezara a sangrar más.

- Esto es malo, ya rompió fuente, no tenemos tiempo que perder – dijo Ryohei de forma seria entrando a la habitación.

- Hayato, no me importa cómo le hagas, pero quiero a Shamal aquí lo más rápido posible – ordeno Reborn – ustedes – dijo señalando a Takeshi y Lambo – avísenle a los empleados preparen la enfermería, rápido – les grito.

- Dino, desde hace cuánto que empezaste a sentir estos dolores – le pregunto de forma sería el boxeador al acercarse a ella para recostarla.

- A mitad de la cena…

- ¿Y porque no dijiste nada? – le pregunto enojado Reborn, ya que para nadie era un secreto que él también quería a la rubia como si fuera su hija.

- Es que… - ante eso la chica se sonrojo un poco y desvió la mirada – pensé que comiendo se me pasaría le dolor… pero hace rato lo sentí más fuerte y entonces me di cuenta de lo que significaba.

- esto es malo, debemos llevarla lo más rápido posible para ver cómo sigue él bebe – declaro preocupado Ryhoei.

Ante eso Enma cargo a la rubia y la llevaron a la enfermería, donde lo primero que hicieron con la ayuda del médico de la casa fue revisarles notando para alivio de todos que él bebe estaba bien e igual que la rubia ya había dilatado lo suficiente y ahora solo era cuestión de ella para sacar al bebe.

Para buena suerte de todos, un par de minutos más tarde llego Shamal, el cual estaba amordazado y amarrado de cuerpo completo, al parecer Hayato pidió ayuda a Kusakabe, el cual ordeno la búsqueda inmediata del médico.

- Tch… ya uno no puede tener una cita en paz – se quejó Shamal.

- Shamal… - le llamo Enma dejando salir su insisto ascenso – créeme que esa será tu ultima preocupación si algo le pasa a Dino y a mi hijo.

- Por lo visto aquí tenemos otro con caso de trastorno de personalidad – comento algo asustado Lambo.

- Kufufu y apenas te das cuenta – le contesto divertida Mukuro.

Después de eso, Shamal entro a la enfermería cerrando las puertas detrás suyo.

Todos se encontraban algo nerviosos y angustiados esperando, aunque en la habitación se podía escuchar las quejas, maldiciones o insultos que decía la rubia mientras buscaba mitigar el dolor en lo que hacía su labor en el parto, lo bueno es que Enma estuvo a su lado todo el tiempo, aunque eso significa que por un rato perdiera la sensibilidad de sus manos las cuales fueron estrujadas por su linda esposa.

Después de que transcurrieran unos minutos se empezó a escuchar el leve llanto de un bebe, lo cual puso a todos de pie y estaban pendientes mirando la puerta, la cual fue abierta por Shamal.

- Tch… otro hombre más en el mundo, que aburrido- comento el médico, pero en ese instante recibió un martillazo en la cabeza por parte de Reborn.

- Ahórrate esos comentarios – hablo algo enojado, dejando inconsciente al médico en medio del pasillo.

- Chicos – les hablo Enma apareciendo por la puerta – ya pueden pasar – les indico alegre.

Ante la invitación todos ingresaron de forma ordenada a la habitación ya que sabían que no podían hacer mucho ruido por el nuevo integrante de la familia. Al entrar notaron que Dino seguía recostada, se le veía muy cansada peor tenía un pequeño bultito entre sus brazos, el cual estaba envuelto en una sábana de algodón de color amarillo pastel.

- Dame-dino – le llamo Reborn, siendo el primero en acercarse hasta ella y sentarse en la orilla de la cama.

- ¿Quieres cargarlo? – le pregunto divertida la rubia, al mismo tiempo que con cuidado se movía y colocaba al bebe en los brazos del pelinegro.

Ante eso los demás igual se acercaron al pelinegro para ver que apariencia tenía al bebe, notando para su sorpresa que era un pequeño pelirrojo de tes clara.

- Se parece a ti – comentó divertido Tsuna mientras le daba unas palmadas en su hombro al pelirrojo mayor.

- Felicidades bronco – opino Kyoya mientras miraba al bebe, ya que el pelinegro se lo había entregado para cargarlo.

- Kufufu sabes estoy recapacitando y arrepintiéndome, ya que escucharte quejarte fue algo inquietante – opino divertida Mukuro.

- Bueno, no lo negare dolió como el mismo infierno… - le contesto divertida la rubia – pero… vale la pena – dijo mientras sonreía y miraba a ver a su bebe.

- Waa Mukuro, pensar que así estaremos nosotros el otro mes – dijo animado y alegre Byakuran.

- No te emociones, que aún no te he perdonado – le dijo enojada la peli morada mientras que le amenazaba con su tridente.

- ¿Otra vez se pelearon? – pregunto divertido Takeshi.

- Es que Byakuran le negó unos malvaviscos cubiertos de choclate a ne-san – contesto Chrome notando que ese par ya habían empezado a pelear nuevamente.

- Bueno se acabó el tiempo – comento Shamal, el cual había vuelto a entrar a la habitación – ellos deben descansar – ordeno.

Con esa orden y de mala gana, todos salieron de la enfermería y regresaron a tratar de dormir un poco en sus respectivas habitaciones, dejando a la pareja a solas.

- Bueno Kaito, llegaste a una familia muy ruidosa – comento divertida la rubia mientras acomodaba los mechones pelirrojos de su pequeño.

- Dino… muchas gracias – le dijo Enma mientras se sentaba con cuidado al lado de ella y el daba un beso en su cabeza – gracias por darme este hermoso regalo.

- Bueno entonces igual gracias a ti Enma – le contesto mientras le sonreía con ternura – gracias por amarme – y con ello ambos se unieron en un dulce beso.

En eso el pequeño empezó a moverse al mismo tiempo que abria sus ojos revelando un hermoso color miel, provocando que los mayores sonrieran, ay que ese bebe significa su unión y lo demostraba en su físico.