Disclaimer: Harry Potter y demás es propiedad de J.K. Rowling, así pues sólo me atrevo a tomar prestados sus personajes e inventar a otros cuantos.

HUELLAS DEL PASADO

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Con los Sentimientos No se Juega

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No le temas a lo que no conoces,

atrévete a verme,

no vendes tus ojos,

te desconozco tanto como tú lo haces,

sin embargo no temo

porque salí de un valle de penumbras

y finalmente veo la luz…

ya no tengo miedo.

--Robert Zabini--

El tiempo pasó sin que pudiesen averiguar más sobre el posible regreso del Antiguo Mago Obscuro, por un lado no podían corroborar esa información y la castaña se negaba a entrar nuevamente en la mente de Ruane, pues aseguraba que no podía ser otra persona más que Voldemort el que le había dejado ese mensaje, además se notaba nerviosa y a menudo se perdía en sus pensamientos, pasaba más tiempo de lo común en el Cuartel de la Orden sin descuidar tampoco el Colegio, pues ahora más que nunca temía por la seguridad de sus hijos, se sentía aterrorizada por lo que pudiese pasar, la anciana Black le había dicho algo que despertó en ella ese irrefrenable miedo que sólo puede sentir un padre al ver amenazada la seguridad de sus hijos.

~FlashBack~

La castaña caminaba nerviosa por Grimmauld Place tratando de pensar cómo demonios había logrado sobrevivir Voldemort, en qué se habían equivocado al "asesinarlo", sobre si tal vez se les había escapado un horcrux, pero eso no era posible…había analizado todo cuidadosamente, además porqué esperar tantos años en resurgir…tenía muchas preguntas y pocas respuestas, y si había algo que Hermione con cualquier apellido no soportaba, era no saber algo. Se detuvo frente al cuadro de la Señora Black que la miraba sonriente, pero sin decir ni una palabra grosera, cosa extraña.

- Te noto preocupada cariño- dijo la mujer sarcásticamente con su maligna sonrisita que acentuaba aún más sus innumerables arrugas.

- No le interesa- replicó ella tratando de ignorarla, no tenía tiempo para discutir con un cuadro en ese momento.

- Por el contrario, lo que te preocupa seguramente a mí debe de hacerme feliz- aclaró la mujer sin querer ser ignorada.

- Pues resulta que no tengo el más mínimo interés en hacerla feliz Walburga, así que no se meta- cuando pronunció esas palabras, la decrépita figura de un elfo doméstico llegó junto al retrato de su ama acariciándolo con devoción.

- Cómo se atreve la amante de los muggles a hablarle así a mi Señora…pobre de mi Ama- murmuró compungido a lo que Hermione rodó los ojos harta- Pero no se preocupe mi Señora, Kreacher sabe porqué está preocupada esta sucia traidora- dijo la criatura.

- Kreacher, te prohíbo que divulgues esa información- ordenó la mujer con tono severo, no estaba de humor para soportar al elfo.

- La amante de muggles no puede mandar a Kreacher- negó el elfo.

- Claro que sí, tu amo es Harry y yo soy su esposa- argumentó, por un brevísimo momento una voz en su cabeza resonó: su propia voz diciendo que terminaría con la esclavitud de los elfos domésticos y se negaría a aceptar sus servicios… ¡qué lejos sonaba su voz y qué diferente era su tono! Era un tono de ingenuidad idealista que perdió hacía ya mucho tiempo, ella había cambiado tanto desde ese entonces que ahora le recordaba a un elfo que ella era su ama.

- Kreacher se da asco por tener un amo tan vil como ese…- murmuró disgustado- Pero Kreacher no obedece a la sucia traidora, Ama, comentan que el Señor Tenebroso ha regresado.- confesó la criatura con descaro ante la furia contenida de Hermione, jamás terminaría de comprender a los elfos domésticos, algunas simplemente la sacaban de quicio y se alegró de ya no estar obsesionada con su liberación.

- ¿En serio?- un brillo de comprensión iluminó la cara de la mujer del cuadro- Con razón estás preocupada- declaró.

- ¿Ya está contenta?- preguntó molesta la mujer más joven mirando duramente al elfo, pero sin ganas de reñirle.

- Mucho- asintió- Finalmente tu vergonzosa descendencia desaparecerá…-

- ¿Qué quiere decir?- la miró furibunda.

- Bueno, supongo que el Señor Tenebroso va a buscar venganza en quiénes causaron su caída y que mejor que acabar con los hijos de éstos- explicó como si comentara el clima.

Hermione abrió desmesuradamente los ojos pues no se había puesto a pensar en eso debido a la desesperación y confusión que la envolvían, pero reconoció que la odiosa Señora Black tenía mucha razón…le dirigió una mirada molesta al retrato retirándose con paso rápido del lugar.

- Bien hecho Kreacher, tu amo estará complacido- musitó Walburga a su sirviente que asintió enérgicamente extasiado por el halago.

~Fin FlashBack~

Hermione se desplomó en su escritorio suspirando, en la pasada audiencia de divorcio, Harry le había cedido la custodia de sus hijos como dijo, pero igual se había retractado sobre la separación por lo que el juicio se extendería bastante…ya tenía suficientes problemas como para que su aún esposo complicara más su vida, pero en fin, suspiró. También habían aplazado los duelos del Colegio un poco debido al pasado ataque aunque justo ese día, a principios de febrero, renovarían las contiendas y en la comida anunciarían las parejas de alumnos, sonrió complacida al comprobar que sus mellizos habían pasado a la siguiente etapa así como sus sobrinos y claro que sabía que su pequeño James no había participado, sin embargo eso no le molestaba en lo absoluto, al contrario, le complacía que no se viese en la necesidad de aprender a luchar por su vida…al menos ella se aseguraría de eso con su vida.

Esta vez el escenario seleccionado fue la azotea de una de las Torres del Castillo misma que se ambientó para que tanto el público como los participantes pudieran instalarse cómodamente y si peligro de caer. Los alumnos prologaron un poco más sus combates conforme a sus grados de estudio, pero aún así fue relativamente corto el tiempo empleado, los primos de Gryffindor y Hufflepuff pasaron nuevamente sin problemas al igual que el más reciente grupo de verdaderos amigos en Slytherin, los primeros ansiaban enfrentarse a los últimos para medir poderes, pero esperarían un poco más, después de todo la intriga era divertida, la expectación emocionante.

Finalmente llegó el turno de los 3 duelos de profesores que faltaban.

- Muy buen desempeño chicos, se nota que están entrenándose un poco más y que están poniendo más atención en clase- felicitó Owen- Ahora es turno del enfrentamiento entre la profesora Barone y el profesor Nolan, pasen por favor- los dos personajes subieron a la plataforma colocándose en posición mientras el otro ponía las protecciones pertinentes y el público ovacionaba a su mentor favorito.- ¡Empiecen!-

Casi al instante la profesora Laura Barone conjuró un accio y lanzó un rayo azulado hacia el profesor Davey Nolan que convocó instintivamente una barrera cristalina que reflejó el haz luminoso, pero la mujer saltó hacia un costado con agilidad mirando hacia el cielo con expectación, sin embargo el hombre aprovechó su aparente descuido para conjurar un hechizo de camuflaje que lo desilusionó en el acto, la mujer lo notó y comenzó a inspeccionar la plataforma alerta, aunque desechó la tarea cuando su preciada escoba llegó a sus manos y pudo montarla para elevarse del suelo, desde las alturas comenzó a lazar rayos a la plataforma tratado de ubicar al mago quien los esquivaba con cierta dificultad, el hombre vio una oportunidad y lanzó su propio hechizo al cielo, pero ella, con una pirueta, esquivó el ataque, luego se lanzó en picada logrando hacerlo visible nuevamente con un conjuro más, el profesor pronto se vio en un apuro pues sería un blanco fácil desde las alturas así que tomó una rápida decisión, conjuró un hechizo sobre él para dar un gran salto con el cual abordó exitosamente la escoba de su rival quien trató de tirarlo, pero él llevaba la ventaja estando atrás y con un rápido movimiento le arrebató su varita pasando un brazo alrededor de la delgada cintura de la mujer que se sonrojó al instante.

- ¡La victoria es para el profesor Nolan!- anunció Owen con una sonrisa al verlos aterrizar algo azorados, aunque sin borrar sus sonrisas, los alumnos aplaudieron emocionados por la idea del vuelo en escoba durante un duelo, tal vez lo intentaran- Bien, ahora profesora Potter, profesor Ruskin, adelante- instó despejando la tarima de duelos con lo que ambos maestros subieron a ella con gestos conformes, pero no felices pues no era de su agrado el pelear, aún así levantaron sus varitas indicando que estaban preparados mientras los menores los miraban expectantes- ¡Comiencen!-

Hermione intercambió una mirada con el hombre y supo que un mismo pensamiento había cruzado por sus mentes, existía otra manera de pelear que no necesariamente los obligara a lastimarse. El profesor Harold Ruskin también conocía esa manera y asintió levemente para transmitir su consentimiento con la idea. Al mismo tiempo invocaron sus patronus materializando a sus respectivos animales, una era la alegre nutria de fluidos movimientos mientras que el otro era un simpático can esquimal que ladró entusiasmado, los magos mandaron a sus mascotas al ataque provocando un choque de luces bastante sorprendente, las criaturas se atacaron con fiereza demostrando sus habilidades y las de sus creadores que guiaban cada uno de sus movimientos mediante complicadas florituras mismas que les recordaban a runas…un duelo entre patronus era un antiguo y difícil arte que pocos conocían pues estaba descrito en runas antiguas, sin embargo uno de los combatientes era el profesor de esa asignatura mientras que la otra era una consumada sabelotodo que había estudiado a profundidad la materia…la energía mágica de los animales se podía respirar en el aire reconfortando los corazones de todos los que presenciaban el combate como una maravillosa danza de seres luminosos, la nutria dio ágiles saltos por el aire lanzándose de vez en cuando hacia el perro que daba vueltas en el aire para esquivar el impacto, en todo ese tiempo realmente no se había tocado, de hecho eso era lo que intentaban porque el primero en hacer contacto tendría la ventaja; el profesor Ruskin se hincó realizando un insólito movimiento para que su esquimal hiciera una magistral finta colocándose detrás de la nutria apresando su cuello con sus dientes…en ese momento de total contacto, una luz se proyectó convirtiendo a los animales en energía pura mientras los oponentes afirmaban sus varitas con fuerza para resistir el impacto del otro, de entrada el hombre llevaba la ventaja al haber hecho el contacto primero, pero la castaña no iba a ser derrotada tan fácilmente, imprimió más fuerza a su rayo haciéndolo crecer exponencialmente con lo que hizo sudar a Harold que trató de igualarla, pero era demasiado poder por lo que su patroni se desintegró y el rayo plateado de la otra le pegó directamente haciéndolo caer al suelo con una enorme sonrisa de satisfacción al sentir ese benéfica energía envolviéndolo, frente a él la nutria sonrió traviesa para dar vueltas en torno a su creadora celebrando su victoria y luego desapareció.

- Gracias- Harold se puso de pie entregando complacido su varita a la ojimiel que se notaba bastante agitada, pero satisfecha.

- Fue interesante, habrá que repetirlo- contestó ella sonriente tomando el palito de madera.

- ¡Fantástico! ¡Felicidades Hermione, Harold!- felicitó Owen dando palmadas cual niño pequeño, ese duelo sin duda había sido genial. Los oponentes bajaron del lugar entre aplausos para mirar el último duelo del día y sospechaban ya quién resultaría ganador- Creo que ha llegado la hora del último duelo entre la profesora Sinistra y su servidor- anunció con alegría para ocupar su lugar como combatiente mientras la otra le dirigía una mirada adusta poniéndose en guardia.

- Ya saben las reglas profesores ¡Inicien!- dijo la profesora McGonagall ocupando el puesto de mediadora.

Owen, como todo un caballero, dejó que Aurora Sinistra mandara el primer hechizo, el cual consistió en un curioso torbellino dispuesto a arrasar con el profesor que se limitó a examinarlo hasta que éste estuvo a punto de rozarlo entonces se aplicó un hechizo el cual consistía en convertir su peso en toneladas con lo que el torbellino a penas fue un vientecillo que sólo logró desordenarle el cabello; el hombre decidió dar vida a una de las gárgolas que adornaban la torre misma que se dignó a atacar a la profesora, mas ésta no se dejó intimidar y le lanzó un hechizo para reducirla a piedras amorfas sin embargo Leitz lo bloqueó y la gárgola golpeó uno de los brazos de la bruja que gritó por el dolor incrementando su ira así que cuando la gárgola se disponía a embestirla nuevamente, ella convocó una especie de agujero negro frente a sí que se tragó a la estatua por completo; enseguida curó su brazo lanzándole un rayo centellante al maestro que apenas se pudo cubrir el rostro cuando sintió como si miles de vidrios lo rodearan cortando su túnica morada y haciendo pequeños cortes en su piel, cuando terminó el hechizo, el profesor se examinó para luego sonreír levemente y lanzó un conjuro semejante a una flecha rumbo a la mujer que por poco no lo esquiva pues un corte se abrió en su costado pero nada serio, aprovechando esto, el mago corrió hacia ella con intención de embestirla directamente por lo que la mujer entró en pánico y abrió otro agujero negro que se tragó al profesor desapareciéndolo de la plataforma de duelos y dejando mudo al público puesto que no sabían muy bien qué le había sucedido al simpático hombre, la misma Sinistra se quedó paralizada al comprender lo que acababa de hacer.

- Minerva…si lo envié a otra galaxia ¿es cómo si perdiera?- cuestionó algo preocupada.

- Eh…- la directora no sabía qué responder y ya estaba pensando en cómo recuperar a su colega del espacio, pues ese tipo de destinos eran realmente un asunto serio…un sonido de succión interrumpió bruscamente sus cavilaciones.

Leitz apareció de repente saliendo de otro agujero negro con un caso burbuja al lado de la profesora de Astronomía a la cual lanzó un rayo para sacarla definitivamente de la plataforma.

- ¡Por Merlín, Aurora! Casi me matas- vociferó desapareciendo su casco burbuja y examinando sus heridas mientras la aludida se levantaba del suelo con gesto severo y sacudiendo su túnica.

- Créeme que mis deseos no se alejan mucho de eso- bufó torciendo la boca para regresar a su lugar junto al profesorado.

- ¡Qué cómica!- rió el mago de buena gana- Pero al final gané- con esto los alumnos comenzaron a aplaudir, más aún los leones pues el Jefe de su Casa había salido victorioso y vivo…- Avisaré cuándo será la siguiente ronda, estén atentos y no dejen de practicar. Es momento de la retirada- avisó mirando con algo de melancolía su túnica.

- ¿Estás bien Owen?- cuestionó la profesora Vector con gesto serio pero preocupado.

- Claro Ann, es sólo que me gustaba mucho mi túnica- contestó con gesto compungido.

- No dramatices y dámela creo que sé de un hechizo que puede arreglarla- ofreció como si nada.

- ¿De verdad?- al verla asentir amplió su sonrisa- ¡Perfecto!- se despojó en el acto de la prenda quedando en un atuendo ligero que hizo bufar a su colega.

- Nunca cambias…- rodó los ojos tomando la túnica para retirarse del lugar sin más.

Owen dirigió una última mirada a la huraña maestra de Astronomía suspirando levemente, pronto sería 14 de Febrero ¿qué habría para comer?

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- ¡Despierta! ¡Despierta!- bramó Frank dando golpes en la cara a su amigo con una almohada, el cual gruñó molesto pero abrió los ojos.

- Cinco minutos más Frank, hoy no hay clases- murmuró volviendo a acomodarse en su cama.

- Ah bueno, entonces quédate roncando mientras yo me dedico a deslumbrar a muchas chicas que seguramente ya están deseosas de verme- comentó con su tono de galán.

- Pues que te vaya bien- replicó el castaño sin querer levantarse.

- Tú lo has querido Sirius Potter- con esta advertencia el joven pelinegro elevó su varita convocando un chorro de agua que empapó a su amigo provocando que se levantara alarmado.

- ¡Estás muerto Longbottom!- gritó el empapado castaño saltando hacia su amigo con furia.

Después de que ambos terminaron empapados entre risas y saltos, decidieron bajar a su Sala Común vestidos de manera informal, pero sin túnica y con sus cabelleras perfectamente peinadas, lo cual provocó un suspiro general en la población femenina presente para gran satisfacción de ellos.

- Dime que no lo están haciendo- bufó una castaña hablando con su única prima.

- Lo hacen Lily, lo hacen- dijo Sara rodando sus ojos con fastidio ante la actitud estúpida de sus primos.

- Hola chicas- saludó Frank con una sonrisa de autosuficiencia.

- Ustedes de verdad son unos superficiales- le espetó su prima de rizos castaños y ojos verdes mientras se iba a desayunar junto a la pequeña rubia quien le sacó la lengua al aludido antes de desaparecer por el retrato.

- ¿Qué pasa? ¿Dijiste algo que les molestó?- preguntó Sirius llegando junto a su amigo.

- No, sólo están celosas de nuestra popularidad- explicó el otro sonriendo para encaminarse también al Gran Comedor donde sus demás fans seguramente los esperaban.

Ingresaron al lugar con ese aire de quien se sabe atractivo y tomaron su lugar en la mesa de los leones frente a las chicas de su familia que ya empezaban a desayunar.

- Tal vez hoy quieran sentarse en otro lado chicos- propuso Lily con una sonrisa forzada.

- De preferencia un lugar lejos de nosotras- secundó Sara.

- ¿Por qué?- se extrañó Sirius.

- Porque llaman absurdamente la atención y no me gusta que la baba de chicas sin cerebro caiga en mi plato- insistió Lily.

- ¿Acaso te avergüenzas de nosotros, hermana?- inquirió el castaño ojiazul con una sonrisita.

- ¿Francamente?- ella enarcó una ceja.

- Pues no nos movemos ¡y mira! tienes correo- señaló Frank a una lechuza grisácea que dejó una carta en la mano de la castaña.

Sor Potter

Te espero en el Château de Hogsmeade a las 2 en punto. No se te ocurra faltar o supondré que careces de palabra.

B.Z.

Terminó de leer la misiva maldiciendo su suerte al sentirse obligada a cumplir con su palabra precisamente para que su honor no fuera puesto en duda, además tenía que ser precisamente ese día, había logrado olvidar el asunto por unos días pero la bendita lechuza se lo acababa de recordar.

- Alumnado- la directora pidió silencio poniéndose de pie- Como saben, hoy hay salida a Hogsmeade para los alumnos de tercer año en adelante, pero por cuestiones de seguridad se les pide que estén mínimo por parejas y no se alejen mucho del centro del pueblo, además dos excelente aurores, a parte de los que ya conocen, nos acompañarán para prevenir cualquier situación- dijo la anciana mujer indicando la entrada para dar paso a una pareja de extranjeros quienes saludaron cordialmente a los jóvenes que miraban entusiasmados al hombre- Les presento a la señorita Samantha Günther y al señor Víktor Krum, líderes de sus respectivas escuadras de aurores- anunció complacida mientras les ofrecía asiento en la mesa del profesorado donde una mujer les guardaba dos lugares a su lado- Ahora continúen con su desayuno, los carruajes salen a las 12 en punto- con esto regresó a su sitio.

- Herrmione- saludó el búlgaro con una sonrisa- Te prresento a mi novia Sam- declaró mostrando a la rubia que mantenía un semblante serio.

- Es un placer, Víktor me ha hablado mucho de ti- saludó la castaña extendiéndole gentilmente su mano.

- El placerr es mío Herrmione, Víktor también me habla mucho de ti- tomó la mano ofrecida con menos frialdad y con una leve sonrisa- Perro dime, ¿qué te cuenta éste búlgarro de mí?- inquirió curiosa.

- Sólo maravillas Sam ¿puedo llamarte así?- al verla asentir prosiguió- Creo que hasta puede que te quiera más que al Quidditch- bromeó haciendo sonrojar al hombre.

- Herrmione, no cuentes mis sercretos porr favorr- regañó el auror cruzándose de brazos.

- ¿Acaso ese erra un secrreto?- cuestionó su rubicunda novia con gesto severo.

- Clarro que no- alegó él acertando a darle un sorpresivo beso en la boca que apenas duró.

. Víktor, no en horras de trrabajo- lo reprendió la ojiazul mirándolo con cariño velado mientras la otra mujer reía ante la escena, al otro lado escuchó una especie de bufido recordando a su propio rubicundo.

- Víktor, Sam, les presento a Draco Malfoy, maestro de pociones- introdujo ella jalando de un brazo al aludido para que volteara.

- Ya tenía el gusto- soltó el búlgaro secamente y mirándolo con recelo pues algo en ese revivido no le gustaba, no le daba buena espina.

- Señorr Malfoy- la mujer sólo hizo un gesto con la cabeza a manera de saludo sin agregar más, ella no confiaba en esa familia para nada, menos aún en el último heredero milagrosamente vivo, su instinto de auror no le permitía sonreírle.

- Bienvenidos a Inglaterra- contestó el rubio con extrema formalidad y percibiendo la hostilidad que le transmitían, recordaría su insolencia para quitarlos dolorosamente de su camino, pobres imbéciles, si supieran frente a quién estaban…la ojimiel percibió la tensión de los tres individuos decidiendo cambiar de tema, justo entonces la comida desapareció y los estudiantes se levantaron.

- Les presentaré a mis hijos- ofreció la mujer levantándose para alcanzar a los susodichos antes de que se fueran. Los extranjeros la siguieron gustosos de alejarse del hombre de apellido Malfoy. Los tres caminaron de prisa dándoles alcance- Sirius, Lily, James, les presentó a un muy buen amigo mío, Víktor Krum y a su novia Samantha Günther- dijo sonriente.

- Mucho gusto chicos- saludó el búlgaro- Vaya, tú erres idéntica a tu mamá- se refirió a la ojiverde- Segurro te perrsiguen muchos galanes- bromeó haciéndola sonrojar.

- Es un placer conocer al único buscador que podría ganarle a mi papá- intervino Sirius con verdadero entusiasmo por la presencia del famoso jugador quien rió divertido.

- Has de saberr que de Víktor, tu papá aprrendió a hacerr el amago de Wronski- comentó la rubia alemana con orgullo.

- Aunque ahorra crreo que Harry podrría enseñarrme cosas nuevas- sonrió el hombre pelinegro dirigiendo su mirada al más pequeño de los hermanos- Y tú erres una copia de tu padrre- exclamó sorprendido y agachándose para examinarlo mejor a lo que el infante le devolvió una inteligente mirada haciéndolo sonreír- Perro tienes los herrmosos ojos de tu madrre…- comentó levantándose para ver a la aludida quien le devolvió la sonrisa.

- Creo que lo mejor será que nos preparemos para la salida- terminó la ojimiel despidiéndose de sus hijos para indicar el camino a los visitantes.

A la hora señalada, los carruajes conducidos por thestrals salieron del Castillo para dejar a sus ocupantes en el pueblo mágico donde pasarían el resto de la tarde divirtiéndose un poco para variar la rutina y olvidar las preocupaciones.

Hermione se encargó de mostrarles el pueblo mágico, orgullo de Londres, a la pareja de extranjeros, mientras lo hacía, ella también recordaba los buenos tiempos que pasó en ese lugar con sus amigos, los dulces de Honey Dukes, las bromas de Zonko, las cervezas de mantequilla en las Tres Escobas, las reuniones clandestinas en el pub Cabeza de Puerco…suspiró ante tantos recuerdos que, por desgracia, ya eran sólo eso, memorias, las cuales no se repetirían nunca más, sino que vivirían únicamente en su mente arrancándole sonrisas cuando las visualizara…de pronto, sintió una mano sobre su hombro que la obligó a detenerse y a salir de sus pensamientos con brusquedad.

- ¿No te parece que ya me has dejado de lado suficiente por hoy?- inquirió el hombre de tez blanquecina que la había detenido mientras sus dos acompañantes les daban alcance con el ceño fruncido de casi idéntica manera- Además no creo recomendable perturbar a la encantadora pareja- agregó haciendo un cínico énfasis en la palabra encantadora al mirar a los aurores.

- Está equivocado señorr Malfoy, nos agrrada la compañía- aventuró la alemana con cierta hostilidad.

- La cortesía los hace decir eso, pero estoy seguro que les gustaría tener un poco de privacidad- alegó el rubio con fingida gentileza y sabiendo que eso molestaría más a la mujer de sangre aria.

- Porr si no lo sabías, Malfoy, no estamos aquí parra descansarr- intervino el ex buscador antes de presenciar una discusión- Estamos aquí para velarr porr la segurridad de los estudiantes- recalcó.

- Independientemente de sus intenciones, creo que Draco tiene razón sobre la parte de la privacidad- habló finalmente la antigua inefable de castaña cabellera sin querer seguir escuchando alegatos- Ustedes necesitan su espacio y yo ya los he acaparado lo suficiente para que no se pierdan en el pueblo- al ver que su amigo búlgaro iba a replicar agregó- Sin peros Víktor, nos veremos más tarde, Sam, pasen un buen rato- se despidió pasando a retirarse junto al ojigris quien le ofreció su brazo satisfecho.

- Finalmente recuerdas que me debes más a mí que a ellos- soltó el hombre provocando que la mujer le dedicara una turbia mirada, pues no le había gustado ese comentario, era cierto que le debía la vida aunque no era propio de él sacar ese tipo de cosas a relucir…sin embargo quizás el tiempo sí lo había cambiado y el Slytherin en su interior se había acentuado, así que lo pasó por alto.

- ¿Por qué me has secuestrado?- inquirió en un tono más calmado que pretendía ser bromista.

- Porque quiero que vayamos a un bonito restaurante del que escuché hablar- explicó con aires de conocedor.

- ¿Y qué te hace pensar que acepto la invitación?- siguió la castaña comenzando a relajarse.

- El que no sea un invitación- la miró fijamente- Tú lo dijiste, eres mi prisionera…- respondió con un brillo malicioso que no pudo evitar mostrar pues la palabra se le antojaba demasiado adecuada, ella desvió la mirada sin lograr definir qué había sentido al escuchar el tono de su declaración, un escalofrío la invadió repentinamente, pero lo achacó al frío de la época simplemente.

- Por lo menos puedo saber cómo se llama el lugar- agregó decidiendo que no debía dejar que sus instintos maniacos de alerta permanente que la guerra le había dejado la dominaran.

- Le Château- confesó el hombre con algo de tensión en la voz, pues sabía que había llegado demasiado lejos al dejarse llevar por sus instintos, no debía arriesgarse a que ella sospechara algo.

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Casi era la hora señalada por lo que la joven emitió un sonoro suspiro frenando su caminata junto a su mellizo y primos quienes también se detuvieron para mirarla con confusión.

- ¿Qué pasa?- le preguntó Sara.

- Quede con alguien- confesó omitiendo más detalles.

- ¿Cómo que quedaste con alguien?- intervino su hermano con el ceño fruncido.

- Pues sí, quedé con alguien, ya sabes, encontrarme con una persona en un lugar a una hora acordada- explicó como si pensase que su hermano no conocía la expresión.

- ¿Con un chico?- intervino Frank en tono insinuante y juguetón, ella asintió como con azoro.

- ¡¿Hiciste una cita con un chico?! ¡¿Quién es?! ¡¿Cómo se atreve…?!- Sirius se alteró por completo pues era demasiado sobreprotector con ella y todos lo sabían.

- Eso no te incumbe Sirius…-

- ¡¿Cómo que no me incumbe?! ¡Soy tu hermano y tengo derecho a saber a quién le romperé la cara!- espetó.

- Déjala en paz Sirius, no tienes derecho a criticarla- dijo Bill en tono conciliador.

- ¡Es distinto…!- objetó el aludido.

- ¡Sirius, mira! Es Cathy Ashworth y está viéndote- exclamó su mejor amigo señalándole a una bonita rubia de la que el castaño estaba prendado desde hacía tiempo.

- ¿Dónde? ¡Vamos!- su atención se vio completamente desviada del tema y se encaminó hacia su nueva conquista con aires de galán seguido de Frank.

- Vete antes de que recuerde la conversación anterior- recomendó Bill a su prima.

- Gracias- la ojiverde se fue del lugar con paso rápido con rumbo al dichoso nuevo restaurante donde sería su "cita".

Se detuvo frente al lugar de estilo definitivamente francés donde rezaba una elegante caligrafía con el nombre del establecimiento, respiró profundamente llegando a la entrada principal donde un joven de ojos verdes ya la esperaba.

- Nada mal Potter, llegas puntual- dijo Robert por todo saludo mientras le dedicaba una sonrisa.

- Yo siempre cumplo mis promesas Zabini- le respondió nada feliz- Pero no comprendo qué te propones con esto- agregó ceñuda.

- Únicamente comer y hablar un rato- declaró levantando los hombros- Así que vamos- con un gesto la instó a seguirlo, más adelante un mesero los guió a una mesa ubicada casi al fondo del lugar.

Los jóvenes tomaron asiento tranquilamente acomodándose en total silencio, luego pasaron a leer el menú con curiosidad hasta que decidieron ordenar algo ligero que se materializó frente a ellos casi al instante.

- Por lo menos son rápidos- comentó Robert como si nada notando cómo su acompañante inspeccionaba concienzudamente sus alimentos- No pienso envenenarte Potter, si a eso le temes- agregó.

- Nunca está de más ser precavida- respondió ella sin dejar de lado su hostilidad- Ya suéltalo- dijo al no poder soportar volver al mutismo tan incómodo.

- ¿El qué?- preguntó el otro degustando con placer su comida.

- Lo que tengas planeado- obvió- Puedes empezar a burlarte de mí, a insultar a mi familia, no sé, la artimaña que tengas en mente- dijo al notarlo algo confundido aunque tampoco se fiaba mucho de la actitud del otro, por lo que sabía podía muy bien estar fingiéndolo.

- Nunca he hecho eso y lo sabes bien, por lo menos no a ti- contestó sin más a lo que ella lo miró reconociendo que tenía razón pues a ella no la insultaba, sólo a su mellizo y primos, pero no iba a aceptar esa derrota.

- ¿Y qué me dices de Sor Potter?- inquirió cruzándose de brazos.

- Ese es un sobrenombre divertido además estoy seguro que tú y tu hermanito me han puesto peores- sonrió limpiando un poco su boca para tomar su copa de vino de elfo.

- No te entiendo- soltó la ojiverde aún sin tocar su comida pues la actitud del slytherin la confundía demasiado.

- No hay nada que entender Potter- de pronto hizo un mueca como de molestia- Me incomoda un poco llamarte por el apellido ¿puedo simplemente decirte Lilian?- cuestionó amablemente.

- ¿Qué?- eso sí que se le hizo rarísimo- Claro que no, Zabini- negó recalcando el apellido y con cara de sorpresa ante semejante petición.

- Perfecto, entonces Lilian- concluyó sin tomar en cuenta su negación, pero al ver su gesto disgustado con intenciones de replicar, continuó hablando- Te diría que también tú puedes utilizar mi nombre de pila, pero no creo que lo aceptes…¿es que de verdad me detestas tanto?- le preguntó con tono entre curioso e inseguro, ya que no sabía las razones por las cuales la había citado, todo era confuso cuando pensaba en ella y prefería que las situaciones se dieran sin planearse tal como sucedía en ese momento.

La castaña le devolvió la mirada confundida por su tono en tal pregunta, la respuesta automática debió haber sido "sí", pero no pudo decirlo pues no tenía cómo basar esa afirmación ya que como él mismo le había dicho, realmente nunca le había hecho nada malo, las veces que hería a su familia eran porque Sirius lo provocaba…entonces no tenía motivos para odiarlo ¿o sí? y si no lo odiaba ¿Podían ser amigos? ¿Eso quería? No, definitivamente eso no pasaría, en fin, debía darle una respuesta, una sincera.

- No te detesto- dijo finalmente.

- Entonces ¿por qué te comportas tan despectiva conmigo?- volvió a preguntar interiormente aliviado por la anterior respuesta.

- Porque eres un slytherin y yo soy una gryffindor, se supone que nuestras Casas antagonizan, además odias a mi familia…- comenzó a explicarle, pero calló al verlo hacer un gesto de incredulidad y ¿decepción?- ¿Qué?-

- No pensé que tuvieras prejuicios de Casas- confesó con seriedad.

- No los tengo y ¿quién te crees para recriminarme eso?- se defendió al instante, pero calló al saber que mentía y era tan prejuiciosa como su mellizo al que tanto regañaba por esa misma razón…se reprendió ella misma por su actitud tan inapropiada, su madre le había inculcado otros valores, no podía creer que ese slytherin los tuviera más firmes que ella, una gryffindor…oh, no, lo estaba haciendo otra vez, discriminar…esta vez desvió la vista avergonzada, no podía creerse mejor cuando no lo era- Tienen razón, lo lamento, pero ¿qué propones? No es como si un buen día pudiésemos comenzar desde cero, bueno llevamos 5 años en rivalidad declarada- alegó la castaña.

- Podemos hacer lo que queramos Lilian- sonrió Robert- Además estos no son tiempos para fomentar la rivalidad- agregó apelando a la lógica con la que la joven frente a sí se sentía más a gusto.

- Si pretendes formar una tregua con nosotros…- comenzó ella.

- No me interesa formar una tregua con ustedes, solamente contigo- la cortó con el ceño levemente fruncido- No tengo la menor idea de lo que me pasa, pero creo que eres una persona fascinante- confesó provocando un violento sonrojo en su compañera mientras él mismo sentía que el calor se acumulaba en sus mejillas, estaba siendo demasiado sincero.

- ¿Te..te sientes bien, Zabini?- evadió ella el cumplido pues le parecía irreal lo que el slytherin le estaba diciendo.

- Nunca he estado mejor…sé que tenemos fama de malditos insensibles y mentirosos, pero estoy diciendo la verdad, me interesas mucho…- aclaró colocando una de sus manos por encima de la mesa y sobre la mano de la muchacha quien respingó ante el contacto, mas no se apartó.

- ¿Dices que quieres que seamos amigos?- inquirió ella notando el agradable tacto de la piel del pelinegro.

- No quiero ser tu amigo- dijo él con seguridad, pero sin rastro de malicia.

- Yo…yo tampoco quiero que lo seas- respondió la rizada mirándolo nuevamente, pero esta vez bajo una nueva luz, una luz imparcial, examinando su apariencia se dio cuenta de la negra cabellera que poseía, un tanto rizada aunque pulcramente peinada, su tez apiñonada se veía suave mientras que sus ojos del color del pasto recién cortado eran muy penetrantes, su gesto serio le daba una aire maduro, pero sus sonrisa le agregaba el toque de jovialidad merecido, además mantenía su porte aristocrático que coincidía con el que siempre había admirado de su madre y que, lamentablemente, también poseía su profesor de pociones…Zabini siempre le había parecido un chico apuesto aunque jamás se había atrevido a pensarlo tan claramente, su voz era tranquilizante y poseía muchas de las características que ella apreciaba en un hombre ¡demonios! ahora ese joven la atraía como nunca antes…

- Parece que al fin coincidimos en algo- le dijo como resignado mientras la observaba fijamente, desde sus castaños rizos perfectamente definidos, su clara tez adornada bellamente por unos labios delicados, su fina nariz ligeramente respingada y esos hermosos ojos color esmeralda que era el único rasgo que la diferenciaba de su madre porque reconocía que ambas parecían ser la misma persona, pero en diferentes etapas de una vida, la que tenía enfrente era evidentemente la menor, de rasgos más inocentes y tiernos mientras los de la adulta estaban marcados por el fantasma de la guerra, esta joven era la que lo tenía extrañamente cautivado sin un claro motivo y sin aparente lógica ya que detestaba a su mellizo…pero pronto eso no importó en lo absoluto pues sólo la miraba a ella en esos momentos.

Todo el ruido a su alrededor calló de repente, para ellos tan sólo existían sus propios latidos que retumbaban furiosos mientras sus rostros se acercaban lentamente y sin control y sus miradas se exploraban mutuamente hasta los más ínfimos rincones, verde contra verde combinándose, indagando sus almas hasta que ocurrió lo inevitable, el primer roce…seguido de un suave beso donde conocieron el sabor de sus labios y más tarde éstos se separaron para dar paso a una tímidas lenguas que daban su primer beso evocando una danza hermosa practicada desde tiempos inmemoriales y que ellos revivían por mágicos momentos en los cuales permanecieron hasta que se separaron por falta de aire aún con los ojos cerrados para disfrutar del momento al máximo.

Lily escuchó una exclamación a lo lejos girando su rostro para ver qué sucedía provocando que abriera desmesuradamente los ojos al presenciar una escena que no traería nada bueno.

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- Por favor- indicó el rubio acomodando la silla de su acompañante con caballerosidad desusada en esos tiempos, pero que ella aceptó complacida y con extrema naturalidad, no en vano había aprendido las costumbres de los Malfoy y de los Black.

- Interesante lugar- comentó ella examinando sin mucho interés el sitio.

- Por tu gesto asumo que no te agrada del todo- dedujo el hombre.

- Antes de opinar debo probar la comida- alegó leyendo el menú con curiosidad, ella se enorgullecía de cómo cocinada y era difícil complacerla con nuevos restaurantes que no habían pasado aún por su paladar.

Unos minutos después ambos pidieron sus respectivos platillos, mismos que aparecieron frente a ellos desprendiendo deliciosos aromas que abrieron el apetito de ambos al instante.

- Y ¿qué hace el búlgaro aquí? ¿No se supone que ningún extranjero puede entrar al país?- preguntó el hombre en un tono casual mientras comía.

- Cierto, pero él y Sam son los líderes de sus escuadras, como sabes…ahora que lo recuerdo, ya lo sabes ¿por qué lo preguntas?- reclamó extrañada aunque distraída por la degustación.

- Me pareció una manera de iniciar la conversación- dijo restándole importancia.

- Disculpa, supongo que he estado muy callada- se lamentó sinceramente pues la verdad es que estaba muy preocupada por lo descubierto en la mente de aquel mortífago- Lo que sucede es que estoy angustiada- declaró dejando escapar un suspiro.

- Desde que te conozco, siempre estás angustiada por algo- intentó bromear, pero algo en la expresión de la mujer lo hizo ponerse serio- ¿Es grave? ¿Qué sucede?- cuestionó regodeándose interiormente por poseer el poder de afectarla tan profundamente.

- Creo saber quién está detrás de todos los recientes ataques- confesó súbitamente captando el interés del platinado.

- Zabini, dicen los rumores- ella negó- Entonces ¿quién es?- le preguntó pues quería escuchar de sus labios el nombre, la palabra que hacía tantos años había creado para ser llamado, para ser temido…

- Voldemort- soltó en un susurro angustiado al recordar todo lo que la había dañado ese maléfico ser y lo mucho que había luchado para acabarlo…y que ahora resultara que seguía con vida era toda una ironía, una noticia nefasta además de extremadamente preocupante.

- ¿Sigue vivo?- cuestionó fingiendo sorpresa aunque no demasiada pues estaba complacido por el tono con el cual ella había pronunciado su nombre, no le temía a él por lo que era sino por lo que podía hacer y eso le gustaba.

- Al parecer…lo averigüé por el mortífago que me llevé el día del ataque- confesó- No me gusta esto Draco, no quiero que sea verdad…-

- No te preocupes, estaré a tu lado pase lo que pase, lo sabes…- la consoló con falsa ternura ya que deseaba verla sufrir ante todo, verla destrozada- Tranquila- corrió un poco su silla para poder rodearla con sus brazos de manera protectora.

- Oh, Draco- ella aceptó esas extremidades envolverla como náufrago aferrándose a una tabla en medio de una tormenta y empezó a llorar- Draco ¿por qué? ¿por qué…?-

- ¿Por qué, qué?- le preguntó sin soltarla.

- ¿Por qué pasa esto?- de pronto se separó un poco para poder verlo a los ojos con expresión desconsolada- ¿Crees que si desde el principio me hubiese enamorado de ti y hubiésemos huido juntos como querías, nuestras vidas serían más felices?- inquirió recordando también las heridas que el ojiverde le había provocado mientras el ojigris era siempre quien se las curaba.

Por momentos se sentía despreciable al no poder corresponderle al gran hombre que tenía enfrente, justo en ese momento deseaba haberlo conocido primero, haber seguido otro camino que a lo mejor era menos doloroso, pero luego pensaba en sus hijos y en la inmensa alegría que le brindaban reconociendo que no los cambiaría por nada, eran sus pequeños…más allá distinguió una conocidísima cabellera castaña en otra mesa acompañada de un joven también conocido, pero no estaban solamente conversando sino que ¡se estaban besando! Ante eso, se despegó completamente del rubio como un resorte, poniéndose de pie en el acto para comprobar que veía bien, sí ¡ésa era su hija besándose con Robert Zabini! Soltó una exclamación sin poder contenerse ya que simplemente no lo creía, de pronto una mano tomó su brazo con delicadeza sacándola de su estupor.

- Al parecer tu sangre siente debilidad por los slytherin- sonrió el rubio mirándola con orgullo- Excelente- seguido a su declaración la besó sin pedir permiso saboreando una vez más su boca que ya era una especie de adicción para la suya, la probó con deleite sintiendo su dudosa respuesta cosa que sinceramente no le interesó, sólo quería robarle esa caricia una vez más para grabarla en su memoria como tantas otras, luego se separaron con lentitud y la ojimiel miró hacia la entrada repentinamente, chocando con unas dolidas orbes.

Harry se había quedado congelado en la entrada del lugar observando la escena protagonizada entre su esposa y su rival con una ira creciente en su interior y unas orquídeas en su mano izquierda.


…Voy a ahorrarles cualquier excusa en esta ocasión y apelaré al soborno para lograr su perdón… Espero les haya gustado el capítulo y les agradezco su apoyo incondicional a Elisa Li Kinomoto y a belen (perdón por la espera pero ya estoy aquí y de historias para recomendarte sí tengo, aunque tendré que checar cuáles valen de verdad la pena y ya te las digo, vale?).

Gracias nuevamente y aquí va el soborno: próximo capítulo- La Importancia de Ser Potter

- ¿Y por qué no "debe" ser?- preguntó él muy quitado de la pena.

- Porque tú eres Zabini y yo Potter simplemente- explicó recordando todos sus prejuicios-

-No sé quiénes creen que son, pero yo no soy algo de lo que puedan hablar como pertenencia y marcar su territorio, ambos son unos idiotas- miró fijamente al ojiverde quien se sintió directamente atacado- O podría compararlos con unos niños caprichosos peleando por un juguete, pero ¡Sorpresa! ¡Me niego a ser tratada como tal!-

¡Mañana actualizo!

Saludos y cuídense.

¡R E V I E W S!

Atte.

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