¡Hola de nuevo! Estoy de ánimos para escribir así que les traigo este capitulo mucho antes de lo planeado. BTW feliz día de reyes si es que en su país lo celebran.

Gracias por los REVIEWS. FOLLOWS/FAVORITE

DIDI: si lees esto. Muchas gracias por tu comentario y opinión muy optimista. Te mando un abrazo de igual forma.

Guest: suelen pasar cosas como esas cuando estas leyendo pero en definitiva fue epico sonando los cascabeles.

Guest: Aquí esta la actualización.

Pao Vargas: gracias por dejar un Review en cada capítulo.


Los personajes de glee no me pertenecen ni las chicas de fifth harmony


Capítulo 25: Culpa

-¿Tienes planes para las vacaciones? ¿Tal vez con Dinah? – molestó la ojiverde mientras esperaba que su amiga sacara y guardara sus cosas en el casillero.

-Esa no es mi suerte. Viajará a ver a su papá – cerró su casillero.

-¿No puedes ir con ella?

-Su papá aun no acepta que le gusten las chicas y que yo vaya creo que no sería algo bueno – comenzaron a caminar en dirección a la salida.

-No se quitarían las manos de encima – bromeó codeando sus costillas.

-Más o menos – dijo haciendo que la otra hiciera una cara de asco.

-Entonces ya que no vas quieres viajar conmigo y Santana, tal vez Brittany a ver a mi abuelo?

-¡Por supuesto!

-Perfecto, tenemos que hacer unas cosas hoy.

-¿Por qué?

-Este fin de semana es…

-¡Oh cierto! ¿Será sorpresa? – la rubia asintió – Será divertido.

Todo iba de maravilla. Viajar con sus mejores amigas, aunque aún faltaba de confirmar su rubia amiga pero estaba casi segura de que esta también iría. "Serán unas increíbles vacaciones" era en lo único en lo que pensaba Quinn.

-Te lo dije – dijeron al unísono Lauren y Kurt.

-¡ya lo sé! No tienen por qué recordármelo – giró los ojos.

Apenas se había marchado de la casa de Jesse llamó a sus amigos para que fueran a su casa. Les contó todo y con todo me refiero a lo del mensaje anónimo y lo que conlleva. Ellos se mostraron muy molestos y decepcionados, en un principio, con la morocha pero ¿para qué? Ya era mucho lo mal que se sentía ella por no haber querido escuchar a la rubia.

-Basta de recriminarla y mejor pensemos que vas a hacer – comentó Lauren.

-¿Alguna idea? – Preguntó Kurt mirando a la morocha, esta negó – esto será más difícil.

-Será mejor pensar algo rápido porque escuché que piensa ir a visitar a sus abuelos a alguna parte de Francia – informó Lauren recibiendo una mirada que decía ¿De dónde has sacado eso? Por parte de Kurt – y eso complicaría, algo, las cosas.

-¡Solo quedan tres días de clases! – dijo en un grito ahogado – No podré hacer nada, es imposible.

-Vamos Rach, no te desanimes – alentó su mejor amigo.

¿Qué podía hacer? No podía llegar, simplemente, a decirle "oh Quinn, mira yo lo siento por no haberte escuchado y ahora se la verdad ¿quieres volver a intentarlo?" ¡Claro que no! No es tan gilipollas. Sería como estamparle una cachetada en el rostro, claramente se reiría de ella. ¿Tenía opción? Obviamente Rachel pensaba que no. Nada perdía con intentarlo.

Tratar de hablar con la rubia sería un buen comienzo, claro está, si esta quiere dirigirle la palabra o tan si quiera escucharla. Estaría más o menos como misión imposible, pero hasta lo posible se hace posible. Así que su primera carta a jugar, en estas 72 horas que le quedaban para solucionar todo este aquelarre, sería intentar hablar con ella.

Llega un punto en la vida en la que te cuestionas si en realidad eres una persona tan mala como para que no se te den las cosas. Bueno es que lo que uno planea nunca sale, es mejor ser espontáneo. Lo que pasó fue que al llegar Rachel al McKinley e ir en busca de la rubia se encontró con la noticia de que esta había pedido permiso para irse antes ¿Por qué? Fue lo que cuestionó la morocha.

Esto no podría estarle pasando a ella. ¡Oh, vamos! Quería solucionar su error.

-Ya no hay más opción – bufó.

-Claro que sí – dijo Kurt con una sonrisa y alzando una ceja sugestivamente.

-Dilo rápido no nos tengas en suspenso – reprochó Lauren.

-Lo mejor que puedes hacer para recuperarla será que vayas a Francia.

-¡Que! Tienes que estar orate – miró a su mejor amigo con cara aterrada.

-¡Es una excelente idea! – apoyó Lauren.

-Estaría demente si les hago caso – pasó sus dedos por su cien.

-Rachel con eso le demostrarías lo que eres capaz de hacer por ella – se acercó a ella colocando su mano en su espalda – yo te acompaño.

-Pero no sé dónde vive – se encogió de hombros.

-Por eso no te preocupes, ya lo sabremos pronto – le guiño un ojo a Lauren - ¿Entonces?

-No lo sé… y si me rechaza ¡Todo esto es mi culpa! Debí escucharla cuando me lo pidió – comenzaba a divagar.

-Rachel no te martirices – susurró Lauren – tú viste hechos que son más que palabras y a eso te aferraste.

-Pero…

-¡Es Francia! Tienes que arriesgarte – animó su mejor amiga.

-No soportaría que me dijera que no quiere saber nada de mí – su voz estaba apagada - ¿Qué hago si eso pasa?

-Bueno… podemos ir a conocer.

-No creo que vaya a tener ánimos de salir si Quinn no acepta hablarme – suspiró con clara señal de miedo a que la rubia no la quiera ver si quiera en pintura.

-No perdemos nada con intentarlo.

-Sabes que mis papás van a querer matarme por pedirles un viaje a Francia y de forma inesperada – observó detenidamente a su amigo a quien le aparecía una sonrisa en el rostro.

-¡Nos vamos a Francia! – gritó entusiasmado.

Las cosas iban parcialmente bien, acorde al plan. Había logrado conseguir el permiso para poder irse días antes de que empezaran las vacaciones de verano y eso aumentaba más la felicidad que sentía en ese momento. El mayor logro había sido no solo conseguir permiso para ella sola sino también para Danielle, Santana y Brittany, obviamente.

El viaje en avión había sido sumamente extenso pero ya solo les faltaban una hora y cuarenta y cinco minutos, en tren, para llegar a Chambery a la Estación de tren Gare de Lyon en donde tendrían que tomar un taxi para llegar a la casa de su abuelo porque este no tiene ni la más mínima idea de que la ojiverde va a visitarlo. El motivo del viaje adelantado y todo es porque era el cumpleaños del abuelo de Quinn y ella quería darle una sorpresa.

-Toca rápido el timbre – insistió la latina. Ya habían llegado y estaban realmente cansadas que, literalmente, tocarían una cama, como mucho, y se quedarían dormidas.

-Bien ya – presionó el botón. Esperaron varios segundos hasta que la puerta se abrió mostrando a un señor mayor.

-Quinn – apenas logró decir el hombre cuando la antes mencionada se lanzó a abrazarlo.

-Sorpresa – dijo Danielle entrando a la casa. Y tras de ella Santana y Brittany.

-¡Que sorpresa! – rió.

-Te extrañé – murmuró Quinn aun abrazándolo para luego soltarlo y entrar a la casa también.

Una vez que dejaron sus maletas, a la entrada de la casa, se dirigieron a la sala y todas soltaron un suspiro de alivio.

-Largo viaje ¿eh? – el señor tomó asiento alado de su nieta - ¿a qué se debe esta grandiosa visita y con ciertas personitas? – hizo mención a la latina y holandesa que se encontraban en un mismo mueble abrazadas.

-oh, ellas son Brittany y Santana – presentó respectivamente – El es mi abuelo Harry.

-Un gusto señor – indicó Santana ya que no se podía mover gracias a Britt que había sido la primera en quedarse dormida.

-Díganme abuelo – sonrió ampliamente y la latina asintió – mejor les señalo alguna habitación para que descansen y luego podemos hablar – todas asintieron y agradecieron por eso.

-Por cierto – interrumpió a su abuelo cuando les indicaba que subieran la escalera – feliz cumpleaños – lo abrazó fuerte.


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