HEYO! SAKJDHALKJSDHLAKSD no lo puedo creer,, no puedo creer que este sea el ultimo capitulo! KSDJAAKJSHDJASK *explota de felicida* encima lo mejor que creo que es uno de los capitulos mas largo creo, ni idea XD me re excedi escribriendo pero bueno, mejor para ustedes JAJAJAJA,, no se me ocurrió ningun titulo bueno! AKJSDAKJSDHL por eso este es como medio feo, no me gusta =_= *flips table*.. espero que su ansiedad con respecto a com termino el capitulo anterior, este les calme un poco, ademas de que tiene una regalo para ustedes en el final *carita de feliz cumpleaños*, no hay mucho para decir, solo que LEAN Y ROMPAN TODO! (? ok no,, solo lean y disfruten cada renglon, cada palabra de ester ultimo capiitulo *W*
Disfruten!
Capitulo 24: "Un Final Feliz?"
- Ciel! – corrió hacia su lado aunque ya era tarde, la sangre comenzaba a contornear su pálido cuerpo manchando sus ropas y el suelo. Sus ojos abiertos por la sorpresa empezaban a perder brillo de la vida – por favor, resiste! – lo oía respirar, pero muy débilmente, tenía que llevarlo a un hospital urgente antes de que sea muy tarde- Ciel vamos quédate conmigo! – gritaba. Los parpados del niño se le hacían pesados a cada segundo. El dolor era insoportable y respirar ya era difícil, este era el fin. Todo lo que ha pasado ha sido en vano? Su visión comenzó a nublarse, estaba cansado, quería dormir y no despertar más, sin embargo una figura le impedía hacer tal cosa. Pronunciaba su nombre una y otra vez; no obstante por fatiga no podía mantenerse más tiempo despierto, así que solo dejo que la oscuridad lo consumiera.
Por el otro lado, Sebastian hacia lo posible para permanecer a Ciel despierto pero fracasó porque el pequeño cayó inconsciente. Aun respiraba pero era muy sutil. El tiempo estaba contado, tenía que actuar si quería salvarlo. Depositó suavemente al niño en el piso y se dirigió a Ash.
- Por qué?! El no ha hecho nada – gritó furioso. Ahora la ira se esparcía por toda la habitación. Incluso Phillipe comenzaba a asustarse, que poco a poco retrocedía – Contesta!
- Él solo es un estorbo, al igual que tu – preparó el arma – así que no fallare esta vez.
- ASH/SEBASTIAN! – ambos gritaron sus nombre para enfrentarse y un estruendoso disparo envolvió la habitación.
Los policías no recibían respuesta de los mafiosos. Si no se rendían, pasarían al plan B que es entrar por la fuerza.
- Ríndanse! Es su última oportunidad – habló el jefe de policías. Esperaron unos 15 minutos y nada. Así que sin más remedios dio la señal y varias unidades se movilizaron silenciosamente hacia la puerta y otras entradas del edificio. Abrieron las puertas de golpe y se adentraron en los oscuros pasillos buscando a los rehenes y arrestando a cada mafioso que se cruzaban. Hasta ahora no han tenido éxito, hasta que uno de ellos divisó una puerta oculta y llamo a sus compañeros para que lo siguieran. Se aproximaron lentamente, no obstante cuando escucharon un disparo, se apresuraron y golpearon la puerta de par en par.
- ALTO! POLICIA!
Gotas rojas caían al suelo manchándolo. Al parecer el proyectil, solo rozó su brazo, sin embargo por la quemadura de su piel comenzó a sangrar mucho recorriendo todo su antebrazo hasta llegar al piso. El dolor era insoportable, pero se lo aguantaba como el mejor. Ash con su cara de sin emoción, se quedó estático.
- Como pude fallar? – murmuró y justo en ese instante la puerta se abrió.
- ALTO! POLICIA! – Sebastian y Ash los miraron atónitos. Habían logrado entrar al edificio. Ellos notaron de inmediato el arma en la mano del peli plateado y la herida en el brazo del pelinegro, por consecuencia le apuntaron con las suyas – baje el arma! – no hubo respuesta – Que la baje! – gritaron, hasta que lentamente él fue descendiendo su mano para dejar el objeto en el suelo. Los oficiales corrieron hasta él para esposarlo – queda arrestado por secuestro e intento de homicidio – lo fueron guiando hasta la puerta. Ash dio una última mirada a Sebastian.
- Esto no es el final, volveré – desapareció por la puerta empujado por los policías. Después de toda esa conmoción, uno de ellos se acercó a ellos.
- Está todo bien? – y enseguida vio la herida de su brazo – lo llevaremos con un medico para que lo trate – el moreno aun estaba ido hasta que reaccionó ante la presencia del hombre, sin embargo automáticamente se acordó del pequeño.
-Ciel! – se posicionó a su lado – por favor llame a una ambulancia! – gritó desesperado y el joven al verlo, de inmediato saco su trasmisor.
- Atención! Necesitamos una unidad de transporte medico ahora. Uno de los rehenes está gravemente herido – El pelinegro solo estaba pendiente de parar como pudiese el sangrado. Su rostro estaba pálido como un papel, su respiración era casi nula y apenas tenía pulso. Tenía que salvarlo. Coloco su brazo en la espalda y otra debajo de sus rodillas – la unidad de traslado ya está aquí, llevémoslo afuera – y este asintió y salió disparado como si no hubiera un mañana.
- Por favor resiste – rezaba cada segundo.
Los oficiales encarcelaron a los mafiosos que iban saliendo de la estructura, algunos habían logrado escapar justo a tiempo antes de que los atraparan. Cuando pensaron que esto ya había terminado, cambio al recibir la llamada de uno de sus camaradas pidiendo un transporte medico urgente. Eso significaba solo lo peor. De inmediato le hicieron caso y al cabo de unos minutos presenciaron como un joven adulto salía del edificio con un niño en sus brazos. Lograron identificar la sangre que manchaba las ropas. Rápidamente corrieron tras ellos y tomaron al pequeño de sus brazos.
- No se preocupe, tenemos una ambulancia preparada para trasladarlo; mientras tanto uno de mis compañeros lo llevara para que le curen su herida - se fue separándolo de su amado.
- Por favor, sálvenlo – fue lo único que pudo decir al mismo tiempo que otro oficial lo acompaño en sentido opuesto para que lo trataran. En el interior del vehículo, un medico limpiaba, desinfectaba y vendaba el roce. No sentía en lo absoluto el dolor o ardor por el alcohol que se le implementaba. Lo único que le importaba era el estado de Ciel, al cual veía como era trasladado a lo lejos en un helicóptero hasta el hospital más cercano.
- Hm… ya esta, creo que así está bien – dijo. No se había dado cuenta de que habían terminado de vendarlo.
- Huh? – observo su brazo – oh, gracias
- No hay problema – le sonrió cálidamente. Aunque noto la cara su preocupación y compasivo, le toco el hombro – el estará bien, ten fe en ello – el pelinegro volteo la cabeza.
- Gracias… no puedo perderlo, no de nuevo y no puedo dejar de pensar que esto es mi culpa – cabizbajo.
- Que? No es tu culpa, no es la culpa de nadie el que hayan sido secuestrados
- Si que lo es – se cubre el rostro ansioso a punto de romper en lágrimas. Suspirando resignado, el joven médico no sabía cómo animarlo.
- Es muy importante para ti ese joven? – se sentó a su lado.
- Es mucho más que eso, es la única familia que me queda
- Entiendo tu dolor, yo también he pasado por lo mismo hace mucho tiempo. No puedes permitir que todo lo sucedido recaiga en ti; si fue tu culpa, él, si de verdad te quiere, te perdonará
-…. gracias….. – se levantó.
- Irie, mi nombre es Irie
- Gracias Irie-san – le sonrió y el joven enfermero se la devolvió. Alejándose poco a poco en la búsqueda para regresar al lado de su pequeño Ciel Phantomhive.
Por el otro lado un helicóptero trasladaba al joven mal herido al hospital. Los paramédicos hacían lo posible para mantenerlo con vida. Había perdido mucha sangre, su tez ya comenzaba a notar una palidez extrema.
- Su herida volvió a sangrar – utilizaron paños y vendas para evitar más perdida. Tenían que apurarse, ya estaban cerca del edificio solo tenían que tocar el suelo. Cuando aterrizaran, inmediatamente lo correrían a la sala de emergencia, sin embargo de repente una maquina empezó a sonar.
- Su presión decae! Lo perdemos!
- Vamos apresúrense! – al tocar el piso por completo lo llevaron a la sala de urgencia para salvarlo – vamos, no puedes morir.
Cuando el moreno alcanzó el hospital con la ayuda de las patrullas. Entró corriendo a la recepción en la búsqueda de su pequeño. La chica le informó que el Joven Phantomhive aun seguía en cirugía. Se encontraba impotente al pensar que no pudo protegerlo y todo esto es por su culpa, pero si ese enfermero tenía razón, él lo perdonara, no obstante temía que la cirugía fallara y lo perdería para siempre. Se sentó en la sala de espera, esperando noticias.
- No se preocupe señor, esa persona estará bien – volteó su rostro deprimido para ver a su lado una pequeña niña – se recuperara
- Como lo sabes?
- No lo sé, pero si tu eres importante para esa persona y viceversa, volverá – sonrió.
- ….. gracias – le devolvió el gesto con una cálida sonrisa y esta salió corriendo por su lado. Sebastian se calmo un poco. Sus esperanzas aun seguía en pie, no se dejaría deprimirse tan fácil, aun quedaba tiempo; solo tenía que pensar en positivo.
- Señor Michaelis – una voz grave pronuncio su nombre, el moreno levanto la cabeza y se paro rápidamente al notar que era el médico.
- Como esta? Está bien? – su tono era de pánico, nervios y ansiedad. El silencio y la cara del médico no ayudaban mucho, expresaban tristeza. Se le hizo un nudo en la garganta – el esta….
- No – lo interrumpió – despreocúpese señor Michaelis , el joven Phantomhive está bien y fuera de peligro – con solo oír eso, una ola de alivio invadió al pelinegro.
- Puedo verlo?
- Lo lamento, no se lo recomendaría, durante la cirugía el pobre perdió mucha sangre y por poco lo perdemos, así que se encuentra muy débil, que tuvieron que utilizar varias maquinas para mantenerlo vivo – contestó y eso le dolió mucho a Sebastian –supongo que no aguantaría verlo en ese estado o me equivoco? – tenía un punto. No soportaría mirarlo postrado en una cama con muchos cables. Su cabeza descendió resignado.
- Tiene razón
- Yo le recomendaría que viniera mañana, puede ser que ya este despierto para cuando regrese – le poso una mano en su hombro.
- Gracias doctor – agradeció.
- No hay problema – se dio media vuelta de regreso a su hogar.
Al día siguiente a primera hora, literalmente, Sebastian ya se encontraba de camino al hospital. Esperaba que Ciel ya estuviera despierto. La realidad es que no pudo pegar un ojo en toda la noche por la angustia y preocupación que sentía. Se le notaba el cansancio en su rostro pero eso no lo detendría. Al llegar a la entrada, fue recibido por la enfermera de la recepción.
- Sebastian-san me alegra verlo de vuelta – fue saludado por el doctor. Saludo cordialmente a la señorita dejándola atontada como hace siempre con otras chicas.
- Es bueno verlo otra vez – unieron sus manos gentilmente – y… como se encuentra?
- El pequeño Phantomhive ya se encuentra despierto y en muy buena salud, debo decir que se recobró muy rápido – oír eso le causo una gran alegría al moreno.
- Cuando?
- Hace como 4 horas que recobro el conocimiento, estaba adolorido, pero le dimos unos calmantes, al medio día le haremos los estudios para determinar si le daremos de alta o no, quiere pasar?
- Puedo?
- Por supuesto – le guió hasta la habitación donde descansaba. Respiro hondo, giro la perilla y entró. Su cara no podía expresar la satisfacción que sentía al presenciar la escena. Su preciado de ojos zafiro recostado peleando con la enfermera reclamando que podía hacerlo el mismo. No pudo evitar soltar un risita ante lo que veía.
- Yo puedo hacerlo solo – seguía peleando y la enferma rodando sus ojos derrotada, se fue – tsch
- Veo que no has cambiado nada – se sentó a su lado. El pequeño volteó su rostro y vio que era Sebastian
- Que haces aquí?
- No puedo venir a visitarte mientras te recuperas? – pregunto burlón
- Tsch – ingería su alimento con mala gana.
- Jejeje – se rió por lo bajo.
- Dime algo Sebastian – dejando el cubierto a un lado.
- SI?
- Que pasó con él?
- Si te refieres a Ash, fue arrestado al igual que todo sus subordinados – respondió.
- Oh – su mirada volvió a su regazo.
- No te alegra? – levantó una ceja.
- Eh? Si, si, me alegra
- Porque esa respuesta no me convence… qué ocurre, Ciel?
- Huh? – lo miró – pues…. me preguntó, ya que mi venganza está completa, que hare ahora? – al oír eso una sonrisa compasiva se le dibujo a Sebastian.
- Ciel….eres joven aun tienes muchas cosas para hacer, graduarte, trabajar, estar conmigo, tus amigos – le puso una mano en la mejilla para que su mirada se cruzara con la suya – tienes mucho por hacer y por vivir – le dio un tierno beso en los labios y el niño se separó sonrojado.
- N-no hagas eso en público – se cubrió su boca y el moreno se rio. Justo cuando iba a decirle algo, el médico entro para llevarse a Phantomhive para sus estudios. Para matar el tiempo, hizo otras cosas, como hablar con enfermeras, visitar otros pacientes para levantarles el ánimo, entre otros. Cuando terminaron de hacer los análisis del niño, estaba curado, le dolería un poco con ciertos movimientos, pero se recuperara fácil. Aliviado por la noticia, el pelinegro le agradeció al doctor por toda su ayuda. El hombre aceptó las gracias y partió de la habitación dejándolos solos.
- Ya te darán de alta – comentó.
- Si, ya me canse de estar aquí
- Solo han pasado tres días, no es para tanto
- No importa – hizo un movimiento para ponerse cómodo, pero fue en falso e hizo una mueca de dolor.
- Estas bien?
- Si, solo me moví mal – aun con la expresión dolorida en su rostro.
- Déjame ayudarte – estiró sus brazos con la intensión pero fueron apartados.
- No, yo puedo solo – se acomodo con un poco de dificultad y el moreno soltó una risita burlona. Parece ser que ahora Ciel será el mismo de siempre, su terco y egocéntrico Ciel.
El día en que le dieron el alta al joven Phantomhive llegó. Su herida de bala sanó completamente, aunque todavía sentía algo de malestar, ya estaba recuperado en sí. Luego de firmar todos los papeles del hospital, regresaron después de mucho tiempo a su querida casa. Sebastian se preguntaba que había sido de su gato, ya que estuvieron fuera por muchos días y no pudo alimentarlo, de todas formas sabía que Bab Luck era muy inteligente y sabia cuidarse solo; total él lo adoptó de las calles. Por otra lado, Ciel observaba indiferentemente por la ventanilla del taxi. No pensaba en nada, su mente divagaba sin propósito alguno. Ya no sabía de qué preocuparse, su venganza fue cumplida y ese hombre estaba tras las rejas.
- Ya llegamos – le dijo el moreno que puso una mano en su hombro que lo saco de sus pensamientos. Este asintió y salió del vehiculó. Cuando ingresaron a pesar no haber estado; lo vieron tal cual lo dejaron, un poco desordenado por la adrenalina de ese momento, pero en su totalidad estaba bien – si lo deseas puedes ir a tu habitación hasta la cena – le comento Sebastian antes de moverse del lugar.
- Que harás tu?
- Además de cocinar, buscaré a Bad Luck para ver si se encuentra bien, ha pasado bastante – se dio media vuelta y desapareció entre las habitaciones. Sin nada que hacer, le hizo caso y se dirigió a su cuarto. Al abrir la puerta no se sorprendió al verlo tal cual lo dejo la última vez que estuvo ahí, nadie había entrado, ni siquiera Ash, cuando irrumpió en el lugar. Encendió la luz para ver mejor y se encontró con todos los muebles polvorientos, capaz debería sacudirlos un poco, pero no. Los Phantomhive no hacen labores del hogar, le pediría a Sebastian que lo hiciera luego.
Varios minutos de inspeccionar su cuarto fue llamado por el moreno para cenar. Durante la comida. Como siempre ninguno hablaba, solo se escuchaba el sonido de lo cubiertos chocar contra la vajilla. Cada tanto se escuchaba al pelinegro comentar algo del gato, pero casi nada que sea interesante, claro. Una vez que su plato estuvo vacio Ciel se levantó y comenzó a caminar hacia su pieza cuando Sebastian lo llamo.
- Espera
- Que quieres? – ni se molestaba en voltear
- Necesito hablar contigo puedes esperarme en el living mientras recojo todo? – el pequeño lanzo un largo suspiro.
- Tsch, está bien – refunfuño antes de salir de la cocina. Espero por unos largos 20 minutos sentado en el sofá esperando a su tutor, para que el tiempo no se volviera lento se puso a ver algo de televisión el cual no pasaban nada de su interés. Cuando oyó pasos provenientes de la cocina, apago el aparato y aguardo a que el pelinegro se sentara a su lado – de que querías hablar? – fue directo al punto.
- Bueno, primero que todo como te sientes con respecto a tu herida en el abdomen?
- Huh? Mi herida? Estoy perfectamente, porque lo preguntas
- Porque estoy preocupado, bien simple
- Pero porqué ahora y no cuando ocurrió? – frunció el ceño confundido.
- Cuando todo eso paso, no sabes el ataque de pánico por el que pase, pensé que te perdería e hice todo lo posible para que vivieras, antes de que te llevaran al hospital – suspiro hondo mientras su vista se enfocaba en el suelo – no sabes lo horrible que fue pasar por eso de nuevo como en el accidente.
- Sebastian…..
- Déjame terminar – lo interrumpió – capaz no estuviste en mi posición, pero ver a la persona que amas al borde de la muerte, es desesperante, pensar que hay altas probabilidades de quedarte solo…
- Sebastian…. – quería detenerlo pero no podía.
-…. Que ese ser humano con el que quieres pasar el resto de tu vida te abandona de este sucio mundo y todo por mi culpa, todo esto fue por mi culpa…
- SEBASTIAN! – alzo la voz y este se cayó mirándolo con los ojos abiertos.
- Qué me paso? – se cuestiono, eso no era normal.
- Escucha – empezó con tono frustrado – tal vez no entienda todo por lo que pasaste y no te culpes ya superé todo esto, pero te puedo asegurar que no moriré, un Phantomhive jamás se rinde incluso ante la muerte, así que tranquilízate porque yo siempre estaré aquí - … sus ojos se abrieron de repente "que acabo de decir?" ambos se quedaron mirándose por unos cuantos minutos. Al darse cuenta de todo lo que acaba de decirle, un rubor cubrió sus mejillas y desvió la mirada avergonzado, sin embargo el pelinegro lo único que pudo hacer fue pronunciar su nombre dulcemente y mover una de sus manos hasta su rostro atrayéndolo lentamente para sellar sus labios con los del joven en un tierno y cálido beso. Ciel no podía moverse, otra vez su energía era succionada por el moreno. Siempre sus acciones lo hacían perder el sentido. Esos sentimientos que lo atormentaban hace meses, ya comenzaban a aclararse, aunque no le gustara mucho la idea, era la realidad y no podía hacer nada al respecto. Sentía cosas por Sebastian, genial, pero con su testarudez por sobre encima de todo, jamás se lo diría, la única forma era que lo torturara, drogaran o le dieron uno de esos elixires que lo obligaran a decir la verdad.
Cuando sintió los labios del pelinegro separarse de él, lo miro con los ojos entrecerrados y un poco fuera de foco, Sebastian se acerco a su oído y le susurró.
- Podemos? – su tono sonó tan sexy que el pequeño se estremeció. Su mirada se enfoco en los ojos lujuriosos del pelinegro. Tragó saliva y torpemente asintió con la cabeza. A los pocos segundos su boca fue atacada apasionadamente. Ya había olvidado el sabor de esos pequeños labios, eran dulces como un caramelo. Cuando se separo para tomar aire aprovecho para atrapar su lengua y recorrer una vez más esos espacios bucales, Durante el proceso ambos cayeron encima del sofá; Sebastian encima de él y por acto reflejo su mano comenzó a recorrer su pecho por debajo de sus prendas. El niño soltó un gemido agudo ante el contacto con las frias manos del hombre.
- Nghhh e-espera – intentó decirle y el moreno se separó de él captando la idea.
- Que ocurre?
- Vas… vas muy rápido – se avergonzó.
- Ohhh…. Lo siento – le agarró ambos lados de la cara y le recorrió todo el rostro con tiernos besos. Cuidadosamente comenzó a sacarle la ropa de a una a la vez. Ciel estaba avergonzado. No quería mirar. Tenía sus ojos cerrados y su respiración agitada ante la lujuria envuelta en la habitación. El escarlata no podía aguantar más; era hermoso- no hay nada de qué avergonzarse – le dijo, pero aun así se revelaba a abrirlos. Realmente era un ser humano único. Desabrochándole sus botones mientras besaba su cuello, pecho y abdomen al igual que acariciar sus preciosos pezones. El joven peli celeste gemía ante el contacto con sus manos.
- Haaaa….. – se arcaba ante los dedos que tocaban y contorneaba sus botones.
- Ya reaccionas rápidamente – jugueteaba con ellos burlonamente.
- E-es por el frió – le dijo y trato de sacarlas pero se lo impidió atrapándoles las muñecas y colocarlas sobre su cabeza.
- Jejeje.. no dejare que me detengas – le guiño un ojo para gentilmente bajar una de su mano hasta meterla en el pantalón sorprendiendo al niño.
- Qué? – cerro sus piernas por acto reflejo.
- Shhh… todo está bien – le susurró para que se relajara causando efecto en el muchacho y agacho su cabeza para continuar besándole su pecho.
- Nghhhhh – se mordió el labio inferior para evitar que su voz se oyera, con ambas manos inutilizables, lo único que podía hacer era dejarse llevar pero no le gustaba mostrarse en esa situación aún si es frente a Sebastian.
- Quiero oír tu voz – comenzó a masajear cuidadosamente la entrepierna de Ciel.
- Haaaa! – Abrió sus ojos ante la sensación – n-no, no ahí abajo – volteó su rostro. El placer lo cegaba a cada segundo, en cualquier momento perdería su mente y dejaría que Sebastian hiciera todo el trabajo. Su respiración es irregular, contener gemidos, no era buena idea, pero no permitiría que escuchara esos sonidos vergonzosos.
- Tranquilo, Ciel. Esto te hará sentir bien – frotaba pero más fuerte.
- Haaaa… Nghhh – lo veía tensarse y a los segundos sentía como el pre semen mojaba sus dedos, cuidadosamente saco su mano del pantalón del niño y se lo observó.
- Hace tanto que no tenía algo así en mis dedos, me pregunto qué sabor tendrá - lo miro sensualmente al mismo tiempo que lamio sus índices.
- Q-que haces? N-no puedes – le decía.
- Si puedo y al parecer es muy delicioso – le sonrió.
- Lunático – murmuró.
-Que has dicho?
- Nada – soltó un bufido. Cuando miro de reojo pudo notar al pelinegro descender y desabrochar tanto el cinturón como los pantalones para mínimamente bajárselos junto sus bóxers para exponer su pálido y casi erecto miembro – q-que haces?
- Ya lo veras – jugueteó un rato con él antes de comenzar a lamerlo de forma "sexy".
- Haaaa… haaaa… detente – le decía entre súplicas. Sus manos ya fueron liberadas pero no tenía las suficientes fuerzas como para apartarlo. Lo único que podía hacer era morderse la muñeca para ahogar sus quejidos – sintió como su miembro era absorbido por la boca de repente, un calor lo estaba cubriendo a cada segundo. Se le era extraña esa sensación, después de mucho tiempo, pero no le disgustaba o al menos era lo que quería pensar.
- No te reprimas – le susurró y continuó masajeando con boca y manos al joven.
- Nghhh… nunca – se negaba, no obstante ahí fue que el de ojos escarlata comenzó a aumentar la velocidad provocando que Ciel se tensara.
- Ahhhh! n-no…. Tan rápido haaa – su respiración se irregularizó nuevamente al mismo tiempo que gotas de sudor se formaban en su cara y cuerpo. El hombre no bajaba el ritmo, subía y bajaba, lamia, masajeaba todo a un compás que hizo llegar al éxtasis al niño – no-no…. No aguanto…m-me….me vengo! – no pudo contenerse y baño por completo el rostro de Sebastian. Este lentamente se levantó para limpiarse y observaba al de ojos zafiro que se cubría el rostro con sus pequeñas manos.
- Por qué te ocultas? – le preguntó.
- Haaa….haaaa.. es… es vergonzoso – contestó con la voz ahogada.
- No tienes que estar avergonzado, solo estamos tu y yo – cuando termino con su limpieza separó el brazo que lo cubría para darle un gran beso apasionado. Nuevamente sus lenguas bailaban al ritmo del placer y la lujuria que inundaba la habitación hasta que se quedaron sin aire como para continuar. Ciel podía observar de reojo como el pelinegro se levantaba del sillón y a los pocos segundos volvía con una botella de contenido desconocido.
- Se….bastian? – le cuestionó mientras el hombre se posicionaba otra vez encima de él.
- No te preocupes esta vez vine preparado – volcó en sus dedos el liquido, una vez hecho dejó la botella a un lado (Ciel seguía sin ninguna idea de lo que pasaba) y se acercó al rostro de su amado – solo relájate, si?
- De q.. AHHH! – sintió como un dedo húmedo hacia presión contra su entrada lentamente hasta estar en su interior y se movia cubriendo cada rincón del chico –haaaa… Basta, d-duele – se quejaba.
- Si no te relajas, dolerá mas – insertó el segundo dedo causándole que se arcara hacia atras. Comenzó a hacer tijeras para agrandar y acostumbrar su entrada. Luego cuando ya logró que más o menos estuviera bien, metió el tercer dedo para corroborar.
- Ahhhh… es… incómodo – se retorcía.
- Shhh…. Cálmate – movía sus dedos hasta el punto de que ya había lubricado todo. Los sacó, y se los limpió. Observando como el joven respiraba dificultosamente, fue desvistiéndose quedando solo en bóxers, sacó su erección a la luz y gentilmente fue presionando provocando que Ciel se levantaba asustado.
- Espera! – le gritó.
- Que pasa?
- Solo – respiro hondo – déjame prepararme mentalmente – y se recostó de nuevo a meditar. Unos minutos pasaron cuando el pequeño volvió a hablar – ya…
- Ya? – le preguntó.
- Si… pero se gentil
- Lo hare – le dio un beso y empezó a hacer presión. El joven trataba de soportar, era muy grande para él, pensaba que se rompería. Desde la última vez, su cuerpo se desacostumbró. Cuando ya había terminado se quedaron un rato en esa posición, en silencio – puedo… m-moverme ya? - y el asintió. Suavemente fue moviendo su pelvis, poniendo y sacando.
- Haaaa…haaa… - gemía antes sus movimientos. Se sentía bien, realmente placentero, después de todo el stress pasado por la mafia; unas vacaciones no vendrían nada mal. En un momento la estocada del moreno comenzaba a aumentar con el ritmo que llenaba al joven de éxtasis lujurioso. Por primera vez disfrutaba este momento, sus emociones ya se pusieron de acuerdo. La terquedad persistía y persistirá para siempre, sin embargo, por esta vez, y solo esta vez la dejará de lado.
- Como.. aaaahhhh… se siente? – le preguntaba el pelinegro. Penetrando una y otra vez en su interior.
- Nghhhh….haaaaa – se agarraba de lo podía – se….se siente bien – en voz baja.
- Que tan bien? - con su tono de voz sexy y una sonrisa burlona.
- M-muy.. bien haaa – gemía sin control. Estaba al límite, en cualquier momento llegaría al clímax, no podía evitar pedirle mas velocidad – m-mas rápido.
- Tus deseos son órdenes – empezó a moverse más rápido, provocándole a él también estar más cerca del orgasmo.
- Haaaa…m-me vengo – le dijo ya no podía aguantar, tenía que venirse.
- Espera, aún no – le sujeto su miembro impidiéndole el paso de su órgano.
- Ahhhh p-por qué?
- Falta poco para que yo también llegue, quiero que nos vengamos juntos – le respondió, yendo aun mas rápido y masajeando el miembro de Ciel.
- P-por favor, no puedo más… ahhhh– se quejaba y retorcía de la delicia.
- Haaa….. y-ya casi – y quito su mano del miembro de su amando – vengámonos juntos, haaaa – se movía ya por inercia, la éxtasis de su acto de amor llego al límite.
- SEBASTIAN/CIEL! – gritaron al unisonó sus nombre. Por un lado Sebastian llenando el interior del niño y por el otro Ciel bañando ambos torsos en su líquido blanco. El pelinegro cayó exhausto a un lado del pequeños respirando agitado, ha sido la mejor noche para ellos se podría decir.
- Haaaa… eso fue…. magnifico – le acariciaba sus cabello azules – realmente eres un ser humano hermoso
- Haaaa…. Cállate- le gruño.
- Jajajaja, por eso te amo Ciel Phantomhive – le dio un tierno beso en los labios, Ciel no sabía qué hacer, si decirlo o no, pero las oportunidades no siempre caen del cielo; igual se lo dirá una vez y no lo hará de nuevo por el resto de su vida.
- Y-yo…. Yo también – suspiró hacia a un lado para evitar mirarlo de lo avergonzado que se encontraba en ese momento.
- Que? – sus ojos se abrieron de la sorpresa. Acaso escuchó mal? – que has dicho?
- Acaso estas sordo? No lo repetiré – refunfuñó.
- Por favor – le susurró en su tono sensual y necesitado. Sus ojos escarlatas se reflejaban en los zafiro de Ciel, se había quedado hipnotizado por un rato y cuando reaccionó se torno rojo como un tomate, volteando la mirada otra vez.
- Tsch, te dije… que yo también…. te amo; listo lo dije, no lo volverás a oír de mi – y a los poco segundo se escucho una risita. Volteó para ver a Sebastian riéndose – de que ríes? – de mal humor.
- Jejeje, de nada, nada en especial, es solo – se calmo – que estoy feliz.
- Feliz? Por? – confundido.
- Porque finalmente has dicho que me amas – sonrió y el niño se ruborizó.
- Tsch, no es para tanto, me voy a dormir – se acobijo con el sofá y al cabo de un rato notó como unos fuertes brazos lo rodeaban antes de caer en un profundo sueño.
Sebastian, no sabía cómo expresarlo, estaba lleno de felicidad, finalmente Ciel correspondía sus sentimientos, podrían estar contentos ahora, aunque era consciente que el joven volvería a hacer el terco y egocéntrico niño que era y no escucharía esa confesión de ahora en adelante. No obstante, podía morir feliz sabiendo que el todo poderoso Phantomhive lo amaba.
Y? HERMOSO NO? YO LLORE! (? al fin dijo que lo amaaa!JAJAJAJAJ *rueda*
PERO ESPEREN! NO SE VAYAN! AUN ESTO NO HA TERMINADO! les tengo preparado un hermoso epilogo para mañana, asi que esperenlo NO ME ABANDONEN! ASJDHAJKSDKL
las espero una vez mas mañana para el epilogo de esta mafiosa historia(?
PLEASE REVIEWS!
