¡HOLA! perdonen la tardanza, se que siempre me tardo en actualizar, el capítulo iba a ser de hecho regalo de navidad para ustedes, pero ahora será de fin de año, así que trate de hacerlo un poco largo. espero ya no tardarme para el siguiente, pues ya es el último, y después el epílogo. Espero que lo disfruten.
La mañana llegó rápidamente para disgusto del soldado, parecía que solo cinco minutos antes había cerrado los ojos entrando al mundo de los sueños cuando la pantalla de su celular se encendió para después comenzar la melodía de la alarma que había programado para las 5am, estiró el brazo que tenía abrazado a la cintura de la pelirroja que aún dormía a su lado para poder apagarla antes de que el sonido aumentara y despertara a los niños o Natasha. Tomó una maleta pequeña del armario donde guardó su uniforme y el de Natasha pasando después a tomar una ducha.
Al salir la espía seguía tal cual la había dejado, Steve se acercó lentamente y sacudió con suavidad sus hombros para despertarla, un gruñido de reproche se escuchó salir de sus boca mientras la pelirroja se acurrucaba más entre las sábanas. Steve sonrió ligeramente, para después pasar a depositar pequeños besos desde su hombro hasta la línea de su mandíbula, Natasha se movió víctima de las cosquillas que le provocaban los besos de su prometido.
-Nat, despierta amor, el quinjet no tarda en llegar. – le susurró el rubio.
-Cinco minutos más.- contestó la espía.
-No, anda a tomar una ducha mientras preparo algo para desayunar.
Nuevos sonidos de reproche se escucharon provenientes de la pelirroja, que al final se puso de pie en dirección al closet para elegir lo que se pondría para el viaje, una simple camisa blanca básica de manga corta y jeans negros entallados serían suficiente pensó, complementó su atuendo con unas botas negras sobre la rodilla.
Al salir de ducharse revisó las maletas que Steve había dejado en la pequeña sala de estar para comprobar que todo estuviera en orden, llevaba sus uniformes y un cambio de ropa, sonrió y cerró las maletas con cuidado para después dirigirse a su ahora closet compartido y sacar las chamarras más abrigadoras que pudo encontrar de ambos, ella más que nadie conocía el frío ruso y sabía que en algún punto del viaje las necesitarían. Las dejó sobre las maletas para evitar olvidarlas y después se dirigió a la cocina para desayunar.
La pelirroja se alegró al notar que no era la única que faltaba en la cocina, Steve estaba de espaldas sirviendo dos tazas de café, Bruce tomaba de su taza en silencio, Thor estaba concentrado buscando en el refrigerador que más agregar a su gran desayuno mientras Clint untaba muy concentrado mermelada en una rebanada de pan tostado.
-Buenos días.- Saludó la espía a todos mientras caminaba en dirección al soldado.
Bruce la saludó con un asentimiento de cabeza pues acababa de darle otro sorbo a su taza, Thor movió su mano libre en señal de saludo mientras sacaba con la otra los ingredientes necesarios para un sándwich, Clint alzó la vista de su tostada y le sonrió en respuesta para enseguida alzar una ceja viéndola de pies a cabeza.
-¿Qué?- Preguntó la espía que se ponía de puntillas para depositar un beso de buenos días en la mejilla del soldado que seguía en su labor de preparar el desayuno.
-¿Te vestiste así apropósito?- Preguntó el arquero.
-¿Qué tiene? – Respondió la espía mientras revisaba su atuendo, le parecía bastante normal.- ¿Por qué lo dices?
-¿Te fijaste como se vistió Steve hoy?- Contestó el arquero mientras tomaba otra rebanada de pan tostado para untarle mermelada.
El rubio mencionado se dio la vuelta confundido, su ropa era la versión masculina de lo que vestía Natasha, se detuvo a observarla divertido, para después sonreír ampliamente mientras dejaba las tazas de café en la mesa.
-Juro que no planeamos vestirnos así, salí del cuarto antes de que Natasha se levantara y estoy seguro no tuvo oportunidad de verme.
-Eso no los ayuda, solo lo hace aún más cursi.- Concluyó rápidamente el arquero antes de llevarse una de las rebanadas de pan a la boca.
-¿Listos para ganarse la vida equipo?- Tony hizo acto de presencia entrando a la cocina con la mirada fija en la pantalla de su Tablet, reparó en la vestimenta de la pareja en cuanto alzo la vista.- Vaya, vaya pero que…
-Ya se los dije Stark, llegas tarde.- Dijo orgulloso Clint mientras terminaba su pan.
-Demonios.- Contestó Tony acercándose a la cafetera.
El equipo desayuno mayormente en silencio, de vez en cuando algún comentario o broma por parte de Tony o Clint se escuchaba, pero el ambiente en general era de seriedad, todos lo sabían, no era algo que tuviera que decirse, era su primera misión como equipo en 6 años, la primera que tenían todos con una nueva forma de vivir y una misión de la que dependía el mundo. Al terminar el desayuno cada quien se dirigió a sus habitaciones para tomar lo que necesitaran y despedirse si es que tenían de quien.
-Chamarras-Dijo Steve mientras entraban a la habitación, notando las dos prendas sobre su equipaje.- Que lista, como no se me ocurrió.
-Lo primero que se me viene a la mente al pensar en Rusia es el frío, así que… bueno creía que tal vez las necesitaríamos, aunque supongo que estaremos más en los trajes que en ropa civil.- Dijo la espía agachando la vista, centrándola en la maleta que sabía contenía sus trajes de vengadores.
-Hey.- El soldado se acercó a la espía colocando dos dedos en su mentón para hacer que sus miradas se encontraran.- Hey, mírame, ¿qué sucede?
-Estoy preocupada, es todo.- Le respondió desviando nuevamente la mirada.
-¿Por qué?
-La misión, las de la semana pasada eran pequeñas, cualquier agente las pudo haber realizado, pero esta Steve, está en grande, importante e incluso peligrosa, hace 6 años no me hubiese importado aceptarla, no tenía nadie por quien preocuparme en regresar con vida, pero ahora…-Le respondió mirando la puerta de la habitación en la que aún dormían sus hijos.
-Está bien, todo saldrá bien.- Contestó el soldado abrazándola para reconfortarla, lágrimas comenzaron a correr por la mejilla de la espía mojando la camisa del soldado, Steve comenzó a acariciar su cabello buscando reconfortarla.- Todo saldrá bien, no dejaré que nada te pase, lo prometo yo…
-No.- lo cortó la espía separándose un poco del soldado.- por ti es quien me preocupo también, los niños recién te conocen, tengo miedo que algo salga mal en la misión, que te pase algo y se queden sin ti, tengo miedo de perderte nuevamente.
-Estaré bien, no me perderán, no te preocupes por eso.
-Prométemelo.
-¿Qué?-Preguntó el soldado confundido.
-Prométeme que todo saldrá bien, prométeme que regresaremos los dos sanos y salvos, prométeme que no te pasará nada, que no harás nada estúpido por ayudarme o estar al tanto de mi…
-Lo último no, Natasha yo…
-¡Prométemelo Steve!
-Sí, si está bien, te lo prometo.
La espía le sonrió para después dejarse abrazar nuevamente por el soldado, Steve acarició otra vez su cabello depositando un beso en su frente, no preocuparse por ella durante una misión era una promesa difícil de cumplir.
-Se está haciendo tarde, será mejor que nos despidamos de los niños.- Dijo el rubio después de unos minutos, besando nuevamente la frente de su prometida.
Natasha asintió y ambos padre entraron a la habitación a despedirse de los niños. Los gemelos seguían profundamente dormidos así que tuvieron que despertarlos. Los dos vengadores se sentador en la orilla de la cama esperando que sus hijos despabilaran.
-¿Qué pasa mami?- Preguntó James mientras se tallaba los ojos, luchando por mantenerlos abiertos.
-Mamá y papá se tienen que ir ya a su viaje de trabajo, pero regresaremos tan pronto nos sea posible.- Le contestó la espía sonriéndole, tratando de controlar la voz que estaba por quebrársele.
Los niños asintieron indicando que entendían la situación. Natasha abrió sus brazos como lo hacía siempre para que los hermanos la abrazaran, los niños no dudaron en aventarse a los brazos de Natasha, quien aún los mantuvo abiertos, invitando a Steve a unirse al abrazo. Aceptando la invitación ofrecida Steve se les unió, rodeando con sus brazos a su futura esposa e hijos, que se acomodaron para poder también abrazar a su padre.
-Pórtense bien en nuestra ausencia.- Les dijo el soldado aun abrazando a su familia.- Los amo, aun no nos vamos y ya los extraño.
-Y nosotros a ustedes papi.- Le contestaron los niños.
La despedida no se prolongó más, la voz de Tony se hizo escuchar en todas las habitaciones, el jet estaba listo esperando a ser abordado. Depositando un beso en la frente de sus hijos tomaron su equipaje y salieron de la habitación en camino a la zona de despegue.
El jet que los esperaba no se parecía en nada a los utilizados por S.H.I.E.L.D. este era más grande, la puerta de ascenso se abrió dejando ver una moto y una todo terreno estacionados dentro, Tony descendió y se unió al grupo reunido junto al jet.
-¿Tu diseño?-Preguntó Steve al millonario señalando la nave que esperaba ser abordada.
-Con un poco de ayuda del buen Doctor Banner, un jet digno de Los Vengadores, les presento en Aven-jet, impulsado puramente por la misma energía de mi reactor, disparos delanteros, espacio para tres vehículos terrestres, co-piloteado por JARVIS y soporte médico, solo por si acaso.
-Sí que te mantuviste ocupado seis años Stark, ¿Por qué diseñaste un jet para nosotros si se supone no volveríamos?-Preguntó el arquero mientras recorría con la vista cada centímetro del transporte.
-Por las mismas razones por las que diseñé una torre entera pensando en todos y cada uno de nosotros, supuse que en algún momento nos juntaríamos, creo que eso lo sospechábamos todos, aunque no lo quisiéramos admitir, pero bueno, todos abordo, tenemos 17 horas de vuelo por delante.
Nadie dijo nada más y abordaron, una vez que todos se acomodaron en sus asientos Tony puso el piloto automático, a cargo de JARVIS, para poder así unirse al grupo, aunque nadie hacía nada más que estar sentados viéndose las caras. El silencio estuvo presente la mayor parte del vuelo, que fue aprovechado por la mayoría para dormir. Con 5 horas de camino restantes y después de varias horas de sueño se reunieron en lo que parecía ser una mesa de operación en medio de los asientos de pasajeros. Steve desplegó un mapa del lugar y un plano de una vieja fábrica de enlatados ubicada cerca del centro del cinturón verde que rodea Moscú.
-Revisemos el plan.- Dijo Steve invitando a todos a que se acercaran más.- Según la información proporcionada la fábrica se encuentra aquí.- Prosiguió circulando un área en el mapa con marcador rojo.- Dejaremos el jet a unos 5km de distancia, tomaremos los vehículos o correrán o volaran en el caso de los que pueden hacerlo- Thor, Tony y Bruce asintieron entendiendo la directa.- Espero que podamos contar con el factor sorpresa, en cualquier caso, Tony.- Dijo dirigiéndose al magnate.- te encargaras de encontrar todas las posibles defensas que tengan y deshabilitarlas, Banner, necesitaremos a Hulk, él y Thor se encargaran de crear las distracciones necesarias para que Clint, Natasha y yo entremos a la fábrica para así encargarnos de las defensas internas. Una vez que todos nos hayamos infiltrado nos dividiremos en dos equipos, Barton y Natasha conmigo, Hulk, Thor y Iron Man en el otro, tenemos que encontrar la máquina que abre el portal y destruirla, una vez hecho tenemos que salir de ahí tan rápido como nos seas posible, ¿alguna duda?
-Creo que todo quedó perfectamente claro Cap.- Respondió Tony.- Creo que es mejor que los dejemos solos.- Dijo dirigiéndose a Steve y Natasha, quien parecía bastante tensa.- Parece que necesitan hablar.
El equipo volvió a sus lugares correspondientes, procurando hablar de cualquier cosa para así evitar poner atención a la pareja que se miraba en silencio. Finalmente y después de varios minutos sin apartar la vista uno del otro Natasha se puso de pie y se dirigió al final del Jet comenzando a buscar entre las maletas en lo que parecía un intento de contener su enojo. En cuanto sintió a Steve parado detrás de ella sin decir nada soltó un fuerte suspiró, y dejando de lado lo que hacía se giró para enfréntalo.
-Natasha…
-No, no digas nada que se perfectamente lo que haces.- Le cortó la espía antes de que tuviera lo oportunidad de decir algo.
-¿Y qué es lo que hago?- Le contestó el soldado, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.
-No estas cumpliendo con tu promesa, te dije que no intentarás nada estúpido, ¡aún no llegamos y ya lo estás haciendo!
-No creo estar haciendo nada estúpido.
-Sí lo estás haciendo, ¿los dos en el mismo equipo? ¿Cómo se supone que prestarás atención en la pelea si estarás cuidándome?
-¡¿Y cómo se supone que preste atención a la pelea si no sé qué es de ti?!- Respondió el soldado alzando un poco la voz, respiró profundamente dos veces cerrando los ojos mientras apretaba el puente de su nariz, finalmente relajado colocó sus manos en los hombros de Natasha.- Si estamos en el mismo equipo se me hará más fácil estar concentrado, estaré más tranquilo si sé que está pasando contigo, por favor, por favor Natasha, deja que estemos en el mismo equipo.
Natasha lo miró a los ojos, sabía que no se rendiría, así como sabía que tenía razón, estar separados solo lo distraería, estar juntos traería más tranquilidad para ambos. Asintió como aprobación a la estrategia de Steve, el soldado le sonrió ampliamente, abrazándola fuertemente y besando su coronilla, Natasha le devolvió el abrazo, disfrutando de su cercanía y la seguridad que sentía al estar entre sus brazos.
Un par de horas más de vuelo y el jet aterrizaba en el bosque. Completamente equipados los vengadores salieron del jet camino a la fábrica abandonada con el objetivo de terminar la misión tan rápido como les fuera posible. Tony encontró rápidamente cañones escondidos y distribuidos en el perímetro rodeando el edificio y los inhabilitó enseguida, cientos de soldados salieron a la defensa disparando a todo lo que se moviera, Tony, Thor y Bruce se encargaron rápidamente de ellos permitiendo así al equipo formado por Steve, Natasha y Clint entrar a la fábrica sin inconvenientes.
Los pasillos se veían vacíos, sin embargo al llegar a la segunda planta un grupo de guardias armados los esperaban, tan pronto fueron vistos los disparos al trío comenzaron. Steve derribó a cinco de los guardias con su escudo mientras Natasha y Clint contraatacaban con sus armas.
-¡Tony!-Llamó el Capitán por el intercomunicador.- ¿Dónde están?
-Quinto piso, un poco ocupados, están bastante bien equipados.- Contestó el magnate.
Las paredes del edificio temblaron ante una explosión proveniente de pisos arriba. Tanto guardias como el trio liderado por Capitán América fueron tomados por sorpresa ante el súbito movimiento.
-Seguro sintieron la explosión, fuimos nosotros, más específico Thor, acaba de hacer bolar uno de sus cañones, fue hermoso, debieron haberlo visto, ¡woho equipo!- Comentó Tony al trio del piso dos.
-Iron Man.- Respondió Steve llamando la atención del magnate.- Concéntrate en la misión.
-Con esa voz seguro los niños te obedecen enseguida, tranquilo esta todo bajo control.- Le respondió Tony, Steve podía imaginarlo sonriendo al final de la oración.
Otra explosión, de menor magnitud, se hizo sentir, esta vez en el piso en el que se encontraban Steve, Natasha y Clint. El soldado lanzó por los aires a un guardia que corría en su dirección preparado para atacar antes de volver la mirada al lugar del que provenía la explosión buscando preocupado a Natasha. La localizó a unos treinta metros de distancia de él, a pesar del polvo producido por el concreto hecho pedazos por sus rizos, estaba parada con los brazos en posición de jarra mirando a Barton de forma desaprobatoria.
-Lo lamento.- Se disculpó el arquero.- Flecha explosiva, agilizó un poco las cosas, creo.- se excusó mirando a su alrededor, en efecto, los guardias restantes yacían en el piso cubiertos por pedazos de pared, quejándose por el dolor producido por sus heridas.
-Sería bueno que nos hicieras saber la próxima vez, para no tomar la sorpresa tan, bueno de sorpresa.- Le contestó Steve.- en fin, andando, aún tenemos que encontrar la máquina.
El equipo se movilizó rápidamente al tercer piso, unos cuantos guardias se aparecieron en su camino pero fueron vencidos tan rápido como salieron a combatir. El cuarto piso estaba vacío, mostraba las consecuencias de la lucha librada en el quinto piso, que ahora parecía vacío.
-Tony, reporte de posición.- Solicitó Steve mientras corría por los escombros seguido por Natasha y Clint.
-Piso seis a diez libres, andaría con precaución por si llega a salir algún guardia perdido, estamos en el piso once, parece estar libre, encontramos la máquina.
-Prosigue con la desmantelación.- Contestó el Capitán deteniéndose para que Clint y Natasha lo alcanzaran.- Enseguida estaremos con ustedes.
-Copiado capitán.- Respondió Tony.
Clint y Natasha aparecieron enseguida entre el humo de las explosiones, igual que el estaban sudorosos y con el polvo pegado a la piel expuesta. Clint tenía unas heridas superficiales en los brazos, posiblemente provocados por la rozadura de una bala, los risos de Natasha se encontraban ahora en una coleta alta, dejando al descubierto su rostro, un corte en la frente y el labio inferior era los resultados de la batalla, Steve se acercó a ella con mirada preocupada, posó su mano izquierda en su mejilla limpiando con su pulgar la sangre que escurrían por su frente.
-Estoy bien.- le dijo la espía.- Nada fuera de lo común.
-Lo sé.- Contestó el rubio mientras colocaba un mechón del rojizo cabello de su prometida detrás de su oreja.- Lo sé.
La espía le sonrió con dulzura, era la primera vez en una misión en la que mostraba su preocupación tan abiertamente, se puso de puntillas para así poder alcanzar los labios del rubio parado frente a ella y darle un beso rápido, que fue interrumpido por un carraspeo a sus espaldas.
-Odio interrumpir.- Les dijo Clint.- bueno de hecho no, no lo odio, ya que estamos en medio de una misión.
-No te preocupes Barton, perdona, y si tienes razón, Tony, Thor y el Dr. Banner están en el piso once con la máquina, nos esperan, andando.- Contestó el Capitán, echando nuevamente a correr.
Tal como lo había dicho Tony los pisos seis a diez estaban libres, los guardias restantes –si es que quedaba alguno- seguramente habrían ordenado retirada. Llegaron al piso once para encontrarse con Tony sumergido en sus labores mecánicas y a Thor y Bruce, convertido en Hulk, haciéndole guardia.
-¿Cuánto falta Stark?- Preguntó Natasha inquiete parándose cerca del magnate con su pistola en alto, su instinto de espía le decía que algo no estaba bien, tanta calma no era normal considerando que estaban destruyendo un portal a un mundo alienígena que podría destruir el planeta.
-Falta poco, ya me encargue de toda la base de datos existente, solo unos…
El genio billonario fue interrumpido por disparos procedentes de la puerta, seguido del estruendo provocado por armas más grandes. Natasha cambió de posición inmediatamente, preparada para el ataque. Eran poco más de cincuenta soldados, todos cargados de armas, algunas simple pistolas, justo como las que ella acostumbra cargar en cada pierna, otras grandes, tecnología que solo había visto una vez, o algo similar, las armas se parecían a las creadas por S.H.I.E.L.D. años atrás con la energía del Tesserac.
El ataque no se hizo esperar, flechas, balas, rayos, proyectiles del traje de Tony y el escudo de Steve volaban por todo el lugar atacando a los enemigos, todos junto con los gruñidos y golpes de Hulk que había destruido ya unas diez de las armas que la espía había catalogado mentalmente como las más peligrosas. Uno de los guardias avanzó rápidamente en su dirección antes de ser detenido por el escudo de Steve que lo derrumbó dejándolo desorientado. Natasha se acercó al guardia despojándola de todas sus armas y aventándolas lejos, donde serían inmediatamente destruidas por Tony, y tomó el escudo que había quedado a su lado, se defendió de otro ataque escondiéndose detrás de él y noqueo al guardia atacante golpeándolo en la cara con el escudo, para después lanzarlo de vuelta a su dueño que lo atrapó en el aire para después embestir contra dos guardias dejándolos fuera de combate de forma inmediata.
No tomó más de diez minutos derrotar a los guardias y destruir sus armas, el portal fue destruido en algún punto de la batalla, sin embargo la espía seguía sin sentirse tranquila.
-Si hubiera sabido que a mi gala habían asistido Capitán América y la Viuda Negra y no Steven y Natasha Rushman, habría ordenado su detención y ejecución inmediata.- Habló una voz procedente de la oscuridad del pasillo.
Entre las sombras se podía vislumbrar la silueta de Albert Gardner, caminaba entre los cuerpos de sus guardias y los escombros, vestía un traje hecho a la medida y sonreía arrogantemente.
-Supongo que me deje engañar por la belleza de cierta espía pelirroja.- Continuo el aliado de los Chitauri, sacando una pistola del bolsillo interno de su saco.- Sé que no tengo ventaja alguna sobre ustedes, pero si puedo me llevaré conmigo al infierno a uno de ustedes, arruinaré su equipo de la misma forma en que ustedes me arruinaron a mí.
-Nadie te arruinó Gardner, lo hiciste tú mismo al apostar todo por los Chitauri.- Le contestó Tony.
-¡Su ataque me dejó sin nada! ¡Sin nada!, todo mi dinero estaba invertido en este proyecto ¡y ustedes lo destruyeron! Iba a tener gloria, poder absoluto sobre el mundo.- Grito Albert Gardner, cuyo rostro se había tornado rojo dada la furia que fallidamente trataba de controlar.
A partir de ese momento todo pasó tan rápido que no hubo tiempo de reaccionar de otra manera. Gardner alzó el arma que portaba apuntando hacía Natasha, que era quien tenía más cerca, logró escuchar como alguien gritaba su nombre, Steve que estaba a pocos metros de distancia corrió a su lado, logrando llegar a tiempo para actuar como escudo de la bala, pero sin el tiempo necesario para utilizar el suyo y protegerlos a ambos. El soldado se derrumbó de forma inmediata, la bala había perforado su traje impactando en el abdomen, la sangre comenzaba a empapar la tela. Natasha cayó a su lado, su cabeza golpeo contra el piso, pero no lo suficientemente fuerte como para que se desmayara, solo para hacerla sentir mareada, se alzó viéndolo todo borroso, su reacción inmediata fue acercarse al soldado e inspeccionarlo, sus ojos se llenaron de lágrimas cuando se dio cuenta de lo sucedido.
Cegada por la rabia disparo sin un blanco propia menta fijado hiriendo a Gardner en la pierna. Aún enojado y herido el arruinado empresario se preparaba para disparar nuevamente a Natasha quien ahora traba de detener la hemorragia del soldado, escuchó nuevamente que gritaban su nombre, pero esta vez era una voz diferente, no era la de Steve, era la de Clint, alzó la vista a tiempo para ver como una de las flechas de su arquero amigo perforaba el corazón de Albert Gardner matándolo de forma inmediata antes de que este lograra disparar.
Podía escuchar las voces de sus compañeros hablarle y hablarle a Steve, el soldado yacía inconsciente a su lado, con la cabeza sobre sus piernas y su respiración debilitándose cada segundo que pasaba, el golpe la debía de estar afectando ya, pues no entendía cómo es que su respiración disminuía mientras la sangre comenzaba a formar un charco debajo de él. Tony se comunicó con JARVIS pidiendo el jet de forma urgente, pudo ver a Hulk impulsarse y saltar hacia el techo creando un agujero, para después alejarse del grupo y desplomarse a unos 50 metros de distancia para levantarse después convertido en el doctor Banner. Sintió el aire producido por el jet sobre su cabeza, despeinándola, a Tony y Clint sujetándola para separarla de Steve, vio como Thor lo tomaba en brazos y se lo llevaba volando al jet y como, una vez dentro lo dejaban sobre una camilla en el pequeño centro médico de este.
Y en ese momento, con Clint a su lado, con sus brazos rodeándola, tratando de calmarla y viendo como Bruce con la ayuda de Tony trabajaban sobre el cuerpo del soldado, que se encontraba conectado ya a varias máquinas y con el torso completamente descubierto, temblando y con gimoteos saliendo de sus labios fue cuando se dio cuenta de la realidad y de todo lo que pasaba y la amargura de una promesa rota le llegó de golpe, Steve había prometido no hacer nada estúpido y ahora estaba ahí, luchando por su vida. Y entonces se zafó del agarre del arquero y corrió a la camilla donde se encontraba el rubio.
-No me dejes.- Lloró sujetando con fuerza la mano del soldado.- Lo prometiste, no me dejes.
Sintió un ligero apretón en la mano, proveniente del soldado, antes de que la imagen del monitor que registraba su ritmo cardíaco se volviera una sola línea y un horrible pitido retumbara en su oído anunciándole lo que no esperaba, ni quería que le fuera anunciado nunca.
