Capítulo 24.

-Tranquila, Ginny, solo serán unos pocos días, luego volveremos- dijo Sirius, sonriendo mientras Ginny abrazaba a Hermione.

-Ya, si lo sé, pero… me dá tanta pena…

-Creo que alguien está con las hormonas revolucionadas- dijo Ron, dándole con el codo a Harry.

-Cállate, Ron- bufó Ginny- Por suerte tú nunca sentirás tu cuerpo llenarse de hormonas solo porque a algún desaprensivo se le ocurrió no tomarse la poción anticonceptiva.

-Ginny- dijo Harry, poniéndose colorado- Creo que Ron no necesita saber cómo fue que te quedaste embarazada.

-Y tiene razón, puaj- dijo Ron haciendo como si fuera a vomitar.

-Exagerado- rió Hermione, dandole un codazo a Ron.

Todos rieron. Harry, Ginny y Ron habían ido a despedir a Sirius y Hermione, que se iban durante unos días a Bulgaria. Hermione esperaba por fín poder regular su situación con Viktor, su todavía marido, para poder casarse con el amor de su vida: Sirius.

-Señoras y señores, el traslador con destino Bulgaria está a punto de salir, así que, por favor, pasen a la sala contigua para tomarlo- dijo una bruja del Ministerio de Magia, uniformada con una túnica gris claro.

-Bueno, chicos, hasta la vuelta. Os mandaremos una lechuza con todo lo que pase- dijo Sirius, tomando la maleta con una mano y a Hermione con la otra.

-Vale, que tengáis mucha suerte- dijo Harry, despidiéndolos con la mano.

Sirius y Hermione pasaron a la sala contigua donde los esperaba el traslador (una taza de té). Se pusieron en corro junto a otras ocho personas, todas ellas con un dedo en la taza de té. De repente, Hermione sintió como si un gancho se le clavara bajo el ombligo y tiraba de ella hacia arriba. Durante mucho rato no pudo ver nada, pero podía notar cómo se golpeaba con los hombros de Sirius (a su izquierda) y los de la mujer de su derecha.

Al fin, después de unos minutos, aterrizaron en el Ministerio de Magia de Bulgaria. Hermione miró a Sirius, que se levantaba del suelo.

-¿Tú no te has caído?- se extrañó Sirius.

-Tanto viajar en traslador con el Ministerio me ha hecho pillarle el truco- rió Hermione, tomando la mano que Sirius le ofrecía.

De la mano fueron hacia la salida del Ministerio.

-¿Estás preparada para lo que se nos viene encima?- preguntó Sirius.

-Sí, pero espero que estés conmigo en ésto, sola no voy a poder- dijo Hermione.

Sirius asintió y le sonrió. Empezó a decir algo, pero otra voz lo interrumpió.

-¿Hermione?

Hermione cerró los ojos. Esa voz se le hacía muy conocida, pues la había escuchado muchas veces en sus recuerdos de ésta nueva vida. Era Viktor.

-Viktor- dijo ella, volviéndose hacia él.

Viktor siempre le había parecido un chico muy guapo y, con los años, se había vuelto aún mas guapo. Era atractivo y fornido y se notaba que hacía ejercicio regularmente como consecuencia de su trabajo en el equipo de quidditch. Él la miraba con el ceño fruncido, alternando miradas a su cuerpo y a su mano, entrelazada con la de Sirius. Hermione notó que Sirius le sujetaba con más fuerza la mano y ella le dio un leve apretón para que se tranquilizara.

-Creía que vendrías sola- dijo Viktor, mirando a Sirius.

-Creíste mal- dijo Sirius, con los dientes apretados.

-Viktor- intervino Hermione- éste es Sirius. Sirius, éste es Viktor.

Ambos hombres asintieron con la cabeza en señal de saludo.

-Vamos, Hermione, acompañemos a tu amigo al hotel y tú y yo…

-Ella se queda conmigo, si no te importa- dijo Sirius- Estamos juntos.

Viktor se puso rojo de rabia.

-¿Hermione?- dijo Viktor.

-Sí, Viktor, es cierto- dijo Hermione mirándolo a los ojos con firmeza- Estoy con Sirius desde hace un tiempo. He vuelto para hablar sobre el divorcio… pero aquí no. Vayamos al hotel, y allí hablamos.

-Pero…- empezó Viktor pero, al ver los ojos de Hermione, supo que era lo mejor- De acuerdo.

Los tres pusieron rumbo al hotel en un silencio incómodo. Cuando llegaron al hotel la situación no fue mejor, ya que allí Viktor se dio cuenta de que Sirius y Hermione dormirían en una habitación juntos, por lo que empezó a gritar, hasta que Hermione le recordó que ellos ya no estaban juntos desde hacía mucho tiempo y que él había empezado a hacer lo mismo desde mucho antes que ella. Subieron a la habitación para dejar las maletas y Viktor se dejó caer en el sofá.

-Esto… había pensado en ir a dar una vuelta, pero si quieres me quedo- dijo Sirius, mirando con desconfianza a Viktor.

Hermione sonrió y lo besó en la mejilla.

-Tranquilo- dijo ella- Te llamaré cuando termine ¿vale?

Sirius se rió y bajó la mirada al teléfono móvil que Hermione le había entregado.

-Vale. Te quiero- dijo esto último susurrando.

-Y yo- susurró ella también.

Sirius le guiñó un ojo y salió de la habitación. Ella suspiró y fue hacia el salón.

-Veo que no has perdido el tiempo- empezó Viktor, aún dolido.

-Como ya te he dicho- respondió ella, sentándose en el sillón de enfrente- Tú hiciste esto mismo antes.

-¿Me la estás devolviendo?- preguntó él, mirándola.

-No- dijo ella- Le quiero, estoy enamorada de él.

Viktor se estremeció y miró la mano derecha de Hermione, donde lucía el anillo que le había regalado Sirius. Asintió y miró la mesa que los separaba.

-Lo estropeé mucho, ¿verdad?

Hermione suspiró.

-Yo… creo que la fastidiamos los dos. Yo me centré en mi pena y tú… tú lo superaste a tu modo también. Los dos lo hicimos mal. Los dos nos casamos muy jóvenes y muy enamorados, pero… lo que ocurrió sirvió para darnos cuenta de que… quizá no estábamos hechos el uno para el otro.

Hermione alzó la mirada para ver que Viktor la miraba con los ojos enrojecidos.

-No… no te rindas conmigo, por favor, Hermione.

-¿Qué?- se sorprendió.

-Volvamos a intentarlo, por favor. Yo te quiero- suplicó Viktor- Cuando te fuiste… caí en una depresión. Ya casi no marcaba en el equipo, estuve en la cuerda floja con el equipo mucho tiempo… hasta que recibí tu carta diciendo que volvías a Bulgaria para hablar conmigo. En ese momento reviví y he vuelto a poder jugar bien, a comer, a dormir… Hermione, te necesito.

Hermione sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas.

-Viktor… yo… no puedo- sollozó- Yo… te quise mucho, pero ya no soy la misma persona. Hubo circunstancias que… me cambiaron- quiso contarle, mezclando las dos realidades- y… aunque siempre tendrás un lugar especial en mi corazón… ya no puedo estar contigo en ese sentido. Yo amo a otra persona.

Viktor suspiró fuertemente y miró al suelo. Hermione continuó.

-Volví para decirte que quiero seguir con mi vida en Inglaterra, con Sirius y cerca de mi familia, la cual es parte de mi vida, y tú lo sabes. Lo pasaba fatal estando lejos de ellos. Yo… te quería con toda mi alma, pero… en el fondo no era feliz. Todo lo que deseaba… en el fondo… me faltaba. Tenía un vacío que solo se iba cuando estaba contigo y eso no es sano. Estamos mejor separados, Viktor. Y lo sabes.

Viktor asintió con las lágrimas corriéndole por las mejillas. Se levantó de su asiento y se sentó a su lado. Le rodeó los hombros con un brazo y la abrazó.

-Lo siento, Hermione. No sabes cuanto lo siento- dijo con la voz tomada por las lágrimas- Siento mucho no haber estado ahí cuando me necesitasteis y siento mucho no haber acudido a ti cuando estaba roto por el dolor. Lo siento mucho.

Hermione lo abrazó a su vez y lo consoló como buenamente pudo. Al cabo de unas horas, cuando los ánimos se habían enfriado, Hermione invitó a Viktor a un té inglés mientras llamaba a Sirius para decirle que volviera ya al hotel.

-¿Seguro que está bien si voy, cariño?- dijo, preocupado- Si tenéis que hablar mas rato a mí no me importa. En este parque se está muy bien.

Hermione soltó una carcajada que sobresaltó a Viktor.

-Seguro. Ven ya, te esperamos.

-Vale, enseguida te veo.

-Vale, adiós.

Hermione sonrió a Viktor.

-Me alegra que estés así de feliz. Hacia muchos años que no estabas así de radiante- dijo Viktor con una media sonrisa.

-Gracias. Significa mucho para mí que digas eso- dijo Hermione.

Al cabo de unos minutos de animada charla sobre Londres y los amigos de Hermione que conocía Viktor, llegó Sirius con la nariz roja por el frío.

-Que frío está haciendo ahora, por Merlín- dijo Sirius.

-En ésta época del año siempre hace mucho frío por las noches- sonrió Hermione, acercándose a él para besarlo suavemente.

Viktor carraspeó un poco y se levantó del sillón.

-Bueno, pues… nos vemos mañana en casa para firmar los papeles- dijo con la mirada seria.

-Vale. Nos vemos mañana- dijo Hermione, sonriendo.

Viktor asintió y se acercó a la puerta, pero se volvió y se dirigió a Sirius.

-Vente tú también si quieres- dijo, mirándolo- Pero, que sepas que como me entere que le haces daño, no podrás ocultarte de mí.

Sirius apretó la mandíbula y apretó la cintura de Hermione.

-No te preocupes, no se lo haré. Y nos veremos mañana.

Viktor asintió y salió, cerrando la puerta. Sirius soltó un suspiro y abrazó a Hermione.

-¿Que tal ha ido?- preguntó.

-Bien. Hemos hablado mucho y ha sabido comprender que no podemos estar juntos porque nos hemos hecho mucho daño. Ha sido intenso, pero lo necesitábamos.

-Ya. Bueno, mañana firmais los papeles y ya estaría todo, ¿no?

-Bueno, todavía quedaria llevarselo a un abogado para que se celebrara el juicio y tal, pero sí, ya estaría todo- dijo Hermione, separándose un poco de él.

Sirius suspiró. Estuvieron un rato abrazados y en silencio, hasta que él volvió a hablar.

-¿Has pensado ya en lo que quieres para la boda?

Hermione sonrió.

-Me lo pediste hace dos días, Sirius- rió.

-Bueno, yo llevo planeando esto desde los dieciséis años, así que, no te preocupes. Lo tengo todo pensado.