Diclaimer: Harry Potter le pertenece a J.K Rowling.

Advertencias: Spoilers de Deathly Hallows.

Pareja: Albus Severus/Scorpius.

Palabras: 471

Aclaración: Serie de viñetas ó drabbles independientes sobre Albus Severus y Scorpius. Momentos en la vida de ambos, y en su relación. Orgullo Slytherin, corazón de serpiente. Rompiendo el odio y la tradición.

Momento

¿Podría ser medianoche? Scorpius no lo sabía, aunque le parecía que llevaba un tiempo considerable sin poder conciliar el sueño. No entendía por qué, si no era de mal dormir y hoy había sido un día especialmente agotador. Ni siquiera la merecida venganza contra Albus le había salido como hubiera querido: tuvo que escuchar sus gritos molestos por todo el camino y luego la total indiferencia en la cena. No era que él se hubiera comportado de manera distinta, se mantuvo sin hablarle en todo ese tiempo –cualquier intento de conversación sería imposible-, pero tal mal trato de parte de él era deprimente, más cuando se suponía que tenía que sentirse culpable por ignorarlos. Estaba cansado, no quería pensar qué aspecto cargaría al día siguiente.

Acomodó la almohada, se desarropó un poco pero en menos de cinco minutos volvió a arroparse por el frío. Cerró los ojos e intentó de nuevo dormir, pero cada mínimo ruido en la habitación lo desconcentraba. Los ronquidos de Will, los movimientos de Daniel por toda su cama… Ahora entendía por qué Phil se quejaba siempre del ruido por las noches (y de día, pero ése ya es otro tema) También se escuchaban unos leves pasos caminando por el suelo. Los reconoció. Se dio cuenta que no lo habían sentido hasta ese instante, la persona no tardó en abrir las cortinas de su cama.

Se regañó por no decirle nada, un "fuera" tal vez hubiera bastado. Se indignó, ¿cómo podía venir a él con todo lo que había pasado? ¿Se había olvidado de sus reproches, de sus gritos y luego de su silencio?

—Voy a dormir contigo —La frase usual a la que nunca contradecía.

—¿Así de simple? —murmuró, pero no lo apartó de su cuerpo—. Después de todo el trato que recibí, ¿esperas que…?

—Lo siento, ¿vale? —cortó Albus de pronto, costándole sacar la disculpa de sus labios. Scorpius arrugó el ceño, apretando más de la tela de su pijama—. Sé que me pasé un poco, digo, no quería dejarte a un lado, ni a ti ni a Daniel ni Esmeralda. Pero…

Scorpius esperó. Cuando Albus siguió en silencio, un sentimiento de resignación inundó su mente aunque no quisiera. No, sigue enfadado, sigue enfado… Imposible cuando Albus escondió su cabeza en su cuello, con una actitud de corderito arrepentido. Imbécil… No sabía si el insulto fue para él o para Albus. Suspiró, acariciando las hebras negras con lentitud.

—Vamos a dormir —susurró, y estuvo seguro que Albus esbozó una sonrisa de triunfo. Un momento bastaba para que todo estuviera bien.

—Espera, ¡aún no he terminado! Falta aclarar ciertas cosas sobre nuestros miedos, sobre todo algunas prohibiciones en casos futuros…

Scorpius procuró no hacerle caso, el sueño lo había invadido una vez que perdonó a Albus. Ya tendrían tiempo para hablar sobre sus aves.

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