Sin ti mi vida no era nada
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capitulo 25: Citas y celos
Para cuando había llegado a su auto, Emmett aún no lograba quitar de su cara esa expresión que tanto me gustaba.
Lo salude con un rápido beso y entonces ambos subimos a su coche.
El llevaba una camisa azul y unos jeans oscuros con zapatos de vestir. Se veía diferente, no como en la oficina, pero definitivamente muy sexy.
-¿vas a decirme donde iremos?-pregunté, pues hasta entonces el no había querido soltar una palabra al respecto.
-no-dijo riendo y comenzando a conducir
-no es justo, quiero saber.
-es una sorpresa-dijo y a lo que yo le puse mala cara.
-no me gustan las sorpresas-me quejé
-¿de verdad? eso si que no lo sabía-admitió.
-sabes que no soy como las demás ¿o no?-dije y sonriéndole- todas adoran las sorpresas y eso, pero yo las odio, me ponen ansiosa.
Emmett se rió.
-y te ves tan linda así de ansiosa.
Yo bufé y entonces le continuó conduciendo.
No tardaos mucho en llegar, por supuesto, cuando el detuvo su auto, yo casi no me creo a donde estábamos.
-¿no iremos a cenar aquí o si? –pregunté en tanto me bajaba de su coche.
-por supuesto que sí-dijo el y caminando con confianza hacia la entrada, conmigo de la mano.
-Emmett yo... no vine vestida para esto-dije y deteniéndolo-y no creo….
-¿que dices? estas perfecta Rose-dijo tomando mi rostro entre sus manos y mirándome a los ojos.
-yo, no. Si me hubieras dicho que vendríamos aquí... me habría puesto otra cosa. ¿Lo ves? Es justo esto por lo que odio las sorpresas yo no…
-¿Qué?- me interrumpió.
-me siento una tonta-dije- todos aquí están vestidos para cenar y yo solo creí que iríamos al cine o algo así y… ¡mírame!
-genial- dijo él y ahora sonando molesto
-¿Qué?-pregunté y sin entender porque estaba actuando así
- acabas de adivinar mi próxima cita. Ahora tendré que llevarte a otro. Gracias
-Emmett-dije al escucharlo y apartándolo de mí molesta. El solo estaba jugando conmigo, aunque si había logrado hacerme sonreír- eres un bobo.
-y tu eres preciosa. Así que ya deja de preocuparte por tu ropa y esas cosas.- dijo- te traje aquí, porque creía que te gustaría conocer mi restaurante preferido.
-¿de verdad?
-si, y no sería más perfecto si tú no estuvieras aquí conmigo y siendo exactamente cómo tu eres. Sabes que no me importa tu ropa.
Y aunque o sabía que el estaba mintiendo particularmente en cuanto eso ultimo, se lo dejé pasar. Sabia cuanto Emmett observaba con particular atención mi ropa, especialmente si eran cortas y ajustadas.
Ya adentro, nos llevaron a una sección mas apartada del resto del restaurante, algo que Emmett evidentemente había pedido a propósito.
Ordenamos la comida, y vino para tomar. No estaba acostumbrada, desde luego. Mis padres tomaban vino de cuando en cuando, y a veces me dejaban hacerlo, pero no era una costumbre que tuviera muy arraigada.
La cena fue tranquila, aunque para cuando llego el postre, no pude resistirme a jugar un poco con él. Era diferente, no iba a negarlo, dos meses atrás no me había imaginado ni e el mejor caso cenando con el en un sitio como ese, y mucho menos sin tener que acostarme con el. Y si bien él había dicho que estaba de acuerdo con nuestro trato, no perdió la ocasión, sin embargo, de intentar convencerme de romperlo
Una fondue de chocolate y un tazón lleno de fresas era el postre, uno de mis preferidos.
-imagino que te gusta el chocolate ¿no?-preguntó y demostrándome que obviamente todo eso lo había planeado.
-me encanta- dije tomando una fresa y untándola en la fuente para luego llevármela a la boca. Si el quería empezar con eso, por mi estaba bien. Después de todo, el único que iba a terminar quedándose con las ganas iba a ser el.
-¿Quieres una?- pregunté tomando otra del tazón y tras untarla en el chocolate la puse frente a su boca antes de que la comiera.
Él me dio otra a mi y entonces y con la excusa de que tenia chocolate en los labios aprovecho para besarme.
Desde luego, no se conformo solo con eso, ya que sus manos intentaron tomar partido en el asunto, hasta que yo lo detuve; cosa que logró enfadarlo un poco.
Pero se lo compensé chupando un poco de chocolate de mi dedo.
-estás jugando sucio- me acusó aunque mirándome fascinado.
-¿por qué?- pregunté de lo más inocente.
-eso…sabes lo que me provocas y no es justo- yo me reí muy despacio- ¿entonces te parece gracioso? ¿Torturarme?
Yo le dije que no era así, aunque yo misma sabía lo divertido que era, aunque el mismo fuera un poco masoquista con todo el asunto.
La cena terminó casi sin ningún accidente, aunque si tuve que detener a Emmett otras dos veces cuando volvió a intentar tocarme una vez mas. Y no es que lo quisiera, tal vez una pequeña parte de mi no, una que aun no se había recuperado del todo, pero si necesitaba tiempo.
Fuimos a la feria que había en el centro después de eso, y desde luego, esa fue tal vez la mejor de las sorpresas.
Recordaba la ultima vez que había ido, en mi cumpleaños numero ocho, y Jasper había sido quien me había llevado. Casi podía sentirme como una niña otra vez, y estaba feliz de que el me hubiera llevado allí.
Nos subimos a la rueda de la fortuna antes que nada y entonces le dije cuan arrepentida estaba por no haber continuado yendo mientras crecía.
Claro que el dijo que me comprendía, ya que al crecer, muchas cosas se dejaban de lado.
-¿tú lo hiciste?- pregunté
-no-admití- pero si me perdí de otras cosas, como esto…- dije señalando el parque en total con un gesto de su mano- cuando venia a la feria mientras estaba en el instituto no disfrutaba con mi novia de juegos como este, sino que acababa con ella en el estacionamiento toda la noche- dijo no muy seguro de haberme contado aquello.
Y si bien no era algo que me hubiera gustado saber, sabia que había habido muchas antes que yo y no podía hacerlas desaparecer como si anda, así como el tampoco podía hacerlo con los tipos con los que yo había estado.
- yo habría hecho lo mismo- dije riendo y dejándolo sorprendido- ¿Qué?
-no se porque me sorprendo-admitió al ver que yo hablaba en serio -después de todo, pequeña conspiradora acabaste teniéndome a mi como tu quisiste, sin sexo y todo.
-no soy conspiradora-dije y enfadándome con él ¿es que solo podía pensar en el sexo?- y no puedo creer que aun sigas enfadado conmigo por eso.
-vamos Rose, sabes que estoy jugando, no te enojes- me pidió e intentando rodearme con su brazo.
-no- dije y dándole vuelta la cara- odio que digas eso. Lo único que quise hacer era que lo nuestro funcionara, pero tú solo pareces ansioso por que el mes se termine y así poder acostarte conmigo.- y casi a punto de llamarlo idiota, me contuve.
-no es eso- dijo y yo sabia que en parte el estaba mintiendo- hago esto porque te quiero, y de otro modo sino te habría dejado y lo sabes. Te quiero Rosalie- dijo tomando mi rostro y haciendo que lo viera a los ojos- te quiero como nunca he querido a nadie y estoy enamorado de ti, por eso es que hago esto. Y si, tal vez extraño el sexo, pero voy a soportarlo con tal de estar contigo. Y quiero que te metas eso en la cabeza. Te quiero y no voy a dejarte ir otra vez.
No pude creerlo en seguida, al menos no después de que él me hubiera llamado conspiradora, pero que dijera que no iba a volver a dejarme ir y que me quería como a ninguna otra, demostraban que algo le importaba.
Pero claro, tenia que hacerlo sufrir un poco; así que estuve un par de minutos sopesando el perdonarlo o no.
-gracias- dije al final y dándole un pequeño abrazo- gracias por esto y por ser tan lindo conmigo después de todo- incluso cuando estés a punto de meter la pata.
- de nada preciosa- contestó el abrazándome a su lado y dándome un beso en la frente.
Después de eso, fuimos al resto de los juegos que quedaban en la feria. Las típicas de lanza la bola y tira la tipo dentro de la fuente con agua, las carreras de caballos, tiro al blanco... e incluso me compró un gran cono de algodón de azúcar y claro, uno para el.
Ya casi a punto de irnos, lo convencí de que jugáramos al juego de derivar la torre de botellas con pelotas.
-¿quieres un regalo?
-quiero el panda gigante- dije con una sonrisa y por supuesto, indicándole que quería que el diera todo lo que tenia para conseguírmelo.
Y como imaginaba, él lo hizo.
Emmett no podía ser más sexy, y eso lo sabía, claro que verlo enfocando su fuerza y claro los músculos de sus brazos que tanto amaba, era mucho mejor.
El oso se llamó Emmy, en su honor, ya que ambos eran grandes y lindos.
Y si, tal vez fuese un error llamarlo así por el, ya que si terminábamos mas adelante, el oso acabaría en la basura, pero yo sabia que había mas probabilidades de que continuáramos juntos que eso, o al menos era lo que esperaba.
Me llevo a casa tras ese último juego y estuvimos muy entretenidos en el camino escuchando música.
Aunque a la hora de despedirnos, y frente a mi casa, lo deje alargar un poco más la cosa; y me sorprendió siendo el quien se detuviera. Prometió llamarme al día siguiente y entonces yo regresé a casa junto con mi panda gigante.
Todos estaban durmiendo para entonces y aunque eran a penas pasadas la una de la madrugada, decidí escabullirme a la cocina por un poco de jugo antes de irme a la cama.
Claro que al entrar a la cocina, me lleve un buen susto al encontrarme a mamá sentada frente a la cocina, comiéndose un bocadillo nocturno.
-¡por dios!-dije- ¿no podías prender la luz?
-lo siento nena-dijo con voz algo cansada- no podía dormir y decidí bajar por algo de comer
-¿segura que no estabas esperándome?-pregunté y casi sin creerle
-no-contestó con una leve risa-claro que no. Además imagine que volverías mucho más tarde a casa ¿Qué tal te la pasaste?
-muy bien-dije y dejando mi oso sobre la mesa para quitarme los zapatos.
-creí que ya habías dejado atrás la etapa de los osos de peluche-dijo ella y viendo al enorme oso frente a ella
-fue un regalo- expliqué
-oh, bien, bueno al menos si la cita fue mala, te llevaste un recuerdo
Yo me reí con ganas
-no fue mala- dije- de verdad me lo pase bien, es digo, él no se parece en nada a los chicos con los que he salido antes, y eso es lo que más me gusta. De cualquier forma, no quiero ir muy rápido con el.
-siempre y cuando seas cuidadosa…
-no necesitamos tener la charla de sexo una vez más, mamá- me atajé antes de sacar el pote de zumo de naranja de la nevera para luego darle un buen sorbo
-muy bien-dijo ella- solo quiero que te cuides nena ¿lo sabes no?
-lo sé-dije y volviendo a guardar el jugo- ahora me iré a la cama sino te importa.
-por supuesto-dijo-buenas noches nena-agregó y dándome un beso en la frente- que descanses.
-tu igual mamá-dije y con eso me fui directo a mi cuarto.
Nuestra siguiente cita sería el martes. Él pasaría a buscarme al instituto y entonces iríamos al cine.
Lo que había ido del día no estaba mal, y claro no había vuelto a ver a Riley desde la última vez, algo que mejoraba mi humor, por muy horrible que sonara, y claro ver a James y Victoria saliendo por otro lado, si lo hacía.
Me di una larga ducha después de la práctica con el equipo de porristas y entonces me vestí como siempre para esperar a Emmett en el estacionamiento. Si íbamos a ir al cine, no necesitaba ponerme nada demasiado extravagante, de modo que con unos shorts y una blusa amplia arriba, estuve lista.
Él me estaba esperando ya para cuando salí del gimnasio y se veía muy bien. No llevaba su traje, sino ropa más informal, un cambio muy favorable, ya que por mucho que éste me gustara, también lo hacían las camisetas que marcaban sus brazos grandes y su cuerpo.
Me despedí de las chicas y entonces continué andando en su dirección. Vi a Royce cerca de allí, con la espalda apoyada en uno de los árboles, y rogué que no se atreviera a decirme nada.
No le tenía miedo, pero no significaba que no lo aborreciera. Después de lo que había hecho, o había intentado hacer conmigo, había intentado cruzármelo a toda costa. Desde luego, el que no fuéramos del mismo circulo social ayudaba bastante, y así también el que no tuviera ninguna clase con el; pero ni siquiera eso evito que el abriera su bocota sobre algo que yo solo quería olvidar.
La semana anterior me había saludado mientras iba caminando por uno de los corredores camino a algebra, y al ver que yo no pensaba prestarle atención, allí había terminado todo el asunto.
O eso había creído yo.
-que linda te ves hoy Rose- dijo sonriendo descaradamente y como todo un maldito baboso en cuanto pase a su lado.
Pero yo solo continué caminando.
-oh, vamos ¿que te pasa? ¿Después de rechazarme en el baile ya no me hablas?- claramente el no pensaba darse por vencido tan fácil- ¿O será que todavía te has vuelto más frígida?
Y aunque eso ultimo me dolió, no me volteé.
No era frígida, mucho menos ahora que antes, pero al parecer eso fue lo que hizo a Emmett explotar.
No había visto su cara al escuchar a Royce hablándome, pero ahora él parecía muy decidido a romperle la cara mientras avanzaba hacia mí.
-Emmett, no- dije y tomándolo por los hombros- olvídalo.
-no- dijo él apretando los dientes- olvídalo tu que esto se quedará así
-Dios, Emmett...- le pedí- no...
-¿Quién es?- quiso saber
-el fue el que…- no continué, imaginando que el comprendería a quien me refería, y lo hizo.
-espérame en el auto- dijo y tras pasarme de largo continuó avanzando hacia donde estaba Royce.
No quise ver en un principio pero acabé volteándome solo esperando que Emmett no se excediera. Dudaba a que fueran a tener una charla amistosa y en su lugar una tanda de golpes, en la que esperaba que Emmett no saliera lastimado.
No conocía la reputación de Royce en cuanto a peleas aunque dudaba que pudiera hacerle algo a Emmett teniendo en cuenta el tamaño de su cuerpo.
Aun avanzando, ahora de espaldas, hacia el coche pude ver a Royce decirle algo y tras una breve contestación, Emmett ya lo tenia alzado en el aire, tomándolo del cuello.
Le dio un fuerte puñetazo en el estomago y entonces lo dejó caer al suelo.
El se volvió para entonces regresar, pero Royce volvió a provocarlo. No alcancé a escuchar que fue lo que le dijo, pero evidentemente no fue nada bueno para que Emmett le diera un derechazo en la nariz y solo entonces alejándose de él.
Ya estaba subida en su camioneta para cuando el regreso y se sentó a mi lado antes de empezar a andar a toda prisa.
-no deberías haber hecho eso- dijo mirando por al ventanilla y sintiéndome mal.
-¿no querías que lo hiciera?- él aun sonaba enfadado
-yo… no lo sé-admití y viéndolo a los ojos- supongo que aun me sentía mal por lo que me había hecho, aunque yo lo hubiera buscado en un primer momento, pero no creí que tu fueras a… hacer algo así.
-¿fue demasiado para ti?
Evidentemente él no creí que lo fuera.
-no- dije y ya dejándome de culparme por todo eso, ya que yo no había hecho ni dicho nada entonces- pero no debiste hacerlo.
-te equivocas- dijo ahora bajando un poco la velocidad- no permitiría que jamás nadie te tratara así estando yo o no presente- y yo no supe que decir- Además que crees que hará ¿demandarme?
-no- dije y sin poder evitar reírme antes de apoyar mi cabeza sobre su hombro- y gracias, por todo.
-aun no acaba el día, así que no me agradezcas- dijo besando mi frente para luego continuar manejando.
Faltaba casi una hora hasta que comenzara la película que queríamos ver, así que Emmett me convenció de ir a la cafetería que estaba en el segundo piso del centro comercial, antes de regresar al cine.
Yo me pedí un descafeinado y el uno negro ya sentados junto al ventanal entonces el me pidió que eligiera algo del mostrador para que ambos comiéramos, muy seguro de que no podría equivocarme sobre lo que el querría.
Le hice caso, y fui hasta el gran mostrador para indicarle a la misma chica que había tomado nuestro pedido que agregara dos muffins de chocolate y cuatro galletas con chispas.
Y sin haberme demorado mas de cinco minutos me volteé con intención de volver a nuestra mesa, cuando vi a un tipa hablando muy entretenida con el.
Una rubia, desde luego no natural, y que llevaba un vestido negro y ajustado al cuerpo, sonreí muy descaradamente mientras Emmett hablaba con ella.
-¿así que… éstas solo ahora tomando un café o...?- preguntó ella mientras yo caminaba en su dirección
-de hecho vine con mi novia- dijo Emmett
-¿en serio? ¿y quien es la afortunada?- ella parecía no poder creerlo
-la chica que está justo detrás de ti- contestó él y haciendo que ella se volviera.
-es un gusto conocer a la novia de Emmett.- dijo ella estirando su mano para estrecharla conmigo- soy Hillary, una vieja amiga de tu novio
-si…diría lo mismo, excepto porque nunca he oído hablar de ti
Hillary me sonrió son rabia y más aún viendo que yo no pensaba darle la mano.
-bien, es hora de que me vaya- apuntó mirando su reloj con fingida sorpresa- fue un gusto volver a verte Emmett, espero que nos encontremos de nuevo… por ahí
Y dejando más que claro que eso solo había sido un coqueteo entre ambos.
-muy bien- dijo Emmett entonces y como si nada hubiera pasado- ¿que conseguiste para ambos?
-¿así que esa era una vieja amiga?
- salí con ella en la universidad, y no la he visto desde entonces- dijo, lo que significaba, me acosté con ella. Genial.
-es que no me creo que tenga la cara de coquetearte así, estando yo aquí enfrente- esa maldita zorra- y no digas que no lo notaste, porque es obvio que estaba buscando provocarme y volver a acostarse contigo.
-¿estás celosa?- él parecía divertido
-no- mentí- solo me molesta su actitud y su descaro
Pero claro, cuando el me aseguró que ella no significaba nada para el, y claro al ver que el no la miraba del mismo modo que a mi, sabia que no estaba mintiéndome.
Era una estupidez sentir celos, pero no podía evitarlo, no al recordar lo que había ocurrido la primera vez. sin embargo, en esta ocasión y al escucharlo mientras me miraba a los ojos diciendo que yo era la única chica para el, mi corazón se ablandó.
Emmett era verdaderamente tierno cuando lo quería, incluso sin darse cuenta.
Además no había hecho nada de lo que había hecho con Royce si yo no le importaba, y probablemente lo de el con esa tipa solo había sido una horrible coincidencia.
La película no estuvo mal después de eso, y claro Emmett me había dejado elegirla, diciendo que no le importaba, incluso cuando yo veía lo distraído que estaba y claro aburrido. Aunque lo ultimo no duró demasiado, ya que estuvo bastante entretenido intentando distraerme, besándome, y besando mi cuello y evitando que pudiera ver la película. Pero no podía culparlo, ya que al menos lo había intentado.
Comimos una pizza después de eso, aunque yo insistí en que la pudiéramos para llevar y así lo hiciéramos sentados juntos en un parque a unas calles de allí.
Claro que entonces y al ver que yo quería jugar un poco con el, antes de comer, recaímos en nuestra discusión de siempre. Mis limites.
Sabia que el no estaba feliz, y de hecho yo tampoco lo estaba, pero necesitaba saber si teníamos algo mas que solo sexo. Y claramente estaba empezando a verlo, y me gustaba.
Finalmente me dejó besarlo con ganas y con algo de toqueteó ne medio. Lo necesitaba, lo sabía, pero iba a aguantar, incluso contra mis propios deseos, y principalmente después de oírlo decir cuanto me quería, un rato antes de que me llevara de regreso a casa.
Se que querían que actualizara el Pov de Emmett, pero necesitaba hacerlo con este. Quiero que por lo que llegara ahora en al historia, vean un poco más le punto de vista de Rosalie.
Mis disculpas a todas por las demoras y les agradezco una vez y como siempre, a mis fieles lectoras y sus comentarios, así como a todas a aquellas que me tienen entre sus favoritos.
Espero les guste.
Un saludo grande y espero sus reviews.
Bella McCartney Darcy
