Capítulo 25
El puño de metal cayó con sorprendente fuerza en el suelo, cerca del rostro de Kurogane, quien aprovechó el gran polvo levantado para rodar lejos de allí. Había evitado ese último ataque por muy poco; había subestimado a ese jovencito. Pero el haber cometido ese error solo hizo que sus labios se curvasen en una lobuna sonrisa, oculta por la todavía espesa polvareda.
Joe colocó sus gafas en un movimiento involuntario, fruto de la costumbre, mientras que en ellas salía algo parecido a un radar que buscaba veloz un cuerpo que emitiera calor, un cuerpo vivo. De repente, el círculo se paró sobre una silueta que aparecía de color rojo sobre esos cristales, indicándole dónde se encontraba su target. Sin perder un segundo, se dirigió allí el miembro más joven de "Cataclysm", pero, para su sorpresa, el ninja ya no estaba allí. Unos dedos tocándole el hombro derecho le llamaron la atención.
-¿Me buscabas?- preguntó la voz del ninja al lado de su oído, pero para cuando el pelia azul se giró no vio a nadie.
En ese momento, una patada certera en el estómago le cortó la respiración a medida que era lanzado hacia atrás. Fue tal la velocidad con la que Joe cayó que dispersó toda la polvareda levantada.
Kurogane ya se había dado cuenta desde hacía un buen rato que esas gafas le aportaban al chico información de todos sus movimientos, por eso siempre podía esquivarle y predecir lo que iba a hacer. Al parecer tendría que "sorprenderle" si quería salir vencedor de esta.
Joe sacudió la cabeza olvidándose del dolor y quejándose en sus adentros de la baja velocidad de ese programa informático comparado con la de su contrincante para escabullirse. Buscó a Kurogane con la mirada y se sorprendió de encontrarlo parado en mitad del ring, con la vista clavada en el suelo y las manos apoyadas en la katana que tenía delante de él. "¡Maldita sea!", maldijo en silencio al darse cuenta de que no tenía información suficiente y ni idea de lo que iba a hacer. Después de cavilar durante un par de segundos decidió que no podía seguir regalándole tiempo, que se lo jugaría todo en un golpe directo.
Kurogane sonrió al sentir a Joe acercarse. De verdad, se alegraba un montón de haberse equivocado al subestimar a aquel muchacho. Cuando calculó que estaba a la distancia adecuada lanzó todo el poder que había concentrado hasta ese momento en con un movimiento de su arma. Joe, a quien habían alarmado sus datos informáticos, intentó esquivar aquello con un salto, pero la fuerza extraña que había enviado Kurogane parecía una barrera que barrió toda la zona levantando losas, destruyendo gran parte del ring y, cómo no, llevándose por delante a Joe.
"Ya está", pensó Kurogane al ver cómo el muchacho salía volando del cuadrilátero, en cuando tocase el suelo el familiar pitido indicaría su victoria… Pero no pudo ni terminar de felicitarse por sus adentros cuando otra "fuerza" empujó también al ninja fuera del ring. Cuando sonó el pitido, ambos luchadores se encontraban en el suelo, fuera del "campo de batalla".
El ninja abrió sus ojos con dolor y se arrancó algo metálico que se le había incrustado en el estómago. Cuál sería su sorpresa al ver el antebrazo entero de metal de Joe, quien lo había lanzado a propulsión en el último instante.
Qué mal había hecho en subestimar a ese chaval…
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-Kyle, es toda tuya- le dijo Joe mientras se acercaba al grupo colocando en sus sitio el antebrazo que le acaba de devolver Kurogane.
-Me da tanta pena tener que enfrentarme a ella… No me haría gracia hacerle daño…
-Kyle, baja de las nubes- susurró la fría voz de Rose a sus espaldas-. Sabes muy bien que nuestra victoria o nuestra derrota depende enteramente de ti.
-Eso. No te despistes solo porque tu contrincante sea mona- le reprochó Doll a su vez.
-Mira quién fue a hablar…- murmuró Kyle por lo bajo haciendo una graciosa mueca.
-¡¿Qué has dicho?- exclamó Doll indignada.
-Nada, nada, que me dejéis esto a mí. Ya que no hay otra salida, tendré que derrotar a ese precioso ángel- suspiró mientras con los ojos buscaba a su contrincante.
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Mientras, en el grupo "Génesis" tenía lugar una discusión mucho más acalorada e intensa.
-¡No puedes subir allí, Lynhxie!- exclamó por enésima vez Fye, incapaz de entender lo que se proponía aquella chica-. Si todos ellos son tan poderosos, entonces su capitán…
-Lynhxie, no puedes ponerte en peligro así por… por el premio- dijo Syaoran, con voz mucho más calmada pero igualmente seria. Si tenemos que arriesgar tu salud.. Entonces prefiero que…
-¿Nos rindamos?- terminó Lynhxie la frase por él-. Sabes perfectamente que eso es lo último que haría. Todos hemos puesto mucho en esto… No podemos simplemente rendirnos ahora. Además, si os he ayudado a llegar hasta aquí… confiad en mí, no voy a dejar que todo termine así. ¿Qué dices, Kurogane? ¿Me apoyas?
El ninja había permanecido mudo hasta entonces. Tenía sus dudas; esa chica parecía tan frágil… además, no hacía mucho que había sufrido aquella herida cerca del corazón, dudaba de que su organismo pudiera soportarlo… y, sin embargo, un vago recuerdo vino de repente a su memoria… una noche de insomnio, un paso bajo la luz de la luna y… ¿qué fue lo que vio esa noche…?
-Dices que aprendiste un poco de artes defensivas cuando vivías en China… Demuéstranos todo lo que sabes hacer.
-Pero, ¡¿qué estás diciendo Kuroguau?- le preguntó Fye entre incrédulo y enfadado.
-Mago, deberías confiar un poco más en la persona que quieres, ¿no?- opinó Kurogane haciendo que Fye desviase la mirada algo avergonzado-. Además, algo me dice que puede cuidarse sola perfectamente.
-Bueno, hay un empate de votos… ¿Tú qué dices, Mokona?- preguntó Syaoran.
Esta miró confundida a uno y otro bando. No quería que su amiga se volviese a hacer daño, pero… La miró en ese instante y la sonrisa segura y un guiño de esta le confirmó lo que tenía que hacer.
-¡Yo voto a favor de que luche Lynhxie! Confío plenamente en ella y si dice que lo puede conseguir es que lo hará.
-Bueno… Entonces, supongo que no hay más que discutir- sentenció Fye amargamente.
Lynhxie se alejó de su zona de descanso hacia el ring. El mago ni siquiera quería ver cómo subía, pero su llamada le hizo volverse.
-¡Chicos!, ¡¿qué hacéis allí parados?
-¿Cómo que qué hacemos?- preguntó Syaoran sin entender.
-Pues que vengáis a ayudarme… De verdad… ¿Cómo pensáis que pueda subir a este cuadrilátero de tropecientos metros yo sola?
Un sudor frío les recorrió la espalda a los cuatro… ¿Y esta niña era quien pedía que la dejasen luchar? ¡Que Dios los ayude!
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La pareja de presentadores bajaron volando en su plataforma cuando vieron que ambos luchadores estaban listos.
-El último combate está a punto de empezar…
-… ¿será "Cataclysm" el ganador por vez enésima?
-¿O les arrebatará "Génesis" el trofeo de esta vez…?
-Por cierto, esta vez mandan a una nueva luchadora, ¿no es así, Lewis?
-Podría decirse que sí. Lo cierto es que nunca antes habíamos visto luchar a Lynhxie, quien no ha tenido oportunidad hasta ahora para subir aquí debido sus compañeros siempre conseguían las tres victorias necesarias…
-¡Menos charla, guapos! ¡Dejadnos empezar ya!- les gritó un impaciente Kyle.
-Bueno, que dé comienzo la última batalla entonces…- dijo Lewis mientras se elevaban a los cielos y se limpiaba el sudor incómodo.
-Hola guapísima, siento que nos tengamos que conocer en un momento así, pero… Qué se le va a hacer… Yo soy Kyle, ¿quieres mi número de teléfono? ¿Me das el tuyo?- se presentó el rubio de "Chaos" haciendo caer al resto de los componentes de su grupo y del contrario de incredulidad.
-Encantada, me llamo Lynhxie. Por favor, no tengas reparos en luchar con todas tus fuerzas, no me des ventaja solo porque sea una chica- dijo esta con una agradable sonrisa pasando por alto sus preguntas.
Kyle la miró extasiado; era tan guapa. Ese día llevaba un kimono blanco medio largo hasta las rodillas de color blanco, cuya parte de arriba, parecida a un palabra de honor, se mantenía sujeto al cuello por un aro dorado. Tenía unas mangas de murciélago aparte, fijas en los extremos con gomas de color calabaza cerca de sus hombros, de vaporoso seda del mismo color que el kimono y los pantalones piratas que llevaba debajo. Su brillante pelo negro, normalmente suelto, estaba recogido en dos moños bajos cubiertos también con tela blanca para que no se despeinasen. Era cierto que iba muy guapa así, peor… había algo que no concordaba…
-Vas a luchar contra mí sin armas- señaló Kyle sorprendido mientras recargaba la mano en su gran claymore, como para hacer más énfasis a lo que decía-. No es algo aconsejable.
-Bueno… lo esencial es invisible a los ojos- fue la simple respuesta de ella.
Un pitido sonó entonces dando comienzo al último combate del concurso Demox.
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N. A.: Sé que en este capítulo no hago justicia a las grandes técnicas de lucha de nuestro querido ninja (bueno, ni en este ni en los demás, ni a las suyas ni a las de los demás XD ) pero pido otra vez perdón xD Soy pésima para describir escenas de peleas, a medida que vaya mejorando iré añadiendo más XD
Me han preguntado si habrá más mundos después de este. Ya aviso que tengo planeado una historia bastante larga, en realidad esta es solo la primera parte de las tres que constará la historia entera, y solo vamos por la mitad... así que... XD Hay mucha historia por delante ;)
En el próximo cap: ¡La batalla de Lynhxie! ¿Cómo creéis que le irá? Esperemos a ver =)
¡Gracias por leer!
