NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.

25. Reconociendo el amor

Albert se quedó estático "¿Había escuchado bien? Candy, su Candy, la dulce, tierna e inocente Candy ¿Acababa de insinuársele sutilmente? No era ningún descabellado sueño, se encontraba en el paraíso, en un paraíso donde sabía que ella lo amaba y lo deseaba igual que él." Estaba consciente de que la ocasión anterior había sobrepasado los límites autoimpuestos desde hacía mucho, tal vez demasiado, tal vez el motivo mismo de desearla tanto era todo el tiempo que había reprimido aquél sentimiento. Pero ahora, ella también lo sentía, y eso le resultaba por demás tentador. Sin embargo, no debía abusar de su confianza. Pero ¡Cómo disfrutaba rozando los límites!

Ella, viendo su cavilación, inició su marcha y queriendo resarcir el momento que interpretó como incómodo para el chico, quiso jugar un poco y humedeció sus manos con el agua del mar, salpicándolo un poco

-Vamos Bert, que el camino es largo, despierta

-¡Eh! ¡Pequeña traviesa, ahora verás! – exclamó riendo

-Ja, ja, ja. Pues ¡Atrápame! –gritó ya a una distancia prudente, mientras corría, dejando atrás sus zapatos

-¡Tramposa! –respondió descalzándose también y yendo tras ella

Y así, cual chiquillos, corretearon por la arena entre risas, mojándose los pies con la marea que subía gradualmente y terminando por salpicarse en su totalidad.

Al final, la atrapó, tiró delicadamente de su brazo para atraerla hacia sí, la sujetó por la cintura y sin poder resistirlo, la besó profundamente, con tal pasión que provocó en la chica un ligero estremecimiento.

-Pequeña, no puedes decirme cosas así y luego querer salir corriendo

-Créeme Albert, que lo último que pienso en estos momentos, es en salir corriendo

Y perdidos en un torrente de sensaciones, ya que era un lugar casi desierto, iniciaron una lenta danza de caricias y besos durante largo tiempo. Pero nada era suficiente, ambos anhelaban más…

Hasta que el sentido común del rubio, le hizo reaccionar acerca de lo comprometedora de la situación en un lugar público.

Regresaron al hotel, y nuevamente Albert la invitó a su búngalo, asegurándole otra pequeña sorpresa.

-Toma, te traje este pequeño detalle. Sé que no eres muy afecta a las joyas pero espero te guste –brindándole una pequeña bolsita

La chica, extrajo de ella unos aretes de jadeíta verde

-¡Son bellísimos Bert! No debiste…

-Son de Guatemala, se dice que unos pendientes de jade, resguardan el amor, ya que es una de las piedras más resistentes del mundo y el color, me recordó tus ojos…

-¡Eres demasiado bueno conmigo!

-De hecho, ¿Ves esa maleta blanca sobre la silla? Te traje algunos recuerdos de Latinoamérica, son pequeñeces pero quería compartir todo contigo, siempre estaba pensando en ti. Sin embargo, no quiero que la abras ahora, la llevarás contigo cuando regresen a Chicago para que me recuerdes

La chica no pudo evitar que emergieran algunas lágrimas y se abrazó a él, a cobijarse en su sitio favorito en el mundo, bajo los brazos de su amado

-No quiero que nos separemos otra vez, yo siempre pienso en ti

-Yo tampoco pequeña, - declaró acariciando su espalda - pero te prometo que será por poco tiempo. Me instalaré en la ciudad luego del viaje, viviremos juntos otra vez.

-Sé cuáles son tus obligaciones, y también sé que aunque nos separemos mil veces, mil veces volveremos a reunirnos. Lamento ser tan llorona.

-Nos pertenecemos Candy, así ha sido siempre y así seguirá siendo. Ya no llores, recuerda que eres más linda cuando sonríes

La última frase fue como un bálsamo mágico en ella. No pudo evitar sonreír y apretujarse más contra él. Era real, era tangible. Ahí con ella, para ella , estaba su soñado príncipe.

Al día siguiente, con los ánimos renovados, Albert decidió ponerse a trabajar a marchas forzadas y delegar las mayores tareas posibles para aprovechar el poco tiempo que le quedaba en Florida. Mientras, los Cornwell y las chicas decidieron divertirse en la alberca del hotel.

Candy, decidió darse una vuelta por el restaurante para llevarle una fruta o algo ligero a su novio a media mañana, y cuál sería su sorpresa al encontrarse allí a un viejo amigo

-¡Doug! ¿Eres tú?

-¡Candy! ¡Qué sorpresa! Perdón, señorita Andry –recordó avergonzado

-Candy, para mis amigos siempre seré Candy ¿Viniste con los Leagan?

-Así es, luego de tantos años a su servicio, me propusieron trabajar aquí con ellos. Es más trabajo, pero es mejor sueldo

-¡Qué maravilla! ¿Sabes que gracias a ti el pan es lo único que me sale bien?

-Ja, ja, ja. No puedo creer eso Candy, si tú siempre fuiste muy trabajadora, seguro que cocinas muy rico

-Quisiera poder mentir, pero lo cierto es que no se me da muy bien. ¡Ah, cómo me gustaría poder hacer un pastel como aquellos que cocinabas en Lakewod!

-Puedo enseñarte, si los panecillos te quedan bien, es que tienes talento, pero no lo has sabido explotar. Solo tendrías que anotar las cantidades ya que varían de acuerdo a la humedad del ambiente

-¿En serio? ¿Cuándo puedes? Me voy la próxima semana –preguntó emocionada

-Si quieres empezamos ahora, nadie se enterará que estás en la cocina si te doy una filipina o un simple mandil del uniforme

-¡Claro! –exclamó entusiasmada

Y olvidándose por un rato que era una Andry, Candy ayudó al panadero a cocinar no solo un delicioso pastel, también aprendió dos o tres tips de cocina y quedó con él en acudir a tomar clases mientras no importunaran su trabajo. Se despidió asegurando regresar cuando el pastel se hubiese enfriado. Agradeció sus atenciones con la sencillez y alegría que la caracterizaban sin darse cuenta que era observada con curiosidad por el gerente del lugar.

Casi al dar la vuelta se topó con sus inseparables primos y George, con quien charlaban animadamente caminando por el lobby

-Candy, te buscamos por todas partes, ven a nadar con nosotros

-Pensaba ver a Albert y luego alcanzarlos

-Candy, vaya a divertirse, no creo que William le preste ahora la atención que merece –dijo conociendo la devoción de su casi hermano cuando trabajaba

-¡Oh!-exclamó algo decepcionada- Está bien George, no lo interrumpiré, pero ¿Podría presionarlo un poquito para que al menos coma con nosotros?

George se asombró ante la petición, pero de inmediato respondió muy seguro

-Tenga por seguro que lo haré

-Las chicas nos esperan en la alberca y luego planeábamos ir un rato a la playa –dijo Archie bastante más entusiasmado de lo normal

-¿Estás emocionado por alguna razón? –preguntó extrañado Stear

-¡No! No, ninguna. Es solo que me la estoy pasando muy bien –contestó algo sonrojado

-Voy a cambiarme entonces –dijo la rubia haciendo caso omiso de la evidente emoción del chico, tarde o temprano seguro, sabrían la causa

James no terminaba de entender a esa familia, a su parecer todos tenían algo de raros, un patriarca casi de su edad dueño de todas las decisiones, una señora Leagan muy elegante, pero muy déspota, un señor Leagan que parecía disfrutar de su día cual vacaciones, un joven heredero astuto, solitario, y bastante cretino que para colmo de males, había atraído a su prima, quien afortunadamente regresaba a N.Y. pues la gente de ese tipo no solía tomar en serio a las mujeres, y menos si eran actrices. Pero quizá así era la gente de alta sociedad. Quién podría saberlo. Además estaban los primos recién llegados, que parecían divertirse todo el tiempo, algo remarcable, pues se suponía así debían ser las vacaciones en el hotel. Pero estaba la prima rubia, la más extraña señorita de sociedad que hubiese visto, que parecía ¿disfrutar? Trabajando en la cocina y además era en extremo amable. Todo lo opuesto a Eliza… Eliza ¿Qué le había hecho esa mujer? Sabía de antemano que no podía sentirse siquiera atraído por ella, no era probable que algún día se fijara en él y en caso remoto de suceder, la diferencia de estratos sociales hacía imposible una relación. Además ¡Cómo parecía disfrutar sacándolo de quicio! Exceptuando el día anterior. ¡Cuán frágil se le veía llorando! Jamás hubiese imaginado que una persona tan fría como ella pudiera despertarle algún sentimiento de ¿Protección? ¡Argh, que demonios le pasaba! Ya la había visto llorar antes, aunque era obvio lo manipuladora que había sido en el pasado. Esta vez era tan… diferente.

Seguro era la incertidumbre la que lo tenía así. Debía saber ¿Qué le sucedía? Y por su bienestar mental, lo averiguaría ese mismo día.

Habría sido la tristeza, la soledad o aquella extraña opresión en el pecho que nunca había sentido; pero la pelirroja, no tenía las fuerzas para dirigirse al orfanato ese día; y cuando James la sorprendió sentada en la terraza del lobby, mirando a lo lejos chapucear en la alberca a sus primos, accedió a su compañía, y no nada más eso, accedió a contarle la que consideraba su más grande pena.

-¿Puedes entender cuanto quiero a ese niño? Y mi tío no lo entiende, no sé cómo no lo entiende. Mis papás no van a poyarme es esto, confiaba en que su palabra bastaría…

-Vaya, no sé qué decir, jamás hubiera imaginado que eras voluntaria en el orfanato y mucho menos que quisieras adoptar –Decía con los ojos muy abiertos por la impresión

-¿No sabes que decir? Deberías ver tu cara, incluso puedo leer lo que piensas "Finalmente, la dama de hielo, sí tiene corazón"

-¿La dama de hielo? –repitió visiblemente turbado

-¡No te hagas! Sé perfectamente que me han apodado con ese mote los empleaduchos de baja calaña, que no respetan seguro ni a su propia madre… Incluyéndote

-Ja, ja, ja. No podías evitar decirlo ¿Verdad? Pues bien, reconozco que soy un empleaducho de baja calaña que no respeta a la hija del jefe, madre tristemente, no tengo, he de aclarar; y el apodo, te lo has ganado a pulso.

-¡Cretino! –contestó viéndolo divertida

-Ja, ja, ja. Si no fuera un empleaducho, como dices, me casaría contigo y adoptaríamos a tu Anthony –soltó de repente para la perplejidad de la pelirroja

-¿Qué? ¿Estarías dispuesto a adoptar por mi? –preguntó conmovida

-Estaría dispuesto a casarme contigo, que sería toda una proeza. –contestó con ironía

-¡Eres un canalla! –reclamó indignada

-Tal vez, pero debes admitir que tengo razón. Aunque para qué divagar si sabemos nunca sucederá.

-Sí, tienes razón –dijo ella perdiendo su mirada en el océano que se divisaba a lo lejos

-Digo, para que la hermosa heredera Leagan, se fije en un pobre diablo como yo, tendría que congelarse primero el infierno

-Mi madre jamás lo aprobaría… aunque, quién sabe, aceptó que Neal tuviese una prometida muy por debajo de nuestra clase. La tonta no lo supo valorar –aclaró viendo su desconcierto

-Además una princesa como tú, merece a un novio de la realeza ¿No crees? –dijo tanteando el terreno

"Una princesa como tú, ya alguien le había dicho esa frase en el pasado. Terrence, de la realeza, por cierto; maldito fuera, otro ciego que no la supo valorar, y además aún le dolía de solo recordar la golpiza que había recibido por su culpa"

-¡No digas tonterías! La gente de la realeza es de lo peor… O tal vez solo tengo mala suerte para hacer amigos –dijo rompiendo en carcajadas, ya nada peor podría pasarle, o al menos, eso creía

-Vamos Eliza, eres una bruja fría, manipuladora y astuta.

La chica se levantó indignada y a punto de propinar una bofetada, siguió escuchando

-Pero también eres una mujer hermosa, inteligente, elegante y sobretodo muy noble para ser voluntaria cuidando niños desamparados. Cuando te conocí, pensé que eras una caprichosa, déspota y egoísta, pero ahora veo cuan equivocado había estado…

Él se levantó también y en un impulso, la besó; y no solo eso, para su sorpresa, fue correspondido con las mismas ansias, con la misma entrega, con la misma pasión desbordada que había estado contenida por mucho tiempo. Y luego, la bofetada, llegó. Ella lo miró atónita y salió corriendo dejando al muchacho aún más perplejo, con la mejilla ardiendo, las emociones a flor de piel y la verdad de sus sentimientos cayendo sobre sí como una cubetada de agua fría. Pero no tendría tiempo de procesarlo aún, pues un potente grito resonó por todo el lobby

-¡Klaisse!

-Se… señor Leagan

-Me quieres explicar ¿Qué demonios le hiciste a mi hija? Acabo de ver cómo te golpeó ¿Le faltaste al respeto?

-Sí… Quiero decir no, bueno sí… Es que… La besé

A punto estaba de perder el control, tomándolo por las solapas del saco, cuando el siempre oportuno George, llegó por atrás y con voz pausada les aconsejó:

-Raymond, arréglalo en un lugar menos concurrido.

Ambos hombres voltearon a verlo sopesando sus palabras y se percataron del sitio donde se hallaban, y las múltiples miradas que empezaban a acaparar, así que con paso firme, se dirigieron a las oficinas. La calma no duró mucho, un iracundo señor Leagan reclamó el oportunismo de su gerente, bramó que no lo quería ver en su empresa y que le pedía que agradeciera que no lo hubiese golpeado él mismo.

-¿Qué sucede aquí? Raymond, tus gritos se escuchan por todo el pasillo –interrumpió una potente voz

-William, estoy despidiendo a este joven, pues abusando de la confianza proporcionada, le faltó a mi hija

-¡¿Qué?!

-La besó a la fuerza

-Señor Andry, Señor Leagan, no fue mi intención, lamento mucho lo sucedido… Recogeré mis cosas en este momento –decía mortificado

-A ver, vamos con calma. Primero, dime una cosa. ¿En verdad la forzaste?-preguntó sin creerlo

-Bueno… no quisiera faltar a mi caballerosidad, pero creo que se dio

-¿Tienes alguna intención seria con mi sobrina?

-Pues como me acaban de despedir, supongo que no tiene caso negarlo. Estoy enamorado de ella, pero sé que lo nuestro es imposible. Entiendo que no puedo ofrecerle el estilo de vida al que está acostumbrada y que jamás lo van a aceptar por mi posición. Gracias por la oportunidad, fue un placer trabajar con ustedes. Con permiso

-Espera. No te vayas aún. Entiende que estamos en plena inauguración. No podemos permitirnos perderte ahora. Ayúdanos unos días más por favor

-¡William! ¿Cómo te atreves..?

-Raymond, es tu negocio, piensa lo que puedes perder ahora si el señor Klaisse se va justo hoy. Sé frío.

-Está bien, solo unos días. En lo encontramos a alguien más capaz –accedió

-Aprecio tu sinceridad señor Klaisse. Por favor, si estás dispuesto, reanuda tus obligaciones, y hablamos más tarde. –dijo guiándolo hacia la puerta

James estaba totalmente desconcertado. El mismísimo señor Andry había abogado por él. Pero luego reconoció que era por los negocios. ¿Le importaba más el hotel que su propia sobrina? ¡Qué indignante! Ya no tendría trabajo pero ¿En realidad quería laborar así? Tan cerca pero a la vez tan lejos de algo inalcanzable. Además Eliza había huido de él. ¿Podían las cosas ser peor?

Mientras, dentro de la habitación, el señor Leagan seguía furibundo despotricando contra él

-¡Ese miserable! ¡Rompió toda mi confianza!

-Raymond ¡Cálmate por favor! El pobre chico reconoció que quiere a tu hija, deja comportarte así ¿En verdad quieres despedirlo por eso?

-¡Es lo menos que se merece!

-¿Y si ella también lo ama?

-Mi hija no haría tal cosa… ¿O sí?

-Piénsalo. Él dijo que no la obligó. Si ella lo ama lo suficiente como para irse con él… ¿Estarías dispuesto a correr el riesgo?

-No… no. ¡Mi hija no huiría con un hombre! Jamás nos deshonraría de esa manera

-Por amor uno está dispuesto a todo. Los tiempos de matrimonios arreglados ya pasó. Ahora la gente lucha por encontrar el amor. No quiero sonar cursi, pero si este muchacho es el verdadero amor de tu hija, no la obligarías a dejarlo ¿Verdad?

Raymond, dubitativo, no sabía que responder

-Habla con ella. No la obligues a ser infeliz por el qué dirán, por una absurda diferencia social. Conoces al muchacho, es trabajador, responsable y serio. Sabes que podemos apoyarlo

-¿Apoyarlo?

-Podemos hacerlo inversionista. Por muy pocos ahorros que tenga, sabes que con esta empresa tienes una pequeña mina de oro. Los estimados son muy superiores a lo que habíamos contemplado. Si el chico se ve favorecido con el negocio, podría brindarle a tu hija, el estilo de vida que tú quieres para ella. Se nota que ambos están entregados al hotel.

-Sarah jamás lo aceptará

-Lo aceptó contigo

-¡William!

-Ambos sabemos que es cierto. Piénsalo, tu hija puede actuar impulsivamente y fugarse, o puede aceptar casarse con quien su madre le diga, siendo infeliz toda la vida. ¿Eso es lo que quieres? Tal vez mi imaginación sea muy grande y ella ni siquiera sienta nada por él. Pero antes de tomar una decisión, pórtate como su padre y habla con ella. Si no es James, será otro. Pero tu deber es apoyarla, y si en tus manos está ayudar a un futuro yerno, no sé porqué no habrías de hacerlo. Tus nietos lo disfrutarían más que nadie

-¿Nietos..?

Y sin más, salió de aquella oficina dejando a Raymond Leagan reflexionando acerca de sus palabras.

De regreso en la suya, se encontró cara cara con su inseparable amigo

-William ¿Qué haces aquí?

-¡Trabajando George! ¿Qué clase de pregunta es esa?

-Me refiero a que son pocos los días en que puedes estar con la familia, con tu novia. Deberías intentar relajarte un poco. Ni siquiera comes con ellos. ¿Para qué quieres terminar las planeaciones ahora?

-Tenemos el viaje encima, tú mismo has confirmado la agenda. Quiero terminar de una buena vez para justamente poder pasar tiempo con Candy

-Pues a mi parecer, estás desaprovechando el tiempo que deberías pasar con ella. Tendrás tiempo de sobra en los trenes para hacer todo esto. Haz trabajado en peores circunstancias.

-¡George! Me sorprende tu entusiasmo

-William, solo se es joven una vez. Yo sé lo que te digo

- Mira quien lo dice abuelo, tú que siempre rehúyes toda actividad comúnmente divertida–lo retó mirándolo fijamente

-Me gusta hacerme el interesante, que quieres, a las mujeres les gusta –dijo el pelinegro con fingida presunción mientras levantaba un hombro, para segundos después estallar ambos en carcajadas

-Eso es lo que a tí te hace falta amigo –detuvo el discurso al verlo enseriarse – Salir a divertirte…

-Tal vez es lo que quiero, pero qué quieres, el jefe no deja de trabajar, tengo que seguir su ejemplo

-Está bien George, tú ganas. Entiendo lo que tratas de decir. Luego no te quejes de que me he tomado suficientes vacaciones ¿Cómo dijiste? ¡Ah, sí! Por el resto de mi vida…

-Supongo que por Candy, puedo hacer una excepción…

El rubio lo miró sorprendido enmarcando una ceja

-No me veas así. Te ví recluirte en Lakewood cuando la dejaste. Te conozco, y sé que ahora eres feliz. No la dejes sola más de lo necesario.

-Tienes razón, ella no…

-No lo digo por ella…-lo interrumpió provocándole al rubio una amplia sonrisa

-¿Hiciste lo que te pedí?

-Sí William, todo está listo para después del baile

-Bien, supongo entonces que iré a disfrutar la compañía de mi novia, por casualidad ¿Sabes dónde está?

-Me parece que se iba a poner el traje de baño para ...

Pero Albert no pudo escuchar el resto de la oración y salió disparado rumbo a la habitación de su novia…

CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC

¡Ahora sí me pasé de lanza! Lo sé, lo sé. Mil disculpas por el retraso, pero mi lap no había quedado bien y se complicó mucho a un sitio público para subir mi actualización. Sin embargo, para que vean que sí estoy metiendo pedal, les prometo que el lunes en la nochecita (o martes en la madrugada) subo el siguiente capítulo. Y además, de regalito por el día de la amistad, un pequeño songfic que colgaré hoy por la tarde. Pásenla excelente, aunque sea un día comercial, aprovechen el pretexto para gozar de mucho amor, amigos y familia. Un abrazo muy grande

Patty Castillo: Bienvenida, ojalá sigas leyendo y te siga gustando, cualquier propuesta, jitomatazo, porra o crítica, es bienvenida

Elisa: Gracias por la preocupación, ojalá te guste tu songfic que habías pedido. Y tienes razón, está gateando, pero debe aprender a caminar, la vida sigue

pequitas : Gracias por animarte a escribir, prometo actualizar regularmente hasta el final

rose granchester : gracias por tu sinceridad, obviamente yo soy albertfan, pero no por ello niego los buenos momentos de Terry, especialmente la madrina que le pone a Neal jajaja; y la verdad, también leo algunos fics sobre él, porque hay muchas autoras buenísimas acerca de todos los galanes. Entiendo tu postura sobre el animé, y la verdad es que pienso igual, jajaja. Yo me enamoré del Albert del manga, y creo fervientemente que toda fan de Candy debería leerlo, pues conocemos mucho mejor a todos los personajes, incluso el Anthony del manga, me gusta mucho más que el del animé, la edad de Candy se comprende mucho mejor, en fin es un trabajo bellísimo que a mi me fascina. Ojalá te animes a escribir más

MiluxD : No te preocupes peque, ya en el próximo capítulo sabremos que tanto cambió Eliza, o que tanto no…

Magnolia A : Gracias, pues yo no creo que la gente cambie radicalmente, en esencia siempre somos los mismos. Pero las experiencias de la vida, nos hacen crecer, y eso sí es algo que se refleja en nuestros actos. Yo lo que quiero es que ellos comprendan lo mal que actuaron

AdventureSam : Hola, que bueno que te animaste, de verdad sus comentario siempre son un estímulo enorme. Por cierto, me encantó tu Nick, ¿Tiene que ver con la peli de la tortuga Sammy? O me estoy divagando feo. Dime porfis

nerckka : Que bien que ya tienes cuenta, así podemos enviarnos PM, ya en el próximo capítulo veremos la evolución de los Leagan, y la de mis güeros, tenme paciencia

Amy Ri-so: Pues de parte de él, ya vimos que sí es amor, pero de parte de ella ¿Tú que crees?

lisbely32 : Gracias, ¡Que honor! De verdad, tus palabras me levantan mucho el ánimo. Y pues creo que muchas de las fans hemos sido fans de más de un galán, gracias a los fics, hay mucho material para "enamorarse" de Tom, de Neal, en fin; siempre que se respete la personalidad de los personajes, yo creo que todos los galanes han de sacar algo bueno

Sara : Exacto, acertaste, pero tendrá que ser hasta el siguiente (no me maten please)

Blackcat2010: Es que Candy es aparentemente inocente, pues en los hospitales seguro, echaban mucho relajo, justo como ahora jajaja. Y es que luego de lo que hizo, pues ya no se lo saca de la cabeza ¿quién podría con ese ejemplar?

Sara : No te preocupes, que para eso está el buen George, su hermano, su amigo, su cómplice, para jalarle las orejas jajaja

Stear's Girl: Este capítulo fue de transición, pero todo quedará aclarado en el siguiente.

"Ese James le trae más ganas a Eliza que un hambriento a un taco" jajaja, morí con esa frase. Te fallé con el retorno de tu gafitas, pero es que las situaciones se me alargaron más de lo pensaba, pero ahí sigue, y como verás también Archie anda planeando no sé que cosas

Flor Fritzenwald: Pues es que luego de aventarse semejante golosura, como no van a andar de mal pensados, si se mueren por repetirlo, pero como soy muy mala, no los dejo jajaja.

verito : Pues yo creo que traman ¡Portarse mal! Muajaja, pero no se me animan, el proceso, sin embargo, es bastante rico jijii

Clau Ardley: Amiga, me gusta que te enrolles. Y vaya que les está requetegustando, si yo fuera la pecas, nadamás no lo soltaba jajaja

Gatita Andrew: Miau, pues yo también de eso pido mi limosna jajaja, morí de risa con tus frases. Amiga, les ques quedo a deber la fiesta para el próximo capítulo, pero prometo que se aclararán muchas cosas

CandyFan72: Diste el clavo. Primero debe conocer el amor verdadero, y luego sentir la importancia de que éste sea desinteresado

Lady Llyuva Sol: Preciosa, yo soy una cursi que escribe todo rosa porque me gustan los finales felices. Así que me parece perfecto que esperes uno así para todos los personajes, aunque la vida real no es así, bueno, es que quizá no sería justo para todos