Capítulo 25:
Dúo
La Exuberante y copiosa maleza le impedía caminar por aquel camino olvidado que lo llevaba a un parador en ruinas, en las afueras de la ciudad Mui. Caminó unos doce minutos más, viendo a la vista la entrada principal del parador, localizado en una pequeña colina. Kisame le esperaba en calma, con los brazos cruzados y su espalda recostada en el umbral de puerta.
—Vaya, al fin te apareces. Creí que habías cambiado de parecer. —Soltó Kisame al tenerlo a la vista.
Itachi, se detuvo frente a él y esperó a que su antiguo compañero hablara
— ¿Qué dices?, ¿Una vez más? —Retomó la conversación dejada atrás. Itachi, le miró en silencio.
— ¿Tienes un plan? —Preguntó Itachi. Kisame sonrió. El volver hacer un equipo, como antes, era algo que le llenaba de ansias, ansias de poder combatir junto a ese Uchiha que siempre tuvo respeto, y cierta admiración, ante su gran talento como Shinobi.
—Exterminar el enemigo. —Soltó Kisame.
—Eso no será fácil. —Itachi le sonrió.
— ¿Y porque crees que te busque? —Frunció el ceño y le miró divertido.
—Tenemos que ir al templo y buscar al monje Kyoshiro. —Informó Itachi.
— ¿Y paraqué?, ¿En que nos ayudara ver a ese tío? —preguntó
—Él nos dará lo que necesitamos para combatir al enemigo. —Explicó.
La presencia de cierto individuo les llamó la atención, silenciando ambos.
Los que parecía ser la silueta de una forma fémina, apareció detrás de Itachi, volteándose para verle. Midori le miró en completo silencio. Itachi permaneció en silencio, sin ninguna sorpresa reflejada en su rostro.
— ¿Confías en él? —Le preguntó. Kisame le miró en un tono casi divertido.
—Vaya…las viejas te persiguen. —Murmuró Kisame. Esta era la segunda interrupción, provocada por una mujer.
—Me ayudó a escapar. —Le reveló. Midori observó a Kisame, luego a Itachi.
—Itachi. —Le llamó, y por el tono de voz, exalto la incógnita de que habían problemas, y tal vez serios.
—Las cosas se han complicado. Tú hermano no podrá solo. —Continuó, luego de una pequeña pausa. Sonó preocupada.
— Partiré mañana a las montañas. — Avisó Itachi, y ella le miró sorprendida.
— Entonces, ¿Lo harás? — El tono de voz de Midori cambió por completo a uno más relajado.
— Iré al Templo y hablaré con Kyoshiro. Encontrare la forma de detener el enemigo antes de que quiebren el último sello. — Finalizó Itachi.
— No hay forma de que el plan falle. Tu hermano no se percatara, confía en mí. — Midori sacó de la manga de su Kimono, color negro, una pequeña botella de cristal, extendiéndosela a Itachi.
— ¿Qué pasara con Aicho? Los monjes le han llamado— Peguntó Itachi.
— Despreocúpate. Yo me encargare de ese pequeño asunto, aquí lo importante es el asunto de tu hermano y el enemigo. — Sonaba totalmente convencida de su plan, no obstante, Itachi aun seguía en la duda de que su plan seria un éxito.
— Ten en cuenta que no lo podemos descartar del asunto. Si por algún motivo me llegara a cruzar con él y Sasuke estuviera en los alrededores, se enteraría de inmediato de que no más soy un impostor que ha tomado la imagen de otra persona, y me veré forzado a revelarme. — El muchacho tenía su punto, no obstante, ese era un riesgo que deberían tomar.
— Te preocupas demasiado, no más enfócate en lo que tienes que hacer y el resto me lo dejas a mí. — Itachi se cruzó de brazos y se recargó de la pared, cerrando sus ojos.
—Kisame, ¿Cómo fue que paso? —Preguntó Itachi.
— El gilipollas de tu hermano se le ocurrió la gran idea de aventurarse en la isla maldita, y ya ves. Nos tropezamos con un viejo amigo tuyo que nos dio gran bienvenida, no tan acogedora como ese par de senos que tengo a la vista. —observó con una alargada sonrisa a Midori luego de haber dicho la ultima sentencia.
— cuida tu lenguaje. —Le retó Midori.
— Tranquila mujer, no mas fue un dulce cumplido. Debería alargarse. —Ella le observó con asco.
— ¡Y bien!, ¿Cuál es el plan? Compañero. —Midori se impresionó ante lo dicho. En momentos atrás, aquel hombre se reusaba a colaborar con el problema, y ahora que ha encontrado a Itachi, se une a ellos.
— ¿Qué es lo que quieres? —les interrumpió Midori. Kisame le observó divertido.
— Eso depende de usted. —Se burló de ella.
— NO venga con juegos. En momentos atrás usted se reusó a colaborar y ahora cambia de parecer así no más. —Kisame le observó por unos momentos para luego cambiar su vista a Itachi.
— Entre Sasuke y yo no hay buena comunicación, por lo que me reúse a colaborar con él o en todo este problema, pero, viendo que mi antiguo y "Difunto" compañero se encuentra en la isla, no veo el porque no hacer un dúo, por ultima vez.
—Kisame. —Le llamó Itachi. Kisame le miró divertido. En el tono que le había hablado y ese notable semblante serio, al parecer él tenía un plan
—Regresa a la residencia junto con Midori. Pretende que te has interesado en el problema. —Kisame le miró extrañado.
— ¿Y ese es tu plan? —Inquirió, intrigado por la respuesta que la daría Itachi.
—El tenerte cerca a Sasuke me ayudara a moverme sin problemas ya que te mantendrás al tanto de cada paso que él de. Solo así podre mantenerlo lejos de mí. —Finalizó Itachi.
—Y tú, ¿Qué harás mientras? —El plan de la comadreja le había interesado, poniendo atención a cada detalle que pasaba por su mente, formulándolas con preguntas.
—Tomare la apariencia de otra persona y me guiare hasta el templo. Necesito hablar con el monje Kyoshiro. —Explicó el Uchiha
— ¿Y Ese tío?, ¿Crees que nos ayudara? —Kisame dudaba si verdaderamente los monjes colaborarían con los miembros de una organización de asesinos.
—No veo porque no ayudarnos, después de todo, nos han pedido nuestra ayuda. —Kisame, se reincorporó y reacomodó su Samehada en la espalda
— ¡Bien!, pongámonos en marcha. —Exclamó Kisame, Midori, observó a Itachi una última vez para luego salir en marcha junto al Akatsuki.
—Kisame. —Le llamó Itachi, y antes de que Kisame desapareciera por la puerta, se detuvo, y sin voltearse para mirarle, le dijo.
—Lo se tío. Me debes una, y grande. —Contesto, como si supiera lo que Itachi se disponía a decirle.
Si todo salía como él lo estaba planeado, no veía motivo alguno el porque las cosas se complicaran aun más.
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—"Soñé que mi hermano estaba vivo" —aquellas palabras retumbaron en la mente de Sakura.
—No deberías pensar en eso. —le tomó varios minutos en retomar aire y contestarle.
Al no escuchar ni sentir a Sasuke, decidió voltearse para verle, encontrándole parado, frente a ella, mirándole con esos ojos inexpresivos y fríos.
—Sasuke. —Le llamó incomoda al ver que de sus labios no había salido palabra alguna, no más la mirada con eso ojos amenazantes.
— ¿Sucede algo? —Le preguntó Sasuke, y ella no pudo evitar estremecerse ante el tono tranquilo que Sasuke le había hablado.
—no. —Soltó rápido y de inmediato volteó la mirada a otra dirección. Eso ojos provocaban no más estremecerse, miedo ante lo distante que Sasuke podía ser a veces con sus expresiones.
— ¿Porque siento que me ocultas algo, Sakura? —Levantó su mano derecha y con las yemas de sus dedos, acaricio la mejilla derecha de ella.
—Te mataré, si lo haces. —le murmuró y ella no pudo evitar en levantar su mano izquierda y pegarle una fuerte cachetada.
Ignorándolo se volteó y se encaminó a la salida, atrapándole Sasuke por la cintura.
— ¿A dónde vas? —Le preguntó y enterró su rostro en el cuello y, utilizando ambas manos, se abrazó de su cintura. Sonrió y ella no entendió el porque sonreía y reía bajito. ¿Acaso le parecía todo esto un juego?
— ¡Suéltame Sasuke! —Exclamó mientras arañaba sus brazos y ejercía suma fuerza en ellos, tolerando Sasuke el agarre fuerte de ella.
Se escucharon unas voces en el primer nivel de la residencia, y a Kisame llamar a Sasuke. Se despegó de Sakura, busco su pantalón, de color negro, y se lo colocó para luego ponerse su Haori y lo dejó suelto, dejando sus abdominales al descubierto. Salió por la puerta y Sakura se aproximo hasta ella para laquearle y así librarse de él.
Bajó las escaleras, tranquilo, viendo a la vista a Kisame quien le esperaba de brazos cruzados, parado frente a las escaleras.
—Tenemos que salir de esta isla. —Soltó Kisame.
—No me iré sin antes matarles. —Espetó Sasuke, en voz calmante.
—Ya me lo esperaba. —Le miró de manera retadora directo a los ojos.
— ¿Cuál es el plan? —Sasuke, pese a que no se noto impresión alguna reflejaba en su rostro, las palabras de Kisame le habían sorprendido en cierto modo. ¿Cuándo fue que cambio de parecer si ambos eran dos polos diferentes?
—Ir al templo y buscar al monje. — ¡Carajo! —Maldijo mentalmente Kisame al ver que el tío de mierda había decidió ir al templo.
—Y, ¡¿Para que?! —Exclamó, casi entrecortado.
—Ellos tienen que saber como detener al enemigo. —Sasuke le miró de manera siniestra…aquella pregunta carecía de coherencia.
—Bien. ¿Cuándo partiremos? —Preguntó Kisame.
—Mañana temprano. —Finalizó Sasuke.
—Iré con ustedes. Les guiaré hasta el templo. —Ofreció Midori. Sasuke, no se opuso a las cordialidades de aquella mujer.
Esa noche marcaria un gran trayecto entre Sasuke y Kisame ya que entre ellos la palabra equipo es casi inexistente en sus acciones y en el momento de tomar decisiones.
X…X
Se detuvo a medio caminó para girarse y observar los alrededores. Sospechó, en momentos atrás, sobre aquel siniestro silencio que recorría los alrededores del bosque. Se quedó inmóvil por unos segundos, y pensó en ignorar aquella presencia y reanudar el paso. Tenia cosas más importantes como para gastar su tiempo en un simple bandido. Justo al momento de voltearse, el enemigo le lanzó un Kunai que lo llevo a la sospecha de que no se trataba de un simple bandido, sino alguien más. Con gran habilidad, merecedora de intangible respeto, evadió el Kunai, saliendo de lo más alto de uno de los árboles la desvaída figura de lo que parecía ser una mujer. La lobreguez del bosque no le ayudo en lo más mínimo a identificar aquella mujer, y no fue solo hasta que ella dio un paso adelante, dejando que los rayos de la luna iluminaran aquel cuerpo de facciones delicadas.
— ¿Konara? —Soltó sorprendido, casi sin poder creerlo. Aquello debía ser un mal sueño, o una más de sus alucinaciones…
La mujer le analizo en silencio. Le miró a los ojos, esos ojos que ella en algún tiempo llegaron a ser inalcanzables de ver. Pese a que ambos eran Uchiha, la distinción entre ellos eran bastantes considerables a ver. Su intangible fuerza, merecedora de respeto y admiración, su inteligencia, conocimiento en tácticas y combate, Uchiha Itachi era simplemente…extraordinario, inalcanzable.
Itachi, esperó en ella alguna reacción. Le miró a los ojos y observo en ella como los años habían consumido la gracia en aquel par de ojos. Los sentimientos eran inexistentes en aquellos ojos, vacíos y tal vez llenos de dolor, dolor causado una vez por él.
Ella se dispuso a atacarle, pero se detuvo, erráticamente, al ver una sombra, consumida por el Amaterasu, detrás de él emerger del suelo.
— ¿Su-susano? —Murmuró ella, con los ojos bien abiertos. Era impresionante en la manera que el Susano había evolucionado en él.
— ¡Itachi!, finalmente, ¡Te he encontrado! —Aclamó, llena de iracundia.
— ¿Te impresiona verme aun de pie? —Le miró retadoramente.
—En ese entonces, estabas muerta para mí. —Finalmente, habló.
—Lo estaba, igual que todos en la aldea. ¡Igual que todos los que tú mataste! —Exclamó, llena en si de odio.
—Hubiera preferido estar muerta, no despertar y encontrarme con aquella pesadilla. —para ella, era un asco seguir con vida, en aquel mundo donde nada le esperaba.
—Sabes el porque lo hice. Deberías ser agradecida. Te dejare vivir. —Habló Itachi, y sin importancia al asunto, decidió voltearse y reanudar el paso.
— ¿Agradecida? —Soltó con gran sarcasmo.
— ¿Agradecida porque aun sigo con vida?, porque gracias a mi gran fuerza de viabilidad, pude reincorporarme del suelo y seguir viviendo. —Itachi se detuvo al escucharla hablar.
—En ese entonces, si te hubiera suplicado, pedido que no me mataras, lo hubieras hecho ¡Y todo por tu amor enfermizo a Konoha!, ¡Por ese amor has traicionado al clan Uchiha y a tu propio seno. —Ella no pararía…más claro no lo tenía él.
—¿Y ahora vienes a vengarte? —Conjeturó Itachi.
—Hazme un favor y desaparece. Aprovecha la oportunidad de continuar aun en pie y continúa tu vida. —Ella le miró expectante, con esos ojos, consumidos por el gran averno que llevaba dentro.
Itachi, se volteó y le fulminó con la mirada.
—¿Quieres morir? —Le pregunta Itachi. Sus ojos translucían absoluta franqueza por lo que ella le miro con desprecio.
Ella se alisto para atacarle, pero pronto, sentido la presencia de alguien, ese forastero que aun le seguía el rastro desde que puso un pie en la isla. Itachi reconoció aquella presencia, teniendo en cuenta que Aicho estaba cerca por lo que un combate en esos momentos no resultaría ser de gran ayuda para él. A ella no le importo en lo más mínimo aquella menuda interrupción por lo que se adelantó, saco un Kunai y avanzó hasta Itachi.
Unos segundos bastaron. Unos segundos. Itachi desapareció frente de ella, apareciendo, como un rayo de luz, detrás de ella. Le atrapó de su brazo derecho y lo aprisionó detrás de su espalda, para luego quitarle el Kunai y ponerlo frente a su pecho.
—Podría atravesarte el pecho y dejar que te desangres hasta morir. —soltó tranquilo, como si esas palabras no tuvieran significado alguno para él.
Ella exhaló con gran impresión. Itachi la soltó y aventó al suelo para luego tirar el Kunai a alguna parte del bosque. Le miró una vez más para luego reanudar el paso y continuar en dirección a la ciudad Mui. Konara se reincorporo del suelo y le miró, casi sorprendida.
—¡¿Por qué no lo hiciste?! —Le gritó, él no mas la ignoro.
Konara, su peor tormento, lo había encontrado…
-0-
Había asegurado la puerta…estaba segura de haberlo hecho cuando él salió.
Se encontraba arrodillado con ella recostada frente a él y sus piernas, y parte de su cintura, elevadas, recostadas en sus muslos. Aun conservando la posición en que el estaba, arrodillado, le tomó de la cintura y le penetro una vez más, esta vez sin ejercer tanta fuerza., observando con sumo detenimiento la reacción de ella. Sakura, se revolcó y estiró las manos alrededor del futon, agarrando los bordes de esta con fuerza. Respiraba entrecortada, con las mejillas ardientes y su frente sudada. Le penetró una vez más y ella dobló por completo su espalda de manera salvaje, en forma de V. Separó sus piernas y se recostó encima de ella, oprimiéndola con su cuerpo en un fuerte abrazo mientras la penetraba, continuamente y ella se arqueaba como respuesta al indeseable placer. No podía negarlo, luego de aquella conversación que tuvo con él, luego de aquellas palabras, pese a que aun lo odia, dentro de ella, en lo más profundo de su inconsciente, aun le quería, le deseaba.
***Flash back***
Despertó al escuchar los pasos de alguien colarse en el silencio de aquel cuarto. Se reincorporo y sentó en futon, observando a Sasuke quien caminaba, en paso lento, en dirección a ella.
—Sasuke, ¿Qué haces aquí? —Le preguntó ella. El joven se detuvo frente a ella.
—Mañana partiré a las montanas. —Reveló. Ella quedo en silencio, y le observó sin casi comprender el porque había entrado a su cuarto para decirle que partiría.
—¿Me odias? —Le pregunto, secó.
—Como no odiarte después de todo lo que me has hecho. —Ella le miró retadoramente, y en sus ojos se podía ver el desprecio hacia él.
Se acercó un poco más y se arrodilló, teniendo el rostro de ella frente al de él.
—No te viole. Te hice mía que es muy diferente. —Sonaba tan convincente de si mismo.
—¡Me forzaste que es muy diferente! —Exclamó ella.
—Y lo disfrutaste. Cada momento. —Soltó él en un tono casi diferente, como si la conversación empezara a ser una menuda molestia.
—Estas demente. Alucinas todo. ¡Jamás disfrute ser violada! —Exclamó.
—¿Me negaras que no lo disfrutaste?, ¡Vamos!, en cada momento que te hice mía, cada noche, juraba ver en ti placer. No me lo negaras habiendo yo haber escuchado mi nombre salir de tus labios. —Discrepó él para luego tomarle, con ambas manos, del rostro y besarle a la fuerza. Separo sus labios y le dijo: —Te amo. —le murmura, cerca a sus labios.
***End of Flash***
Le escuchó gruñir bajito, con su respiración alterada para luego abrazarse de sus caderas con fuerza mientras inhalaba y exhalaba despacito. Pronto, el cansancio les atrapo, quedando ambos dormidos.
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El interior Chain-Izakaya se encontraba en completo silencio, no más se podía apreciar uno que otro hombre haciéndole compañía a su mesa, y con su trago en manos. Itachi caminó hasta la barra y se sentó. Que más da, su vida esta limitada, un par de tragos no cambiarían su salud. Llamó al cantero con la mano y le pido una botella de sake.
—Itachi…—Le llamó aquella mujer de voz suave.
Los pocos espectadores masculinos que había a sus alrededores, dejaron el licor aun lado y apreciaron los atributos de que la noche había acogido en Chain-Izakaya. Una mujer de unos 5'6 de alto, de cabellos largos y ondulados, color miel, ojos de un intenso color negro, labios carnosos, grandes, pero moderados, de piel tersa, suave, de un color canela claro, busco moderado, pero grande y unas caderas finas, preciosas, de glúteos firmes y grandes.
—¿Qué quieres? —Ignorando su presencia, bebió de su Sake, esperando así respuesta en ella.
—¿Por qué no lo hiciste? —Pregunto ella quien aun se encontraba detrás de el, con un Kunai escondido detrás de ella.
—No subestimes tu suerte, Konara. —Consejo.
Guardo su Kunai, y sin más, ni si quiera supo el porque, tomo asiento junto a Itachi, quedando ambos en silencio mientras bebían Sake.
—Siempre e odiado que decidas por mi. ¿Sabes?, no soy tu hermano. —Murmuró ella.
—Jamás me hubiera dejado con vida esa noche. —Finalizó
Tal vez ella tenía razón. Sino la huera dejado esa noche en el bosque, a su suerte, jamás se habría reencontrado con ella y ahora revivir todos esos recuerdos que Konara se había traído con ella.
