"No voy a hacerlo, me niego a seguir ese estúpido plan." Dean se apoyó contra la pared. Sabía que cada momento que pasaba su cuerpo estaba más agotado de luchar contra el espíritu de Gordon que habitaba en su interior.

"Dean, es la única forma y lo sabes, lo viste en el restaurante, si Gordon no hubiera estado ocupado conmigo no habrías podido tomar el control de tu cuerpo a tiempo." Sam se puso delante de él, con las manos sobre los hombros de su hermano y la mirada de cachorrillo abandonado en sus ojos.

"Precisamente por eso, Sammy, apenas pude controlarlo y entonces estaba más fuerte que ahora." Dean bajó la mirada hasta el suelo. No le hacía ninguna gracia reconocerlo pero no estaba seguro de cuanto tiempo podría mantenerse fuere y evitar que Gordon se apoderara del control de nuevo. "Si Gordon vuelve a aparecer, puede que no tenga las fuerzas necesarias para evitar que te haga daño."

Le costaba pronunciar cada palabra. Ya había tenido que ver los horribles pensamientos que Gordon tenía hacia su hermano cuando habían estado en el restaurante y de no haberle detenido a tiempo, podría haber ocurrido lo peor.

"Por eso Bobby estará aquí, el me protegerá en caso de que ocurra algo."

"¿De mi?" Dean suspiró con fuerza, nunca hubiera esperado llegar a pensar eso, que Sam tuviera que protegerse de él, de quien siempre lo había cuidado desde que era un bebé, de quien daría su vida por él.

"No de ti, lo sabes muy bien. Gordon es la amenaza y mientras esté dentro de tu cuerpo…" Dean se alejó un poco de su hermano, moviéndose con lentitud y la mano apoyada en la pared, como si de ese modo tuviera un mejor apoyo para caminar con seguridad. "Dean, por favor."

Su hermano no contestó, por eso, Sam se acercó a él y rodeó su cuerpo con ambas manos, lo apresó con fuerza, sin dejar que pudiera separarse de él, por mucha fuerza que intentaba hacer. Apoyó la cabeza sobre el hombro de Dean. "Te quiero, lo sabes muy bien y por eso estoy haciendo esto, para protegerte y ayudarte. Quiero que todo esto termine cuanto antes y sabes tan bien como yo, que dejando a Gordon salir, es la única forma de hacerlo."

"¿Y para eso tienes que ser tu el cebo? ¿Por qué no puede haber elegido a otra víctima para querer…" Dean se hechó a reír con tristeza, apoyándose por completo en el cuerpo de Sam. Notaba su respiración, tranquila, aunque tras su fachada de tipo seguro, sabía que su pequeño Sammy estaba tan aterrado como él mismo en ese momento. "No quiero ver como lo hace. ¿Qué pasa si Bobby tarda más tiempo del necesario en llevar a cabo el conjuro, dejarás que ese desgraciado llegue hasta el final sólo por mi?"

Haciendo un poco de presión en el cuerpo de su hermano, Sam consiguió que Dean se diera la vuelta y levantando con lentitud su cabeza con una mano, hizo que le mirara a los ojos.

"¿Sólo por ti? ¿Por qué te infravaloras tanto Dean? Claro que lo hago por ti, eres la persona más importante de mi vida, la única por la que sería capaz de morir e ir al mismo infierno. Por su puesto que es sólo por ti, porque sólo quiero hacerlo por alguien como tu."

Sam empujó con cuidado a su hermano contra la pared, sujetando unas manos que trataban de tocarle y lentamente le besó en la comisura de los labios. Dean sonrió, aquello siempre le había encantado y Sam le conocía mejor que nadie.

"Sammy, estás loco ¿lo sabías?"

Sam acercó la boca al oído de su hermano y tras suspirar con fuerza le dijo. "Claro que si, Dean, estoy loco por ti y es todo culpa tuya." Mordió ligeramente el lóbulo de la oreja de su hermano y lo escuchó suspirar.

Se detuvo un momento, admirando ese rostro perfecto que tanto adoraba, en pocos minutos aquellos ojos que ahora le miraban con devoción, dejarían de ser los de su hermano, esa boca que le estaba diciendo que le quería, comenzaría a decir cosas horribles que desearía olvidar, proviniendo de su hermano y esas manos que ahora le acariciaban el rostro con ternura, desearía tenerlas alejadas de su cuerpo.

Sin embargo, continuó lo que estaba haciendo, tenía que conseguir sacar a Gordon de su escondite, que volviera a tomar el control del cuerpo de su hermano el tiempo suficiente para poder conjurar el hechizo que acabaría con él para siempre, mandándolo muy lejos de ellos dos.

Deslizó sus manos sobre el pecho de su hermano y su boca paso a su mejilla, a su mandíbula y a su cuello, donde comenzó a rozar con su lengua cada centímetro de piel de su hermano.

Entonces, Dean lo notó, sabía que Gordon estaba cerca que aquello que Sam le estaba haciendo, que tanto le gustaba siempre, con lo que tantas noches de pasión desenfrenada había disfrutado, estaba despertando a Gordon y eso le daba miedo, le aterrorizaba pensar en poder detenerlo si llegaba excesivamente lejos.

"Sam, para por favor, detente, todavía podemos evitar esto." Dijo Dean entre suspiros, sin saber si realmente lo estaba diciendo en voz alta o tan sólo se trataba de pensamientos que ya no dominaban en su cerebro. "Sam."

"Shhhhh…" La boca de Sam estaba tan próxima a la suya que podía notar el cálido aliento y el dulce ahora de su hermano sobre su piel. "Todo está bien, se que esto es lo que quieres, siempre me lo dices."

Una de las manos de Sam estaba apoyada sobre la cadera de Dean y atrajo su cuerpo hasta que apenas había separación entre ellos, la otra continuó bajando por el vientre de Dean, hasta hacerle volver a suspirar con fuerza.

"No, Sam este plan está mal, lo se, puedo sentirlo, porque Gordon es demasiado fuerte esta vez. No quiero que salga, no voy a poder dominarlo cuando llegue el momento." Sam estaba tan asustado como él, pero recuperar a Dean para él sólo y deshacerse de Gordon, era su única prioridad en ese momento.

Por eso para hacer callas las protestas de Dean, le besó con intensidad mientras se acercaba hasta la cama. Sus labios apenas se separaron de los de su hermano, su lengua recorría el borde de sus labios y todo su interior, hasta que Sam pudo escuchar un fuerte gemido proveniente de Dean.

Se sentó en la cama, dejando que Dean se sentara sobre sus piernas, acariciando su cabello alborotado, tirando ligeramente de él, intentando en un último esfuerzo que Sam se separara de él y poder frenar aquello que ya estaba tan cerca de salir a la luz.

"Sam por favor." Los labios de su hermano estaban perdidos en su cuello, recorriendo un espacio que tantas veces había disfrutado besando y lamiendo, mientras que sus manos ya habían desabrochado su pantalón.

Entonces sonrió. Si Sam hubiera visto su horrible expresión en ese momento, sabría que para bien o para mal, el final estaba cerca. Pero estaba demasiado ocupado haciendo algo que siempre les había encantado a los dos y no pudo avisar a Bobby para que comenzara el hechizo.

Con un fuerte empujón, Dean, derribó a su hermano contra la cama, sujetando sus brazos con una fuerza casi sobrehumana. Sam se lo quedó mirando unos segundos, observando la terrible sonrisa y los ojos que lo miraban como si lo estuvieran devorando en ese mismo momento.

"Sam Winchester." Dean se recostó sobre él, sosteniendo todavía con gran fuerza sus manos, impidiéndole moverse. "Ha sido un buen truco, excitarme, darme lo que llevo queriendo probar desde hace tanto tiempo, para despistarme. Muy bien, jugaremos a tu juego si es lo que quieres."

Sam abrió la boca para gritar y avisar a Bobby, pero Gordon le besó con furia, tapó sus labios con su boca y entre mordiscos y besos desenfrenados, Sam no pudo decir nada. Las manos que lo aprisionaban, lo hacían con demasiada fuerza, Dean nunca había tenido tanta, si Sam no le dejaba, Dean no nunca podía con él.

Pero ahora era distinto, ahora era excesivamente fuerte para él. "¿Por donde íbamos? Así ya me acuerdo…" elevó las manos de Sam sobre su cabeza y las cogió con una sola mano, con la otra tapó la boca de Sam para impedirle que pudiera llegar a gritar.

Se deslizó con cuidado por el enorme cuerpo de su hermano. Cada centímetro que veía lo excitaba más, cada vez que Sam se retorcía para intentar soltarse le gustaba más, cada vez que le escuchaba murmurar y gemir, quería más.

"Bobby." Consiguió pronunciar Sam, liberándose ligeramente de la mano de Dean que Gordon controlaba.

Aquello no le hizo ninguna gracia, con un movimiento veloz retornó a donde estaba antes, sujetó con más fuerza todavía las manos de Sam y con la mano que tenía libre le golpeó dos veces en el rostro hasta que el labio de Sam comenzó a sangrar.

"Así me gusta. Si te portas mal pagarás por lo que hagas." Volvió a sonreír y Sam odió tener que ver la deliciosa boca de su hermano tratada de esa forma por un sádico como Gordon.

"Dean, vamos se que estás ahí. Ya has conseguido controlarlo una vez, puedes volver a hacerlo." Murmuró Sam todavía dolorido por los fuertes golpes.

"Dean no puede ponerse ahora, estamos tu y yo solos. Por cierto." Gordon levantó un momento la cabeza, tapando de nuevo la boca de Sam y levantando la voz dijo. "Bobby, podrías ir a buscarnos algo de comer antes de empezar con toda esta locura que se le ha ocurrido a mi hermano, hay un bar aquí cerca y tienes unas tartas muy buenas."

"Claro, volveré en media hora." Gordon se quedó en silencio, hasta que escuchó como se cerraba la puerta del apartamento y entonces se volvió hacia Sam, con los ojos brillantes por el odio que corría por su cuerpo en ese momento.

"Creo que será suficiente."