Una Oportunidad – Capitulo XXV Final.

Despedida al último zar.

South Park no me pertenece… ni sus personajes ni la historia original.

O–O–O–Año 1487–O–O–O

He hecho muchas cosas malas en esta vida…
Cuando era tan solo un niño… le faltaba al respeto a mi madre. Ella siempre tan cariñosa conmigo, mientras que yo le causaba enojos y preocupaciones. Siempre dio todo por mí, por mi seguridad, por mis caprichos… por lo que ella soñaba que podía llegar a ser.
Fui una mala persona con mis amigos… los utilicé todo el tiempo, por recuperar mi zarato, por tener el lugar en la sociedad que me correspondía. Butters, Stanley, Kenny… ellos mas que nadie sufrieron mi egoísmo y mi terquedad. Butters y Stanley están muertos ya… quizá dentro de poco pueda ir a disculparme en persona con ellos… en cuanto a Kenneth… el tendrá que esperar tan solo un poco más.
Con Kyle, mi único amor real… fui peor aun. Tenía demasiado miedo de verlo con Marsh, temía perder su amistad o enemistad… temía que dejara de existir en su mundo. Por eso, para que no pudiera dejarme atrás, tuve que herirlo muchas veces… llamándolo de mil formas… jamás sentí esas mentiras como realidades… jamás pensé que fuera un "bastardo" o un "maldito". Kyle, judío… mi pequeño monstruo… ¿podrías perdonar eso algún día?
Pero… sobre todos… fue a él… a esa persona tan amable… a quien dañé…

– Lo lamento, Tweek… así es como debería ser… – Estoy desangrándome por la herida que Tucker me hizo en el costado. Jamás me había tardado tanto en cicatrizar… supongo que se trataba de cristal imperial… ahora que lo recuerdo, aquel bastardo francés me dijo que era hijo de un mercenario… la ultima "jugada" de mi madre para mi, supongo…

Ah… es extraño… se supone que en momentos como este, es cuando se debería ver mi propia vida pasando frente a mis ojos… pues yo no estoy viendo una mierda.

Escucho al Tweek desmoronándose allá afuera del castillo. Primero Tucker, luego Token… ambos salieron corriendo en dirección de la batalla… en cambio yo… aquí… muriendo…

es una vergüenza…

No recuerdo nunca haberme sentido tan miserable y estúpido…

Es mentira.

Ya lo había pasado una vez.

O–O–O–O–

Aquellos días fueron tan preciados para mí, que ni el tiempo transcurrido o las malas acciones vividas, pudieron borrarlos de mi memoria.

Mi madre, la zarina de la casa Cartman, gobernaba todo el reino del sur, donde los inviernos son eternos, las ventiscas son capaces de cortar la piel y la nieve es tan preciosa como mortal. Era un reino basto y con una cultura ancestral rica. Mi familia fue la encargada, bajo las órdenes del emperador Tweak, de desterrar a todos y cada uno de los judíos en esas tierras. Si no se iban por las buenas, tenían órdenes directas de matarlos. Mi bisabuela fue la primera en comenzar la cacería. 50 años después, el emperador Gregory Tweak murió… 10 años después que el rey Broflovski. Y aunque había muerto el dueño del mundo, mi familia siguió las órdenes de este hombre incluso cuando ya había pasado casi un siglo desde su desaparición en ente mundo. Los Cartman y los Broflovski se odian desde siempre… ellos robaron las perlas del Abismo, una de las dos armas que marcan el final de la Alianza… o al menos eso fue lo que nos dijeron.
Cuando tan solo tenía 4 años, vivía con mi madre, su cortejo y con mi primo, Tweek. Yo no sabía mucho respecto al verdadero motivo para que él viviera con nosotros. El era hijo de un primo político de mi madre, es decir, que su madre y la mía eran primas. Su padre era el líder del Imperio, el emperador Richard Tweak, un hombre quien se decía, estaba loco. Algunos incluso se atrevían a asegurar que él había matado a la mamá de Tweek. Yo no podía estar seguro de nada, solo de lo extraño que era todo aquello. Un sucesor tan importante como lo era mi primo, debería vivir en su reino y junto a su padre… no como un huérfano en el castillo de su tía.

Con el paso de los años, las únicas personas en quienes confiaba eran mi madre y mi primo. Había una familia importante dentro de mi reino, los Tenorman. Eran colorados molestos que aseguraban ser miembros de la línea de sucesión… como mi madre jamás dijo quien era mi verdadero padre, ellos decían a todos en el Consejo de South Park, que yo era un bastardo y que no tenia derecho a heredar. En verdad los odiaba a todos ellos…
Como solo tenía a Tweek, comencé a estrechar más y más nuestra relación. Él era en extremo cobarde y tenia extrañas fantasías respecto a hombrecitos que robaban calzoncillos… mi madre decía que eran "gnomos", amigos de los mercenarios. En realidad, yo jamás vi siquiera a uno…

Después cumplir 9 años, Tweek fue enviado a vivir con unos parientes suyos, cerca del Imperio, su lugar de origen. Recuerdo cuan asustado estaba por irse y abandonarnos. Yo también temía por él, por no conocer antecedentes de quienes iban a cuidarlo, no saber si lo estimarían tanto como mi madre y yo lo hacíamos. Los días entre que tomaron la decisión de llevárselo y en que se fue, fueron realmente angustiantes para ambos… en realidad, no quería que nos separaran.

Y fue en uno de esos días, que mi madre quiso hablar conmigo…
…y esa conversación, marcó mi vida para siempre…

Oh, pasa calabacín… afuera todas, chicas, tengo que hablar con mi pequeñín… – El cortejo que acompañaba a mi madre siempre, era tan solo una bola de mujeres chismosas. Les encantaba chismorrear de reyes y príncipes de otros reinos.

¿Que pasa, maaa?

Calabacín… yo se que has escuchado lo que concierne a tu primo Tweek… – Recuerdo que ella se puso de pie, mi miró intranquila y se alejó algunos metros del escritorio. Y es una verdadera lastima que deba irse…

¡Mamá!, ¿pero no hay algo que puedas hacer?... no creo que esos cabrones vayan a cuidar de Tweek… ¿Por qué no lo hicieron desde el principio?, ¿Por qué lo quieren antes de que el tío Richard lo nombre su sucesor?

Eso es precisamente algo que quisiera contarte mi cielo… ¿recuerdas aquella bebida que tanto le gusta a nuestro pequeño Tweek?

El café… agh… si, es mierda en una taza… ¿que pasa con eso?

Bueno, eso, corazón… – Mamá se acercó hasta mí con un centellante brillo en su mirada. Por primera y única ocasión, logró asustarme. – Es veneno para Tweek…

Me quedé en blanco… suspendido en aquellas duras, frías, tenebrosas y horrendas palabras…

¿¡QUE!?, ¿de que carajo hablas?

¡No te asustes, mi pequeño puerquito!

¡MAMÁ!... ¡para con los sobrenombres y explícame que carajo significa eso!

Mi madre caminó hasta el escritorio de nuevo y de ahí tomó un pequeño alhajero, una pieza exquisita de esmeraldas y oro macizo, apenas y media unos cuantos centímetros.

Nuestra familia, Eric… desciende de hechiceros… no cualquier clase de brujos o nigromantes… los Cartman somos los únicos seres humanos que no somos parte de la familia Broflovski o la familia Tweak…

Pero el tío Tweak y tu están emparentados por ancestros, ¿no?... por eso el primer emperador dio a mi bisabuela la orden de matar a los judíos… ¿o eso tampoco es cierto?

Si, si cielo… el nos pidió matarlos… pero jamás supo de quienes éramos familia… el primer Cartman del mundo fue sobrino de Dylan el gótico… el brujo. Padre de Christophe, Gregory y Damien… esos tres subieron a esta tierra para destruir todo lo que nuestra familia había logrado… por eso nuestra madre original nos envió a las brujas para detener su destrucción… lamentablemente, una bruja ancestral de nuestra familia, rindió sus poderes a Gregory y junto a él creó un sueño… una profecía… pero no contó jamás con que Gregory la traicionaría y encerraría en la estrella de la Muerte…

¿De que estás hablando? – En ese momento, mi madre parecía haber perdido toda la cordura… "magos y brujas", "nigromantes, judíos y Tweaks"… nada de eso podía ser cierto…

Lo que digo es que… ellos dos van a traer su propia ruina, porque se confiaron y pensaron que podían gobernar el mundo, solos… por encima de todos nosotros… pero tu, Eric… tu has llegado a salvar nuestro mundo, calabacín…

Mamá, no se de que estás hablando… ¡quiero ir con Tweek!... debe dejar esa cosa si en realidad le hará mal…

¡Tu, mi Eric Cartman! – Mamá me sostuvo fuertemente del brazo y evitó que escapara. Hubiera dado todo lo que tenia por que lo hubiera hecho. – La magia ancestral fue utilizada para crearte… además tomamos una parte de la sangre de nuestro primo, Damien… la única gárgola que no representa un peligro real y que nos ha sido de mucha ayuda… Esos dos estúpidos piensan que decidirán como ha de cumplirse la profecía, ¡pero se equivocan!... ¡estas perlas que ves aquí!... serán un precioso collar que regalaremos a los Testaburger… nuestros espías en el reino Marsh

¡Mamá, BASTA!

Y este pequeño trozo de hilaza… no es el verdadero puesto que ese ha llegado a su verdadero dueño, pero, ¡Eric!... debes prestar mucha atención… las almas de esos monstruos son inmortales, por eso su cuerpo no perece… una criatura que muere físicamente y que después reaparece en otro cuerpo, ¡no es un inmortal!... ellos creen haber encontrado la respuesta en un niño con una habilidad extraordinaria… pero la realidad es… que será inmortal aquel que muera físicamente, pero su cuerpo jamás se descomponga puesto que retendrá la mitad de su alma y que su otra mitad ande en el Inframundo para siempre o hasta encontrar otra manera de volver…

No entiendo nada… ¡suéltame, no quiero oírte mas!

Tú eres el único que puede poner un final real a todo esto, Eric… y algún día vas a tener que tomar una decisión… o matarás a Tweek… o matarás al judío en el reino del norte…

¡Jamás lastimaría a Tweek!, ¡jamás dejaría que le hicieran daño!... yo no quiero poner final a nada…

Escúchame, cielo… – Su voz volvió a sonar igual, pero para mi, ella nunca volvería a lucir de la misma forma… – Hay una personita en el mundo… es alguien a quien tu no conoces aun… ¿Cómo te lo explico…?

Preferiría que no lo hicieras, ma… – Tenia mucho… muchísimo miedo. No quería saber nada de profecías, fin del mundo o la Alianza, de personas desconocidas… o de mi deber hacia Tweek…

Esa persona, no, ¡cada persona en este mundo!... todos tenemos una porción del río Universal dentro de nosotros… y un pequeño hilo dentro de nosotros, tan fino y diminuto, representa la felicidad que encontraremos en esta vida… y gracias a esta pelea… esa personita perdió su propio hilo… es este hilo que te entregaré…

Dices que no podrá ser feliz nunca sin esto… ¿ma?

Así es… ¿crees que una persona así merece ganar?

Hablas… ¿de Tweek?

Oh, no… Tweek no… hablo de otro niño, muy lejos de aquí… algún día lo encontrarás… o el a ti… y entonces… eso te ayudará a decidir…

Después de oír eso, salí corriendo del despacho de mamá. Nunca más volvimos a hablar de eso, puesto que Tweek se fue al día siguiente y yo partí hacia el norte, al reino de los Marsh. Ahí me esperaba mi destino… en la forma de Kyle Broflovski.

O–O–O–O–

Tweek estaba tendido sobre la superficie afelpada de pasto, bajo las ramas en llamas del TWEEK. La sangre estaba por agotársele. Había un enorme charco rojo bajo él, su ropaje verde lucía un tono mucho más oscuro y su boca estaba repleta del rastro de aquel líquido. Sus ojos, llenos de lágrimas, observaban el cielo que cubría todo, la extensa cantidad de un color verdosa y azul, como una franja, invadiendo el firmamento. Estaba contemplando el Río Universal.
Craig Tucker lo sostenía, abrazando su cabeza contra su pecho, sentado sobre el pasto y el lodo, temblando por un frio que nadie mas podía sentir y con el rostro salpicado en sangre. Su herida se había curado ya… pero había una más grande que sanar dentro de su pecho.
Kenny intentaba ayudar a Kyle a ponerse de pie, pero aquello resultaba especialmente doloroso, pues la herida con el tridente tardaría mucho en sanar, pues este había sido forjado con las perlas.
Kyle hizo un movimiento con la cabeza para que el rubio le prestara atención… después miró en dirección del moreno a unos metros de ambos.

– Ve con él… – Suplicó el judío. Kenny lo miró unos segundos y agachó la cabeza con pena.

– No puedo… – Miró en dirección de Craig y alcanzó a ver como lloraba. Su corazón se hizo añicos. – No tengo derecho…

– Tu ve con él… yo voy con… ¡Eric!, ¡tengo que encontrarlo!

– Kyle, apenas y puedes ponerte de pie…

– Pero se trata de mi culón – Sonrió el pelirrojo. Kenny lo miró de arriba abajo y aceptó. – Estaremos bien…

Entonces, apoyado de su katana, Kyle comenzó a andar lo más rápido que pudo, encaminándose hacia el palacio, donde Eric seguiría herido por la espada mortal de Tucker.

Kenny miró en silencio una vez más a su hermano. Después miró a Tweek…
Él creció mucho… pero su hermano se quedó de la misma manera. ¿Por qué Craig Tucker simplemente no podía ser feliz?... ¿porque la vida era tan despiadada con él?
¿Porqué su hermano debía sufrir de esa manera?

Craig comenzó a acariciar la cabellera rubia y despeinada de Tweek. Este entrecerró los ojos y dejó de temblar unos segundos. Después volvió a abrirlos lentamente y miró al moreno con lo que parecía ser una sonrisa.

– No… no me trates… como a otro… de tus cobayas… – Le reprochó entretenido, pero tan solo al oír su voz, tan apagada… Tucker comenzó a llorar aun más fuerte. Tweek odiaba tener que hacerle eso… pero que remedio… le había llegado la hora. Lo malo era cuanto estaba agonizando… la muerte iba a ser lenta y dolorosa. Tal y como sentía que no merecía morir.

Kenny llegó hasta ambos. Tweek no alcanzó a enfocar bien su mirada, pero Craig le dedicó la peor de todas. De nuevo le arrancó lo que mas amaba… de nuevo lo perdió todo por él…

…no…

…eso no era cierto…

– Tweek… yo… – ¿Cómo puedes decir lo siento a quien mataste? – No sé que…

– Si quisieras salvarlo… lo harías… – Susurró Craig con rencor. Kenny lo miró sorprendido… entonces, todo el tiempo, Craig…

– ¿Lo sabías?

– La Muerte es mi hermano… el Tiempo es mi amigo… – Pensó entonces en Clyde. – No… es solo un compañero… ¿de eso se trata toda esta mierda, no?

– Cr–cr–craii–g – Tweek volvió a escupir sangre, pero esa vez una bocanada más grande. Sentía que sus entrañas estaban ardiendo.

– Incluso tu, Tweekers… me mentiste… – Secó su llanto en un momento, pero de nuevo las lagrimas se asomaron en sus ojos. – Debiste decirme… sobre esto… la jodida profecía… ¿Por qué no me enviaste a matarlo?, yo solo contra Broflovski, lo hubiera hecho añicos… lo habría matado antes de que tu… que tu…

– Yo… – Entonces Tweek también comenzó a llorar. – Perdón, Craig… pero yo deseaba… deseo… aun… que Kyle ganara…

Kenny y Craig se sobresaltaron. La voz de Tweek fue lo único que se escuchó en el campo. En aquel lugar que pasó de las sombras a la luz, con al llegada de un nuevo emperador… y que de nuevo se apagaba.
Justo en ese momento, Tweek comenzó a recordar muchas cosas… muchas personas y situaciones. Su vida no fue del todo mala, ¿cierto?
Quizá Craig no estaba destinado a estar a su lado… pero al final, el destino lo puso en su camino. No podía ser desagradecido por los bellos momentos que pasó con él… todos esos recuerdos que se llevaría con él de vuelta a la Estrella de la Muerte.

– ¿Por qué? – Preguntó Kenny sorprendido.

Pero para su mal, Tweek ya no podía hablar ni un poco. Su porción del Río Universal estaba por volver al cielo.
Como por arte de magia, los recuerdos de Kenny se fusionaron con los que Kevin y Clyde habían combinado con el paso de los años y que el obtuvo tras la muerte del moreno.
Magia, conjuros… hechizos…

Tocó con su mano la muñeca de su hermano, con fuerza y firmeza para que no la apartara; acarició el pecho de Tweek, justo donde la herida le hacia desangrarse. Conectó su aura con la del rubio y concentró su energía en un pequeño punto entre los tres, esferas de aura que provenían de Craig. El aura del moreno.

Las esferas, podía ver Kenny, pasaron de un color negro opaco a un verde brillante, idéntico al color del bosque en primavera. Entonces el rubio desapareció y todo alrededor de Craig dejó de ser versátil… solo una pequeña luz dorada que dio forma a unas esferas que volaron tras el moreno. Cada vez que intentaba verlas de frente, estas huían a su espalda, así que rendido, prefirió guardar la calma y esperar a que el resplandor desapareciera.
Entonces, tras él… una figura se formó, conocía ese perfil de memoria… pero no podía voltear… porque desaparecería.

– Perdóname, Craig… – Era su Tweek. No tenía herida alguna y su voz casi no temblaba. Lucia muy tranquilo. – Te he echo sufrir de nuevo…

– No importa, Tweekers… estoy acostumbrado… – Secó su llanto y se recargó un poco hacia atrás. Pudo sentir su espalda rozar con la espalda de Tweek. Eso lo hizo sentir tranquilo también.

– Yo tuve un sueño, Craig… quería ser dueño de un lugar… en donde las personas no tuvieran que sentirse tan solas como yo me sentí durante mucho, mucho tiempo… hasta que te conocí… pero ese sueño se volvió en pesadilla… y fue por mi culpa.

– ¡Eso no es cierto!

– Es verdad… yo quería que Kyle y Theodore vivieran para siempre felices… y que tu y yo también lo fuéramos… pero el veneno que mi padre y mi abuelo sembraron en mí… fue aun mas fuerte que cualquier deseo o sueño… y en algún punto, dejé de merecer la felicidad…

– No quiero perderte también a ti… – Comenzó Tucker, con el llanto amenazándole con volver. – No quiero que tengas que irte…

– ¿irme a donde, Craig?... no hay un solo lugar donde me sienta más seguro… que contigo…

– Entonces, ¡no me dejes!... por favor…

– ¿No dijiste tu que hubieras dado lo que fuera por volver a ver a tu hermano?... ¿no fuiste tu quien comenzó la cruzada para volver a tenerlo?... ¿no me dijiste una vez que no podías elegir?

– ¡Si es por eso…! – Tragó saliva… por poco y se giraba para ver al rubio, escucharlo solamente, lo iba a matar. – Si es por Thomas, ¡lo olvidaré!, te juro que jamás volveré a pensar en él… y si son Kenny y Clyde… yo…

– ¡No lo hagas, tonto! – Entonces sintió como la espalda del otro volvió a sus temblores acostumbrados. Casi podía imaginarlo con una taza de café. – Yo no quiero que olvides algo tan importante… No tienes que querer a uno más… porque aunque ambos somos parte de tu "pasado"… tú aun tienes a Clyde y a Kenny… y ellos nunca dejarán de ser importantes… En el Inframundo hablé con alguien que me hizo darme cuenta cuanto deseaba ser feliz contigo, cuanto anhelaba volver a tu lado… y entonces me olvidé de mi primo y su felicidad… porque solo deseaba ser feliz contigo… Es cierto que algún día tendrás que elegir con quien pasarás la eternidad, mi Craig… pero ten por seguro que, si se diera la circunstancia y tu no me eligieras a mi… entonces… aun así… ¡no me importa que haya jurado!... yo te seguiré siempre… dame la oportunidad de amarte, Craig Tucker…

Entonces Tweek entrelazó sus dedos con los del moreno. Este no pudo parar su corazón, sus estúpidas emociones que siempre lo traicionaban… al menos en aquella ocasión podría decir "Adiós".

– Pero, Tweek… – Tenía mil preguntas que hacerle… quería saber ¿porque había muerto ya una vez antes, sin utilizar el arma definitiva?… ¿porqué le ocultó todo el tiempo que era uno de los hombres de la profecía?, ¿porqué sufrió el solo todo el tiempo?, y mas importante aun… ¿que sucedió en el Inframundo que lo hizo cambiar de parecer?... pero nada de eso era necesario en ese momento. Solo había una cosa que podía decir… – Si, Tweek… puedes amarme. Ámame mucho… siempre… – Apretó su mano con toda su fuerza y finalmente la soltó. – Porque yo también te amo…

Entonces el brillo desapareció y Tweek ya no estaba mas a su espalda, sino en su regazo. De nuevo estaban sobre aquel charco carmesí.
Kenny dejó de ver las esferas y se dejó caer al lado del rubio. Este lo miró con lágrimas de felicidad y le sonrió, lo que fue suficiente para hacer llorar al otro. Craig sostuvo la mano que Tweek conservaba sobre su pecho y la atrajo contra él.

– El es mi hermano, Kenny… – Dijo como un comentario al aire. Kenny tenía sus ojos celestes iluminados por el llanto, pero solo con escuchar la voz de su hermano, finalmente pudo volver a sonreír. Tweek lo miró fugazmente… entonces recordó la ocasión en que lo vió corriendo por los pasillos del castillo, buscando a Clyde. – Kenneth… el es Tweek.

Tweek cerró los ojos, aun con una cálida sonrisa en sus labios y contestó con toda la energía que le quedaba:

– Un placer…

Kenny lo escuchó… fue la única voz en aquel sitio…

Entonces el TWEEK comenzó a desmoronarse, tal como su se hubiera secado de repente. Sus ramas dejaron de arder y comenzaron a caer tronco tras tronco… haciendo que el verde de las colinas se tiñera de café marrón y que el olor a cenizas y hollín, se convirtiera en uno más amargo, pero menos mortífero.

– Hola… – Contestó el rubio a su cuñado, entonces Craig lo abrazó fuertemente y dejó de llorar al instante.

Así fue como Tweek murió.

O–O–O–O–

El castillo ha comenzado a derrumbarse… supongo que Tweek ha muerto finalmente…
Hace 4 años, recibí un mensaje por una kunai de Tucker… dijo que el castillo había sido atacado por asesinos que buscaban a mi primo… y que lo asesinaron… Siempre me pregunté porqué Tweek no revivió al instante… porqué estuvo suspendido en el Inframundo tanto tiempo. Fueron días, creo… antes de enterarlo, su cuerpo volvió a la vida, como si solo hubiera dormido. Supe por él mismo, que necesitó la mitad de un alma del Inframundo para volver… pero jamás me dijo como la obtuvo.
He llegado a la conclusión de que la razón por la cual Tweek no regresó a la vida es por una exposición continua de su cuerpo sin alma al arma definitiva… aunque aun no se como es que esta estuvo junto a Tweek todo ese tiempo… digo, si ese objeto tan peligroso para Tweek hubiera estado cerca de él, Tucker se hubiera dado cuenta, ¿no es así?... supongo que algunos misterios para mí, jamás serán resueltos…

Escucho pasos… o eso parecen ser… en mi condición, podría estar alucinándolos también…

– ¡ERIC! – ¿Es mi Kyle?... ese judío es difícil de detener… quizá por eso es que lo amo tanto… pero jamás se lo diré abiertamente… no quiero que se le suba a la cabeza, si ni siquiera tendré el gusto de verlo sonrojado. – ¡Eric!, ¡resiste, por favor!

De pronto me cubre una luz rojiza… su aura, sin dudas. Intentará usar un hechizo de curación, para intentar reponer mis heridas… es inútil, Kyle… esta no es una herida común… Al darme la sangre de Damien, mi madre olvidó que el cristal imperial podría cobrarme la vida…

– ¡No mueras… te lo pido…! – ¿Te hice llorar, mi pequeño monstruo?... cielos… como en los viejos tiempos, supongo…

Hay tantas cosas que deseo decirte… explicarte… pero es demasiado tarde… supongo…

– Ky-Kyle… ¿me… escuchas? – Susurro con apenas un hilo de voz… no tengo demasiadas fuerzas. Seguramente moriré pronto…

– ¡Si, si!... tranquilo… voy a cuidarte… solo… si esta maldita herida… – Comienzas a enojarte, lo sé… esa voz me lo dice todo…

– Yo lo… lo… lo hice, Kyle… lo siento… no quiero… – Maldita tos, no me deja hablar con coherencia. –…No quiero ser… alguien… a quien tu odies…

– ¿Que?, ¡yo…!... no… nunca… espera… por favor… – Lo puedo ver en tus ojos, no encuentras una solo oportunidad para salvarme… sabes tan bien como yo lo que va a suceder.

– Yo tengo que hablar contigo… – Completo finalmente… no creo que pueda contener el dolor por mas tiempo… pero debo… por ti… – Yo se lo quité… yo…

– ¿Qué?, no sé de que hablas, Cartman… – Ese nombre… así es como me deberías decir todo el tiempo…

– Craig… Craig nació sin el hilo de la felicidad… se lo quitaron las brujas, Kyle…

– Cartman, nada de lo que dices tiene sentido… déjame curar tu herida… – ¡tengo que decírtelo, Kyle!

– ¡KYLE! – Escupo sangre con toda esa fuerza… pero no puedo evitar mi frustración… en verdad puedes llegar a ser bastante terco. – Yo tuve su hilo… creí que si te lo daba a ti… creía que quizá así… Stan te amaría… y podrías ser feliz… de alguna forma…

– ¿Cartman?

Los colores comienzan a apagarse… eso va a suceder ya…

– Yo debí devolvérselo… cuando nos… conocimos… pero en su lugar, te lo entregué a ti… y por eso pasó todo esto… si no lo… ¡agh! – ¡mi maldito pecho! – si no lo hubiera hecho… quizá esto luciría diferente… porque… Kyle… Kahl… tú no deberías haber ganado…

– ¿Que? – Sus ojos… no puedo verlos… pero estoy seguro que lo he hecho llorar aun más…

– Tú eras el malo… Tweek debería… – Ahora yo lloro, ¡perfecto!, en mis últimos momentos me veo marica… de lo peor… – Pero él te regaló la victoria, Kyle… porque no sabia que yo tenía ese poder… seguramente… eh… las cosas… – "habrían sido diferentes"…

Claro… Si Tweek hubiera sabido que Craig había perdido su "felicidad en este mundo" y que yo tenia el poder mágico para regresárselo… el jamás hubiera planeado su propia derrota. Me abría castigado arrancándote de mi lado…
…Creo que al final, terminé siendo la pieza del juego al que mi madre me metió… aunque no quisiera…
Tuve la oportunidad de hacer felices a Tucker y a mi primo… pero en su lugar, decidí aliarme a tu lado, Kyle Broflovski. No creo que nadie pueda entender algo tan irracional… un sentimiento tan extraño… ¿o quizá tu si lo entendías, Tweek?

– ¡Kenny, ven pronto!

O–O–O–O–

El rubio vio a su amigo Kyle de rodillas junto al castaño. Su aura de inmediato le permitió ver la vida de Eric Cartman, escapándosele lentamente. No podía creer cuantas muertes habría de presenciar. Corrió hasta llegar hasta el pelirrojo y se arrodilló junto a él.

– ¡Nada suerte efecto, Kenny!... debe haber algo que puedas hacer… – El pelirrojo miró suplicante a su amigo… pero este estaba atemorizado de tener que decirle su función en el mundo. Era la Muerte… el no retrasaba el "proceso", lo volvía un hecho. Kyle estaba espantado, de esa forma no podía sino estorbar.

– Tu ve en busca del bebé, Kyle… debe estar en la torre norte… ten cuidado.

– ¡Pero, yo…! – Y antes de poder replicar algo, Kenny lo observó con mirada severa, así que el judío aceptó a regañadientes. – Te lo encargo… cuídalo, Kenny…

El rubio sonrió falsamente, esperando a que el otro estuviera tan nervioso como para no poder notar su mentira.
Entonces el castillo comenzó a caer, un muro tras otro… comenzando desde los salones del últimos piso. Kenny supuso que quedaban a lo mucho, 20 minutos antes de la destrucción total.

– Lo lamento, Cartman… – Sabia que el castaño podía escucharlo, y que eso no ablandaría ni por poco su carácter. Era lo correcto, supuso… – ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

– Po… po… pob… – La dificultad para pronunciar las palabras. Hizo que Kenny se reclinara asustado hasta la altura de su amigo. Ladeó su cabeza y escuchó con mayor atención. Entonces dibujó una sonrisa. – Pobretón…

– Maldito culón… incluso ahora…

– Cuida… cuida de él… Ken… – Fue lo único que pudo pedir. Sabía que a donde iría, nada podía ser importante… así que debía dejar las cosas en su lugar.

– Eso voy a hacer, Cartman… siempre…

Entonces… extrañamente… lo recordó… lo que dijo aquella tarde, en el palacio.
Wendy había hecho sentir inferior al pelirrojo… le hizo creer que era feo… ¿Cómo carajo pudo caer?... – Se preguntaba Cartman – si es la criatura mas bella sobre la tierra… entonces lo dije… ¿que era exactamente?... no lo recuerdo bien… creo que era "judíamente…" algo…

Él no podía recordar con exactitud la palabra… pero le resto importancia.
Fue bello en su momento… ¿para que revivir eso entonces?

Tomó la mano de Kenny y cerró los ojos cansado. Solo sería un momento…

Solo esperaría a detener el dolor…

O–O–O–Año 1789–O–O–O

Ha pasado mucho tiempo, es algo de lo que estoy consciente. Los años felices, las peleas y la guerra fatal que terminó con el inicio de las más bellas memorias finalmente fueron arrastrados junto al resto de muchos eventos importantes.

El sonido de unas hojas secas que al pisarse hacían chasquidos leves, era el único sonido que el viento arrastraba en aquella tarde silenciosa de otoño. El lugar era un conjunto de ruinas desmoronándose gracias al paso de los años, dejando una imagen emotiva que llevaba tras de sí sentimientos de melancolía. Frente a Kenny, el azabache de ojos oscuros contemplaba el paso del tiempo sobre el castillo que alguna vez albergó un fuerte sentimiento suyo. Observaba en silencio como fue que el tiempo terminó con todo lo que alguna vez importó algo para él.

Mi hermano, Craig, es el único habitante de este enorme terreno que antes fue un imperio. Entre las casas abandonadas, simulando un pueblo fantasma, muerto, tranquilo, gris… era realmente sencillo encontrar a la única persona viva que me queda. Mi familia en este mundo.
Suelo visitarlo con bastante regularidad, aunque en rara ocasión cruzamos palabra alguna. Supongo que ni el tiempo puede hacernos cambiar, ¿cierto?

– Este año será especialmente frío… incluso las lluvias llegaron antes. – Comentó al viento el moreno. Kenny hizo un gesto de aprobación con la cabeza y se sentó a varios metros de su hermano, justo donde las ruinas del castillo comenzaban.

– Supongo que sí… en realidad no lo había notado.

Justo este otoño habrán pasado 302 años… ya solo quedamos Craig y yo… mas todos esos recuerdos dulces y amargos. Aunque me empeño en llevarlo a viajar junto a mi, Craig se empecina en quedarse a cuidar ese lugar. Ya ni siquiera queda forma alguna de un castillo, solo enormes paredes y muros que se extienden a lo largo de aquel monte desolado que todos evitan pisar. Me gustaría poder reclamarle alguna vez… pero aun cuido la línea de descendencia que tuvo el hijo de Stan… es mi manera de sentirme más cercano a él. ¿Cómo puedo pedir a Craig que abandone el único lugar que lo acerca a Tweek?... sería peor que una tortura. Simplemente no tengo el derecho.

El pueblo había sido abandonado cerca de 250 años atrás. Cuando se deshizo la Alianza, todos los que habitaban el Imperio huyeron a nuevos mundos descubiertos, cualquier lugar que los ayudara a olvidar los tiempos horribles junto a los Tweak. Sumado a eso, ya que Gregory Tweak y su legado finalmente desaparecieron, el TWEEK se secó y ardió en llamas junto al resto de las perlas, dejando al Imperio sumergido en un fuego que parecía jamás terminar.
En el sur, las tierras de los mercenarios finalmente crearon un lugar que se puede habitar con tranquilidad, un gobierno. Ese es el lugar que elegí como hogar, finalmente, es el sitio donde Clyde, Thomas, Craig y yo vivimos hace ya tanto… mi primer hogar.
En las tierras lejanas del desierto, el sultán Token deshizo la monarquía para finalmente crear una republica, inspirado, por supuesto, por su esposo, mi amigo Clyde. Después de la guerra contra Tweek, cuando ganamos y perdimos todo lo que habíamos sido, Token y Clyde regresaron a su hogar en el palacio Black… a cambio del poder de Kevin, Clyde perdió su tiempo de vida. Finalmente, murió 2 años después. Sus restos fueron enterrados junto a los de mi hermano Thomas, el mismo Clyde lo pidió de esa forma. Quizá algún día, pronto, yo vaya a encontrarme con ambos. Aun ahora tengo un recuerdo vivo de su imagen… y jamás olvidaré nuestros dulces momentos juntos.
En la cordillera del norte, donde Damien y Phip vivían, todo el territorio se volvió un bosque frondoso y verde vivo, el lugar perfecto para establecer nuevas colonias y un sitio donde se podía comenzar de cero, algo que muchos buscaban. En cuanto Gregory y Christophe desaparecieron, Damien no pudo seguir demasiado. Al parecer, su Padre tuvo razón en decir que el no viviría sin su compañía… aunque en realidad, el único lugar al que podía ir era aquel en el que Phip estuviera. Finalmente, su castillo y el Inframundo entero desaparecieron… sus recuerdos también.
…No importa mucho, porqué se que donde sea que estén, ambos se encuentran juntos…

En el desaparecido reino de los Marsh, la monarquía pasó una breve historia lejos del mando de esa familia. Como Shelly se apartó de todo lazo con la familia que había visto caer y sin heredero alguno al trono, puesto que Eric ya no estaba para gobernar y Kyle desapareció de aquel mundo de monarquías y poderes, entonces tomó solo unos meses antes de ver todo convertido en algo parecido a una democracia. Aunque él no quería recordar nada respecto a la guerra o a mí, sé que una parte de su corazón nunca pudo olvidarlo todo durante el tiempo que vivió… 89 años en realidad. Fue el único amigo que tuve en aquellos años. Yo he cuidado de la familia de Kyle durante estos 300 años, no solo por el aprecio que tengo y tuve a mi judío amigo… sino porque es mi manera de agradecer todos los buenos momentos que me regaló con su compañía. Tuvo 5 hijos y al 4to lo llamó "Kenneth"… aun me pregunto si esa fue su manera de agradecerme.

Después de la muerte de Stan, muchas cosas cambiaron, quizá el mundo se volvió distinto, pero no solo por su ausencia… aunque en ocasiones así lo siento. Justo en esas tardes en que siento una brisa fresca recorrer el prado sobre el que corro, bajo la lluvia que rocía las tardes del verano o el aroma de la primavera, pienso en mi amigo Stan. Pienso que merecía algo mejor...

– La vida es injusta… muchas veces… – Comentó como si no fuera importante. El moreno se giró unos segundos para contemplar el rostro tranquilo de su hermano y de nuevo se giró en dirección de las ruinas. Finalmente sonrió. Seguía siendo el Kenny de siempre…

– ¿Recién te das cuenta?... no, eso no es verdad…

La felicidad en aquel rostro maduro hizo a Kenneth sobresaltarse durante un breve momento, después relajó los hombros y se llevó las manos a la barbilla.

– ¿De que estas hablando? – Preguntó realmente curioso el rubio. Craig suspiró y guardó silencio durante unos segundos antes de comenzar. Tenia que poner sus ideas en calma.

– Es cierto que hay muchos malos momentos… también hay días para llorar, gritar, volverse loco – Agregó divertido. – Pero eso no es el "todo" de lo que vivir es. Tuve que ver el mundo con mis propios ojos, descubrir aquello que jamás imaginé y tocar el fondo de los más oscuros abismos para darme cuenta que sigo aquí, justo ahora y a tu lado. Sigo siendo yo. Y todo se debe a una sola cosa.

Kenny miró intrigado a su hermano mayor. Escucharlo hablar era un lujo aun mas difícil de obtener que la vida eterna. De eso sabia de sobra.

– ¿Que cosa?

– Eso es que… en ocasiones es necesario sufrir y soportar el dolor, porque no siempre se puede ser infeliz. Que estés triste significa que antes fuiste feliz, si un día es oscuro, es porque la luz aguarda a la sombra, de ahí es que se formaron. No existe una vida puramente desdichada… incluso aquellos que sufrieron más, ten por seguro que mas grande fue su recompensa. Estoy tranquilo por sentirme tan solo justo en este momento… – Finalizó el moreno al encontrarse con el rostro de su hermano cubierto por el llanto. En realidad, Kenny no creció demasiado. –…porque eso me recuerda que antes tuve una cálida compañía.

Justo en el momento en que Kenny corrió, sin importarle en lo absoluto la imagen que debía sostener o el rechazo que pudiera obtener por parte de su hermano, abrazándolo con fuerza y todo su calor, Craig posó su barbilla por encima del hombro del rubio. Entonces lo vio.

Ahí… de pie tras Kenny, estaba "él".
Entonces supo que llegó el momento de elegir. Después de aquella tarde, quedó un solo mercenario en el mundo que supo y vivió en carne propia, la vida antes y después de South Park.

O–O–O–Año 1496–O–O–O

– ¡Ve a buscar a tus amigos, y no llegues antes de que anochezca! – Ordenó el pelirrojo al pequeño niño que corría en dirección de las cabañas alrededor de aquella.

El niño, un moreno de ojos celestes, se giró de nuevo para mirar a su padre… un campesino pelirrojo como muchos otros, pero que no envejecía ni un solo día y que lucía siempre tan radiante. Movió la mano de arriba abajo, despidiéndose con alegría por su regalo. Sabía perfectamente que una vez que la noche cayera, su tío Kenny le llevaría otro regalo… pues aquel día era su cumpleaños.

– ¡Está bien, papá!...

– ¡Y Stan…! – Kyle miró preocupado por unos segundos al niño. Todo el día tuvo la sensación de que algo pasaría… algo importante. El niño lo miró con reproche, muriendo de ganas por irse a jugar con sus amigos. Entonces Kyle suspiró relajado… vivían en una aldea del desaparecido reino del Norte, un lugar pacifico y al que la guerra jamás había llegado… nada podía suceder. – Cuídate mucho…

– ¡Ya tengo 9, papá! – Contestó abochornado el niño y siguió su camino.

Kyle lo observó alejándose de la cabaña y se sentó en el umbral de esta. Observado el horizonte… hacia donde se erigía el castillo de los Marsh… se preguntó si alguna vez sería capaz de decirle a su hijo la verdad de su origen… decirle que en realidad, todo aquel territorio le pertenecía… todo sobre Stan y Craig… sus padres originales…

..No…

Las cosas eran mejores así.
El vivió toda su vida dentro de un palacio… prisionero de sus propios padres. Tuvo que perder al amor de su vida, a sus amigos y a su hermano para darse cuenta de que se había esforzado por… NADA. Aquel lugar no tenía ningún valor ahora que la guerra había terminado…
Ahí eran mucho mas felices… alejados de todos ellos…

…pero había algo que faltaba…

Entonces la madera tras el crujió levemente. Kyle estaba acostumbrado a sus "llegadas sorpresivas". Desde que todo había terminado, Kenny se había dedicado por completo a ser Lord Mysterion… pero ahora ya no a favor de los burgueses… sino de la revolución. Esperaba lograr los sueños de Butters y otorgarle al reino el gobierno que merecían tener… que necesitaban…
Se puso de pie y se sacudió las hojas del mandil. Era hora de comenzar a preparar la cena…

– Hoy has llegado más temprano… cada año, sueles llegar hasta el anochecer… – Comentó al aire, esperando a que el otro chico lo siguiera… entonces la madera dejo de hacer sonido alguno y fue el viento el que arrastró la mirada de Kyle hacia el otro chico.

Se quedó mudo del miedo.

– ¿Si?... no recuerdo haber vuelto antes…

Era Eric Cartman… tal y como podía recordarlo… todo, excepto aquel color rojizo sobre su iris. Pero era él… su culón… después de 9 años, descubrió lo lucidos que sus recuerdos eran.

– ¿E-e-Eric?... ¿yo no…? – Pensó que era un sueño… una maldita jugada de su subconsciente. Algún truco de su soledad, que lo hacia fantasear como en los primero meses después de haberlo perdido todo.

– ¡Te extrañe demasiado, colorado! – Entonces el castaño corrió hacia Kyle y lo abrazó con fuerza, levantándolo del suelo y haciendo que este rompiera en llanto.

– ¡BAJAME, BOLA DE GRASA!, ¡MALDITO INFELIZ!, ¡TU, BASTARDO!, ¡TU…! ¡CRETINO! – Comenzó a darle leves golpes sobre los hombros. Solo quería asegurarse de que aquello era cierto. De que no era un sueño cruel…

– ¡Maldito colorado!, ¡nos volvemos a encontrar después de no se cuanto y me tratas así!, ¡judío pendejo!

– ¡Hijo de puta!

– ¡No te metas con mi madre, colorado!, ¡que yo no me meto con la gorda judía que tu tienes!

– ¡Cierra la jodida boca, gorda tienes la panza!, ¡asqueroso come mierda!

– ¡Tu, marica pendejo!, ¡tacaño narizón!

– ¡No te metas con mi pueblo!, ¡culón!

– ¡JUDÍO!

Y entre todos los golpes y las patadas, finalmente Eric tomó a Kyle por el cuello y lo atrajo a sus labios con hambre. Mordiendo y besando todo su rostro, sus delicados labios, aquel calor embriagante que lo hacia volverse loco.

– ¡Pero…! ¿Como? – Interrumpió el pelirrojo, para el enfado de Eric. Solo respiró y contó hasta 10 antes de cargarlo hacia adentro de aquel lugar. En realidad no era una cabaña grande…

– Tu cuñado me envió desde la Estrella de la Muerte… y en unos días, probablemente Ike y él vengan aquí… así que el tiempo es oro… – Reclamó echando manos a la obra y recostando a Kyle sobre un montón de paja que parecía bastante cómodo. Estaba ansioso en realidad…

– ¡IKE!, ¿has dicho que mi hermano está…? – No solo quería gritar de emoción… también quería llorar… Ignoró por completo los besos apasionados bajo su cuello y que seguían descendiendo… – ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¡tienes que contármelo todo, Cartman!

De nuevo su voz diciendo ese nombre.

– ¡AH!, tu si que sabes matar la pasión… – Le reprochó el castaño encabronado, suspiró cansado y se tiró junto a él en la paja.

–Tienes razón… – Comenzó Kyle. Sonrió malignamente y de pronto saltó sobre Cartman, robándole un beso apasionado y cargado de calor… de hambre y necesidad.

De amor.

– Te amo, Kyle…

– Y yo a ti, Eric… en verdad, yo te amo… ahora dame a mi la oportunidad de demostrarlo…

O–O–O–Año 1815–O–O–O

– Pero hay varias cosas que no entiendo…

– Si, yo tampoco…

Un par de niños, cuyas camas estaban adyacentes a la ventana más grande de la habitación, escuchaban impacientes la historia que aquel muchacho les terminó de contar. No lucía mucho mayor a ellos… bien podría ser su hermano mayor. Lucía de algunos 19 años… mientras que ambos tenían 11.

– A ver… Como por ejemplo, ¿Cuáles?

– ¿Porqué el señor Cartman tardó 9 años en regresar? – Preguntó el rubio.

– Si… ¿y porque Ike Broflovski estuvo perdido tanto tiempo? – Se unió el castaño.

– Bueno… eso es porque…

– ¿Y porqué es que los gnomos dijeron que el señor Tucker no había matado a Wendy y a Kenny, pero ambos fueron al Inframundo?

–Ah, eso es porque… – Pero antes de contestar, el muchacho fue interrumpido de nuevo.

– ¿Y porqué el emperador nunca dijo nada a su novio, el mercenario?, ¿no habría sido todo mas fácil?

– Bueno, podría ser pero…

– ¿Tweek murió la primera vez porque Craig estaba a su lado?, ¿o porqué?

– ¿Cartman decidió en realidad quien de los dos inmortales ganó?... esa parte no la entendí…

– Bueno… en realidad tendrían que… – Su paciencia no era infinita… el muchacho sentado sobre el marco de la ventana observaba desesperado al par de niños preguntones que estaban por hacerle explotar alguna vena de la frente. Todas las noches les contaba la misma historia, aunque se distintos ángulos, nunca saciaba sus dudas. Siempre hallaban agujeros en ella.

– Y si el Inframundo desapareció, ¿A dónde fueron Butters, Wendy y el cuerpo de Stan?

– Pues…

– Y además… ¿por qué siempre nos cuentas el mismo cuento?

– ¡ESO ES, ERIC…! – Terminó por hartarse… puso su mano sobre la cabellera del castaño y revolvió sus cabellos con fuerza. El niño solamente lo miró feo. – Porque con el paso de los años… la experiencia me ha enseñado que… – Suspiró cansado. – La historia, sobre todo la "trágica"… tiende a repetirse… y me temo que esta ha comenzado su ciclo otra vez… Pero en esta ocasión, yo estoy aquí para darles una oportunidad…

– ¿Por eso esos personajes llevan nuestros nombres? – Preguntó el rubio en la otra cama. El muchacho se acercó hasta él y lo cobijó con cuidado. Entonces un sonido fuerte se escuchó en la habitación continua y el muchacho tuvo que saltar por la ventana, de aquel tercer piso, para perderse, como acostumbraba, entre las sombras frías de la media noche. Tal y como hacia todas y cada una de las noches.

– ¡Niños!, ¡ya deberían estar dormidos! – Una mujer vestida con una bata de dormir entró en a habitación con una lámpara de mano. Alumbró primero al castaño, pero este de inmediato se hizo el dormido. El rubio en cambio se quedó mirando hacia la ventana… hacia el paradero de aquel desconocido que los visitaba a él y a su hermano cada que se iban a acostar. Siempre contando aventuras descabelladas y poco posibles… pero que sonaban como cuentos maravillosos. Solía ser la razón por la cual su madre los regañaba todo el tiempo. – ¡Tweek!, ¿que te he dicho sobre todo eso?... comienzo a cansarme de su actitud, niños…

– ¡Pero es que el estuvo otra vez aquí, madre!

– ¿El quien?... oh no, cielo… no me digas que de nuevo tuviste ese sueño…

– ¡No es un sueño!... es real – Contestó ofendido el pequeño. La mujer suspiró cansada, entró para cerrar la ventana y volvió a arropar al par de niños.

– Son solo imaginaciones suyas, Tweek… tu y Eric tienen una mente muy activa… ahora duerme y deja de pensar en caballeros oscuros que entran por las ventanas…

– ¡Es verdad, mamá!... y no es un caballero oscuro… su nombre es Lord Mysterion.

O–O–O–FIN–O–O–O–

Muchas gracias por leer este Fic tan extenso y tedioso. Seguro que están ya mareados de tanta vuelta y vuelta y total… el final es este. A la larga, este Fic tuvo muchos protagonistas y finalmente, como les advertí en los primeros 6 capítulos, el protagonista terminó siendo alguien más. En este caso, nuestro querido Kenny McCormick, quien narró toda esta historia para nosotros…
Me gustó mucho escribirlo… fue terapéutico, casi… comencé en Noviembre del 2011 y ahora, justo en Año Nuevo 2013, lo terminé. Este capitulo comencé a escribirlo el 22 de Noviembre… mucho antes que los últimos 3 capítulos. Que raro… ¡pero, en fin!
Como podrán haber leído… la historia continuará… pero no aquí… eso se los dejo a su imaginación.
Pues solo me queda desearles un magnifico año por venir… y ojalá nos sigamos leyendo en algún otro Fic.

Las respuestas a sus reviews se las mandaré por PM, porque ahora ya no quiero hacer esto mas largo.
NO HE OLVIDADO LAS IMÁGENES… pero como no tengo scanner, supongo que tendré que enviarlas también por PM una vez que lo arreglen o que pueda descargar los drivers de la cámara nueva :D
Sin más, los dejo descansar en estas fechas y de nuevo, gracias por leerlo.

Cuídense mucho

By: Roglia15