Update! Yamato-centric. Al menos al comienzó.

Creo.

Disclaimer: No hago dinero con esto. Wish I could, tho.


25. Pensando en Voz Alta

(#70 – profesor con CD, )

Yamato y Sora


Tu tarea es escuchar música real. Inspírate.

Yamato recordaba esas palabras como si las estuviera escuchando en ese instante; era gracias a eso que se había enfocado más en la música. Pero no solo en las melodías, sino que en las palabras.

Su profesor de música en la escuela primaria fue el primero en mencionarle que tenía aptitud para el canto, que su talento con la armónica se podía transferir a otros instrumentos, y al canto. Siempre le mencionó eso; tenía la voz para ser una estrella.

Pero en ese entonces, el niño rubio no quería ser una estrella, solo quería las niñas dejaran de perseguirlo, quería pasar un tiempo con sus amigos, quería poder ver a su hermano más seguido. A Gabumon. Quería muchas cosas, pero ninguna de estas sabía cómo expresarlas, y algunas si quiera conseguirlas. Y eso le frustraba en demasía.

Y entonces, el profesor le dijo algo que si llamó su atención.

La música; podía usarla para liberar esa frustración. Y cuando Yamato preguntó cómo, el hombre le sonrió y le dijo que él no tenía que cantar las mismas canciones trilladas que pasaban por la radio. Que si él lograba poner sus sentimientos (y Yamato se tuvo que resistir en darle una mirada asesina) en papel, lograría tener una canción, una canción que dijera todo y a la vez nada.

Porque, le dijo, al final, la canción solo tendría sentido para él; la gente, le dijo, rara vez se enfoca en la letra, rara vez piensan de donde sale.

Yamato le agradeció su consejo, y hasta cierto punto, lo ejerció, pero esas letras jamás tuvieron melodía, jamás salieron a la luz. Pero a él le sirvió de mucho, porque de pronto, a medida que los meses pasaban, ya no se sentía tan abrumado con todo, y sus amigos le decían, con alegría, que estaba más relajado, que se veía más feliz.

El canto, sin embargo, no cruzó su mente hasta entrar en la secundaria, cuando una tarde le correspondía limpiar el salón, y en su busca de los artículos necesarios, escucho los acordes de una guitarra, y luego los lamentos de unos chicos.

Así fue como conoció a los que luego serían sus compañeros de la banda, sus amigos. Con quienes pensó podía compartir sus canciones sin sentirse muy expuesto, porque al cantarlas luego, la gente no sabría con certeza, quien habría escrito la letra.

Días después Yamato ya era parte de un grupo llamado Teen-Age Wolves.

Y meses después, su primer hit les dio un módico de fama inesperada.

.

La tarde de verano, la más calurosa hasta el momento, ni se percibía dentro de su departamento. Y Yamato agradecía que su padre al fin haya recordado arreglar el aire acondicionado, o tener a Sora prácticamente encima de él sería incómodo. Así como estaba, lo disfrutaba mucho, y ella lo sabía, tenerla así de cerca… Yamato no se quejaba.

El sonido de la tarde se colaban por la ventana, y una leve brisa cruzaba por su habitación; todo era tan… relajante que temía quedarse dormido. Yamato movió uno de sus brazos para poder acomodar su cabeza sobre este, y aprovechar de la leve inclinación para observar el rostro de Sora, quien sin inmutarse, solo se apegó más a él.

Así, acurrucada, parecía un gran gato tomando una siesta.

—Vamos a disolver la banda —dijo de repente, dibujando patrones invisibles en la espalda de Sora.

La pelirroja estiró sus brazos y piernas, ignorando completamente el hecho que estaba casi encima de él, y luego se giró hasta quedar boca abajo, apoyando las manos en su pecho para posar su mentón sobre estas también.

—Está bien —dijo serena, esperando, porque ya sabía que él no había terminado.

Yamato le dio un golpecito a la nariz de la muchacha, riendo levemente cuando esta hizo un puchero. Luego continuó.

—Fue una decisión grupal. Todos sabíamos que esto no iba a durar —dijo—. Ninguno de nosotros pretendía hacer de la música una carrera profesional. La banda siempre iba a ser algo pasajero.

—Pero, creí que la mantendrían hasta la graduación —dijo Sora, con curiosidad porque esas habían sido las palabras de los chicos—. ¿Qué les hizo cambiar de parecer?

—Ah, eso fue por mí —admitió él, sonriendo algo apenado—. Los chicos querían seguir hasta graduarnos, pero… bueno. No se va a poder sin poner en peligro la ilusión de los fans.

—¿Ilusión?

Yamato rio, pellizcando la nariz de Sora. Ella no apreció el gesto y le sacó la lengua.

—Muy madura, Takenouchi.

Sora arqueó una ceja y le pellizco el brazo en venganza, pero además de hacer una mueca, él mantuvo la compostura. Su novia volvió a sacarle la lengua, antes de retomar el tema.

—¿Ilusión, decías?

—Sí —respondió y se incorporó hasta estar sentado en la cama; Sora, quien rehusó a moverse, quedó recostada sobre su regazo—. Tú sabes, que el público asumió que las canciones de la banda son escritas por sus cuatro integrantes.

—Ah, sí, claro —dijo Sora, al fin decidiendo sentarse.

Yamato aprovechó eso para alcanzar los papeles que tenía sobre su escritorio, el cual no estaba muy lejos de la cama por lo que ni necesitó levantarse.

—Nosotros no dijimos nada, porque yo lo quería así y los chicos respetaron eso —Yamato agitó los papeles en su mano, papeles llenos de nuevas canciones, de las cuales solo una saldría a la luz al final del verano—. Fuera de la banda, solo tú sabes que yo escribo las canciones, Sora.

Ella sonrió.

—El problema ahora, es que si estas nuevas canciones salen a la luz, todo el mundo sabrá quién es el autor —dijo, dándole una mirada significativa—. Porque solo uno de nosotros tiene una novia estable.

Sora parpadeó una, dos, tres veces, y luego su boca formó una perfecta "o". El rubor que le siguió fue inesperado.

—Esas canciones —dijo, mirando las hojas con algo de timidez—, ¿hablan de mí?

—De ti, de lo que siento por ti —asintió—. ¿No lo esperabas?

Su pregunta fue con humor, en serio, pero Sora lo miró seriamente antes de responder, sus mejillas teñidas de rojo.

—No… no es eso. Lo que no esperaba, en realidad, es que las fueras a…

—¿Compartir con el público?

—Mm.

Yamato la abrazó, riendo levemente, y besó la punta de su nariz.

—Pues no lo haré —aseguró, pero luego sonrió con algo de humor—. Bueno, excepto por esta —dijo, sacando una hoja de entre el montón—, esta será la última canción que cantaré como vocalista de los Teen-Age Wolves durante el concierto al final del verano.

El rubio le insistió en que la leyera, hasta que Sora cedió y cogió la hoja. No habrán pasado más de unos segundos cuando el rubor se hizo presente de nuevo.

—Esta tiene que ser la canción más… —ella lo dejó hasta ahí, al parecer, sin más palabras que agregar.

—¿Empalagosa? —aportó Yamato, y su respuesta fue un golpe en el hombro que lo mandó al piso entre risas y papeles.

Cuando abrió los ojos vio que Sora se balanceaba en el borde de la cama. Sin embargo fue su expresión lo que llamó su atención, esa expresión de infinita ternura que solo la había visto en contadas ocasiones, esa que lo dejaba completamente ruborizado y—ahí, el calor subió rápidamente por su cuello.

—¿En serio me seguirás amando a los setenta? —su pregunta fue apenas un susurro, pero Yamato asintió de todas maneras, ganándose una sonrisa de felicidad—. A veces eres demasiado lindo.

Y solo porque la situación ya se estaba poniendo demasiado dulce, él respondió como lo hizo.

—¿Demasiado como para meterte en mis pantalones?

Sora lo golpeó con una almohada.

—Pero, por supuesto que ibas a arruinar el momento con tu lado pervertido —se quejó, golpeándolo nuevamente cuando el rubio se echó a reír otra vez.

Aquel intercambio de palabras calmó su corazón alocado, y mientras su risa se desvanecía lentamente, Yamato se dedicó a observar como Sora, a pesar de pretender estar molesta, aun leía la canción que había escrito para ella, sus ojos rojos brillando de la emoción.

Fue entonces, viendo su reacción a lo que él había escrito, que Yamato se convenció de que tomó la mejor decisión. El mundo podría tener esa última canción.

Pero Sora tendría todas las demás.


Fin.


Me salieron caries por esto :B

Bueno, ¡gracias por leer and please review!