Capitulo 25

-Llegáis tarde- nos recibió Emmet abriéndonos la puerta de la casa. –Alice esta preparada para cortar cabezas esta mañana-.

-No nos sonó el despertador. Creo que lo superara- dijo Edward mientras me quitaba mi chaqueta. Era mentira. Simplemente teníamos mejores cosas que hacer que llegar a casa de Esme y Carlisle a una hora excesivamente temprana para abrir los regalos.

-Traen caras demasiado felices como para que me crea la historia- dijo mientras nos guiñaba un ojo.

-¿Y tu por que tienes esa cara entonces Emmet? ¿Poco ejercicio nocturno? ¿Eh?-dijo Edward imitando el anterior de gesto de Emmet, el cual le dejo con una cara e momia de colección. -¿Dónde esta Tony?-.

-Tony todavía duerme. ¿Y vosotros donde estabais?-.

-Haciendo ejercicio nocturno. Te la devolví cuñado-.

-Ni caso. No sonó el despertador esta mañana y se nos hizo un poco tarde-.

-Mirad quien baja por ahí. ¡Feliz Navidad campeón!- dijo Jake entrando en el recibidor y cogiendo a Tony en brazos.

-Tengo mucho sueño tito-.

-Seguro que se te pasa cuando veas lo bien que se porto el gordito contigo este año-.

-¡Vino Papa Noel!- dijo abriendo desmesuradamente los ojos y bajándose de los brazos de Jake y corriendo en dirección al árbol. -¡Mami, papi! Mirad, Papa Noel me ha traído muchas cosas-.

-Eso es porque has sido muy bueno campeón. ¿Pero que tal un beso de buenos días?- dijo Edward agachándose a su altura y poniéndole la mejilla.

-Claro. ¡Buenos días papi!-.

-Ahora si que lo son-.

-¡Buenos días mami!-.

-Vaya pensaba que ya te habías olvidado de mi-.

-Venga Tony, ya puedes empezar ha abrir los regalos- dijo Emmet cámara en mano.

-Emmet, creo que es su día acordamos que la cámara se jubilaba-.

-Venga Bella, si en el fondo te gusta-. Tal y como esperaba mas del 80% de los regalos que se encontraban debajo del árbol irían dirección a mi casa y con único dueño, el pequeño Tony. Aunque en verdad era la primera que disfrutaba viendo como abría todos sus regalos y ponía esa cara de felicidad.

-¿Ya no tengo mas?- pegunto cuando termino de desenvolver el ultimo regalo. Una wii. Evitaría preguntar quien había regalado a mi hijo un videojuego cuando aun no tenía ni 4 años.

-¿Te parecen pocos Tony? Creo que Papa Noel ha sido más que generoso contigo-.

-¿Qué es lo que mas te gusto Tony? ¿A que fue la consola?- pregunto Alice. Vale, ya sabía a quien tenia que "regañar. -¿O fue la ropa? Vas a ir guapísimo con ese jersey-.

-Me gusto todo tita Li. Pero yo a Papa Noel solo le pedí una cosa y ya me la trajo hace mucho-.

-¿Qué? ¿Quién se lo c…?- no termino de decir la frase porque 9 pares de ojos no tardaron en taladrarla y amenazarla con matarla si decía una palabra mas. –Quiero decir, ¿y que fue lo que pediste corazón?-.

-Un papi, pedí que me trajese a mi papi, y ya me lo trajo-. Sentí como Edward evitaba que una lágrima bajase por su mejilla, así que solo se limito a incorporarse y darle un beso en la cabeza a Tony. Yo solo le cogi de la mano cuando se volvió a sentar.

-Le perdono porque ni yo hubiese contestado de una manera mejor- me dijo Alice al oído. –Bueno, el siguiente- dijo en un tono mucho mas alto.

Todos fueron desenvolviendo sus regalos. Eran bastantes así que teníamos un buen cargamento cada uno. Me alegre enormemente de que a Edward le emocionase su regalo, y no hacia falta que me lo repitiese dos millones de veces, con ver su cara me conformaba. La ultima fui yo, y como ya me imaginaba mis regalos se componían de ropa. Demasiada a mi gusto, libros, discos y colonias. Cosas practicas, pero que era lo que verdaderamente yo quería.

-Bueno este regalo es de parte de Tony y mió. Por si no te diste cuenta, falta el nuestro. Dáselo tu campeón- Tony cogio una pequeña caja de debajo de el árbol y me la dio. –En realidad es de los 3, así que no queremos que e quejes-. Abrí con cuidado la caja y me encontré con una llave.

-No lo entiendo. ¿Una llave? ¿De que?-.

-Eso lo veremos cuando terminemos de comer-.

-¿Lo sabéis todos verdad?- me gire con la llave en alto y viendo como todos sonreían y afirmaban con sus cabezas. –No se lo que es, pero gracias-.

-Ya nos las darás luego, espero-.

-Pasad al salón a tomar algo anda, luego ya podéis iros a comer a… a donde queráis- dijo Carlisle.

Tiriri Tiriri

-Ese es tu móvil- me dijo Edward señalando el bolsillo del pantalón.

"Mama" vi escrito en la pantalla del móvil.

-¿Mama?-.

-¡Bella! ¡Un viaje a Venecia! ¡El regalo era un viaje a Venecia para celebrar nuestro aniversario de boda! ¡Dos semanas a Venecia!- me tuve que apartar el móvil del oído, porque creía ser demasiado joven para quedarme sorda.

-Mama me alegro mucho por ti, pero por favor, no chilles-.

-Ai hija, que alegría el sitio de mis sueños durante 10 días. ¡Venecia!- sabia que mi madre siempre había querido ir a Italia, era un lugar que la tenia enamorada desde siempre, y su sueño, visitarlo mira que no viajamos en nuestra juventud todo lo que pudimos y mas y nunca caímos por Italia, ahora ella cumpliría su suelo de la mano del hombre al que amaba así que estaba realmente feliz.

-Phil cumplió. Dale la enhorabuena. Pero una cosa, ¿y Seth? Es demasiado pequeño para quedarse solo tanto tiempo-.

-De eso te quería hablar. ¿Tu…?-.

-Yo me quedare con el. Le echo de menos, así que no me vendrá mal pasar 10 días con el enano. ¿Os va…?-.

-El lunes de la semana que viene-.

-Entonces pasare por él el domingo. Mama tengo que colgar que vamos a pasar a tomar algo aquí-.

-¿Te dieron ya tu regalo?-.

-Unas llaves que sabrá Dios lo que significan. ¿Tu no lo sabrás?-.

-Claro que lo se. Solo hazme este favor, disfrútalo, no te quejes, tienes al lado a dos hombres maravillosos así que no pierdas el tiempo en pamplinas y disfruta hija. Adiós-.

-Adiós- dije al sonidito del móvil que indicaba que ya habían colgado. Entre a la sala donde vi una mesa llena de comida: patatas, ganchitos y cosas típicas de una merienda de media mañana. –Venecia- dije entrando a la sala, -el regalo de Phil a mi madre son 10 días e Venecia. Emmet, mama se va a Italia. Esa frase hizo sacar de Emmet la personas adulta que lleva por algún lado de su cuerpo y sonreír de forma sincera, ya que sabia que a mi nuestra madre le faltaban pocos sueños por cumplir, y unos de ellos era ese. –Edward tenemos que hablar-.

-Dime-.

-Seth no se puede quedar en casa solo 10 días, y le dije a mi madre que pod…-.

-¿Quedarse con nosotros? Claro, sin problema-.

-¿No te molesta? No tenemos mucho espaci…-.

-No hay problema, en serio. Además, es tu casa- dijo sonriéndome, con lo que a mi me pareció, una sonrisa traviesa, pero preferí dejarlo pasar.

Pasamos la mañana entre charlas, sobre trabajo, regalos, teniendo especial cuidado e que Tony no andase cerca cuando tratábamos esos temas. Como cada año tuve que dejarle las cosas claras a cada uno sobre lo de regalarle sin sentido, ya que luego la que tenia que llevar y organizar seria yo, pero como cada, pasaron olímpicamente de mi.

-Bella nosotros nos vamos yo- me dijo Edward cogiendome del brazo y levantándome mientras Tony me acercaba muy feliz mi chaqueta.

-¿Tan pronto? ¿No quieres quedarte mas cariño?- dije mirando a Tony.

-No, quiero ir a darte tu regalo ya- así que era eso.

-Diría que os llamaría cuando lo supiese, pero como todos menos yo sabéis de lo que se trata, ya sabréis que me parece- dije despidiéndome de cada uno con un beso y un abrazo.

-Sabemos como lo harás Bella. Solo nos falta saber la intensidad- me dijo Jake riéndose y escondiendo su cara en el hombro de James.

-Callaos todos que veo que arruináis la sorpresa. Hasta pronto-.

-Adiós familia- se despidió Jasper de nosotros. Sentí algo tan especial y tal bonito cuando dijo eso que no pude evitar dan a Edward un corto beso cuando salimos de la casa.

-¿A sido por lo que ha dicho Jasper verdad?- me dijo mientras metía las 4 bolsas de regalos en el maletero.

-Si-.

-A mi también me gusto, pero ahora te toca alegrarte a ti-.

-¿No me taparas los ojos con ninguna venda verdad?-.

-No lo había pensado, pero esta vez no, anda sube- dijo dándome una palmadita en el culo ganándose una mirada picara de mi parte. No era el mejor momento para según que cosas, así que no vendría mal que se aguántese… solo unas horas más.

Condujo durante un cuarto de ahora hasta que aparco en un complejo residencial, no a las afueras de la ciudad, pero si un poco mas alejado de lo que era el centro.

-Venga baja- me dijeron los dos antes de dejarme sol a mi en el coche.

-Bueno, ¿Qué te parece?-.

-¿Qué me parece que?- la verdad no entendía nada. Estábamos en medio de alguna calle de Jacksonville en frente de una casa. No veía ningún lugar donde pudiese estar mi regalo. –Venga, no estoy para adivinanzas, ¿Dónde tengo que ir a buscar mi regalo? ¿Me lo habéis escondido? ¿Qué?-.

-Lo tienes delante tuya mami- dijo mi hijo como si se estuviese cansando de mi inaptitud.

-Cariño, tengo delante una casa, donde vivirá gente… No- esto no me podía estar pasando a mi, -Edward dime que no-.

-¿Qué no que?-.

-Que lo que tengo delante no es mi regalo-.

-Bueno ahora mismo me tienes delante a mí y yo no soy tu regalo, si te giras a la derecha si es tu… bueno nuestro regalo, de los tres-. Me gire lentamente para volver a ver aquella casa.

-Esto tiene que ser una broma, pensada por todos. Venga ahora el de verdad- dije sin quitare la tensión de encima por si acaso.

-Papi, ¿podemos entrar ya a casa? Es que me aburro-.

-Las llaves las tiene mami campeón-. Palpe la cajita que tenia en mi bolsillos sacándola de el y abriéndola para mirarla fijamente.

-Edward, ¿tu de verdad estas bien? ¿No necesitas un psiquiatra o algo de eso? ¡Me acabas de regalar una casa!-.

-Bella, relájate, el regalo lo hemos puesto parte mis padres, parte los tuyo, parte yo. Es un regalo de todos para todos, pero creí que estaría bien regalártelo por navidad como tu regalo, porque principalmente es para ti, porque te lo mereces vida. Viviremos mejor, todos, tu, Tony, yo… y los futuros Tonos que vengan- dijo dándome un pequeño beso en la nariz. –No te enfades, lo hemos hecho con la mejor intención del mundo-.

-Edward… Esto es muy caro… ¡Quiero poner parte del dinero!-.

-Ni hablar. Esta pagada, toda. Solo disfrútala-.

-Eso quiere decir que esta amueblada, decorada y todas esas cosas caras donde hay que poner mucho dinero, ¿verdad?-.

-Así es-.

-Yo… voy a mataros a todos, lo sabéis, ¿no?-.

-No esperábamos menos de ti preciosa. Anda ábrela. Vamos Tony, entremos-. Abrí la verja que separaba la entrada de la casa de la calle, subí los pequeños escalones y metí la llave en su cerradura. Abrí lentamente la casa para que la impresión fuese o menor posible, pero cualquier cosa no hubiese podido evitar el impacto que me dio aquello. Me negaba a creer que algo como eso fuese mió, nuestro mejor dicho. Aquello era la casa de los sueños de cualquier persona. Tenia de todo: los muebles mas sencillo y mas preciosos de cualquier lugar; una luminosidad que proporcionaban los ventanales del salón que alumbraban cualquier rincón… todo era perfecto. Pero, ¿Por qué había un juguete en un rincón de la casa?

-¿Por qué hay juguetes tirados aquí? Además, ¿esto no es de Tony?-.

-Si, Tony ya ha estado aquí, y me ha ayudado a colocar todo y me ha dado su opinión. Le encanta la casa. ¿Y a ti?-.

-Es demasiado… demasiado todo Edward. Demasiado grande, demasiado ostentosa, demasiado cara y demasiado perfecta. Es la casa perfecta para cualquiera-.

-Entonces me quedo con que es perfecta para ti- dijo mientras pasaba sus brazos por mi cintura y besaba el espacio de mi hombro.

-¿Cómo pensaban que me lo iba a tomar los chicos?-.

-Había diversas opiniones-dijo soltando una pequeña risa, - estaba la mas sueva que era que e ibas a gritar tanto que me dejarías sordo, pasando con que nos quedaríamos sin descendencia por la caricia que le podías a dar a mis partes o que te desmayarías de la impresión-.

-¿De verdad soy tan drástica?- dije acompañándolo a el en las risas.

-Nadie sabia con seguridad nada, pero me alegro que lo único que haya pasado es que te hayas quedado en shock-.

-Eso es normal. Oye, ¿Dónde se ha metido Tony?-.

-Me apuesto el cuello que en su cuarto. En mi opinión es, con diferencia, la mejor parte de toda la casa. Ven- me dijo cogiendome de la mano, -subamos-. Subimos por las escaleras parándonos a ver todas las habitaciones. La casa de componía de 4 habitaciones mas una de invitados, dos baños, el salón, la cocina que estaba ya integrada en el y un inmenso jardín, deseo de cualquier personas humana.

-Y ahora, la habitación de Tony. ¿Podemos pasar campeón?- le pregunto asomando la cabeza por la puerta.

-Claro- dijo mi hijo terminando de abrirla y mostrándome una habitación soñada. Me encontré como si en menos de un minuto hubiese volado al espacio. Un millón de pequeños puntitos invadían unas paredes pintadas de azul, que brillaban con la luz que entraba por la ventana. Un astronauta dibujado en una de las paredes junto a una nave espacial completaba la decoración. Montones de gorros de vaquero estaban colocados en uno de los estantes más cercanos al techo, y en los mas bajos se encontraban sus libros y películas, para que los tuviese mas a mano. Un escritorio, mas probable para el futuro que para el presente y un millón de juguetes esparcidos por el resto del cuarto terminaban de completar una habitación increíble.

-Uau- fue lo único que pude decir.

-Alice y Jasper se encargaron de esta parte. Les quedo increíble-.

-Mami, ¿es esta nuestra casa ya?-.

-¿Tu que quieres?- sabia la respuesta de ante mano, pero no quería dar nada por echo.

-Si mami, a mi me gusta la otra casa, pero esta es mas grande, y papi me ha dicho que así cuando tenga hermanitos, van a poder estar aquí con nosotros-.

-Entonces nos quedamos, pero piensa que los hermanitos van a tardar- dije mirado a Edward de forma reprobatoria. Como se notaba que nos lo iba a tener el.

-¡Papi nos quedamos!- dijo lanzándose a sus brazos mientras este le empezaba a dar vueltas. ¿Pero por que todos creían que no iba a aceptar?

-Vamos a comer para celebrar anda. Que la comida ya esta echa-.

Preparamos entre los tres la mesa y comimos riéndonos de mi reacción al conocer el regalo. Me defendí diciendo que visto de cualquier forma posible, aquello era demasiado, pero no entraban en razón y era mucho mas divertido reírse de mi que pensar lo contrario. Por la tarde vimos una película, Tarzan, una de las favoritas de Tony, y porque no decirlo mía también. Después de un día duro, la cama nos esperaba ansiosa.

-Entonces señorita Swan, ¿le gusto el regalo?-.

-Es fantástico- dije cerrando al puerta de la habitación y acercándome a el. –Pero tienes que reconocer que es mucho-.

-¿Para ti? Compraría mil casas como esta y todavía me faltaría por recompensarte-.

-Exagerado-.

-Para nada-.

-¿Y la mudanza y todas nuestras cosas?-.

-Mañana vamos a empaquetar todo y listo. A no ser que quieras algun mueble e especia de la otra casa-.

-No, mis cosas y listo-.

-Entonces, mañana, nuestra casa, estará completa-.

-Yo no veo que le falte nadie mas, estas tu, esta Tony y estoy yo. No veo mas ausencias-.

-Tienes razón. Solo unas cuantos Tonos mas revoloteando por aquí-.

-Mira que te a dado con que me quede embarazada-.

-Lo estoy deseando-.

-Tendrá que esperar un poco-.

-¿Y por que no vamos practicando?-.

-Eso suena mejor-.

Y con eso estrenamos nuestra nueva casa, un nuevo lugar donde empezar a construir sueños y momentos nuestros y unicos.