Nota: La serie de Blood+ no es de mi propiedad.

Título: Sobre la espina de la rosa

Autor: ari wills


Capítulo 25. Sangre, hambre y poder.

Era incómodo.

Era extraño.

Era, a partir de días atrás, la única compañía que podía esperar.

El reloj marcaba minutos para que terminara la clase antes de salir al descanso… pero eso no importaba. Últimamente, las cosas parecían tan claras que era escalofriante lo diferente que eran…

El color, las personas, los sonidos, la ropa, los profesores, las calles, los edificios… todo estaba tan cambiado, que Saya tenía problemas para no fingir sorpresa –y algunas veces sobresalto- cada vez que alguien le hablaba o volteaba hacia algún lado.

Su vida había sido tan diferente… tan igual. Parecía un sueño dentro de otro sueño, y en cualquier instante despertaría para comprobar que nada había pasado, que nada había cambiado… que seguía dentro del mundo que alguna vez –años atrás- había perdido por culpa de Diva… por su propia culpa.

Pero no. Sólo tenía que abrir los ojos para darse cuenta del error que estaba cometiendo y, con un suspiro forzado, aceptar que nada seguiría siendo igual… que todo había cambiado y que los errores que había cometido no desaparecerían mágicamente.

Que estaba sola… o, en su caso, en compañía de un extraño.

-…Bueno, no sería la primera vez.

Y eso, no podía negarlo. Los recuerdos tan frescos como si fueran del día anterior.

Aquel enemigo, aquel salvador, aquellas perdidas, aquel viaje, aquellos sueños, aquellos deseos, aquella misión, aquel destino… aquel pasado ahora tan distante y real como no lo había estado en días, meses… próximamente años.

Años.

Y seguía despierta. Ni un rastro de sueño, de cansancio, de todo aquello que envolvía su cuerpo cuando el tiempo llegaba a su límite, antes de clamar su compañía por 30 años… como lo había hecho tantas veces en el pasado.

Pero tampoco estaba su compañero, su salvador, su guardián… su caballero.

Las noches sin sueños y amaneceres repentinos le recordaban su situación. Cada vez que miraba hacia las profundidades de la habitación, hacia la alguna vez –y tan acogedora- esquina donde él se posaba todas las noches a su lado, no podía dejar de notar su falta de presencia. Él seguía ahí, en algún lugar… vigilándola, cuidándola… pero nada más.

Su presencia se había vuelto tan invisible a sus ojos como aquellos tiempos en el pasado, donde, a menos que él lo deseara, ella le encontraba.

Y pensar que pertenecían a la misma raza… por su culpa.

Él había sido normal… ella le había arrebatado eso. Aquella normalidad que siempre anhelo y que nunca pudo tener; aquella que, cuando creía poseerla no la valoró.

Y, aunque él estuvo siempre a su lado, esperando –esperando, siempre esperando-, ella le recibió –como siempre- con una bofetada en el rostro –por así decirlo-… ¿o de que otra manera podía explicar la forma en que, sin su pasado –él mismo incluido-, él la recibía con los brazos abiertos?... mientras ella seguía en su pacifista ignorancia hasta que los recuerdos la volvieran una compañía invisible enfocada en venganza, peleas y muerte.

¿Su premio?, una soledad eterna. Un deja-vu de dolor y muerte. Un recuerdo perdido.

Y ella era la causa de todo eso… y él seguía insistiendo… y ellos seguían permitiéndolo. Y ambos continuaban sufriendo, porque ninguno estaba lo suficientemente sano como para curar al otro, las heridas demasiado profundas con cicatrices cada vez más visibles… su lazo cada vez más deforme, sus motivos cada vez más simples… su existencia cada vez más dudosa…

Pero negados a cambiar, a separarse.

-…Y mira en lo que terminamos… una sombra y un monstruo.

¿Cuál de ellos era cual?... un misterio.

XoX

-… ¿No vas a comer?

Y el mismo dilema, el mismo comienzo… una nueva oportunidad que, por mucho que doliera aceptar –perdona Hagi-, había decidido aceptar y mejorar la existencia.

Su existencia.

-Por supuesto.

La hora de la comida, minutos atrás que había empezado… con los alumnos saliendo de sus lugares en busca de comida en la cafetería, otros, como ellos que, buscando el lugar adecuado, se sentaban a comer sus almuerzos caseros.

Un largo día por delante –aún-. Una disculpa que aún no había sido dicha y unos ojos que aún no conocían el verdadero dolor del destino en el que estaban involucrados.

-… ¿Saya? –George había detenido sus movimientos. Su mirada en el piso, sus mejillas coloradas… sus intenciones serias.

-¿Sí?

-…Estaremos juntos… por siempre, ¿verdad?

Sus ojos se abrieron descomunalmente. Ya antes había pasado por algo similar ¿no?... tiempo atrás, con otra persona… otro caballero

-…Sí –le respondió después de unos segundos. Su mirada fija, sus intenciones serias… no volvería a cometer los mismos errores-. Estaremos… siempre juntos.

-…Me alegra –y su sonrisa era sincera, como todo en él, confiado en palabras de tan poco valor ante los oídos de ella… antes de enfocarse nuevamente en su comida.

No deberías. Si todo sale mal, es el peor de las torturas… y sus pensamientos tan firmes por la experiencia que daba miedo saberlo… y tristeza vivirlo. Pero Saya no dijo nada… no necesitaba decirlo… al menos, aún no.


-El camino del ciego es aquel que no ven… el camino de los videntes es aquel que no pueden cambiar… el camino de aquellos como nosotros es aquel que está lleno de sorpresas…

-¿Filosofando?

No… nunca filosofando, solo descubriendo respuestas antes selladas frente a sus ojos…

-Diciendo tonterías, ya sabes… cuando estoy aburrida y tú no haces nada… el silencio es muy simple.

-Lo llegué a dudar, ¿sabes?... pero creo que realmente estaba equivocado. Tú si eres una artista después de todo.

Ambos, sentados en la arena frente al mar, recargados en el auto de Nathan, mirando el horizonte –las olas, el cielo, los colores- mientras la brisa golpeaba suavemente sus rostros… llevaban minutos en la misma posición. Nathan estuvo en contra de sentarse sobre la arena sin motivo alguno, pero Iréne no cedió… alguien tenía que hacerlo.

-Ah. –la pregunta tan clara como la luz del Sol… aún con tan pocas palabras.

-Artista de las palabras –antes de beber de su copa con vino.

Uno pensaría que él dejaría sus… costumbres y gustos en algún momento…

Pero aprendías a convivir con ellos o sufrir por el resto de tus días… Iréne optó por lo primero.

-… Palabras –ironía pura-. Vaya forma de ser un artista… -y ella también tomó de su copa de vino.

-¿Crees… que no vale la pena?

-… El vino no es lo mío.

Y no lo era… el rojo del cielo que hacía juego con el contenido de la copa… el leve recuerdo de sangre que pareció impregnar sus sentidos… el color de los ojos de tía Saya…

-Cierto –y la sonrisa seguía ahí… parecía nunca irse-, tú eres más de otro nivel… algo menos simple… algo más fuerte, pero delicado… ¿vodka, tal vez?

-…Tal vez –la idea formándose en su mente, el sabor encerrado entre el cristal-… sangre serviría bien.

La verdad escondida entre sus palabras, tan oscura como el cielo de noche… el leve tinte de verdad –si es que pudieran adquirir color-… la idea caminando libremente por su mente.

-Por supuesto –y él lo sabe, como cuando Diva hizo acto de presencia por primera vez-. La sangre… es perfecta.

Perfecta para aquella descendiente con deseos sin sentido y determinación de acero… tan parecidas, tan dignas… tan diferentes de los demás… como unas verdaderas reinas. Y él, sin más deseo que ayudar a la culminación, al desenlace de esa historia que se niega a terminar…

El proceso de la perfección no es fácil… tampoco indoloro… pero casi eterno, que le vuelve una exquisitez, una atracción irresistible… un acto supremo el sólo observar… un deseo sublime el ser parte de ello.

-Sangre… -y el contenido de su copa voló hacia la nada –el todo-, la arena entre sus pies y unas gotas afortunadas que alcanzaron el mar ante su voluntad. El brazo extendido aún con la copa en la mano- y rosas… un público y puesta en escena.

-¿Oh? –y terminó de beber el contenido de su copa, no deseando compartir su sabor con los alrededores-… una actriz sin duda.

-…Una escena donde el final se presente de forma tan sublime como el personaje más querido…

Era intrigante… las palabras como escogidas de aquella batalla final… tan final como ahora que apenas estaba empezando a levantarse el telón…

-Donde los papeles sean igual –añadió al ver hacia donde estaba dirigida…- donde el mal no exista, solo razones….

La función debe continuar… y su sonrisa se hizo más grande si eso era posible.

-…Y el ganador no sea alabado, ni perseguido… sólo merecedor de aquello por lo que peleo –y su mirada estaba perdida en el pasado… desconocido para ella, conocido para un bebé- sin rastro de aquello que perdió.

Sin los eslabones que pudieran continuar aquel proceso de perfección… como aquellas niñas a quienes se les permitió sobrevivir… Era diferente –el camino que ambas estaban tomando-, pero sin duda la meta era la misma. Diva e Iréne… en una trayectoria por la soledad hacia lo que ellas deciden que será el premio… que podrá considerarse premio.

-¡Salud! –y su copa vacía chocó contra otra igualmente vacía en manos de su acompañante… el vacío dándole un toque inusual… uno que tal vez, presagiara la victoria… a diferencia de su predecesora. Nathan esperaba que así fuera… deseaba ver el final de aquella trayectoria casi eterna…

XoX

El viento fresco contra su piel… aún en la playa. Sola en medio de la nada –Nathan con minutos de ausencia- y un sonido de fondo, reconocido, melancólico, profundo y doloroso…

Se suponía que debía haber regresado minutos atrás, poco antes de que Nathan se marchara, pero seguía ahí… y la música parecía llamarle. Fue sólo después de algunos momentos más –contemplando si dejarse hipnotizar por la música o no-, que decidió hablar con el origen… con una persona que había olvidado como la habían olvidado a ella… con alguien que tal vez, merecía un poco de su atención.

El camino era largo, pero en esos instantes era tan… corto que volvía imposiblemente pequeña la distancia que los separaba. Sus pasos tan sonoros como la nada, su música tan profunda como el fondo del mar… y antes de darse cuenta, enfrente de él se hallaba…

-…Hagi –su nombre, pronunciado con tal suavidad que parecía tratarse de terciopelo.

Los sonidos inundaron el lugar por unos momentos antes de desaparecer gradualmente. El autor con la mirada baja, sin muestras de respuesta ante su nombre…

¿Era él?, la duda acudió a su mente.

Un movimiento lento, cansado, sin vida… y él mostró su rostro, su mirada por primera vez desde hacía tiempo atrás… sus manos tensas entre su instrumento. Su aliento como un fantasma que niega a mostrar su presencia, sus ojos tan brillantes como dos pozos sin fondo… su rostro tan blanco como la camisa que siempre ha formado parte de su vestuario…

Pero ninguna palabra.

-… ¿Hagi? –decide intentar nuevamente. Convencida de que no puede existir un impostor tan exacto… sus ojos se abren con la sorpresa, se cierran con la sensación.

Su cuerpo sin fuerza entre sus brazos mientras él, sin consciencia alguna se alimenta, como tantas veces lo hizo su progenitora… su cuello tan tibio, su vida tan deleitable… su fuerza que poco a poco se presenta nuevamente… su vida, que está entre sus manos… la primera en mucho tiempo…

La primera inocente en mucho tiempo… su alimento… su acompañante por esa noche, mientras la música del silencio los envuelve.


p.d. ¡Capítulo 25 terminado! –y más globos volando-… ¡¡y ya tiene más de 100 reviews la historia!! –sob, sob, sob-… la felicidad me embriaga.

Bueno, ¿que puedo decir con respecto al capítulo?... ¡Me encantó!, fue una de esas rachas inspiradoras que me dejó con esto y lo ¡¡adoro!!... pero también sé que puede parecer un poco confuso, así que, si alguien desea la versión resumida, corta –sin chiste- y probablemente entendible de este capítulo, dígamelo y se lo mandare a su correo…

p.d.2 Por último, pero no por eso menos importante: ¡Cualquier comentario es siempre bienvenido!