Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 24
Eventos Inesperados
Me bañé tan rápido como pude, en realidad, me sentía incapaz de estar demasiado lejos de Cedric. Yo sabía que él me necesitaba, probablemente tanto como yo a él. Salí de las duchas y me vestí con mis ropas de la escuela. Cepillé mi mojado cabello, y saboree durante un par de segundos el sentimiento de estar duchada y fresca. Abrí un cajón del tocador para devolver el cepillo a su lugar cuando vi mi bola de cristal: una sonrisa se dibujo en mi rostro cuando observé la pequeña luz brillante. Gentilmente la tomé y me dediqué a admirarla otra vez, probablemente mirándola a través de nuevos ojos. Ahora que Cedric estaba vivo (Oh Merlín, no puedo creer que haya dicho eso), su regalo había tomado un gran valor. Acaricié el cristal con mis dedos, dándole a mis dedos una rápida mirada. Estaban amoratados y un poco hinchados, pero realmente eso no me preocupaba. Puse mi pequeña bolita en los bolsillos de mi túnica y dejé el dormitorio.
Rápidamente bajé las escaleras y me encontré con Harry y Ron esperando en la sala común.
"¿Qué están esperando?" les pregunté.
"Bueno, a ti" respondió Harry.
"Estás atrasada Hermione. Nosotros ya no tenemos tiempo para tener un desayuno apropiado, ahora".
Harry me dio una muy elocuente mirada: ambos sabíamos que por "nosotros", Ron en realidad se refería a sí mismo. Nerviosamente rasqué mi mejilla.
"Yo… no iré a clases esta mañana, tal vez ni siquiera las de todo el día. Tengo algo más importante y serio con lo que tratar".
"¿Qué ocurre?" preguntaron los dos.
Sacudí mi cabeza y miré hacia el reloj.
"Necesito irme, ahora: él está esperando. Y ustedes dos van tarde para desayunar".
Ron y Harry intercambiaron una preocupada mirada.
"¿Ocurre algo malo?" preguntó Ron.
Sonreí. "No, nada. Lo prometo. Es algo… bueno e inesperado".
Ron asintió y le di una tranquilizadora mirada a mi mejor amigo.
"Los veo pronto" dije, caminando a través de la habitación.
Harry tomó mi muñeca y murmuró en voz baja. "¿Estás segura de que estás bien?"
"Sonreí y palmee su mano. "Todo estará bien desde ahora" le susurré.
Harry suspiró y renunció, dejando ir mi mano. Le di una última amistosa y conciliadora sonrisa y dejé la sala común.
Rápidamente hice mi camino a través de los pasillos, ni siquiera mire a la docena de estudiantes que estaban caminando lentamente, inconscientes de lo que estaba ocurriendo en la oficina del director. Pero era solo cuestión de tiempo para que todos escucharan sobre Cedric, sobre mí, sobre nuestro hechizo. No podía no pretender que no estaba asustada. Lo estaba de alguna manera. ¿Todos me verían de la misma manera que antes cuando se anunciara oficialmente el regreso de Cedric? ¿Podría tener una vida del tipo normal? ¿Una vida con largas tardes en la biblioteca, una vida con momentos especiales compartidos con Cedric? ¿Su familia querrá que él regrese a casa? ¿Lo dejarán quedarse aquí en Hogwarts? ¡Tantas preguntas que no podía responder! ¡Tantas preguntas en las que tengo que pensar pronto!
Caminé a través de un grupo de Hufflepuff, susurrando un no muy confiable "lo siento", demasiado absorbida por mis propios pensamientos.
Finalmente llegué a la oficina de Dumbledore y dije la contraseña. Luego caminé arriba por las escaleras y entré en la habitación. Cedric estaba observando silenciosamente algunos extraños objetos mágicos del director. Demasiado feliz de verlo otra vez, corrí a través de la oficina hacia Cedric. Me escuchó y se volteó, sus brazos ya abiertos para abrazarme. Apasionadamente deslicé mis brazos alrededor de su cuello, ansiosa por sentir su cálido cuerpo contra el mío. Esa era la mejor prueba de que él estaba vivo. Cedric deslizó sus dedos en mi cabello y luego en mi espalda. Sentí su tibio aliento en mi cuello e incluso me las arreglé para escuchar el latido de su corazón, acelerándose.
"Te extrañé" susurró abrazándome con más fuerzas que antes.
Pasé mis dedos a través de su suave cabello para luego romper el abrazo y mirarlo. Mis dedos acariciaron su frente y bajaron hacia sus mejillas. Cedric tomó mis manos y miró mis lastimados dedos. Parpadeó un poco, pareciendo incapaz de sentir nada más que dolor, molestia y culpa. Suavemente los acarició y finalmente los levantó hacia su boca. Sus labios rozaron mis dedos con mayor ternura y pasión que la de la noche anterior. Nunca había considerado una posible atracción por Cedric después de su regreso a la vida. Siempre había visto mi relación con él de una forma intelectual y romántica desde cierto punto de vista. Ahora que Cedric era real y de carne y hueso, me di cuenta de que inconscientemente me estaba enfocando en su "carne". Tal vez no en el más concreto significado de la palabra: pero necesitaba sentirlo, tocarlo. Y, por otro lado, su tacto tenía el efecto suficiente para ser notado e incluso apreciado por la seria y come-libros chica-no-del-todo-interesada-en-chicos que soy.
"Estoy bien" murmuré finalmente, tomando profundos respiros pero no porque estuviera sin aliento. Liberé mis dedos de su ciertamente peligroso e intoxicante agarre. Cedric suspiró pero luego me dio una pequeña sonrisa.
"¿Estás nervioso?" pregunté.
Cedric rascó la parte de atrás de su cuello. "Tomaste una ducha" me contestó con tono evasivo.
Observé tranquilamente su ansioso rostro sabiendo que él solo estaba tratando de evadir mi pregunta. Me mantuve calmada y comprensiva.
"¿Estás nervioso?" repetí, apretando –esta vez– su mano hacia mi barbilla.
Me miró y una pequeña mueca apareció en su rostro acompañado de una gran cara de incomodidad. Apreté su mano para hacerle saber que no tenía que estar así.
"Asumo que va a ser difícil espiarte, ahora" murmuró.
"Entiendo que te estés sintiendo nervioso pero… ¿Hiciste qué?" prácticamente grité a la vez que dejaba caer la mano de Cedric.
Cedric me miró con expresión divertida.
"¿Cuándo y cómo ocurrió eso?" pregunté, shockeada.
"Creo que fue hace un mes" respondió Cedric, calmadamente. "Estaba buscándote en los dormitorios y solo… caminé a través de la muralla equivocada".
"Oh no" murmuré, sintiendo mi rostro arder de la vergüenza.
Cedric se largó a reír, tomó mis manos y levantó mi barbilla.
"Fui un perfecto caballero. No vi nada…" me tranquilizó. Me sentí un poco más tranquila. Me detuve en mi actitud defensiva y dejé que Cedric me tocara otra vez. Él sostuvo mis hombros y sonrió. "…desafortunadamente" agregó en un murmullo.
Abrí mis ojos enormemente y luego golpee su pecho. "Cedric Diggory, mantente así y tendré que tratar contigo personalmente".
Cedric sonrió y ser acercó más a mí. "Pero si lo que yo quiero es que tú personalmente trates conmigo" susurró con un tono ronco.
Rodé mis ojos pero no le quité que siguiera sosteniendo mi mano y acariciándola. Fuimos interrumpidos por el sonido de pasos.
"Así que funcionó" escuché.
Estaba asustada y me voltee para ver la shockeada cara de Aaron. Inconscientemente tiré de Cedric hacia un lado y di un paso hacia adelante.
"Aaron" dije, "¿Cómo te enteraste?"
McCoy que estaba mirando hacia lo que estaba detrás de mí finalmente miró en mi dirección.
"Chocaste contra mí hace un rato y lucías algo distraída. Yo estaba… preocupado por ti, y no te había visto desde…" se detuvo cuando miró de regreso a Cedric. "Merlín, no puedo creerlo. Realmente funcionó" susurró.
Miré a Cedric que seguía ahí de pie, pero luciendo un poco ansioso e incómodo.
"Sí, lo hizo" respondí. Nerviosamente aclare mi garganta.
Aaron caminó a través de la habitación, cuidadosamente, como alguien que tiene miedo de hacer que un pájaro vuele sin la esperanza de verlo regresar. Alcanzó mi lado y se detuvo cerca, de frente a Cedric. Los dos chicos se miraron él uno al otro, aunque vi a Cedric mirar hacia abajo, obviamente demasiado incómodo como para mantener la mirada. Los miré a ambos, estaban increíblemente silenciosos. "Chicos" pensé, rodando mis ojos. Luego un segundo pensamiento cruzó mi mente. Fruncí el ceño y dije.
"Mejor me voy" murmuré, dando un paso atrás.
"Por favor quédate" ambos dispararon a la vez. Abrí mis ojos sorprendida pero obedecí. Sólo me mantuve de pie, como una estatua, mirando la escena, esperando porque ellos se movieran. Cedric lucía como si me hubiera escuchado porque finalmente decidió mirar hacia el Premio Anual. Aaron lo miró durante unos largos segundos, así como yo también. Ellos estaban probablemente pensando tantas cosas que ni siquiera quería intentar entenderlos. Yo sabía que Aaron –pero también Cedric– necesitaban algo de tiempo. Todos necesitarían tiempo para acostumbrarse a este evento. Aaron hizo el primer movimiento: asintió. Eso podría haber pasado por un gesto muy simple e incluso insignificante en algunos casos, pero en ese momento, ese asentimiento había reemplazado a tantas palabras.
Aaron dio un paso hacia adelante y levantó una mano frente a su antiguo compañero. Cedric lo miró y finalmente levantó la suya para sacudirla contra la de Aaron. Ambos sacudieron sus manos durante algunos segundos, sus rostros tan neutrales como podían. McCoy le dio una pequeña sonrisa, acercándose y gentilmente palmeando la espalda de Cedric. Yo podía decir fácilmente que eso era, para ellos, el mayor abrazo que podrían darse jamás.
"Es bueno tenerte de regreso" Aaron dijo mientras seguía 'abrazándole'.
"Gracias por tu ayuda" Cedric respondió algo tímido pero de forma genuina.
Ambos chicos se separaron y se miraron nuevamente.
La puerta de la oficina de Dumbledore se abrió: Aaron, Cedric y yo, nos volteamos a ver con rostros preocupados. El director entró, seguido por los profesores McGonagall, Sprout y Snape.
Dumbledore lucía sorprendido cuando vio a Aaron de pie en el medio de su oficina.
"McCoy, ¿Qué está haciendo aquí?" preguntó mientras los otros profesores estaban observando extrañamente a Cedric.
"Señor, él estaba…" comencé a decir tratando de encontrarle una excusa. Fui cortada en mi explicación por el mismo Aaron.
"Quería estar seguro de que Granger estaba bien, profesor" dijo.
Mordí mi labio inferior tan fuerte que debí habérmelo cortado. Dumbledore frunció el ceño.
"¿Y por qué no habría de estarlo, Señor McCoy?" preguntó de regreso.
Aaron se mantuvo en silencio un par de segundos. Me miró y luego regresó su mirada hacia el director.
"Porque yo estaba al tanto de su plan, señor" dijo francamente, obviamente no del todo asustado.
El director consideró su respuesta por varios segundos, luego dio un pequeño asentimiento.
"Señor McCoy, regrese al Gran Comedor. Hablaremos sobre esto, después" dijo.
Aaron hizo una señal de entendimiento. Volteó a mirar rápidamente a Cedric y me regaló una simpática y algo amistosa pequeña sonrisa.
"Por supuesto, cuento con que se mantenga en silencio sobre lo que está pasando aquí" agregó Dumbledore, con un tono de voz repleto de confianza.
El Premio Anual dejó la oficina, caminando lentamente, obviamente calmado y sereno.
"No puedo creerlo" McGonagall exclamó finalmente, acercándose a Cedric. Ella desvió su mirada hacia mí. Parecía sorprendida e impresionada. "Y dices que lo hiciste sola, ¿verdad?" preguntó. Estaba por darle una respuesta, pero aparentemente ella no la necesitaba ya que miró de regreso a Cedric.
"¿Cómo se siente señor Diggory?" preguntó con voz maternal la profesora Sprout.
"Obviamente él está bien" respondió Snape con su usual firme y neutro tono de voz.
Él caminó alrededor de Cedric, observando con cuidado cada parte de él, medio escéptico medio asombrado.
"Señor Diggory y señorita… Granger" dijo con desdén, "se pusieron en problemas inimaginables".
Snape miró directamente hacia mí como si estuviera implicado que él personalmente sería uno de esos 'problemas'. Me sentí débil en ese momento, con la temperatura subiendo y sudando. Miré hacia Cedric, sus facciones se habían tensado, y lucía como si estuviera a punto de interponerse entre Snape y yo.
"Por el amor de Dios, Severus. Hay tantas otras cosas que podemos decir antes de eso" exclamó Sprout.
"Pomona tiene razón" dijo McGonagall. Caminó más cerca de Cedric y sonrió. "Un estudiante perdido está de regreso. No importan –por ahora– las consecuencias, el hecho es este: una persona inocente ha sido salvada".
Sprout sonrió, palmeando el hombro de Cedric, mientras Snape mantenía su imperturbable mirada fría y firme. ¿Acaso ese hombre estaba privado de humanidad?"
"Señor Diggory" dijo Dumbledore. "Sus padres llegarán a través de la red Flu a la oficina de la profesora McGonagall en un cuarto de hora. Asumí que era mejor no anunciarles a ellos su regreso en una nota, por supuesto estaré con usted en caso de que sea necesario". Cedric asintió, silencioso y pálido como si hubiera escuchado la cosa más terrible del mundo. El director se detuvo y se volteó hacia mí. "Señorita Granger, sería –creo– más apropiado para usted que regrese a sus clases. La llamaré más tarde, por supuesto".
Tímidamente asentí incluso aunque la idea de estar separada de Cedric durante una mañana completa fuera un suplicio. Miré a Cedric: aparentemente él estaba pensando lo mismo. Era cono una conexión irrompible la que existía entre ambos.
Todos los profesores intercambiaron una conocedora mirada y silenciosamente abandonaron la oficina. Los miré, tratando lo imposible por quitar de mi mente por unos segundos la cercanía de la inevitable separación. Finalmente me voltee hacia Cedric y rápidamente hice mi camino hacia él.
Sostuve sus manos entre las mías y les di un apretón. "Todo estará bien. Lo sé. Tus padres estarán increíblemente felices de verte. Si no encuentras nada que decirles, bueno, sólo mantente en silencio. No necesitarás ninguna palabra para expresar" murmuré.
Cedric cuidadosamente me escuchó y asintió. Se inclinó más cerca de mí. Estaba a punto de abrazarme pero se detuvo a sí mismo. En vez de eso besó mi frente.
"Gracias por todo lo que has hecho y sigues haciendo" susurró.
Sonreí y rápidamente acaricié su suave mejilla una última vez. Luego me voltee y abandoné la oficina.
Rápidamente hice mi camino hacia la Sala Común. Tomé mi bolso de la escuela y los libros y corrí para encontrarme con Harry y Ron en el Gran Comedor antes de que se fueran a clases. Los encontré justo saliendo de allí. Ron estaba cargando algunos pequeños pasteles.
"Hermione" exclamó Harry, sorprendido pero contento de verme.
"Voy a clases con ustedes" dije casi sin respiración.
"¿Comiste?" preguntó.
Sacudí mi cabeza en respuesta. No había comido desde la noche anterior. Estaba hambrienta. Harry se volteó y le dio una muy significativa mirada a Ron quien estaba a punto de engullir uno de sus pasteles.
"¿Qué?" exclamó Ron con expresión confusa. Harry miró al pastel y luego a él. Ron suspiró y me lo extendió. Le sonreí al tomarlo.
Caminamos hacia nuestra clase de la mañana: Encantamientos. Entramos en la habitación y Flitwick me dio una pequeña y amistosa sonrisa: asumí que él aún no sabía sobre Cedric.
Tomé asiento y traté lo máximo posible de mantenerme enfocada en la lección de Flitwick, pero era muy difícil cuando estaba pensando en que Cedric estaba ahora hablando con sus padres. Tan sólo no era capaz de imaginar lo que él estaba sintiendo, lo que sus padres estarían sintiendo en ese momento. ¿Cuál habrá sido su reacción? ¿Lo habrían abrazado o mantenido alejados, mirándolo con confusión? No podía imaginarlo. Yo, en esa situación, probablemente habría estado shockeada y sorprendida si le hubiera visto en el medio de una habitación, vivo.
Flitwick pidió a la clase que practicaran un nuevo hechizo. Fui la primera en hacerlo de forma correcta, a la vez que Ron gruñía palabras ininteligibles. Tuve un fuerte dolor de cabeza durante la siguiente parte de la lección, temblando a causa de la falta de alimento –suponía–.
Después de Encantamientos, salimos del salón e hicimos nuestro camino hacia las escaleras.
"Estoy cansado de esos hechizos, no puedo hacerlos bien" Ron escupió, gritando.
"Puedes simplemente dejar de gritar, Ron" me quejé a la vez que apretaba mi frente.
"Oh vamos, Hermione. No sólo porque tú puedas hacer ese tonto hechizo, todos los demás pueden hacerlo bien" respondió.
"Te lo enseñaré si así quieres" murmuré, sólo buscando que dejara de gritar.
"Ron, suficiente" dijo Harry con suave y calmada voz.
"Bueno, hazlo Hermione" gritó Ron deteniéndose justo cerca de la escalera. "Sé que te estás muriendo por mostrar tus habilidades. Así que hazlo, enséñame ese hechizo".
Comencé a bajar por las escaleras sacudiendo mi cabeza. No tenía tiempo que perder con Ron: Cedric de seguro estaba esperando por mí. Necesitaba saber cómo había ido el encuentro con sus padres.
"Ron" gritó Harry.
"Vamos, fantástica Hermione Granger, por favor… estoy rogando porque le enseñes un hechizo tan fácil al tonto que se supone que soy".
"Bueno, estás actuando como un tonto, Ronald, así que déjame en paz. Yo sólo quería ofrecerte mi ayuda" dije, deteniéndome en el medio de las escaleras.
"Mentira, querías mostrarme tu superioridad. Así que hazlo, ahora. O tal vez tienes miedo de fallar".
Miré hacia arriba y vi el rostro desesperado de Harry, y el rojo de Ron.
"Creo que solo estas molesto porque no te comiste tu pastel" respondí.
Ron apretó sus puños.
"Sí claro, ahora búrlate de mí" gritó. "¿Pero porque no simplemente haces el hechizo y me haces callar?"
"Ron, detente" gritó Harry.
Caminé hacia arriba en las escaleras y miré al pelirrojo (parecía como si me estuviera juntando demasiado con Scott). "Haré ese maldito hechizo sólo por el placer de verte callado, entonces".
Mi corazón estaba palpitando fuertemente en mi pecho, y el dolor estaba haciéndome sentir débil. Tomé mi varita y apunté hacia la cara de Ron.
"Sigue molestándome, y prometo que te hechizaré" le amenacé. Ron tragó fuertemente, un poco amedrentado por lo que le había dicho.
Levanté mi varita hacia la muralla y grité con rabia el hechizo. Funcionó perfectamente, tal vez demasiado, era demasiado poderoso, mucho más de lo que debería haber sido. Miré el hechizo golpear la muralla con fuerza pero luego me sentí a mi misma deslumbrada. Me tambalee e intente afirmarme de uno de los barandales. Débilmente escuché a Harry gritando mi nombre y luego todo se fue a negro.
