Cortejando a la señorita Granger

Capítulo 25: Día Uno

por Marmalade Fever

...

"Ron tendrá un ataque," dijo Harry, frotándose la cabeza.

"Sí, probablemente," coincidió Hermione, encogiéndose de hombros.

"¿Y cómo se tomará esto tu padre?" preguntó Harry, mirando a Draco.

"En realidad, extrañamente bien..." dijo Draco, frunciendo el ceño.

"¿Qué quieres decir?" Preguntó Hermione, mirando a su marido confundida.

"Bueno," comenzó Draco, sentándose en el mostrador de la cocina, "su cabeza apareció en la chimenea esta mañana, a eso de las tres. Al principio actuó exactamente cómo pensé que lo haría, pero entonces..."

"¿Entonces qué?" Preguntó Harry, inclinando la cabeza.

"Bueno, en realidad comenzó a sonar... dolido. Parecía estar molesto porque yo no confiaba en él lo suficiente como para darme cuenta que no reaccionaría de forma exagerada y maldeciría a Hermione hasta otro mundo."

"Eso es extraño..." dijo Hermione, frunciendo también el ceño.

"Le pregunté si me iba a quitar la herencia, y ¡dijo que no! En realidad dijo que me sintiera libre de volver a casa, con Hermione, en vez de vivir aquí."

"¿Crees que puedes confiar en él?" Preguntó Harry.

"¡Tengo miedo de lo puede hacer si no lo hago! Es un mago peligroso, pero con El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado fuera de la foto..." Draco se encogió de hombros. Realmente no lo sabía. "Mi padre nunca ha actuado así en mi vida. Incluso…" Draco bajó la voz, "incluso admitió que me amaba." Se removió incómodo bajo la mirada de Potter.

"El café está listo," dijo Hermione, poniéndolo sobre la mesa y sacando las tazas. "Y me gustaría recordarles que tengo que trabajar hoy."

"¿Vas a trabajar el día después de tu matrimonio?" Preguntó Harry, sonriendo de lado.

"¡Hey! Pediré tiempo libre para la luna de miel luego de la gran boda" dijo Hermione, desafiante.

"¿Gran boda?" Harry de repente pareció aliviado. "¡Gracias a Merlín por eso! Nadie nunca te perdonaría si no la hicieras."

"Por cierto, Potter, ¿no creo que te conozcas algunos buenos padrinos?" Preguntó Draco, lentamente. Todavía no le gustaba el chico, pero no era como si tuviera a alguien mejor en mente.

"¡Pensé que nunca lo pedirías!" dijo Harry, con una mirada que hizo que Draco quisiera estrangularlo un poco.

"¿Ron también?" Preguntó Hermione, mirando a Draco con ojos suplicantes.

"La comadreja también."

Hermione sonrió ampliamente y lo abrazó. Por el rabillo del ojo vio a Potter poner cara de disgusto. Casi odió tener que cerrar los ojos para besarla, pues se perdería la mirada evidentemente contrariada en el rostro de su ex-enemigo. Pero los cerró y saboreó la sensación de felicidad garantizada hasta que la muerte los separara. "Te amo," susurró Hermione.

"Te amo más." Draco se perdió en el mar de color chocolate llamado ojos de Hermione. Quería nadar y perderse en ellos. Le sacó un rizo de la cara con el pulgar.

"¡Ejem!" tosió Harry. "Creo que me iré ahora."

"Adiós," dijo Hermione distraídamente. Estaba ocupada mirando los ojos de Draco. "Ojos como el mar después de una tormenta." Sí, eso era exactamente lo que eran. Había dado por sentado que eran grises, pero ahora notaba un poco de verde y azul alrededor del iris. Suspiró feliz, apenas escuchando como Harry se iba. ¿Cómo podía haber vivido sin esas pestañas oscuras que rodeaban esos ojos? Absolutamente divino...

"¿Quiere algo de desayuno antes del trabajo?" Preguntó Draco, obligándose a recordar que tenían cosas que atender. Sacó su varita, realizó algunos simple hechizos, y en cuestión de segundos había tocino y huevos chisporroteando en un sartén. Comieron con ganas durante un tiempo, cogidos de la mano por debajo de la mesa. Hermione suspiró, apartó su plato y miró su reloj. "¿Nos veremos a la hora de almuerzo?" Preguntó Draco.

"Eso sería bueno," dijo Hermione, sonriendo.

"Y antes de que te vayas, tengo que preguntar, ¿quieres mudarte a mi casa?" preguntó Draco.

"Nuestra casa," le corrigió Hermione con simpleza. "Y sí, me encantaría."

"¿Cuándo?"

"Cuando gustes. Primero debo arreglar algunos asuntos. Ya sabes, hablar con el dueño del piso, etc…, pero puedes adelantarte y empezar a mover las cosas."

"Te digo algo. Si puedes hacer los arreglos antes de salir para el trabajo, ¡te prometo que estaremos mudados para cuando salgas esta tarde!"

"Me siento mucho más casada ahora..." comentó Hermione.

"Bueno, querida," dijo Draco, levantándole la mano y besándosela, "hay una razón para eso."

"¿Y cuál sería?"

"¡Que lo estás!" Le sonrió, la atrajo más cerca y le dio un último beso antes de que ella se pusiera a arreglar sus asuntos con el propietario.

"Estará aquí a las 8:30," le informó Hermione a Draco, mientras colgaba el teléfono. Ella lo miró vacilante. "¿Crees que serás capaz de arreglártelas?"

"Por supuesto, querida, no soy un completo idiota cuando se trata de muggles."

"Está bien, está bien, ya me voy."

"¡Adiós, esposita!" dijo Draco, envolviendo sus brazos alrededor de ella.

"Adiós, querido esposo." y desapareció con un chasquido. Draco miró con tristeza el lugar en que había estado de pie segundos antes. Esperaba que lo que dijo fuera cierto, y no se comportara como un completo idiota con el propietario muggle. Cuando el hombre llegó, se quedó más que un poco sorprendido al saber que Draco era en realidad el marido de su bonita y joven inquilina. Lograron resolver entre los dos todas las cosas y firmaron todos documentos necesarios.

"¿Cuándo se mudarán?" -preguntó el hombre mientras preparaba sus cosas para irse.

"Estaba pensando en hacerlo hoy mismo," dijo Draco, encogiéndose de hombros.

"Bueno, espero tenga algunos amigos que le ayuden, porque las personas que trabajan en las mudanzas no son muy amables con trabajos de último minuto como éste."

"Oh, ya pensaré en algo," le respondió Draco, sonriendo internamente. Daba la casualidad que conocía un buen número de hechizos que harían maravillas. Por ejemplo, podría realizar un simple hechizo encogedor, usar un poco de polvos flú, y simplemente meter todas las posesiones de Hermione a través de la chimenea en una caja. ¡Estaría listo máximo en dos horas! (No había sido el segundo en su clase por nada.)

"Bueno, entonces buena suerte y felicidades por tu matrimonio," dijo el hombre y se fue. Para cuando llegó la hora del almuerzo, Draco ya había movido y retransfigurado a su tamaño original todas las posesiones de Hermione


El día laboral de Hermione terminó a las cinco de la tarde, y se dio cuenta súbitamente de que era lunes. Había mantenido su tradición de las Noche de Chicas en los lunes con Ginny durante varios años consecutivos, ¡y ahora su pobre amiga ni siquiera sabía que estaba casada! ¿O lo sabía...? Esa posibilidad se hizo añicos rápidamente en cuanto Ginny y Draco llegaron a recoger a Hermione al mismo tiempo.

"¿Qué estás haciendo aquí?" preguntó Ginny, mirando con curiosidad a Draco.

"Um...," respondió. "¿Vengo a buscar a Hermione?"

"He oído que se fugó de su boda, ayer," dijo Ginny, casualmente.

"¡Ginny!" Dijo Hermione nerviosamente, pero alegre al mismo tiempo.

"Hey, Herms..." le respondió Ginny, viéndose un poco dolida, ya que aún no se enteraba de lo que sucedía.

"¿Qué... qué haces aquí?" Preguntó Draco, incómodo.

"Hermione y yo íbamos a ir a la heladería de Florean Fortescue," respondió ella, indignada.

"¿Tal vez Draco podría acompañarnos?" Preguntó Hermione esperanzada.

"Yo pago," agregó Draco.

"¿Te lo puedes permitir?" preguntó Ginny, levantando una ceja.

"Por extraño que parezca..." No terminó la frase. Ginny, obviamente, no lo perdonaría tan fácilmente como lo había hecho Hermione.

"Bueno, no te quedes ahí parado, ¡vamos!" Los condujo por la puerta algo enrabiada y pasando por unas cuantas calles y tiendas. Draco y Hermione tuvieron que darse prisa para mantener el paso. "Una cucharada de chocolate y cerezas," dijo ella, ordenando al tiempo que los otros dos conseguían atravesar la puerta.

Draco y Hermione se detuvieron jadeando. "Una bola de sorbete de limón," dijo Hermione, recuperando el aliento.

"Mantequilla," dijo Draco, con una inclinación de cabeza. El señor Fortescue les entregó sus conos y se sentaron.

"Bueno, diré una cosa acerca de los dos, ¡ambos tienen gustos muy aburridos en el helado!" dijo Ginny, sin levantar la vista de su cono.

"Ginny" dijo Hermione suavemente, "Siento haberme olvidado de nuestros planes..."

"¡No es contigo con quién estoy enojada!" dijo Ginny, demasiado abruptamente. Nadie dijo nada. Debajo de la mesa, Draco apretó la mano de Hermione. "¡Vi eso!" dijo Ginny, todavía sin levantar la vista.

"Gin, tenemos que decirte algo," intentó Hermione nuevamente. Después de que Ginny siguiera sin responder, continuó. "Draco y yo... estamos casados."

Al instante, Ginny se enderezó. "¿Están QUÉ?"

"Nosotros... nos casamos a escondidas," dijo Draco, apartando su mirada del legendario temperamento de la chica Weasley.

"¡Pero no nos malinterpretes! ¡Vamos a tener una ceremonia!" dijo Hermione, apurada.

"¡Es bueno saber que por fin están haciendo algo bien!" dijo Ginny, bajando su cono de helado y fulminándolos con la mirada.

"Hermione se mudará a mi... quiero decir, a nuestra casa," dijo Draco. "Puedes venir con nosotros a verla, si quieres..."

"Está bien..." dijo Ginny, lentamente. Terminaron sus helados y arribaron momentos después, frente a la casa del más joven de los Malfoy. Ginny parecía impresionada al entrar y recorrer la casa. Hermione también prestaba mucha atención. Esta era su casa ahora, y no estaría bien que se perdiera o se cayera por un truco de la escalera.

"Y eso es todo," dijo Draco, resumiendo. Él y Hermione estaban tomados de la mano y Ginny les dio una especie de gesto de aceptación.

"Me voy a ir ahora, entonces," dijo. Se acercó a Hermione y la abrazó, susurrándole algo al oído que hizo que ésta se sonrojara. "Adiós, Draco," dijo Ginny, tendiéndole la mano para estrechar la suya. Él aceptó de buen grado y Ginny se marchó.


18 de enero del 2013

¡Holitas! Nuevo capítulo y quedan 7! ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Bueno, malo, querían ver a Ron xd?

Muchas gracias a todos por sus comentarios en el capítulo anterior.

Besooos,

Connie