I

Mundo deseado

Cap 25: Verdades ocultas

Alice seguía en la cama, sin estar recuperada del todo, junto a sus más cercanos abrazándola. ¿Cuánto tiempo había estado así? ¿A qué era debido todo esto...?

-Me alegro de que por fin estés bien.- dijo su amiga secándose las lagrimas-Tengo muchas cosas que contarte.

-Pues ya dirás...-dijo zafándose de ella.

Maica carraspeó la garganta como si procediera a entablar un gran discurso, se sentó más cómoda y habló.

-Pues ver-

La salmón fue interrumpida por unos golpes en la puerta, que seguidamente Ali aceptó. Al entrar se vio a un pelirrojo con piercings. Konan, que siempre estaba con él, no estaba presente porque le había mandando a ir en busca de un médico que ya no necesitaban, lo cual ya habían avisado.

-Sabía que me habías echado de menos...-dijo con burla la ojiverde.

-No estoy para bromas. Ya te lo advertí.

-No pensé que sería tan grave...

-No me hiciste caso.

A la azabache le estaba molestando la regañina que le estaba apropiando Pain, pero la verdad era, que tenía sus razones para hacerlo.

-En todo caso...¿Cómo estás?

-¿Te miento o te digo la verdad?

-Suspiró-Obviamente, la verdad.

-Pues estoy bie-

-Aún no está recuperada del todo, líder-sama. Sigue con dolores y con tos.-Su amiga la interrumpió, sabía que le iba a decir que estaba bien cuando era mentira, y ella no iba a dejar que sucediera de nuevo.

-Ya veo.-Se acercó a la cama y la miró.- Bien, pues tendrás que hacer reposo, y si esta vez no me haces caso...lo escarmentarás.-le dijo serio.

-Te azotará...-susurró Maica en el oído de ella, procurando que no las escuchase.

La pálida chica se rió ante el comentario, la verdad es que tenía pinta de hacer ese tipo de cosas. Por otro lado, Pein no había escuchado lo que le comentó (gracias a los dioses) y frunció el ceño con molestia.

-¿Me has escuchado?

-Alto y claro.

-Eso espero. Intenta recuperarte.

-Tranquilo, no tienes de que preocuparte.-sonrió con malicia.

El lider la miró, y acto seguido se fue suspirando. La chica se desesperezó lo más que pudo hasta sentirse satisfecha. Tenía sueño y el cuerpo lo tenía mullido, cada movimiento que hacía causaba cierto dolor en sus huesos.

Sin embargo, tampoco se podía quedar allí todo el tiempo. Aunque bueno, a ella no le importaba demasiado, la verdad. Si estaba tranquila en la cama, tumbada, con su música y su zorro, ya le daba igual todo.

-¡Ah! Te tienes que seguir tomando la medicación. Iré a por algo de comer.

-Pffff...

-No repliques.

-Cállate.

/

Yuki ya se había acabado la pequeña sopa que había traído su amiga y proseguía a tomarse la medicación. Como odiaba las pastillas. Pero no le quedaba de otra si se quería recuperar.

-Oye.-dijo con su típico tono frío.

-¿Qué pasa?¿Quieres un beso? ¿Un abrazo?

-Más quisieras...-sonrió con picardía-¿No dijiste qué me tenías que contar algo?

-¡Es verdad!

-¿Pues a qué esperas?

-Ya voy, ya voy...-dijo poniéndose en posición de contar una increíble historia- Mientras que iba con Kakuzu e Hidan en la misión, me encontré a un chico muy simpático y que había tenido una vida difícil. También era guapo, a decir verdad...

La de cabellos negros se extrañó.

-¿Y eso cómo fue?

-Pues...-tragó saliva- Fui yo a buscarle. Él era la recompensa que nos teníamos que cobrar...

Su compañera ya lo intuía, como también sospechaba lo que le contaría en unos instantes y como se habría sentido ella.

-Intenté salvarlo, y más cuando escuché su historia.¡Todo fue una jugada! Mataron a su amigo y él lo único que hizo fue vengarse, pero los otros le delataron alegando que fue él quien empezó.-dijo aguantándose la rabia.

-Ya veo...

-Pero no logré hacer nada, cuando ya estábamos un poco lejos para que pudiese huir, Hidan lo encontró y lo mató...

-Ya sabías lo que pasaría, Mai...

-Sí pero...era injusto, no podía dejar que sucediera.

-Cuando entramos aquí, lo hicimos sabiendo lo que era. Puede que nos gusten, que les tengamos cariño...pero siguen siendo criminales, y algunos, como Hidan, lo hacen por puro placer. Conocías que pasaría si te metías en su grupo.

-Lo sé...pero aún así...

-Bufó-no fue culpa tuya, no te atormentes más, hiciste lo que pudiste.

-Sí...gracias.-sonrió

-Pero oye, que si quieres lo borro del mapa y asunto zanjado...-sonrió con maldad.

-Mejor que no, quiero que mantengas tu lado sádico oculto en todo momento.-rió nerviosa.

-Tsk, con lo divertido que es...

-Y hay otra cosa...

Maica la miró con una sonrisita falsa, sabiendo lo que pensaría al contarle lo siguiente. Ali lo único que hizo fue mirarla extrañada y con cara de ''más''?

-Prométeme que no te enfadarás ni me lo reprocharás.

La ojiverde pensó un momento.

-Bien.

-Pues verás...cuando Kakuzu me dijo lo que tenías, me salí corriendo y me tropecé con Hidan...y al verme llorar me abrazó.

Maica lo dijo todo de un golpe y con prisas, como no queriendo ver lo que sucedería después, pero para su sorpresa, Alice tenía una cara inexpresiva. (vamos, la de siempre)

-Ya veo.

-¿Es lo único qué dices? ¿''Ya veo''?.

-Eh...¿Sí?-la miró mal-¿Qué quieres que diga?.

-Hombre, pues no sé... quizás un ''Maica, eres idiota.'' o algo así.

-Te prometí que no te lo reprocharía.

-¡Pero dime algo!

-Pesadilla...-ruló los ojos-Ya sabes lo que pienso, no me gusta Hidan. Y después de que se cargara a aquel chico, que te abraces con él pues hombre, no sé. Pero lo que hizo fue raro incluso para él, así que no puedo decir nada, es tu vida.

Maica no sabía como tomárselo, no era ni malo ni bueno. Mejor así, porque si preguntaba más, su amiga la mandaría a tomar paseo.

-Pero eso sí...si te toca o te hace daño, dejaría de ser inmortal.-comentó de la nada.

-Lo sé...Oye, Itachi estuvo la mayoría del tiempo aquí contigo, mientras estaba yo.

-¿En serio?

-Sí, también estaba preocupado.

-Vaya...

-¡Bueno!-se levantó- Tengo que ir a hablar con el líder, luego nos vemos.-dijo abrazándome.

-Está bien.

-Le preguntaré de tu parte de que forma serán los látigos.-me guiñó un ojo.

-Vale, pero dile que luego me vengaré.

-¡Hecho! ¡Hasta luego!.

Su compañera se fue riendo, dejándola allí decidiendo si hacer una cosa o no, en su cuarto junto a su zorro, quien estaba muy contento de verla despierta.

Tengo que darle las gracias...por mi culpa la misión se vio interrumpida e hice que me cargara todo el trayecto. Y si encima ha estado aquí... Está bien, después también tendré que agradecérselo a Madara (bastante peligroso), que fue gracias a él que estoy despierta de nuevo.

/

Ali llegó hasta su puerta, tal y como se había levantado. Con una camiseta de medio torso, dejando su ombligo al descubierto y unos pantalones negros. La puerta sólo estaba a unos pocos metros de la suya y procedió a picar unas cuantas veces.

…No responde.

¿No estará?

Volvió a llamar y nada, parecía ser que no estaba.

Mierda.

Tendría que venir a buscarlo luego o si se lo encuentra en algún momento, decírselo. Otra cosa no podía hacer...

Sin embargo, cuando ya iba a volver a darse la vuelta para largarse, la puerta se abrió de golpe y un brazo la estiró hacia sus adentros.

Ahora se encontraba con un Uchiha enfrente suyo, sin la capa y con su camiseta lila, observándola con esos ojos negros y aún con su mano agarrando su brazo.

-Pensaba que no estabas.-dijo aún aturdida.

-Estaba cambiándome.

-No te hubiera matado haberme respondido con eso...-comentó un poco molesta.

-No importa, ya he acabado.- la soltó-¿Qué ocurre?-se separó de ella para ir a recoger algo a su escritorio.

La pelinegra seguía donde estaba, mirándole.

-Puedes moverte, Yuki.

Podría. Pero no le gustaba acomodarse o relajarse en un cuarto que no era el suyo, no era su habitación y tenía que tener cierto respeto. Aún así, se acercó a él, tan distante como siempre. Él en cambio, no dejaba de intentar analizarla y esperaba pacientemente lo que le tenía que decir de brazos cruzados, apoyado en el escritorio que estaba pegado a su cama.

-Gracias.

Itachi la miró sorprendido, o lo poco que se podía expresar, parecía representar eso.

-¿Por qué?

-Por todo. Por preocuparte por mí, por llevarme hasta aquí a cuestas a pesar de tener una misión que hacer, por quedarte conmigo hasta mi despertar...Gracias.

-...

-Bueno, eso era todo... Nos vemos luego.

Pero el pelinegro no la dejó irse. Inesperadamente la había empujado hacia la cama y Alice al repentino placaje, gimió al notar sus huesos aún adoloridos chocar contra el colchón. Ahora se encontraban los dos ahí, Itachi encima suyo y ella debajo de él atónita.

-Itachi, oye...

-Eres...imposible.

-Ya me lo habías dicho.-sonrió con picardía.

El Uchiha suspiró. Él la tenía acorralada, tenía sus brazos alrededor de su cabeza y Ali pensó que, eso, obviamente tenía que venir de familia. La ojiverde se empezaba a remover, le habían subido los colores e intentaba salir de ahí sin éxito.

Poco a poco, empezó a sentir su cálido aliento aproximándose cada vez más a ella, haciéndole sentir escalofríos. Él seguía acercándose, hasta el segundo en que sintió el roce de sus labios, a unos escasos milímetros de tocarse.

-¡Itachi-san!-tocaron a la puerta-Es hora de partir.

El nombrado abrió los ojos molesto, mirándola por última vez y dejando caer la cabeza en el pecho de ella. La chica logró escuchar un largo suspiro por su parte, le estaba costando mucho no estallar en risas, además de estar un poco nerviosa.

Al fin Itachi se incorporó, cogió la mano de Yuki y la ayudó a hacer lo mismo. Al Uchiha no se le veía con muchas ganas de irse de misión.

-¿De misión? ¿A dónde tienes que ir?-preguntó confundida.

Itachi apartó el pelo de su cara y la miró.

-Nada importante.-cerró los ojos-Sólo por si ocurre algo.-se levantó-

-¿Algo como qué?

-Por si no sale bien la misión de Deidara y Sasori. Les han dado a ellos la misión de Suna.

¿Qué? ¿Había oído bien? No, no puede ser...

Cogió la capa y se la colocó. Se giró hacia ella para mirarla y ésta ya estaba de pie justo a sus espaldas, con una mirada un tanto hostil.

-¿Qué ocurre?

-No, nada...-dijo dirigiéndose hacia la puerta.

-Hasta la próxima.-le sonrió, haciendo que el rostro de la pálida Alice se tornara en un color rojizo.

-Hasta luego...

Ella ya estaba en su puerta, apunto de entrar y tumbarse en la cama para analizar todo lo que estaba por suceder, tenía que hacer algo inmediatamente e ir a contárselo a su compañera. Y si les dice de ir a la misión, lo más seguro es que la ataran con cuerdas para que no intentara escapar o, que Pein le azotara. Es más, tiene que ir ya a avisarle.

Rápidamente se fue al salón con la suerte de intentar encontrarla y, bingo. Ahí estaba.

-¡Yuki!-la llamó.

Maica se veía feliz, tan feliz como siempre. Eso no podía ser, no podía ser a no ser que no lo supiera y estuviera ignorando este hecho...

Mierda.

-Misaki, escucha...

-¡Nos vamos sin ti!-escuchó a un albino gritar desde fuera.

-¡Esperad!-gritó-Lo siento, me tengo que ir ya, todos los demás ya se han marchado.

-No Maica, Sasori y Deidara...-susurró, agarrándola del brazo.

-¡Quieres venir de una maldita vez!

Hidan apareció, molesto y metiéndole prisas a su amiga para marcharse. Siempre era tan oportuno el muy cabrón...

-Maica, ¿Y Pein?

-Detrás de ti.

Efectivamente. Estaba justo detrás de ella, examinando con su rinnegan todo a su alcance y al segundo, posándolos en ella.

-Quiero que se quede aquí conmigo.

-Te diré lo mismo que a ella, no.

-Entonces iré yo.

Pein la miró y ella hizo lo mismo, de una forma desafiante y maliciosa.

-Si me quedo, quien sabe lo que le podría pasar a la base...-dijo sarcásticamente.

-Por eso Tobi se quedará contigo.

-¿Qué?-dijo.

-¡Vamos!-El jashinitsa a fin de cuentas, acabó por venir él mismo y llevársela a cuestas para no tardar más y no llevarse más sermones de su compañero el adorador de dinero.

-¡Hasta luego!-se despidió.

No se lo pudo decir y Pein, esta vez, no cedería.

Mierda...no puede ser verdad...

Estaba llena de rabia. Cerró el puño con tal fuerza como para hacerse sangrar la mano y hacerla caer por sus finos dedos. Empero, alguien por detrás se las agarró y apoyó un brazo en su cabeza.

-Lo siento, pero parece ser que nos quedaremos solos un tiempo.-sonrió.

-Madara...


He aquí el cap 25. Pensé en hacerlo bastante después de navidades para que así la gente pudiera leerlo mejor, además, ya dije que si no había reviews, no había cap.

Alice siempre ha sido así, inclusive cuando iba a casa de Maica, siempre era bastante reservada y no se acomodaba mucho. Nunca le ha gustado. (Mai la molestaba con eso).

Sofia-sama: ¡Muchas gracias! Gracias por comentar, de verdad. Me gusta ver que tengo más lectoras.

Hasta la próxima.