Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... nosotras sólo jugamos con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... nuestro único pago son vuestros comentarios

Summary: Bella empieza a hacerse cargo de sus responsabilidades dentro de la manada, donde se encontrará con situaciones que no se espera… La adaptación entre ambos grupos, lobos y vampiros, se complica y Bella hace de intermediaria… Secuela de ~ Amor contra Natura ~

Note: Historia compartida con Edward-Kirtash… escribimos esta historia de forma conjunta… así que nos pertenece a las dos, aunque sea yo la que la suba por aquí

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...


~ Triunfo sobre Natura ~

{ Saga Natura 2 }

Capítulo 3: Yo lo mato!

Cuando salí de la mansión, Leah estaba esperándome tranquilamente sentada en forma de loba. Tenía una sonrisa de alegría en su cara lobuna. Realmente se alegraba de verme. Hacía mucho que no la veía tan feliz.

- Ves adelantándote, prima. Me transformo y te sigo en un momento - la saludé.

Ella me hizo caso y se adentro en el bosque. Yo la seguí y cuando estuve oculta de la visión de todos me quité el vestido. Lo sujeté a mi pierna, como me habían enseñado, y me transformé casi sin pensar en ello. Cada vez se me daba mejor hacer el paso de una forma a otra.

Fue una sensación agradable que había echado de menos estos días. Sentí como mi cuerpo se estiraba y se cubría de una mata de pelo blanco. Aúlle de pura felicidad. Me hacía falta entrar en fase y sentirme yo misma otra vez. Llevaba mucho tiempo recluida en mi cuerpo humano y mi esencia animal necesitaba ser liberada.

Mi compañera no tardó en venir hasta mí y saludarme con un efusivo 'empujón cariñoso' de los suyos. Menos mal que estaba preparada para recibirlo, porque podía haber acabado por los suelos fácilmente. Ahora que volvía a ser ella misma, estaba mostrando unas formas más parecidas a su hermano, tan cariñoso él.

"Ya era hora de que vinieras. Nos tenías preocupados" me saludo feliz. "Te hemos extrañado mucho, novata."

Genial. Ahora me había convertido en la novata. Eso no me molaba ni un pelo y menos teniendo en cuenta que algunos eran más enanos que yo... Pero claro, aquí lo que contaba era la antigüedad en la manada. Ante eso no tenía nada que discutir, pero no tenía por qué gustarme. Como los chicos se pasaran un pelo, más de uno iba a recibir un buen mordisco de advertencia, pero mi prima era mi prima.

"Yo también te he echado de menos, abuelita." Le respondí pretendiendo picarla mientras contenía una risita lobuna. Yo también sabía jugar a este juego.

Ella no perdió el tiempo y se abalanzó sobre mí. Las dos rodamos juntas sobre la hierba mientras fingíamos pelearnos. Pero la experiencia es un punto y Leah no tardó en derribarme e inmovilizarme contra el suelo. Quizás algún día ganaría, pero no iba a ser hoy. Lleva unos días desentrenada y eso se notaba.

"Venga, vamos. No quiero que los chicos nos vean en este plan" dijo riendo y saliendo disparada hacia las fronteras del territorio.

"Si, mejor lo evitamos. Ya me imagino a Paul y a Jacob poniéndonos mentalmente en una piscina de barro, con o sin bikinis, mientras ellos comen palomitas" le respondí riéndome.

"No me hables del idiota de Jacob" me contestó profiriendo un gruñido. "Estúpido animal. Para esto mejor se quedaba donde estaba." dijo muy enfadada.

Guau, menuda reacción. ¿A que venía esto? Vale que ellos nunca se habían llevado muy bien, sin embargo ese comentario era ya demasiado. Esto requería una investigación a fondo. Tenía que sonsacarle qué había pasado. ¿Habría intentado ligar Jake con ella?

No, eso no podía ser... El odio era mutuo. A lo mejor es que Jacob había intentado verla desnuda. Puede que la odiara, pero en esos asuntos los hombres se olvidan de todo. De repente una escena de lo más sorprendente llenó mi cabeza.

Sólo podía ver algunos detalles: El denso bosque, ropa tirada por el suelo, lencería saltando por los aires, el cuerpo de una mujer desnuda siendo acariciado por un hombre, unos cabellos rubios tapando la cara de la chica. No sólo una mujer, sino una vampira. Esto se estaba poniendo raro por momentos.

A la vez me asaltaban unas sensaciones muy intensas: la suavidad de la piel bajo mi masculina mano, la frialdad de ese voluptuoso cuerpo y, predominando sobre todo, lujuria. Paré en seco, sentándome sobre las patas con los ojos muy abiertos. Sacudí la cabeza para librarme de esa erótica escena.

No sirvió de nada. Una nube de lujuria me envolvía. ¿Tan salida estaba que sólo podía pensar en el sexo? Vale que acababa de volver de mi luna de miel. Vale que no habíamos hecho otra cosa en estos días. Pero cuando me separé de mi maridito no estaba tan caliente.

Había sido alejarme de él y echarlo de menos, pero de ahí a imaginarme semejante escena en mitad del bosque… Plan para esta noche: sexo salvaje con Edward. A ver si consigue despejarme la cabeza de semejantes ideas, porque ésta no era la variación habitual de una de nuestras escenas.

Espera, espera... ¡Y yo no tengo nada de rubia! Pero tampoco era eso. Me he imaginado montándomelo con una rubia. No, esto no puede ser. ¿En serio? Pero, ¿qué me estaba pasando? No sabía que esto del sexo era tan complicado.

"¿Qué te ocurre?" me preguntó mi compañera al percatarse de que me había quedado retrasada.

"Nada, nada. Tonterías mías. Supongo que es normal después de haber pasado tanto tiempo encerrada." dije no del todo convencida.

"¿Sabes? Esto de no poder saber en que piensas es muy frustrante a veces." dijo mirándome raro. Yo no pude evitar reír ante su comentario. "Normalmente me encanta, porque es mucho más tranquilo hacer las guardias contigo. Pero hay veces en que daría lo que fuera por saber lo que estás pensando. Y sé que a los chicos les pasa más o menos lo mismo."

"Creo que estáis un paso más cerca de entender a Edward. Él también se queja de no poder leerme la mente. Le resulta frustrante, pero para mí es tranquilizador. No me gustaría que supiera en todo momento lo que pienso" le confesé a mi prima.

Seguimos recorriendo el perímetro, atentas a todo lo que nos rodeaba. Quería evitar cualquier pensamiento lujurioso, así que procuré concentrarme en todo cuanto me rodeaba. Sin embargo las escenas subiditas de tono no tardaron en volver a mi cabeza. ¡Pero bueno… ya está bien! Ya es más que suficiente.

Esto no era cosa mía, no podía ser. Yo estaba de lo más tranquila, después de mi momentáneo ataque de lujuria. ¡Es Leah la que las está pensando! Y yo preocupada por tener unas fantasías de lo más raras con una vampira. ¡Y eran de lo más explícitas! ¿De dónde había salido todo esto? Vaya, tenemos un problema.

"Primita, ¿no necesitarías una ducha de agua fría? Tanto pensamiento calenturiento no puede ser bueno." le dije algo molesta. Ella se giró en redondo hacia mí y me obligó a detenerme a su altura, interponiéndose en mitad de mi camino.

"¡Es estúpido! Ni siquiera es su imprimación. No debería hacer eso" me dijo muy seria y cabreada.

"Espera, espera. ¿De qué hablas, Leah?" le pregunté confusa. No me estaba enterando absolutamente de nada.

"Jacob se ha liado con la vampizorra de pelo rubio rojizo" me dijo furiosa. "Lo tuyo con Edward es comprensible. Bueno, hasta un cierto punto. Él es tu imprimado, así que no hay otra que aceptarlo. Pero… ¡¿él?" gritó.

Me vinieron a la cabeza más escenas de sexo. Leah estaba dándome una explicación muy explícita del por qué de su monumental cabreo. Ahora con más información podía distinguir en ellos a Jacob y Tanya. Esto cada vez se ponía peor.

Más escenas se sucedieron en mi mente directamente desde la de Leah. Además sabiendo que era Jacob, la cosa tenía más sentido. Aunque saber que era Jacob lo hacía todo más horrible aun. Repugnante.

"¡Yo lo mato!" solté de repente.

Leah me estaba dando un asiento de primera fila en la peli porno que tenía en su cabeza. Había evitado pensar en ello desde que nos encontramos, por lo que me había perdido la mayor parte de la escenita entre esos dos. Pero ahora me la estaba mostrando en todo su esplendor, llena de escabrosos detalles.

Podía ver una mano, que ahora reconocía como la de Jacob, acariciando el pecho de Tanya. Notaba el roce de los cuerpos, uno frío y el otro caliente, sensibilizando la piel en cada contacto. Las manos de uno y otra apretando con fuerza, acercándolos con pasión. Los gemidos de ella llenaban sus oídos y él le hacía los coros, haciéndole acelerar el ritmo de la copula hasta llegar a su previsible final.

Luego sentí unos labios descendiendo por el torso masculino hasta llegar a la zona más sensible de mi amigo. En ese momento sólo se veía la cabeza de Tanya moviéndose rítmicamente, mientras le apretaba los glúteos. Los pensamientos de Jacob no eran demasiado coherentes en ese momento que digamos.

Nunca me había imaginado cómo era el sexo para los hombres, pero ahora lo estaba viviendo de primera mano. Las emociones de Jacob eran tan intensas que impregnaban todas las imágenes. Era casi como estar allí mismo compartiéndolo. Sentía el tacto de la piel de vampiro que tan bien conocía.

¡Y no sólo eso! Jacob no se había privado de nada. Por su parte Tanya no había parado hasta estar completamente satisfecha. Y eso para un vampiro es mucho, aun más tratándose de una súcuba con más de un milenio de experiencia como ella. No sabía cómo Jacob había podido seguirle el ritmo. Habían destrozado toda aquella parte del bosque, como si hubiera caído una bomba allí.

"Primero: deja de pensar en esas imágenes o me harás vomitar." dije con cara de asco.

No soportaba ver a esos dos dándose el revolcón y menos desde dentro del cuerpo de Jacob. Era demasiado diferente a todo lo que yo había vivido. Además, se trataba de Jacob. Era prácticamente como si fuera mi hermano. Aunque había estado tirándome los trastos desde el primer momento, lo que hacía toda esta escena mucho más rara aun si eso era posible.

"Y lo segundo: explícamelo bien. Respira hondo y cuéntamelo todo desde el principio. ¿Cómo ha pasado esto?" le dije intentando tranquilizarnos a las dos.

Leah me hizo caso y ambas empezamos a tranquilizarnos lentamente, al apartar esas lujuriosas imágenes de nuestras mentes. Después de hacer unas cuantas respiraciones al fin pudo serenarse lo suficiente como para empezar a contarme la dichosa historia. La verdad es que no tenía desperdicio.

"El día de la boda, mientras vosotros teníais la noche de bodas, el resto nos fuimos de cacería." me dijo más tranquilamente.

Hasta ahí bien. Es lo que yo ya sabía. No había nada raro. Habían planeado el convite habitual para los invitados humanos y el convite especial de la cacería para el resto de invitados. Al menos esa parte sí que podían compartirla, lo que esperaba que acercara más a ambos grupos. ¡Pero no esperaba que los acercara tanto!

"Pues no sé cómo, Jacob acabó tirándose a la rubia esa. ¡Imbécil! Lleva toda la semana pavoneándose de su 'gran conquista', restregándonos su maravilloso polvo con la sanguijuela" dijo en un estallido.

Su tranquilidad se esfumó y comenzó a dar vueltas en círculo preocupada. Yo era el centro inmóvil de toda esa actividad nerviosa y me estaba mareando. Entre tanta vueltecita y el efecto de esas imágenes que aun tenía en mi cabeza, acabaría vomitando hasta al papilla. A ver, pensemos con claridad.

"Bueno, no es que me haga mucha gracia que acaben juntos, pero no le veo nada de malo" le dije tranquilamente, intentando ser razonable. "Mientras sólo fuera sexo, no pasaría nada malo. Además... no creo que los Denali vuelvan en mucho tiempo."

"Bella, la ponzoña de vampiro es letal para nosotros. ¿Y si esa chupasangres olvida con quién está y le muerde en un momento de éxtasis y desenfreno?" me dijo muy nerviosa.

Vaya, eso si que no lo esperaba. En su cabeza apareció una nueva escena en la que Tanya se lanzaba peligrosamente hacia el cuello de Jacob. En ese detalle no me había fijado antes. Afortunadamente él la paró en seco antes de que ocurriera una desgracia. Se había librado por los pelos, porque Tanya iba a por su cuello.

Nadie me había informado de ese pequeño detalle. Uno bastante importante, a mi parecer. Recordé que, en nuestras lujuriosas noches de la luna de miel, Edward había mantenido alejados sus dientes de mi piel. Yo por el contrario, en un par de ocasiones no me contuve y le di algún que otro mordisquito amoroso.

"Bueno, no te preocupes. Seguro que una vez informada de eso, Tanya tendrá cuidado." le respondí intentando tranquilizarla. "A todo esto, ¿desde cuándo te preocupas tanto por Jacob?" le pregunté mirándola con un poco de malicia, a lo que ella puso cara de espanto.

"Pues... pues... ¡desde que me llena la cabeza con sus folleteos con una maldita chupasangres!" gritó exasperada.

Se volvió rápidamente y reanudó la marcha, dando por concluida la conversación. Podía notar en su mente la incomodidad que le causaba el tema. Realmente era raro verla preocupada. No se podía decir que ellos dos fueran precisamente amigos. Que me preocupara yo era normal, que lo hiciera ella era decididamente rarito. Preferí guardármelo para mí misma y la seguí entre risas.

El resto de la guardia fue bastante más relajada, aunque de vez en cuando se volvía a colar en la mente de mi prima flashes de la escenita apasionada. Ambas intentamos ignorarlas cuando eso sucedía y continuamos con la guardia como si tal cosa. Leah me explicó las diferentes zonas que podrían resultar conflictivas.

Además tenía que aprenderme los senderos más transitados por los excursionistas para evitarlos. Me habló de la fauna del lugar, de la vegetación y demás. Tenía que aprender las hierbas que eran beneficiosas y las dañinas, qué animales me servirían para comer y cuáles me llevarían directa a la tumba. Había demasiada información que tenía que asimilar.

Gracias a todas estas lecciones, ella pudo mantener la mente ocupada. Así ambas conseguimos mantener a ralla la incursión de las imágenes de Jacob y Tanya en nuestras mentes. Hubiera sido muy molesto tener que estar continuamente con eso en la cabeza todo el santo día.

Después de finalizar la ronda tendríamos que haber ido a casa de Emily a dar nuestro informe a Sam, pero Leah me dijo que se encargaría ella. Era mejor que yo me fuera a casa a descansar, después de toda la actividad que había llevado últimamente entre la luna de miel y la guardia. Mi prima era genial.

Había tenido un primer día muy movidito y realmente lo necesitaba. Aun era muy nueva en esto de ser loba y en lo de ser una mujer casada. Me iba a llevar algún tiempo acostumbrarme a todo y aprender a compaginarlo. Tenía dos vidas y ambas estaban resultando ser agotadoras.

Además, me esperaba una interesante charla con mi familia política. Había una historia sobre cierta parejita de la que no me habían dicho nada... y eso no se lo iba a perdonar fácilmente.


N/A: Esperamos que os haya gustado este capítulo… Animaos a dejarnos vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como nosotras

Muchas gracias a Alejandracullen21, BlackCullen, Dark kurogane, el angel de la muerte, isa-21, Jessica, mari, Patry Clan Meyer y sandryttaa por los reviews que nos vais dejando a lo largo de los capítulos... y nuestra bienvenida a los nuevos lectores... Os recuerdo que tanto Edward-Kirtash como yo subimos otras historias por aquí, por si queréis pasaros a leerlas...

Os recuerdo que seguiré subiendo ~Triunfo sobre Natura~ y el resto de la historia por aquí... Así que nos vemos el Jueves con el Capítulo 4: "¿Sabéis qué?" Besos a todos