Notas de Autor: Holas a todos! Chicos y Chicas, no acostumbro a ello pero a algunos les hace falta. Les daré unas ayudas en cuanto a mi estilo de redacción.
Konoha = Narración normal.
-Hanabi.. = Personaje hablando.
-Kurama = Personaje pensando.
-Matatabi = Bijuu hablando en la mente.
-Naruto = Bijuu hablando fuera del Jinchuuriki.
Aclarado esto, les dejo con el siguiente capítulo, espero lo disfruten..!
Capítulo 24 - ¿Castigo o Paliza?
En un pequeño poblado al norte del País del Humo, la noche estaba tranquila. El cielo estaba completamente despejado y la luna brillaba enorme en todo su esplendor. Había un viento un poco fuerte que balanceaba los árboles en distintas direcciones. Papeles y otros tipos de basuras eran arrastrados en el suelo por el viento.
Las calles estaban poco iluminadas, solamente los focos de los postes iluminaban. En las casas, la gente dormía plácidamente. Bueno, no toda la gente.
Sobre los techos de las casas, una figura fantasmagorica saltaba de techo en techo. Sigilosamente se desplazaba sin causar ningún ruido. Así lo hacía hasta detenerse sobre un tejado. Vista desde la calle, aquella figura oscurecida en su rostro tenía dos ojos rojos brillantes mientras una especie de capa roida volaba con el viento.
Por la calle iban dos hombres. Se notaban bastante borrachos ya que caminaban abrazados, con sendas jarras de cerveza y movimientos erráticos. Iban despreocupados cantando alegremente hasta que los focos de los postes que iluminaban la calle se apagaban frente a ellos en secuencia. El viento dejo de soplar y todo se detuvo. El cielo despejado repentinamente se llenó de nubes ocultando la luna. Los hombres asustados se voltearon y detrás de ellos también los focos dejaban de iluminar uno por uno. Luego quedaron completamente a oscuras. Luego en lo alto de una casa observaron aquella figura diabólica que los observaba con aquellos ojos rojos.
Aquellos hombres aterrados comenzaron a correr tanto como su estado se los permitía. En ocasiones miraban hacia atrás que no los persiguieran, hasta que vieron aquellos ojos rojos detrás de ellos. Aquella persona, animal o lo que fuese dejo de correr a dos piernas y comenzó a correr a cuatro patas, como si de un león se tratase. Poco a poco alcanzó al primero y saltó sobre él, mordiendolo en el cuello.
El otro hombre miraba aterrado como su amigo levantaba la mano como pidiéndole ayuda, pero este debido al shock no se movía. Rápidamente su mano cayó al suelo en señal de que había muerto. La bestia levanto la mirada viéndolo con sus ojos rojos, y cuando iba a saltar sobre él, el hombre echó a correr.
Corrió lo más que pudo, tumbando basura, maderas, bidones, lo que conseguia a su paso para que sirviera de obstáculo. Pero aquello era inútil, la bestia saltaba sobrenaturalmente sobre todo.
Aquel hombre en su desesperación no supo en que momento llegó a un callejón. Buscando maneras de saltar trato de subir por aquellas paredes, pero era inútil. Luego resignado cayó de rodillas rezando mientras vio como se asomó primero una garra felina, luego apareció el cuerpo completo de aquel monstruo, que por un minuto iluminada a la luz de la luna, su sombra que se notaba sobre aquel hombre daba la silueta de un enorme monstruo.
Aquel monstruo rugió ensordecedoramente y luego saltó sobre aquel pobre hombre, lanzando a la pared una enorme mancha de sangre al despedazar a aquel aldeano mientras gritaba de dolor.
-Debieron haber visto sus caras-ttebanee... jajajajaja...
En lo profundo de ANBU, se revelaba que no era Madara quien había sido revivido. Siempre fue Kushina Uzumaki, quien había sido revivida por Orochimaru a petición del Cuarto Hokage.
-No entiendo el sentido del humor de esta mocosa... Bueno era de esperarse de la niña más hiperactiva de Konoha... -decía Orochimaru cruzado de brazos.
-Oh vamos, que no soportan una pequeña broma, Orochimaru... -decía la peliroja, que por haber sido traída por Edo Tensei, lucía en su cuerpo las estrias características del Jutsu, además de los ojos con córneas negras y la irís en blanco degradandose a negro en el centro.
Minato aún no lo podía creer. Varias lágrimas surcaban su rostro mientras veía a la mujer que tanto extrañaba.
-Y bien Mina-kun, ¿Vas a estar ahí todo el día? -le decía la peliroja.
Minato enseguida corrió hacia ella que lo esperaba con los brazos abiertos. Al llegar a ella la elevó por los aires y dieron varias vueltas. Luego se abrazaron fuertemente.
-Te extrañe... Te extrañe tanto mi vida... -decía entre sollozos Yondaime.
-Lo sé mi cielo... siempre los observo, a ti y a mi pequeño... Yo también tenía muchas ganas de verte de nuevo... -decía la Uzumaki con pequeñas lágrimas en sus ojos.
-Tienes que ver a Naruto... ¡Esta grande, y ya es Hokage!
-¡¿En serio?! ¡Que felicidad! ¿Y porque no está acá contigo?
-Etto... Pues esta en el hospital...
-¡¿En el hospital?! ¡¿Que le pasó a mi bebe-ttebanee?! -decía asustada la peliroja.
-Nada tranquila, sólo tiene heridas superficiales... Tuvo un contratiempo pero ya está mejor... -trataba de calmarla Minato.
-Oh... ¿Y cuando podré verlo?
-Tal vez mañana, si se puede...
-Ya quiero ver a mi pequeño...
Luego de unos minutos donde seguían compartiendo un abrazo, Orochimaru habló.
-Bien, creo que es mucho por una noche... Pero tranquila que este es sólo un preámbulo... -decía el pálido.
-¿A que te refieres? -decía Minato.
-Bien... Que debo investigar unas cosas... No querrás que se quede así para siempre... Supuse que querrías que volviese a la vida, así que me tome la libertad de comenzar mi investigación, claro, si no estás de acuerdo puedo dejarlo como...
-Me alegraría muchísimo, Orochimaru-san... -decía Minato.
-Perfecto... Comenzare los preparativos...
-¿Escuchaste eso Kushi-chan? ¡Podrás volver a la vida y estar con nosotros!
-¡Si! -saltaba de alegría la Uzumaki.
-Pero por ahora debes volver al ataúd, no podemos arriesgarnos a que alguien aparte de Rokudaime te vea en ese estado -sugirió el sabio de las serpientes.
-Si no queda de otra... -dijo algo decepcionada.
-Tranquila, será por poco tiempo... -le sonreía el rubio.
Kushina lo miró y luego asintió contenta. Orochimaru junto sus palmas y el ataúd volvió a aparecer. Kushina se despedía con la mano mientras Minato hacia lo mismo.
-Nos veremos pronto amor... -decía la Uzumaki mientras perdía el conocimiento dentro del ataúd. La tapa lo sello y se enterró en la tierra.
Una lágrima salió del ojo izquierdo de Minato. El pálido tocó su hombro derecho.
-Tranquilo, será por poco tiempo... Venga, vamonos, es bien entrada la madrugada ya...
Minato asintió, se limpió la lágrima y salieron de la sala.
A la mañana siguiente en el hospital, exactamente en la habitación del rubio, el mismo dormía plácidamente. Cuando los primeros rayos del sol se colaron por la ventanilla, empezó a parpadear perezosamente. Se estrujo los ojos y se estiró. Lentamente los abrió y cuál fue su sorpresa al ver que, muy cerca de él, una chica lo observaba detenidamente. La chica lo miraba con el ceño fruncido y se notaba molesta.
Naruto al desesperezarse y notar bien quién estaba frente a él, saltó de la cama con los ojos como platos y los dientes en sierra asustado...
-Hay que ver que eres bien miedoso, Uzumaki...
-Ha-Hanabi... ¿Que haces acá? -decía el rubio.
-¡Ah! ¿Es que ahora te molesta mi presencia? -decía bastante molesta la Hyuga.
-¡No! No quise decir eso Hanabi-chan... Es que, hasta hace poco sabía que estabas hospitalizada... Pero ya veo que pudiste salir rápidamente...
-Así es... Y todo gracias a Kurama-sama... El fue quien me ayudó... -decía con una media sonrisa la ojiperla.
-Me alegra escuchar que ese saco de pulgas sirve para algo... -reía el rubio.
-¡Oye! ¿Como puedes insultarlo si salvo la vida de tu futura esposa? -decía la Hyuga en un pequeño enojo. Luego se le subieron los colores.
-¿E-esposa? -preguntaba bastante rojo el Hokage.
-Eh.. Eh... ¿Que lindo esta el día verdad? -trataba de disimular una bien rojita Hanabi.
Naruto la tomo del brazo y la acercó a él. Le dio un beso en los labios y luego le susurró.
-Me gustaría que fuese realidad... Esposa, suena genial...
Hanabi abría ampliamente los ojos, los cuales le brillaban de felicidad. Pero su carácter orgulloso siempre prevalecía.
-¡Eeeeh!... -le dio un pequeño golpe en la mejilla -Que cosas dices Uzumaki... ¿Y-yo tu esposa? Vaya que te gustan las bromas... -se giraba dandole la espalda al rubio con los ojos cerrados y sus brazos cruzados, fingiendo enojo pero bien rojita..
-¡¿Quien diablos te entiende-ttebayoo?! -gritaba el rubio con los ojos como platos mientras se sobaba la mejilla izquierda. Una enorme sonrisa se dibujo en los labios de la Hyuga.
-Olvidando eso... ¿Que haces acá en el Hospital? -preguntaba la pequeña castaña.
-Oh... Bueno -Naruto dudaba si contarle o no, al final mintió -este, intentaron atacar la aldea y tuve que defenderla... Jejejeje -sonreía zorrunamente.
-Ah.. Siempre haciéndote el héroe, ¿eh? Bueno, por algo eres el Hokage... Eres el hombre más poderoso de la aldea, y sólo mío... De nadie más.. Aja... -asentía con el puño la castaña.
-¿Conque sólo tuyo, eh? Ven aca pardilla que tengo rato que no estoy contigo...
-Que vas a hacer... Oye ahí no... Me haces cosquillas... Jajaja -reía la pequeña Hyuga. Naruto la había agarrado por un brazo y la había subido a la cama sobre él haciéndole cosquillas.
Después de los juegos, Naruto inconsciente le había tocado un seno a la chica. Hanabi se enrojeció fuerte y lo miró a los ojos. En ese momento sobraron las palabras.
La chica rápidamente se acercó a él y lo besó con furor. El rubio le siguió el paso abriendo su boca para que la desesperada lengua de la chica entrase en ella. Con movimientos un poco torpes, comenzó la danza de la pasión.
Naruto bajo las manos por la espalda de la chica hasta sus nalgas, las cuales apretó fuerte. La chica se acomodó sobre él abriendo las piernas, enfrentado su sexo con el de su amado, como llevaba falda, se le hacía posible. Cuando sintió aquel miembro crecer y golpearle sus bragas, se detuvo.
-A-ah... Aquí... no... Naruto... -decía ella entre jadeos -Podrían... descubrirnos...
-Lo sé... Pero te necesito, aquí y ahora... -respondió el blondo.
Y sucumbiendo a aquellos azulinos, la chica asintió dejándose llevar nuevamente por aquella desenfrenada muestra de amor y pasión. El rubio con sus manos intento deshacerse de las prendas superiores de la chica pero ella con una mano lo detuvo, le señalo que no con un dedo. Ella, separandose un poco de él, deslizó sus manos para, por debajo de su falda, deshacerse de las bragas. El entendió rápidamente lo que le querían explicar, y sin detenerse se deshizo de aquel boxer.
Hanabi metió su mano bajo la falda y tomo el miembro de su chico, lo guió hasta la puerta de su sexo, y delicadamente se dejó caer sobre él. Al instante Naruto sintió su miembro entrar en lo más profundo de la chica. Hanabi al sentirlo dentro de ella, comenzó a moverse con suaves embestidas mientras besaba con locura a su Hokage. El rubio sentía los jugos vaginales de la chica correr sobre él, estaba muy excitada. A medida que aumentaba el calor y el ritmo, Naruto se hundía entre los pequeños senos de la chica que se asomaban curiosos por entre el escote de su blusa.
Hanabi se sentía desfallecer, estaba cerca del orgasmo. Al instante aumento más el ritmo. Naruto trataba de aguantar lo más que podía, quería acabar junto a ella. Un gemido ahogado de ella le indicó el momento y el justo a tiempo lo lograba y descargaba toda su virilidad dentro de ella. Al instante la chica caía agotada sobre él aún con el miembro de su amado dentro de ella.
-Eres el mejor, Naruto-kun... Te Amo...
-No.. Tu eres la mejor... Hanabi-chan... Yo también, y mucho...
Luego de un beso apasionante, quedaron abrazados mirándose el uno al otro. Eso sí que era una buena manera de comenzar el día.
La Aldea de los Sueños, situada al norte del País del Humo, es una Aldea de mediano tamaño la cual pertenecía junto a otros dos poblados más al Reino de Kazumo Yamamoto. Después de la 4ta Guerra, perdieron los dos poblados aledaños haciendo que sus habitantes se trasladasen hasta la aldea, y el Reino se limito a la propia aldea y a dos caseríos que se formaron alrededor de ella.
Aquella aldea era un lugar próspero, que más que dedicarse al mundo Ninja, se ocupaba en producir alimentos y exportarlos a las otras naciones. Las tierras alrededor de ella estaban llenas de campesinos que cultivaban la tierra y vendían sus frutos a los aldeanos o a la propia aldea para exportación. Por sus amplias zonas pantanosas, una de sus mayores fuentes de ingresos era la producción de trigo, de la cual, su mayor comprador, era la propia Iwagakure.
Pero desde hace muchos años, dicha aldea esta bajo una maldición. Horribles hechos ocurren en ella... Inexplicablemente, la gente que se atreve a salir de sus casas por la madrugada, muere asesinada. Nadie sabe a ciencia cierta quien es el asesino o porque lo hace. Sólo saben que, después de las 9 de la noche, no puede haber nadie vagando por las calles...
Aquel día no era diferente. En una calle de aquella bulliciosa aldea, una multitud se arremolinaba sobre el cadáver de un chico, de más o menos 23 años, que estaba en el suelo, con el cuello desgarrado. Más allá a unas calles, estaba el otro cuerpo de otro chico, sin cabeza.
Un soldado ataviado como los samurais del país del Hierro, pero con la armadura blanca, corría hacia lo que era un enorme castillo de corte medieval el cual estaba en mitad de la aldea. Rápidamente entro corriendo hasta llegar a la sala del trono donde en el mismo se encontraba el Rey Kazumo, un señor barbudo de cabello blanco canoso, el cual le caía en cascada hacia la espalda. Estaba ataviado con largas túnicas blancas con detalles rojos, y sobre su cabeza una enorme corona dorada con joyas incrustadas.
Se encontraba en su trono escuchando a unos aldeanos, a su lado se encontraba un hombre con una libreta. Cuando aquel soldado entro corriendo.
-Kazumo-sama... Han aparecido dos muertos más... -decía jadeante aquel hombre de rodillas a modo de redención.
Los murmuros de los aldeanos que ahí se encontraban no se hicieron esperar. El asistente del Rey lo miró con lástima.
-No puede ser... ¿Hay algún testigo o algún indicio de que pudo haber sido? -preguntó el Rey.
-Ninguno señor... Como siempre, todos estaban encerrados en sus casas temerosos...
-Demonios, hasta cuando seguiremos con esto... -bufaba el Rey.
-Debes hacer lo que te dijimos, Kazumo... -decía un hombre calvo.
De una sala contigua, entraron dos señores bastante mayores con largas capas moradas. Eran dos de los consejeros del reino.
-Yoshino-sama, Mizuto-sama...
Yoshino era un hombre mayor alto de cabello corto y larga barba blanca. Mizuto era calvo y sin barba.
-No tenemos opción alguna.. Debemos hacer lo que se nos ha indicado... O seguiremos viviendo con esta maldición hasta el fin de los tiempos... -decía Yoshino.
-Debes de afrontar de una vez por todas el problema, Kazumo... En tres días será la celebración de las 15 primaveras de la princesa, ¿Que pasaría si algo o alguien ataca a los invitados ese día? -decía Mizuto.
-¡No pienso hacer eso! No lo haré... Y por la fiesta, no se preocupen por ello... he invitado al héroe de la Alianza Shinobi a la fiesta... -respondía el Rey.
-¿El Jinchuuriki del Kyuubi, Naruto Uzumaki? ¿El chico que derrotó al Diez Colas y Madara Uchiha? -preguntaba Mizuto.
-Ese mismo... Hoy en día es el Hokage de Konohagakure... Y lo he invitado a la fiesta de mi hija... Aún espero la respuesta afirmando su asistencia...
-Pero, no creo que acepte venir a defendernos, se supone que lo invitó a la fiesta, no lo contrató como vigilancia... Sería un insulto para con su persona... -decía Yoshino.
-Tranquilo, en lo que reciba su respuesta afirmativa, a modo de respuesta contrataré los servicios de varios de sus Ninjas como vigilancia de la fiesta... No permitiré que una tonta maldición interrumpa la velada más importante en la vida de mi hija... -decía Kazumo.
-Bien, esperemos que sea suficiente... Nosotros nos retiramos... -decía Mizuto -Ojalá todo salga como esperas, Kazumo...
Los consejeros salieron de la sala del trono. Una vez en una sala contigua, Mizuto le profirió enojado a Yoshino.
-Maldición... Ese anciano testarudo no quiere escucharnos...
-¿Que sugieres que hagamos? -le decía Yoshino.
-Por ahora nada... Pero a nuestro señor no le agradará nada la negativa de Kazumo... -decía Mizuto.
-Si tan sólo hiciera lo que le ordenaron... -añadía Yoshino.
-Tranquilo... Este reino pronto le pertenecerá a nuestro señor... Nuestro Clan volverá a reinar en estas tierras, recuperaremos lo que nos pertenece, jajaja -reía psicópata Mizuto.
De nuevo en la sala del trono, el soldado aún esperaba órdenes.
-Kazumo-sama, ¿Que hacemos entonces? -decía el soldado.
-Lo de siempre... Recojan los muertos y averiguen de que familia son... Envíenle una cesta a modo de condolencias... -le decía el Rey.
-Hai, Kazumo-sama... Me retiro... -decía el soldado el cual se levantó del suelo y salió de la sala de trono.
-Es todo por hoy señores, quisiera retirarme por hoy... Los que falten, Yuuto puede atenderlos...
-Pero, Kazumo-sama, los aldeanos... -decía Yuuto, el asistente del Rey. Era un hombre de mediana estatura, de cabello castaño y ojos verdes.
-Tu puedes con ellos, Yuuto... -decía el Rey saliendo de la sala de trono.
-Pero... -Yuuto suspiro -Esta bien... Prosigamos entonces... -le decía a los aldeanos.
Más tarde ese día en Konoha, el consejo había sido llamado a reunión urgente por el Cuarto Hokage. En la sala de reuniones del consejo, vestidos con las túnicas se encontraban Homura, Koharu, Kakashi y Minato. Jiraíya aún no llegaba. Estaban sentados en la mesa esperando a las interpeladas.
-Parece que Jiraíya-sama se quedó dormido... -decía Kakashi.
-Hum... Yo sé dónde está... Denme un minuto...
Minato desaparecía con el Hiraisin no jutsu. Al rato aparecía tocando en el hombro a Jiraíya, el cual estaba de rodillas, con un telescopio y las mejillas bien rojas.
-Así... así... Esto es un muy bien material, definitivamente las mujeres de Konoha son las mejores... ¿Eh? ¿Quien puso esa pared ahí? -decía Jiraíya quitándose el aparato del ojo.
Al darse cuenta que no estaba sobre el techo de los balnearios y que estaba frente a los del consejo, se levantó rápidamente escondiéndo el telescopio y reía nerviosamente mientras enrojecia de la vergüenza. Homura, Koharu y Kakashi lo veían con senda gota de sudor y los ojos como platos.
-¡Yo! Este, ¿Teníamos reunión? -decía Jiraíya tratando de disipar el ambiente.
-Jiraíya-sensei, sientate por favor... -decía Minato empujandolo.
Cuando tomaban asiento, un ANBU hizo acto de presencia.
-Hokage-sama, tanto la señorita Shion como la señorita Hyuga están aquí...
-Bien.. Indicale a la señorita Shion que puede pasar... -indicó Minato.
A los minutos, por una pequeña puerta entró la Miko, la cual se veía bastante mal, tenía largas ojeras y sus párpados estaban bastante rojos. La chica llego hasta un lugar dispuesto en frente de la mesa del consejo.
-Señorita Shion... ¿Sabe usted porque la ha citado este consejo? -decía Kakashi.
-Si... Por los disturbios ocasionados el día de ayer en la mañana por mi persona...
-¿Y a que se debe tan indigno comportamiento de su parte? -decía Homura.
-Honorable consejo de Konoha... Los motivos por el cual sucedió esa indecorosa situación me los reservo a mi juicio... Si he hecho algún daño o he lástimado a alguien con dichas acciones, estoy dispuesta a aceptar las consecuencias... Pero por motivos irrelevantes para los presentes, no puedo revelarles la razón de mis actos... -decía en tono altanero Shion. A Minato no le gustó para nada.
-Bien... -el rubio Hokage se levantó de golpe de la silla mirándola en forma retadora -Se le acusa de alterar el orden público y destrucción de propiedad privada... No hay necesidad de deliberaciones sobre su caso ya que usted no es una aldeana de Konoha, así que, como vocero principal del consejo de Konohagakure, y en mi posición de Cuarto Hokage, yo, Minato Namikaze, la expulso de Konohagakure en este instante, sin derecho a volver a la aldea en un plazo no mayor a 5 años... Durante ese período se le negará el acceso a la aldea, además de que durante ese período, no se aceptarán pedidos o tratados que involucren a Konoha o sus ninjas con el País de los Demonios...
Homura y Koharu veían a Minato seriamente.
-Pero Minato... -decía Homura.
-Es mi decisión... Y es irrevocable... -decía el rubio que se veía con un semblante bastante enojado.
-Pero.. Pero... -decía Shion buscando una salida. No se esperaba esto. Sus planes con el rubio eran frustrados de raíz.
-Sin peros... Sai -el ANBU apareció de repente al lado de Shion, asustandóla por la repentina aparición -Escolten a la señorita a recoger sus cosas, luego tu y tu equipo la escoltaran hasta la frontera del País del Fuego...
-Bien... Como gusten... Pueden quedarse con su mugre aldea tal cual como está... Mi dignidad y mi orgullo están por encima de muchos, y no dejaré que sea pisoteada por alguien... -bufó enojada la rubía.
El pálido asintió mientras veía a Shion rabiar de la ira y la impotencia. Luego acompaño a la Miko la cual llevaba varias lágrimas surcando su rostro mientras apretaba los puños. Minato se dejo caer sobre la silla suspirando.
-Vaya... Quien diría que ser duro a veces cansa... -decía el rubio.
-¿Estas seguro de que fue lo mejor? Una alianza con el País de los Demonios nos hubiese caído de maravilla en este momento... Si tan sólo...
Pero el Sabio de los sapos interrumpía a Koharu.
-Es lo mejor... Me parece que esta situación no nos iba a llevar a ningún lado... Además, ¿No se percataron como se refirió a nosotros?
-Con la decencia y el porte de una verdadera líder... -acotó Homura.
-¿Decencia? ¿Decencia dicen? Que no notaron el tono sarcastico y altanero del cual se sirvió para referirse a nosotros... Me alegro que algo como esto haya sucedido para cortar dichas relaciones con una persona así... Nunca me cayó bien desde el principio... -decía Minato.
-Bien... Si piensas que es lo correcto, no hay más nada que decir... -decía derrotada Koharu.
-Y ahora, hagamos pasar a Hinata... -decía Kakashi para desviar los ánimos, que ya de por si estaban bastante caldeados.
Al rato estaba Hinata frente al consejo, se le hizo las mismas preguntas que a Shion y ella relato todo con lujo de detalles.
-Y entonces, eso fue lo que pasó... -decía sin un atisbo de nervios la Hyuga.
-Oh... ¿Todo esto fue por Rokudaime? -decía Homura.
-De tal palo tal astilla... El Hijo hereda los pecados del padre... Con Minato fue exactamente igual... Nunca imaginé que volviésemos a pasar por la misma situación... -decía Koharu.
-¿Con Minato-sensei fue lo mismo? -preguntaba Kakashi.
-Y hasta peor... Recuerdo una vez que...
Pero Homura interrumpía a Jiraíya. Minato estaba enrojeciendo de sólo pensar en lo que podía haber contado su maestro.
-No es el momento o el lugar, Jiraíya-sama...
-Y bien, ¿que haremos con Hinata-sama? -decía Kakashi.
-Propongo 120 horas de trabajo comunitario... No podemos desterrarla de la aldea, no quiero al Clan Hyuga y a Rokudaime-sama detrás de mi... -decía Jiraíya.
-Es válido... Sabiendo lo importante que es para Rokudaime, no creo que apruebe un castigo físico para la chica... -decía Koharu.
-Quienes estén a favor, con la señal de costumbre... -decía Homura.
El consejo voto unánime.
-Hinata Hyuga -la ojiperla levanto la cara -Yo, Minato Namikaze, como vocero del consejo de la aldea y en mi posición de Cuarto Hokage, impongo que, como castigo por los disturbios causados el día de ayer por su pelea con la sacerdotisa Shion, se le castigue con 120 horas de trabajo comunitario en el hospital de Konoha a partir de este instante... ¿Ha quedado claro?
-Hai... -dijo Hinata asintiendo sin discutir.
-Bien, se cierra la sesión... Puede retirarse, Hinata-sama -decía Kakashi.
Hinata salió de la sala mientras Minato la veía salir. Homura lo miró.
-A pesar de todo, creo que fuimos un poco suaves con la señorita Hyuga...
-Creame, Homura-san... Fue lo mejor... -decía Minato tranquilamente.
Y a la final, prevaleció el castigo para ambas chicas.
En el castillo del Rey Kazumo, exactamente alrededor de el, protegido por unas enormes murallas, se encontraban los jardines del castillo.
Dichos jardines eran enormes y esplendorosos. En una especie de caminos surcados por arbustos había un pequeño laberinto, el cual tenía rosas rojas y blancas en ellos. Una enorme fuente arrojaba agua esplendorosamente. Varios conjuntos de hermosas flores adornaban por aquí y allá.
Un niño, de más o menos 8 años, cabellos violetas rebeldes cortos y ojos negros, vestido con un conjunto de camisa blanca de encaje y pantalones cortos negros, corría alegre de aquí a allá.
Sentada en un borde de la fuente, acariciando el agua con sus delicadas manos estaba una joven de 14 años, de cabello liso largo hasta los tobillos color blanco con toques aquamarinas, y dos trenzas a sus lados igual de largas que sus cabellos. Sus ojos son violetas. Llevaba un vestido largo de color blanco con rosas del mismo color en sus encajes. Era la princesa del reino. Frente a ella, en el borde de la fuente como tratando de rasgar el agua estaba un pequeño gatito negro con un collar rojo del cual le caía un cascabel de oro.
-¡Abyss Onee-chan, vamos a jugar! -gritaba el pequeño niño desde un extremo del jardín.
La chica lo miró sonriente mientras él corría en dirección a ella.
-Esperate tantito, Romeo... Quiero ver que hará Chesire... -decía risueña mientras observaba al gatito meter una y otra vez su garra en el agua.
-¿Que hace esta vez Neko-chan? -decía el niño colocándose a un lado del gatito.
-Esta tratando de atrapar un pececito... shhhh... -le indicaba la princesa que se mantuviese en silencio.
Mirando fijamente ambos al pequeño gato negro, no pudieron evitar soltar la carcajada cuando, en un intento por atrapar el pez, el gatito cayó al agua de la fuente. Romeo enseguida metió sus manos y lo rescató del agua de la fuente. El pobre gato estaba todo empapado.
-Pobre Neko-chan, va a pescar de todo menos un pez... pescara un resfriado... Jajaja -reía el niño.
-No seas cruel Romeo-chan... -la princesa se levantó y tomo al gatito en sus manos -Ven Chesire, tendremos que ir a secarte.
En eso por una escalinata que daba acceso al interior del castillo, bajaba el Rey Kazumo. Se notaba bastante serio. La princesa y el niño caminaban en dirección a él.
-Abyss, hija mia... ¿Me acompañas a recorrer el jardín?
La chica miró a su padre y luego al niño.
-Esta bien, Otou-sama... Romeo, ¿puedes llevarte a Chesire y secarlo, por favor?
-¡Hai! ¡Dejamelo a mi! -sonreía el pequeño mientras recibía en sus brazos al gatito negro que maullaba titiritando de frío.
Luego de que Romeo se marchara, el Rey y su hija caminaron por el jardín hasta llegar a una banca rodeada de hermosas flores rojas y blancas.
-Abyss, Hija... En pocos días será tu fiesta de cumpleaños...
-Lo sé, Otou-sama... Y estoy muy ansiosa de que llegue... Los regalos, la fiesta, el banquete, el baile... Estoy emocionadisima... -decía llevándose los brazos al pecho y ladeando la cabeza rápidamente en ambas direcciones.
-Me alegra escuchar eso, Hija... Quería preguntarte algo... Sabes que ese día, por tradiciones, recibes propuestas de compromiso de muchos pretendientes... ¿Estas lista para sucederme en el trono del reino?
Aquella pregunta le cayó como un balde de agua fría y paso de la felicidad al profundo malestar. Su padre estaba usando aquella fiesta como promoción para buscarle marido. En pocas palabras, ¡Quería que se casara! Y lo más probable sería que fuese con algún príncipe arrogante y pendeciero. No, eso no iba con ella. Ella creía firmemente en la llegada de su príncipe azul del cual se enamoraría, y con dicho amor se casaría.
-Me niego... -dijo tajante.
-Pero hija... Es necesario que elijas a un pretendiente ese día... Yo...
-Me reuso, Otou-sama... Yo no tomaré como marido a cualquier desconocido que llegue una noche diciéndome que se quiere casar conmigo... No es mi voluntad hacerlo... Si es por el reino, usted puede seguir liderando como siempre lo ha hecho... -decía ella desviando la mirada en un puchero.
-Abyss... Me encantaría que fuese así... Pero no me queda mucho tiempo... -decía triste el anciano Rey.
La mirada de la chica volvió hacia el rostro de su padre y su cara entro en total confusión.
-¿A que se refiere, Otou-sama? -preguntó ella.
-Hija mía... Desde hace mucho una extraña enfermedad está consumiendo mi fuerza vital... Es una enfermedad extraña que está acabando con mis órganos internos... Por mucho tiempo médicos excelentes buscaron sin éxito una cura... Incluso solicité ayuda a la Sannin Tsunade, la mejor médico del mundo Shinobi, pero no pudo con esta enfermedad... Los médicos del reino me auguraron poco tiempo... Y he decidido esperar con calma mi destino...
Las lágrimas de la chica no se hicieron esperar, mientras que el semblante del anciano se volvía triste.
-Nada me haría más feliz que dejar el reino en tus manos, Abyss... Tu eres la indicada para continuar en mi lugar... Si tu madre siguiese viva, tal vez la historia fuese otra, pero lamentablemente para ambos, no es así... Por eso te pido que lo hagas... Nada me enorgullecería más que cederte la corona, hija mia... -decía con lágrimas en los ojos el rey.
Abyss abrazo a su padre mientras este le acariciaba los blancos cabellos.
-Está bien, Otou-sama... Cumpliré con su pedido... Haré lo posible por hacerlo sentirse orgulloso de mi...
-Sé que lo harás hija mía... Se que lo harás... Prefiero verte en los brazos de otro hombre que en los de aquel maligno ser, lo juro por dios... -decía el Rey...
-¡Kazumo-sama! ¡Mi señor!
Yuuto llegaba al jardín donde se encontraban el Rey y la princesa. Traía un pergamino en la mano. La princesa se limpió las lágrimas y se sentó correctamente.
-Dime, Yuuto... ¿Que sucede?
-Ha llegado este pergamino desde Konohagakure... -le dijo Yuuto
-A ver... -el Rey tomo en sus manos el pergamino y reconoció el sello con el que lo había enviado.
Abrió dicho pergamino y comenzó a leerlo.
-¿De que se trata, Otou-sama? -preguntaba Abyss.
-Es de Rokudaime-sama... ¡Acepto la invitación a la fiesta! Bien Yuuto, de inmediato enviales nuestra solicitud...
-Como ordene, Kazumo-sama...
El fiel asistente del Rey salió como una flecha, dejando a solas a la familia real.
-Otro invitado de fuera... -dijo indiferente Abyss pensando que sería algún pretendiente.
-Abyss, lo prometíste... -decía el Rey.
-Esta bien... Prometo llevarme bien con todos... -decía en un puchero mientras el Rey sonreía feliz.
-Así me gusta... Abyss...
-Tu fiesta estará a salvo, y más ahora que viene el Héroe de la Alianza Shinobi... -pensó el rey mirando a su hija.
Fin del Capítulo 24 - Hola amigos míos! Disculpen la tardanza pero no tenía inter! Y como les explique en el fic "Pain Rikkudou", mi cel se murió, en el es donde escribía en el día mientras trabajaba y luego los editaba en la PC... Por eso he tardado un poco más, ya que debo llegar a escribir en las noches después del trabajo... Pero aquí está, luego de unas cuantas noches escribiendo...
Les parecerá extraño el nuevo argumento, pero es parte de la historia que les tengo preparada, además de que le añade un poco de acción a la trama... Pero creanme, forma parte del hilo principal de la trama... Espero les guste...
Kushina se despide de Minato por poco tiempo, ya que Orochimaru propone buscar la manera de traerla a este mundo. Naruto recibe una visita de Hanabi, con mañanero incluido, y la expulsión de Shion de la aldea, que dejan el camino libre para las ojiperlas, aunque una nueva chica se interpone entre ellas y el rubio Hokage. Una aldea acechada por una criatura demoniaca, un reino con un clan malvado queriendo usurpar el poder además de gente de confianza traicionandola, una fiesta de 15 años y el riesgo de ser atacados... Una nueva aventura esta a punto de comenzar!
Y como siempre les agradezco a:
-Trigo-sama13: Pero tas claro que fue la broma del siglo, jajaja y bueno, los instintos pueden más que las razones, así lo dijo Kurama, jejejeje... Y con respecto a eso, ya veras lo que se viene! Estate atento amigo! Dattebayoo!
-Alice Kullen: Me alegra que te haya gustado, espero que este te agrade también! Aye Sir!
-Sebas12(Guest): Me alegra mucho que te guste, mil disculpas por la tardanza y de antemano disculpas por la tardanza de este, problemas y más problemas, pero poco a poco vamos adelante... Y complaciendo al lector aquí tienes lo que has pedido, ya lo tenía planificado pues tenían mucho rato separados uno del otro (Hanabi: Te habias tardado demasiado) Eh que hace esta acá? (Hanabi: Nada, sólo afirmando lo que dijiste, jejejeje) sale sale, vuelve a tu camerino, debes alistarte para tu siguiente aparición... Mil disculpas, los actores como siempre... Y narutin, bueno, ese aún no le ha llegado la paliza de la buena, pero cuando le llegue, jejejeje Espero te guste este capítulo-ttebayoo! jejejeje
-Sabbath9997: concuerdo contigo, pero aún falta que le den una buena tunda, jajaja...
-Gerymaru: Verdad que si? Kushina-chan le hizo una de las buenas! Y con respecto a eso, sigue atento, que las cosas tienen más sorpresas de las que te imaginas! Espero te guste el capítulo! Aye sir!
-Kaliborn: Sensei, aquí reportando la conti! Me alegra que le haya gustado esa parte, lo planifique con calma para que saliera lo más genial posible.. Mil disculpas por la tardanza, (Happy: ya se le está volviendo costumbre) Ey Tu que haces acá en el fandom de Naruto? (Happy: sólo volaba por acá a buscarte, me dio hambre ¿Tienes pescado? Además, Lissana anda preguntando por ti..) en serio? (Happy: Teee Guusssrrtaaa) Eeeeh..! Shhhh Dile que ya voy para allá! (Happy: Aye sir) Hey un momento, se fue.. el tiene rato por ahí, ya me extrañaba los finales de algunos reviews...
Me fui entero de su respuesta, sensei, mil disculpas, es que horita empecé un pequeño One-Shot de Fairy Tail y bueno, los personajes (además de cierta hermosa dama) me buscan, así que en un rato iré a continuarlo jejejeje
Como siempre, trataré de hacer los capítulos de esta historia lo mejor posible para compensar mis faltas y que nadie, casi nadie note mi ausencia... Espero le guste este capítulo, ¡Dattebayoo!
-NetoKastillo: Oh si? Umm creo que fui muy explícito entonces, jajaja... Y bueno, al final no fue el y lo hizo Minato, ya que el seguía en el hospital, además de que recibió una "visita" mañanera, sabes, tienes razón, hecho el loco esta gozando con todas jejejeje Espero te guste este capítulo ¡Dattebayoo!
Y a todos los nuevos lectores que la agregaron a favoritos y leyeron la historia, les agradezco un montón que le hayan dado una oportunidad a semejante novela, jejejeje... Los espero en el próximo capítulo ¡Dattebayoo!
El Siguiente Capítulo Será: Una noche Especial.
