CAPITULO 24

- Ha llamado Jasper – le informó Bella entrando en el estudio detrás de su prominente vientre – Alice ha estado con contracciones.

- Tan pronto? – le preguntó Edward levantando la vista del ordenador – Aún le queda una semana.

- Fue una falsa alarma, pero parece ser que Alice se asustó bastante.

- Esa niña es una cobardica – se burló Edward de su hermana

- Ya veré cómo te pones tú – rió Bella sentándose con dificultad en la butaca al otro lado del escritorio.

Bella había entrado en la semana treinta de su embarazo, se veía enorme y se sentía aún más.

Ya sabían que esperaban un niño y estaban emocionados.

Por su parte, Alice y Jasper, quienes también esperaban un niño, sólo les faltaba una semana para salir de cuentas.

Ambas amigas habían tenido embarazos tranquilos aunque Bella había cogido mucho más peso que su amiga.

- Has visto esto? – le preguntó Edward girando hacia ella el monitor del ordenador.

Bella se estiró en su asiento para mirar la pantalla.

- Dios – se quejó – No pude salir un poco más gorda? Voy a demandarlos por publicar esa foto en Internet.

- Estás preciosa rió Edward

El fin de semana anterior había tenido lugar una cena benéfica a favor del orfanato de Saint John y Edward y Bella habían asistido.

Bella había hecho importantes donativos en nombre de su boutique de ropa infantil, por lo cual les habían tomado unas cuantas fotografías que habían publicado en distintos medios de comunicación.

Era la última fiesta a la que habían asistido y la autoestima de Bella había caído en picada ese día cuando toda la ropa que habría querido utilizar la hacía sentir enorme.

Edward creía que se veía preciosa pero no había logrado convencerla para volver a salir por lo que se sorprendió cuando fue ella quien lo propuso.

- Heidi quiere ir al cine. Te apetece?

- Sí, estaría bien.

- Pensé que podríamos llevarnos a Chelsea. Seguramente a Alice y Jasper les vendría bien descansar.

- Me parece bien. Elegid película y horario y vamos.

- La película ya la eligió Heidi – Edward la miró interrogante – Arthur y los mini-no-sé-qué.

- Miedo me da – se rió él.

Después del cine habían decidido ir a cenar y ya era tarde cuando volvieron a la casa.

Bella se preparaba para dormir cuando Edward entró a la habitación, después de cerciorarse de que las niñas durmieran.

- Cansada? – susurró poniéndose de rodillas frente a ella que estaba sentada en el borde de la cama.

- Mucho – confesó – No debí llevar tacones. Mis pies se hinchan – sollozó

- Déjame a mí – dijo cogiendo su pie entre las manos para darle un masaje haciéndola suspirar.

Levantó la vista para encontrarse con la mirada húmeda de Bella y ver dos tímidos lagrimones correr por sus mejillas.

- Hey, cariño, qué sucede? – preguntó preocupado sentándose a su lado y abrazándola

- El embarazo de Heidi no fue como éste – murmuró

- Qué quieres decir?

- No estaba tan grande y deforme.

- No estás grande y deforme – discutió él con una sonrisa indulgente

- No tienes que mentirme, sé cómo estoy. La ropa no me va, los zapatos me molestan, ya no puedo ni moverme. Mírame – dijo señalándose el rostro – No puedo evitar llorar por cualquier cosa. Ni siquiera puedo estar más de una hora sin ir al baño a hacer pis. Sin duda no soy lo más sexy que te hayas imaginado.

- Tonta – dijo – De verdad crees que no encuentro sexy saber que tu vientre está así por llevar mi bebé? Saber que hacerte el amor es lo que ha hecho que mi hijo crezca en tu interior, es lo más sexy que hubiese podido imaginar jamás.

- De verdad lo crees? – preguntó esperanzada

- Claro que sí, cielo. – susurró acercando los labios a su cuello para recorrerlo dejando tibios besos en él.

- Aún te excito? – indagó temerosa

Edward dio un leve mordisco en su hombro a la vez que cogía la mano de ella de su regazo y la acercaba a la erección que se apretaba contra sus pantalones.

- Esa es la pregunta más absurda que me has hecho nunca – sonrió – Esto te responde? – dijo apretando más su mano contra él

- Estás así por mí?

Se separó de ella para mirarla.

- De verdad me lo preguntas? – dijo sorprendido y no pudo más que reír con su leve asentimiento – Creo que esta pregunta es aún más absurda que la anterior. Ven aquí.

La recostó sobre la cama antes de tumbarse a su lado y estirando su mano para colarla bajo el camisón femenino, sin dejar de besarla.

- Te amo, Bells. Te amo y te deseo muchísimo. No voy a negarte que a veces tengo un poco de miedo de hacerte el amor.

- Miedo? Por qué?

- No sé, supongo que tengo miedo de ser demasiado impetuoso o ir demasiado rápido y hacerle daño al bebé. – confesó llevando su mano hasta la unión entre los muslos de la chica.

- No puedes hacerle daño al bebé – le tranquilizó separando las piernas para darle más fácil acceso a su mano.

- Lo sé, pero no por eso deja de preocuparme.

Coló sus dedos bajo la tira de las braguitas y pudo confirmar su creciente humedad.

- Estás muy mojada, nena.

- Hazme el amor, Edward.

- Dime cómo quieres que te lo haga – pidió a la vez que tiraba hacia arriba su camisón para quitárselo por la cabeza – Estás preciosa – dijo cuando la tuvo desnuda frente a él.

- No es verdad – discrepó ella

- No discutas conmigo – regañó levantándose y quitándose todas sus ropas con una prontitud alarmante.

Volvió a recostarse a su lado y tomó con sus labios el duro y sonrosado pezón mientras colaba dos dedos en el húmedo interior de la joven.

- Prefieres estar sobre mí?

- Creo que no tengo muchas fuerzas para moverme – reveló apenada

- De acuerdo.

Se colocó entre las piernas de la joven apoyándose sobre sus manos para no presionar sobre su vientre. Dirigió su pene a la cálida abertura y se introdujo en el cuerpo femenino con lenta calma.

Bella separó más las piernas arqueándose hacia él necesitada.

- Oh, Edward, te necesito...

- Aquí me tienes, preciosa – dijo empujando aún más en su interior

Con suavidad se introdujo completamente en su feminidad respirando con calma antes de comenzar el embriagador vaivén que los llevaría al orgasmo.

Bella dormía acurrucada junto a él cuando su teléfono comenzó a sonar a primera hora de la mañana.

- Diga? – respondió somnoliento sin siquiera despegar los párpados

- Edward. Disculpa la hora.

- Jasper? – preguntó despertando completamente – Qué sucede? Alice está bien?

Bella se despertó a su lado mirándolo levemente confusa.

- Sí, tranquilo, está bien.

- Bien. Me preocupé.

- Está bien, - repitió su amigo – pero el bebé está por venir.

- Ya? – dijo sentándose en la cama

- Hey, hermano, calma – rió Jasper – Si te pones así por Alice, compadezco a Bella cuando le llegue el momento. Sólo te llamaba para pediros si os podíais quedar con Chelsea hoy.

- Desde luego que sí. Pero dime, cómo está Alice? Cómo va todo?

- Todo va bien, lo normal. Pero será largo. Alice comenzó con contracciones después de medianoche. Está en trabajo de parto pero va un poco lento. Podrían pasar horas aún antes de que realmente llegue. Ya os avisaré cómo va todo.

- De acuerdo, Jazz. Tómatelo con calma y no os preocupéis por Chelsea.

- Gracias, Edward. – dijo calmo antes de cortar la llamada.

- Qué sucede, Edward? – preguntó Bella sentándose a su lado

Edward se dejó caer en la cama atrayéndola a sus brazos.

- Alice se puso de parto – le informó

- Están bien?

- Sí, va todo bien, aunque Jasper dice que será largo, va un poco lento aún.

- Es normal, más aún siendo primeriza.

- Ya. Supongo que también es normal que Jazz se lo tome con tanta calma ya que para él es el segundo. – dijo con cierta envidia

- Sí, supongo que sí. Te preocupa que para ti sea más difícil?

- Tengo pánico, cielo – confesó

- Pánico? No hay por qué, Edward. Las mujeres llevan siglos teniendo hijos.

- Ya. Lo sé. También sé que sufren bastante durante el parto. No sé si seré capaz de soportar verte sufrir sin poder hacer nada.

- No es tan terrible, cariño – le tranquilizó

- De verdad no lo es?

- Crees que yo estaría embarazada de mi segundo hijo si hubiese sido terrible tener a Heidi? Duele, mucho, no lo voy a negar. Creo que físicamente nunca nada me ha dolido tanto, pero cuando tienes a tu bebé en brazos, ver su carita, amarlo como lo amas y ver que te ama de igual forma, compensa con creces cualquier sufrimiento que puedas sentir.

- Te amo, Bella. Amo a Heidi muchísimo también. Pero no puedo imaginar cuánto podré llegar a amar a nuestro bebé.

- No creo que sea algo fácil de poner en palabras.

- Tengo miedo de no saber ser un buen padre.

- Tonterías. Eres el mejor padre del mundo para Heidi. También lo serás para Anthony. Lo sé.

- Me tienes demasiada confianza.

- Hablo sólo de lo que he visto. – le aseguró – Te he visto actuar de padre, con Heidi, incluso con Chelsea actúas como un padre genial. Estoy segura de que serás igual con Anthony y todos los hijos que puedas llegar a tener.

- Espero no defraudaros.

- Nunca nos defraudarías. – afirmó cerniéndose sobre él para besarle.

Peter, el pequeño bebé de Alice y Jasper llegó después de dieciséis largas horas de parto, para encontrarse con sus padres exhaustos y una familia ansiosa.


Gracias a todos por leer y también por los reviews, alertas y favoritos!

Review=Adelanto

Besitos!