Capítulo XXV

Lucius ayudó a Remus y entre los dos se apoyaron para llegar a la casa. Tiny se adelantó y llamó a los demás que ya iban en camino, pues sintieron la aparición.

Severus y Sirius llegaron hasta los dos magos y los ayudaron.

–¿Qué tan mal están? –preguntó Sirius.

–No tan mal como se ve, las pociones y el ungüento de díctamo nos sirvió. –informó Remus.

–Pero aún así necesitan descansar –terminó Severus.

–Toma esto Draco –entregó la copa Lucius– Déjala en la bodega lejos de todos.

–Principalmente de Lynx –agregó Severus.

–¡¿Por qué?!

Cuestionó Remus muy azorado, más Lucius tomó la mano de este para tranquilizarlo.

–Mira Rem, nuestro bebé es parte licántropo y la magia negra del Horrocrux puede afectarle, porque no sabe cómo protegerse.

–Oh…

Draco y Harry corrieron para bajar con la copa hasta la bodega seguidos por Bulo. Al llegar colocaron el Horrocrux en una caja que el elfo selló con su magia.

–Aquí estará seguro, amos y nadie más que yo lo puede abrir.

–Muy bien Bulo. –dijo el moreno y subían los tres, cuando el moreno se cayó hincado.

–¡Harry!

–¡Amo Harry!

El moreno se sostuvo de su novio y jadeando se aferró a él.

–Shh… está bien… déjame ver… lo que está pensando…

–¡¿Estás seguro?! –cuestionó preocupado Draco.

–Si… padre me ha enseñado bien… la Oclumancia y… Legeremancia.

Draco asintió aún renuente y dejó que Harry se perdiera. Lo cargó y lo llevó hasta donde Severus y Sirius revisaban a los Malfoy. Los adultos al verlos entrar, iban a preguntar…

–Dice que… Él está furioso y quiera saber…

–¡Por supuesto que debe estarlo si ya se enteró del robo! –gritó molesto Severus– ¡¿No veo por qué debe de espiarlo?!

Remus hizo espacio en el sillón que ocupaba.

–Recuéstalo aquí Draco.

El rubio menor obedeció y acomodó al de ojos verdes con la cabeza recostada sobre las piernas de Remus. Severus se hincó a lado del sillón y pidió al elfo pequeño:

–Bulo trae agua y un paño.

–Sí señor.

Remus retiró el flequillo de la frente sudorosa y un poco sangrante de Harry y Severus la limpió. Lucius llamó a su lado a Draco para que le contara lo que sabía.

–No sé mucho, de pronto se cayó hincado tocándose la frente, me tomó desprevenido, pues ya no le sucedía esto.

–Lo permitió –aclaró Severus.

–Ahijado tonto –regañó Sirius.

Pasaron minutos angustiosos para los presentes, cuando un quejido se escuchó, seguido de unos ojos verdes abriéndose tratando de enfocar. Remus colocó los lentes en su dueño.

Harry trató de incorporarse…

–No lo intentes estás muy débil –sentenció Severus.

Harry supo que su padre estaba preocupado, pues se ponía gruñón cuando eso sucedía.

–Estoy bien.

–¡Mocoso inconsciente!

Estalló Severus y Harry dejó que este lo abrazara. Cuando fue revisado de pies a cabeza, fue el turno de ser cuestionado.

–¿Y bien? ¿Sirvió? –dijo Draco.

–Si… Por supuesto está furioso por lo de la copa y me temó que mató a uno o dos duendes… pero sé lo que son sus otros Horrocruxes.

–¿Lo… sabes…? –cuestionó preocupado Remus.

–¡Si! ¡¿No es genial?!

Harry sonreía y eso descolocó a los presentes, pues si el moreno sabía de los Horrocruxes restantes entonces debería de saber de… él.

–Nos faltan dos.

–¡¿Dos?!

–Bueno pueden ser tres, sin embargo no descubrí el último…

Sirius se levantó y caminó hasta la chimenea recargándose en ella. Severus lo miró, sin embargo no le dijo nada, debía decirle la verdad a Harry, más ni él se sentía listo para hacerlo.

–Una diadema y su horrible serpiente.

Los adultos se miraron y Draco se acercó a su novio besándolo castamente. Harry sonrió más notó que una solitaria lágrima corría por la pálida mejilla derecha de Draco.

–¿Qué pasa? Deberías de estar… –Harry miró a los otros y sospechó– Deberían de estar celebrando ¿Que me ocultan?

Nadie se atrevía decir nada, sin embargo Lucius suspiró y se levantó.

–Harry…

El patriarca Malfoy relató y explicó las conclusiones a las que habían llegado. El de ojos verdes trató de asimilar la información recibida y que su psique no quedara destrozada en ese momento. Después de varios minutos sin decir palabra, levantó la vista y recorrió a los presentes.

–No preguntare, sé que entre todos no han cometido errores.

–Debe de haber uno –dijo Severus.

Harry observó el rostro deprimido de su familia y como la mano de Remus acariciaba su cabello y la de Severus apretaba su mano. Amaba a esas personas y la noticia lo había dejado sin aire, más de ese amor debía sacar fuerzas.

–Vamos si hay algo que he aprendido en estos años, es que mi familia está formada por magos muy capacitados…

–Y juro por mi sangre y magia que no te perderé…

Afirmó Severus. Draco que lo tenía abrazado le susurró.

–No te iras a ningún lado… sin mí.

–Definitivamente encontraremos la solución. –agregó Lucius.

–De eso que no haya duda Prongsy.

Harry sintió como Remus lo miraba con ternura y eso fue lo que necesito para no desfallecer ante la horrible noticia y futuro poco prometedor. Aun sintiéndose algo tristes hubo algo que los hizo salir del mutismo obligado.

–¡Pa!

Tiny bajaba con Lynx que había despertado de su siesta. El ambiente se distendió mas en la mente de los cercanos a Harry una idea se instaló. Debían probar con los Horrocruxes restantes destruir el pedazo de alma sin arruinar el objeto. Y que mejor que con el único ente vivo… Nagini.

000

Theo caminó seguido de su amigo ambos tratando de no ser pillado por Filch o alguno de los profesores. Blaise señaló la puerta que se entreabrió cerca de ellos y fueron hasta ella. Ron jaló al más alto y Hermione apuntó la varita al otro. Neville rodó los ojos.

–¡Que…! –gritó Theo.

–Lo siento, están un poco paranoicos, con eso de que te siguieran y… –explicaba Neville.

–Blaise vino conmigo, no me siguió. –aclaró Theo.

–¿Confías en él? –preguntó Neville.

Theo estaba por decir si ya lo sabes, más entendió que esa pregunta, Neville la hizo más por los otros leones que por él.

–Si lo hago.

Los dos leones se alejaron de los recién llegados y los cinco se adentraron en el aula. Hermione alzó su varita y dijo…

Lumos… ¿Y bien? Tenemos un plan que funcionara si nos adentras en tu mansión.

–Dudo mucho que aún se le pueda llamar mía, pero para lo que no sirve, las protecciones aún responden a mi sangre.

–Eso es lo importante.

–¿Cuándo lo haremos? –cuestionó Theo.

–Mañana por la tarde, no nos buscaran hasta entrada la mañana, pues es domingo.

Todos se despidieron quedando de acuerdo en la hora y Neville vio partir a los dos Slytherin.

–Ellos han perdido mucho en esta guerra.

–Por eso quieren ayudarnos Neville.

–Sí creo que por eso…

Ron negó y pasó su brazo sobre los hombros del castaño.

–También sospecho que uno de ellos quiere quedar bien contigo.

–¡¿Qué?! ¡No… no!

Hermione sonrió y quiso ayudar a Neville.

–Ron no molestes a Neville y apresurémonos que ya empezara Potterwatch.

Ron dejó a su amigo y se giró hacia su novia.

–¡Ni me lo recuerdes! Mamá está muy molesta por que Fred participa en eso, dice que solo hace enojar más a los mortifagos y a Ya-sabes-quien.

–¿Y Fred que dice? –preguntó curioso Neville.

–Que esa es la intención y pues se aprovecha de su condición para que mamá no le diga o haga nada.

Los leones llegaron a su torre y en grupo se dispusieron a escuchar las noticias. Las malas las trataron de ignorar y las buenas…

Y para aquellos que afirman que Harry Potter ha huido y nunca regresará, solo les digo que será el padrino de mi hijo por lo que esos rumores son mentiras para que perdamos esperanzas.

Y si alguien aún se preguntaba quién era nuestro buen amigo Rapier, pues ya no hay duda… ¿verdad Dolores? Donde quiera que estés… Y con esto terminamos esta emisión no sin antes dar al contraseña que fue aportada por Rapier y es… Eirian…*

Los alumnos de Gryffindor se miraron unos a otros buscando el significado, sin embargo solo Hermione y Ron sabían de que se trataba solo esperaban que Lucius y Remus no se lo tomaran a mal.

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Molly se paró en jarras escuchando los pasos de su par de hijos revoltosos. Arthur optó por retirarse o eso pretendía.

–¿A dónde vas Arthur?

–Tengo que hacer la ronda.

–Fuiste a las doce.

–Bueno… yo…

La puerta se abrió y George entró seguido de Fred. Los dos notaron a su madre –como no hacerlo– y el primero mencionó:

–Podemos sentarnos, madre.

–…

Los chicos de cabello llameante pasaron y se sentaron. Molly se acercó hasta el sillón frente a ellos y estaba por gritarles por lo acaecido en la radio, cuando Fred se quitó uno de los zapatos…

–¡Creo que se me han hinchando los pies! ¡¿Eso puede suceder…?!

George miró a su pareja que subió el pie en sus piernas para que se lo sobara y notó la artimaña en la que… si cayó su madre.

–No a tan poco tiempo, ve a descansar que estas no son horas para que andes paseándote.

Fred asintió y se retiró a su habitación junto con George. Arthur suspiró aliviado y llamó a su esposa.

–Ese primer nieto ya se deja notar.

– Y si es como sus padres… mis hijitos no necesitarán castigos o reprimendas.

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Los gemelos llegaron a su habitación y se desnudaron para tomar un baño. George llenó la bañera y llamó a su gemelo. Metidos en la tina y compartiendo caricias, tallándose mutuamente…

–Eso fue bueno.

–Oye, pero no mentí si me duelen un poco y eso que este Merodeador no es más que una habichuela.

–No es culpa de él… o ella… Es por que anduviste con Lee buscando un lugar que tuviese señal de arriba a abajo.

–¡Me pillaste!

Los dos se besaron, entre sonrisas y cosquillas, George acomodó a su gemelo sobre su miembro erguido y este fue bajando conforme se sentía listo; unidos se movieron buscando disparar el placer del orgasmo. Al llegar sintieron como su magia se combinaba y el no nato la recibía. Terminaron su bañó y envueltos en unos albornoz –regalo de Remus– salieron de la ducha. George guio a Fred al tálamo…

–Vamos a dormir.

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Como ya era hora de la comida la familia en pleno decidió salir a comer en el patio con los rayos del sol calentando un poco, por lo que abrigados, esperaron a que Tiny y Bulo terminaran de acomodar lo necesario.

–¿Alguna idea de cómo destruir la copa? –preguntó Sirius.

–Pues con la espada de nuevo. Tendremos que hacerlo en Hogwarts –informó Snape.

–Eso es curioso, que para destruir los Horrocruxes se necesite algo que fue de alguno de los fundadores. –opinó Remus

–No lo es tanto, conociendo su ego y como le gusta contradecir todo lo hecho o dicho por ellos, por lo menos de tres de ellos, esa es la mejor arma para destruirlos. –expuso Lucius.

Harry le daba bocados de su propio plato a Lynx que estaba más absorto por las carantoñas que le hacia el moreno que por la conversación de los adultos. Draco besó el cabello de Harry y luego se giró hacia los otros.

–¿De las reliquias de la muerte…?

–¿Reliquias de la muerte? –preguntó el de ojos verdes.

–Oh si, ¿recuerdas lo que nos pidió Hermione?

–… ¡Oh si lo del libro!

–Púes ese símbolo no es exclusivo de Grindelwald, si no que también es conocido por las reliquias de la Muerte.

–El cuento que leyó Hermione que yo creo… que no está muy alejado de la realidad.

–¡Exactamente Harry! –aceptó Draco.

–Esa historia tiene mucho de cierta y tu capa.

–Es de la que habla el libro.

–Oh… ¡¿Entonces la varita de Sauco y la piedra de la resurrección existen?!

–Creemos que si Harry –aceptó Severus–, más para confirmar esto y dejar de hacer hipótesis y trabajar sobre seguro, debemos de regresar a Hogwarts.

-Padre… –susurró el de ojos verdes– ¿Eso es lo que buscaras verdad? –Snape se removió nervioso– La piedra de la resurrección.

–Cualquier cosa para ayudarte cachorro –agregó Remus.

–Por lo pronto ¿podemos quedarnos un día más aquí? es muy tranquilo y alejado de todo. –pidió Harry.

–Yo creo que podemos, también nosotros necesitamos descanso –aseguró Lucius.

La comida se extendió hasta que el atardecer dio paso a la noche y tomando unos pastelillos y chocolate se fueron a descansar.

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Severus se adentró entre libros de hechizos y conjuros –legado de Narcissa– Sirius bajó a la cocina por algo de café, pues su esposo no pensaba dormir mucho y él no podía dejarlo solo. Bulo apareció ataviado con un gracioso camisón y preguntó cortés:

–¿Desea el amo que le prepare algo?

–No, ve a dormir yo lo hago.

–Pero…

–Está bien, puedes poner una charola con café y algún panecillo sin mucha azúcar.

–¡Si amo!

Unos pasos se oyeron en la escalera y luego dirigiéndose hacia la cocina. Lucius entró y vio a Sirius.

–También leyendo. –afirmó Lucius.

–No hay duda.

–Igual que Remus. Si Cissy viviera…

–¿Ella haría algo para que Harry no se separara de nosotros?

–Ella hizo algo para que Harry se vinculara con nosotros.

–Oh aquella vez…

–Sí y ni siquiera Dumbledore lo notó, hasta tiempo después. En fin trabajaremos con lo que nos dejó. Bulo prepara una charola para mí, pero con chocolate.

-–¡Si amo señor!

Respondió el pequeño elfo, orgulloso de estar sirviendo a los herederos, sin ayuda de otro elfo.

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Harry dejó que Draco se acomodara y lo atrajera contra su pecho para acariciar su cabello. El moreno se acomodó sintiendo la tibieza de la piel del rubio escuchando los latido del corazón que estaban convirtiéndose en su canción de cuna.

–Mi amor…

–…

–Te amo.

–Lo sé. Draco no te preocupes, es algo que no esperaba y que tambaleó mi mundo, sin embargo tengo la promesa de mi familia de que los resolveremos y quiero confiar.

–Hazlo mi amor, yo lo hare.

Estaban besándose cuando alguien los interrumpió.

–¡¿Many?!

Preguntó el rubio viendo a uno de los elfos de la mansión.

–¿Qué pasa? –preguntó Harry incorporándose.

–Amo Draco señor, lamento enormemente molestarles, pero…

El elfo se jalaba las orejas apesadumbrado.

–Tranquilo sé que tú no harías nada si no fuera muy importante.

–Amo Harry, la amiga del amo me ha pedido que…

El elfo explicó lo que la castaña le había solicitado vía chimenea. Harry escuchó y sonrió sabiendo que su amiga debía estar muy desesperada para molestar a esas pobres criaturas. Draco abrazó a su novio y este lo miró sonriente.

–Por supuesto Many, denle lo que pide.

–Si amo Draco señor.

La criatura desapareció y ellos pudieron seguir disfrutando de sus caricias reconfortantes, antes de que el rubio preguntara:

–¿Qué se traerá entre manos tu amiga?

–No lo sé.

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Hermione revisó lo necesario en su bolso y salió de su habitación segura de que sus compañeras no despertaran. Ron y Neville ya estaban en cerca del cuadro esperándola. La chica bajó cuidadosamente. Los tres salieron fijándose que nadie estuviese fuera, está vez no contaban con la protección de la capa de invisibilidad de Harry por lo que los tres debía estar atentos a todos los puntos cercanos. Cerca de la estatua de la bruja jorobada, dos figuras salieron a encontrarlos.

–Tardaron. –dijo Theo.

–Ustedes no tienen una chica en… –Ron paró de hablar al sentir un fuerte dolor en su pie por el pisotón de su novia.

–Vamos.

Ordenó Hermione y todos entraron al pasadizo que los llevó fuera del Hogwarts. Theo iba detrás de ella seguido de Neville, Blaise y Ron. Theo preguntó:

–Al entrar ¿Qué sucederá?

–Tengo fe en… alguien que nos esperara ahí adelante y con su ayuda pasaremos desapercibidos.

Theo no estaba muy satisfecho con semejante explicación, sin embargo confiar en esos leones era su única salida. El camino no fue tan largo como esperarían y salieron al sótano de Honeydukes'. Hermione los guio por la puerta abierta y salieron a los callejones, uno a uno se acomodaron bajo la oscuridad de la noche y la chica llamó a alguien. Dobby apareció. Ninguno de los chicos pudo ver lo que hizo la chica, pero se giró cuando Dobby volvió a desaparecer:

–Ya estamos listos.

Theo no preguntó sabiendo que recibiría información a medias. Nott agarró a Neville:

–Empezare llevándote a ti.

–Bien.

Y así los fue transportado hasta un bosque algo solitario y cubierto de niebla. Incluso el clima cambiaba abruptamente en los sitios en los que el Lord habitaba. Caminaron siguiendo al dueño de la residencia y notaron como este se adentraban lo que parecía un bonito laberinto ornamental. Theo se detuvo en una fuente de piedra y se giró hacia ellos

–Debo averiguar si Él está.

–Eso sería mejor, a decir verdad eso complicaría mucho las cosas –mencionó Hermione.

–No solo las complicaría, ni por error podríamos entrar, es como si tuviese una especie de radar… ¡no lo sé es aterrador! –explicó Blaise.

Los leones aceptaron y Theo se perdió entre los muros de hierba.

–Espero que no tarde, aquí hace fio y me siento vulnerable sin saber dónde esconderemos.

Opinó Ron. Blaise se subió el cuello de la túnica. Neville sopló sobre sus manos y los tres se vieron sonriendo, podían usar un hechizo de calentamiento, pero también podían ser detectados. Hermione sacó cinco frascos y los acomodó sobre el borde de la fuente esperando el regreso de Theo.

Los minutos pasaron y la preocupación se estaba apoderando de los cuatro. De pronto el sonido de una aparición los alertó. Un elfo algo anciano llegó y al verlos casi sonrió agradecido.

–¡Oh que bueno que aún siguen aquí! El joven amo Theodoro me ha mandado a buscarlos.

–¡¿Tú no llevaras dentro?! –preguntó Neville.

–¡Si eso es lo que se necesita para que rescaten al amo, si! –chilló la criatura.

-¡¿Rescatarlo?! –preguntó azorada Hermione.

–Sí, él ha sido encarcelado en el calabozo ¡que afrenta! ¡Encerrar al amo de la casa en su propio calabozo!

–¡Oh no!

Dijo Neville y Hermione entregó los frasquitos.

–No hay tiempo, bébanlo y que nos lleve…

–Mi nombre es Tarky señorita.

Al ver los frascos los chicos se miraron dudosos, pero pudo más la urgencia por rescatar a los prisioneros, ahora también incluido Theo.

Primero fue Ros la madre de Bulo la que quedó en lugar de la castaña, seguida por Many, Nuno y Tiny. Respectivamente. Ron/Tiny miró a la castaña y se cruzó de brazos:

–¿Cómo lo hiciste?

–¿Recuerdas a Muffin?

–La misma poción.

–Sí, me la enviaron los elfos de la mansión Malfoy junto con sus cabellos.

–No quiero saber. –Dijo Blaise/Nuno.

Era el que más le pesaba convertirse literalmente en un elfo para entrar a la mansión Nott. Neville en cambio se amarraba diestramente su camisa.

–Qué bueno que llevamos ropa. –dijo Neville mirando al elfo real que solo llevaba un mantel enredado.

–Los de la misión si usan, algo rara, pero usan –dijo Ron.

–No tenemos tiempo para eso –dijo la elfa Ros/Hermione.

–Llévennos.

–Los apareceré uno por uno, pues de ese modo los visitantes no sospecharan –afirmó Tarky.

El plan inició y de ese modo tres elfos y una elfa se colaron en la mansión. Caminaron tratando de pasar inadvertidos, lo que fue fácil dejándose patear y hacer a un lado por lo beligerantes Mortifagos. Hermione que avanzaba por el lado izquierdo no notó que sin querer chocaba con alguien y al alzar la vista…

–¡Maldita y sucia criatura como te atreves a mirarme sin disculparte apropiadamente!

–Lo sien…

–¡Crucio!

Ya se disculpaba a Hermione cuando sintió el lacerante dolor que la hizo retorcerse y gritar suplicando piedad. Alecto se engolosinaba torturando a la indefensa criatura. Ron tuvo que ser detenido por Neville y Blaise, pues si intervenían, eso los delataría y terminarían muertos y no solo torturados. El castigo concluyó con un puntapié que hizo volar el cuerpo tembloroso.

-¡Para que no se te olvide tu lugar!

Cuando la mortifaga desapareció los otros corrieron a ver a la chica/elfa. Ron la tomó entre sus brazos.

-¿Cómo estás preciosa?

–Bien… saca… un frasco con…

–Yo lo conozco. –aseguró Blaise y rebuscó en el bolso, el frasco que le dieron a beber a la chica– Es para los efectos de cruciatus.

No tardó mucho tiempo y ella se pudo ponerse de pie ayudada por su novio, al que sonrió:

–¿De verdad me vez bonita?

–Te amo y yo no veo a nadie más que a mi novia.

–Dejen eso y apresurémonos, nos quedaremos aquí si no lo hacemos

Expuso Blaise y siguieron bajando sin dejar de vigilar. Al llegar, Tarky los guio hasta una de las celdas.

–Aquí están.

Los otros elfos se asomaron y vieron todo oscuro. Neville/Many ilumino el lugar:

–¡Lumos! ¿Theo?

No hubo respuesta o por lo menos no al principio, pero esperaron poco cuando una voz queda se escuchó.

–Buscan a Theo, él esta desmayado, pero…

–¡¿Luna?! –llamó Hermione.

–Si…

La rubia se acercó a la celda y miró a las pequeñas criaturas. Una sonrisa adornó sus facciones y preguntó inocente:

–¿Nos darán de comer?

–Luna somos nosotros, Hermione, Ron, Neville y…

–Y alguien más –detuvo Blaise aún avergonzado de ser un elfo.

La chica de ojos soñadores sonrió y comentó:

–Eres muy lindo cuando te sonrojas.

Blaise boqueó, « ¡¿Esa chica le estaba diciendo lindo con esa apariencia?!» Sin embargo no pudo responder nada, pues los dos se dispusieron a buscar como abrir la celda sin hacer alboroto. Cuando lo lograron. Sacaron a Luna, Theo –tuvieron que levitarlo– y al señor Ollivander. Fuera por los pasillos, Tarky los guio lejos de donde los Mortifagos pululaban. Con la mayoría fuera se dispusieron a desaparecer…

–¿¡Que Dementores…?! ¡Huyen! ¡Los prisioneros huyen!

Uno de los guardias los había encontrado y ahora daba la voz de alarma, los chicos se dispusieron a salir de ahí. Ron cargó a Theo, Blaise y Luna ayudaron al señor Ollivander. Neville y Hermione se quedaron atrás protegiendo la huida. El traslador había sido utilizado por los primeros y los dos restantes no tenían otro modo más que desaparecerse, sin embargo eso les costaría dejar un blanco sin proteger. Tarky llamó a uno de sus compañeros y entre los dos elfos crearon una especie de neblina que les permitió a los chicos abandonar los terrenos Nott.

El primer grupo, en cuanto llegaron, se revisaron y el pelirrojo dejó al Slytherin para dar grandes zancadas de un lado a otro despotricando:

–¡¿Cómo regresaran ellos?! ¡Debemos buscar cómo ir por ellos!

–¡Cálmate Weasley! –trató de detenerlo Blaise.

–¡¿Cómo quieres que me calme?!

Luna se acercó a los chicos que solo portaban ropas algo apretadas para sus cuerpos y llamó su atención señalando las dos figuras que acaban de aparecer:

–Ya están aquí.

Hermione y Neville aun jadeando y algo maltrechos fueron revisados por Ron.

–Lo logramos. –sonrió la castaña.

Los otros asintieron. Con los rescatados iniciaron su vuelta a Hogwarts más en esta ocasión fueron directamente por el camino, pues aparte de que ya amanecía, el Director debía ver a Luna y a señor Ollivander.

Dumbledore los esperaba de pie cerca de las grandes puertas y a su lado Minerva MacGonagall. Los rescatistas supieron que de un buen castigo no se salvarían… Una semana limpiando la clase de trasformaciones no era tan malo si con eso Luna estaba de regreso.

000

Lucius vio salir corriendo a su esposo y prefirió dejar que este regresará más calmado y le informara. Lynx jaló la túnica de su padre pidiendo la atención de este al juego que jugaban.

Remus llegó hasta el pequeños saloncito que usaban como estudio y como previó Severus seguía en este, leyendo.

–Severus tengo una idea. -El hombre alzo sus ojos negros y esperó el resto de la frase de Remus– Es algo arriesgado y se necesitara de todos nosotros.

–Dime…

–Podemos darle una parte de nuestra vida a Harry… Sé que eso suena demasiado… pero le ofreceremos como un sacrificio que lo proteja…

–…

–Dime Severus ¿Hay algo en ti que no te guste? ¿Algo de tu personalidad que no quieras que este, pero que no puedes evitarlo?

–Mi rencor.

–Y yo tengo mí…

–¿Licantropía?

–No eso ya es parte de mí. Lo que no quiero que este ahí, es mi temor a que esto solo sea un sueño.

–Lupin tu vida es real y no hay nada que lo evite.

–Ves, por eso quiero deshacerme de ese temor. Nos guste o no forman parte de nosotros y es vida, si nosotros los ofrecemos como una protección a Harry eso le permitirá detener una vez, solo una vez la maldición asesina. Con eso, esa horrible parte que tiene dentro morirá, sin que el peligre.

–Cualquier cosa por mantenerlos seguro.

–Esa parte de nosotros desaparecerá y por eso debemos estar muy seguros de que daremos.

Sirius entró llevando una charola de té y Remus sonrió.

–Vaya Tiny te puso a trabajar.

–Graciosito Moony, si fue un triunfo que ese par me permitiera traer mi propio servicio de té. ¿Y de que me perdí?

–Creo que debemos estar todos… los adultos.

Comentó Remus y subió por Lucius. El rubio trigo legó a la habitación que compartía con su esposo:

–Debo hablar con ustedes… –le susurró a Lucius en el oído, luego se dirigió a su hijo– Lynx…

–Shi pa.

–Llamaré a Draco y Harry, que te ayuden a armar un gran castillo.

–¡Shi!

El rubio trigo fue hasta la ventana y llamó a los dos chicos que estaban recostados sobre el pasto tomando el sol y besándose.

–¡Hey chicos! ¿Suben o llevó a Lynx? –Draco miró al mayor y sonrió dejando a Harry recostado– Esos mocosos ya no tiene un poco de vergüenza.

–Que esperabas son jóvenes y están enamorados.

Remus no pudo refutar la lógica de su amado esposo. El rubio menor entró por su hermano:

–¡Vamos enano hay que salir un rato a jugar!

–¿Catillo?

–No pe-lo-ta. –deletreó Draco.

Eirian sonrió radiantemente y le dio la mano a su hermano para salir casi volando para fuera. Remus imitó el gesto y ofreció la suya a su esposo.

–¡¿No estás insinuando que no puedo levantarme de aquí?!

–¡¿Yo?! ¡Jamás! Después de todo eres tú él que asegura que puede criar a Lynx y a otro dos o tres ¿no? –dijo inocentemente Remus.

–…

Lucius se levantó y vio contonear el trasero apetecible de su esposo pensando «No me importaría trabajar en encargar a los dos o tres bebés aunque no los tengamos»

El matrimonio Malfoy bajó sonriendo hasta donde el Black los esperaba. Sirius se comía sobre el sillón a su amado esposo:

-¡Black por amor a Merlín ten vergüenza!

Sirius dejó a Severus y se giró hacia Lucius.

–¿Envidia?

Remus rodó los ojos y jaló a su esposo.

–Ni un poco, tenemos suficiente acción.

–Aja, cuidando de Lynx y estar pendiente de Draco… –comentó Sirius mirándose la uñas de los dedos.

–Ya te veré –se quejó Remus.

–No le hagas caso Rem, solo quiere provocarte –afirmó Lucius.

Remus asintió y se dirigió hasta donde había dejado sus notas y pergaminos.

–Bien, pues he encontrado algo que puede ayudar a Harry…

000

En la celda la figura del anciano se hizo ovillo, sin embargo su voz sonó segura.

–No te diré nada, si no la tienes ¿qué quieres? o es que eres muy tonto como para no saberla buscar.

Grindewald sintió el dolor lacerante del Crucio, sin embargo sabía que pronto terminaría. Mas Voldemort no estaba dispuesto a permitir que un simple y decrepito anciano, un mago fracasado, le recordara que Dumbledore le llevaba la delantera.

Los crucios no terminaban y las fuerzas de Gellert lo estaban abandonando…

–¡Expeliarmus! –gritó un visitante.

–¡Protego!

–¡Incarcerus!

–¡Incendio!

Lanzó Voldemort, pero en dirección del visitante –que no era otro que Albus–, si no en dirección de Grindewald.

–¡Protego!

Albus logró conjurar el escudo, sin embargo parte de las tiras –que antes fueron una manta– se estaba incendiando. Voldemort salió del lugar llevándose la varita de sauco sin que ninguno de los dos ancianos pudiese hacer mucho.

–¡¿No nos mató?! –cuestionó con voz rasposa Gellert.

–Aquí y sin que nadie vea su gran triunfo, no lo hará.

Grindewald mencionó –¿No lo detendrás?

–No, no sé si hurtar se considera quitar.

–Eres un tonto Albus.

–Supongo y por eso vine hasta acá, por un viejo que ha muerto y desaparecido en manos del último Lord oscuro.

–¿Estás seguro?

–Lo estoy.

000

Harry dejó a Lynx sobre la orilla. Y se comenzó a quitar la ropa. El agua del lago no parecía muy tibia, sin embargo con el ejercicio al aire libre, les apetecía un chapuzón. Sin ropa los dos chicos se metieron al agua. Draco se acercó a su hermano y abrió los brazos.

–¿Vienes?

–Está muy fría para él, Draco. –opinó Harry.

Lynx aceptó la invitación y entre los dos mayores le quitaron la ropa. Abrazado a su hermano fue sumergido poco a poco en el agua, su piel se erizó y estaba a punto de llorar cuando el cambio surgió y ahora había un lobezno nadando tranquilamente y mojando su pelusilla clara.

–Quisiera tener su pelaje –se quejó Draco.

–Muy cierto, ahora ni nos presta atención.

–Padre dice que como lobezno es mayor que como humano, por eso coordina más y es más independiente, está en su naturaleza licana. –Informó Draco– Ahora que para devorar a cierto corderito de ojos verdes yo también puede ser todo un lobo.

–¡Draco!

Exclamó Harry entre sorprendido y sonriente por la osadía de su novio, sin dejar de ver donde estaba el niño lobo el rubio fue besando el cuello de su novio y recorriendo bajo el agua las formas ocultas de este. Harry se giró y sin previo aviso tomó el miembro del rubio para masajearlo.

–Creo que el cordero solo traía la piel, pues es todo un león. –Ironizó el de ojos verdes.

–Me parece perfecto.

Usando el agua como lubricante, ambos chicos estuvieron listos para la unión de su cuerpos y el moreno saltó para enredar las piernas alrededor dela cintura de Draco, quien lo recibió gustoso y preparado. Subiendo y bajando dándose impulso aferrado a los hombros del rubio, Harry guiaba los movimientos y embestidas conforme él sentía el placer recorrerlo. Cuando su orgasmo fue liberado se separaron, pero solo lo suficiente para besarse. Un chapoteo llamó su atención y era Lynx que regresaba de su excursión al pequeño –diminuto– lago.

–Ya es tarde, salgamos, tengo hambre –dijo Harry.

Draco aceptó y llamó a su hermano que se negó a salir y tuvo que perseguirlo hasta atraparlo. Con los tres sonriendo y jugando regresaron a la casa donde la cena estaba lista y los mayores esperándolos. Remus cargó a Lynx.

–Gracias por cuidarlo, ahora vayan a cambiarse y bajen, después de la cena queremos hablar con ustedes.

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La cena fue deliciosa –como siempre– y al tomar té se trasladaron a la salita. Remus explicó el plan a Harry.

–Sería solo una ayuda adicional.

–¿Pero están seguros de que no corren peligro?

–No y prácticamente sería poco para nosotros.

Harry lo meditó, pero un apretón en su mano y la mirada anhelante de su novio, lo convencieron.

–No hay nada que perder y… –aceptó el de la cicatriz.

–¡Lo haremos esta noche! –ordenó Severus.

–¿No es muy pronto? –cuestionó Sirius.

–No. Mañana pensábamos salir a Hogwarts, sin embargo eso tendrá que esperar un día –informó Lucius.

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Dumbledore acomodó las cortinas y dejó que el durmiente descansara, luego salió a su oficina donde los Weasley, Minerva y algunos miembros de la Orden los aguardaban. El anciano de ojos azules miró a los presentes y tomó asiento:

–Hay algo que debo confesar. Traje a un viejo amigo del pasado a Hogwarts….

–No tienes que darnos explicaciones Albus, después de todo también nosotros estamos de refugiados aquí.

Aportó el señor Weasley.

–Arthur tiene razón Albus –agregó Minerva.

–Gracias por su confianza, sin embargo tal vez cambien de opinión al saber el nombre de este mago… es Gellert Grindewald.

Los gemelos miraron extrañados a los adultos, y Charly –que había llegado esa tarde– les susurró:

–Ese hombre fue como Ya-saben-quien, en Rumania aún le temen.

–Pensábamos…

–Que ya estaba muerto.

Susurraron los pelirrojos. Dumbledore se levantó y cruzó las manos detrás de su espalda recorriendo el lugar hasta llegar a la ventana.

–Tom lo encontró en su celda y quiso matarlo, torturarlo antes para que le contara algunos secretos, sin embargo Gellert se negó…

Dumbledore siguió su relato más la principal razón de llevar a Grindewald a Hogwarts, no podía decirla ni siquiera aceptarla en su interior.

–Confiamos en tu criterio… –mencionaba Minerva.

–A decir verdad él ya no está en condiciones de hacer daño a nadie.

–¿Podemos verlo? –preguntó curioso Fred.

–¡Fred, no es un es un espectáculo! –regañó Molly.

–No lo dije por eso…

–Solo queremos conocer a quien hizo que Dumbledore actuara de ese modo –terminó George mirando al viejo director.

Albus devolvió la mirada a esos dos que eran los únicos –que por su propia situación- habían intuido esa debilidad que causaba en él, Grindewald. Minerva y los señores Weasley salieron, Charly les siguió, sin embargo los gemelos no dieron un paso fuera. Albus caminó hacia su habitación y sintió que Fred y George le seguían.

Entraron al cuarto y Albus caminó alrededor de la cama recogiendo una parte de los doseles para que los gemelos vieron al ocupante.

–Duerme…

–…

Fue Fred el que se acercó a la cama y miró al hombre.

–¿Está enfermo?

–No físicamente, sin embargo son tantos años de encierro y culpa que no le permiten sanar.

George tomó la mano de Fred y lo jaló hacia la puerta.

–La vida ha cobrado lo que se necesitaba.

–No lo creo y eso es lo que temo que ni en la vejes podamos estar juntos.

Albus susurró esa frase, más los gemelos la alcanzaron a escuchar y desearon que todo resultase bien para esos magos de otro tiempo. Fred abrazó a su gemelo sintiendo que esa guerra podría quietárselo… Y eso sería muy difícil para él, más ambos consideraban que ahora otra vida los necesitaba.

–Espero que nazca antes de que Ya-sabes-quien se decida a atacar. –mencionó Fred.

–Esperemos.

–Yo quiero vivir mi vida contigo y ser ancianos como ellos y seguir a tu lado.

–Igual para mí, ¿no para eso nacimos juntos?

Fred y George llegaron hasta el ala que ocupaban las familias de refugiados y vieron que en las habitaciones Weasley los esperaban sus padres y los otros. Molly los vio, cruzó los brazos y endureció el gesto. Fred empezó a sonreír:

–No lo vimos, estaba dormido,...

–Pero parece tan pequeño como un niño.

Eso pareció distender el ambiente y Minerva se retiró a preparar sus clases dejando a la familia esperando noticias de Bill y Fleur. Charly se acercó a Fred y algo nervioso preguntó:

-¿Puedo? –mostrando el vientre de Fred.

Fred lo vio con una ceja alzada.

–No creo que eso sea…

–¡Por supuesto que puedes! –dijo George.

Fred miró a su gemelo, más este estaba demasiado orgulloso relatando que su pequeño bromista ya se sentía. Y Fred tuvo que detener las ganas que tenía de ahorcarlo.

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Harry llevaba a Lynx de la mano por todo el patio, esperando a que los demás terminarán el círculo con runas y los preparativos que necesitaban el ritual. El moreno sonrió, recordaba uno de tiempo atrás, uno que lo protegió en esos años lejos de su familia, uno que lo escondió de la mirada de Dumbledore y Voldemort.

Los adultos y Draco traían puestas sendas túnicas rojas que brillaban a la luz de las antorchas colocadas para iluminar. Severus invocó un tronco y colocó las pociones. Remus buscó su atril para dejar los pergaminos que leería, Sirius y Lucius terminaron de dibujar las runas.

–Y yo que pensé que sacaste una T en runas.

–Oye, soy un Black y se me enseñaron desde que empecé a escribir.

–Oh es cierto.

–… –Sirius vio feo al rubio.

–Ya está Rem.

Remus revisó las runas y las pociones y dio el visto bueno.

–Draco dame le cuchillo. –ordenó el licántropo.

–¿Puedo hacerlo yo?

–…

–En lo que tú recitas el conjuro.

–Eso estaría bien Remus –aportó Severus.

Sirius se acercó y abrazó a su esposo.

–Te queda genial el color rojo.

–¿De verdad no quieres deshacerte de esa parte pervertida? –cuestionó Snape.

–¡Claro que no! ¡¿Cómo disfrutaría tenerte bajo de mí gimiendo y…?!

–¡Sirius!

El círculo estuvo hecho y Remus llamó a Harry, este caminó con Lynx hasta ellos.

–Cachorro ven aquí. ¡Tiny! –El elfo apareció.

–Si amo Remus, señor.

–Lleva a Lynx dentro.

–Si amo. Vamos amito.

Lynx tomó la mano del elfo y los dos entraron a la casa.

–Harry ponte en el centro. Quítate la capa.

El moreno obedeció y se quitó la capa de piel que llevaba dejando ver una túnica de un verde olivo con runas bordada sobre el pecho.

–Ahora todos tomen su lugar, en cuanto la luna este en lo más alto iniciaremos.

–¿Y eso será…? –cuestionó Sirius.

–Pronto Paddy no te desesperes ni pongas el desorden.

Severus miró feo a su esposo y este se colocó en su lugar sin moverse o decir nada más. Pasaron no más de veinte segundos, cuando el rubio trigo miró al cielo e inició con el conjuro. Draco vio a Remus y este le hizo una señal y se acercó al primer elemento: Remus, este extendió su mano y recitó:

–Como tu papá, te ofrezco me debilidad para ver lo bueno de mi vida y el miedo a lo improbable, es parte de mí y será parte de ti. Que mi debilidad sea tu fortaleza.

Draco cortó parte de la palma extendida de Remus y dejó que la sangre manara hacia el círculo donde estaba Harry, conforme el líquido carmín se mezclaba con las runas, estas parecían brillar y cobrar vida danzando alrededor del moreno. Draco cerró la herida de Remus y este siguió recitando, el rubio platino fue hasta Severus y cortó su mano:

–Como tu padre te ofrezco los rencores que alimente en mi juventud y que no me dejan extender mis horizontes, que me debilidad sea tu más grande escudo.

Draco vio como las runas de Severus se encendían y se unían a las de Remus. Siguió su recorrido ahora con Sirius:

–Como tu padrino te doy mi arrogancia adolecente que lastimo a muchas personas, que esa traba que yo mismo coloqué en mi corazón desaparezca y sea tu salvaguardia.

El siguiente turno fue de Lucius.

–Como tu suegro y padrastro, te ofrezco el orgullo vano por lo material, el que me inculcaron como razón de ser, pero que ante el amor no tiene ningún valor, que esa inútil parte de mí sea tu poderío.

Las runas envolvieron al moreno que abrió los brazos y estaba a punto de aceptar esas partes de vida de los adultos, cuando Draco llegó hasta él y se cortó el brazo dejando que su magia y sangre corrieran en el centro de las runas y a los pies de Harry.

–Como tu pareja de vida, te obsequió los dolorosos recuerdos de cuando no te tuve a mi lado, para que sean tu sostén y lo que detendrá a tus enemigos, porque mi amor es tuyo, al igual que mi alma y magia.

Harry sonrió al sentir la calidez que nacían de esos pedazos de vida y de cómo estos se unían y amoldaban para formar un escudo, una protección que lo estaba envolviendo en un manto que podría detener la maldición asesina:

–Como hijo, ahijado, yerno y amado, recibo estos bienes y juro que los usare, pues a pesar de ser sus debilidades son mi muralla.

Las runas parecían bailar e ir entrando cadenciosamente en el moreno. Al terminar de absorber la última, Harry cayó inconsciente. Los otros se tambalearon, pero soportaron hasta que Remus concluyó diciendo:

–Lo que han dado esta noche como testigo Gaia la madre tierra, no se les será devuelto nunca más.

–¡Lo sabíamos y aceptamos!

El trato se selló y de las runas no quedaba nada. Draco levantó a Harry y como estaba también un poco débil llamó a Bulo. El elfo apareció:

Levítalo hasta la habitación.

–Si amo Draco.

–Draco ve a descansar, nosotros recogeremos y acomodaremos las cosas para partir mañana. –Ordenó Remus.

El rubio se levantó con ayuda de su padre y se dirigió a la casa. Severus se giró hacia Remus que guardaba los pergaminos:

–No contabas con ese sacrificio de Draco.

–No, pero solo hace más fuerte el conjuro.

–¿Pero porque sus recuerdos? –cuestionó Sirius.

–Qué mejor que deshacerte de esos recuerdos, por ese dolor que puede hacerte una mala jugada si lo mantiene contigo –Explicó Lucius.– Mi hijo tiene demasiada buena memoria y a veces eso no es bueno.

Sirius asintió. Recogieron lo que restaba y entraron a la casa.

–Estas túnicas ceremoniales no son muy calientes, siento que se enfrían… las bo…

–¡Sirius! –regañó Snape.

–Pero es cierto.

Se defendió el animago. Lucius negó y se trasformó en lobo dejando la túnica tirada y acomodandose en la alfombra frente al fuego.

–¡No eres el único!

Sirius se trasformó en el gran perro negro e imitó al lobo ártico que estaba despatarrado cerca del fuego. Remus y Severus dejaron a esos dos en la sala y ellos siguieron al estudio para acomodar algunos libros que llevarían a Hogwarts entre ellos unos mapas antiquísimos del colegio que habían conseguido de la biblioteca de Grimmauld Place, seguramente propiedad de Nigellus.

–Les toca deshacerse de la copa. –comentó Severus.

–Supongo.

–Solo ten cuidado, esas cosas se meten en tu mente y la manipulan.

–Si me imagino, por eso esta noche me deshice de uno de mis puntos débiles.

–De todos modos, si quieren podemos estar con ustedes.

–No te preocupes lo haremos y es mejor que ustedes se dediquen a buscar el Horrocrux restante.

–A Nagini solo la podremos tener cerca cuando Él ataque.

–Un momento de distracción es lo que necesitamos.

–Ciertamente. Esto es una realidad y la guerra, ya está en la puerta.

–Si jugamos bien nuestras cartas no tendremos que llegar a eso.

–¿De qué hablas? Él no se rendirá así como así.

–No pero si destruimos las partes de su alma, será mortal como cualquiera de nosotros.

Severus miró al licántropo y por primera vez deseó creer en esa esperanza.

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Harry se removió y parpadeó:

–¿Cómo estás?

–Algo dolorido.

–Es normal, pusimos sobre ti una armadura de unos trecientos kilos –bromeó Draco.

–Si creo que debe ser eso.

–Harry esto es una medida preventiva esta defensa sirve para ti no para eso, pero sabes que no puede usarse más de una vez.

–Lo sé amor, no es como si fuese a permitir que me alcance cuanto Avada Kedrava me lancen. Bueno cuando me lancen uno esa cosa morirá, más yo no.

–Ese es el fin. De todos modos estaré contigo para que no haya falla.

–No…

–No estoy preguntando, tendrás que ser velocísimo si quieres perderme Potter y como no puedes, pues…

–Pero te arriesgaras y…

–Mira lo que muchos héroes piensan es que muriendo por su ser amado le hacen un bien, pero es como si te dejarán atrás solo y abandonado.

–Claro que no, yo jamás te dejaría.

–Por eso mismo tú y yo juntos.

–¿No te convenceré verdad?

–Para nada.

Draco besó a Harry y este correspondió dejando que el rubio lo acomodara entre sus brazos.

–Ahora duerme leoncito que mañana podrás ver a tus amigos y creo que me disfrazare de Muffin un rato, para enterarme de lo que se comenta en el castillo.

–Muffin… ¿Qué estará haciendo?

–Estando con Marte, disfrutando de la casa para ellos solos.

–Crecen tan pronto. ¡Hedwig ya se casó y ni siquiera estuve presente!

–Oye ellos siguen con su vida y estando en la Mansión cuidados por los elfos no necesitan de nosotros.

–¡Pero yo si los extraño!

–Cuando esto termine, prometo que pasaremos mucho tiempo mimándolos.

–Si lo haremos.

Harry se apretó a su novio y se dispuso a descansar, en eso momentos era feliz. El futuro se veía oscuro, más con su familia y amigos a su lado podía salir de esa.

000

Ron llegó derrapando al aula, Blaise ya salía de esta, junto con Neville.

–Ya terminamos. –informó el moreno.

–Lo siento, pero la profesora Sprout me retuvo más tiempo.

–¿Te tocó ayudarle a ella?

–Si, a Hermione y Luna a la profesora Trelawney.

–Oh eso si fue castigo. –afirmó Blaise.

–En vez de que te lamentes por tu novia –se burló Ron.

–O tú por la tuya –devolvió Zabini– Además Luna no está castigada solo ayuda por solidaridad.

–¡Los héroes no deberían ser castigados! –se quejó Ron.

–Típico pensamiento Gryffindor. –dijo Zabini.

–Ya los dos. Lo bueno es que ya casi terminamos, solo nos faltan dos aulas más y Theo dijo que llegaría para ayudarnos con esas.

–¡Qué bien! No quiero perderme recibir a Harry.

–Ni nosotros a Draco –Se escuchó la voz de Nott que ya venía por el pasillo– Sigamos con la limpieza para estar a tiempo.

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Las dos chicas bajaron apresuradas por las escaleras de caracol.

–Corre Luna, que ya es hora.

Hermione apresuraba a su rubia acompañante que le seguía los pasos. Llegaron hasta la puerta del Director y como estaba abierta entraron sin detenerse.

Ahí ya estaban los chicos recibiendo a Harry y la familia de este.

*Si no lo recuerdan. Eirian significa: Brillante luminoso, nombre celta.

Muchas gracias por la espera:

Gabriela Cruz, Blacky-Yuuki, xonyaa11, Alba marina, mooniemouse27, sailor mercuri o neptune, Guest1 Gracias y no te conformas con uno jejeje-, Sakura7893, Amanda Theresa Stark, NightmareRebel, Renesmee Black Cullen1096, Lunatica Dark, Chiara Polairix Edelstein, tsukinotora, Zussi, Dissaor Black, angel1230, SinV, LuKuran, forever219012 -Gracias a ti-, Gelygirl, Alfy-Malfoy, Luzydeath, Katesnapemalfoy, natpov, Kaede-Sakuragi y kettmiry.