Capítulo 25

Por fin se acabó la época de exámenes. Las notas estaban bastante bien, y ahora el nerviosismo, aunque seguía latente, era distinto. La preocupación se había convertido en euforia por la inminente llegada del día del baile y los alumnos de 7º curso, ya libres de estudios, revoloteaban por el castillo saboreando cada recoveco, cada uno de los rincones del lugar en el que habían crecido durante todos esos años. Sabían que casi ninguno de ellos volvería a pisar aquel edificio, y el sentimiento era bastante agridulce. Por eso respiraban profundo e intentaban retener en su retina el mayor número de imágenes posibles, dejando que sus sentidos se impregnaran de los últimos momentos de adolescencia que les quedaban para dar el salto a otra etapa de la vida.

Lily y Sophie se sentaban en silencio en su rincón favorito del castillo: un pequeño banco de piedra de uno de los tantos patios escondidos del edificio. Habían estado recordando todos los buenos momentos que habían pasado allí.

Lily no había podido hablar con James. Cuando estaba con él no sabía qué decirle. No tenía nada claro cómo explicarle su forma de ver las cosas, y él eso lo interpretaba como que ella no le quería. El chico le había dicho a Lily que se dieran un tiempo para pensar.

-¿Para pensar qué?- reflexionó en voz alta- ¿Es que no podemos dejar que las cosas se vayan colocando solas? ¿Por qué tenemos que ponerle un nombre a esto?

-Ay Lily...-dijo Sophie a su amiga sonriente- Estoy de acuerdo con que el chico es algo precipitado pero... también me da la sensación de que tienes miedo de tener algo serio, ¿no es así?

Lily se quedó pensativa. ¿Sería eso?

Las dos se levantaron y volvieron al castillo, donde habían quedado con los demás. Antes de entrar se encontraron con Keith Rodgers, que fue a saludar a Sophie.

-¡He aprobado Defensa Contra las Artes Oscuras!- le dijo la chica contenta- gracias a ti desde luego, si no me hubieras ayudado...

Entonces le dió un abrazo y el chico se puso algo colorado. Eve, Alice, Frank, Remus y Sirius salieron en ese momento del castillo y se acercaron a ellos.

-¿Sabes que viene un grupo de música en directo al baile, no? - le dijo Keith sonriente a Sophie y la chica asintió con la cabeza- pues mi grupo va a tocar también después de ellos.

-¿En serio?- dijo Lily

-Eso va a estar genial...-dijo Sophie

-Si...-Keith se dió cuenta de que habían llegado los demás y se despidió- Espero que nos veas, te dedicaré una canción por ese aprobado.

Sophie le sonrió y se despidió con la mano mientras él se alejaba.

-¿Qué ha sido eso?- dijo Eve absolutamente entusiasmada.

-Porque habéis venido todos, que si no seguro que le hubiera pedido a Sophie que fuera al baile con él- sentenció Lily.

-¿Tu crees..?- Dijo Sophie dudando. Miró a Sirius de reojo. El chico parecía tener cara de poker.

-¿Ese no fué el que salió con aquella Slytherin tan odiosa? Aquella que se dedicaba a desquiciar al profesor de Transformaciones para que nos quitara puntos a los Gryffindor...- dijo Sirius con cierto tono de desprecio.

-Que va- respondió Lupin rápido con una sonrisa- Ese era Richards. Este es Keith. Es muy bueno jugando al ajedrez mágico, he jugado bastantes veces con él, de hecho le conocí así en el Expreso de Hogwarts.

Sirius gruñó algo y se marchó preguntando por James. Las chicas se miraron suspicaces.

James estaba en el campo de quidditch, echándo uno de sus últimos partidos allí. La de horas y horas que se habría pasado él en aquel estadio. Vió a Sirius entrar y bajó a saludarle. El chico, de bastante mal humor, decidió unirse al partido. Estuvieron más de dos horas jugando, hasta que James atrapó la snitch dorada finalizando el partido. Los chicos bebieron algo de agua y los dos se sentaron en las solitarias gradas.

-¿Qué te pasa Cornamenta?- preguntó Sirius a su amigo- Sigues dándole vueltas a lo de Lily, ¿verdad?- James asintió.

-No sé Canuto. Me da la sensación de que me he encaprichado durante todos estos años de alguien que en realidad... no siente lo mismo. Es como si hubiera conseguido una cabezonería de niño, y ahora pienso que si ella no se siente igual que yo, no merece la pena. Es como si después de tantos años abriera los ojos y por fin entendiera todo lo que Lily me dijo en su momento tantas veces: que no me quiere.

-Si no te quisiera no estaría saliendo contigo, ¿no?- preguntó su amigo algo extrañado.

-No lo sé- James se encogió de hombros- no sé que hacer. No quiero cortar con ella, y no sé si me estaré pasando. Es todo un lío.

-Y que lo digas...- dijo Sirius pensativo.

-¿Hay algún problema con tu familia o algo, Canuto? Te he visto con menos reflejos de lo normal en el partido, estás bastante distraido.

-Es todo lo que se nos viene ahora encima, amigo- Dijo Sirius algo desencajado- ya has visto que El Profeta no deja de sacar noticias acerca de este mago oscuro, que no deja de reclutar a gente y no paran de haber ataques... ¡hasta contra el mundo muggle!

-Lo sé, da miedo. Por eso te comenté lo de la Orden del Fénix. Nada más salir del colegio nos uniremos a ellos. Yo pienso luchar, Canuto.

-Vienen tiempos muy dificiles... mi familia me ha estado mandando a mi hermano para que me una con ellos al ejército que este mago oscuro está reclutando. No puedes hacerte una idea de lo que me duele pensar que mi familia está del lado de un asesino...- James entonces le dió una palmada en la espalda a su amigo- va a ser muy duro tener que luchar contra mi propia familia.

Los dos amigos se quedaron pensativos en silencio.

-Y está Sophie...- dijo Sirius- creo que tengo que alejarla de mí, pero en cuanto veo que se aleja un poco, me siento fatal.

-Entonces por fin admites que te gusta- dijo James sonriente.

-Creo que si. Pero no sé a dónde puede llevar el hecho que me guste. Si pudieramos llevar una vida normal... pero con todo lo que se nos viene encima, lo único que conseguiría es ponerla en peligro.

Los dos se quedaron un rato en silencio viendo la puesta de sol y finalmente bajaron para ir a cenar al gran comedor.