Hey, hey, ya estoy aquí. Veo que hay gente de España que lee este fic jajajaja, la frase de Morirá entre terribles sufrimientos me mata y necesitaba ponerla. Bueno, creo que lo he dicho ya pero, sí, esto es un fic Seddie por lo que va a haber Seddie, pero más adelante. Para todos los que temen y lo preguntan en sus reviews, Sí que habrá, tengo muchísimas ideas para este fic y una en concreto no se la espera ni Dios. Así que no os preocupéis que habrá Seddie, líos, besos, peleas y de todo jajajaja. Sin nada más que decir, nos vemos abajo.

Y, como siempre, iCarly no me pertenece.


Ese mismo sábado era la Vendetta, es decir, en tres días, mis notas no iban del todo mal, es más, podía decir que iba bien, ya no iba perdida en ninguna asignatura, hacía los deberes y trabajos, mi actitud había mejorado, los ensayos iban genial y los chicos y yo estábamos más unidos que nunca. Aparentemente no tenía motivos para quejarme. Para todo el mundo yo estaba genial y súper contenta. Ese era el problema, salvo dos personas, nadie sabía lo que me ocurría fuera de las paredes de Ridgeway. Nadie sabía de la existencia de mi infierno.

Nadie sabía que hacía todo lo posible por llegar por la noche a casa para no tener que lidiar con mi madre, que se pasaba todo el día borracha. Nadie sabía que no era la primera vez que me tocaba esquivar golpes y botellas vacías. Nadie sabía que mi nevera llevaba vacía varios días y que mi dinero se estaba acabando. Nadie sabía que hacía semanas que había dejado de tener una madre como la de todos, una que te quiere, te cuida y vela por tu seguridad. Nadie sabía el miedo que se creaba en mi interior cada vez que cruzaba el umbral de la puerta del que, antes, era un hogar feliz para mí. Y nadie lo sabría jamás. Soy una Puckett, y nosotras no mostramos nuestras debilidades así como así.

-¿Cómo llevas el labio?

-Hola Carly, pues ya no tengo casi herida.

-¿Y ese corte? – Dijo señalando mi brazo.

-Mi madre estaba despierta y un cristal rebotó. Es solo superficial tranquila.

-Sam… no puedes seguir así.

-¿Y qué otra opción tengo? ¿Abandonarla así como así e irme a vivir contigo?

-Sam, si la policía se entera, le quitarán la custodia a tu madre y a ti te meterán en un centro de menores.

-Y eso pasará viva con ella o no. No me queda otra Carly y te aseguro que tengo ganas de largarme de esa casa de locos lo antes posible. Lamentarte por mi no va a cambiar las cosas. No quiero hablar del tema, solo quiero ir a la cafetería y comer todo lo que pueda. Ahora mismo mi madre es lo que menos me importa, solo quiero olvidarme de ello un rato.

-Está bien, lo siento.

-Tranquila, vamos a comer.

Durante el almuerzo comí todo lo que pude y más, tal cual había dicho, y Carly y yo hablamos de la Vendetta, de que ya estaban todos avisados de la hora y el sitio, de Gibby, de las clases y de los chicos. Una conversación productiva donde las haya. Ambas estábamos ansiosas por que llegara el día 5, era el primer acto vandálico de Carly y estaba que se subía por las paredes.

-Ya verás, se mezcla el miedo, con la euforia y con los nervios. Es como meterte un chute de adrenalina en vena, te lo digo yo.

También me contó que seguía teniendo sus dudas sobre Tasha y Gibby. Él le contó que eran amigos de la infancia, que no tenía de qué preocuparse, que la quería y bla, bla, bla. Maldito bastardo…

-Pero… - Susurró mi amiga un tanto insegura – no sé si terminé de creérmelo. No es como era antes, se está volviendo un absoluto mier… coles de Bruselas. Brad me llamó la otra noche cuando estaba con él y…

-¿Brad? ¿Desde cuándo tiene Brad tu teléfono?

-Desde que se lo pidió a Freddie. Estaba algo preocupado y me llamó. Cuando colgué tras unos… dos minutos… tendrías que haberlo visto. ¿Es que acaso no puedo tener más amigos a parte de Freddie y de ti? Siento que llevo puesta una correa, y eso no lo sentía antes cuando estaba con él.

-Mira… aunque tenga unas ganas tremendas de soltarte cuatro verdades ahora mismo… no puedo hacerlo. Eres tú la que ha de solucionar el problema, tú decides si sigues o si cortas de raíz. Solo te daré un consejo… - Hice una pequeña pausa y le puse una mano en el hombro para reconfortarla – Si crees que debes terminar con todo, no lo alargues mucho. No dejes que te haga daño.

La campana sonó y ambas nos dirigimos agarradas del brazo a la clase de Finny. Cuando entró en el aula, no me gustó nada lo que vi. No era el viejo Finny lleno de vida y actividad que solo tenía sesenta y tantos años en el físico, ya que su espíritu era mucho más joven. Era solo… el viejo Finny. En todos los sentidos. Estaba pálido, andaba despacio y arrastrando los pues, como si el peso de su propio cuerpo fuera demasiado para él. Unas marcadas ojeras se dibujaba bajo las cuencas de sus ojos y sus arrugas parecía haberse acentuado en cuestión de días.

No era Finny, era un anciano débil.

Y la clase no fue como siempre, fluida, entretenida, inquietante. No te atrapaba y te hacía querer saber cada vez más. Se limitó a sentarse en su silla y a leer sus hojas con una voz monótona, solo deteniéndose para toser y dar pequeños sorbos s su café.

Cuando sonó la campana, quise acercarme para preguntarle si se encontraba bien, pero Carly me llevó a rastras a nuestra siguiente clase porque no quería que volviera a llegar tarde. Sí, llegué tarde. No tengo la culpa de que a mi regla le pareciera bien llegar en ese preciso instante. Sin embargo, a pesar de estar en la clase a tiempo, no presté ningún tipo de atención al rollo que nos estaban soltando. Abrí mi cuaderno y escribí como veinte veces la letra de la canción que tocaríamos el día 5.


Tras tres horas y media de ensayar sin parar, Cameron, Sam, los gemelos y yo estábamos tirados en los sofás y sillones de la nave. Los gemelos en uno de los sofás, Cameron en su sillón (sí, suyo, tenía su nombre escrito con espray) y yo estaba sentado en el otro sillón con los pies de Sam, que estaba leyendo Hamlet, en mis piernas.

-Brison, ¿nos vas a decir ya quien es la chica que te va a hacer sentar la cabeza? – Preguntó Cameron lleno de curiosidad.

-No, es secreto de estado. De todas formas, no tengo ningún tipo de posibilidad con ella.

-¿Qué te hace pensar eso?

-Pues que es dos años menor que yo y que nunca se fijaría en mí. El amor es una mierda.

-Lo que es una mierda es el estar enamorado o colgado por alguien – Dijo Sam sin quitar los ojos del libro – Todos dicen que el amor es una mierda, pero el amor no es una mierda. La mierda es tener sentimientos hacia otra persona y no saber si esa persona los tiene hacia ti. Una vez se supera esa fase todo es bonito y de color de rosa. Es decir, estar enamorado es una mierda, no el amor.

Todos la miramos como si se hubiera teñido el pelo de color verde. No tenía ni idea de que Sam tuviera esa faceta tan… profunda en lo que al amor se refiere. No el amor padre madre, sino el amor chico chica. Aunque la verdad es que nunca había tenido una conversación con Sam que alcanzara ese nivel de profundidad, salvo la noche que compusimos Emergency.

-No os quedéis todos callados, es verdad. El único modo de saber si le gustas a esa chica es preguntándoselo. Y también puedes contarnos cosas de ella, si hablas con ella y cosas que te dice.

-La verdad es que hablo con ella casi todas las noches, las que salgo antes de trabajar. Me cuenta cosas sobre el instituto, sus problemas… Y me dice que… Bueno, que le resultaba imposible pensar que debajo de mi fachada de chico malo y ligón había alguien así, es decir, alguien con quien pudiera hablar y la entendiera.

-Mira que mono – Se burló Brad – se ha puesto rojo.

-Cuando a ti te guste alguien te voy a dar por saco de tal manera que vas a acabar odiándome.

-Yo solo digo que deberías tratar de indagar un poco más y ya está.

-Esta noche hablaré con ella.

-Wow, Rubia, ¿y ese corte en tu brazo? ¿Qué te ha pasado?

-Mi gato me arañó. No es nada.

Otra mentira. El gato de Sam murió hace cosa de tres años, me lo contó Carly. Como no haya vuelto de su tumba para castigar a Sam por haberlo tratado mal, no sé cómo ha podido arañarla. Está bien Sam, hoy no te vas a librar de mí.

-¿Nos vamos? Se está haciendo tarde y mi madre sospechará.

-Vale. Ya va siendo hora. Nos vemos el viernes.


Hoy había sido Freddie el que había cogido el coche, así que me llevaría a casa. En cuanto cerré la puerta y me puse el cinturón, de su boca salió una frase que no me esperaba:

-No está bien decir mentiras Sam – Ni siquiera me miró, solo encendió el coche y se puso en marcha, como si hubiera dicho que hoy hacía frío.

-¿Cómo?

-Sabes a lo que me refiero. ¿Sudor? ¿Tu gato? Parece ser que no se te da tan bien mentir como Carly decía.

-No te sigo – Eso sí que es mentir bien.

-Volvamos a empezar. El otro día en la fiesta de Halloween, no era sudor lo que tenías en la cara, sino lágrimas. Ese corte, no es de un arañazo de tu gato. Carly me contó que se había muerto y que estabas hecha una magdalena de tanto llorar.

Pillada. ¿Cómo se había dado cuenta? Mi especialidad es mentir, enseñé a Spencer a mentir sin que se meara en los pantalones o se pusiera rojo como un tomate. ¿Estaré perdiendo facultades?

-Sam… ¿sabes que los chicos y yo somos tus amigos verdad?

-Sí, lo sé.

-Entonces sabrás que… - Aprovechó que el semáforo estaba en rojo para mirarme, por primera vez en la conversación, a los ojos – si tienes algún problema nos lo puedes contar.

No sé lo que fue, algo me hace pensar que la sinceridad con la que hablaba tuvo algo que ver, pero la extraña fuerza que hacía que me lo guardara todo para mí, desapareció durante unos minutos.

-Sí, estaba llorando, había llorado encima del escenario, necesitaba sacar fuera todo lo que tenía dentro, la rabia y la impotencia y apenas de di cuenta de ello hasta que Carly me lo dijo. Y ese corte no me lo ha hecho mi gato por que como bien sabes ya mi gato está muerto. Este corte me lo hizo ayer mi madre. Me tiró una puta botella y uno de los cristales salió disparado y me acertó en el brazo. Sí, me tiró una PUTA BOTELLA, MI PROPIA MADRE ME TIRÓ UNA MALDITA BOTELLA VACÍA CON LA CLARA INTENCIÓN DE ACERTARME EN TODA LA CABEZA.

No iba a llorar, no delante de él, no delante de nadie.

-No sabes lo que es mi casa ahora mismo Freddie, no te haces una idea. Vivo con una alcohólica que se gasta todo el dinero en bebida y más bebida. Mi nevera lleva vacía días y mi dinero se está acabando. No puedo encontrar un trabajo por que no tengo tiempo con el instituto. ¿Qué pasará cuando no me quede más dinero? ¿Qué pasa si mi madre encuentra mi escondite? ¿Qué haré entonces? Me moriré de hambre si no me mata ella antes con una botella de Wisky.

Paró el coche en un viejo aparcamiento y apagó el motor.

-No te haces una idea de lo… sola que me siento a veces. Y lo peor de todo es que me siento así a pesar de estar rodeada de gente. Soy como un fantasma en una habitación a reventar de personas.

-Sé como te sientes ahora – habló el tras una larga pausa – yo me sentí así hace años, e incluso a veces me vuelvo a sentir de ese modo. Mi madre no es una alcohólica y no me tira botellas, pero mi madre me prohíbe que haga lo que más me gusta. ¿Sabes por qué? Porque tiene miedo que haga lo mismo que hizo mi padre y la abandone.

Sentí que el corazón se me encogió al oír aquello. Siempre me había imaginado que Freddie vivía en un hogar feliz, con un padre y una madre que lo quieren y lo cuidan pero… ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba.

-Sí, tengo un padre, pero no sé dónde está ni por qué se marchó. Yo tenía 12 años. Un día estaba y al otro no sabíamos nada de él. A partir de ese día pasé a ser un muerto en vida, siempre vestido de negro y apartado del resto del mundo. Cameron era la única persona con la que hablaba, fue la única persona con la que hablé el día que mi madre trató de suicidarse.

Mi corazón se hizo todavía más pequeño al igual que mi estómago y sentí la necesidad de, aunque fuera, ponerle una mano en el hombro, pero sus palabras me habían dejado de piedra.

-Yo tenía 14 años, era un crío todavía. Aunque… nunca se es lo suficientemente mayor para afrontar algo así. Me sentí solo durante mucho tiempo, era un fantasma en una habitación llena de gente. El día que llevé a mi madre al hospital y lloré, literalmente, en los brazos de Cameron, el día que dejé escapar todo lo que tenía dentro, me sentí menos invisible, a pesar de que la sensación de soledad seguía estando dentro de mi pecho.

Cada vez dudaba más de mi capacidad para contener las lágrimas.

-Vivo con miedo a que eso se repita Sam, vivo con el miedo de volver a quedarme solo. No le temo a nada más que a la soledad.


Ni siquiera sabía por qué le estaba contando esto, pero la cuestión era… que no podía parar.

-Sé que tu vida es un infierno, la mía también lo es, pero… pero no quiero que digas que te sientes sola. No lo estás ni lo vas a estar. Siempre que te sientas así quiero que recuerdes esto… Estoy a media hora andando, cinco minutos en coche, a dos pasos del apartamento de Carly, a una llamada de teléfono… de ti. No tienes más que buscarme.

Me giré para mirarla pero mis ojos nunca llegaron a chocarse con los suyos. En cuanto sintió que corría el peligro de que hubiera un contacto visual entre nosotros, me abrazó. Podría decir que me abrazó por compasión, por agradecimiento, por lo que fuera… pero estaría mintiendo. Sam me abrazó porque no quería que la viera llorar.

Su cuerpo se agitaba ligeramente, respiraba agitadamente y, de vez en cuando, soltaba pequeños gemidos y sollozos ahogados.

Estaba agarrada a mi cuello con fuerza y brusquedad. Más que un abrazo, parecía que me estuviera inmovilizando. Podría haberla apartado, pero no lo hice. Le puse los brazos alrededor de la cintura, para avisarle de que no iba a apartarme, y me quedé allí, estático, como un muñeco, hasta que aflojó el agarre y se apartó.

Sin embargo, tras aquella conversación, estaba seguro de que las barreras de Sam Puckett, las barreras que le impedían abrirse y desahogarse, apenas se había agrietado. Las barreras de Sam Puckett seguían siendo inquebrantables.


Hasta aquí. Capítulo intenso, al menos para mí. La verdad es que salvo deciros que gracias por los reviews, no tengo más que contar así que…

Como siempre, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.

Nos vemos en el siguiente capítulo.

Besos ^^